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Alberto Rodríguez

En caso de fraude…

En caso de fraude…

Un Presidente elegido por el voto no necesariamente hace un gobierno democrático. Hitler y Mussolini subieron por el voto. Chávez y Celaya subieron por el voto. ¿Y? Así que sin concesiones al valor formal y relativo del voto en las democracias manoseadas, como las de América Latina, deberíamos ir a pronunciarnos en contra de algo. Porque siempre se vota en contra de algo, más que a favor. Para que no suban los comunistas, los godos, los republicanos, los negros, los militares, los golpistas, los populistas, los indios, los sindicalistas, los latinos, los uribistas. Para que alguien no suba. De los que suben, lo sabemos, no hay mucho que esperar.

En Colombia hoy hay treinta millones de personas habilitadas para votar pero el gran “elector” nacional sigue siendo el abstencionismo. En las presidenciales que más se ha votado, se ha llegado al cincuenta por ciento de participación. A la mitad de la gente le importa un higo lo que los políticos hagan desde el Congreso y el Gobierno con el país, y eso, no es más que irresponsabilidad civil. Si se les dejan las cosas públicas, tranquilamente podemos resultar implicados en un proyecto de “refundación de la patria”. Es cierto que el voto es un derecho. Pero debería ser una obligación. Propongo tramitar una ley de obligatoriedad electoral, como existe en otros países. Dejémonos de pregonar derechos que no se ejercen y hagamos algo con el voto. En El ensayo sobre la lucidez, Saramago imagina unas elecciones en donde todos votan en blanco, así que las autoridades convocan, por decreto, a una segunda vuelta, en la que el blanco vuelve y gana con el ciento por ciento. Una bonita metáfora del absurdo electoral.

Mañana – 14 de marzo – el PL, el PC, la U, CR, Polo, Compromiso y 3T, y otras hierbas como el PIN, van a disputarse entre diez y doce millones de votos. Cabe esperar más “participación” en estas primarias que en las anteriores, no solamente porque sean las elecciones en que se cierran ocho largos años del gobierno de Monseñor, sino porque los hombres del maletín, los intermediarios, los compradores de cédulas, los trasteadores, los paracos, la burocracia, algunos gobernadores – como Abadía – y el Presidente – naturalmente - se han movido sin reparar en gastos. Faltaba más, para eso vivimos en una democracia. Probablemente nunca se había gastado en una campaña más dinero.

En cualquier caso las apuestas coinciden en algo, el elector va a ser la U, el triunfo va a ser del Monseñor. En el segundo lugar va a estar CR. El tercero se lo disputan el PC, el PL y el Polo. Fajardo y los 3T, podrían en varias apuestas, no alcanzar el umbral. No sé todavía si voy a participar en las elecciones “internas” del PC o los 3T. Si lo hiciera por el PC, votaría por él único candidato que está con Dios, el candidato del más allá, el joven José Galat, homofóbico y boyacense. Hoy los hackers cometieron un imperdonable mal gusto, suplantaron su página web debidamente bendecida, por una página vampiresca, roja, demoniaca, sangrienta. Caray, no hay derecho, al único que está con Dios. Su sueño es derrotar a Uribito, cuenta con mi apoyo. Por lo pronto en las encuestas puntúa por encima de la bruja Ramírez.

Si lo hiciera por los 3T, no votaría por Peñalosa, me parece muy elegante, y siempre desconfío los elegantes, su fragancia engreída me causa rasquiña. Por Liberalucho podría ser, no tiene nada de elegante, pero no por falta de elegancia se ganan mi adhesión. Pero cómo no hacerlo por Antanas. No sé, quizás, mañana cuando vaya a votar, me acuerde que “que la culebra todavía está viva”.

Chucky y Celio

Chucky y Celio

Mi madre decía: Dios los hace y ellos se juntan. Pero al par que hoy se nos presenta en el tiquete uribista a las elecciones 2010, Dios simplemente los juntó, lo que bien lleva a que nos preguntemos sobre  si sabe, o no, hacer sus cosas.

Más distintos no podrían ser. Santos de la gran burguesía, miembro de una Casa de poder, educación de élite, con imagen internacional y aliado sempiterno del poder. Garzón, de la clase media baja pueblerina, con una educación como la de la mayoría de los colombianos, de baja calidad. Sindicalero ilustre, marrullero gremial, ex mamerto de poca monta.

Santos está cobrando su fidelidad a todos los gobiernos a los que ha servido desinteresadamente. Después de que se quitó la barba, su imagen se asoció con la de Chuky. Un muñeco respingado, dolicocéfalo, con mirada de loco, que siempre se hace valer más por lo que hace - sus resultados - que por los principios. Si llegara a vencer en la segunda vuelta, se lo conocería como el “presidente de los falsos positivos”.

Garzón también está cobrando su fidelidad a todos los gobiernos a los que ha entregado su obsecuencia desde el 2000. Primero fui mamerto, dice, después de la Alianza Democrática, coqueteó con el Polo y después se hizo independiente, hasta que con Pastrana entró a las grandes ligas, en condición de independiente de los godos. Tan independiente como lo ha sido en el gobierno de Monseñor. El primer roce internacional se lo dio en Washington, a donde fue llevado en condición de mascota oficial a mostrar, para que allá comprendieran  lo bien que les va a los sindicalista en Colombia, lo lejos que pueden llegar en la democracia. Podría pasar por un campesino montenegrino o portugués, casi bonachón, medio opita, un mestizo grueso, al que su independencia no enreda. Celio, para los amigos.

Ambos han prestado invaluables servicios, ambos han sido ungidos, aunque nadie podría decir con seguridad, si ambos tienen sus corazoncitos.

El concepto del tiquete es el contraste, la doble faz, las dos Colombias, unidas en la defensa cerrada de la seguridad democrática. Los dos, dispuestos a todo, y cuando digo a todo es a todo,  para preservar el “estado social de derecho”, aún en sus distintas versiones oficiales.

Los mamertos dicen que Angelino traicionó a su clase. Menos mal, a Angelino es mejor tenerlo en una clase donde uno no esté. A partir de ahora a quien tiene que traicionar es a Santos. El pasado de poder del uno y el pasado de contrapoder del otro, se han fundido políticamente en el proyecto de continuidad del uribismo, un gobierno subsidiario, con una misma teoría de estado y un mismo modelo de seguridad, al que Monseñor desde afuera servirá desde “cualquier trinchera donde la Patria me necesite”.

Dios y Patria, Celio y Chuky, Hyde y Hyde.      

 

El Segundo Disparo

El Segundo Disparo

El primer disparo basta, cuando el tirador es bueno,  tratándose de armas de fuego. Tratándose de armas simbólicas, como las palabras, el primero casi nunca acierta. Porque la vanidosamente calificada  “creación literaria” no es una creación instantánea, como las de Dios, sino que se parece más a una larga carrera de obstáculos, que bien puede prolongarse mientras se prolongue la vida útil del escritor.

La dificultad en la carrera de obstáculos, con la que comparo la escritura,  podría ser inversamente proporcional al talento. ¿Pero qué rayos es el talento? ¿Ese proyectil misterioso, inasible, que actúa como una carga prodigiosa de imaginación y trabajo? Porque se es talentoso, no solo porque la imaginación vuele, sino porque hay alguien que trabaja, alguien que consigue el milagro de hincar la imaginación a un papel o a una pantalla.

Esta cosa de escribir en un país donde la mayoría no lee, no deja de ser un sueño aislado, una práctica que consiste en enviar mensajes en botellas, que durante años tiramos desde la isla solitaria del oficio, hasta que un día llegue  a manos de alguien, en una costa extraña.

El Segundo Disparo – editado en enero de 2010 -  es el primer resultado del trabajo del segundo ciclo del taller de escritura creativa Écheme el cuento, de Renata – la Red nacional de escritura creativa del Ministerio de Cultura – el Banco de la República y la Fundación Casa de la Lectura. Es el trabajo del 2009. Lo grave es que aproxima a los autores a comprender más de cerca, el endemoniado compromiso de escribir para seducir alguna vez a alguien. El maestro del taller Stephen King nos lo recuerda: ¡escribir es seducir!

El libro se debe a lo que hablamos, a lo que leemos, a lo que tachamos, a lo que inventamos y a lo que reescribimos. Es esa feliz combinación de deliciosas locuras que se han puesto al servicio de la ficción. El Segundo Disparo   tiene  el innoble defecto, de desnudarnos en nuestra propia escritura, aunque eso en el fondo es  lo que le interesa a cualquier lector. Se trata de una selección de doce autores y treinta cuentos, calificada por uno de ellos como una pequeña antología de “horror costumbrista”. Eso es todo, cuentos sin concesiones, sudorosos, hormonales, cínicos, violentos, divertidos. Para escribirlos los autores debieron golpear, caer, levantarse, ensayar, repetir, borrar, limpiar. Ignoro después de lo que hemos sido capaces,  cuántos de los autores que hoy se publican por primera vez, y de los ya publicados, sigan en la carrera de obstáculos.

Quisiera pensar que todos se han auto condenado al trabajo más solitario del mundo. Si alguno de ustedes es capaz de terminarse el libro, o siquiera un puñado de cuentos escogidos a gusto, sus autores habrán cumplido el primer y más importante designio que les traza su condena, atrapar a alguien. La única gracia de la literatura.

Carta a Andor Graut

Carta a Andor Graut

Estimado Graut: Si su voluntad lectora lo llevó a terminar Buda Blues, el autor podría jactarse de haberlo obligado hasta el final, en medio de esa tortura que debió haber significado para usted, moverse en un universo malogrado de personajes, planos, filosofantes, buenotes, especie de corifeos epistolares de los que Mendoza se vale para instigar su discurso político contra la Cosa. Una de dos, o Mendoza tiene la capacidad de hacernos leer las cartas o usted es un puñetero masoquista.

No sabe cómo lamento que coincida usted con Alejandro Gaviria, Decano de Economía de la Universidad de los Andes, en su comentario del Espectador (3/5/2009). Ambos parecen no haber comprendido lo que se juega en la difícil frontera entre la tesis de novela y las novelas de tesis. Así que debo preguntarme. ¿Cómo fueron leídas las cartas por usted? ¿Fueron respetuosamente leídas? Como debe serlo la obra de todo escritor que nos convoque, que sea capaz de sonsacarnos unas cuantas noches de la vida a favor de su libro. ¿Sí fue bien leída la correspondencia? Porque si lo fue desde su impresión de haber escuchado al autor en vivo, estaría usted leyéndolo valido de una tesis. Una forma tan despiadada de leer, como tan despiadada, la escritura de un autor, que no narra, que hace propaganda.

Déjeme por fuera de su osada generalización, según la cual nadie se traga el cuento del “cruce de cartas”. Yo me lo trago, por eso pude terminar el libro. Si usted hubiera conocido o participado de la era epistolar en los años sesenta y setenta, habría sabido de cientos de cartas, como las que Mendoza pone en su libro, aunque no tan bien escritas. Se habría tragado el cuento. Yo exigiría una sola prueba de que no es posible escribir cartas así, aunque no en esta época, antes de renunciar a tragármelo, como se de otros, que también se lo han tragdo.        

 Me parece, y créame que me gustaría que en esto pudiéramos estar de acuerdo, que la crítica más válida a la novela de Mendoza, tendría que consistir en desmontarle seriamente el recurso epistolar, como esa forma de blindaje dramático, que el autor adoptó, contra el fuego cruzado entre las tesis de novela y las novelas de tesis.

Tambien lamento, que la génesis de su decepción, sea que el autor le resultó mejor que la novela. Estoy seguro que Mendoza estaría agradecido con una decepción de tamaño origen. Pero él, como yo, y espero que usted, creemos que el autor no importa, que lo único que lo valida, que le da existencia en las manos de un lector, es la novela.

 

  

Y fue lo que Dios quiso

Y fue lo que Dios quiso

Y fue lo que Dios quiso, que Monseñor se replegara, camino a sus cuarteles de invierno. Aunque Uribe retirado, podría ser más peligroso. Dicen las malas lenguas, que el proyecto de Monseñor en el retiro, será una universidad virtual, a la que llevaría a trabajar a los chuzadores del DAS que saben mucho de sistemas, a los recolectores de firmas porque trabajan la escritura y a los prevaricadores legislativos porque saben cambiar textos. José Obdulio sería el portero.

Micomandante en una rabiosa declaración, furibunda diatriba cargada de soberbia hormonal, dijo que Monseñor es un criminal. Que presidía un gobierno mafioso en un estado paramilitar. Ya no sé si todavía Gustavo Petro suscribiría la acusación, que él mismo hizo aquí en el Senado.  Ha dicho ayer, que de ser Presidente, y si la Corte Penal internacional solicitara a Monseñor en juzgamiento, él no se lo entregaría. Una nación tiene que defender el fuero presidencial, independientemente de los méritos que apoyen el pedido de cualquier corte internacional. Definitivamente mi voto no será por Petro. Su política de des radicalización como estrategia de campaña, tal vez le alivie el pasado guerrillero en el imaginario electoral, pero lo desnaturaliza. Yo no votaría por un candidato contra natura.

El referendo dependía de Dios, el pueblo y las cortes. El pueblo, como en casi todo, es muy poco lo que tiene que ver. La corte votó siete a dos por la inexequibilidad. Se detuvieron solo en los vicios de forma, irrefutables, contundentes, que al Procurador le parecieron subsanables. La virgen de Fátima, con quien Monseñor habló a propósito del tercer mandato, le había dicho que la Corte no se iba a prestar para ponerle un semáforo verde a la reelección, a costa de toda su credibilidad ante las cortes del mundo. Monseñor, de soberbio que es, no le creyó. Le dijo que sería lo que Dios quisiera. Y fue lo que Dios quiso. Así que después de dar gracias a Dios por haber garantizado la vigencia de la legalidad constitucional, caemos en cuenta que también Dios podría querer que Juan Manuel fuera el próximo Presidente.

Si es cierto que Dios sabe como hace sus cosas y que el pueblo en las urnas los va a contar, no hay sino dos opciones. O se consigue el relevo, o tendremos la continuidad. El Estado de transición, al dos mil catorce, cuando Monseñor podría volver a postularse, es el quid de todas las tensiones políticas en la campaña.

    Ayer mismo, a alguien se le ocurrió que Monseñor podría reemplazar a Samuel en el cargo. Aquel ha dicho que servirá a Colombia desde cualquier trinchera. Porque todo será, pero que Uribe regresa por lo suyo, no lo dudo. O se va a dirigir la universidad del estado de opinión, o se somete a una corte internacional, o se queda gobernando detrás del trono, o haciendo oposición. Todo será, pero conociéndolo, es más peligroso fuera del poder.

      

 

 

Orlando y la primavera negra

Orlando y la primavera negra

En Cuba torturan el gobierno norteamericano y el gobierno cubano. La doble moral política del liberalismo continental, le permite  hacer gestos parciales de señalamiento. Pero o denuncian y combaten las torturas de cualquier bandera, o se hacen cómplices.

De Orlando Zapata Tamayo solo quedan dos fotos. Una en blanco y negro, formato carnet, y otra, colectiva, tomada durante uno de los nueve ayunos que emprendió, en la que no mira a la cámara.

El viernes último, Zapata había recibido diez años más de pena por "desacato y desórdenes en establecimientos penitenciarios". El tres de diciembre inició su último ayuno en la Kilo ocho de Camagüey, reclamaba "los mismos privilegios que Fulgencio Batista le dio a Fidel Castro cuando estuvo preso en el Modelo".

En Esquina Caliente, el recodo del Parque Central en la Habana, se discute con todo el calor deportivo de los cubanos sobre béisbol, y solo sobre beisbol. Cualquier otro tema es sospechoso. Zapata Tamayo, un plomero negro, llegó esa tarde a Esquina Caliente, muy caliente, estaba indignado. Era miembro del MAR (Movimiento alternativo republicano), un grupúsculo nacido en el 2002, por más señas, pacifista. Orlando había ido a quejarse de "lo mala que está la cosa" caballero. Era el seis de diciembre del 2002. Una hora después de que habló, dos agentes de la policía política lo detuvieron. Se le imputaron automáticamente cargos por desacato y desobediencia y lo encerraron en Guanaja.

Salió en libertad condicional el 7 de marzo del 2003. No bien Orlando estuvo en las calles se comprometió con una jornada de “ayuno opositor”. Pero la Primavera Negra abrió su boca y se lo tragó. Fue enjuiciado con diez y ocho ayunantes más y condenado a tres años de prisión el 18 de mayo de 2004.

Había nacido el 15 de mayo de 1967, el año "del Vietnam Heroico", en Banes, donde lo enterraron ayer. En la Habana sufrió la persecución al emigrante de las provincias orientales. Siempre fue un preso difícil. Aún en condiciones extremas se resistió, se opuso. Igual que los primeros comunistas en la revolución del treinta contra Machado, o los miembros del Directorio Revolucionario en los cincuenta.

El primer ayuno en prisión – como el de los monjes en Buda Blues – hizo que el Estado le subiera la pena de prisión a 36 años. En abril del 2004 por defender el derecho a la posesión de unas revistas, le propinaron una golpiza que casi lo mata. El Coronel Wilfredo Velázquez, de la Minint, volvió a golpearlo a comienzos de 2005 cuando fue trasladado a la prisión Taco-Taco en Pinar del Río. Entonces declaró su segundo ayuno.

Hay algo que a un prisionero torturado no le pueden impedir, dejar de alimentarse por vía convencional. No le pueden evitar auto torturarse, hasta morir. La muerte por ayuno es un señalamiento, el último que se puede hacer, por eso lo brutal. Se podría creer que Zapata estaba buscando suicidarse para evitar la tortura. Pero también se puede  creer que Zapata estaba haciendo gandhismo: resistencia pasiva y huelga de hambre. Las armas de la paz.

En las cárceles de Cuba existe una organización no oficial de presos-sicarios que trabaja para la dirección de prisiones, para sus directores, para el Estado, para los Castro. Se encarga, de acuerdo a órdenes precisas de ejecutar el trabajo sucio contra los presos políticos. Actúa como unidades paramilitares carcelarias. Una de las muchas golpizas que Zapata recibió se la dieron dos paramilitares, reos comunes, Mayarí y el Potrico, al que en premio le extendieron a 72 horas la visita conyugal.

Thierry Mariani, un diputado francés "padrino" internacional de Zapata, se dirigió a Jacques Chirac y a René Mujica, encargado de negocios de Cuba en París, por el caso Zapata. Ni Francia ni Cuba respondieron. Hermetismo políticamente correcto.

Bajo los efectos extremos del debilitamiento, la dirección carcelaria lo privó de agua durante 18 días. Si lo que quería era suicidarse, las autoridades le dieron los primeros auxilios. Mientras agonizaba, tras setenta días de ayuno, fue trasladado al hospital de la Prisión Combinado del Este en La Habana, donde no le hicieron nada. Falleció el 23 de febrero en el hospital de los Hermanos Ameijeiras.

Según la madre de Zapata, el oficial de la policía política que le dio la noticia a la familia dijo: "Les tengo una noticia buena y una mala: la buena es que está en el hospital Ameijeiras; la mala es que se está muriendo". La madre ha dicho a través de medios que se han filtrado, que el de su hijo es un crimen intencionado de Estado. Un crimen político, anunciado, con el que el régimen de los Castro, recibe al caballero Lula da Silva.  

Que silencio continental más criminal el de todos los gobiernos liberales de América Latina. Ya enterrado Zapata bajo un aguacero – como Mozart - en el cementerio de La Guira, ninguno ha sido capaz de señalar directamente a los Castro por criminales, por los procedimientos en sus prisiones políticas.

"Lamento profundamente que una personas haya muerto por una huelga de hambre", dijo Lula. Como se lamenta la muerte de cualquiera, en cualquier parte, con exigua piedad. Como se lamenta el deceso de una anoréxica. Como si sus anfitriones no fueran los causantes del ayuno forzado. ¡Lula eres cómplice! Medio centenar de presos políticos cubanos pidió a Lula el fin de semana pasado, en una carta abierta, que intercediera ante los Castro. Lula se limitó a decir que no le había llegado "ninguna misiva".

El General Castro dijo, a un reducido grupo de periodistas que accedió, lo mismo que Lula, pero agregó que era culpa de los Estados Unidos. Si los norteamericanos levantan una base carcelaria en Guantánamo para torturar, por qué los Castro, que manejan la mayor parte de la isla, no podrían continuar con la misma práctica, utilizada desde épocas de Pedro Luis Boitel. "No hubo ejecución” agregó. No era necesario General, todos, incluyendo a Zapata, trataban de matarlo.

El sexo del poder

El sexo del poder

Cadáveres de Benito Mussolini y Clara Petacci

"¿Sabes, amor? Anoche en el teatro te desnudé por lo menos tres veces. Te miraba, te quitaba la ropa mentalmente y te deseaba como un loco". No se trata del fragmento de una conversación telefónica chuzada entre el Caballero Berlusconi y Patrizia D`Addario, su loba de Estado. Se trata de una discreta notita, eso sí, de otro político italiano, tan fogoso o más, Benito Mussolini, hecha llegar a Clara Petacci. Ella  registró el contenido en su diario, el cinco de enero de 1938. Los partisanos los ahorcaron - codo con codo - el 25 de abril de 1945, tras veinte años de régimen, con las cabezas hacia abajo.

Claretta en su diario pintó a Mussolini racista, violento y despiadado. Nada que no supiéramos. Esperamos luces para comprender mejor esa relación entre el poder y el sexo, entre la virilidad y el Estado, la libido exhibicionista de los hombres del poder, de los políticos y los gobernantes.  Mauro Suttora  ha puesto la semana que pasó en las librerías italianas su Mussolini segreto.

Patrizia D’Addario, asegura que el Caballero debería estar en el libro Guinness, por sus arrechas performances. "Pensé que lo había visto todo, pero nunca a veinte  mujeres sólo para un hombre. Me sentí en un harén y él era el jeque".

Kennedy, el primer ejemplo de atleta sexual de estado. Lo enfermaba la monogamia, le producía cefaleas intensas y oscilantes, se lo confesó a Harold Mac Millan. Se inició en una casa de putas en Harlem. Toda su vida convivió con una uretritis venérea, hasta que lo balearon en Dallas. Pero nunca permitió que nada pervirtiera su estilo. El poder es para tirar.

Hitler, es un caso ambivalente. Los hombres, aún los de su más cercano círculo militar, siempre pensaron que era un impotente. Ante la sociedad masculina proyectó una imagen sospechosa. Su típica postura, con las manos cruzadas sobre sus genitales, hizo pensar mal a los suspicaces alemanes. Pero el círculo de mujeres, que después del treinta, accedió a su cama, dicen lo contrario. Su especialidad era el sadomasoquismo coprofágico activo. La única que sobrevivió fue Eva Braun. A todas las otras conocidas – Renate Müller, Unity Mitford, Suzi Liptauer, María Reiter – y desconocidas, una vez salían de la habitación, las mandaba a cazar con la Gestapo, o ellas por su propio mérito ponían  fin a su vida.

El matrimonio Ceaucescu fue ejecutado el día de navidad mientras los países del este celebraban la revolución del terciopelo. Ceaucescu fue el facho cabrío del socialismo del este, un regímen crudo, criminal, en blanco y negro, que se ejerció contra hombres y mujeres, de manera privada y colectiva. Fue un fascista rojo en la cama y fuera de ella, sometedor, penetrador, ocupador, invasor. El modelo del atleta sexual del Estado del este, en términos de sexo-fuerza, fue una mezcla vívida de los Macbeth y Vlac el Empalador.

El mismo Mussolini le confesó a Claretta que la sola idea de tener una sola mujer le repugnaba, le parecía “inconcebible”. “Hubo una época en la que tuve catorce mujeres, y me acostaba con tres o cuatro cada noche, una tras otra...eso te dará una idea de mi sexualidad”.

Sexo, elecciones y mentiras

Sexo, elecciones y mentiras

La red colombiana de líderes en salud sexual y reproductiva, le formuló a todos los candidatos presidenciales, ocho preguntas sobre las consecuencias de la forma como tiramos los colombianos, especialmente los jóvenes. La última pregunta dice: “Se calcula que en el último año ocurrieron alrededor de 180.000 abortos provocados en adolescentes. ¿Qué opinión le merece esto?”. La pregunta, entre líneas,  les preguntaba: ¿qué opina usted de la legalización del aborto?

Uribito dijo que el aborto en las adolescentes afecta su vida y la de las personas cercanas. “… es una irresponsabilidad en el ejercicio de la sexualidad” (sic). Las adolescentes tienen la culpa, son irresponsables, tiran y luego quieren abortar. La legalización sería un premio para ellas.

Peñalosa, dijo seriamente, que el tabú sexual impide la educación sexual que contribuiría a evitar los abortos. Nos dejó saber, que los abortos son lamentables. Sería la primera vez que una campaña de salud pública saliera a cazar tabús para evitar el aborto. ¿Pero dónde están los tabús? La cabeza del tabú a cambio de la legalización.

Fajardo, el matemático de las elecciones, dijo que los abortos clandestinos son un fracaso de la sociedad y el Estado. Mientras no ofrezcamos programas atractivos las cifras seguirán siendo altas. ¿El aborto universal no es lo más atractivo?  Si la sociedad no puede impedir los abortos clandestinos, como no puede impedir la violencia o el narcotráfico, por una vez debería ser generosa, y proponer la iniciativa.

Vargas Lleras – genio bendito – invita a las jóvenes a abstenerse, para evitar el aborto a toda costa. Dice que aún en el caso de la aprobación del aborto universal, este debe evitarse tanto como sus causas, la tiradera. Evitándolo derrotamos a las abortistas. Los hijos hay que tenerlos. ¿Qué es eso de estar matándolos? Hay que introducir criterios éticos y médicos para evitarlo.

 LiberaLucho dice que el asunto se arregla con campañas de comunicación y “estrategias de socialización”. No se necesita moral, sino informática, para evitar que algo tan lamentable se siga produciendo. Bueno, al menos uno de los candidatos, está contra el moralismo reproductivo. Pero, como buen liberalucho, se cuida de mencionar la legalización, porque calcula que eso le resta votos.

Antanas, el filósofo urbano, dice que es un problema grave. Se necesita educación sexual. “Políticas de promoción de vida sostenible”, que en derecho, apuntarían a la protección de la autonomía de las adolescentes para decidir qué hacer con su cuerpo. Pero tampoco – a pesar de la autonomía - una palabra sobre legalización.

La bruja de la Marta Lucía – ex de la defensa de Monseñor – que no podría ostentar peor pasado burocrático, también tiene su yocito. La solución – dice la Señora, que hace días pasó la edad reproductiva - está en “reorientar las estrategias de educación”, acercando a los actores más cercanos a la juventud “para socializar el ejercicio responsable de la sexualidad”. Se le olvidó decir, que los actores más cercanos a las adolescentes, son los que se las comen sin condón.

La ex embajadora en Londres, dijo que “el aborto no se puede convertir en método anticonceptivo”. Ignora que ya lo es. Hay que darles educación a las adolescentes, para que como piensa Antanas, tengan información que les permita tomar buenas decisiones. Las adolescentes tienen que ser responsables, con lo que de paso sabotean la legalización.

Petro eludió las preguntas embarazosas. Él también sabe que se pueden perder votos. Prefiere el silencio a la retórica de campaña, atestada de estrategias, socializaciones, tabús, educación, ética, responsabilidad y autonomías. Un catálogo pueril de declaraciones hueras, de palabrería de ocasión, de salidas por la tangente en tiempos de campaña. Todos se merecerían que las adolescentes los escupieran.

Ninguno cogió al toro por los cachos, ninguno fue valiente, ninguno acertó. Todos se escondieron en la generalidad de sus palabras, de sus lugares comunes morales, de sus tecnicismos sin imaginación. Todos prefieren oponerse a la legalización, aún sirviendo para salvar vidas.

No saben cuánto lamenté – caray - que el formulario no le hubiera llegado a Don José Galat. El candidato del más allá.

      

La generosa cosecha de naranjas mecánicas

La generosa cosecha de naranjas mecánicas

Eric Harris, uno de los asesinos de la masacre del Instituto  Columbine, subió antes de los hechos, a su página web material profuso acerca de cómo matar compañeros en la escuela. Desde entonces los Harris se han multiplicado y saltan con agresiva agilidad entre la realidad y la virtualidad, como bichos letales, que no sabemos cómo controlar.  

En todas las épocas, hasta en las mías, los jóvenes se han enfrentado utilizando la violencia física a su alcance: puños, patadas, escupitajos, mazos, espadas, flechas, puñales, piedra, cadenas, manoplas, chuzos, revólveres y papa bombas. Los adultos para evitar que se maten, y por el simple ejercicio de la autoridad, han intentado también, en todas las épocas, frenar el instinto violento de los jóvenes, con medidas tan inocuas como letales. Educar por la paz, reconvenirlos, encerrarlos, reseñarlos, separarlos, prohibirles, alejarlos y hasta matarlos.  

El instinto violento es un sustrato de la herencia biológica, vinculado al instinto de  supervivencia, al sexual, al instinto clánico y al de territorialidad. No somos tan evolucionados como los educadores quisieran. Estamos más cerca del mono que del ángel.  Y la educación por el ejemplo que la sociedad adulta, le da a los muchachos, no es menos violenta, menos cruel, menos irritable, que la de ellos. Así  que con lo que disponemos las sociedades adultas, haremos tanto respecto a la violencia juvenil, como haremos contra el narcotráfico y la  drogadicción, sino legalizamos.

Hoy, la preocupación de las autoridades está en que el pandillismo juvenil urbano en Colombia tiene  relaciones con el mundo sicarial y el máfico negocio. En Cali se calcula que hay cien pandillas. Algunas participan en actividades criminales, algunas no lo hacen, es probable que la mayoría.

 Las explicaciones que se dan al fenómeno son tan variadas como ingenuas. La pobreza, como causa, no explica el pandillismo de los estratos cuatro, cinco y seis, la violencia de los colegios élite, la violencia de club, o formas más sofisticadas de violencia como el cyberbullying, que de la intimidación virtual, pasa al apuñalamiento en los baños escolares y al revés. El consumo de drogas tampoco explica el asunto. Muchos muchachos de pandillas no consumen drogas, está establecido por estudios de infractores. Hay pandillas que las proscriben, los grupos neonazis. Y si fuera cierto ¿cómo se explicaría la violencia juvenil, antes del auge de las drogas?  Cuando los muchachos no metían nada, o se llenaban de cerveza antes de un enfrentamiento. La crisis de la familia, podría ser el argumento más plausible, como explicación, pero solo si aceptamos que la familia siempre ha estado en crisis.  

Un problema práctico es saber cuál es la condición, para efectos prácticos, que  se le atribuye al pandillismo juvenil – tanto el que no delinque organizadamente, como el que sirve de instrumento al crimen organizado – para efectos de tratamiento preventivo, curativo y prospectivo. De eso depende que sean los psicólogos o los carceleros, los padres o las iglesias, los colegios o las autoridades judiciales, los que puedan hacer que el pandillismo se reduzca a justas proporciones. Aunque ignoro, en lugares como Ciudad Juárez, DF, Rio de Janeiro, Caracas, New York, Medellín o Cali, cuáles sean las justas proporciones, cuando todo es tan injusto.

No más “Cambio”

No más “Cambio”

El cierre de la Revista Cambio de la Casa Editorial El Tiempo del Grupo Planeta, no se debió a que diera pérdida, como debe darla todo medio que se respete. En el 2009 dio ganancias y para el 2010 había vendido más de $1 500 millones. Mucho menos de lo que ganó el Tiempo el año pasado y lo que factura para el 2010, desde luego. Uno de los Santos, Luis Fernando, Presidente del Tiempo, dijo que a Cambio “no se le veía solución”, porque desde 2007 venía perdiendo suscriptores y ventas en la calle. Y si bien el año pasado —dijo— “tuvo un margen de contribución de 300 millones, eso no es ganancia porque no se le cargan los costos indirectos (contabilidad, distribución, servicios compartidos) y con esos costos adicionales estaba en rojo”. La verdad es que  Cambio molestaba a Monseñor. Y El Tiempo no tiene en sus planes molestar a Monseñor Uribe, más allá de lo que al Estado de opinión, resienta  la objetividad de la noticia.  

Rodrigo Pardo, Director de Cambio, y María Elvira Samper, Editora general, han dicho que la decisión se debió a las denuncias que se hicieron sobre la  corrupción del régimen de la Seguridad Democrática. Ese enquistado engendro de fascismo tropical, que insiste en seguir atornillado, y que se da el lujo de tener teóricos de Estado, como José  Obdulio Gaviria. Él, con otro de los Santos, Juan Manuel, hizo, todo lo que su mala conciencia le dictó, para quitar del camino a un medio impreso que se les había salido del libreto. Como lo debería hacer cualquier medio que tuviera un poco de respeto por sí mismo, y por sus lectores. Juan Manuel, interrogado por su participación en el cambiazo, dijo: “Cuánto me gustaría tener el poder de cerrar revistas”. Sin embargo, días antes había calificado a Pardo y a Samper de “idiotas útiles de la guerrilla”. “El primo hermano de mi secuestrador, el asesor del Presidente, el asesor de Pablo Escobar Gaviria, su apoderado, es quien ha estado detrás de eso. Lo que no entendemos es cómo Planeta tiene de asesor de su grupo al primo hermano del narcotraficante más grande que ha habido en la historia de la humanidad” dijo Pastrana a NTN 24.

Cambio reveló el escándalo de Agro Ingreso Seguro, en el que Uribito se mostró como aventajado aprendiz de Monseñor Uribe. Reveló las andanzas del pequeño Valencia Cossio, que puso la Fiscalía de Medellín al servicio de Don Mario. Reveló el proyecto las bases militares en cooperación con los Estados Unidos.

Planeta – que hasta donde sabía era el diario donde trabajaba Clark Kent, el alias protector de Supermán - demostró que está dispuesto a hacer todo lo que tenga que hacer con el propósito de quedarse con el millonario negocio del tercer canal privado de televisión. Sin embargo, el Director del Grupo, declaró – sin ningún ceñido a la verdad - que el cierre de la revista, se debió a que el enfoque editorial del grupo, es darle gusto a las audiencias, más  que buscar la verdad.

 

El enfoque de Planeta y la naturaleza corrompida del estado mafioso, hacen una peligrosa simbiosis de poderes, por debajo de la mesa, en contra de la libertad de expresión, en contra de la opinión, en contra del derecho a la información, en contra de la más simple ética mediática, en contra de la verdad.

 

 Manes del Estado de opinión, digo yo.

 

Aprender de Haití

Aprender de Haití

 

  Ignacio Ramonet

 Por muy “natural” que parezca, ninguna catástrofe es natural. Un sísmo de intensidad idéntica causa más víctimas en un país empobrecido que en otro rico e industrializado. Ejemplo: el terremoto de Haití, de magnitud 7,0 en la escala de Richter, ha ocasionado más de cien mil muertos, mientras que el de Honshu (Japón), de idéntica fuerza (7,1), acaecido hace seis meses, apenas provocó un muerto y un herido.

“Los países más pobres y los que tienen problemas de gobernabilidad están más expuestos a riesgos que los otros”, confirma un reciente informe de la ONU (1). En una misma ciudad, el impacto humano de una calamidad puede ser muy distinto según las características de los barrios. En Puerto Príncipe, el seísmo se ensañó con las desvencijadas barriadas populares del centro. En cambio, los distritos privilegiados de la burguesía mulata comerciante apenas padecieron estragos.

Tampoco son iguales los pobres ante la adversidad. La Federación Internacional de la Cruz Roja sostiene que, en caso de desastre, “las mujeres, los discapacitados, los ancianos y las minorías étnicas o religiosas, víctimas habituales de la discriminación, son más castigados que los demás” (2).

Por otra parte, aunque un país no sea rico, si se dota de una política eficaz de prevención de catástrofes puede salvar muchas vidas. En agosto de 2008, el ciclón Gustav , el más violento de los últimos cincuenta años, azotó el Caribe con vientos de 340 kilómetros por hora. En Haití mató a 66 personas. Sin embargo, en Cuba no causó ninguna víctima mortal…

¿Es Haití un país pobre? En verdad, no hay países pobres; sólo existen “países empobrecidos”. No es lo mismo. En el último tercio del siglo XVIII, Haití era la Perla de las Antillas y producía el 60% del café y el 75% del azúcar que se consumía en Europa. Pero, de su gran riqueza sólo se beneficiaban unos 50.000 colonos blancos, y no los 500.000 esclavos negros que la producían.

Invocando los nobles ideales de la Revolución Francesa, esos esclavos se sublevaron en 1791 al mando de Toussaint Louverture, el Espartaco negro . La guerra duró trece años. Napoleón envíó una expedición de 43.000 veteranos. Triunfaron los insurrectos. Fue la primera guerra racial anticolonial y la única rebelión de esclavos que desembocó en un Estado soberano.

El 1 de enero de 1804, se proclamó la independencia. Sonó como un aldabonazo en el continente americano. Los esclavos negros demostraban que, por su propia lucha, sin la ayuda de nadie, podían conquistar la libertad. Afro-América emergía en la escena política internacional.

Pero el “mal ejemplo” de Haití -así lo calificó el Presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson- aterrorizó a las potencias que seguían practicando la esclavitud. No se le perdonó. Y nadie reconoció, ni ayudó a la nueva república negra, pesadilla del colonialismo blanco. Aún hoy, el viejo terror no ha desaparecido. Pat Robertson, telepredicador estadounidense, ¿no acaba acaso de afirmar: “Miles de hatianos han muerto en el seísmo porque los esclavos de Haití hicieron un pacto con el diablo para obtener su libertad” (3)?

El nuevo Estado independiente fue boicoteado durante decenios con la idea de “recluir la peste” en ese país. Haití cayó en guerras civiles que arrasaron su territorio. Se perdió la necesaria etapa de construcción de un Estado-nación. Institucionalmente, a pesar de la gran calidad de sus numerosos intelectuales, el país quedó estancado.

Después vino el tiempo de la ocupación por Estados Unidos que duró de 1915 a 1934. Y de la guerra de resistencia. El héroe de la rebelión, Charlemagne Péralte, fue crucificado por los marines , clavado en la puerta de una iglesia… Washington acabó por ceder Haití a nuevos dictadores, entre ellos: Papa Doc Duvalier, uno de los más despóticos.

En los años 1970, aún gozaba Haití de soberanía alimentaria, sus agricultores producían el 90% de los alimentos que consumía la población. Pero el Plan Reagan-Bush, impuesto por Washington, obligó a suprimir los aranceles sobre la importación de arroz, producto básico del cultivo local. El arroz estadounidense, más barato porque estaba subvencionado, inundó el mercado local y arruinó a miles de campesinos que emigraron en masa a la capital, donde el seísmo los ha atrapado…

La única experiencia de gobierno realmente democrático, fue la de Jean-Bertrand Aristide, dos veces Presidente (1994-1996 y 2001-2004). Pero sus propios errores y la presión de Washington lo empujaron al exilio. Desde entonces, de hecho, Haití se halla bajo tutela de la ONU y de un conglomerado de ONGs internacionales. El Gobierno de René Préval ha sido sistemáticamente privado de medios de acción. Por eso resulta absurdo reprocharle su inoperancia ante los efectos del seísmo. Hace tiempo que el sector público fue desmantelado y sus principales actividades transferidas, si eran rentables, al sector privado, o a las ONGs cuando no lo eran. Antes de convertirse en el Ground Zero del planeta, Haití ya era el primer caso de “colonialismo humanitario”. La tragedia reforzará la dependencia. Y por consiguiente las resistencias. El “capitalismo de choque”, descrito por Naomi Klein, hallará una nueva ocasión de reclamar -en nombre de la eficacia- la privatización integral de todas las actividades económicas y comerciales ligadas a la reconstrucción.

Estados Unidos está en primera línea, con sus Fuerzas Armadas desplegadas en una ofensiva humanitaria de gran envergadura. Resultado sin duda de un generoso deseo de socorrer. Pero también de indiscutibles intereses geopolíticos. Washington prefiere invadir Haití de ayuda que ver invadidas sus costas por decenas de miles de boat people haitianos. En el fondo, se trata de la misma vieja obsesión: “recluir la peste”…

Notas:
(1) Riesgo y pobreza en un clima cambiante. Invertir hoy para un mañana más seguro , Naciones Unidas, Nueva York, mayo de 2009.
(2) Informe Mundial sobre los desastres 2009 , Cruz Roja Internacional, Ginebra, julio de 2009.
(3) Christian Broadcasting Network, 14 de enero de 2010.

 

 

 

 

 

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

“Crecí en un mundo en el que casi no habitaban personas reales. Vivíamos en Cornish, un lugar salvaje, en medio del bosque, donde nuestros vecinos más cercanos eran un grupo de siete lápidas cubiertas de musgo que habíamos encontrado un día mi hermano y yo cuando perseguíamos una salamandra roja bajo la lluvia. Había dos lápidas grandes y a sus pies cinco pequeñas, que marcaban el fallecimiento de una familia que vivió hace muchos años. Mi padre rehuía las visitas de personas vivas…” Tal cual comienza la única novela de C.D Salinger.

La literatura ha perdido a un escritor de una sola novela, el Rulfo norteamericano, Jerome David Salinger. Silencioso, de umbral, mítico, paradójico. Prefirió la austeridad discreta de su vida privada a la literatura.  En 1951, cuando recién había cumplido 32 años, apareció El guardián entre el centeno, condenada – sin que pudiera siquiera imaginarlo, y mucho menos desearlo – a ser la novela de culto de una generación, y que hoy todavía se deja leer, lo cual a la postre es lo mejor que pueda decirse de ella. El título, Salinger lo sonsacó de un verso de Robert Bums: “Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno…”. Fue la mejor novela que dijo haber leído Mark David Chapman, el asesino de John Lennon.

Enrarecido por la súbita fama, Salinger vivió sus últimos cincuenta años en el exilio interior, huyendo de los demás y de sí mismo, entregado al budismo zen, a la cienciología, a la tranquila irrealidad norteamericana, como un ermitaño moderno en su vieja casa de Cornish, New Hampshire, donde se apagó de muerte natural y de manera sosegada.

Salinger detestó las biografías, las reuniones, los comités, a los periodistas, a los presidentes, a los congresistas, a  los medios y a la televisión. Detestó casi todo, no sin razón. Nunca dio entrevistas, jamás habló de su libro ni de su familia. Su largo silencio de más de cinco décadas conmovió a sus lectores, una logia casi fanática de adeptos de Holden Caulfield, el protagonista del Guardián.

En 1945 en un artículo de Squire dijo: “Soy un hombre precipitado, no puedo con los trayectos largos; posiblemente a causa de ello jamás pueda escribir una novela”.  Salinger se hizo clásico sin proponérselo. No es exagerado decir que  ha ejercido una influencia, que desde luego él mismo habría rehusado, comparable a la de John Updike  y Philip Roth.

Su escritura es tan sigilosa y precisa como la de Flaubert, tan tierna y terrible como la de Capote, tan inteligente como la de Roth, tan atrapadora como la de Mailer. Y a su vez, la escritura de alguien que no quiso ni ser ni posar de escritor. Es un misterio, y lo seguirá siendo, cómo pudo un hombre sin vocación encontrar ese altísimo registro de escritura, con el que hizo posible un personaje de tan solo 16 años, absolutamente inolvidable, que se mueve entre la locura y la precocidad.

El motor que anima el deambular de Caulfield por New York es la soledad, la incomprensión y el fracaso. Motivos posiblemente despreciables, pero suficientemente poderoso para hacer que la novela avance, sostenida por un ritmo definitivamente hecho para hacer caer a cualquier lector en la insana tentación. En el capítulo veintiuno aparece uno de los personajes más bellos de la literatura norteamericana, Phoebe, su hermana de 10 años, que a su vez escribe una novela policíaca, cuyo protagonista es una niña detective.

Siempre será mucho más lo que ignoremos de Salinger, que lo que sepamos de él. Fue autor de un texto más o menos olvidado, Nueve historias. Tenía en su casa tres gatos, Minino uno, Minino dos y Minino tres, gustaba beber su propia orina en ayunas  y pegarle a sus mujeres.

 

Lugar común: la muerte

Lugar común: la muerte

Tomás Eloy Martínez había aprendido que la mayor gracia de quien se ocupa de la literatura y el periodismo es hipnotizar a un lector, como para que llegue tarde a su trabajo, o para que se le queme el pan al desayuno, mientras lee una de sus crónicas o una de sus novelas. Había comprendido, como pocos, que la única gracia de la escritura es encantar lectores. "Un periodista no es un novelista, aunque debería tener el mismo talento y la misma gracia para contar de los novelistas”.

Gracias a Tomás Eloy descubrimos que mucho antes de que Tom Wolfe y compañía fundaran el Nuevo Periodismo Norteamericano en los años sesenta, los escritores latinoamericanos se habían inventado la crónica moderna en el siglo XIX. La realidad retratada con las armas de la literatura. La crónica fue el recurso que muchos de ellos encontraron para vender algo a los periódicos con lo cual sostener el largo camino de hacer literatura.   

Primero fue un cronista magnífico. Nos dejó dos muestras que se utilizan como material didáctico en la formación de cronistas. La pasión según Trelew (1974) y Lugar común la muerte (1979), donde mostró la vida, tal como la vida, con la fuerza que le concede la literatura. Insistió en que ficción y realidad no solo utilizan por fuerza un lenguaje común, sino que los recursos para hacerse posibles están irrigados por un mismo flujo, por una misma sustancia común: la vida y la muerte.

Luego fue un novelista capaz de hacernos creer que lo que ocurría en sus ficciones era realidad, y que la realidad de la que se valía para narrar, era la única materia de la que la ficción se vale para hacerse creíble. Y tal como predicaba, nos dejó dos muestras de esa portentosa alquimia en dos novelas que lo convirtieron en un novelista imprescindible, La novela de Perón (1985) y Santa Evita (1995).

La tentación de la ficción, la tentación de la realidad, no solamente se cruzan en una tentación en la que conviven dos tareas, que se convierten en la única fuerza capaz de animar los motivos, para que alguien acepte el riesgo de hacer una crónica capaz de mostrar el lado oculto de la luna, o una novela capaz de hacer lo único que una novela debería hacer, atrapar a un lector. Dar a conocer la vida, de esa única manera, que consiste en no hacerse tan cerca de ella como para perder la perspectiva, ni tan lejos como para perder de vista los hechos.

Tomás Eloy reunía las condiciones necesarias para hacer caer en la tentación a un lector. La precisión para mostrar los hechos rescatados o inventados, el lenguaje con el que realidad y ficción encuentran el justo medio de su expresión. Y el ritmo sostenido del cual sus lectores ya no podían escapar. Fue por eso quizás que se convirtió en un modelo a seguir, un maestro. Durante los últimos años fue el maestro estrella de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada en Cartagena por Gabriel García Márquez.

Su estilo: el gusto por las historias redondas, cargadas de simbolismos que enriquecen la  realidad, donde el narrador rebusca en la más recóndita intimidad de sus personajes la condición primera de humanidad, a través de un lenguaje limpio, eficiente, audaz y de una precisión cortante.

Siempre, hasta sus últimos días, en sus columnas, y en su obra, quiso descifrar el sentido que los argentinos dan a la muerte. No sé si a su muerte había logrado encontrar esa relación tan incierta y ambigua, como si la muerte tuviera algo contra los argentinos, o los argentinos algo contra la muerte. Su muerte duele, no porque su ausencia pese como la ausencia de una voz única y plural, sino porque se va uno que era capaz de hacer que alguien llegue tarde al trabajo, o se le queme el pan del desayuno.

 

La emergencia social y el uribismo salvaje

La emergencia social y el uribismo salvaje

“Los decretos de salud condenan a la gente a morir”, dice  Roberto Esguerra, Director de la Asociación de Hospitales y Clínicas. Reducir el alcance del POS – el corazón del derecho a la salud de los colombianos – es un atentado. “…un atentado, un irrespeto y un atropello contra la profesión médica; atenta, además, contra el derecho de la gente a recibir un buen servicio de salud”, agrega. La emergencia es un intento de salvar el sistema de salud que se quebró, a costa de la autonomía profesional de los médicos y de la reducción de beneficios del POS, y que de paso, pone en riesgo las cesantías. Un perfecto y balanceado ejemplo de neo liberalismo de ocasión, que pese a todo, no puede salvar el sistema.

En el 2002 había once millones de personas en el régimen subsidiado de salud. Hoy hay 23. En el régimen contributivo hoy hay 17 millones de personas, de las cuales solo contribuyen ocho. El sistema de salud uribista – ley cien - está concebido para que quienes tiene ingresos formales financien con sus aportes, la salud a los informales, los desempleados y quienes no aportan. El gobierno, a través de la amanerada figura del pari pasuu, se comprometió a hacer un aporte igual al aporte global de los contribuyentes. Pero pari pasuu nada pasó. El gobierno se limitó a la estrategia populista neoliberal y hoy adeuda al sistema, seis billones de pesos.

Cuando el sistema se creó se partió del supuesto de un crecimiento económico sostenido del 5% y del descenso significativo de la informalidad. El crecimiento hoy está por debajo del uno, el desempleo sobre el trece, la informalidad incuantificable, ha desbordado cualquier previsión. Al parecer a la “confianza inversionista” le faltó confianza para invertir en proyectos generadores de empleo.

Si la estructura laboral de la economía no alcanza para que los aportes financien la salud subsidiada, si el gobierno no paga, el Sistema Nacional de Salud, desde luego que está en absoluta emergencia. El gobierno debió implícitamente reconocer que su sistema de salud colapsó, ante lo cual respondió con una declaratoria de “emergencia social”, que equivale a una declaratoria de guerra.

La solución, para cualquiera, sería que el gobierno pague, mejorar el empleo y apuntar al crecimiento. Para el gobierno, que sabe que ninguna de las tres cosas va a  pasar, tan pronto como se necesita, la opción emergente tiene carácter caníbal. Reduce la autonomía médica, es decir, obliga al médico, a que independientemente de las características del paciente y de su patología, se limite al seguimiento de protocolos tasados, para evitar costos en los procedimientos. Y reduce la cobertura del POS, quitándose de encima los costos que determinan situaciones de vida o muerte. Así que pacientes trasplantados, de cáncer, con sida y con enfermedades crónicas, también han entrado, sin que todos lo sepan, en declaratoria de emergencia.

La lógica populista de Monseñor, los procedimientos vergonzosos con los que su gobierno afronta la emergencia real de la salud, provocada por el mismo gobierno, lleva a que una vez más, el remedio sea peor que la enfermedad.

    

 

 

8000

8000

El mérito criminal de Honesto Samper consistió en no haber dejado de hacer nada, literalmente nada, de lo que tenía que hacer, para quedarse y evitar que lo tumbaran, y lo encerraran. Una inteligencia criminal que también puso a pensar al país. Faltaba más que solo López hubiera sido el único. El mérito de tener tripas en vez de escrúpulos. Medios en vez de fines. Apetitos en vez de principios. Que se salió con la suya, decía mi madre. Si mamá, se salió con la suya, le decía yo.

Si hubiera justicia, Honesto Samper y Horacio Sarpa deberían estar pagando cárcel, por una ristra de delitos que los emparenta con los Nixon. Todos los delitos incursos en la conspiración para tomarse el poder, con los dineros sucios, y la consigna de que había llegado “el tiempo de esa gente”.

Con las declaraciones del Señor Rasguño, scarface criollo de la peor especie, ex patrón de la mafia norteña, se volvió a poner en la mesa, el eslabón perdido de la conspiración, el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado. Rasguño ha puesto a pensar al país, incluyendo a Samper. Si Samper hubiera hecho el guiño para que mataran a Gómez, entre agentes policiacos del Estado y gatilleros del cartel norteño, habría hecho lo que tenía que hacer. Cortarle la cabeza al único proyecto de conspiración que hubiera podido golpearlo. En su última declaración en la TV, Gómez dijo: es urgente remover el régimen, pero no veo quien pueda hacerlo. No era una falsa pista de político, era verdad.

Así que la muerte de Gómez, fue más el resultado de una acción preventiva, que de una amenaza inminente. El crimen de Estado, le habría dicho cualquier asesor al Presidente, podría devolvérsele, como se le devolvió a Somoza el crimen de Estado de Chamorro. Pero aún así se consumó.

El proceso ha sido magistralmente dilatado, convenientemente manipulado, intervenido, para que se entretenga en falsos culpables, en pistas desviadas, en filtraciones, en errores procesales. Samper todavía aparece en Cromos, va a fiestas, diserta en universidades, tiene Fundación, escribe libros y es amigo de Samuel. Nunca se le probó nada, porque hasta la “prueba reina” prefirió alejarse de él, o él de ella.

La tesis de Honesto, es que sí había una conspiración y que Gómez era parte de ella. Pero alcanzó a sopesar el costo desinstitucionalizador de un golpe, recapacitó, y renunció, por lo que los otros miembros de la conspiración, lo mandaron a matar por traidor.

    La justicia más ciega que coja, más coja que un granuja, no ha llegado, no llega. En el caso Galán, fue necesario que se declarara el delito, de lesa humanidad, para que el vencimiento de términos, no pusiera fin al proceso. A Rasguño no se le puede creer, porque es un mafioso, a Ignacio Londoño, el intermediario eficiente entre Samper y el cartel, hoy se le preguntó en una diligencia de indagación, qué sabía de lo de Gómez, quince años después de los hechos, y él dijo: yo no sé nada. Luego desestimó las declaraciones de Rasguño.

Honesto, todos los siete de agosto, sin faltar, va al monumento a los héroes de la impunidad, a dejar un ramo de rosas, no muy lejos de donde alguna vez hizo enterrar clandestinamente un elefante.  

 

"Lo que más miedo me produce es vivir con miedo"

"Lo que más miedo me produce es vivir con miedo"

Sheya Urdananeta. La Verdad-Maracaibo

Crítica, radical y luchadora. No ha salido de Cuba pero ya es reconocida en otras latitudes. El mismo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le respondió uno de los mensajes que le envío vía Internet a través de su blog Generación Y. A través de la red puede salir de la isla que gobiernan los Castro -como ella misma lo califica- y gritarle al mundo lo que no le gusta de la realidad de su país.

La defensa por los derechos humanos y la libertad de expresión están de primeros en su lista de prioridades. Yoani Sánchez, la bloguera cubana que desafío la censura de la isla, afirma que comenzó su proyecto como una especie de "exorcismo personal para sacar sus demonios". Con sus publicaciones logró despertar un movimiento de lucha por la libertad de expresión tanto en su país como en otras naciones que no tienen este derecho. A la fecha ha logrado y ganado más premios internacionales que los periodistas disidentes de su país.

Reconoce que es perseguida en Cuba por pensar diferente. Hace poco más de un mes recibió golpes y ataques del gobierno de Raúl Castro que la dejaron con lesiones en la columna y una pierna. "Justo estaba marchando en una protesta contra la violencia".

Yoani Sánchez conversó vía telefónica con La Verdad y recalca que en Venezuela ya ve "visos muy similares al personalismo, muy similares al caudillismo y muy similares al proceso cubano".

-¿Por qué eres una disidente del gobierno de Fidel Castro?

-Yo me considero básicamente una ciudadana independiente, que hace crónicas de su realidad y que fundamentalmente se pregunta cada día por qué la realidad donde vive no se parece a la que le prometieron cuando niña. De esa pregunta creo que surgen todas mis insatisfacciones con la sociedad donde vivo y buena parte de mis posturas y de mis proyecciones personales y profesionales, de la eterna pregunta de por qué mi país no se parece al que me prometieron cuando niña.

-¿Cuál fue el país que te prometieron cuando niña?

-Un país donde todos iban a tener oportunidades, un país donde un obrero, con el salario que ganara con su trabajo decente, podría tener una vida decente y no este país de dualidad monetaria, de oportunidades para unos pocos, de poder en manos de un plan militar; un país de dualidad monetaria, donde unos tienen pesos cubanos y otros pesos convertibles. Eso no fue lo que me prometieron.

-¿Tienes miedo de que el gobierno de los Castro o de Raúl Castro un día decida ir por ti, por todas las declaraciones y por todo lo que publicas?

-Creo que el miedo es un componente inseparable de la vida de los cubanos. Miedo nunca he dejado de sentir desde el primer día que escribí un texto para publicar en Internet. Lo que pasa es que lo que más miedo me produce es vivir con miedo. Entonces mi blog Generación Y, y también todas las cosas que escribo, son una manera también de exorcizar ese miedo.

-En una entrevista dijiste que no querías irte de Cuba, sino vivir en una Cuba diferente. Si esto no pasa, ¿estarías dispuesta a desertar de tu país?

-No tengo un plan de irme de Cuba. Tampoco quiero tomar eso como una muestra de nacionalismo a ultranza porque me considero una ciudadana del mundo capaz de vivir en cualquier punto del planeta. De todas maneras, mi proyecto es vivir aquí y de veras sería para mí prácticamente una derrota personal tener que reconocer que no puedo vivir aquí. Por lo tanto, soy optimista y prefiero pensar que no, que no voy a tener que salir nunca de mi país a vivir en otro lugar.

-De lo que sabes de Venezuela, ¿crees que como país vamos en camino a convertirnos en un país similar a Cuba?

-Bueno, nosotros la información que tenemos de Venezuela pasa siempre por el tamiz oficial. Lamentablemente en Cuba no se pueden comprar periódicos de Venezuela ni tener un acceso a Internet fluido, pero sí lo que me llega hasta aquí, a pesar de toda esa fragmentación, son visos muy similares al personalismo, muy similares al caudillismo y muy similares al proceso cubano. También debo reconocer que en el caso de los venezolanos han sabido resguardar y mantener cierta burbujas de libertad, ciertas burbujas ciudadanas que los cubanos perdimos en un tiempo más corto. En este momento, con las cosas que pasan en tu país y que se parecen tanto a Cuba, les deseo suerte a los venezolanos, la van a necesitar.

 -¿En qué momentos decidiste que tu blog era la ventana propicia para decirle al mundo que Cuba no es la isla de la felicidad?

-Desde el primer momento en que comencé a escribir mi blog tenía como propósito fundamental terminar con los estereotipos de esa Cuba turística, de esa Cuba paraíso tropical, y mostrar un poco más y abrir la ventana hacia la Cuba real, a esa Cuba de dificultad para el transporte, de problemas para comprar comida, de esquizofrenia económica, de control, de centralismo por parte del Estado.

-¿Cuál es el número de presos políticos en Cuba?

-Se supone que los presos políticos superan los 200. Ahora bien, entre esos presos políticos, de los más conocidos internacionalmente son el llamado Grupo de los 75, que en marzo de 2003 fueron encarcelados y de los cuales todavía unos 53 permanecen en las cárceles.

-¿Tienes experiencias cercanas de disidentes del Gobierno que han desaparecido en Cuba?

-Aquí la estrategia fundamental que se usa contra la oposición es la intimidación, el arresto y la encarcelación. Tengo muchos amigos que están en prisión con cadenas de 10, 15 ó 20 años por ser periodistas independientes o pertenecer a grupos de oposición.

-¿Fidel es un dictador?

-Fidel es un hombre que monopolizó en sus manos o que monopolizaba, porque ahora está realmente convaleciente, la capacidad de decidir desde qué comían los cubanos hasta si una persona podía entrar o salir del país. Eso, en una definición categórica, es ser un dictador. Poder definir la vida y la muerte, qué hace, qué piensa, qué consume, qué lee, qué siente un individuo

 

 

 

Misión y visión

Misión y visión

Los procesos de reingeniería corporativa implantaron la idea de tener una misión y una visión a todas las empresas. Así que desde hace casi dos décadas, desde la empresa multinacional, hasta la última escuela rural, todas deben tener – escritas se entiende – una misión y una visión. El sentido de la promoción, es que no se deje de mirar donde hay que mirar, y que no se deje de hacer lo que hay que hacer, para llegar a donde hay que llegar. Contra lo cual no habría objeción.

Cada institución ha consagrado lo mejor de su pensamiento en declarar que va a mejorar el mundo, cambiar la vida, llegar al cielo, beneficiar a la comunidad, arribar a la sociedad del conocimiento, imponer los mejores valores, socializar el conocimiento y la información. El catálogo más completo de las mejores intenciones corporativas, frente al cual no queda más que caer extasiado.

Respecto a qué cosa es la misión, y qué la visión, a su vez, cada institución goza del derecho a la interpretación. La misión dicen algunos es lo que tenemos que hacer, la visión lo que queremos, o al revés, algo así. Pero no importa, las cosas que se colocan en las misiones y las visiones, son tan sublimes, tan generosas, tan históricas, tan omnímodas, que no importa en qué orden vayan. A juzgar por las intenciones, el mundo y la sociedad tendrán que haberse convertido en algo mejor, para el 2030, cuando todas las empresas, grandes y chiquitas, hayan desempeñado su misión y alcanzado lo que visionaron desde el siglo XX.

Trabajé en una universidad en la que la visión declaraba oronda: estamos comprometidos con el ser. El Rector, desde la cárcel, producía unos videos esperanzadores, proféticos, en los que su compromiso con el ser lo llevaban a sospechar de la ciencia, a favor del saber sectario. Según él, el compromiso con el ser, era el compromiso integral con nosotros mismos. Lo que bien podría traducirse en visiones análogas, que consagren el compromiso con el aire, con la luz, con el páncreas, con el ADN. De una elemental tautología: el ser esta comprometido con el ser, se hizo una misión y una visión ontológica y humanista. Aunque en los hechos, lo usual eran los malos manejos, el enriquecimiento del Rector, el juego politiquero de las camarillas, la falta de calidad académica y de calificación docente; el reino del clientelismo soberano. Y eso que hasta la última de las camarillas de la universidad estaba comprometida con el ser. ¿Qué tal que el compromiso hubiera sido con otro?

Bueno sería, poder saber, oírlo, porque jamás se escribirá, a dónde es que realmente miran las instituciones, y por ende, qué es lo que pretenden. No sobra decir, que en la mayor parte de los casos, el grueso de las comunidades institucionales, no saben, han sido informados pero no pueden explicar, o en caso que puedan, sus explicaciones no coinciden, sobre la visión y la misión. Como si no fueran de ellos, como si no hubieran participado en su escritura, como si no fuera algo para creerse, como si fuera algo tan grande que está más allá de ellos, o porque les importa un higo.

 

En las manos de Dios

En las manos de Dios

El Procurador General, un Señor católico, homofóbico de chaleco y tirantes, que en su juventud fue quema libros, debió pronunciarse sobre la legalidad de la iniciativa de referendo. Dios, de quien depende en última instancia, el curso de cualquiera de los acontecimientos políticos y administrativos que tienen  que ver con la re elección, inspiró al Procurador, para solicitar la exequibilidad de la iniciativa, aduciendo que la Corte no tiene jurisprudencia para el examen de constitucionalidad. Explicó que los vicios de forma y fondo son prácticamente insignificantes frente a lo que representa el referendo: la voluntad del Pueblo para que Monseñor se quede cuatro años más. Como un ejercicio de imaginación política transcribimos lo que pudo haber sido la conversación entre Monseñor y su escudero, Alejandro Ordoñez.

-     Señor Presidente estaba esperando su llamada.

-     Doctor Ordoñez discúlpeme si lo interrumpo. Apenas un par de palabritas.

-     Dígame Presidente.

-     Entiendo que mañana dará a conocer el concepto.

-     Si Señor Presidente, ya está listo, le estaba dando la última leída, antes de presentarlo.

-     Me preocupa lo que ya habíamos comentado, no me gusta que no sea de obligatorio acatamiento para la Corte. Eso nos va a tocar cambiarlo.

-     Necesitamos reunirnos con ellos, uno por uno. Ayer hablé de eso con Fabio.

-     Sí, me contó. Pero Alejandro, en eso hay que ser muy prudentes. Le pido cautela. No quiero que Cambio, que ya está pendiente, se meta en esto.

-     Completamente de acuerdo Presidente.

-     Hay que insistir en que la Corte no revise el fondo...

-     Pero si solo revisen la forma, va a tener mucho de donde agarrarse.

-     Lo que hay que dejar en claro Alejandro, es que la iniciativa no es revisable ni en la forma ni el fondo, puesto que es una iniciativa popular. Ese es el argumento. ¿O cinco millones de firmas no valen?

-     ¿Pero entonces qué revisaría la corte? Presidente.

-     No tendría que revisar nada. Lo que hemos estado hablando aquí es de una modificación constitucional para que los conceptos previos de constitucionalidad de la Procuraduría sean de obligatoria aceptación para la Corte. El Ministerio Público debe marcarle la jurisprudencia a la Corte.

-     Lo que vamos a decir es que no hay jurisprudencia para revisar el fondo…

-     Tampoco para revisar la forma.

-     Presidente, dejaríamos sin trabajo a la Corte.

-     No se preocupe por eso, la Corte es tramitable. La ventaja en la democracia es que todos tienen su lado flaco. El problema que más nos preocupa ahora es el del calendario.

-     Las fechas de elecciones son preclusivas, según fallo de la Corte.

-     Ayer le dije a RCN que no me ha pasado por la cabeza aplazar las elecciones. Pero bueno, eso lo vemos aquí. Es necesario que me solicite acogerme a la ley de garantías.

-     ¿Aun no siendo candidato?

-     De hecho lo soy Alejandro, de hecho. Si lo pide dejamos sin argumento a la oposición.

-     Eso quiere decir que no habrá más transmisión de consejos…

-     Desde luego que no habrá más transmisión, ni contratación. Voy a acogerme a la ley de candidatos, Procurador. Necesito que sea explícito en eso. No quiero que se diga que me valgo de la condición para hacer campaña. Y si lo dicen…

-     …lo harán Presidente.

-     Una cosa más Alejandro, prepárate para las recusaciones, la oposición va a responder…

-     Nuestro equipo jurídico está preparado…

-     En tres meses tendremos a una Corte más blanda, aunque hoy digan que no le correrán al examen.

-     Así será Presiente.

-     ¿Qué dirá usted?

-     Diré que su concepto se respeta y se acata. Quisiera que la Corte así lo entendiera. Necesitamos armonía entre los poderes.

-     ¿Algo más Presidente?

-     Lo de más está en manos de Dios.

La otra revolución cubana

La otra revolución cubana

"Somos el estornudo de una gripe que no deja de propagarse", declaró al diario madrileño, Yoani Sánchez, autora del blog Generación Y. Una revolución se abre camino en la isla, de manera discreta pero imparable, escurridiza e irreverente, la revolución de los blogueros. Los hermanos Castro completaron 51 años en el poder, y lo que no pudieron hacer los Estados Unidos y todos sus agentes durante medio siglo, lo han comenzado a hacer un puñado de blogueros, que en las más adversas condiciones, disparan sus palabras contra el régimen. Sus armas: ordenadores y memorias portátiles.

La blogósfera ha desconcertado al régimen, porque es algo que no puede controlar. "Se trata de un conglomerado ciudadano no comprometido con partidos políticos que no puede ser acusado de mercenario", dice Luis Felipe Rojas, desde Holguín. La rebeldía bloguera es como la rebelión de los pasajeros en un autobús cuando la policía decomisar el pescado que una abuela lleva a sus nietos en la capital, o las batallas de los alumnos de la universidad contra los profesores de marxismo.

Fue necesaria otra generación y medio siglo para que desde lo virtual se atentase con efectividad contra lo real. En el 2009 los únicos cambios que se produjeron en Cuba se dieron en lo virtual. En lo real, todo permaneció igual. Siguieron desapareciendo productos de primera necesidad, los disidentes fueron golpeados y acosados, la carrera más apetecida por los jóvenes siguió siendo la de emigrante y los ancianos gobernantes siguieron con su bla bla bla.

Raúl Castro no imaginó que cuando en 2008 autorizó la compra-venta de ordenadores y la entrada de los cubanos a hoteles reservados a turistas, desataría una fuga social, de lo único que no pueden evitar que fluya, la información. El acceso privado a Internet está restringido a residentes extranjeros y funcionarios autorizados por el Gobierno. En lugares públicos (hoteles y cibercafés), una hora de conexión a Internet vale cuatro euros, un tercio del salario medio en Cuba.

"Recurrimos al apoyo de los amigos que viven fuera del país", explica Claudia Cadelo, de 26 años, autora del blog El Octavo Cerco . "Les enviamos por correo los textos y ellos los suben a la red. Parece que estamos on line a menudo, pero no es así. Yo me suelo conectar cada 15 días". El Ministerio de Informática y Comunicaciones (cuyo titular, el joven Ramiro Valdés, cumple en abril 78 años) se encarga de vetar el acceso a sitios "contrarios al interés social, la moral y las buenas costumbres" o que "afecten la seguridad del Estado".

"Yo no puedo acceder a mi blog. Lo creé en junio de 2009 y la primera vez que lo vi fue en octubre, gracias a una amiga de La Habana", explica Luis Felipe Rojas. Si entrar en Internet es complicado en la capital, en el interior de la isla es una odisea. "No hay un solo cibercafé en las provincias orientales. Tienes que ir a las cabeceras, como Santiago y Camagüey, pero no permiten el uso de memorias flash o CD". Así que para hacer su blog Cruzar las alambradas (ex Animal de alcantarilla), Rojas lee por teléfono sus textos a amigos en España o en EE UU, que los suben a la red.

Los blogueros nacieron después de la revolución, aunque fueron educados en la disciplina socialista y a golpe de consigna y madrugón. Son la antítesis de ese patrón humano que el socialismo ha querido reproducir en el genoma cubano: son espontáneos, abiertos, anti dogmáticos, irónicos y con mucho humor, lo más distinto a la seriedad fatal de las hegemonías políticas, emparentadas con la seriedad de las religiones.

Yoani Sánchez dice que lo que están haciendo es "catarsis on line", un mosaico de reflexiones intimistas y de anécdotas diarias, una bitácora alternativa punzante y cierta. Los blogueros han tenido que hacerse cronistas por necesidad. Son herederos de los movimientos de periodismo independiente de los noventas, tan duramente reprimido en la Primavera Negra de 2003.

Para hacerles frente a los blogueros, el Estado cubano se ha valido de las mismas armas, aunque sin excluir las convencionales, para asaltar y reprimir los centros clandestinos de contra información. Un informe del Comité para la Protección de Periodistas, en Nueva York, dice que en Cuba existen 200 blogs gubernamentales, todos a la defensiva, dedicados a contrarrestar la poderosa ola informativa que terminará aplastándolos. Lo que hacen es difamar a los blogueros independientes. Miriam Celaya, autora del blog SinEVAsión, llama a los contrablogueros oficiales "ciberlacayos". "Siempre estarán varios pasos por detrás de nosotros", escribe. "Se apresuran a imitarnos (...) con el lastre lamentable de sus guiones revisados por el ministerio de las consignas". Existe una división especializada del Ministerio que trabaja en función de hackear los blogs alternativos, intervenirlos o colapsarlos. En eso se va el ingenio informativo del régimen. Los hermanos Castro terminaron dando su última batalla contra un enemigo superior a los socialismos: la Internet.

Los blogueros de la isla perfectamente podrían hacer suya la consigna de los poetas de Liverpool en lo setentas: “No queremos un mundo en el que el derecho a no morir de hambre, se cambie por el de morir de tedio”

 

 

La Corte, el Pueblo y Dios

La Corte, el Pueblo y Dios

En una entrevista que monseñor Uribe concedió en el Brasil en octubre pasado, refiriéndose a su posible tercer período, dijo – palabras más, palabras menos  – que eso depende de la Corte, el Pueblo y Dios. No sabemos si en ese mismo orden, aunque debería ser en orden inverso. Dios está por encima del Pueblo, y el Pueblo por encima de la Corte.  

Vayamos por partes para entender el sentido de la prioridad con que Monseñor ha dado por encarar su “encrucijada del alma” a partir de este 2010, en el que vamos a contarnos en las urnas. El Pueblo en esto no tiene nada que ver. Ya firmó los papeles del referendo patrocinado por DMG, con lo cual el régimen tiene su argumento de legitimidad: El Pueblo lo quiere.

La Corte tiene tres meses para pronunciarse. Aunque bastaría que eligiera una sola de las irregularidades con que se promovió la iniciativa, para declararla inconstitucional. No hay nada de constitucional ni en la forma no en el fondo de la iniciativa congresional que la pandilla uribista sacó adelante. Cualquier decisión en derecho que la Corte Constitucional adopte debe declarar inconstitucional el engendro y dar vía libre a unas elecciones libres.

En cuanto a Dios, la cosa es más complicada. En principio él puede inspirar a la Corte para que declare anticonstitucional el referendo, pero también constitucional. No se olvide, que técnicamente, todo lo puede. Pero cualquier dirección, que su sabiduría profesional, haga que tome el bendito refrendo, le propone un problema, aún siendo Dios: el problema de partido.

En una pelea de box, el boxeador blanco se encomendó a Dios. El boxeador negro se abstuvo. Cuando su manager le preguntó por qué, dijo: si el blanco también se encomendó a Dios, de yo hacerlo, estaría poniendo en aprietos a Dios. ¿Y quién soy yo para poner en aprietos a Dios?

La otra prueba constitucional que Dios debe sortear, es la del Procurador, que debe pasar concepto previo de legalidad a la Corte, para que ella inicie su trabajo. Si Dios inspira al Procurador - un caballero cristiano de bolsillo que usa chaleco y tirantes – para que emita un concepto negativo a la Corte, estaría obrando en derecho, que es como todos esperamos que lo haga. Con lo cual Dios, estaría dejando a Monseñor en la estacada. Que no es justo, alegaría cualquiera de los diáconos de la nomenklatura, pero Dios no se equivoca. Además en su peregrinación a Lourdes, la Virgen en diálogo constructivo y cordial con Monseñor, le anticipó que no pasaría.

Porque al fin ¿quién es Monseñor Uribe para poner en aprietos a Dios?