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Alberto Rodríguez

No todo vale

No todo vale

No podría ocultarse para quienes hemos apostado por Mockus, la sorpresa y el miedo, en mi caso, por los resultados de la primera vuelta electoral. ¿Qué pasó? La pregunta natural, la que ha tenido a Mockus, Peñalosa y Lucho, encerrados desde el domingo.

Un primer factor a considerar, son las encuestas. Ya no es posible hacer análisis electoral, sin análisis de las encuestas. Las encuestas públicas hasta una semana antes de las elecciones, nos habían persuadido de un empate técnico entre Mockus y Santos. Lo cual daba confianza, seguridad, fuerza y ánimo a la campaña verde, tanto que Mockus llamó a ganarlas en la primera vuelta. Las encuestas midieron tendencias muestrales, movilidad de la intención y distribución por regiones. Pero en la semana que transcurrió entre la última encuesta pública y las elecciones, pasaron cuatro cosas: los debates alteraron el mapa de intención, Mockus dio papaya, la franja independiente que estaba indecisa no se alineó y Monseñor Uribe salió a hacer su propia campaña de micrófonos, en solitario.

Se esperaban 16 millones de electores, se pasó de catorce. Un millón largo de independientes, no encontró opción ni en la izquierda, el centro, ni la derecha. Mockus que ha estudiado la retórica, la lógica y la teoría de la información, dio varios traspiés. No sé cuántos de los que veníamos acompañando su propuesta se retiraron, entre el empate técnico y el día de elecciones. Algunos de los que hubieran podido incorporarse a los verdes, se distribuyeron entre el Polo y CR. Encontraron una imagen más convincente, sólida, coherente, sin traspiés, en Petro y Vargas.

La pregunta que sigue, es: ¿cómo fue que pasaron esas tres cosas en la misma semana? En la última semana las cosas se aceleran, se magnifican, se caricaturizan. Parece fácil decir que la culpa de todo, como asegura Petro, vistiendo una pañoleta amarilla como de boy scout, la tiene las encuestas, o más exactamente, la manipulación política de las encuestas que artificializó el escenario electoral, infló  unos candidatos y desinfló a otros. Si se acepta el argumento, entonces tendríamos que convenir, tal como lo sugerí en una columna anterior, que el que encuesta elige. Con lo que habríamos llegado a una deforme y traicionera “democracia estadística”, frente a la cual los programas quedarían reducidos a una antigualla.

Pero también hay otros factores que explican los desoladores resultados de ayer, que movieron la intención, metieron dosis calculadas de miedo, alentaron el riesgo, el temor al vacio, que persuadieron independientes y produjeron, en alguna medida, deslizamientos. La campaña agresiva de medios de Monseñor Uribe Vélez. En una semana hizo un trabajo más eficiente, que la ristra de manzanillos de Chucky. Comenzando por el jefe del trasfuguismo liberal, Rodrigo Rivera. José Obdulio contribuyó con la jugada sucia, - las únicas que puede hacer -, cuando en la misma semana lanzó su “campaña pederástica” contra la política reproductiva de los verdes. Y desde luego, los hombres del maletín, que se movieron el domingo en los suburbios.

¿Qué queda? Ayer Mockus, dirigiéndose a sus seguidores en la sede de la campaña, coreó sin fuerza, la consigna: ¡¡esto es un parcial, falta el final!! Para el final, pues, se me ocurren tres recomendaciones. Primera, que Mockus derrote contundentemente a Chucky en todos los debates, que lo confronte radical y enérgicamente, que meta toda la fuerza del argumento de que es capaz, que le acerque la candela la gran rabo de paja. Que todos los votantes verdes consigamos – cada uno – tres votos más para el 20 de junio. Y que no desdeñemos las encuestas.

Entre el sagrado verde y el “factor naranja”

Entre el sagrado verde y el “factor naranja”

¿Qué pasó ayer, día de elecciones presidenciales, con las fuerzas multicolores de la política colombiana? Se reprodujo la situación de las elecciones legislativas, Monseñor Uribe triunfó con los anaranjados – su partido -, que en este espectro, salen del rojo, el roji-azul y el azul; estuvieron a tres puntos de haber obtenido mayoría para ganar la primera vuelta. Duplicaron con ventaja de medio millón más a los verdes. Triunfó el “uribismo sin Uribe”. Ganó la derecha más peligrosa que haya gobernado el país desde las épocas de Mariano Ospina y Laureano Gómez. Se premiaron las “perlas uribistas”, la política de las chuzadas, del AIS, de los falsos positivos, de la refundación de la patria, y de la lucha contra la constitución del 91. Se premió el gobierno que nos deja un campo minado, una “reforma agraria” mafiosa, un sistema de salud colapsado, un sistema educativo con cobertura y sin calidad, una política exterior envainada, un desempleo igual al que había en el 92, una recuperación económica ficticia, un clima de vendetta contra las Cortes adversas, y un segundo gobierno, conseguido por cohecho.   

Los rojos, a Dios gracia desaparecieron. La mayoría se deslizó en las narices de Pardo hacia los anaranjados. Casi no llegan al umbral. Pero más que el trasfuguismo, se le pasó la cuenta por la herencia samperista, que ni Gaviria pudo limpiar con el pañito tibio del “partido moderno”. Estarán en libertad los pocos que quedaron, de correr a donde los naranjados, o de quedarse sin nada del botín. Los derrotaron los azules y su bandera, que fue un trapo rojo, terminó en licra rosada.

Los azules, sufrieron el desangre del trasfuguismo promovido por los agentes de Monseñor, y perdieron todos los votos que según las encuestas tenían, entre ellos los de quienes votamos por Noemí contra Uribito, a quien ayer mismo vimos ponerse la camiseta naranjada, al momento de hacer público su golpe de estado contra la pobre Noemí, que de todo esto habrá aprendido mucho sobre la esperanza. En el 2014 podrás volver a lanzarte. Adelante Noemí, no te desanimes. La esperanza es lo último que se pierde.

Los roji-azules ganaron adherentes, subieron respecto a lo que las encuestas señalaban, llegaron a millón y medio de votos y posicionaron a Vargas Lleras, como cabeza de la oposición, si es que antes del 20 de junio, los manzanillos de Cambio Radical, no optan por volverse anaranjados, como ya alguna vez lo hicieron, cuando casi le acaban el club a Varguitas. Tranquilo, en el 2014 tendrás tu segunda candidatura, mientras tanto aprende a reconocer a los enemigos.

Los amarillos, en especial Petro, hicieron un buen trabajo, aunque estuvieron millón y medio de votos por debajo de los de Papá Noel en el 2006. Dice Petro, aunque no hay que creerle, que la culpa la tienen las encuestas, que artificializaron la dimensión de la intención de voto. Y en efecto, estuvieron doce puntos porcentuales por debajo de lo que daban a los anaranjados, y  catorce puntos por encima, de lo que obtuvieron los verdes. ¿Pero entonces a favor y en contra de quién estaban? Se diría, con la misma lógica que inflaron a Mockus y desinflaron a Santos, en detrimento de Petro. Pero no querido Petro, por encima de la lógica ingenua conque lees en las encuestas, está el mal ejemplo de perdedor partidista de Papá Noel, los aliados anapistas, la ristra de dussanes que medran en el Polo, y el clientelista, ineficiente y descolorido gobierno local de Samuel Moreno. A pesar de la carga heredada de males, a los que Lucho supo sacarles el cuerpo a tiempo, estás en la pelea. Ahora frente a la muy alta opción de un gobierno de Chucky, te necesitamos como el mejor vocero amarillo de la oposición, disparando argumentos y hechos, contra el gobierno del “factor naranja”.

Y los verdes, quedamos verdes.

Perrea mami perrea

Perrea mami perrea

A un Pastor cristiano de alguna secta le preguntaron por qué a los miembros de su congregación se les tenía prohibido bailar. Porque se podría creer que estamos haciendo el amor, repuso. Hoy voy a defender el “perreo”, de psiquiatras mal tirados, psicólogas frígidas, maestras y maestros castradores, curas pedófilos, educadores hipócritas y padres irresponsables.

“Perreo” significa hacerlo como los perritos. Como se hacía antes de que el hombre fuera completamente hombre, y la mujer completamente mujer, si es que alguna vez llegaron a serlo. Hacerlo y punto. Como una invocación natural de la especie. El perreo, para comenzar,  es la forma menos hipócrita de baile. Es el sexo más seguro, una forma placentera y limpia de educación sexual, de socialización del instinto. Pero ante todo es, la respuesta que recibimos por lo que hemos enseñado, por vía de la prohibición. Así que no seamos hipócritas, envidiosos, mezquinos y reconozcamos que a todos nos gustaría perrear, incluyendo a pastores, pastoras, curas, obispos, clérigos y frailes.

El baile en general, es una re-escenificación convencionalmente controlada del gusto instintivo por tirar. Es algo que hacemos aisladamente en una habitación, pero que se recrea socialmente en un salón con la música. En 1940 en Colombia, Monseñor Builes, prohibió el mambo, porque era una incitación inmoral a tirar. Nadie que haya bailado lambada, mambo, bolero, champeta, mapalé, currulao, podrá decir que no son representaciones públicas y aceptadas del acto privado de tirar.

A una niña negra de catorce años le pregunté si la mamá la dejaba ir a perrear los sábados. Dijo que sí, pero que le exigía que se pusiera toalla higiénica y licra. A un niño de trece años que frecuenta las chiquitecas, le pregunté de dónde sacaban las “poses”, el choque reggaetonero, el perrito, la carretilla, el chofereo. Dijo que las sacaban de un Kamasutra ilustrado. A la mayoría de los chicos les parece que no hay nada de malo, siempre y cuando no se haga en el piso, como han dado por hacerlos algunas parejas, más como show, que alguien de generoso bolsillo patrocina. ¿No son acaso expresiones de la educación sexual real? La de ellos, la que les es propia.

Que quienes hoy están tan preocupados por el perreo, nos muestren un solo caso en donde haya sido causa de impotencia, frigidez, eyaculación precoz, pereza sexual, irresponsabilidad matrimonial, y todos esos satánicos tormentos de la carne, que los moralistas señalan como amenazas. Son los muchachos los que entienden perfectamente el perreo, que los adultos, por hipócritas y mal tirados, no alcanzan a entender. Algo que ellos mismos desencadenaron con sus “modelos educativos”.

¿No es el perreo consecuencia cultural de la educación como represión neurótica y moral de la actividad instintiva? ¿No es el perreo la respuesta a las formas falsas de enseñar a asumir las relaciones sociales del cuerpo y sus funciones? ¿No es el perreo estimulado por la industria discográfica, publicitaria y de medios de los adultos? El perreo es una rebelión juvenil sin programa del instinto, contra la represión inmoral de la educación formal, informal y familiar. Quienes perrean, al menos son menos hipócritas, que quienes se abstienen, aduciendo que es  un “baile que choca”. La iniciación precoz de la sexualidad – por todos los medios - es un hecho que nadie controvierte, por razones de cultura y que la educación sexual, en cambio de satanizar, debería entender  y acompañar.

Un día al menos, una noche, una tarde, los adultos que hoy andan tan moral y clínicamente preocupados por la popularización del perreo, deberían perrear, darse la oportunidad deliciosa de hacerlo parados, con ropa, en un salón, en medio de trescientas personas y bajo los cálidos y cambiantes efectos de luz. No teman, nadie es tan malpensado como el Pastor cristiano, nadie va a creer que están haciendo el amor.

El perreo es una invocación instintiva franca, una propuesta cultural que ha entrado en el círculo de los medios masivos y de la industria del espectáculo. Lo que molesta a los adultos es que sea tan descaradamente franca, que muestre sin reato la intención instintiva auténtica de cualquier baile. Los fariseos educativos están “alarmados” por las consecuencias psicológicas del “choque”, aseguran que el perreo es peligroso porque los chicos no lo entienden. Se merecen que los abofeteen. En muchas familias se celebra que los niños entre cinco y diez años muestren cómo es que perrean. Mientras están chiquitos es gracioso, cuando crecen es pecado. ¿Así cómo?  Desde los trece años los chicos van a las minitecas. No se les vende licor, no pueden fumar, la pasan con gaseosa y agua. ¿Qué es lo que tienen que entender? ¿Que bailar es tirar por otras vías? ¿Qué perrear es rico? Y no sienten culpa, no deben sentirla, no tienen por qué, solo para que los vaticinios adultos, se conviertan en un hazmerreir social.

A Woody Allen alguna vez le preguntaron: Señor Allen ¿el sexo es sucio? Solo si se hace bien, respondió él.

 

Violines en el cielo

Violines en el cielo

La comida y la muerte. Comer y amortajar. La funeraria y la música.  El discreto encanto de manosear cadáveres. La dura tragedia de un chelista que se da cuenta que nunca será demasiado bueno. La hipocresía sobre el ritual de la muerte. Todas las familias japonesas quieren que sus muertos vayan amortajados y maquillados a la otra vida, aun suponiendo que lo puedan hacer después de una incineración que los deja convertidos en una manotada de ceniza. Pero al mismo tiempo desprecian al amortajador, al oficio, que consideran indigno. Ese drama de la indignidad del oficio que se mete en el matrimonio como un diablo disoluto.

Un film de Yojiro Takita que ganó el Oscar a la mejor película extranjera en el 2009. Es de esas películas que dan para hablar mierda a todos los comentaristas serios de cine, que se esfuerzan por encontrar simbolismo, que tratan de trasmitirles a sus lectores. O nos la cuentan, o nos la interpretan, para que captemos “el sentido de la vida”.

Una fortaleza: la armadura de los personajes. La densidad finamente trabajada de sus contexturas, la humanidad expuesta en escala de ficción. Daigo. Ikuei y Mika, son diseños de fantasía, elaboraciones de alta estética en el trabajo de guionización. Se construyen en la exacta proporción dramática que lse necesita para conseguir dos cosas: una historia intensa y una eficacia narrativa al contarla.

Todos los personajes están investidos de esa manera discreta, ritual, exasperantemente prudente y respetuosa, asustadiza de actuar. Nerviosa como la del chelista, sosegada y sabia como la del amortajador y amorosa y triste, como la de la esposa.

Una buena historia sin ritmo cinematográfico, puede perderse, caerse y romper el hechizo sorpresivo entre el guionista – creador de los personajes - y el espectador, mediados por la acción de puesta en escena que hace un director.

Violines en el cielo es una fina conjunción de una historia intensa y vívida, y un ritmo que le permite al espectador caer bajo el efecto de la atmósfera creada por el film. Un film de atmósfera en el que con la música se marca el contrapunto, entre la vida y la muerte.  

 

 

La tragedia griega

La tragedia griega

Lo más grave de la tragedia griega es que podría llegar a convertirse en la tragedia europea. Los responsables directos del colapso económico griego, como de todos los males sociales en el mundo, son los políticos, los griegos, sus ministros de hacienda y sus banqueros. Son la sombra, el alma, el augurio de la tragedia.

La tragedia en síntesis: un país con una débil economía que durante muchos años gastó más de lo que producía. La diferencia entre ingresos y gastos, se compensaba con créditos internacionales, que veían en Grecia, un lugar interesante donde invertir. El déficit fiscal llega a 13.6%, entre otras cosas muy similar al de los Estados Unidos, del 12%, que triplica el de Colombia. Como resultado del desequilibrio la deuda pública griega ha llegado a 130 del PIB, una cifra que por sí misma, haría pensar que las medidas de salvamento que a regañadientes han debido aplicar los países fuertes de la eurozona – Francia y Alemania - , podría no ser más que una taza de té sobre el desierto.

Pero, como en el viejo dicho, cuando uno le debe un millón de pesos a un banco el problema es de uno, pero cuando le debe mil, el problema es del banco. El problema no es griego, es de todos los países de la eurozona, que actúan como una cadena de economías. El ensayo de crisis general del capitalismo durante la emergencia de la burbuja hipotecaria en los Estados Unidos, podría ser un ensayito a escala, de lo que sería, no la quiebra de un grupo de bancos que se dieron a especular, sino la quiebra de un grupo de países. Grecia arrastraría a los pobres de Europa, Irlanda, España, Portugal e Italia.

Los políticos y los banqueros griegos especularon con la economía griega, hicieron negocios grandes, se lucraron, falsificaron las cuentas nacionales para ingresar a la eurozona, maquillaron balances. Falsificaron el déficit, que según sus cuentas era del 3.5. El gobierno del socialista Yorgos Papandreu, que recibió este año una economía completamente minada, debió reconocer la realidad del fraude.

Lo que cualquier gobierno liberal haría frente a un déficit de la magnitud del griego sería provocar una devaluación, para que la promoción de exportaciones impulsara la recuperación. Pero Grecia no pude hacer eso, su moneda es comunitaria, y su valor en mercado no puede ser modificado por las autoridades económicas de ningún país. Así que a los socialistas les ha tocado decretar reducción de salarios, aumento de jornada laboral, ampliación de la edad de jubilación, aumento de impuestos. Medidas de emergencia contras las que el pueblo griego ha debido levantarse y que ya ha costado tres muertos.

Desde las primeras manifestaciones de principio de año, y durante todas las ocurridas en Atenas, un quiltro, grande, amarillo, viejo, callejero, criollo, ha sido fotografiado y registrado por los videos. Se mueve agitado, ladra, avanza contra la policía, retrocede, reagrupa. Actúa como un líder de la resistencia que se opone a que el gobierno griego le pase la cuenta al pueblo griego por la fiesta especulativa de los políticos y banqueros durante años - que terminaron por quebrar a Grecia - y que ahora le piden al pueblo que la salve. Para mí, tengo que el perro amarillo de Atenas es la re-encarnación del perro de Diógenes, el cínico, que ha venido a ladrarle a los corruptos de nuestra época, que no producen más que una amenazante sombra, que podría terminar cubriendo por entero los cielos de Europa.

  

¿El que encuesta elige?

¿El que encuesta elige?

La popularidad de las encuestas electorales ha crecido en la medida de sus aciertos. Si regular y significativamente fracasaran en vaticinar los resultados, nadie les creería, y se habrían dejado de hacer. Si se revisa la historia de las anticipaciones confirmadas en la realidad política colombiana, las encuestas aciertan en promedio entre el 80% y 90%.

La popularidad ha convertido las encuestas es un arma de direccionamiento, independientemente de que tal sea o no la intención de quienes las hacen. Los candidatos dejaron de actuar para la gente y actúan para las encuestas, tanto los que creen en ellas, como los que descreen.

La gracia de las encuestas es que con tecnología puedan deducir acertadamente, de universos muy pequeños – por lo cual la mayoría de gente bien pude quejarse de que nunca la han llamado –tendencias acertadas. El efecto perverso de la anticipación política tecnificada, es que el lugar que un candidato ocupe en el rango de favorabilidad de las encuestas, induce la movilidad de la intención de voto.

Es cierto, en Colombia no se vota por programas, no se vota solo por prebendas, tampoco por el glamour de los candidatos, sino y también, por el marcador de las apuestas electorales que indican las encuestas. Una posición desfavorable en las encuestas puede hacer migrar los votos bobos y útiles, disuadir a muchos electores a no votar, por considerar que el voto se pierde. O al revés, hacer migar el voto hacia candidatos con perfil de ganadores, para asegurar ventajas anticipadas, negociaciones posibles, favores mutuos.

También es cierto que en Colombia ha campeado la política de “votar a ganador” o “votar en contra”. En tal caso las encuestas no harían otra cosa que argumentar cuantitativamente respecto al curso migratorio de la intención de voto.

Los candidatos que van ganando, asumen dos posiciones respecto a las encuestas. Mockus se siente alentado, reconocido, les da credibilidad, y se apoya en ellas, para decir con tufo triunfalista, “vamos a ganar en primera vuelta”. Santos, apelando a la humildad – tan falsa como todo lo de él –dice que no le importa que las encuestas lo muestren de primero, ellos en la U seguirán trabajando como si fueran los últimos.

Y el resto de los candidatos ha tenido que ser más creativo. Cada uno ha tenido que inventar una teoría sobre las encuestas, para explicar su desastroso desempeño en ellas, cada vez que les preguntan por los resultados, mucho más que lo que les preguntan por sus programas. La de Petro es: si la medición técnica de la favorabilidad programática se descentralizara, el resultado en las encuestas triplicarían sus actuales resultados. Noemí no alcanza a elaborar una teoría, dice que no hay encuesta que valga, distinta a las urnas. Las agencias encuestadoras no tienen razón de ser. La teoría Pardo, es que no hay correspondencia entre las encuestas y lo que él ve en las calles, el desfase de universos representativos no le permite creer en ellas. Una teoría que se deshace en le caso de las votaciones directas de favorabilidad en Internet, que hoy dan empate técnico entre Antanas y Mockus. Vargas Lleras tiene la teoría que son contradictorias porque son manipuladas, o al revés. Sin embargo, si se revisan las cinco encuestas grandes, las de los encuestadores reconocidos, no se ven contradicciones por ninguna parte. Todas coinciden en que la primera vuelta será entre Antanas y Santos, y que en la segunda vuelta gana Antanas. Todas son coherentes, ninguna dice que Vargas Lleras le gana a Noemí, o que vaya a ir a la primera vuelta.

¿El que encuesta elige?

 

 

 

 

 

 

Salto por el centro del vacio

Salto por el centro del vacio

A medida que aumenta la intención de voto por Mockus, crece la opinión en contra. Desde la de peor mala leche uribista, como la de Uribito, la de carácter ideológico de Petro, la de segunda intención de María Isabel Rueda, la caspa de Antonio Caballero y la argumentada, como la de Carolina Sanín. Todas, menos la de la editorialista de El Espectador, asumen que los colombianos que queremos el desmantelamiento de los establos en que Uribe convirtió “su” Estado, no tenemos una opción distinta a Mockus. Para bien o para mal.

Que Mockus es un salto al vacío dicen los apocalípticos desintegrados del liberalismo y de la social democracia. No sabemos para dónde iría el Estado en manos de un Profesor. Qué imagen más pervertida de un Profesor tienen quienes en sus programas educativos invirtieron océanos contaminados de linduras programáticas a favor de la educación. Educación sin profesores. Es su programa.

Que Mockus es autoritario, filo fascista. Como lo tachó Caballero en entrevista con Antonio Morales, haciéndole de paso un buen favor a Chucky. Él que carece de argumentos, bien le viene el de Caballero, que califica a Mockus – y niega sin convicción que los verdes sean el centro – de derechista continuador de la seguridad democrática. Le faltó decir que es el gallo tapado de Uribe, como dijeron de Fajardo al comienzo de su campaña. Se le olvidó a Antonio el filo fascismo corporativo del Patrón, el estado mafioso, los consejos comunitarios, la seguridad democrática, la teoría de opinión. No dijo que fuera a dar su voto por Juan Manuel – de la misma manera que dijo que su voto a la pasada alcaldía de Bogotá, iba para Peñalosa, y no para Samuel -, dice que le gustaría darlo por Petro, como también a mí,  pero es  que mientras esté en el Polo, está “petrificado”.

Que Mockus es neo liberal dice Petro, que Mockus no tiene programa dice Vagas Lleras, que Mockus es un idealista dice Noemí, que Mockus es un pacifista dice Uribito, que es la derecha dice Caballero. Si les creemos un poco a todos, con seguridad vamos al vacío, desde el centro. Que todos hablen mal es buena propaganda. En la agenda de cálculo político, los verdes podrían tomarse el poder en las próximas elecciones. Y si no son los verdes, es Chucky. El candidato investido, el guiñado ceremonial del estado de opinión, el hombre al que no se lo ha cogido jamás en una verdad.  

Que a las Farc no se la puede combatir con mimos y girasoles, dice Uribito. Bueno, el argumento le quedaría bien a Jaime Bayly, pero en boca de Uribito es apenas un mugido.

“Preveo que celebraré con emoción novelesca el triunfo de Mockus, que me parecerá  tan irónico como consecuente: pero de mi estremecimiento participará también el temor que siento ante la perspectiva de ser efectivamente gobernada por Antanas Mockus”, dice Carolina en su editorial.

¿Qué nos espera? El gobierno de un pedagogo, que sabe que el espacio menos democrático que existe es un aula. El gobernante inflexible con el cumplimiento de la ley, que en un país sin tradición legal de hecho, puede ser visto como filo fascista. Carolina Sanín encuentra una coincidencia entre el afecto de Antanas por los símbolos, y el del fascismo por ellos.

No sería raro pensar que la naturaleza motriz de la marea verde, sea semejante a la marea que puso a Uribe en el poder, sin partido, sin bancada, en el 2002. Alguien a quien se proyectó el imaginario nacional de “salvador” contra las Farc. Hoy el imaginario tiende a proyectarse representativamente en un Profesor verde, un filósofo capaz de “salvarnos” del Estado mafioso. Alguien que le cure a medio país el Síndrome de Estocolmo con Uribe.

Si Antanas llegara al poder, a lo que conscientemente habré de contribuir, conocerá la misma suerte de Obama, al que la fuerza de la marea plural eligió, para luego dejar a merced de las encuestas y sus enemigos.

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos

Ana Cristina Restrepo

Maurice Sendak le preguntó al director de cine Spike Jonze, si podía llevar al cine su cuento, Donde viven los monstruos. Recibió como respuesta: “¿Cómo adaptar un poema?”.

Con un presupuesto de cien millones millones (cercano al de Shrek y Madagascar), Jonze partió para el sur de Australia con un equipo de producción de más de 150 personas y creativos arrancados de las márgenes de la industria de Hollywood.

Donde viven los monstruos no sigue el camino de búsqueda/encuentro, típico de los filmes infantiles anglosajones. Max, el protagonista, deja su hogar… pero no en una búsqueda concreta. No hay princesas que esperan. El único motor narrativo son las emociones encontradas de un niño. Durante siete años, el director de cine trabajó en esta oda a los niños necios, rechazada por Universal Studios, y que hoy representa una peligrosa jugada para Warner Brothers. Esta es la historia detrás de la película, un cuento infantil con más de diez millones de copias vendidas en el mundo.  En Colombia se espera su estreno para abril.

¿Adiós a la moraleja?

La prosa y poesía infantil han sido formas de diversión y, a su vez, herramientas pedagógicas y de transmisión de costumbres e ideologías. No es arriesgado afirmar que los cambios y tendencias de cada momento histórico repercuten en la producción literaria dirigida a los niños. A partir de la II Guerra Mundial, el mundo editorial no fue ajeno a la lección que dejaba una Europa semidestruida, el precio del nacionalismo. ¿Es el mundo en blanco y negro? La literatura infantil de posguerra (autores como Roald Dahl y Maurice Sendak) decidió cambiar los personajes políticamente correctos para dar lugar a la diversidad, la moraleja del cuento tradicional bajo un nuevo concepto narrativo.

La valoración de las habilidades intelectuales del niño (en el constructivismo, de Jean Piaget, por ejemplo) y de los vínculos de la experiencia infantil con la vida adulta (Sigmund Freud), redimensionó su importancia como actor social: confiando en su capacidad de lectura independiente, y en su habilidad para establecer una relación interpretativa directa —sin el adulto— con el texto literario.

Existe una conexión a través del tiempo entre tradición oral y literatura, evidente en la religión, mitología y literatura de Occidente, y que la antropología denomina “contraste binario”: el desvelo de una posición moral, a través de la presencia de dos temas o elementos diametralmente opuestos. Bien afirma el escritor español de cuentos infantiles, Fernando Alonso: “… hay un momento en que no se le pide —al autor— ya que haga buena literatura, sino que asuma las funciones de amanuense anónimo o las responsabilidades de maestro y pastor de almas”.

Donde viven los monstruos deja atrás la moraleja clásica y su componente de contraste binario bien/mal, que viaja de Esopo a Charles Perrault, Hans C. Andersen y los hermanos Grimm. Los personajes de Sendak transgreden los comportamientos ajustados a los condicionamientos sociales establecidos por la cultura de este lado de orbe.

Max, pequeño Ulises

Esta es la historia de Max, un niño que vive una fantasía en su habitación. Al comienzo del cuento, el protagonista se la pasa haciendo necedades en la casa. Su madre lo regaña: “¡Criatura salvaje!” y Max le responde: “¡Te voy a comer!”, por lo cual debe ir a la cama sin cenar. Es el relato de los alcances de la imaginación de un niño, encerrado en su habitación, cuyo regreso a la realidad sólo obedece a la sensación de hambre… que es el mismo deseo de volver a su madre. Max viaja a una isla donde viven los monstruos, a los que doma y no teme. Su periplo es el de Ulises, es la odisea de un niño; y la madre de Max representa la figura de Penélope (soñada, anhelada por el protagonista), cuyo acto de espera en lugar de tejer es preparar la sopa para su hijo viajero.

El concepto original del libro presentaba dibujos de caballos. Cuando la editora le advirtió a Sendak que sus ilustraciones equinas no eran de muy buena calidad, el autor optó por monstruos, basados en la caricaturización de sus tíos, a quienes había estudiado desde la adolescencia, cuando viajaba a visitar a su familia, en Brooklyn. Desde su primera publicación, en 1963, Donde viven los monstruos, despertó polémica por el comportamiento políticamente incorrecto de Max, y por las ilustraciones, realizadas por el mismo Sendak, entre míticas, aterradoras y burlescas.

El incierto valor del centro

El incierto valor del centro

Ayer caminando por Cali encontré el siguiente grafiti: “prefiero el parkinson de antanas que la gonorrea de santos”. Se me ocurrió creer, por asociación,  que la política goza de una inmunología, que tiene que ver con el lugar que se ocupa en el campo, como en el futbol. Aun sin detenerme a pensar, que a Antanas no le temblará la mano contra los corruptos, y en el respingado tipo Chucky de la nariz de Juan Manuel.  

¿Se imaginan lo que sería la política sin derecha e izquierda? Un lugar de difícil clasificación, en el cual, los hombres – que no son otra cosa que animales que clasifican – tendrían más problemas de orientación, que los que ya tienen para entenderla: el arte de no resolver nada mediante una reforma. Por algo, las reformas a la salud, a la justicia, las fiscales, las de administración de tierras, y las educativas, no solo no han resuelto el problema, sino que lo han agudizado.

Eso de la izquierda y derecha, se lo inventaron los políticos durante las deliberaciones de la Asamblea pre revolucionaria y revolucionaria en Francia, según el lugar en el que dieron por sentarse los señores de la revolución y los monárquicos y sus acólitos. No había entonces  un centro, como no suele haberlo en tiempos de polarización, porque cuando la confrontación sobrepasa el argumento y se torna de hecho, la única doctrina válida de Estado es: “si no estás conmigo, estás contra mí”. Miren a Venezuela.

Uribito ataca a Antanas porque es de izquierda, pusilánime con la guerrilla, y Petro, porque es derecha, continuador velado de la seguridad democrática. Para los extremos de la tabla política el centro no existe, porque no lo pueden ver, y menos en momentos de urgencia electoral, cuando la doctrina sigue siendo válida. Si le damos igual valor de certeza formal a ambos juicios, Mockus no está en ninguna parte.

Mi modesta hipótesis, es que por primera vez en Colombia hay un centro político, que amenaza la opción electoral de los extremos. Creo con Petro, que el espectro político necesita de una izquierda democrática, tanto como de una derecha democrática. Pero voy más allá, también un centro democrático que pluralice el poder. Sin embargo, los verdes, que según los extremos, no está en ninguna parte, se van a tomar el poder, “si no los detienen”. Y cuando en Colombia se utiliza semejante expresión, sabemos de lo que son capaces.

Si revisan el origen de los verdes, van a encontrar la confluencia de cuatro tonos tenores de la escala: Lucho que viene de la izquierda, Peñalosa de la derecha liberal, Antanas de los visionarios y Fajardo de los independientes. Las concurrencias abrieron un nuevo espacio político, un centro real, que dista y equidista de las fuerzas del espectro.

El centro nunca es más polémico como cuando se trata de definir dos cosas: el manejo de la economía y el manejo del conflicto. Los verdes fluctúan entre la solución armada “humanitaria” de Uribe, y la solución dialogada del Polo. Ambas históricamente fracasadas. En economía, fluctúan entre el capitalismo salvaje de Uribe y los modelos estatales del Polo.

No sé exactamente cómo entre cuatro animales políticos que estrenan el centro verde, se pueda conservar la equidistancia sostenible entre los modelos fracasados. Confío, si se me permiten metaforizar a la manera de Orwell - en la Rebelión en la granja-, en que para sostener el centro, Lucho sea un perro ovejero, Peñalosa la hormiga metódica, Fajardo el tío conejo y Antanas, un delfín pedagógico.

 

2012

2012

El mundo se está acabando desde que inició. No es noticia. “El fin se acerca”, es el letrero eterno de los descorazonados profetas que huelen la apocalipsis, a la vuelta de la esquina. Hoy tenemos el pronóstico más devastador y preciso que se haya hecho, desde la última vez que se anunció el fin del mundo, al entrar el tercer milenio. El mundo se nos acaba el 21 de diciembre del 2012 a las doce de la noche. Y si no se acaba, va a revolcarse de tal manera, que ni las algas ni los liberales sobrevivirán. Así, que a quienes interese, yo estaré bebiendo ron desde el día 12.

Los argumentos del anunciado proyecto catastrófico, que irá encendiendo motores histéricos en los templos, los campos, la tele, la Internet y el barrio, son tres. El más fuerte: ese día, a esa hora, se producirá un alineamiento sideral en el eje de espiral de la vía láctea, del sol la tierra y los planetas, que causará en la tierra una reacción en cadena de desastres naturales. Un alineamiento que se produce una vez cada 26.000 años. Posiblemente no sobreviva sino Fidel Castro.

El segundo argumento está basado en la interpretación oficial del calendario maya, más acertado que el calendario Playboy y el Bristol juntos, que anticipa para la fecha,  inquietantes irregularidades cósmicas, amén de otras pequeñeces como terremotos, eclipses, desempleo y hambrunas. Se han encontrado en el subtexto alegórico del calendario los indicios de inquietantes coincidencias, que de haber sido bien leídas, estaría anunciando cosas casi tan graves, como el gobierno de Hugo Chávez.

El tercer argumento es, un “libro perdido”, así llamado, que fue encontrado y descifrado por un grupo experto en análisis simbólico, en Italia. Se trata de una secuencia gráfica lineal de dibujos simbólicos, hecha por Nostrdamus, en la que se leen los signos de hechos armagedónicos, que acontecen desde la primera profecía hasta el 2012. Ahí termina el libro. Porque ni ese ni ningún otro podrá arriesgar una palabra o un trazo, más allá de la fecha.   

Mis vaticinios no suelen ser acertados, así que no me crean mucho. Pero igual, vaticino que el temor popular, el atormentado folclore de la culpa, la crisis económica, la pobreza extrema, la cadena de terremotos, la erupción de volcanes, los tsuanamis, en los cinco continentes, adecuadamente excitados por los mm, producirán brotes histéricos de costa a costa. Si fuera empresario de viajes turísticos fuera de la tierra, empezaría a promocionar sillas para la temporada 2012 de invierno. Si fuera empresario de entretenimiento, programaría la fiesta de fin de año del mundo en el Central Park.

No serán los predicadores, sino los presentadores de la tele, los que en el más reciente proyecto de fin del mundo, le muestren al mundo el fin del mundo. Una transmisión en vivo que iniciará el veinte a primera hora. Telesur pasará un especial sobre el fin del imperio.

No quiero que quede la impresión de que me he unido a la campaña de atemorización mediática que - medios como Discovery Chanel - con programas tan exitosos como que consiguen que la astronomía se ponga al servicio de la astrología. No, desde luego que no. Yo quiero infundir confianza. Quiero hacer un llamado a la esperanza, me acojo de todo corazón al lema de campaña de Noemí para el 2012. Estoy segura que entre todos haremos frente a cualquier situación, por difícil que sea. Con una mujer en la Presidencia, pueden estar seguros que saldremos adelante. Con nuestra política de seguridad, equidad e inversión, que se venga el 2012. Les aseguro que al finalizar el año tendremos una Colombia más segura.  

 

La conspiración

La conspiración

Nadie que recoja la herencia uribista de gobierno podrá ser buen gobernante. Nadie que invoque los resultados de la seguridad democrática nos dará seguridad efectiva. Nadie que pretenda ser la prolongación de los últimos ocho años de gobierno podrá interpretar acertadamente las tareas que la historia le propone al próximo Presidente colombiano.

Si Chucky fuera el próximo Presidente, sería el Presidente de los falsos positivos, el Presidente que supo de los seguimientos telefónicos ilegales contra magistrados de la Corte Suprema, contra periodistas y contra políticos de oposición. Sería el Presidente que participó de esa costosa operación de gobierno con la que se “quiso refundar la patria”, haciendo asociaciones con paramilitares, y por ende con el narcotráfico. Sería el Presidente cómplice de todas las cosas por las cuales, el país, las cortes, la opinión, terminaron rechazando el proyecto  de reelección.

Lo que se disputa en la primera y segunda vuelta son dos modos de gobierno, son dos modos de hacer política, son dos modos de ser poder. Monseñor Uribe ha dado muestras palmarias de lo que es capaz. Más allá de que haya logrado que los dueños de las fincas, puedan visitarlas otra vez, aunque no se puedan mover en la ciudad, hay un abanico de pruebas documentadas que son base de imputación.

Álvaro Uribe debería ser llamado por un Tribunal Penal Internacional bajo el cargo de conspiración. Hizo mucho más que lo que hizo Nixon y que lo que hizo Fujimori, para sostenerse en el poder, más allá de lo que le permiten todas las facultades constitucionales, las normas y las leyes, hizo todo lo que consideró necesario, más allá de la legalidad. Un cotejo preliminar del valor de las pruebas contra su régimen, daría mérito para un llamamiento. El solo expediente del DAS, debería bastar para una investigación que encausara a Monseñor.

Monseñor utilizó la policía secreta encargada de la seguridad pública, a su mando, para algo bien distinto a la seguridad que nos vendió. En su último cuatrenio, utilizó la policía política para interceptaciones ilegales, para seguimientos, para montaje de pruebas, para espiar la vida privada, para amenazar, para presionar, chantajear, hacer guerra jurídica, al mejor estilo mafioso, con los recursos, la planta y los dineros del Estado. A su Secretario Jurídico le llegaban los resultados de las operaciones  y él los reportaba al Presidente, lo confesó aquel, hoy en un noticiero. ¿Quién es el responsable político de las operaciones Amazonas, Transmilenio, Internet?  

La cúpula detenida de la conspiración desde el DAS tiene tanta información como para hundir a Monseñor, hay conexiones que lo comprometen directamente, que la justicia del país y la justicia internacional, tendrían como material probatorio suficiente para abrir investigación. Naturalmente que si Honesto Samper y Horacio Sarpa están libres, podría pensarse que para bien de la patria, la impunidad habría triunfado otra vez. Cojea pero llega.

 

 

“Yo adhiero e ese movimiento”. Parkinson

“Yo adhiero e ese movimiento”. Parkinson

No hay nada más serio por naturaleza que el poder y las religiones. Carecen congénitamente de humor. Que un joven animal político tenga el humor suficiente para aprovecharse de su condición de parkinsoniano amateur, y declare que “no nos temblará la mano contra los corruptos”, es alguien por el que vale la pena votar.

Posiblemente sí le tiemble la mano, pero aún así, más deberían temblar los corruptos, llegó Super Mockus, el animal de la pirinola, la zanahoria, la capa roja, la espada de plástico, el gorro deforme y el girasol. Aún sin ser parkinsoniana, Noemí ya percibió el temblor, y Chucky ha comenzado a sentirlo, aunque se seguridad democrática no le muestre tambaleando. Por lo pronto sabe, que la mayor probabilidad electoral para la segunda vuelta, es la de enfrentar a Mockus.

Lo que le da credibilidad a Mockus, es que no es solo un discurso, es un par de alcaldías, en las que a Bogotá le fue mejor que con los otros. Tiene la fortaleza de la representación. Un pacifista de armas simbólicas, un tipo al que eventualmente su arsenal representativo, le sirva para enfrentar el discurso agresivo de las armas rusas de Micomandante. Mockus, más que cualquier otro, tiene el perfil para conducir  inteligentemente las relaciones internacionales de Colombia. Cómo me gustaría verlo arrojándole un vaso de agua a Lula en Unasur.

Mockus el único que utiliza símbolos para hacer política, para gobernar, para educar y para mamar gallo. Y esa condición de animal representativo, le otorga una diferencia simbólica que es capaz de atraer a millones de personas, que jamás hemos sido representadas por nadie en el poder. Es el dueño de la más pura franja de opinión, es alguien simbólicamente distinto, que se ofrece a representar a quienes no hemos sido representados. Por eso la marea verde inunda todos los rincones del facebook colombiano. Por eso los girasoles se pasan de mano en mano. Porque no está identificado con la derecha de Vargas Lleras y Noemí, porque no es la izquierda de Petro, porque no es ninguna socialdemocracia, porque es el centro simbólico de un lacerante espectro político, distante de los poderes bipartidistas, que representa un proyecto de poder ciudadano.

Mockus es un animal político. Pero ¿de qué especie? Creo que tiene la agudeza del gato, la nobleza del perro y la fuerza de un caballo. Y cuando digo fuerza, me refiero a la fuerza de voluntad, pese a que se conturba cuando habla, que llora en televisión, que pela el culo en el aula máxima, y cuya palabra favorita es racionalidad. Bien que podría ser un filósofo, que como cualquier filósofo de la República, cree ser el indicado para gobernar. Un recio animal platónico, enrazado de pitagórico.

Yo también adhiero a ese movimiento.  

Malditos bastardos

Malditos bastardos

De la forma como Tarantino termina con la segunda guerra mundial con una película sobre una película en cuyo estreno asiste Hitler y los cabecillas de su pandilla y en la que necesariamente se encuentran el cazador de nazis – Aldo Raine - y el cazador de judíos - Hans Landa-. Es la película “más mala” de Tarantino según los críticos, lo peor que ha hecho en muchos años, una deplorable parodia del film italiano, El Maldito tren blindado, de Enzo Castellari.

Tarantino encierra a Hitler y toda su pandilla en un pequeño teatro parisino a donde han ido a ver una película y le prende fuego. Mientras la pantalla arde, pasa la película de la judía dueña del teatro, hecha a propósito, en que anuncia el fin, mientras los malditos bastardos acribillan a plomo a la pandilla nazi. ¿Un horrible sueño pacifista a través de la violencia, para poner fin a la guerra?

A pesar de la independencia, o quizás porque sea una parodia a ella, Malditos bastardos, es el sueño norteamericano de la historia. Una unidad dirigida por Aldo, descendiente de comanche dice él, va a la guerra a cazar nazis. Aldo les exige a sus hombres, como prueba de resultado, la cabellera de cada uno de esos malditos. Tarantino le ajustó cuentas a la historia haciendo una película de una película en un teatro.

Landa representa la inteligencia alemana, el personaje contraparte, antagonista, con el cual se tensiona todo el relato, que a diferencia de lo que dicen los críticos sesudos, pega a los espectadores a la pantalla. Si algo da completa validez ficcional al film, es que no se ahorró en cargar de atribuciones a Landa, aunque al final deba consagrar a Aldo como el héroe absoluto, el soldado norteamericano.

Es un film que desde luego no pierde el aire, demasiado cruel, de la violencia como anzuelo, aunque por momentos sepa mezclarse con aires de comedia ruda. Tarantino prueba, una vez más,  que el mejor tensionador de un relato es la violencia. Pero la violencia y el amor en el cine se han cargado de lugares comunes. Lo que obliga a un realizador a hacer un esfuerzo para vadear el lugar común e instalarse en un lugar de atracción original, una violencia con imaginación, una violencia creativa, una violencia que se sabe reinventar, una violencia que además termina siendo la mejor justificación ideal del sueño norteamericano de la historia.

El tratamiento de la violencia, ligado a la construcción de los personajes, y al juego incierto con que Tarantino hace su film, entre drama y comedia, le da el privilegio de torcer creativamente la historia. El héroe alemán, el que los mata a todos, podría perfectamente ser el héroe de cualquier cultura, porque ninguna de ellas, desdeña el sentido y la dimensión de la violencia, aun en el caso en que por sentido civilizatorio deba negarla.

Que Herr Goebbels y su Ministerio nazi de la propaganda, quiera, necesite, hacer una película de glorificación del héroe, como soporte argumental de la película, entre otras cosas,   como lo haría cualquier régimen y cualquier poder, es una ironización profunda de la violencia cultural, que no tiene nada de raro en sociedades que siempre necesitan héroes, aunque haya demasiados héroes.

 

 

 

El terror de escribir un cuento de terror

El terror de escribir un cuento de terror

Hace algunos días llegó a nuestro taller una convocatoria a participar en una antología que aparecerá este año, del género de terror. Lo que sin duda fue una noticia inquietante, aunque atractiva. Quienes convocaron tenían la duda de si la primera convocatoria, de lo que es un proyecto anual de publicaciones en distintos géneros, debería ser de terror o de suspenso. Al final se decidieron por el terror.

En el taller se recibió muy bien la noticia, y en principio todos aceptamos de buen gusto la participación. Lo primero que hicimos fue revisar las características del género. Casi ninguno de los miembros del taller hemos incursionado en semejantes pantanales sobrecogedores y alarmantes. Así que buscando nos encontramos con que el terror hunde sus raíces en el llamado género gótico, que tiene su origen en una obra de Horace Walpole, publicada en 1765, El castillo de Otranto, y se cierra en 1815 con la obra de Charles Maturin, Melmoth el errabundo, nombre que por cierto, Oscar Wilde adoptó como su seudónimo en su exilio parisiense, al final de su vida.

Revisamos naturalmente la rica bibliografía que Poe nos dejó en la primera parte del siglo XIX, pero descubrimos que de la misma manera como cambia la literatura, la forma de describir y narrar, cambian los lectores, su gusto, su percepción. Todo el terror decimonónico, anterior al cine, está exclusivamente apoyado en recursos preternaturales y en escenarios estereotipados. La constante del terror clásico – gótico – y del terror decimonónico, encuentra su expresión romántica en lo siniestro, que Rilke explica diciendo que “la belleza es el comienzo de lo terrible”.

Lo terrible, la negación siniestra de toda belleza, románticamente asociada a la vida, es una dimensión más allá de ella, fuente inagotable de todos los miedos atávicos, del terror originado en la incomprensible certeza de la actividad de la muerte. Al punto que la clave de lo gótico, y el primer terror moderno, que comienza con Hoffman y Nodier, reside en la puerta que el universo de la muerte deja abierta a la vida, para que se filtre la incomprensible parafernalia de lo sobrecogedor, sus efectos fantasmales, la imagen de muertos vivos, almas en pena, espectros, entierros prematuros, doppelgänger y vampiros.

La otra cosa que alcancé a considerar fue la “técnica de escritura” de un cuento de terror. Las constantes de su arquitectura, que deben poder seguir conservándose para producir los presumibles efectos terroríficos. Porque de la misma manera que el cuento erótico debe excitar, y el cuento de suspenso suspender, se espera que el cuento de terror aterrorice. Sin embargo, después de haber considerado diferentes opciones argumentales, la creación descriptiva de las atmósferas, con frases largas, y  el asentamiento narrativo con frases breves, encontré que aún a pesar de que hubiera encontrado una trama completamente terrorífica, no hubiera podido producir con la escritura, el efecto atormentador, que en las “sociedades modernas”, es un privilegio del cine y la televisión.

No encontré nada que convincentemente en el siglo XXI pudiera meter miedo a alguien. Revisé la literatura que a mí mismo hubiera podido sobrecoger, y no encontré un solo ejemplo narrativo. Dos consideraciones terminaron por imponerse, tras el intento fallido de hacer un cuento de terror. Los lectores del siglo XXI no se asustan con la literatura. Es el terror cinematográfico, con todas sus variantes, el que por su naturaleza visual, está en condiciones de meter algún miedo a alguien, de introducir subliminalmente imágenes que explotan en el cerebro como bombas siniestras, incluso con los mismos motivos que aterrorizaron al lector del XIX.

Los lectores de hoy, hicimos tránsito definitivo del terror preternatural al horror social, en el que es precisamente la vida misma, lo cotidiano, los seres completamente vivos, lo siniestro urbano,  los que nos meten ese miedo de lo real que está a la vuelta de la esquina.

Me declaro – por tanto - completamente incapaz de escribir un cuento de terror, porque no puedo encontrar una sola trama que asuste a alguien, porque estoy limitado para la construcción de las atmósferas preternaturales, y porque además estoy persuadido que la literatura perdió el privilegio de asustar. La época en que las pálidas y desvalidas muchachas del siglo XIX, víctimas de las conjuras del más allá, languidecían en su triste belleza, comienzo de lo siniestro, terminó. El mal se trivializó, se hizo “vulgar, cercano y fácil”.

 

Del amor y otros demonios

Del amor y otros demonios

Pareciera que Gabo está condenado a cien años de soledad en el cine. La maldición de la adaptación de sus obras, se repite con la película de Hilda Hidalgo, la joven realizadora costarricense, basada en la novela.

Parecería que el talento de un realizador, no es el único motor que es capaz de conmover al espectador. Lo digo, para dejar por fuera de comentario, el talento de la joven directora, estudiante de Gabo en San Antonio de los Baños.

La historia original tiene demasiados ángulos, demasiados matices, demasiados conflictos implícitos y explícitos contenidos en las largas y teologales discusiones entre Cayetano Delaura y su superior, las de aquel con Abrenuncio, en donde casi a la manera de Yourcenar - en Opus Nigrum -  se ventilan dramáticamente dos concepciones del mundo, que la película apenas si araña.

Los demonios que rondan el amor imposible de Sierva María y Cayetano, tienen un trasfondo denso de deseo, fe, conflicto, miedo, que la película en vez de desarrollar, simplifica, y casi que resume.  Pone en escena la línea gruesa, la sinopsis visual de la niña mordida por un perro, presumiblemente con rabia, que se convierte en un hecho de posesión, que abre la puerta para que la Iglesia intervenga.

La película es demasiado económica en términos narrativos, demasiado sobria, demasiado fácil, demasiado discreta. Económica en el diálogo, en las locaciones, en la escenificación y sobretodo en la magnitud del conflicto. La joven actriz que representa a Sierva María, físicamente responde a ese aire, seguramente buscado en el casting, de virgen de renacimiento, más que de indómita hija del marqués de Casalduero, criada por los negros. Pero aún no ha aprendido a hablar en el cine. 

La película intenta hacer que los personajes no hablen como en el libro, sino más bien a la manera como deben hablar en el cine, pero lo que consigue es empobrecer su dimensión, su densidad, su pasión, su conflicto. Todos son personajes demasiado escuetos, a medio hacer, que no alcanzan a elevarse por encima de una teatralidad más lograda para las tablas que para el cine.

Toda la inconveniente economía narrativa, no sé hasta dónde subordinada a la economía de la producción, hizo de la adaptación, más que un ensayo narrativo audiovisual, un buen resumen teatral. La escenificación es plana, lavada, aunque compensada en otro sentido, por una aceptable dirección de fotografía, que se complace en exceso con los primeros planos, en el juego de los claroscuros, y en el intento de montar escenas pictóricas.

Es demasiado económica y liza la película respecto a Cartagena, que como escenario, resulta pálida, mostrada por los laditos. La escena del mercado donde Sierva María es mordida, es tan pobre, tan deliberadamente fugaz, carente de poesía, sin brillo en la puesta en escena, sin elaboración de contexto, que resulta muy por debajo de lo que se consigue con la Cartagena, de Florentino Ariza, la otra realización que estrenaron el año pasado. El espectador no podrá ser conducido a la Cartagena del XVIII, que en el libro, es tan calurosa, tan olorosa, tan matizada, tan contrastada, y que en la película parece de cartón.

Seguimos pendientes de un guionista y un director, que alguna vez en la vida, estén a la altura en el cine, de la altura a la que Gabo hizo llegar sus historias en la literatura.

 

La tristeza de Benedicto

La tristeza de Benedicto

 Que los votos de castidad con que los curas aceptan los designios de la orden, sean un asunto circunstancial, que no obliga, además porque el instinto no es fiel más que a sí mismo, no explica por qué el instinto de los pastores es tan marcado por los muchachos. Lo que no descarta, que muchos de los pastores sean normal y clandestinamente heterosexuales, y gocen con una colegiala, o una señora separada.

Ignoro, si hay estadísticas de homosexualismo por profesión u oficio. Por ejemplo, información sobre si entre los abogados es mayor o menor la tasa de homosexualidad, que entre los militares, o entre las trabajadoras sociales. Los escándalos de pedofilia en España, Australia, Alemania, Colombia, Brasil, México, Estados Unidos, Inglaterra, y ahora Irlanda, que han causado una gran pena a Benedicto, revelan una propensión de los curas al homosexualismo. No creo que sea suficiente con pensar que el confinamiento conventual o la formación en seminarios, sea la única fuente de la propensión. Una especie de aprendizaje sexual condicionado a comunidades exclusivamente masculinas. El mismo factor que explicaría el lesbianismo en los conventos de monjas o en las cárceles de mujeres.

La semana pasada conocimos la historia de un pastor brasileño de 82 años que se gozaba a su monaguillo de quince. El monaguillo y uno de sus compinches situaron una cámara de video, de tal forma que pudieran grabar la sesión de desahogo del senil presbítero. Así que después de la primera misa, el pastor se llevó al monaguillo al cuarto de la epifanía, le bajó los pantalones, le besó el sexo y luego lo penetró con familiaridad, mientras desde un ángulo de la habitación, la escena quedaba registrada en una cinta de video, que una vez el presbítero se echó su polvo, fue repartida a los medios. La noticia se dio a conocer en los noticieros de la noche, cuidando de velar los pasajes más sensibles para las audiencias. Al día siguiente los reporteros se apresuraron a llegar hasta la parroquia. Cuando uno de ellos le pidió sus comentarios sobre el video que se había emitido, el pastor dijo que no comentaba su vida privada. Se levantó y dejó al reportero con un palmo de noticias.

El jueves anterior el New York Times implicó directamente  Benedicto en el encubrimiento del “monstruo de Wisconsin”, un pastor que abusó de 200 niños sordos, mientras aquel era jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Un par de semanas antes se lo había señalado por el mismo delito de encubrimiento culposo a un pastor alemán abusador, mientras ejercía el cargo de Obispo de Múnich. Con un Papa así… No sé de las preferencias sexuales de Benedicto. De un Papa lo menos que uno pensaría es que fuera bisexual. De un obispo alemán, cabría pensar que prefiriese a los muchachos.

Benedicto les escribe a los irlandeses, expresándoles su “vergüenza” por la pedofilia de los curas durante toda una vida. Y anuncia medidas para la “curación y renovación” de la Iglesia. Sean Brady, dirigente de la iglesia católica irlandesa, saluda la misiva del Papa y expresa su deseo por el “renacimiento de la iglesia”. “Más aspiraciones que sustancia” se quejó de la carta de Benedicto, John Kelly, el representante de la Asociación de muchachos abusados.

Supongo yo que la curación debería ser una castración colectiva de pastores irlandeses, como quien capa pastores alemanes. Que tal vez no sea el remedio, pero sí un buen castigo. Algo público, transmitido por la televisión, sobrio pero aleccionador. Para que en adelante los pastores de todo el mundo, entiendan que solo después de la curación estarán listos para renacer.      

 

PIN PAN PUN

PIN PAN PUN

El Don Abadía, el viejo, padre del Gobernador  Juan Carlos, es un gallero visceral que se mueve con habilidad a la sombra. Le placen dos cosas en la vida: que los animales se maten y el poder.

En 1980 entró al Concejo de Guacarí arropado con el trapo rojo del gallo de López que heredó Virgilio. La historia del Don comienza treinta años atrás, durante los que ha controlando la administración municipal. En 1998 fue a la cárcel por cómplice de Samper en la conspiración. Fue procesado, pagó condena, pero guardó silencio. Nunca dijo más de lo que tenía que decir. Una vez salió, desapareció de la vida pública, no se volvió a dejar ver, en ninguna parte, aprendió a moverse como un fugitivo, como un fantasma. El mito callejero lo describe como un tipo que aparece con un maletín. Durante los últimos cinco años ha puesto los alcaldes. Conserva a su Secretario de Hacienda, en el cargo, desde hace veinte años.

Como un Don responsable con la tradición de la sangre, todo lo que tiene lo maneja con la familia, lo más preciado que se tiene, el valor de la sangre, el emblema de la estirpe. En la dirección de Recursos Humanos de la CVC tiene a su sobrina, Claudia Cardona. A Fabio Navarro – dos veces alcalde de Guacarí – en la Dirección Ambiental de la misma. A Diego Cardona, su otro sobrino, en la Secretaría de Deportes y a Elber Navarro, congresista destituido, en la Secretaria de Educación Departamental. A su hijo, Juan Carlos,  lo tiene de Gobernador del Departamento. Y la electora del Valle – la Palin colombiana – exitosa congresista del partido de la U, es su prima. El filósofo de la familia es Juan Carlos Martínez, su ahijado, a quien puso como Senador del MPU,  y se dejó coger. Hoy tras las rejas, por alianza con HH, el jefe paramilitar de la zona,  a quien pidió asesoría para mercadeo electoral. Quería algunos votos que respaldaran su aspiración al Congreso. HH se la dio y así se hizo Senador, célebre porque pasaba por el doble de Nene Doc, cuando era joven y bello.

El Don Abadía es un experto, en lo que técnicamente se llama, “modelos fluidos de transición de movimiento”. En 1990 fundó el MPU (su primer movimiento). El MPU avaló a Eleonora Pineda y a Miguel de la Espriella, ambos condenados por vínculos con los paras. Cuando se le fundió la MPU, inventó el EC (Equipo Colombia), luego fue la CC (Convergencia Ciudadana), con el Senador Gil, que desapareció porque todos sus congresistas terminaron en la cárcel. Entonces apareció el ADN, y cuando se lo fundieron, inventó el PIN, su quinto movimiento. El Don apacible.    

Hoy el Don está, como a finales de siglo, en el ojo de la tormenta. Al PIN se la cayó la N, y quedó al descubierto, lo de atrás, una larga M, de maletín. Lo acusan las agencias estatales y los miembros de todos los otros partidos de haber comprado elecciones. De haber movido todas las fichas, el maletín, como el Ajedrecista, hasta subir su votación regional a Senado en un 320%, y la de Cámara en un 122%. Tuvo las primeras votaciones en 19 municipios. Aumentó su votación regional en 222%. En Andalucía la votación se elevó 12000%, y en Restrepo 5397%.

El ideólogo del PIN, es un tal Samuel Arrieta, ex mamerto de poca monta, con veleidades guerilleristas, que hace el trabajo político de relaciones, que el Don, desde su pueblo, no podría hacer. El mismo que notificó a todos los otros candidatos a la Presidencia, que si nadie quiere sus votos, darán la orden de que todos los miembros del PIN, voten en blanco. Fue él quien orientó el apoyo del PIN a Uribito, implicando al Gobernador a hacer política con los alcaldes. Pero Uribito perdió, el único que los quería. Él que nunca tuvo escrúpulos para considerarlos buenos socios. ¿Pero por qué habría de tenerlos si fue él el cerebro de AIS?  

Blanco, un bonito color, como el del talco, es lo que promete el PIN, si a nadie le sirven sus votos, que tanto ha costado conseguir al ingenio y la paciencia a la sombra, del Don, que después de haber sufrido los rigores intimidantes de la prisión, regresó convertido en un fantasma electoral.

El día de las elecciones en Guacarí, el Don  apareció en la plaza, vestido de blanco, para dejar ver que nunca antes había estado tan vivo. A las tres y media de la tarde se le acabó el efectivo.     

 

Paquete chileno

Paquete chileno

 

Volvámosle a echar la culpa a Dios. Así lo enseña la Seguridad Democrática, la ley y el orden. Parecería Él haber dado muestra, una vez más de su equidad, de su imparcialidad. Quiso que una fuerza natural estremecedora se desatará contra el pueblo más miserable y el más próspero del continente latino: Haití y Chile. Dios es justo, Dios es grande.

El “milagro chileno” consistió en tapar asistencialmente la pobreza, en un clima de inversión. El terremoto lo que hizo fue agrietar la veladura neo liberal que separa a las dos Chiles – según Jorge Ramos – y que tan bien ha calado a los gobiernos de Chile, desde Pinochet.

El gobierno de Chile, a través de sus redes de alerta, las agencias de prevención de desastres, la Armada, no fue capaz de avisarle a la gente del tsunami, que causó más víctimas que el terremoto mismo. El gobierno de Bachelet pasará a la historia por haber fracasado en el cumplimiento de su obligación para con la sociedad civil en lo más sagrado, la vida. 

El ejército volvió a salir a las calles, a imponer el orden. Multitudes de chilenos se lanzaron a arrasar con los supermercados, a llevarse desde el efectivo hasta un cactus. Puestas en extremo las multitudes, por una desgracia natural, reaccionan como reaccionaria cualquier que estuviera en su situación. Pero quizás no hay un pueblo más temeroso de sus fuerzas armadas que el chileno. La historia está muy fresca, la tradición de fuerza bruta institucional restaña heridas recientes. Se decretó el toque de queda. Se restringió la movilización de periodistas. Se militarizó el sur. El gobierno de Bachelet y el de Piñera, implícitamente han aceptado la ayuda internacional, reconociendo también implícitamente, que la prosperidad chilena, su autosuficiencia económica, no ha alcanzado más que para la mitad del país. Hasta Alan García les tendió la mano, a pesar del diferendo por el que atraviesan sus relaciones.

Haití y Chile necesitan de la ayuda internacional. Son tan vulnerables, porque ambos están inmensamente divididos. Hoy todavía, las ayudas internas y externas, los abastecimientos básicos, la reparación de servicios, no llegan al sur de Chile, mejor que lo que llegaron a Puerto Príncipe. Los últimos días de Bachelet la mostraron desbordada, desleída en su autoridad, dando declaraciones de un falso y relamido optimismo, con una presencia agotada, errática, sin sur.

Todo lo mejor de su función se le vino abajo en el último minuto a la Presidenta. El terremoto tumbó el muro que durante tantos años todos los gobiernos de la coalición, liberales y socialistas, levantaron entre la habitación miserable de medio Chile y la sala bonita y moderna de la otra mitad. Separadas por un velo neoliberal rojo con rosas estampadas. 

 

 

 

“Están notificados”

“Están notificados”

Un tipo  que de llegar a controlar la calle donde vivo, me haría ir. Si llegara a controlar el barrio me cambiaría de barrio. Si llegara a controlar la ciudad, me iría a otra ciudad. Pero es que se propone controlar el país. Con la seguridad democrática, la inteligencia del “ingreso seguro” y el Estado de opinión. ¿Así cómo?

Felipe Zuleta Lleras hizo el intento de llegar al Senado, confiado en ser Lleras, nieto del Gran Alberto, autor de un prestigioso blog y una prestigiosa columna desde donde se despacha a gusto contra lo que lo indigna, que es casi todo, y seguramente imbuido por la legitimidad de la causa GLBT. Tres ventajas imparables, que a la hora de probarse no alcanzaron a llevarlo un paso más allá del umbral. ¿Quién dijo que por ser Zuleta y ser Lleras, y todo lo demás, tiene derecho a entrar a las alcantarillas? Nadie entra impunemente a ellas, fue la dosis de cálculo inteligente que faltó al diseño de su campaña.

Retirado, tras brevísima campaña, como la de los reyes carolingios, Zuleta regresó a su ordenador, para lanzar ráfagas contra las alcantarillas, contra el Santo – el enmascarado PIN,PAN,PUN -  al que acusa, sin ambages, de no tener credenciales morales para aspirar al cargo de Presidente. Escribe una columna en la que anuncia que ha creado una Fundación de “Madres de Soacha” que llevará la reclamación por el asesinato de sus hijos, hasta los tribunales internacionales. El argumento es, el Estado cometió un crimen de lesa humanidad. El Santo, que siempre tiene una respuesta para todo, dijo que crímenes imputados a las Fuerzas Armadas hay desde 1984. Nada nuevo, nada que no hayan hecho ellos, he hecho yo. El Santo tiene máscara, lo que le faltan son hígados.

Zuleta utilizó la imagen de las alcantarillas para ilustrar su oferta política de limpieza. Un servicio que el Moreno Descaro ya había ofrecido en las elecciones en las que lo admitieron en las alcantarillas.  Él a pulso, se ganó el derecho a ser elegido a ellas. El día de la posesión se presentó a la cámara alta con dos gatos persas, que se dejaban cargar tranquilamente, mientras miraban con apetito a los asistentes. La cena a la que el Moreno las había llevado. Otro día, apareció en la prensa promocionándose a sí mismo como un cazador de ratas. Había ido a cazarlas  y terminó convertida en una de ellas, meliflua rata consentida, ahijada por el poder, relamida, aconductada, al punto que Monseñor la envió a Sur África, como su Embajador. Regresó a Colombia tras un breve periodo, diciendo que no concebía su vida sin los consejos comunitarios. Una rata que desplegó todos sus encantos de legación, al punto, dice él mismo, que sedujo “un maricón que me manda plata para hacer política”.

Zuleta va a crear una unidad de investigación periodística, una especie de cuerpo élite de medios, con recursos de las universidades y de fundaciones. El proyecto, que viene andando, es una unidad de investigación periodística blindada que siga a los miembros del Congreso. Un cuerpo civil de “Intocables”, que va a cazar ratas, como quien va a cazar vampiros.

Están pues notificados, el Santo, su gabinete, y el Estado al que representan, de que son incriminables en cualquier corte penal internacional, o susceptibles de ser solicitados mediante protocolo de crímenes de lesa humanidad. Debió ser que en un descuido del Santo, se le metieron algunas ratas a las fuerzas militares.  Durante su administración, siguiendo la tradición de crímenes de Estado, solamente se reportaron 1687 “falsos positivos”. Del Santo se podrá decir todo, menos que no es un hombre de resultados. Ha sido Ministro de todos. A todos ha servido. Comenzó vendiendo café en Londres, como los López en Honda. Y, salvo que Dios en un acto de parcialidad, se resuelva por la oposición, terminará controlando el país. El Santo nunca debió haber abandonado Ciudad Juárez.

Demos gracias que Zuleta no entró al Congreso. ¿Se imaginan de todo lo que nos habríamos perdido? Seguramente hoy no estaría notificándolos de la misma forma como lo hizo hace un par de días desde su ordenador. De haber ingresado, aunque digo yo, no se lo merecía, no podría haber tenido el mismo tono su notificación. Tendría que haberse hecho como se hace una notificación en el Congreso.  Y estaría, sin siquiera un gato de angora, solitario y aterido, frente a las huestes del Santo de la U.

 

Las cuentas espesas y el chocolate claro

Las cuentas espesas y el chocolate claro

 El gran vencedor: Monseñor Uribe. Ganaron sus dos grandes baluartes, los que le garantizan la continuidad. Porque a diferencia de Fabio Echeverry, yo sí creo que “hay uribismo sin Uribe”. En palabras de Uribito, el proyecto de seguridad democrática necesita cien años. Y yo le creo.

El PC, por gracia de Dios, se metió en un foto finish entre el ala pastranista del conservatismo con Noemí, y el ala uribista del conservatismo con Uribito. Aunque son más las cosas que a ella la unen, que las que las separan del Presidente. Pero ha querido la providencia que el curso de la definición política haya entrado en un círculo de incertidumbre. ¿Quién se va a quedar con el partido que Monseñor exhumó y amamantó de la teta del poder durante ocho larguísimos años?  

Perdió el PL porque quedó con el mismo número de curules que en las elecciones anteriores. Y fue oportunamente derrotado por el PC, la mejor venganza política, contra las huestes de Pardo. Después de Samper el liberalismo no debería volver a levantarse. Aún así Pardo es el gran elector de la oposición. Si el juego opositor, de verdad consiste en detener el proyecto de continuidad de Monseñor, todos tendrán que hablar con Pardo. Y me refiero en especial a Petro y a Vargas. El  país nacional no le premió al PL la independencia.

Ganó el PIN. Dicen los malpensados en Cali, que es el partido Independiente de los Narcoparapolíticos. ¿Cómo no iba a ganar si es que lo que tienen es plata? Están todos los untados en las empresas de Monseñor, la tercera parte en la cárcel, la tercera parte con investigación a cuestas y la tercera parte como herederos de las dinastías tras las rejas. El elector del PIN en el Valle – el partido del Gobernador Abadía -  es el Señor Rizetto. Ellos, los parias del uribismo se convirtieron en la cuarta fuerza electoral. Lo que quiere decir que para donde se inclinen, podrían poner el 30 de mayo un millón de votos. ¿Cómo va a hacer San Chucky para adherirlos después de haberlos rechazado?     

Perdió el Polo. Perdió porque con un tipo como Dussan tenía que perder, él mismo que es el Presidente – no por mucho tiempo más – se quemó. Perdió porque un partido con un tipo como Samuel de Alcalde, tenía que perder. Perdió porque las fuerzas están divididas, dispersas, porque no obran como partido, también son microempresarios electorales. Perdieron – dice Robledo – porque Monseñor y el Procurador los persiguió. Sí, desde luego, eso es cierto, pero no lo único para explicar el mediocre resultado. De ahora en adelante el gran elector del Polo impondrá la dirección. Lo primero que hay que hacer es echar a Dussán. Petro, en el espíritu de su política de flexibilización, tendrá que volver a hablar con Pardo, si la política sigue siendo la de un frente anti uribista.  

Perdió Vargas Lleras, porque mi Dios castiga la soberbia. Porque  los que ponen los votos se fueron a la U. Porque la mayoría cree que la política radical, de fuerza, contra el terrorismo, es la de Monseñor. El país nacional tampoco le perdonó la disidencia. Pero el proyecto de independencia no le fue premiado en los comicios. Y el vergonzoso pasado de dependencia, no es señal de confianza para nadie en la oposición. Lo mejor que podría hacer Vargas, es retirarse de la contienda.   

Ganaran los 3T. A Antanas le pertenece la franja más solida y estable del voto de opinión. La franja que demanda argumentos. Se le ratificó su credibilidad. Peñalosa se queda con la opción de Bogotá. Habiéndose dejado contar y después de que entregue Samuel, tendrá otra oportunidad para ser alcalde, no estoy seguro si le interesa o no. Lucho desapareció, el último de los tenores se fundió políticamente. Es una buena fórmula vicepresidencial, más valioso por lo que representa que por su fuerza electoral. Lo cual, en principio, es un buen aval para Antanas. Ellos representan el nuevo centro: la izquierda redimida de Lucho, el liberalismo fallido de Peñalosa y la pedagogía ciudadana de Antanas. Eso les da fortalezas de criterio, de acuerdo, pero los va a poner en muchas dificultades, a la hora de hacer alianzas. Si es que se van a permitir tal cosa.

¿Y Fajardo? ¿Quién?