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Alberto Rodríguez

Molano et al

Molano et al

Algunos domingos Alfredo Molano nos levanta con una columna en El Espectador, en la que para darse un alto en la briega descifra su nostalgia. Un ejercicio que lo salva, algún domingo que otro, de la dura tarea de señalar como lo ha hecho siempre, la bellaquería de lesa humanidad del Estado. Entonces comienza a narrar, con la agilidad - de cronista andariego - con que ha escrito diez libros.

Hace un par de domingos evocaba su época de ladrón de libros. Estudiante de sociología de la UN, izquierdista cerrero, alternativo de mochila y pelo largo, que sin dinero, se veía obligado a ir a la librería de Karl Bucholz  a deslizar algunas obrillas bajo su chaqueta, a cuenta del viejo, que sin hacerse el de la vista gorda, ayudó a que muchos encontrásemos el punto B de lectura. Comenzamos a leer cosas cada vez más buenas cuando aprendimos a robar libros, por necesidad, desde luego. Un delito de subsistencia.

Yo anduve enrolado en el “séptimo de caballería” del ejército de ladrones de libros, en el mismo regimiento donde estuvo Alvarado Tenorio. Debo confesar que mi necesidad era grande, y yo era y sigo siendo débil. Diciembre de 1971, 28 de diciembre, habíamos viajado desde Buga para ir a la librería Nacional y a encontrar a los amigos.

Molano recuerda cómo después de haber salido de la librería, una cuadra más allá, fue detenido por la policía, que lo condujo a una inspección donde retuvieron la mercancía letrada,  le llenaron su ficha, le hicieron la foto de reseña, y le untaron el dedo con tinta negra, para que les dejara su huella.

Yo era maoísta, también por necesidad, otro crimen, no sé si de subsistencia. Sin embargo, una vez adentro, mientras contemplaba cientos de nuevos títulos de distintos colores y tamaños, la ansiedad me asaltó y me obligó a robar un libro de Trostky: el segundo tomo de Cultura y revolución. Había leído el primero, y quería saber en qué paraba la cosa. El único dinero que tenía era el de beber, así que ni modo. Aunque la librería estaba llena, los vigilantes nos descubrieron por la facha de lectores pobres. Así que antes de salir nos atraparon a los dos, nos condujeron a una oficina, me quitaron el libro, sacudieron nuestros bolsillos y se quedaron con todo, y para que el castigo fuera suficientemente aleccionador, después de limpiarnos llamaron a la policía. Salimos de la librería esposados en el santo día de los inocentes a la Plaza de Caicedo, en medio de una pequeña aglomeración  pública. A ella la treparon a una radio patrulla verde llena de putas y la condujeron a la inspección del Calvario. A mí en otra, a los patios de la policía en la primera, donde todavía está el cuartel general, a pesar de los bombazos. Me tuvieron dos días con sus noches en un patio descubierto de tierra, en una especie de retiro –apropiado a la fecha – con lo más granado del lúmpen caleño, recogido por esos días en el centro y la quince. Dijeron que el caso había pasado a un juzgado, pero que como habían cerrado por la fecha, tendría que esperar en el patio, hasta el siete de enero, en el que un juez conocería de la causa.

Solo unos días después de la celebración del año nuevo me enteré de la forma como logró rescatarme del coloquio, un 30 de diciembre a las cinco de la tarde. Lo que recuerdo con más vivacidad y emoción cuarenta años después, es el larguísimo beso que nos dimos en la esquina apenas salí. Entonces ella sacó de su mochila el libro de Trotsky envuelto en papel regalo y me lo extendió.

También casi cuarenta años después, a Molano le reaparece el expediente de ladrón de libros, después de que debió marchar al exilio para salvar su vida, y mientras Araujo et al, lo querellan a nombre de todos los victimarios.

 

Con su música a otra paz

Con su música a otra paz

                      El último Juan que estuvo antes de Juanes en la Habana, y reunió trescientas mil personas en la Plaza de la revolución el 22 de enero de 1998,  fue Juan Pablo II. El de la sotana blanca no cantaba tan bien como el de la camisa negra, pero también cantaba, y lo hacía por la paz. Un año después de su “concierto” en la Habana, grabó su primer álbum de estudio, producido por Sony International, en el que canta en inglés, francés, español, italiano y latín, mejor que el loro del Doctor Juvenal Urbino. Y que me acuerde, los cubanos del exilio no salieron a las calles a matar la música del papa por haberse dejado usar por el régimen cubano. Ellos, más que nadie, saben que nadie que vaya a Cuba lo evitará, cuando se hace con invitación oficial. El solo hecho de ir es un reconocimiento, aunque oficialmente se diga que es un gesto de buena voluntad para con los pueblos. Pero es que los gestos también se pueden usar. ¿Por qué rayos no se les ocurre pensar que Juanes y Bosé también pueden usar al gobierno cubano?

Una pequeña horda de fanáticos de Juanes asesinó su música en la calle ocho de Miami. Pisoteó con rabia cientos de sus compacts, como si hubiera entendido que por el que  ayer rabió de dicha, hoy es necesario matar. Asesinaron simbólicamente al ídolo, como el asesino de John Lennon lo hizo realmente con el suyo. Los mataron por celos.

Si Benedicto XVI que también canta, mejor que Miguel Bosé, digo yo, le anuncia visita a Raulito ¿cómo decir que no? Que venga y nos cante, también lo hará por la paz. Juanes debería servirle de telonero. A los fanáticos de Benedict, que se cuentan por millones, les informo que se va a dar un lujo que no se ha dado Juanes. Va a grabar su compacto con arreglos de la Filarmónica de Londres, en el mítico estudio de Abbey Road, donde grababan los Beatles. Benedecit ignora el aroma de riesgo que impone la fama, por eso no va a Cuba, y por tanto no exalta el odio católico de los cubanos en el exilio.

A los católicos del exilio cubano les parece que Juanes no debe ir a Cuba. Están seguros que él y Bosé serán un par de bobos útiles al aparato cubano de propaganda, que terminará mostrándolos como amigos de la dictadura. Pero tranquilos, Miguel se encargó de todo, con esa españolísima afirmatividad suya, le dijo al gobierno cubano, por el teléfono, que ni se le ocurriese politizar el concierto. Ellos no se dejarán usar, saben usarse a sí mismos. Al menor intento, recogen bártulos y se largan con su música a otra paz.

Juanes y Miguel Bosé hacen una pareja muy linda. Un dúo de lo más pacífico, casi inane, que va por los países soltando canciones solidarias, que convocan mares de fanáticos, que mueven el mercado y hacen que los medios lleven sus mensajes de paz por el mundo. De cualquier forma los van a usar, pero si no van, tremendo, las cubanas quieren verlos.

No hay derecho a que les dañen la fiesta. Benedict, escucha, dales vuestra merced la bendición al par de muchachos, para que vayan y canten, y se dejen usar, y usen, y hagan felices a la multitud, y hagan gritar a las morochas y a los morochos, y al amanecer se emborrachen en la suit del hotel. Vayan pues en paz.

 

Cambalache en Bariloche

Cambalache en Bariloche

Tres mil hombres de las Fuerzas Armadas argentinas acordonaron con tres círculos de seguridad el hotel Llao Llao en Bariloche, mientras en el salón principal doce presidentes suramericanos hablaron durante siete horas para la platea continental por televisión.

La cumbre de Bariloche no tuvo más altura que la de la estación andina. Lula estaba molesto por la televisión. Aquí no hay confidencialidad. Con las cámaras buscando en qué momento comemos, o nos aburrimos, nos ponen a actuar para la platea. Lo que más me preocupa es lo que van a decir los periódicos mañana.

Correita fue claro, puntual, hizo una exposición de motivos, argumentó, dio cifras, hizo política, y se dirigió al pueblo colombiano para que no se coma el cuento de Monseñor Uribe. Y dejó en claro que Colombia no va a poder controlar a las tropas norteamericanas, y que la impunidad va a gozar de inmunidad. La tesis: no hay proporción entre la magnitud de armamento y los objetivos internos.

Chávez leyó a Bolívar y el Libro Blanco, donde se informa sobre disponibilidad de uso estratégico de Palanquero. No le respondió a Monseñor, porque dijo que no se dejaba provocar. Dijo que no le importaba que le dijeran dictador, terrorista, narcotraficante. Insistió en que los Estados Unidos preparan desde Colombia la invasión a Venezuela, para apoderarse del petróleo. Alan García, lo tranquilizó: ¿para qué Chávez, vendrían por tu petróleo, si tú se lo vendes a ellos?”

La Señora K mantuvo el aire global de ecuánime institucionalidad. No permitió que se le fuera la reunión de las manos. Insistió para que se convoque al Consejo de defensa de Unasur, que deberá comprobar en campo, la realidad del convenio de Colombia con los Estados Unidos. Como si pudiera.

Monseñor hizo un recuento de miserias, no completo desde luego. Se defendió como en todos los foros, como víctima. Dos grandes enemigos: los terroristas y los narcotraficantes. Un país víctima, que reclama solidaridad, comprensión, ayuda. Ninguno de sus vecinos acepta a las Farc como terroristas, al contrario de la Unión europea y USA. ¿Por qué? ¿Porque no las creen terroristas? ¿O porque siéndolo no conviene reconocerlo? A Chávez le lanzó dos directos que lo dejaron seco: ¿Cómo es eso que usted dice que Raúl Reyes fue un gran revolucionario? Usted, Chávez, tiene en Venezuela a Iván Márquez y a Timochenko. A Correita, Monseñor no le pudo ripostar, se quedó sin aire. Dijo que las cuentas sobre tropas en frontera eran erradas. Y que si se habían crecido los cultivos de coca en la frontera, era porque habían dejado de fumigar a pedido del Ecuador. Se negó rotundamente a que se invitara a Obama a una reunión de Unasur. Juró, rejuró y perjuró, que la presencia de tropas norteamericanas en Colombia solo tiene objetivos tácticos contra enemigos internos. Aceptó que el Consejo de Defensa vaya a meter las narices en las bases. Habiendo llegado investido con su sucio aire de transparencia, era lo menos.

Evo no tiene matices, es monofásico. La declaración final debería condenar tajantemente la permisividad colombiana al acantonamiento de tropas norteamericanas. Punto. Los demás presidentes – Paraguay, Uruguay, Chile - no cuestionaron la soberanía para firmar tratados con terceros; nadie quiere pisarse las mangueras. Posan de equilibrados y resultan sosos, sus discursos desvaídos dejaron en claro una cierta preocupación por los riesgos de las tropas de Obama. Correita fue más allá, cuestionó el principio de soberanía nacional en el marco de la soberanía y la seguridad regional, que representa la Unasur.

El Presidente de Suriname preguntó a quién se le había ocurrido hacer esa reunión tan lejos, dijo que le había costado mucho trabajo llegar. Debió haberse ido en bus.

Vampiros al juzgado

Vampiros al juzgado

Jordan Scott, la desconocida autora de "The nocturne", anunció querella por plagio contra la Señora Stephenie Meyers, autora de la saga "Crepúsculo". Dos de esas señoras que instigarían la perfidia de Alvarado. Según el apoderado legal de la Scott, hay similitudes probadas entre su obra y la cuarta parte de la saga de los vampiros castos. Lo que quiere decir, al menos uno de los cuatro libros, es un robo literario

No hay coincidencias "palabra por palabra", pero ambas novelas tienen una trama y unos personajes similares. La boda del vampiro, la escena de sexo en la playa y la forma como un humano convertido en vampiro describe la transformación.

"The nocturne", fue publicada en papel en el 2006, pero escrita cuando Scott era adolescente. Tuvo anticipos en internet, que según el abogado, pudieron ser leídos y eventualmente retomados por Stephenie Meyer. Anunció que la próxima semana presentará una demanda formal ante los tribunales federales.

Scott no quiere dinero, lo que quiere es que las fans de Meyers la lean también a ella. Lo que efectivamente no podrá lograr ningún juzgado, por persuasivo que sea. Con lo que cualquiera podría pensar que lo que mueve a la Scott, no es el plagio como tal – si la saga no hubiera triunfado no habría demanda, probablemente el libro ni siquiera se conocería – sino la envidia de autora, de las más verdes y ponsoñozas que puedan acometer a un ser humano.

Hachette Book Group, la editora de Crepúsculo en Estados Unidos, calificó la demanda de "irrelevante" y aseguró que cada una de las novelas de Meyer, son el trabajo personal y exclusivo de una creación que no debe nada a nadie. También, pensaría uno, que la declaratoria de originalidad hecha por cualquier editorial, tendrá que ser necesariamente sospechosa.  

Las aventuras de Bella y su novio vampiro se convirtieron en  “fenómeno", pantano de  la ambigua originalidad de la escritura, de sinuosas trampas de autor, de litigio de autorías y de envidias originadas en el éxito de los  vampiros buenos. Pero nadie, por tonto que pudiera ser, haría en épocas de Internet, plagios comprobables. Ahora es posible meter como en una licuadora, todos los pedazos literarios y producir un texto parecido a todos los de una misma saga, y al mismo tiempo distinto. Nada que un juzgado pudiera utilizar fácilmente para sacarle dinero a una autora exitosa – que ha logrado que muchachos de 15 años se metan 2000 páginas de un cuento -  para entregárselo a una autora que no tuvo el link, que perdió sus quince minutos de gloria, por uno de esos divinos misterios que tienen que ver con las secretísimas y ambiguas relaciones entre un autor y un lector.

¡Sálvame, Joe Louis!

¡Sálvame, Joe Louis!

“No busco riqueza, esperanza, ni amor, ni siquiera un amigo”

R.L Stevenson. El vagabundo

Un negro en la cámara de gas. El Estado lo va a asfixiar. Un largo estetoscopio le permite al médico seguir su corazón. Los parlantes en la cámara permanecen abiertos. A la primera descarga de gas comprimido, el negro se revuelca en la silla y grita: “Sálvame, Joe Louis”.

“Sálvame, Joe Louis” es lo que grita Boris Manrique durante toda la novela, la primera de Andrés Felipe Solano, un “artista adolescente” víctima de los jesuitas. “Ese mar de nada que era mi vida” dice Manrique refiriéndose a la suya. Solano ya no es tan joven como para haberse evitado el dolor de una novela, pero el aburrimiento es precoz. Su opera prima bogotana es consecuencia irredimible del aburrimiento. Esa cosa cultural bogotana de la city de Solano. El aburrimiento que causa ver en el escenario a Alvarado contra Abad, a Alvarado contra Jota, a Mariana Ponsford con Alvarado, a Antonio Caballero con Mariana, a Andrés Hoyos contra Mariana y a Jurisch contra Alvarado.

“Apenas es mi primera novela, así que hablar de influencias literarias me suena a atrevimiento. Sólo puedo decir que mientras la escribía hice una pila con algunos de los libros que más quiero, quizá para no olvidar que me han alegrado los días, que me los han hecho menos largos, y bueno, sobre todo para no extraviarme, para tener siempre presente el tipo de novela que quería lograr. Los libros de los que hablo son Herzog, de Saul Bellow; Argos, el ciego, de Gesualdo Bufalino; Opiniones de un payaso, de Heinrich Böll; Matadero 5, de Kurt Vonnegut; La conjura de los necios, de John Kennedy Toole; El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger; Viaje al fin de la noche, de L.F. Céline, y Sin remedio, de Antonio Caballero. Después de terminar la novela encontré un libro de Phillip Roth que podría añadir a la pila. Se llama El lamento de Portnoy. De alguna manera me gusta pensar que Boris Manrique comparte el espíritu y la sangre de los protagonistas de estos libros”.

El man, Manrique, es un fotógrafo asalariado de eventos bogotanos – los peores: los de galerías de arte – víctima de su instinto domesticado en apartamentos del estrato cuatro, de muy poco carácter, aburrido, anticuado (todavía lleva consigo la Parker 51 de su abuelo), adicto a la TV, pero capaz de escarnecerse. Y eso siempre se le agradece a un personaje, posiblemente porque el escarnio no se olvida.

La atmósfera, la misma Bogotá, treinta años después de la de Sin remedio o la de Satanás. Más sucia, más aburrida, más corrupta. Es una novela de personaje, fina, con acabados de primera, divertida, aguda. Una "biografía" de un tipo aburridísimo que termina convertido en la Doctora Victoria Zúñiga. Doctora Corazón de la revista donde trabaja. Manrique ya ni siquiera es víctima de las trampas de la identidad, su falta de sentido lo inmuniza. La falta de amor lo marchita, la falta de aventura lo trivializa, lo aburre más, lo aplasta contra una hilera plana de días. Un tipo que tirado en la cama, mientras ve una película, le puede soltar a uno algo como:”prefiero la más baja de las lujurias a creer que el amor llega a salvar mi vida como un ungüento.

...sé que Jesús me ama

...sé que Jesús me ama

Tom Waits

No voy a la iglesia los domingos
no me arrodillo para rezar
no memorizo los libros de la Biblia
Yo tengo mi manera especial
y sé que Jesús me ama
quizás a lo mejor un poco más

Yo me arrodillo todos los domingos
en la tienda de dulces de Zerelda Lee
Es un Chocolate Jesús
lo que me hacer sentir bien
es un Chocolate Jesús lo que me mantiene pleno.

No quiero Abba Zabba, no quiero Almond Joy
no hay nada mejor
más adecuado para este muchacho
Es la única cosa
que me levanta
mucho más que una copa de oro

Ven, sólo Chocolate Jesús
puede satisfacer mi alma
Cuando el clima se pone rudo
y hay whisky en la sombra
es mejor empacar a tu salvador en celofán


¿Estado de qué?

¿Estado de qué?

El único Estado que aceptamos es el estado del tiempo. Por lo que el anarquismo podrá ser tachado de lo que se quiera, menos de anacrónico. El anarquismo es el peor enemigo del Estado y el Estado lo sabe, pero una buena parte de la sociedad civil lo ignora. Es la tragedia primigenia del anarquismo. Al poder de las armas el poder de los textos. Al poder de la palabra, la palabra poderosa. Al poder de la oscuridad el poder de la luz. No aceptamos un Estado que con los amigos hace justicia y a los enemigos aplica la ley.

El Estado es el aparato armado y desarmado de una pandilla que electoralmente se alza con el poder político, para controlar todos los negocios públicos, y buena parte de los privados, desde el privilegiado lugar que le da controlar las “reglas del juego democrático”. Ya no es más como creía Marx: una máquina de una clase para aplastar a otra. Las pandillas ahora son pluriclasistas, suprapartidistas, multirraciales, con intereses en distintos negocios, de distinto origen.

El Estado siempre es de hecho, porque su única base de sustentación es el monopolio oficial de la fuerza. El Estado de derecho, así autollamado, sí que es un embuste del derecho. Un derecho que aunque escrito, el Estado no lo hace cumplir, con lo que siempre favorece a alguien y siempre se tira a alguien. ¿Asegura el Estado el derecho al trabajo? ¿Asegura el derecho a la vida? ¿Asegura la vida de indígenas y sindicalistas? ¿Garantiza sus derechos a los desplazados? ¿Alguna vez hizo una reforma agraria? ¿El poder judicial no ostenta en su índices, el noventa por ciento de impunidad? ¿No asalta el Estado a la multitud de contratistas que viven de contratar? ¿No quiebra el Estado al campesinado con su política de importación de alimentos? No conformes con el monopolio oficial de las armas, los para políticos uribistas convirtieron a los paramilitares en sus jefes de campaña. ¿No es el Estado el que desde las mismas fuerzas militares organiza la caravana de la muerte, los falsos positivos? ¿No es desde el poder que se entra en tratos con detenidos en las cárceles, para que se presten a ensuciar a magistrados? ¿No fue con un cohecho como se empujó la reelección salida de la reforma de un articulito? ¿No nos ha tocado en desgracia un Congreso refractario al homosexualismo, a la dosis personal, al aborto, a la eutanasia, a la reparación?

No hay miseria, canallada, desgracia, porquería, que el Estado no haya hecho, no haga, o vaya a hacer, para conservarlo en manos de la pandilla legal. En eso es exactamente igual que la mafia. No es claro cuál de los dos es el origen del otro. Aquí no hay partidos, hay bandas. Si revisan las cifras de parapolíticos en la cárcel – un 35% del actual congreso – verán que no miento. El Estado es el peor enemigo de la sociedad civil. Hablo de una sociedad desarmada en su mayoría, material y simbólicamente. Su fuerza motriz, no tiene conductores, porque carece de medios. Una sociedad civil sin medios, es una sociedad sin opinión.

La opinión es de círculos, oficiales y no oficiales, que disponen del control de los medios oficiales y privados. Círculos de poder y contrapoder. Pero el gran círculo, la sociedad civil, es una fuerza sin medios. Así que cuando Monseñor Uribe Vélez habla en su discurso veintijuliero, del veinte de julio, del “estado de opinión”, invoca precisamente lo que no existe, lo que no aflora porque el Estado no necesita que aflore. Si fuera por la opinión, Monseñor debería haberse caído, como se cayó Nixon en los Estados Unidos. No hay nada que aquel no haya hecho, que no hiciera el tristemente célebre pandillero republicano, mil veces más peligroso que Al Capone.

Los columnistas de la prensa de provincia descubrieron que “el estado de opinión” tiene origen roussoniano. Otros comentaristas creen haber visto en el Estado de opinión la fase superior del uribismo. Otros: que el estado de opinión es la superestructura del estado comunitario. Los políticos aseguran que es el resquicio teórico a través del cual Monseñor intenta encontrar una alternativa en el artículo 104 de la constitución, si el referendo se hunde.

Pero no, el “estado de opinión” es una ironía, un chiste cruel, una de las bromas librescas que José Obdulio le sopla a Monseñor.

El periodista atrapado

El periodista atrapado

            Colombia es un narcoestado, Uribe es la versión paisa de Vito Corleone, el Santico es un propagandista de la guerra preventiva. El gobierno colombiano da puñaladas arteras a su hermano bolivariano, se presta al plan de USA, de llevar tropas norteamericanas a bases colombianas para desestabilizar el proyecto bolivariano en Venezuela. Fernando Londoño dirigió la operación infiltrada en Venezuela de 250 paramilitares para asesinar a Micomandante.

            Cualquier podría pensar, que si todo lo anterior, dicho por Micomandante a Vicky Dávila, es cierto, el resultado más lógico del conflicto colombovenezolano sea el de la no solución. Por el contrario, proponiendo las cosas desde la relación de amenazantes y amenazados, como lo hace él, el restablecimiento de un clima productivo y pacífico entre naciones, es una mentira de estado. La relación entre las “hermanas naciones” no mejorará mientras Monseñor y Mico estén en el poder. Cada uno con su proyecto paranoico hará todo lo que deba hacer, a costa y a nombre de sus pueblos.

           La bella Vicky Dávila, a quien mucha gente no quiere, llegó bien dateada al palacio de Miraflores a entrevistar a Micomandante. Que también resultó inentrevistable, como diría María Isabel. Con Micomandante, como con Correita, como con Uribe, con Fidel (recuerden a María Elvira Samper), con Zarkozy, con los gobernante imbuidos, y todos lo están, no es posible sostener la entrevista desde la contra pregunta, además los datos de Vicky tampoco daban para tanto.

           Con los gobernantes existe, a la hora de entrevistarlos, el problema de las “cosas que hemos hecho”. Cifras, datos, logros, resultados, que se auto conceden el principio de irrefutabilidad. Las estadísticas son el combustible principal de la guerra limpia y sucia de un estado contra la oposición y los medios. Los periodistas se enfrentan a enumeraciones de hechos vestidas de oficialidad, a certezas de estado, a garantías informativas, frente a las cuales su autoridad no alcanza para hacer efectiva la contrapregunta que lleva a reducir los espacios de respuesta. Y si la tuviera, el tiempo jamás le alcanzaría.

           El periodista no juega en su cancha, le toca improvisar un estudio, poner su cámara, sus luces, en un salón lleno de miembros del gobierno, oficiales, guardaespaldas, donde hace calor, y luego meterse en el mismo ring con Micomandante. Vicky tuvo la fortuna de que Micomandante fue más galante que Correita con María Cristina, le permitió hacer las preguntas. Y con “hechos cumplidos” le respondió, se burló de ella, le dijo que no conocía la historia, la mandó a informarse, y  pidió que le dijera a Uribe; todo con una socarronería más venenosa que la agresividad retenida de Correita.   

          Para que un mandatario confiese, se vea en la obligatoria necesidad de decir la verdad, habría que llevarlo a una celda de tres por tres, ponerle una luz en la cara, sacar un cajón lleno de pruebas y amenazarlo con apretarle las pelotas.  Como los gringos hicieron con Sadam Husein y los europeos con Milosevic.

 

 

Querido Diario

Querido Diario

  La desgracia de los pueblos es tener gobernantes, y mayor todavía, cuando se quieren reelegir a su costa. El bolivarianismo siglo XXI, la inseguridad democrática y el socialismo ecuatoriano, están unidos por un mismo y paranoico proyecto reeleccionista que  necesita de la combinación de todas las formas de gobierno para triunfar. Tal la esencia de la desgracia.

          El trasfondo común al enfrentamiento de Bogotá con el eje Quito-Caracas, está las actividades trasnacionales de las FARC. El carácter internacional del tráfico de drogas, el mercado negro de armas y la industria del secuestro. Proyectos tan paranoicos como dañinos para los pueblos.  

           Micomandante y Correa  no pueden ser más que tajantes contradictores del proyecto de Monseñor. Pero las relaciones internacionales, el comercio, la condición de “hermanos bolivarianos”, los obliga – de manera cada vez más laxa - a una diplomacia de colmillos, que oculta los lazos con las FARC. La imagen de la contraparte de la cara sonriente de la foto es la de sendos traidores. ¿Están o no con sus hermanos bolivarianos? Difícil esperar una respuesta, a los tres les interesa más su proyecto, que la gente.

          Campamentos transnacionales de la guerrilla, ataques colombianos a territorio ecuatoriano, tráfico de secuestrados, utilización política del computador de Reyes, politización del acuerdo humanitario, armas venezolanas en poder de las FARC, cercanía de Chávez con el negocio del narcotráfico, financiación de las FARC a la campaña de Correa, fumigaciones colombianas en la frontera. Hermanos bolivarianos. Seguramente se tratan así porque se quieren.

          Que entre el diablo y escoja entre esta partida de hermanos “bolivarianos”. Que entre a ver a quién se le cree, al Micomandante que firma acuerdos de asistencia técnica militar con Rusia, a Monseñor que le abre las puertas a los contingentes blancos de Obama, o a Correa, a quien las FARC dicen haber entregado 400.000 dólares para su campaña.     ¿Habrá de dónde escoger?

          La bella María Cristina Uribe en el palacio de Condorelet quiso hacerle a Correita una entrevista, que desde luego no se pudo hacer. Ella no sabía que era inentrevistable, por tanto, que mientras él daba una declaración en versión, durante el tiempo que estuvieron en cámara, ella se limitó a decir: pasemos a la siguiente respuesta (eso sí de una impecable manera periodística). Correita contó que le había llegado una copia del diario de Reyes, a mano. La versión es que  fue obtenido en el campamento  por unos honrados comerciantes ecuatorianos, mientras las fuerzas militares colombianas capturaban los computadores. Los comerciantes quisieron venderlo al mejor postor, la prensa, los servicios de inteligencia, los colombianos, otros comerciantes, pero no se pusieron de acuerdo, así que uno filtró la copia al gobierno que la compró por “una fuerte suma” al gobierno ecuatoriano y lo hizo llegar a la Fiscalía, no sin antes haberle hecho una fotocopia.

       Correita acorralado por la prensa colombiana, por el video del Mono Jojoy, por la prensa panameña y española, encontró en la versión manuscrita del diario - asumiendo que hay una versión virtual que esta en los discos duros - , la prueba de que nada tiene que ver con las FARC. Uno de los apartes del diario de Reyes dice: “…Correa nos ha traicionado”. Se le entregó el dinero y no cumplió. Valiente faltón el ojizarco socialista.

      Del fragmento, se infieren dos cosas: que en Correa no se puede confiar, y que las pobres FARC fueron timadas por alguien que lo suplantó. Ecos de un elefante que se robaron en Colombia, que nunca alcanzó a llegar a las manos del Presidente.

 

Las fantásticas

Las fantásticas

Se entregó a la justicia norteamericana en el 2001, fue procesado y condenado por narcotráfico. Un caleño hiperactivo de cuarenta años, novio para envidia colectiva de Sofía Vergara, que tuvo que reducir su embale cuando se encontró metido en una celda de dos por uno cincuenta, donde terminó haciendo lo que cualquier sensato haría para sobrevivir, leer: Andrés López.

Los amantes declarados y clandestinos de la literatura de semáforo, estamos esperando con ansiedad la reedición pirata del nuevo libro de López – no el de la cienciología – sino el ex cartel del norte del Valle, Las fantásticas, y que la serie de televisión se ponga al aire cuanto antes (nos han dicho que posiblemente para comienzos del 2010). Visualmente promete más sexo, más sufrimiento y más violencia privada, que la que vimos en el Cartel de lo sapos. Si atrapó la audiencia nacional, que quería ver lo que ya sabía que había pasado, con mayor razón, ahora que al narcotráfico se le revuelve sexo: toda una polvareda.

Entren a www.lafiscalia.com y encontrarán – en el registro de respuestas del año pasado - que los lectores ya antes de haber salido el libro habían identificado a “las fantásticas”, las mujeres trofeo, las prepagos selectas: Carolina Cruz y Natalia Paris en primer lugar, y Carolina Gómez, Nataly Umaña, Angely Moncayo, y Sandrita Muñoz.

Qué pena con las niñas, que los guaches lectores hayan podido siquiera imaginar que ellas se hubieran metido a las camas de los mafiosos. Ignoro de dónde sacan tan irresponsable seguridad, para decirlo con toda desfachatez. Pero lo que si me queda claro es que el imaginario erótico colectivo en Colombia, pasa por la camita de ellas, que quizás sin habérselo propuesto, llegaron a ser el sueño húmedo de una generación de machos.

López dice que las mujeres son lo más cercano al sentimiento mafioso, si es que existe algo así. El libro es una narración múltiple, en la voz de seis mujeres - primera persona - , esposas o amantes de narcos colombianos. Asegura que a pesar de que son ellas las protagonistas, él como escritor, lo que quería mostrar fue lo que no alcanzó en su primer libro, la condición de los mafiosos a través de los ojos de ellas. Desde luego no pretende aprovecharse del chisme sexual, de la privacidad de las mujeres, de su desgracia personal, de los expedientes secretos. Lo que según él se propone es advertir a todos los padres de familia, para que cuiden a sus hijas. Y como no pudo hacer una cartilla preventiva, se resolvió por un libro testimonial. Qué ternura.

López, no se cree un escritor, ni más faltaba, tampoco quiere competir con los escritores, lo que ha querido es dejar un testimonio escrito de lo que conoce. Es un hombre sin fama, sin riqueza, que carga el peso del convicto, que no tiene más que a Sofía Vergara y un computador, y que intenta ganarse la vida de la manera más honrada: escribiendo.

“Les voy a confesar algo - dice López -: nunca dije una sola palabra de alguien que no se la mereciera”. Eso es ética mijo.
 

 

 

 

Con hermanos como esos pa´qué enemigos

Con hermanos como esos pa´qué enemigos

Un día de estos Chávez va a salir en su popular programa a negar el holocausto. Después podríamos verlo convertido al islamismo bolivariano. Diría que el cristianismo y el islamismo son hermanos, que se necesita de la espiritualidad religiosa de los pueblos para combatir al imperialismo norteamericano y a Israel.

 

La diplomacia de comillos entre los “hermanos bolivarianos”, el estado de agitación de las relaciones, amenazas que van y vienen, chantajes liminales, guerra comercial, han roto la linda “hermandad” que había desde Bolívar. Después de que el bastardo, utilizando territorio venezolano, ecuatoriano y colombiano, promovió situaciones incidentales, ya no se sabe quién es hermano de quién. Y vaya uno a saber si son hermanos, porque con hermanos como esos pa´ qué enemigos.

 

Rusia y los Estados Unidos vuelven a encontrarse, como durante la guerra fría, ahora en la esquina alta de América latina. Micomandante firmó ayer, con la delegación rusa de visita en Venezuela, un tratado de cooperación técnico militar, con fines pacíficos. Subrayó Micomandante que no va a agredir a nadie, al menos directamente. Se está defendiendo de una agresión de Washington – Obama Vs Chávez – que a través del convenio de cooperación militar convenido con Monseñor, repartirá la Manta ecuatoriana, en un poco de manticas colombianas 

 

Hoy las FARC, a través de Ancol, hicieron saber que el video en el que el Mono Jojoy asegura haber entregado dinero a la campaña de Correita, es una burda manipulación de Washington y Bogotá, para desestabilizar el proyecto de socialismo ecuatoriano.

 

Como respuesta al informe dado a conocer la semana pasada en Washington sobre entendimientos del gobierno del socialismo bolivariano con el narcotráfico, Micomandante dijo que era una burda manipulación orquestada  por Washington y Bogotá para desestabilizar el proyecto de socialismo del siglo XXI.

 

Monseñor en su discurso de Medellín acusó, sin decir a cuales, a los países que entregan armas a las FARC. Pidió respeto para con los acuerdos internacionales, para con el pueblo colombiano. En un ataque al territorio donde suponen se mueve Jojoy – en Colombia -, encontraron lanzacohetes – que se usan solo una vez y que a precio de mercado negro valen 46 millones de dólares –producidos por los suecos, que fueron vendidos al gobierno de Micomandante.

 

Ecuador le ha dicho a la CAN que si no le autoriza los nuevos aranceles con Colombia abandona la comunidad. O me dejan violar la normatividad comercial, o me voy al Alba, ha dicho Correita. En Colombia ya se ha respondido que a la guerra comercial con artillería de aranceles, hay que responder de igual manera. La guerra comercial afecta a los comerciantes de ambos países, y tiene impacto negativo en el peso de la actividad comercial en la economía grande. Pero ninguno de los dos gobiernos les  propone alternativas contingentes. Que al menos les haga sentir a los comerciantes que vale la pena embarcarse en una guerra comercial entre Colombia y Ecuador, provocada por las FARC.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pesemos la mentira

Pesemos la mentira

A pocos quedan dudas que el tipo que se ve en el video es el Mono Jojoy. En cuanto a lo que dice hay sospechas fundadas.  Aunque nadie como él podría expresarse tan mal, cargando sus palabras con ese vil acento castrense de matón.  Un video puede manipularse para sobre imponerle un audio distinto al original, por lo que bien cabe la duda. Correita tiene ahí un resquicio para escabullirse de tres que ahora lo persiguen, el Mono Jojoy, Monseñor Uribe y su propio pasado político.

      La falsificación medíatica es perfectamente posible, lo que hay que hacer es un doblaje como en las películas cuando se las traduce: ajustar las palabras de quien habla al movimiento de labios de quien se ve hablar. Al video se le hubiera podido  poner una voz parecida, para hacer que Jojoy terminara dándole un golpe a Correita. El DAS perfectamente puede hacer un ensamble de ese tipo.

Correita recibió la noticia como si nada. Si Uribe me saca un video de Jojoy, diciendo que ha contribuido a mi campaña -dijo -, yo puedo sacarle uno donde los paramilitares o los mafiosos digan lo mismo. En la perspectiva de Micomandante Chávez y de Correita, Monseñor  es un Vito Corleone paisa que regenta desde Santa Fe de Bogota. Chávez dixit.

Correita puede pensar que las FARC nuca le harían algo así de sucio, tanta suciedad es monopolio de Monseñor. Monseñor sabe que del Mono Jojoy se puede esperar cualquier cosa, hasta que con una declaración en una conferencia informativa se ponga de su lado, con un  recurso probatorio, mejor que mandado a hacer. Jojoy le está dando la oportunidad a Monseñor de probar lo que se necesita probar, que Correita tiene tratos con las FARC, para que la gran alianza antiterrorista internacional lo sepulte, como están sepultando a Honduras.

Monseñor tendrá que demostrar, policía internacional de garante, que la voz del video es la de Jojoy. Si es cierto que Jojoy dice lo que dice, los ecuatorianos tendrían que tomar una decisión, como la han tomado muchas veces, cuando los indios indignados han bajado a cambiar de presidente. Tendrán que decidir si bajan o no bajan.

La comunidad internacional – un eufemismo que suena bien – a su vez, sabrá a qué atenerse con Correita. Pero si no es cierto, Monseñor tendrá que explicarle a la comunidad internacional el fraude mediático exhibido como prueba política contra el jefe de estado de un país hermano.

           No es que el uno mienta y el otro no. Ambos mienten, son políticos y están en el poder, pero con un video, en el que es tan grave lo que se dice, como lo que se hubiera podido hacer decir, una constatación certificada dejaría al desnudo las mentiras del poder. El video es una papa hirviente, mucho más que las papitas fritas que se han sacado de la caja de Pandora, que el General Reyes le dejó de herencia a Monseñor Uribe. 

 

Veo como perdido al compañero Chávez

Veo como perdido al compañero Chávez

            

 

 

 

 

                  Si yo fuera astrólogo – qué más me gustaría – diría que en la carta astral computarizada de las relaciones entre Colombia y Ecuador se ve la proximidad de un choque, una  inminente tormenta tropical que presagia la opera bufa de una ruptura de relaciones. Los tres presidentes tienen largos y frondosos rabos de paja, que deberían restarles legitimidad. A Correita, en diminutivo, porque es un torpe pequeño bravucón que quiere parecerse a Micomandante, que a esta hora en su sala de generales, estará planeando la desestabilización de Honduras, para devolverle el poder  a Mel, el granjero del Alba.

Mico no debería poder acusar a los Estados Unidos de intervencionistas, aunque lo son, porque él mismo lo es, con menores costos geopolíticos y económicos, pero con el mismo riesgo histórico de llegar a ser detestado por los pueblos.

Tanto Correita como el Mico están más cerca de las FARC, que lo que pueden llegar a admitir. Y no digamos más cerca que de Uribe, porque se detestan, aunque los tres se parecen: todos quieren ser reelegidos, a los tres molesta la independencia de poderes, los tres hacen cosas sucias para sostener su proyecto, los tres hacen uso anticonstitucional de las fuerzas armadas. Los tres son actores del conflicto. El uno no tiene empacho en dar albergue y protección a campamentos de  las FARC en Venezuela (situados por satélites de los Estados Unidos). El otro no tiene reato de violar la soberanía territorial del Ecuador para capturar un campamento terrorista. Y el otro, el pequeño,  tampoco en admitir alguna ayuda en dólares de las FARC, para hacer posible el proyecto socialista en Ecuador.

Correita echó a Barack Obama de su base en Manta. Esa cosa de estar espiando todos los días los movimientos del terrorismo y de la mafia, no ajusta bien al modelo de autonomía. Simultáneamente, Obama y Monseñor acuerdan una instalación de personal militar y contratista en tres bases aéreas en Colombia (Malambo, Palanquero, Apia). Mico desde Bolivia acusa a los Estados Unidos de narcotráfico y al Presidente Micheletti de Honduras de mafioso, otro Vito Corleone, dice. Parecería que la única película que ha visto es el Padrino.

Fidel en su editorial de ayer denuncia la acción de la embajada norteamericana en el golpe en Honduras, siguiendo la tradición de los embajadores de saco blanco de los Estados Unidos en las banana republic.

 Hace un par de semanas un juez promiscuo municipal de la provincia de Sucumbíos, en Ecuador, emitió una orden de captura contra Santos, por asesinato. Monseñor, en el mismo aeropuerto, como si estuvieran en guerra,  organizó una oficina para la defensa internacional del ex ministro y de los miembros del gobierno. Semana dice que detrás del juez está Correita, a través de la red de testaferros políticos necesarios para la estabilidad del proyecto socialista en Ecuador.

Ecuador bloqueó las exportaciones colombianas. Colombia hizo una consulta a la CAN – de la que Correita, por recomendación del Mico, debería retirarse – sobre la medida. La Comunidad respondió diciendo que Ecuador se ha salido de la normatividad en asuntos comerciales, pero no se pronuncia a favor de Colombia. Al impacto económico de la medida, hay que sumarle el de las medidas chavistas de restricción de importaciones, cuando justamente la producción industrial bajó, según cifras oficiales, un 6%.

Y el escándalo mediático del día. A una guerrillera de las FARC, capturada en Bogota, se le encontró un video- conferencia del Mono Jojoy, grabado al día siguiente de la muerte de Manuel. Tengo dos noticias que darles, les dijo a su hombres, apretados entre sí,  en un claro de la selva. Primero la mala: el camarada Manuel dejó de existir ayer. “A causa de un infarto, decimos nosotros”. La buena, que Correa ya no hablará más con Reyes. Para rematar - él sabe de eso - dijo Jojoy, que la actuación política internacional del Mico no es ajustada, ni precisa, “veo como perdido al compañero Chávez”.

       

 

Michael Jackson: el fantasma de un rey

Michael Jackson: el fantasma de un rey

Un Rey niño, un infante terrible e inocente, pero tan inmensamente solo al otro lado de la vida, como en este. Es el primer Rey en la historia cuyo fantasma se presenta ante una cámara de televisión antes de que el cadáver repose en tierra. En Dinamarca, ya otro, había hecho una gracia parecida.

Sí, es cierto, a Michael Joseph Jackson de 51 años le gustaban los niños, tiernos niños blancos, limpios y bien alimentados, a los que encantaba durante el día para que pasaran con él la noche. Pero es que él mismo era un niño, un  Peter  Pan con vitiligo que llegó a convertirse en Rey del pop.

Jordan Chandler, el niño con el que tantas noches durmió abrazado en una de las sesenta y tres camas de Neverland, lo acusó en 1993 de haber tenido felaciones recíprocas. Después, muchos después, cuando ya se le había venido la justicia al Rey encima, por haber dormido con otros muchos niños, Jordan se retractó: “Michael nunca abusó de mí, mentí por mi padre, lo siento Michael”.

Neverland fue ideada por el Rey como una ciudad para los niños. En sus instalaciones existió, antes de que las autoridades federales la intervinieran, un pabellón para niños con cáncer, cuyos costos asumía el Rey.

La gente de Larry King fue a Neverland para hacer un programa. Instalaron un set y distintos camarógrafos se distribuyeron en la casa. El que fue al tercer piso activó su cámara desde el corredor. Entonces, al final, dentro de la habitación, decorada en pastel, la grácil, frágil, tierna, blanca figura del Rey, apareció; su cuerpo de bailarina enferma hizo un leve giro, movió su cuello, agitó tenuemente el cabello y siguió.

El Rey fue un niño-prodigio, un pequeño genio musical  que sumó inteligencias rítmicas, creativas y melódicas, suficientes para haberse convertido en Rey. Nunca nadie hasta entonces había tenido tanta fuerza, tanto ángel en un escenario como él. En 1982 produjo  Thriller, el disco más vendido de la historia de la música. Un niño que nació negro y se volvió blanco, un Mozart mestizo.

El vitiligo es un mal cutáneo que destruye la melanina y aunque con componente hereditario, se sabe que lo que más influye es la tensión nerviosa. Tiene dos variantes, focal y universal. La del Rey, desde luego era universal – ni más faltaba – lo que lo llevó a una despigmentación por encima del 60%. El maquillaje profesional, el alisado de cabello y 21 operaciones en la nariz, hicieron el milagro de convertir a un pequeño rey negro en un pequeño rey blanco.

Pero ni siquiera el cambio de color lo hizo feliz, como lo demuestra el hecho de que en  1994, para quitarse de encima la presión de las cortes, de los medios, por su irrefrenable gusto por los niños que lo había llevado a ganarse una muy honorable fama de pederasta, se le ocurriera casarse.  Y lo hizo con la hija única del Rey anterior, Lisa Marie, hija de la leyenda Elvis Presley. El matrimonio duró dos largos años en los que se reprodujeron. Pero los escándalos continuaron y se vino el divorcio, que le costó 25 millones de dólares.

La sombra de la pederastia – como a Oscar Wilde - lo acosó por el resto de sus días. El señalamiento, la interinidad legal, su imagen comprometida, lo llevaron al exilio en su propia patria. Fue tal el acoso que en 1995 aceptó la ayuda incondicional del príncipe Abdul aha-Jamed para refugiarse en Bahréin. El Rey había llegado al sitio de donde nunca debió salir, la tierra donde aprecian a los reyes, donde tienen una marcada dignidad para tolerar las monarquías.

Michael Jackson escribió dos libros: Moonwalk, su autobiografía hasta 1988, y Dancing in the dream, un libro de poemas sobre los niños y los animales. Fue el guionista de su película Moonwalker y del video Blood on the dance floor. Redactó el storybook  de “E.T” por el que ganó un Grammy. Y dejó un muy digno retrato de Charles Chaplin, dedicado a una sobrina.

El Rey ha muerto. Tal vez no habrá un cielo, ni un infierno donde su alma encuentre el sosiego infantil con el que siempre soñó. Murió como debe morir un Rey, de sobredosis.Y aunque su muerte no es completamente transparente para todos, el hecho es que nos ha dejado. Su muerte tocó a quienes tanto lo quisieron, como a quienes no.

Como una especie de Cid campeador del pop, hizo el milagro ya muerto, de vender lo que no vendió en los últimos desgraciados años de este siglo. El suicidio y el asesinato son crudas hipótesis sobre su muerte. ¿Sobredosis asistida, solitaria, deliberada, inintencional, natural o divina?  No importa si se aclara o no, su fantasma igual se pasea por los corredores de la casa en que amaba pasar las noches con sus niños, en la tierra de “nunca jamás”.  

 

Metidos en honduras

Metidos en honduras

     El derrocamiento de Mel – alias Manuel Zelaya – por las Fuerzas Militares, con el auspicio de las Cortes y el Congreso de Honduras, pone al modelo democrático, en el que se amparan todo los Presidentes del continente, en honduras insalvables.

Zelaya es un bandido del poder, que se quiere atornillar, como todos. Ha metido sus manazas en los negocios ejecutivos afectando a los otros poderes, desconociendo órbitas, jugando sucio, como se juega en las democracias occidentales. Y ha permitido que Chávez meta las suyas, untadas de petróleo.

Mel pidió que le alcanzaran su texano, salió calzando las botas de culebra, al mando de un batallón civil para mover las cajas  electorales del referendo. Ahí fue el comienzo de su exilio.

Con el amparo del voto, los rancheros, los generales, los socialistas, los peronistas, todos, se aferran al poder de una manera casi paranoica, amparados en esa espesa legitimidad que proviene del hecho electoral. Detrás de cada elección puede encubrirse un infierno de violaciones al derecho, de trampas a las reglas del juego, tal como ha pasado en Colombia y Venezuela.

Pero los demócratas estamos contra todo golpe de estado, reconocemos a Mel, exigimos que se lo restituya. Coincidimos en que las reglas son inviolables, algo que debe funcionar para la democracia tanto como para la mafia. En ningún caso en el esquema democrático es aceptable un golpe de estado. No hay nada que lo justifique. No se puede tolerar, no cabe ninguna excepción.

La condena ha sido global. ONU, OEA, Comunidad Europea, BID, y todos los gobiernos democráticos. Mel es un pillo democráticamente trepado y democráticamente aferrado que busca atornillarse democráticamente. Así que lo que debería hacerse es juzgarlo con y dentro de las reglas del juego democrático. Pero la constitución de Honduras es tan democrática, que no prevé ningún mecanismo para juzgar al Presidente. Mel enfrenta 18 acusaciones, incluyendo narcotráfico. 

El asunto es la defensa de la regla por encima de la actuación. La regla es inviolable, y aunque se la viola en la mayoría de los casos, es la que los sostiene a todos, amparados en la inefable legitimidad de las urnas. Urnas que en Colombia, durante los dos períodos de Monseñor Uribe Vélez, se han llenado con votos impuestos por el paramilitarismo.

Hoy – cinco de julio - Mel quiso regresar a Tegucigalpa. Su avión que venía de Washington no pudo aterrizar, aviones de caza hondureños le informaron que no podía ingresar. Los zelayistas y los anti zelayistas se encontraron en el aeropuerto. El ejército disparó. Hubo un  muerto. Mel debió regresar, sin tocar tierra a Managua, para encontrase con Ortega. Y un par de horas después ya estaba en San Salvador – ahí va el exilio – en donde fue recibido por Mauricio Funes. Luego  se encontró con la Señora K, con Correita, el prolífico Presidente Lugo y el Canciller venezolano, que lo acompañaron a la mesa de prensa.

El muerto del aeropuerto de Toncontín inflamó los argumentos en defensa de Mel. La Señora K no lo habría podido decir mejor: no estamos aquí por la defensa del Presidente Zelaya, estamos aquí por la defensa de todos nosotros.

Mel se dejó su texano blanco para hablar. Comparó su gobierno democrático con el gobierno de facto de Micheletti, lamentó la masacre y dijo haber sido expatriado. Llamó a cerrar filas por un modelo civil de convivencia que destierre para siempre el uso de la fuerza. Cinco días atrás Hugo Chávez había dicho en una declaración, que si llegara   a ser necesario, Venezuela intervendría militarmente en Honduras.

Antes de que lo echaran, su popularidad estaba en el treinta. La mayor parte de periodistas independientes han coincidido en que son más grandes las marchas contra Mel que las promovidas a su favor. ¿Cómo podemos conciliar democráticamente, el hecho de que el Congreso, las Cortes, las Fuerzas Armadas constitucionales y al menos la mitad de la sociedad civil, necesitan que Mel se vaya y no regrese, con el hecho de la defensa cerrada de las regla del juego?

Como quiera que pudiera ser, lo que queda en claro es que los Presidentes reeleccionistas que quieran utilizar los Congresos, presionar a las Cortes, usar inconstitucionalmente a las Fuerzas Armadas, y que en el intento fracasen, al menos contarán con el apoyo de los presidentes socialistas de América Latina.

 

  

La herencia de la guerra fría

La herencia de la guerra fría

La organización "Ecologistas en acción" ha  denunciado la hipocresía de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea en el conflicto de Georgia, Osetia del Sur y Abjasia. El conflicto ha puesto sobre el tapete, una vez más, la política de dobles raseros, de las dobles morales en la política internacional. De una parte llama la atención que Estados Unidos y la Unión Europea pongan el grito en el cielo por el reconocimiento de Rusia a Osetia del Sur y Abjasia, donde la mayoría de su población quiere la independencia de Georgia, y que ya funcionaban con independencia de facto ntes del conflicto. Este comportamiento es especialmente contradictorio cuando ambas potencias acaban de reconocer a Kosovo. Pero, por otra parte, también resulta llamativo que Rusia aplique un criterio tan distinto en Osetia del Sur y en Abjasia frente al de Chechenia, donde han masacrado, cuantas veces ha sido neceseario a su población, cada vez que se ha levantado a luchar por su independencia.

Ecologistas en Acción denuncian la escalada militarista, la violación de los derechos humanos y el incremento de la tensión que han   aportado las intervenciones de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea al conflicto. En ningún caso se trata de  defender los intereses de las poblaciones locales, sino sus intereses geoestratégicos y los de las élites locales que les sirven de operadores. En nada hemos avanzado, respecto a los juegos sucios que hicieron carrera durante la guerra fría.

El conflicto envuelve un juego espeso de intereses petroleros, como los que rondaron en el conflicto de Irak. Rusia envía su flota a bloquear los puertos georgianos y Estados Unidos manda su VI flota a la misma zona. En respuesta Rusia reconoce Abjasia y Osetia del Sur, pero Estados Unidos pone un radar antimisiles en Polonia. Entonces Rusia dispara un misil que puede traspasar el escudo antimisiles. En respuesta la Unión Europea “estudia sanciones contra Rusia”, a lo que se responde con una amenaza velada de corte del suministro de gas a Europa.

La desgracia de los pueblos sigue siendo estar en manos de las grandes potencias, que muy por encima del modelo democrático de exportación, utilizan a los pueblos para dirimir sus conflictos de intereses.  

 

La reelección de Mel

La reelección de Mel

El exilio lo ha llevado a San José, Managua, Washington y San Salvador. Comenzó cuando los militares lo sacaron en pijama de su casa a las cuatro de la madrugada y lo echaron del país, porque Mel quiere ser otra vez presidente.

Manuel Zelaya – alias Mel – es nieto de terratenientes, hijo de terratenientes, terrateniente él mismo. Su apariencia retocada es la del mestizo bigotón, que usa sombreros de vaquero de mil dólares y botas de piel de culebra de 1500, y que ajustaría al casting del mexicano rudo que maneja pillos.

Mel – Presidente constitucional de Honduras - ha adquirido, al menos en público, las maneras diplomáticas que aprenden los políticos. Pero sigue siendo un propietario, un ranchero, mestizo, hondureño, político y bandido, que conoce como todos los de Centro América, el “Recurso del método”, que Alejo Carpentier ilustró en su novela.

       En 1975 un grupo de caminantes que abogaba por una reforma agraria que repartiera la tierra concentrada, entre centenares de campesinos empujados contra las cercas, fue detenido por el ejército mientras marchaba a Tegucigalpa. Se los condujo a una finca de los Zelaya donde fueron asesinados. En el grupo había dos colombianos.

 El exilio de Mel comienza porque quiere ser otra vez Presidente. Necesita hacer aprobar un referendo que promueva una reforma constitucional que le asegure un nuevo período. El Consejo Electoral no se lo autoriza. El Congreso debe aprobarlo. Mel   apela a su as bajo la manga, las leales Fuerzas Armadas. Le pide al Ministro de la Defensa que se tome las Cortes, pero los militares se niegan. Sus pillerías le han ganado enemigos, las trampas anticonstitucionales, las violaciones legales, los trucos de poder, como pretender utilizar a las fuerzas armadas para coaccionar a los otros poderes. Así que fueron por él a su casa, de madrugada, lo sacaron en calzoncillos, lo condujeron al aeropuerto y lo embarcaron a Costa Rica.

Mel quiso hacer lo mismo que Chávez, Uribe, Correa y Evo, Ortega. Por interés por supuesto, que en cada caso se arropa con un mesianismo diferente, el del socialismo bolivariano, el de la seguridad democrática, el de la democracia pluriétnica y el de la democracia social.

 Mel quiso hacer lo mismo que los K, que Lula y Bush. Pero Mel juega en las ligas menores de tierra caliente, que poco entienden de mesianismo.

 

 

 

 

 

 

 

Palabras mayores

Palabras mayores

Sófocles escribió el Edipo Rey a los cien años. Ernst Junger murió escribiendo a los 102 años. Su última novela, La tijera, la terminó de escribir a los 95. Tennyson escribió las Baladas a los setenta. William Carlos Williams fue hasta los sesenta años pediatra, debió retirarse de la profesión a causa de un accidente cerebro vascular; desde entonces se dedicó a escribir y a los setenta ganó el premio Pulitzer de poesía. Y nuestro tan cercano José Saramago, que estuvo a punto de morir mientras escribía Las intermitencias de la muerte, y luego mientras terminaba El viaje del elefante, es un hombre que se acerca a los noventa.

       ¿Qué es lo que tienen los escritores que la vejez los respeta? ¿Qué es esa cosa lúcida que conservan a pesar de la edad? La lucidez nostálgica de animal caribeño en García Márquez. La lucidez escéptica de un monárquico como Álvaro Mutis, para siempre perdido en los laberintos de democracias tropicales. Y esa otra desesperanzada lucidez de un hombre como Fernando Vallejo, que perdió todas las fuerzas para mentirse. Los dos primeros pasan de los ochenta. Vallejo está en los setenta. Y sin embargo, los tres, a su maldita manera, son la conciencia del país.

Mishima y Kawabata se mataron por honor, a  Bolaño lo mató el cáncer, a García Lorca los fascistas, Andrés Caicedo se mató por pendejo, y Byron murió echando bala por la independencia de Grecia en Misolinghi. Lo primero que demuestran las biografías, es que cualquier cosa puede acabar con la vida de un escritor. Lo segundo, que  la pervivencia tiene que ver más con lo que hace que con lo que come. La ciencia –la biología de la cultura - vino con el tiempo a enseñarnos cosas como que: la lectura y la escritura prolongan la vida cognitiva con calidad.

La respuesta a las preguntas bien podría ser: la lectura y la escritura son prolongadores activos de la vida intelectual y emocional, merced al permanente forcejeo con y entre palabras, que nos ayudan a ensamblar ríos de emociones e ideas que actúan como fuentes de sentido y vida. Y eso es la obra literaria, un manantial de sentido en cualquier lugar, en cualquier tiempo, para quien se acerque a beber. La lengua escrita es combustible simbólico,  que prolonga la vida en la escritura y la escritura en la vida.

No siempre se llega a viejo, pero cuando se llega, se lo hace de dos formas: con o sin autonomía.  Pero la autonomía de la vejez, no es solo una cuestión de ser capaz por sí mismo de caminar, de hacer bicicleta fija, o masticar. Hablo más de la autonomía para hacerse valer cognitiva y afectivamente, en esos períodos en donde se perciben los primeros fríos de una irreparable soledad a la que debemos enfrentarnos cuando desaparecen nuestros contemporáneos, amparados en el calor conocido de la palabra, el alma de la especie al fin de cuentas.  

A finales del año pasado por una iniciativa conjunta del Ministerio de Cultura, a través de Renata (la red nacional de escritura creativa), Coomeva y la Fundación Casa de la Lectura, se abrió en Cali el proyecto Palabras Mayores, del programa para adultos mayores, Vida en plenitud de Coomeva. Palabras Mayores es una invitación de sentido a los adultos mayores, a leer, hablar y escribir.

Palabras Mayores representa una iniciativa de prolongación de la vida cognitiva y afectiva en los “centros de la palabra”, tertulias literarias y talleres de escritura creativa. Las primeras abiertas a toda la población adulta mayor y los segundos a los afiliados a Coomeva. Hace un par de semanas abrimos el primer centro de la palabra en Medellín y en julio estaremos abriendo el primero en Bogotá. La idea es extenderlos a todo el país.

La mayor parte de los programas destinados a ofrecer alternativas a los adultos mayores se proponen el problema del tiempo excedente, el de la cantidad de tiempo disponible que hay que rellenar para que social y terapéuticamente el viejo no termine  girando en el vacío. En tal perspectiva, Palabras Mayores ­- proyecto de utilización letrada del tiempo - introduce una distinción capital entre el ocio griego – creativo, constructivo, artístico – y el ocio taciturno, esa especie de sobrante temporal que obra como un remolino del río del tiempo, al que de no oponérsele la fuerza de ninguna creación, termina consumiéndonos.

Un problema alternativo al del tiempo libre, es el de la recreación, como alternativa de rellenarlo plausiblemente con actividades que recrean en diferentes opciones los espacios del ocio senil. Palabras Mayores admite que su tentativa de utilización letrada del tiempo libre, se instala en un proyecto que va más allá de la recreación. Propone la creación - con todos los conflictos y estímulos que como tal supone – como una ociosa opción de gastarse el tiempo en un ciclo simbólicamente productivo, que en última instancia explicaría la bondad de la prolongación de la vida, merced a la utilización de la lengua escrita como inversora del tiempo excedente. Gastarse creativamente el tiempo  en el levantamiento de una historia de vida, en una correspondencia, en trazar un cuadro de familia, en un retablo de opiniones (que hoy perfectamente sería un blog), en escribir los   cuentos o las novelas, que antes las urgencias de la vida productiva no dieron lugar; es una oportunidad de afirmarnos creativamente, de prendernos con sentido a la vida, que bien lo necesita, porque por si misma carece de él.

Palabras Mayores no es una sencilla recreación del tiempo libre que pudiera transarse con la disponibilidad de un surtido variado de crucigramas, la opción divertida del scrable, o el préstamo de novelas a domicilio, como lo han hecho antes exitosos programas recreativos.  Representa una tentativa mucho más comprometedora de uso creativo del tiempo libre, la utilización de la palabra, como un acto capaz de afectar duraderamente todo lo que somos.

Los textos, tanto el que sale de la mano de un joven escritor profesional, o el que proviene de la solitaria evocación de un viejo sin mayores afanes de publicación, tienen tres efectos conocidos: nos forman, nos deforman o nos transforman. Someternos pues al riesgo vital de escribir y leer no es un acto inocente, impune, tampoco queremos que lo sea, en tanto nos tomamos la vejez en serio, suficiente para reafirmar que el sentido de la autonomía cobra su mayor validez en la figura del anciano protagonista.

  Leer y escribir nos exponen deliberadamente, nos desnudan simbólicamente, nos fragilizan, pero también  nos fortalece, en la medida que al hacerlo estamos exponiendo lo que sentimos, lo que pensamos, lo que somos. Nadie sale siendo el mismo después de haberse arriesgado a tomar el curso del río del tiempo, que a diferencia del de Heráclito, nos deja bañarnos hasta el final de la vejez, donde comienza la eternidad.

 



 

 

La combinación de todas las formas de gobierno

La combinación de todas las formas de gobierno

          Casi un cuarenta por ciento del Congreso actual lo eligieron los paramilitares. Un cuarenta por ciento gobiernista. Hay un porcentaje parecido en la cárcel. El proyecto criminal soporte de la seguridad democrática está fundado en una triple alianza redentora, entre el narcotráfico, el paramilitarismo y los partidos políticos legales, uribistas. Una aplicación oficialista de la combinación de todas las formas de lucha.  

Fernando Londoño cuando era Ministro del Interior, en uno de sus arrebatos jesuíticos, nos dijo que el primer Congreso de Uribe era un congreso admirable. ¿Cómo se podría llamar el actual?

Los partidos – unas bandas que oscilan entre la legalidad y la ilegalidad - que no reconocen ninguna responsabilidad política respecto a la incriminación de su miembros, pasa sin costos, hunde la propuesta de “silla vacía”, y hunde todas las reformas que apunten a los costos políticos de bancada. El Doctor Ternura propuso algo soberbio, “inmunidad parlamentaria”. Que la única instancia para juzgar a un congresista sea la comisión primera. Un albañal con espíritu de  cuerpo donde se juzgan entre sí, se precluyen mutuamente, se pagan favores y se negocian sentencias. (Pasó a la historia por el sistema prepago de preclusión, ejercido por la comisión durante el proceso 8000 del gobierno Samper).

Cambio Radical arrancó con una bancada de 15, tiene siete en la cárcel. La U, de veinte tiene siete y las ligas menores desparecieron; Colombia Democrática, la pandilla de Mario, el primo de Monseñor y Colombia Viva. El Partido Conservador puso cinco de 18 y el Liberal 3 de 18. En Córdoba desapareció la bancada. Nene Doc a la sombra.

No es un asunto de legitimidad. Es evidente que el Congreso nunca ha sido legítimo (si se le reconociera legitimidad, habría que darle legitimidad a las acciones por las cuales el 40% investigado llegó al recinto). El asunto va más allá, el problema es que las acciones de la seguridad democrática están apuntando al desmonte de  la independencia de poderes. La rabieta hierática de Monseñor contra las cortes es por la independencia. Monseñor, tanto como Chávez, necesita un aparato de justicia, más que independiente, cooperante. La seguridad democrática no se ha ahorrado ningún recurso – ninguno – para seguir, espiar, desacreditar, hostigar, presionar y acusar (caso Tasmania) a las cortes.

Del mismo modo como Chávez asegura el proyecto de “socialismo del siglo XXI”, Monseñor Uribe atornilla su “seguridad democrática”, ejerciendo resistencia inconstitucional frente  a poderes que no renuncian a su independencia.

La andanada contra la oposición, con la que Monseñor abre la temporada de la “farcpolítica”, es otra jugarreta para reducir el costo político de la independencia del Polo en el Congreso. Aunque sean necesarios montajes tan artificiosos, como la incriminación al Senador Robledo con las FARC, porque el Senador denunció la jugarretas de Tom & Jerry en el negocio de las zonas francas. Tanto como incriminar a Fernando Londoño con el Moir o a Álvaro Mutis con DMG.  

La inseguridad democrática

La inseguridad democrática

         “Esa Colombia de la peste por todas partes,

el sarampión, la viruela, el liberalismo,

el conservatismo, el catolicismo, la fiebre tifoidea”.

                                                         Fernando Vallejo

 

La mayor desgracia de los desplazados – los refugiados en su propio país – es depender para su reparación de una ley que acuerden en el Congreso las mayorías uribistas y el Gobierno.

El gobierno y sus cómplices en el Congreso hundieron la Ley de Reparación, que llevaba cuatro años de estudio y tramitación con los defensores de los derechos humanos. Es bueno ver con que “lógica” opera la “seguridad democrática” respecto a las víctimas, de un conflicto que el gobierno no acepta que existe.  

Sobre el problema sustantivo de la ley, hay una doble lectura. Si se lee desde el victimario, lo primero es el debido proceso. Pero si se lee desde la víctima, lo primero es la reparación. El gobierno lee en la perspectiva del victimario, porque entre otras cosas lo es. Más de dos mil investigados por la Fiscalía por “falsos positivos” y el expediente abierto de las “chuzadas” permitirían a la justicia encausar a Uribe como se encauzó a Nixon.   ¿Pero qué pasa con la víctima? ¿Debe esperar la condena dentro del debido proceso, para que se produzca consecuencia reparativa?

Por consejas de José Obdulio, se cambió el nombre a los desplazados, para quitarse el peso de una connotación comprometedora, por el de migrantes. Los migrantes, por convención internacional, se movilizan voluntariamente, no porque los hayan echado, o porque los van a matar. Nada de raro, que sea el primer paso para decir, en el próximo proyecto de ley de reparación que el Gobierno va a presentar el 20 de julio, que como migrantes no son objeto de reparación.  

El principal argumento para hundir la ley es que el costo es impagable, no hay con que (80 billones). Un argumento económico que tiene como fin discriminar víctimas. Hay unas de las FARC y las AUC, y otras, del Estado. A las primeras en previa conciliación se les concedería una reparación tasada, pero a las segundas, se les dice que deben esperar a que se determine la culpabilidad del incriminado, para hacer efectiva la reparación. ¿Tres, cinco, ocho, doce años?

Iván Cepeda, vocero del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, destacó que las víctimas tuvieron un triunfo: evitar que se aprobara el proyecto del Gobierno "que buscaba desconocerles la reparación a las víctimas de crímenes cometidos por agentes del Estado". Un triunfo legal de la víctima frente a la infamia legislativa del victimario.

No aparece en la ley que se hundió el prototipo de la víctima, el desaparecido. El que no puede ir a protestar delante de un edificio del Estado, el que no aparece en le registros de medicina legal, no paga IVA, ni asiste a los consejos comunitarios.