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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

¿Por qué lo mataron”

¿Por qué lo mataron”

Para saber por qué asesinaron a Álvaro Gómez Hurtado, basta saber quién lo hizo. Lo único que no se ha querido hacer después de más de quince años.

Los más interesados en comprobar la autoría del asesinato de Álvaro Gómez, en noviembre de 1995, son su familia íntima, y su familia de abogados, senadores y empresarios. Hace pocos meses, el mismo día en que uno de los hijos de Enrique Gómez – autor del libro -  tenía que abandonar el país, volaron un espantoso busto de Laureano Gómez en el norte de Bogotá.

Jurídicamente el proceso Gómez ha sido víctima de lo que Santofimio llama el “holocausto probatorio”. Enrique Gómez sostiene que la actuación de la Fiscalía, desde la época de Alfonso Valdivieso, hasta la del encargado Mendoza Diago, ha cumplido un doble papel: desviar la investigación con fines de encubrimiento y dilatar el proceso removiendo calculadamente a los fiscales del caso. Durante los primeros diez años  de investigación, lo obtenido es nada, una serie inconsistente y burda de prefabricaciones, que ofrecen falsos culpables, falsas pruebas y falsas declaraciones.

Nunca hubo una amenaza de golpe en Colombia contra el narco gobierno de Honesto Samper. Y si bien se la merecía - solo por haber creído que podía hacer pasar su pilatuna de asociación con la mafia para ganar las elecciones - no había con quien. Álvaro Gómez lo dijo en su última entrevista. Además cómo un hombre inteligente y ponderado, como él,  hubiera podido dar un golpe con Hugo Mantilla, Hernán Echavarría y Rommel Hurtado.

Todas las investigaciones apoyadas en la hipótesis del golpe son una estrategia desviacionista del proceso. Por eso en 15 años de investigación no se tiene nada. Se quiso hasta vincular a los responsables, con los mismos que atentaron contra el abogado Cansino y sus escoltas, que fungía por entonces como apoderado del Presidente. Falsos positivos de la Fiscalía, en eso se resumen su actuación.

La hipótesis que propone el libro es mucho más verosímil. La idea del golpe salió de Samper y que Serpa con amaneramiento retórico denunció en el Congreso, era políticamente explotable, servía para presentarse como propósito defensivo nacional, como razón de estado, aunque no era más que una simple columna de humo. Samper siempre vio en Gómez al que mayor peso político podría concitar para dirigir un golpe contra el “Régimen”. Y aunque existió más en la paranoia samperista, que en la realidad política, se le vendió al cartel del Norte del Valle como un hecho: si me tumban y queda Gómez,  la DEA se los lleva a todos con una orden de extradición. Los narcos se lo creyeron, de modo que para quitarse el dolor de cabeza, le confiaron a Ignacio Londoño Zabala – El Intocable -  y a Danilo González, la operación. Le hacían un favor más al elefante.

La fiscalía ha ignorado los testimonios de Rasguño, HH, Fernando Botero, y no ha querido meterle la mano al cartel del norte del valle, a Ignacio Londoño, que con Ramiro Bejarano, intentaron convencer a Medina de guardar silencio.

Las conclusiones a las que llega el libro son claras. Fue un crimen de Estado. La Fiscalía ha inducido sistemáticamente desviación procesal. El crimen se ha encubierto. Al verdadero proceso no se le ha metido la mano, encaminado a encausar a la mafia y al poder, al cartel y al entonces Presidente, al Intocable.

La alianza entre la política y la mafia, como estrategia de cooptación, vino para quedarse. No comenzó con Samper, y no va a terminar con Santos.    

“O sobra un pueblo o falta un Estado”

“O sobra un pueblo o falta un Estado”

En el 2010 Obama dijo que esperaba que para el 2011 Palestina fuera miembro pleno de Naciones Unidas. Hoy dice que no, que primero es necesario resolver el conflicto con Israel, en la mesa de negociaciones. Como si tuviera solución. Colombia en un acto de lambonería diplomática y sumisión política, acogió la misma posición, que con mucha consecuencia, hay que reconocerlo, ha tenido para con la posición norteamericana, desde 1947, cuando se discutió la creación del Estado de Israel, el socio militar y comercial más importante en cercano oriente, tanto para Colombia como para USA.

El Santico tiene cojones para venir a hablarnos de la independencia de la política internacional de Colombia, como si no supiéramos que su pragmatismo, no es más que el instinto de negociante al servicio del Estado, más exactamente, de quienes controlan el Estado. La presunta independencia es un mito, porque primero son los negocios y después los principios, la doctrina Santos.

Es una absoluta canallada, de la peor mala leche,  supeditar el derecho de Palestina a ser un Estado, al ánimo y los negocios de los halcones judíos, en una mesa bilateral. Mientras hablan de negociación, azuzan los asentamientos en Cisjordania y mientras hablan de planes de paz, asaltan como piratas, los barcos humanitarios que buscan llegar a Gaza con ayuda internacional.

Para USA, Israel representa la última fuerza de contención contra el islamismo radical. Perdido Egipto, solamente Arabia e Israel, cumplen el papel. Por lo que el origen de los argumentos con que Obama se opone al Estado palestino, tienen que ver menos con sanas motivaciones transaccionales, que con razones militares y geoestratégicas. No habiendo en la contienda una fuente importante de recursos naturales, como petróleo, la última y más seria preocupación, de quienes se oponen a la creación del Estado palestino, es que una vez constituido caiga bajo el control de Hamas. Entonces tendrían un Estado enemigo constituido en mitad del territorio judío.

Mahmud Abas vino a Colombia para hablar con el Santico y con la Señora Holguín. Con la mayor elegancia bogotana le negaron el voto a favor, repitiendo el mismo argumento que Obama le dio a Abas en la Casa Blanca. Condenándose a ser el único país en América Latina, que subordinado a una política exterior, le niega el mismo derecho a un pueblo, que reclama para sí mismo.

La prueba de la canallada internacional contra los palestinos, es que al subordinar su aspiración a ser Estado al vaivén de los intereses de la contraparte judía, violan el principio de igualdad entre los pueblos. ¿Con qué argumento se puede negar un mismo país, que reconoce el Estado de Israel, a reconocer un Estado palestino? El nudo gordiano de la canallada, después de sesenta años, sigue siendo no haber pactado el derecho a los dos pueblos en la antigua Palestina, a tener cada uno su propio Estado. El peor crimen que la comunidad internacional ha cometido contra los palestinos, es haberlos tratado siempre, como parias en su propia tierra.

Ayer precisamente, la Cámara de representantes de USA votó a favor del TLC con Colombia. Es demasiado coincidente, que justamente después de la visita de Abas, con una oposición de más de cuarenta votos, se le haya dado vía libre a los negocios preferenciales con Colombia.

Tanta obsecuencia debe dar frutos. Ahora el Santico tendrá abierta la puerta para hacer buenos negocios, aun a costa de llevarse por delante a muchos de los productores del campo, a los sectores no competitivos, a los que no tienen infraestructura y - en general - a los que no están en la agenda preferencial del TLC.

Porque el TLC sigue la norma de los negocios en el capitalismo, cuando a unos les va bien, es porque a otros les va mal. La insania diplomática conque Colombia se plegó a los intereses políticos de USA e Israel, se ve incidentalmente recompensada, con las ventajas costosas de un pacto comercial.

El viaje de Abas se perdió.         

Ocupa Wall Street

Ocupa Wall Street

No cabría una protesta más anticapitalista que la de los indignados contra Wall Street, el símbolo por antonomasia del capitalismo mundial. La misma indignación que comenzó a manifestarse con “la primavera árabe” en el mundo (Inglaterra, Israel, Egipto, Chile, Siria y España) y que vino a América, para encontrar su invierno, en la isla de Manhattan.

“Juntos levantaremos nuestras voces para decir que creemos en que el sueño americano puede vivir otra vez, que la manera de hacer las cosas en este país es ayudarse entre sí a tener éxito”,  afirma en su web el movimiento “Occupy Wall Street”.

Un movimiento que cree en el “sueño americano”, el fetiche sublime del capitalismo, el espejismo financiero del éxito, montado sobre el “american way of life” y el principio de libre empresa, es porque rebosa de un optimismo colosal, que no tiene que ver mucho con la dimensión y el alcance de la crisis global, o porque está muy perdido. Invoca el mutualismo como principio de organización social, y en cambio de la vida, la democracia, la libertad, el planeta, proclama como valor, el éxito.

Los tataranietos de Whitman, empobrecidos hijos del capitalismo norteamericano, marcharon el sábado hasta el puente de Brooklyn, y se lo tomaron. Los “indignados” de Wall Street, como se hacen llamar, agrupados desde el pasado 17 de septiembre, fueron a protestar contra la “avaricia” del sistema, y volverán a hacerlo en la siguiente semana, con el apoyo de 15 sindicatos de trabajadores de Nueva York.

 Un grupo de 750 personas que participaron en el bloque del puente fueron detenidas por las autoridades de Policía. Y como están en una ”democracia”, apenas los soltaron fueron a poner una demanda al juzgado federal de Manhattan. Los demandantes aseguran que de forma “premeditada, planeada y calculada”,  la Policía permitió que ocuparan el puente y “sin previo aviso” los arrestaron. Según los denunciantes la actuación policial, el pasado primero de octubre, constituye violación de la primera y cuarta enmienda de la constitución. Un privilegio constitucional del que no gozan los ciudadanos sirios. Además de “compensaciones económicas” los demandantes buscan invalidar legalmente las detenciones para detener legalmente a la policía, que ha tenido que excederse para mantener el orden establecido. La policía en tiempos de crisis, deja de representar nominalmente, y por tanto de defender, a la sociedad civil, para defender exclusivamente al Estado.

 “Anonymous” amenazó en apoyo de los Ocupa, con un ataque contra la Bolsa de Nueva York. En un video en el portal Youtube amenazó con “borrar de internet”, el próximo 10 de octubre, el New York Stock Exchange (NYSE), la sociedad gestora de la Bolsa de Nueva York, a la que le “declaran la guerra”. Nada más parecido al espíritu anarquista que Anonymus, una legión de francotiradores tecnológicos, que puede golpear al sistema, donde más le duele, y además puede utilizar la red global para publicitarse. La modernidad es también un arma de doble filo.

El movimiento “Occupy Wall Street” lleva tres semanas en el distrito financiero de Nueva York, clamando para que “se escuche la voz del 99 % del país y no la del 1 %, que sigue enriqueciéndose”.

Marx perfectamente podría estar riéndose en la otra vida, viendo como los nietos postmodernos del capital financiero, le tiran piedra al Estado y amenazan con colapsar el Templo, lo que simbólicamente, solo es equiparable al ataque contra las torres gemelas.  

No hay pago

No hay pago

No hay pago

¿Quién no ha padecido la demora de un pago por un contrato? ¿Quién no ha visto retardado el pago de honorarios? ¿Quién no ha padecido la demora del pago por nómina? ¿Quién no ha visto asediada su industria o su negocio por cuentas sin pago? ¿Quién no ha quedado mal en un pago por otro que no entró?  ¿Quién no ha naufragado comercialmente por una cartera incobrable?

El acta de liquidación, el informe terminal, la cuenta de cobro, el RUT, la DIAN, la retención, la orden de pago, el giro, el PAC, la disponibilidad, el estatuto anticorrupción, son elementos de una cadena de corrupción, que consiste en retener los pagos para soportar movimientos favorables al pagador. No estoy hablando de los insolventes, los que no tienen cómo pagar. Hablo de los que teniendo, no pagan.

Es gracioso, que en un país tan absurdamente corrupto, en lo oficial y lo privado, como este, exista una maraña tan refinada de protocolos para pagar. Quizá sea porque es la mejor forma de sostener el protocolo para no pagar. Nadie, absolutamente nadie, quiere pagar a tiempo, aunque pueda.

Si la maraña protocolaria para pagar es tan absurdamente rellena de condiciones y requisitos, la maraña para no pagar, es todavía más sofisticada. Un asqueroso truco clásico, cuando se quiere postergar el pago un par de meses: “la carpeta de soportes se perdió”. Una versión más benigna, con algunas variantes, después de un mes de retardo: “se perdió el comprobante anexo del paz y salvo de la Personería delegada para personas jurídicas”. Una muy usada, después de un par de semanas: “se fue un error en la cuenta de cobro”.

Los trucos modernos comienzan cuando los sistemas se pusieron al servicio de lo contable. El más absoluto de todos los trucos para no pagar: el sistema se cayó (burocráticamente el sistema es una cosa sobre la que nadie tiene control, no depende de nadie en particular, pero tiene que ver con todos). Eso quiere decir espere hasta que el sistema se reabra. Quien se va persuadido de que el sistema es tan inapelable como Dios, tendrá que revestirse de mucha paciencia. El que no se traga el truco, ni la paciencia le valdrá. Un truco que es criminal: “no hay PAC”, quiere decir, no hay orden de giro sobre reserva disponible. Uno más ordinaria, pero efectivo:”el cheque necesita doble firma”. Quiere decir, hasta que no aparezca el casposo de la segunda firma, no habrá giro. Las cooperativas de bandidos en otras épocas tenían un truco:”las cuentas nos fueron embargadas”, aunque todavía no lo hubieran sido. Con los cheques se hacen linduras: equivocar una letra, una cifra, no hacer corresponder las letras con el número. Y no sé porque siempre, el que se da cuenta es el cajero en la ventanilla.

No pago, no hay pago, pago solo los viernes, aplazados los pagos, pagos retenidos, cheques devueltos por insuficiencia de fondos: una ordenación  que envuelve pequeñas y grandes especulaciones, y que tiene un impacto no medido en la economía: el retardo de las tasas de consumo y pago. Una economía del no pago aletarga, imbeciliza, hace innecesariamente lenta la cadena móvil del dinero.

Comercialmente hablando, pagar a tiempo, sería tan revolucionario, como lo sería en la justicia, fallar en términos.

        

Santos y Palestina

Santos y Palestina

122 naciones acreditadas ante las Naciones Unidas, han anticipado su voto favorable para que la Autoridad Palestina (Cisjordania y Gaza) se convierta en el Estado de Palestina. Cierto, son los países pobres, la mayoría. En contra de la demanda, que hizo  Mahmud Abbas el viernes en New York, están: USA, Rusia y la CE. Cierto, los países ricos, si es que hoy, a punto de una nueva escalada de la crisis global, quedan países ricos.

Colombia ha negado la favorabilidad a la pretensión palestina, con un argumento tan pobre, como tramposo. Dice el Santico que Colombia (entrevista a Yamid Amat. El Tiempo 25-09-2011) acepta la idea del estado palestino, a condición de que se negocie con Israel, para “vivir en paz”. Es decir, si Israel no quiere estado palestino, no habrá estado palestino. ¿Por qué  el derecho de un pueblo, con nacionalidad, lengua, religión y autoridad, que hasta 1947 conservaba integra la Palestina bajo su jurisdicción, después de 65 años debe someter su derecho al arbitrio político de Israel?

Así como no tiene hoy sentido cuestionar la existencia del Estado de Israel, independientemente de la forma como por la fuerza, abrió su espacio en la antigua Palestina, no tiene sentido oponerse a la creación del Estado de Palestina. Una relación diplomática, una agenda de conversaciones, tendrían más soporte institucional, si se hiciera como una negociación bilateral entre estados. Aunque la paz no se ha logrado en 65 años.   

La razón de fondo para negar el voto a la creación de un nuevo estado en el seno del conflicto heráldico del siglo XX y del XXI, es el temor de los países contrarios a la iniciativa, de que el nuevo estado termine en manos de los fundamentalistas, de Hamas. El mismo temor de que el Estado de Egipto termine en manos de la Hermandad árabe. ¿Alguien se ha preguntado si el conflicto árabe israelí tiene solución?

¿Cómo creerle al Santico semejante argumento que tiene visos contra derecho? Cómo creerle, si es capaz de de decir, en el mismo reportaje, que Colombia  no “tiene dependencia política ninguna” con USA. “Dependencia ninguna” termina diciendo sin que se le mueva un pelo.

¿Cómo creerle a un jugador? Y digo un jugador, sin querer referirme al poker o al golf, sino a los negocios, que quiere extender a todo el mundo según lo denuncia su agenda internacional. Un jugador de las relaciones diplomáticas, un jugador de los acuerdos temporales, de pactos subentendidos. A un tipo así no se le puede creer que sea libre e independiente, al anunciar, a nombre de Colombia, el único voto negativo en América Latina, contra la creación del Estado de Palestina.

Con un tipo así.     

Matalo Pablo

Matalo Pablo

¿Por qué dice Antonio Caballero en una columna, que tras la condena de Santofimio nos quedamos sin saber quién mató a Galán?

Santofimio en la semana que pasó fue objeto de entrevistas con RCN y Caracol. Anoche habló con Felipe Zuleta y le dijo que su proceso había sido un holocausto probatorio, un exabrupto jurídico, desconocimiento de pruebas, politización de las Cortes, que según dijo, obedecen a los caprichos políticos de los huérfanos Galán.

Las pruebas de Popeye y Alfaro, según Santofimio, fueron desestimadas en los juicios anteriores, por inconsistentes y arregladas. Ahora – dijo – no le queda más que ir a las instancias internacionales, en las que pondrá su causa.

¿Hay algo que debiera hacer pensar que Santofimio es inocente y que detrás de la muerte de Galán, hay algo todavía más podrido? No dudo que Santofimio hubiera sostenido una relación interesada con Pablo Escobar. Yo le creo a Virgina Vallejo, en cuanto a  los encuentros que sostuvieron.

El servicio de la duda proviene de dos cosas: de la solidez no cuestionada de la defensa mediática con que Santofimio patalea desde la cárcel. De acusado pasó a acusador y no sabemos cómo fue lo de su proceso en las cortes. Y de las declaraciones del hijo de Galán, Juan Manuel que una vez  conoció la sentencia, dijo que el caso de Santofimio, no pone punto final a la investigación sobre la muerte de su padre. El cree, que más importante, más conducente que el caso Santofimio, es el caso Masa Márquez. 

No es una coincidencia que Caballero se lo pregunte. Y si con la condena de Santofimio, y el prooceso pendiente de Masa, seguimos sin saber quién mató a Galán, entonces sigamos pensando mal, para acertar.

 

El representante de Dios en la tierra ante la CPI

El representante de Dios en la tierra ante la CPI

La sola imagen de Benedicto XVI entrando a la Corte Penal Internacional en compañía de sus abogados. La de Benedicto detenido en un calabozo de primera, con sus zapatos de cabrito neonato, son en sí mismas imágenes cargadas de crudas anticipaciones, como para suponer, que aunque por lo pronto carezcan de realidad, son terriblemente históricas, conmovedoramente reales como son las muecas del espíritu de cuerpo.

Una asociación norteamericana de víctimas católicas de los curas pedófilos, demandó a la iglesia católica, en particular a su representante legal, Benedicto XVI y a la cúpula vaticana, los cuatro cardenales responsables de la Congregación del Santo Oficio de la Fe, por su responsabilidad en el encubrimiento y complicidad, para con todo el ejercito sacro de ensotanados lujuriosos, que sedujo a varias generaciones de niños puestos a su cuidado.

Las imágenes, son como de película de Almodovar, de alegato de Vallejo, de columna de Cristhoper Hitchens. El representante de Dios en la tierra, compareciendo por alcahueta en La Haya. De hecho la Corte tendría suficiente material probatorio, como para incriminar a los prelados. Y en condiciones de procesados civiles tendrían que responder por cargos de encubrimiento. Por ahora no se va a poder, en el Vaticano pueden estar tranquilos. La Corte no interviene si antes, la justicia nacional no ha mostrado su incapacidad o negligencia para adelantar un proceso. Lo que quiere decir que, primero la justicia italiana tendría que negarse o declararse incapaz de juzgar a la banda vaticana por crímenes sexuales.

De otra parte, las causas que llegan a la CPI, son las de cuatro grandes crímenes de lesa humanidad, contra la nacionalidad, el ambiente y las minorías. La alcahuetería apostólica del Vaticano para con sus depredadores, no es causa de la que pueda conocer. Así que pueden estar tranquilos.

Sin embargo, el solo acto mediático, la publicidad ideológica que conlleva, el haber sido la noticia del día en el mundo,  el atrevimiento civil de una asociación católica de víctimas, la sola tentativa efectista de demandar un imposible jurídico, son hechos que alimentan las imágenes de una historia que podría terminar, cuando la iglesia católica no fuera más que una secta, entre todas las sectas de los últimos días.  

11-S

11-S

No sé por qué me parece que el uribismo hace campaña con el caso Plazas Vega. Hoy domingo, 11-S, se publicó en El Tiempo, bajo el rótulo de “información institucional, una “carta abierta” firmada por rancios “personajes”, que se pusieron de acuerdo para descalificar a la Justicia. Se titula: ¿Por qué el Coronel Plazas Vega aún no está libre? Me molesta que sea abusiva y manipuladora, al hablar a nombre de los “colombianos”, al  afirmar que  todo “colombiano medianamente informado” se pregunta lo mismo (¿será que los familiares de las víctimas se lo preguntan?), y sugerir que debería responderse a la manera de los abajo firmantes. Yo me considero “medianamente informado” y me hago otra pregunta: ¿Qué tan político es el concepto de la Procuraduría General dirigido  al Tribunal, que pide la absolución de Plazas Vega, una vez condenado?

Lo que en derecho reclama la Procuraduría es un nuevo proceso. Porque contra el fallo ya proferido, por el Juzgado 51, no obra revocatoria. ¿Por qué en vez de descalificar públicamente a la Justicia, no solicitan otro proceso? Así proceden las reglas del juego, del sistema del que ellos se jactan. Soliciten que la Corte Suprema someta a revisión el proceso, están en su derecho, pero no le pongan una lápida a la Juez, María Cristina Trejos, acusándola de haber fallado en falso. Después de que el seis de septiembre el Tribunal superior rechazó el recurso presentado por el abogado defensor de Plazas, Jaime Granados, el mismo abogado de Monseñor Uribe Vélez.

Todos los firmantes tiene un aroma común a pelos de la misma perra: representantes del uribismo, de los medios, de las sociedades y de los militares: Pacho Santos, Luis Carlos Villegas, Fernando Londoño, Gral Álvaro Valencia, Enrique Gómez Hurtado, Sociedad de Agricultores de Colombia, ACORE (oficiales en retiro), Plinio Apuleyo Mendoza, Alberto Dangond, Diego Palacios, FEDEGAN, INDUPALMA, Gral Rafael Samudio, Pablo Victoria, Fabio Echeverri Correa, Gabriel Arango Bacci, y otros más. Solo faltaron Uribito, Yamure  y José Obdulio. ¿Si ellos fueran los invitados confirmados a una fiesta, qué podría un colombiano medianamente informado, pensar del convite?

La derecha más conspicua, acartonada y oscura, una gleba desplazada del poder, francotiradores a la justicia, cuando los fallos les son adversos – ¿la mafia no hace lo mismo? – hicieron causa común alrededor del proceso Plazas Vega, en el que se lo condenó a treinta años de prisión, por su responsabilidad expuesta en juicio, en la desaparición y muerte de los sobrevivientes del Palacio de Justicia. Están en su derecho de dudar del fallo y a dudar de la legitimidad de los testigos, lo que no les concede el derecho a descalificar a la Justicia. Si la Justicia se equivocó, el fallo es controvertible a través de las vías judiciales, de las apelaciones, de los recursos (de los que ya han hecho uso), no a través de cartas políticas, que más que resarcir un fallo, buscan poner el foco en un río revuelto donde el proyecto de “la seguridad democrática” pueda pescar algo.

No es por la vía de opinión, de la propaganda, como se descalifican los fallos, muy a la manera uribista por cierto, al menos si nos atenemos a la legalidad jurídica, que todos deberían respetar, a pesar del desacuerdo. No es la vía para ventilar legítimos desacuerdos con la cosa juzgada. La exhibición mediática, el “golpe de opinión” publicitario, no ha hecho más que dejar al desnudo el injerto político del panfleto.

Los periodistas, hayan o no firmado como representantes de un medio, incurren en una inocultable parcialidad al tomar partido en contra de un fallo de la justicia, y comprometer su responsabilidad informativa, a favor de una política, que seguramente les da más dividendos que el oficio. Periodistas como Francisco Santos, Plinio Apuleyo, Salud Hernández, William Calderón y Alfredo Rangel, han “fallado”, se han colgado del concepto de Ordoñez, para decirnos que a Plazas, la Justicia le montó un operativo para condenarlo con testigos falsos. Si es cierto o no, será la Justicia, la que decida, no ellos, y mientras no decida acatamos el fallo.

La “carta abierta” es un abierto irrespeto a las reglas del juego jurídico, que ellos conocen, pero prefieren no practicar. Un paso más allá del acatamiento a la Justicia equivale a un paso en la justicia privada. Esa señal, que ha hecho carrera en Colombia, que ha incitado a las peores barbaries contra la sociedad civil, es la misma que envía el panfleto.

Los crímenes probados contra los sobrevivientes del Palacio de Justicia tienen unos responsables. La Justicia es la única instancia a la que podemos tener como referente de verdad procesal, que diga quiénes son, aún si el fallo es equivocado. Intervenir con la opinión a favor de torcer la legalidad del fallo, por “motivos superiores”, es un código oscuro, de una oscura política, que hermana a los militares con los periodistas y a los presidentes de los gremios con los políticos, en un panfleto que promueve una cruzada más justiciera que justa.

 

 

 

 

Los tocables

Los tocables

¿La mafia es derrotable? ¿Ha sido derrotada alguna vez? ¿Es históricamente eliminable? Son las preguntas estratégicas. Es decir, las que no se hacen ni los políticos ni los gobiernos. Porque ante un contundente no, como respuesta, sería necesario redefinir toda la estrategia global de lucha contra el narcotráfico.

Lo de México - hoy - es una reactualización de la Sicilia de fines de siglo, la Chicago de los veinte, la Buenos Aires de los treinta, el New York de los cincuenta, el Hong Kong de los sesenta, la Medellín de los ochenta. La costa mediterránea española de fines de siglo. Y aún así, lo de México está por debajo de la mortalidad asociada a la violencia, en Honduras y El Salvador, en Venezuela, y por debajo de Colombia, con 14 eliminados por cada cien mil habitantes.

Una de las características de la mafia es que necesita Estado. Compra policías, jueces, concejales,  investigadores, ministros, presidentes. Y los compra barato. El Estado en sus diferentes ramas, a través de muchos de sus agentes, ha cooptado con la mafia. De no haber sido así, el combate contra la mafia, se habría hecho con el espíritu indoblegable de Los Intocables. Pero no, en México como en Colombia, hay demasiados “tocables”, suficientes para hacer dudar del éxito de la guerra anti-mafia.

Terminaron de presentar en TV, a trancas y mochas, una serie titulada La reina del sur, basada en la novela de Arturo Pérez Reverte. En una de las líneas de la historia, se trata de la candidatura presidencial de un capo de la mafia, Epifanio Vargas. Lo que en 1994 sucedió en Colombia. No es una ficción. Ha pasado y sigue pasando. Uno de los cómplices de Samper en el 94, es hoy gobernador de Santander y Samper sigue opinando. Y todavía pone ministros, como el último de Justicia, nombrado por Santos.

Lo de México, es tal vez una de las escenificaciones más macabras, con más imagen, más patetismo, más red, de las que conocemos de intriga mafiosa. El mercado es tan bueno que varios carteles se lo disputan. A partir de este año, los muertos se dejaron de incluir en las estadísticas. El Centro de Inteligencia de México, dice que el 50% del territorio y la población está fuera del control. Otros comentaristas, hablan del fracaso total de las iniciativas de Calderón y de la cooperación norteamericana. Aun la Marina y el Ejército apoyando a los Federales, la lucha no se gana. ¿Qué haría pensar que con infantería de marina, se pudiera derrotare la simbiosis criminal entre el Estado y la mafia?

El caso de México representa el fracaso de la política anti mafia de Calderón y de Obama. Una equivocación a tal punto, que contingentes de arma movilizados a México por agentes federales de USA, terminaron en manos de la mafia. Y si ha fallado el sistema de cooperación con la DEA, el control de armas, la reducción del crimen, la operatividad de la mafia, habrá fallado el sistema global.

Vicente Fox le ha pedido al gobierno de Calderón, que consideren la opción de hablar, de negociar con la mafia. La respuesta del estado es rotunda: ¡Negociar jamás! Por encima de la mesa, deberá aclararse.

La guerra con la mafia se está perdiendo en México, como se ha perdido en todos los demás países, en donde la cohabitación llevó a  reducir los niveles de escándalo homicida, que en México son obscenos, y además condujo a una repartición más diplomática del botín. Y la guerra se ha perdido, porque no se quiere ganar. Porque en vez de quebrar el negocio, se ataca el tráfico y el consumo. Tal como están las cosas hoy, no es posible ganar la guerra contra la mafia.

La “oficina” electoral

La “oficina” electoral

El affaire de las firmas del  candidato Guerrero en Cali, vino a dejar al descubierto la punta del iceberg de una oficina de estructura mafiosa que trafica con resultados electorales. ¿Cómo habría de quedarse por fuera de la ola de carruseles nacionales la Registraduría Nacional? Faltaba más.

El Registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, junto con el Magistrado Villarraga, del Consejo de la Judicatura y el Contralor delegado, Portela, tuvieron una oficina: “Procesos electorales”, que hoy todavía existe. Presta servicios a los descabezados electorales de “obtención” de votos, actas y registros, que hagan falta, para que sus clientes puedan quedarse con una curul. Una oficina que escruta y vende los escrutinios. Cuando en el 2007 Sánchez fue nombrado Registrador Nacional, debió abandonar su lucrativa empresa, que dejó en manos del Señor Hollman Ibáñez, que se desempeñaba hasta la semana pasada, como Director del censo electoral, y que renunció a su cargo, como consecuencia del affaire. Villarraga y Portela les cedieron la representación a sus familiares.

Ibáñez es el íntimo de la Secretaria de Gobierno de Cali, Eliana Salamanca, a su vez cuota del Nene Doc, en el gobierno de Ospina. El Senador Martínez pagó para salir de la cárcel de Barranquilla, se vino para el Valle a pasar revista a sus huestes del PIN, estuvo visitando a sus lugar tenientes, a sus amigos, cuadrando en varias ciudades  las cargas para las elecciones de alcaldías y de paso a encontrarse con Ibáñez.

A Guerrero, dos colegas le sirvieron de informantes. Uno lo enteró que en los corrillos se rumoraba una oferta, antes de la descalificación, para ayudarlo a ganar las elecciones. Luego, otro, escogido como intermediario, le informó de una propuesta para ayudarlo con el problema de las firmas.

La oficina mafiosa enquistada en la Registraduría, no parece tener mayor inteligencia, aunque se haya sostenido por mucho tiempo. Creo que escogió mal a sus víctimas. No contaron con que Guerrero es el candidato de Santos, y que una vez conocido el asalto, el mismo Presidente, saldría a denunciar manejos oscuros en la Registraduría. Hoy están contando, uno a uno, los votos de Guerreo. (De paso habrá que promover una modificación a la ley que permite el conteo de firmas por muestra. En el caso de Guerrero, se podrían haber  escogido – por decir algo -  diez muestras de doce mil votos, cada una, y entre ellas seleccionar la peor, para producir la descalificación estadística). Susana Correa se ha retirado anticipadamente, aprovechando el asalto, para adherir, como de todos modos iba a hacerlo, a la candidatura de Guerrero.

Me pregunto, en el actual panorama, que autoriza a pensar todo lo mal que se nos dé la gana, si el asalto a las firmas de Guerrero y Susana, fue para poderles hacer una oferta aplicada a resolver el problema de la descalificación de las firmas, o si fueron acaso terceros, los que le pagaron a la oficina, para sacarlos del camino, lo que objetivamente favorecería a todos los otros diez candidatos, en particular a los que van adelante, Sigifredo López y María Isabel Urrutia.  

Yo esperaría que mañana lunes a primera hora, el Procurador General retirase a Sánchez del cargo, como hizo con Samuel. Y que el conteo de las firmas, con muchos ojos puestos encima, demuestre que Guerrero tiene suficientes para obtener un aval.

 

 

Indignados

Indignados

En Londres se levantan los riots, a los que The Clash cantaron como insurgentes sin causa, muchachos que salen a las calles porque están hartos. No proponen, no tienen programa, nada ideológico, simple violencia contra el comercio. Van uniformados, Adidas, jean y hoogies. Las explicaciones sobre lo que pasó han abundado: la recesión, la baja de poder adquisitivo, la pérdida de salarios, la migración, los recortes del gobierno, la reducción de la  asistencia. Pero la revuelta de Tottemham se enfrenta a un hecho nuevo, la revuelta-saqueo con comunicación en red. Al punto que las autoridades, lo primero que pensaron fue en intervenir Internet, como en Irán o en China. Lo que equivale a vender el sofá, en caso de adulterio.

En Israel la clase media se levanta. Como el 15M, levantó cientos de tiendas en el boulevard de Tel Aviv, y en Beer Sheba, al sur. 300000 personas. La consigna es “¡Basta! ¡El pueblo exige justicas social! El letrero que Stav Shafir puso junto a su tienda en la calle Rotschild, cuando perdió la habitación en que vivía. El 40% de la población laboralmente activa en Israel no está en el mercado formal. El sostenimiento de los estudiosos en las yeshivot (casas de estudios judaicos) cuesta, como cuestan los programas para los asentamientos. A diferencia de los ingleses no explotan aún la violencia.

En España se declararon como los “indignados”. Y desde hace tres meses sostienen campamentos casi permanentes en las plazas de Madrid, desde el 15 de Mayo (15M) que no es el nombre de un purgante. El desempleo ronda el 20% y muchos españoles están teniéndolas tan duras como los inmigrantes. El 15M ha convocado levantamientos en cincuenta ciudades, que acogieron los llamados en red para juntarse y salir. Los señalamientos de las causas que los han hecho levantarse, son claros, van contra políticos y banqueros, responsables de haber llevado a España al desfiladero. Ecos espirituales del anarquismo corren por entre las tiendas del 15M.

En Chile, la protesta es estudiantil. Es la más organizada, la más elaborada, la más ideologizada y programática. Desde hace tres meses estudiantes de la educación superior y media se levantaron a pedir educación pública de calidad. Equidad educativa. Han producido las manifestaciones más grandes desde el retornó a la democracia. Amenazan como un tsu nami. Y también es el levantamiento que más ha marcado el factor de liderazgo personal, encarnado en una chica de 24 años – Camila Vallejo - estudiante de geografía,miembro del Partido Comunista y Presidente de la Federación de Estudiantes. El punto según ella, es que el esquema privado de educación chilena es perverso, porque el Estado permite que se abran instituciones, que se lucran y no aseguran ni pueden asegurar calidad.

La degradación global de las condiciones de vida, del empleo, la crisis encadenada de consumo, la burbuja de la deuda, el efecto activo de crash del 2008, la crisis de las migraciones y la educación, son un buen sancocho nutritivo y espeso para que cuajen los levantamientos de la sociedad civil. La pregunta es: ¿los gobiernos, los partidos, los políticos, todavía pueden hacer algo para satisfacer las demandas?

Es posible que hayamos llegado al punto en que la masa de demanda ya no pueda ser satisfecha, y los puntales del estado benefactor tiemblen, al encuentro de muchos levantamientos civiles pacíficos y violentos, que con el arma de la red, conmuevan la “aldea global”, como ayer conmovieron las aldeas de Túnez y Egipto.

 


A bolillazo limpio

A bolillazo limpio

El Profesor Bolillo, ebrio, celoso, mal humorada, golpea a su acompañante en un lugar público, una mujer desconocida, de la que no hay fotos, ni videos, ni nombre, que ni siquiera ha interpuesto demanda. El Profesor pide disculpas y renuncia a su cargo de seleccionador del equipo de Colombia. Una senadora sale a defenderlo. Las mujeres le piden que renuncie. Un directivo de la federación aporta una tesis nacional, hay quienes merecen ser golpeados. Los hinchas aplauden.

El Profesor Bolillo no cree en aquello de que a una mujer no se la golpea ni con el pétalo de una rosa. El debe preferir un guayo o una llave inglesa. El hecho fue que le cascó. Por supuesto entiendo la indignación de las mujeres. Los hombres deberíamos estar tan indignados o más, sin embargo según la última encuesta medio país – el de los hombres - ya perdonó al Profesor. Generosos que somos los hinchas. ¿Y saben por qué? Porque pensamos en el futbol, en eso que une la patria, en la identidad, en la camiseta nacional, en el pundonor deportivo, en dejar en alto el nombre, en la camiseta tricolor.   

La Senadora antioqueña Liliana Rendón, encontró en el incidente una oportunidad para hacerse un poco de publicidad. Dijo que, las mujeres joden mucho y que si  buscan, encuentran. Se puso del lado del Profesor y de todos los hombres que golpean a las mujeres. Últimamente su tráfico en Google ha aumentado. Que se haya echado a todas las otras mujeres encima, bueno es el costo de su estrategia.

La federación de fútbol está dividida, entre quienes defienden al Profesor en público y entre quienes lo hacen en privado. Han aplazado cualquier decisión respecto a la aceptación de la  renuncia. Quitar al Bolillo ahora es desestabilizar la inversión deportiva en un proceso de formación del equipo que iría al próximo mundial. Eso hay que pensarlo. El dilema es sencillo: el fútbol o las mujeres.

Las mujeres, entre ellas las de las bancadas congresionales, piden que el Profesor se vaya. Hoy en las cámaras le sacaron tarjeta roja.

Yo sí creo que el Profesor Bolillo debe irse, es más, si volvés a pegarle a una mujer “te parto la cara marica”. También se debe ir Víctor González, por bruto. El deslenguado en una emisora dijo que si el Profesor le hubiera roto la cara a Piedad Córdoba, medio país estaría aplaudiendo.

¿No será que la que estaba esa noche con el Profesor en el rumbeadero era Liliana?

 

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El Espectador

Hace algunos años, Nicholas Carr escribió un texto con un título estridente, casi incendiario: “Is google making us stupid?” (¿Nos está haciendo estúpidos Google?). El ensayo, publicado en la revista Athlantic, reflexionaba sobre la manera en que internet ha modificado (y continúa modificando) nuestras mentes: nuestra manera de pensar, nuestra manera de percibir la información, aun nuestra manera de actuar. En aquel entonces, Carr acudía a la experiencia propia para explicarlo: “Durante los últimos años he tenido la sensación incómoda de que alguien, o algo, ha estado trasteando mi cerebro, rediseñando el circuito neuronal, reprogramando mi memoria. Mi mente no se está yendo —al menos que yo sepa—, pero está cambiando”.

Carr amplía y profundiza esas reflexiones en The shallows. What the internet is doing to our brains? (Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?), libro que la editorial Taurus editó en Colombia. El escritor norteamericano, acaso uno de los pensadores más agudos sobre nuevas tecnologías, parte de una premisa fundamental: la disolución de la mente lineal.

Para ello, en un prólogo que tiene mucho de ensayo histórico, Carr desmenuza la idea central de Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, aquel libro-frase de Marshall McLuhan. Un coro, en todo caso: el medio es el mensaje. “Lo que se ha olvidado en nuestra repetición de este aforismo enigmático —escribe— es que McLuhan no sólo estaba reconociendo (y celebrando) el poder transformador de las nuevas tecnologías de la comunicación. También estaba emitiendo un aviso sobre la amenaza que plantea este poder, y el riesgo de no prestar atención a esta amenaza”. Sin embargo, “ni siquiera McLuhan podría haber anticipado el banquete que nos ha proporcionado internet: un plato detrás de otro, cada uno más apetecible que el anterior, sin apenas momentos para recuperar el aliento entre bocado y bocado”.

Desde luego, la disolución de la mente lineal viene precedida de otra realidad: la neuroplasticidad. Es decir, la idea de que el cerebro no es un órgano inmutable, que se cierra definitivamente en la adultez. La afirmación opuesta fue durante mucho tiempo una herejía en el mundo científico: que el tejido nervioso puede cambiar, adaptarse, que —como escribió el psicólogo británico J.Z. Young, citado a su vez por Carr— “parece dotado de un extraordinario grado de plasticidad”.

Fue el médico Michel Merzenich quien, tras varios experimentos, lo confirmó: el cerebro responde, se adapta, se reestructura, está sometido a cambios, todo en función de nuevos estímulos, de nuevas disposiciones, de nuevas máquinas.

Carr cita un ejemplo pertinente: aquejado por problemas visuales, Friedrich Nietzsche decidió hacerse a una máquina de escribir (una Writing Ball Malling-Hansen). En poco tiempo, el filósofo alemán fue capaz de escribir con los ojos cerrados. “Pero el dispositivo —dice Carr— surtió un efecto más sutil sobre su obra. Uno de los mejores amigos de Nietzsche, el escritor y compositor Heinrich Köselitz, notó un cambio en el estilo de su escritura. La prosa de Nietzsche se había vuelto más estricta, más telegráfica. También poseía una contundencia nueva, como si la potencia de la máquina […] se transmitiera a las palabras impresas en la página”.

Internet, diría Carr, es esa Writing Ball Malling-Hansen: nos modifica, nos cambia el estilo, los hábitos, el sentido; dobla nuestra neuroplasticidad, que a veces “impone su propia forma de determinismo a nuestro comportamiento”. “No pienso de la forma que solía pensar —afirma Carr—. Lo siento con mayor fuerza cuando leo. Solía ser muy fácil que me sumergiera en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en los recursos de la narrativa o los giros del argumento, y pasaba horas surcando vastas extensiones de prosa. Eso ocurre pocas veces hoy. Ahora mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos”.

El peligro público

El peligro público

Uribito – sombrero de leñador con pluma - es lo más parecido al anti Robin Hood, que robaba a los ricos para darle a los pobres, por eso es un peligro. Así que si la Fiscal General se pregunta si Uribito es un peligro para la sociedad, yo diría más, cualquier miembro de la banda uribista que todavía ande suelto, es un peligro para la sociedad. El solo hecho, de que en sus cabezas esté enquistado el proyecto de una nueva conjura, para devolver a Monseñor el poder, los hace peligrosísimos. Una especie acorralada de alacranes voladores.
María Isabel Rueda en su columna de hoy en El Tiempo, dice que las Cortes efectivamente están sesgadas en el caso Uribito, las acusa de no obrar en derecho, pero reconoce que es por culpa de Monseñor Uribe, que las mandó a chuzar, a seguir y porque contra algunos de sus miembros conspiró, y hasta dice uno de ellos, lo mandó a matar. Un cuadro constitucional perfecto, para que el proceso de Uribito se presente como una vendeta.
Que Uribito haya repartido la platica de los agricultores pobres a los agricultores ricos, para tenerlos contentos y pagarles favores, no fue una excepción del régimen, todos los uribistas en el poder pagaron favores, tal cual se había convenido. Dividieron el Estado en carruseles, para tener asegurada la lealtad de los inversionistas. Todos lo hicieron, y para completar chuzaron a los opositores y a las Cortes. Todos son un auténtico peligro: Moreno, Sabas, Palacios, José Obdulio, Del Castillo, Restrepo, Hurtado, Narváez. Todos deberían estar tras las rejas, por el delito de conspiración.
Uribito – precedido por Noguera y Aranguren en la cárcel – es el tercer pez gordo en caer (Aunque hoy al abrir el periódico del domingo me entero en primera plana de El País, que anoche cayó Moreno).
Uribito, no obstante, es el más estereotipado engendro uribista, de los que han caído hasta hoy, tiene el mismo talante campechano, la suficiencia amanerada, la misma falsa humildad, la misma ambición, la arrogancia paisa, la ramplonería política de su jefe, el modelo Uribe. Cualquier Corte en cualquier parte del mundo, con las pruebas acopiadas, con los testigos y las declaraciones disponibles, tendría que condenar a Uribito. Debería haber sido aprendido hace más de un año, pero la justicia que es lenta, apenas ahora lo ha sentado en el sitio de los acusados, después de haber encausado a toda la pandilla de chicos malos del Ministerio de Agricultura.
Si el robo que denunciaron en el apartamento de Uribito, y las amenazas que su familia ha recibido, son ciertas - y no una estrategia de victimización con la que se buscaría crear una imagen mediática favorable al uribismo – resultan acciones condenables. Porque no se puede hacer con las familias de los imputados, lo mismo que el uribismo hizo a Hollman Morris, a Daniel Coronel y a Alfredo Molano.

Los motivos de Adonis

Los motivos de Adonis

Yoani Sánchez

Adonis G. B. llegó al mundo cuando empezaba a descomponerse el sistema socialista en Europa del Este. Pasó su infancia en medio de las privaciones de los momentos más críticos de eso que en Cuba hemos llamado el Periodo Especial. Quizás llevó con orgullo su pañoleta de pionero o su voz era la más alta cuando gritaban la consigna de "¡Seremos como el Che!".

Los medios oficiales de las isla no han dicho ni una palabra de su muerte.

Podemos adivinar su adolescencia, estrenando los métodos educativos propios de la enseñanza a través de la televisión. También desde que tuvo la oportunidad de tener algo de dinero lo hizo bajo la confusión que provoca la dualidad monetaria, y un buen día, cuando ya empezaba a afeitarse, descubrió frente al espejo a un hombre sin expectativas.

No se trata ahora de sacarle una tajada política a la decisión tomada por el joven Adonis de emprender un viaje como polizón en el tren de aterrizaje de un avión DC-8 de Iberia, sino de encontrar las causas que lo empujaron a morir así. Lo cierto es que los medios oficiales de la isla no han dicho ni una palabra de su muerte, paralizados tal vez ante el grado de angustia popular que ella muestra. No obstante el secretismo institucional, la noticia circula por todos lados y una pregunta aflora nada más conocerla: ¿acaso era insostenible la situación de este joven en Cuba? ¿Tenía un motivo adicional, como sentirse perseguido con peligro o impulsado a pasar al otro lado del océano para encontrarse con alguien? De momento nadie lo sabe. Lo cierto es que no pudo emprender su plan sin antes haberlo planificado, porque si algo está bien protegido en esta isla son las fronteras aeroportuarias.

Difícil no pensar -una y otra vez- en su sufrimiento dentro del estrecho espacio que compartió con las ruedas del avión. Los dolores de sus huesos fracturados por el implacable mecanismo pocos segundos después del despegue, el pánico del encierro, la rabia al comprender el fracaso de su intento, el inesperado frío que terminó matándolo. Nadie sabrá nunca si tuvo ocasión para el arrepentimiento.

Tampoco conocemos la gravedad de sus problemas, lo que sí podemos intuir es que no encontró a mano solución alguna para ponerles fin. Adonis llegó a la conclusión de que debía abandonar el país. Pero no tenía un abuelo español que le permitiera cambiar de nacionalidad; nadie en el mundo le tramitaría una carta de invitación; ninguna Embajada le otorgaría una visa, porque su condición de posible emigrante seguramente se le salía por los poros. Ni siquiera era un deportista de alto rendimiento o un músico con talento para poder viajar y desertar. Carecía de contacto con los traficantes de personas que frecuentemente atraviesan el estrecho de la Florida y no tenía ni la más mínima idea de que iba a cometer una locura.

No hay termómetro que mida el desespero humano y cada cual tiene su propio umbral de resistencia. Este joven cubano cuyo cuerpo apareció colgando en una extraña posición en el aeropuerto de Barajas, tuvo dos oportunidades de participar en las elecciones, sin saber nunca cómo pensaban los candidatos que elegiría. Asistía todavía a la escuela primaria cuando se realizó el quinto congreso del Partido Comunista y debió esperar 14 años más para que la próxima cita partidista anunciara algunos cambios. Probablemente no tenía una profesión con futuro ni recursos para iniciarse en los vericuetos del trabajo por cuenta propia. Un techo propio sería, además, a sus cortos años, un imposible.

Adonis no pudo esperar. Si se hubiera quedado en su país estaría con vida, pensando en una mejor manera de escapar de aquí.

“Gobernar debería dar cárcel”

“Gobernar debería dar cárcel”

La vieja consigna anarquista, “gobernar debería dar cárcel”, encontraría en Bogotá la ciudad perfecta dónde hacerse efectiva. Tal como se ha hecho con algunos de los lugartenientes, intermediarios, funcionarios, revisores, gerentes, concejales y contratistas, que se enrolaron en el “proyecto de ciudad” que el alcalde Samuel Moreno – alias La Doctora -  y su hermano, Iván, - El Jefe -, idearon para su cuatrienio, y que no fue, ni más ni menos, que una conspiración, completamente orquestada, de corte mafioso, para tomarse la administración del DE de Bogotá desde adentro. Y que hoy tiene al Jefe en la cárcel, y a La Doctora, ad portas.

Los inversionistas de la campaña, Emilio Tapia, Álvaro Dávila y Julio Gómez, hicieron un pacto en Miami con los Moreno para repartirse el DE. En el  que el IDU jugaba el papel de joya de la corona. Planificaron el asalto a los recursos públicos, se dividieron la administración, montaron oficinas paralelas, pusieron un negocio privado de venta de contratos, amparado por un sistema sofisticado de comisiones. Desde luego en la conspiración participaron senadores, representantes y concejales, gente de los Ministerio y de Presidencia, que todavía no han sido desencuevados.

Lo del tramo 4 de la Fase III de Transmilenio, fue que Julio Gómez, les hizo creer a los Nule que iban  ser descalificados en la licitación, y como él era tan cercano al IDU, se ofreció para que se lo asignaran a ellos. Les cobró apenas 1500 millones. Tuvieron que aceptar un sub-contrato que el mismo Gómez les consiguió, para pagarle el favor. Como quien dice, por efecto de la conspiración, defraudaban al Distrito, para asegurarle a los Nule los recursos de pagar el favor.  

Políticamente hablando, los mayores cómplices de la conspiración fueron los uribistas de la U, en el Consejo y la Administración. El Polo Democrático fue el bobo útil, de la operación, un tarado político que sirvió de parapeto. Don Honesto Samper, a través de los buenos oficios de Jaime Dussán – hoy precandidato a la alcaldía de Bogotá –  consiguió que el Polo recibiera a los Moreno, que venían del anapismo – un cadáver insepulto que seguramente muchos jóvenes no han oído nombrar –, gracias a lo cual los Moreno llegaron al Senado y Samuel a la Alcaldía. Una vez suspendido por orden de la Procuraduría, Clarita López lo reemplazó en el cargo. Su antigua Secretaria de Gobierno, que los defendió hasta último momento, en una perversa modalidad del espíritu de cuerpo, por la cual el Polo ni vio, ni sintió, ni quiso ver, la conspiración, la emboscada ciudadana de la que fue víctima Bogotá. Si hay algo que investigar, que sea la justicia la que investigue, dijeron los amarillos, nosotros – aun sin participar de las ventajas de la conspiración – no tenemos autoridad para investigar a los Moreno. Justamente hoy la comisión central del Polo, se reúne para estudiar, entre otras cosas, su expulsión.     

Hoy, a cuatro meses de las elecciones, el uribismo sin candidato propio, ha debido sonsacarse a Peñalosa de los Verdes, que se prestó para la jugada – ¿el fin justifica los medios? – y de paso se “cargó” al Partido, con Garzón y todo. Mockus salió con su trasero por la puerta de atrás con el trasteo, en un camioncito de alquiler. Está inhabilitado para ser candidato. Los liberales tienen dos pimpollos, aprendices de brujo, Galán y Luna. Entre los dos no hacen uno. Doña Gina Parody, después de haber ido a purgar una merecida expiación por su execrable pasado uribista, regresó con cara de independiente, con discurso de independiente y con gestos de independiente, a disputarse la alcaldía. Petro, con un movimiento ciudadano recién creado, gozando de las ventajas de haber separado cama con el Polo, aparece primero en las encuestas. Si alguien vino a sacarle jugo al andurrial en que se convirtió la colcha de retazos del Polo, por cuenta del oportunismo político y la falta de visión, fue él. El Polo está como estaba Uribe, sin candidato. Y los que suenan son un Señor Tarcisio, que no solo tiene nombre de mamerto, sino que viene de allá, y el Señor Dussán, la cuota del samperismo en el Polo.

Cualquiera que sea el alcalde, tiene un primer y definitivo compromiso contra la corrupción, contra un monstruo de siete cabezas que le succiona los recursos de desarrollo urbano a la ciudad, asaltándola concertadamente a través de una mafia. Que de no poder ser identificada, capturada y procesada, haría que la Bogotá de los próximos años, tuviera que ser declarada una ciudad inviable.

No sé si Bogotá se merece a los conspiradores Moreno. Pero de lo que sí estoy seguro es que los Moreno no se merecen a Bogotá. Y dudo, que como todas las estirpes, tengan una segunda oportunidad sobre la tierra. 

A este lado del jardín

A este lado del jardín

Un buen recurso para escribir un relato es barajar distintas opciones en el diseño de la trama, antes de que el texto se case definitivamente con una. La variedad es tan buena como en la cocina, por la aromática razón de que en los cuentos como en las salsas, es el punto el que pone la calidad (en ambos casos, los ingredientes han de ser de primera).

Tenemos una versión de medios - burda e incompleta -, antes de que se conozca la verdad procesal de los hechos. De ella derivará la condena o la exoneración de Fabio Naranjo, el protagónico masculino, por la muerte de Matilde, la protagónica. La versión del relato, está a mitad de camino, entre la versión de los medios y la versión procesal. No será la una ni la otra, así se escriba ahora o después del proceso.  Tenemos, entre manos, una historia que suena demasiado truculenta en la ficción, y demasiado truculenta en la realidad.

Sé que hay varias hipótesis - hablando del tema de relato – acerca de por qué se siente más repugnancia por la depravación matricida, que por el parricidio. Pero no es el asunto ahora.

Un zapatero católico de 46 años, legalmente casado, padre de una niña de cuatro, se va con su madre a vivir a España. Allí conoce a una mujer de la que se prenda, lo que despierta celos y profundas molestias en su madre. Regresan a Colombia. Un día sostienen una discusión agria, estando solos en casa, y él termina asesinándola, o ella suicidándose, o muriendo accidentalmente. Así que como quiera que haya sido – una buena aplicación de la ley de la variedad en el relato -  el zapatero acerca un barril metálico de los más grandes, hace una mezcla de cemento en el patio, la descuartiza y la introduce por partes. Luego forra el barril en cemento prensado. Deja secar el contenido del barril y lo empotra en un carro de perros calientes que guarda en un parqueadero. Catorce meses después, el olor delata el desconocido contenido del barril macizo, así que el zapatero lo saca del parqueadero y lo lleva a su casa, y en la noche va a dejarlo por donde el carro de la basura pasa. Como no era basura usual, algunos vecinos sospecharon – podría ser una bomba – así que dieron aviso a la policía, que llegó cuando el zapatero arrastraba el barril que iba esparciendo un delicado  aroma criminal. “En la caneca está mi mamá”, fue lo que les dijo.

Cuando Matilde desapareció el zapatero encabezó la comisión de búsqueda. Pero pasó más de un año para que viniera a aparecer, la tarde en que la sacaba para que el carro de la basura se la cargara. Cuenta el hermano del zapatero, que pocos días después de la desaparición, recibió una llamada en la que le pedían cien millones de pesos para devolverla. El día en que Matilde Murillo Gómez murió, debía hacer un pago alto, para cubrir una deuda, que no alcanzó a saldar. Del dinero no se sabe nada.

Como no hubo flagrancia, ni había orden de captura, Fabio Naranjo fue dejado en libertad. Cuando le preguntaron por qué lo había dicho, el zapatero se limitó a decir: porque era una mujer suela.    

La Habana: música, diversión, rumba

La Habana: música, diversión, rumba

Es agresivamente paradójico que cuando llegaron los barbudos al poder, La Habana fuera el burdel del Caribe, y hoy sea un burdel del mercado negro. De la misma manera que muchas argentinas, que jamás habían ejercido la prostitución, tras el “corralito” fueron lanzadas al negocio, muchas cubanas, forzadas por la miseria, han terminado en redes manejadas por chulos locales y de fuera de Cuba.

La prostitución del malecón se la dejaron a las putas viejas, mayores de cuarenta, que aparecen maquilladas a las cinco de la tarde donde desemboca la avenida que pasa por el Habana Libre. Se han retocado con una cierta nostalgia pasada de moda, huelen a aguas mentoladas, mueven sus tetas generosas bajo tafetanes amarillos, y llevan zapatos rojos. Mientras se fuman un cigarrillo, ofrecen su casa con generosidad como un lugar para que el turista conozca cómo viven los cubanos, como si fuera un museo. Te vienes conmigo y tomamos un cafecito. ¿Cuándo llegaste amol? Yo vivo aquí no más. Tomas mi dilección y mi teléfono y me llamas. O si quieles, vamos ya mismo. Mira, si llamas y no te contesto, hablas con Gregorio y le dices que me pase. En algunas casas han reservados lugares discretos para que por veinte pesos convertibles, uno conozca un poco mejor a las cubanas. Porque “si has venido a La Habana y no has probado cubana, no has estado chico”.

El panteón brillante de las jineteras jóvenes se reúne en los locales del Vedado, antros semisubterráneos, iguales a los que hay en todo el mundo. UN DJ sobreactuado que siempre grita. Una licuadora de luces, un poco de hielo seco y música rítmica, electrónica, balada rock, disco, reguetón, y pantallas, mucho video. Imagen, semioscuridad y una música que nunca para, por entre la que se agitan, flotan, danzan y mueven los culos como si se fueran a venir. Es el lugar de las citas, donde los clientes locales y los turistas, invitan a un trago, hablan un poco, se mueven y luego van a echarse un polvo en un lugar que ella sabe.

Y por contactos en bares y hoteles, llamadas locales, Internet, se encuentra el grupo de las divinas, las nenas de cien dólares y más. Las estrellas titilantes en el cielo nocturno del mercado negro.

La música esta sectorizada. La de La Habana vieja la suenan formaciones clásicas que se presentan en hoteles y bares, con repertorio cubano turístico. Cuando terminan pasan vendiendo sus compacts y luego si no compras, te pasan el sombrero. Cada lugar tiene un pianista, un trío, un cuarteto, de músicos cubanos, con sabor, clase, gusto, que se benefician, de paso, de los pesos convertibles. En Centro Habana, en el sector alrededor del Capitolio, están los bares para cubanos, donde van los extranjeros que viven en La Habana, y algunos pocos turistas que logran sobrevivir al “Habanatour”. Y más al oeste, los bares donde van los cubanos que pueden ir a los bares, pagar en pesos convertibles, o los que atrapan a un turista, para sacarle tres mohitos, mientras hablan del son y la santería.

El hombre nos abordó en el paseo central, cerca al Hotel Inglaterra. Si vienen a La Habana y no se toman un  negrón, es como si no hubieran venido. Yo los voy a llevar al sitio donde sirven el mejor de toda Centro Habana. Y después de tres, entonces nos ofrece una sala de bolero clásico, pero antes nos lleva a un lugar caliente de son. Y antes de llegar, en una esquina como una aparición, aparece su esposa. Y entonces nos vamos de rumba por Centro Habana. Y cuando a alguna hora salimos, dice que nos va a poner en un taxi de un amigo que nos llevará al hotel. Pero antes de llegar, la policía nos detiene. El policía le recuerda la advertencia. “A los turistas déjalos quietos”. Él dice que somos amigos, que hemos venido a visitarlos. El policía no le cree. Mira, los pongo en el taxi, y ya hablamos tú yo, le dice al policía. Entonces nos conduce a donde el tipo del auto y mientras nos acercamos dice que es cardiólogo y que por favor le deje para comprar dos bolsas de leche. Luego me da un beso en la mejilla y se despide.  

“Cuba ocupa un lugar privilegiado en el mapa de las rutas del narcotráfico y pocos saben que la mayor parte de la cocaína procedente de Colombia hace escala en la isla antes de partir hacia Europa y Estados Unidos”. Es lo que dice en la contraportada de “Conexión Habana”, una crónica de Santiago Botello y Mauricio Angulo, que publicaron en Ediciones Temas de Hoy en 2005. Son dos periodistas españoles que entraron a Cuba como turistas, con el propósito de contactar a la mafia habanera, para comprarle droga rumbo a España. Después de un año de trabajo hicieron contacto con el nivel más alto de la mafia local. Dejaron grabados videos secretos, registros de voz, fotos y la crónica que da cuenta de todo.

Cuba ya no es un lugar para divertirse. Al menos no, de la misma manera a como se divertía el turista norteamericano en la década de los cincuenta, ni un revolucionario afiebrado que iba a participar de la zafra en los sesenta, ni los militares soviéticos que buscaban diversión en los setenta, ni los intelectuales latinoamericanos que se han divertido en todos los tiempos. Con el “periodo especial” caballero, “llegó el Comandante y mandó a parar”. La diversión ya no es la misma, ahora los tiempos, son más los de Guillermo Fariñas, Tomás Zapata, las “madres de blanco”, Yoany Sánchez, y hasta de Pánfilo, un miserable habanero que en medio de su borrachera diurna, dijo ante cámaras, y lo repitió diez veces, antes de que lo detuvieran y lo llevaran a un hospital psiquiátrico:   ¡Aquí lo que hay es hambre!   

Cuba: Patria o muerte

Cuba: Patria o muerte

 Para quienes en una época fuimos socialistas, igual a como otros alguna vez fueron liberales, o conservadores, el socialismo siempre, siempre significó algo mejor que el capitalismo. Era lo que le daba algún sentido al proyecto. Patria o muerte. Patria socialista. Muerte capitalista. Así lo entendimos los estúpidos ideológicos, que arrastrábamos desde el siglo XVIII con los laureles marchitos de la revolución francesa, que un día se desgajaron en medio de la revolución china. La última y más profunda impresión que me traigo de la Habana, es la de algo más cercano a la muerte que a la vida. No es algo que ya sea la muerte, pero que tampoco es la vida. Algo que en lo social carece de las riesgosas ventajas del capitalismo, los salarios, el consumo, el ahorro, la circulación, la moneda, la banca, la bolsa, la libertad de medios, el pluralismo político, la separación de poderes. Y, desde luego, algo que en el mejor caso no pasaría por ser más que una triste caricatura tropical del socialismo. Ni fu ni fa. Es un híbrido colectivo y gris detenido en los años cincuenta. El pueblo cubano – ese inapelable lugar común – ha tenido que soportar todos los rigores de un experimento que lleva más de cincuenta años tratando de llegar a alguna parte. Un experimento – digámoslo claro - en el que el guión podría ser bueno, pero que en su puesta en escena es un fracaso. Primero el aislamiento, cuando un año después de la llegada de los barbudos al hotel Habana Hilton, desde donde Fidel despachó en los primeros tiempos, se cerraron los mercados, se bloquearon las ventas y se suspendieron las compras de azúcar en el mercado internacional. Lo que era apenas de esperar, puesto que los enemigos de la revolución no colaboran con ella. Luego pasó a ser, como decían los maoístas, una neo colonia soviética, de la que dependía para el comercio, la economía, la tecnología, con todas las consecuencias de la dependencia nacional. Luego el vacio, la caída del bloque soviético, con lo que Cuba se precipita al “periodo especial de guerra”, la hambruna, la desnutrición, la miseria nacional, la falta de leche, el raquitismo, la ceguera, la huelga de hambre, el desabastecimiento. Ahora se encuentran en un “período especial en tiempos de paz”, con la promesa de una “rectificación” después del Sexto Congreso del Partido Comunista. Cuba es un “período especial” caballero. Ha tenido que abrir la puerta a los inversionistas extranjeros legales, norteamericanos, españoles, europeos a la industria del turismo. Tiene una especie de apartheid monetario. Por un lado el peso cubano, la moneda en que se pagan los salarios, algo completamente simbólico en Cuba, un medio de cambio sin mercado. Por otro lado, el peso convertible (CUC), con el que se compran los dólares y los euros que entran a la isla. Un mercado de divisas que solo favorece a quienes trabajan en el sector de turismo. Y de otro lado, las remesas en dólares que ingresan desde la economía en el exilio. Así como la Habana fue fundada tres veces, hay tres ríos monetarios en Cuba, que hacen que el mercado negro, sea el mercado. “Todos los cubanos roban” es una expresión que escuché varias veces. Y que quiere decir: todos los cubanos con empleo a cargo del Estado, necesitan sustraer una parte de los artículos que manejan, para venderlos en el mercado negro y conseguir un sobresueldo, generalmente mayor que el sueldo, que les permita alguna calidad de vida. No sé, creo que muy pocos lo saben, cuál es el índice de desempleo real en Cuba, de subempleo calificado. La Habana centro-centro es un lugar tan lleno de cubanos, en horas laborales, como lo es el centro de Bogotá, San José, Cali, Caracas o Lima. ¿Qué hacen todos ellos? ¿Qué hacen todos esos hombres jóvenes, que como fantasmas diurnos, se deslizan a las diez de la mañana, como salamandras, por entre los balcones republicanos? El mercado blanco es un quiste económico del experimento socialista, un artificio de la economía del peso-salario, una economía de trinchera, de colas, de tiqueteras, de pan amarillo y perro caliente en las esquinas. Una economía de consumo básico, que cierra toda posibilidad al ahorro. El mercado blanco es una broma económica, un artificio casi romántico del desabastecimiento, de la pobreza institucional, de la subalimentación, de la rigidez del valor y el cambio, que pesa a los cubanos, que deprime su calidad de vida, y que se mueve como un corpúsculo en la superficie babosa del mercado negro. La Habana centro es un endiablado suburbio de mendigos. Está la mendicidad de totuma, que practican los viejos, enfermos, abandonados, desorientados en medio de un calor de cuarenta grados. (Si alguna población ha sufrido los rigores indecibles del “período especial” es la de los adultos mayores, muchos de los más pobres andan por las calles exhibiendo la miseria). La mendicidad turística, en la que el visitante es abordado y a cambio de obligados servicios de acompañamiento, se saca un mohito, una bolsa de leche, tres dólares o una bolsa de pañales. Y la mendicidad organizada, el jineterismo, en el que las mujeres se venden en un circuito turístico de prostitución callejera de diferentes grados. El hombre me abordó en la esquina diagonal del Floridita, me preguntó de dónde venía y luego sin más dijo: te tengo una bailarina, de 22 años, preciosa. Porque te digo una cosa, el hombre que viene a la Habana y no prueba cubana, no ha venido a la Habana. Pidió treinta pesos. Todo lo que traigo a cuento es patético a ojos de cualquier turista, por tonto que sea. Y de lo que se podría inferir que jamás estuve en La Habana. Pero, más patético es lo que en una visita no se alcanza a ver, la segregación de los cubanos en los hoteles, en los medios, la Internet, el turismo, las librerías. El Estado los trata como si no fueran mayores de edad, como a eternos adolescentes. Les dice qué televisión deben ver, qué deben leer, qué deben creer y cómo deben votar. La disidencia está consagrada como un delito. No es la vida social que encontré en La Habana, con la que alguna vez soñé en el socialismo, tampoco es el hórrido grito urbano del tercer mundo. Es un híbrido deforme, atraído por la gravedad capitalista circundante, que tendrá su hora cero, a la misma hora en que se anuncie la muerte de Fidel, uno o dos meses después de ocurrida.

Se declaró culpable de amor...

Se declaró culpable de amor...

 Uno podría pensar malignamente, que a una mujer como Valery Domínguez, se le podría perdonar todo, aunque la belleza no sea razón para discriminar, y mucho menos, para avalar la impunidad. ¿O sí? Porque además de estar muy bella, está muy buena, en sentido moral.

Algo de la herencia corrompida de Monseñor, algo de las dádivas que repartió su palafrenero en el Ministerio de Agricultura, a través del programa de subsidio a sus cómplices en el agro, salpicó a Valery Domínguez. El hecho es que la niña se enredó en Santa Marta, un día que tenía una gripa terrible, con un bobazo Dávila de buena familia, terrateniente costeño, que de paso nos causaba una envidia verde. El tipo siembra palma, es uribista, le gusta el dinero y además dormía con Valery. Al que habría que condenar es a él, que terminó manipulándola, en lo único que no tenía que manipularla, para convertirla en gancho ciego para acceder a los recursos sucios de Monseñor Uribe, según lo ha declarado entre lágrimas, ella misma.

El manipulador Dávila le mandó con un mensajero un documento al estudio en donde grababa, porque según le dijo, necesitaba la firma de un tercero, para conseguir una platica para al palmar. Y Valery, que estaba enamorada del bobazo, (como se enamoran las inteligentes y las brutas) pues nada, que le dio la firma. Hoy está untada en una causa por peculado por apropiación, por una bobería un poco mayor a tres cientos millones, que ya devolvió. Se declaró culpable de amor. Y nosotros presumimos su inocencia.

María Isabel Rueda se pregunta en su columna dominical, que si bien los hombres las prefieren brutas, no podría ser tanto. El amor lo vuelve a uno bruto María Isabel. Tal vez tú nunca hayas sido víctima de un feliz embrutecimiento, como el que padecía Valery, cuando la platica de monseñor Uribe tocó a su puerta.

 A Valery, yo la perdonaría, así fuera inteligente, y si yo fuera juez, claro está. Ah, y desde aquí le digo, que le ofrezco mi casa por cárcel, si el juez de la causa la encuentra culpable.