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Alberto Rodríguez

El aura meta criminal de la novela

El aura meta criminal de la novela

En la obra de Bolaño siempre hay algo que desaparece, que deja de estar. En última instancia, ¿qué es lo que deja de estar, pero que amenaza con la fuerza de la presencia ausente?

          La literatura – como todas las otras escrituras - induce modelos de percepción, valga decir, de interpretación. La novela criminal clásica, en particular, propone un modelo de desempeño narrativo basado en la tensión que causa un enigma y el esfuerzo por su resolución, aunque no siempre se consiga. La urdimbre de la novela criminal está basada en un campo de problemas,  en todo sentido: para la víctima, el victimario, el lector, y desde luego, el autor.  Un problema de vida, para los dos primeros, y un problema lógico, para los dos últimos.

         Los Detectives Salvajes se ordena como un «sándwich» - la ópera de los cincuenta y pico de primeras personas - entre el prólogo-diario de García Madero, y un epílogo, el crimen de Cesárea Tinajero en la segunda parte del diario de García Madero. ¿Cómo es posible armar y desarmar, el dispositivo de la investigación real visceralista que conduce al crimen de Cesárea Tinajero?

         En la literatura criminal siempre nos encontramos entre dos historias: la del crimen, la red de indicios que urden la trama, y la otra, la  de la investigación, o la del esfuerzo lógico y dramático, por revelar el misterio. Pero en la estructura de los Detectives Salvajes, aunque todo  ocurre en los mismos términos que en la novela criminal, sucede al revés, porque Bolaño no introduce un crimen que arrastra el curso de los acontecimientos de la investigación en la novela en pos de una resolución, sino que el movimiento concurrente de los personajes precipita su investigación al crimen. Un crimen rodeado del más denso misterio, y que – al menos - para el lector no se resuelve dentro de la novela, ni fuera. Ni entonces ni ahora. Como en la novela de Agatha Christie, El crimen del Oriental Express, donde lo que ordena la narración es la secuencia de doce interrogatorios, doce voces que conjugadas son el material de la investigación.

      En sentido estricto la novela de Bolaño no es un relato criminal, es más una novela meta criminal, que invierte el orden del modelo, el de los términos del  dispositivo narrativo. Y aunque se repite la ceremonia – crimen/investigación – que se encuentra en Agatha Cristhie, Chandler o Hammet,  la investigación – sobre la que se monta el relato - no aclara un crimen, lo precipita involuntariamente. Un crimen, que por tanto, no se aclara, no necesita aclaración, porque cuando los detectives llegaron al desierto, Cesárea ya había muerto.

     La novela meta criminal de Bolaño es una máquina de lectura que asedia el sentido convencional del género: se enfrenta al enigma de reconstruir o construir un sentido extraviado, divergente, circular, a través de una investigación que por momentos parece el curso del vuelo de una mosca.

    La máquina de enigmas montada por Bolaño, nos acerca a Enigma, primera máquina que contenía un mecanismo de cifrado rotatorio, que permitía usarla para cifrar, como para descifrar. Un espacio múltiple y ambiguo por donde el sendero se tiñe de sangre, se abre el borde de los precipicios en un reto irrevocable al estilo, y se avanza por entre los médanos de antiguas y nuevas frontera, entre el sentido y la intriga.

La cuestión afgana

La cuestión afgana

El Pacto Kellog-Briand, negociado en 1928, tuvo la "visión" de prohibir la guerra. USA, Alemania, Italia, Japón y la Unión Soviética fueron sus signatarios principales.

El Negro no recibió al Dalai Lama en su Casa Blanca. Desde 1991 ha gozado de audiencia presidencial en sus últimas diez visitas a Washington. Pero no, Barack Obama, que ha tenido el tiempo de hablar de libros con Micomandante,  tomar el té con Vladimir V. Putin y hacer  genuflexiones ante el Rey Abdulá, no encontró un momento en su agenda para reunirse con el líder espiritual que representa el lado externo más caliente de la cuestión china: el Tibet. Lo último que el Negro quisiera, sería tocar la muela abierta del conflicto tibetano. China ocupó el Tíbet en 1950, con el mismo argumento político con que Bush ocupó Irak. Vamos a llevarles la democracia a esos pueblos.

Al Negro le llegó un mensaje del Centro de Documentación de Derechos Humanos en Irán. Una oficina con recursos del Departamento de Estado que ha documentado en los últimos cinco años,  los “juicios”, la  intimidación, la tortura y el asesinato de activistas contra el gobierno de la revolución islámica. La respuesta al mensaje, de el Departamento de Estado bajo Obama, fue: no va más. Lo último que el Negro quisiera, sería tocar la grieta de la cooperación chino-iraní  para el desarrollo de la industria atómica. Y mucho menos ahora que está buscando distender las relaciones, en el marco de las conversaciones en Viena, al interior de la Comisión Internacional de Energía Atómica. Al Negro no le interesa instigar al elegante Mahmoud Ahmadineyad.

En una dirección consistente con el movimiento de política internacional de la Casa Blanca, el asesor especial de Obama para Rusia, Michael McFaul, dijo que los Estados Unidos no van a pronunciarse como tal, frente al estado de los derechos humanos en Rusia, pensando en Chechenia. Los Estados Unidos tienen un gran rabo de paja en la misma materia, Abu Graib, Guantánamo, prisioneros en USA,  seguimientos ilegales, espionaje, detenciones extrajudiciales en bases militares en otros países. Es consistente, que un Estado tan integralmente comprometido en conductas irregulares - con oportuna justificación política, bien por defensa nacional, o como cruzada de la democracia - no quiera exponerse ni pisarle los callos rusos a Vladimir Putin.  "Nosotros no queremos desempeñar un papel de acusador", citó el diario ruso Kommersant, las palabras de McFaul. "El estilo de este presidente de EU – aclaró - no consiste en apuntar con dedo amenazador,  tiene un enfoque diferente".

Sería simplista y obvio, pero equivocado, creer que los derechos humanos dejaron de tener importancia para el gobierno del Negro, aún si se viera en el trazo de su política internacional un lazo de parentesco político, más  con las de Henry Kissinger y Pat Buchanan, que con las de Kennedy y Clinton.

El Negro tiene claro quién es su enemigo principal, el más agresivo, el menos irreductible. Está metido hasta el pescuezo en el berenjenal afgano – Al Qaeda y el Talibán -, sabe que se está jugando todo su capital, el riesgo “atómico” del uso de los presupuestos militares en tiempos de crisis, hasta la última brizna de su prestigio, con un diseño político para resolver dos cosas: la reactivación de la máquina internacional de producción capitalista y derrotar a su enemigo en Afganistán. Aunque históricamente para los Estados Unidos, Afganistán esté perdido. Aún así la suerte de los Estados Unidos más que nunca depende de lo que pase fuera de sus fronteras, y sin duda su pragmática lo ha puesto a caminar en una línea de sumatoria de fuerzas. Desde que era candidato dijo que el eje de la guerra se había desplazado de Irán a Afganistán, que el asunto de diseño estratégico de la política pasaba por la cuestión afgana.

El Negro no puede abrir más conflictos, atizar más disputas, eludir prospectos de cooperación, instigar contradicciones secundarias de la geopolítica, aunque la restricción pragmática que conlleva su necesidad de seguir la línea del diseño, haya terminado por darle a su política un aire displicente frente a los derechos humanos, que está contribuyendo - como era de esperarse - al fortalecimiento de la artilleria republicana dentro, y afuera al de las artillerias socialistas de los "gobiernos progresistas", como los de Chávez, Ortega y Correa .

El día en que el Dalai Lama le ayude al Negro, con todo su prestigio espiritual a vadear favorablemente la cuestión afgana, él mismo le pondrá la alfombra roja en el jardín de la Casa Blanca.

 

 

 

Lo grave no es otorgar el Premio Nobel de la Paz, lo grave es aceptarlo

Lo grave no es otorgar el Premio Nobel de la Paz, lo grave es aceptarlo

El presente artículo fue originalmente publicado el 15 de octubre. Fue censurado y como tal estuvo fuera del "aire" unas horas. Esto es una re-publicación.  

El finado Theodoro Roosvelt lo recibió en 1906, por la astuta mediación que condujo al fin de la guerra ruso-japonesa, el 5 de septiembre de 1905. En el verano de 1853 desembarcaron en la tierra del sol naciente las tropas del Comodoro Matthew Perry, de los Estados Unidos,  Los llamados “buques negros” habían ido a forzar a los japoneses a abrirse al mercado. A persuadir con la “política de las cañoneras”, como lo harían tantas otras veces durante el siglo. Entraron a un país semifeudal, atrasado, rural, religioso, para obligarlo a abrirse de piernas al mercado. Durante la siguiente década, la de la Restauración Meiji, siguiendo el curso de la persuasión norteamericana, Japón abrió sus puertas a la inversión, dotó al Estado de una burocracia moderna, inyectó recursos a su economía productiva, inició la tarea de formar un proletariado urbano, actualizó y capitalizó su banca, y se consagró a hacer fuerte sus fuerzas armadas, que le sirvieran de ariete para la cruzada de mercado a la que había sido invitado. Al punto que para 1895 se declaró la guerra sino-japonesa, en la que Japón se apoderó de una parte de Corea, mientras Rusia se quedó con la Manchuria, la otra parte de Corea y Port Arthur, una base militar estratégica.

La guerra ruso-japonesa comenzó por el intento japonés de recuperar Port Arthur. Librada en China, interesaba tanto a Japón como a USA. A Teddy Roosvelt que ya había metido allí sus barcos, sus manos y sus políticos, no le pareció nada gracioso que Japón invadiera a Corea, que de paso le diera una memorable zurra a Rusia, que por entonces había comenzado a tener su primera revolución en Moscú y Petrogrado. Así que para preservar el mercado chino de inversión, de materias primas, de mano de obra, Roosvelt ideó el “estatuto de integridad china”, destinado a la defensa de la “integridad de mercado” chino para los Estados Unidos. El estatuto general contenía una cláusula mediante la cual se le prohibía implícitamente a Japón meter sus manos en China, alegando un “principio de neutralidad” que era el velo tras el cual Roosvelt tapaba la intromisión política, comercial y militar de los Estados Unidos.

La misma defensa de la “integridad china” que en los setenta, Nixon, el criminal de guerra, en compañía de Kissinger, el otro criminal  de guerra, que llegó a la Secretaría de Estado, intentaría renegociar con Mao. A Kissinger también terminaron dándoselo.

USA hizo un par de esfuerzos más por mantener el principio de integridad china. El primero fue una circular diplomática, el 13 de enero de 1905, y la segunda fue su política de “puerta abierta” en Manchuria, un arma de doble filo en la estrategia de repartirse el mercado asiático con Japón, pero al mismo tiempo el recurso para intervenir militarmente. Sin la garantía de intervención, Roosvelt se habría negado a actuar como mediador.

Así que si se lo dieron a Roosvelt, si se lo dieron al antisemita Cordell Hull – Secretario de Estado – en 1945, quien durante la guerra impidió diplomáticamente que un grupo judío de refugiados desembarcara, por lo que debió regresar a Alemania donde fue ejecutado. Si se lo dieron al criminal de guerra Kissinger, responsable de la estrategia global norteamericana para el sudeste asiático. Si se lo dieron a Menachem Begin – Primer ministro israelí – que autorizó el bombardeo a la planta nuclear de Osirak en  Iraq, la invasión al Líbano en 1982, y fue el responsable político de las masacres de Sabra y Shatila. Si estuvieron postulados Hitler y Stalin ¿Por qué no habrían de darle el Premio Nobel de la Paz a Barak Orama?

Micomandante se sorprendió con el premio a Obama, le pareció anticipado. Dijo que su otorgamiento es "como que un pitcher se pare y diga empezando temporada:”Voy a ganar cien juegos, no me van a meter un jonrón, voy a ponchar a 500 bateadores y al día siguiente, le den el premio Cy Young, antes de comenzar la temporada".

Yo no alcanzo a sorprenderme tanto, primero porque la temporada – otra cosa es que Mico no se haya enterado - ya comenzó. El mismo día que le entregaron el premio, Obama envió 13.000 tropas más a Afganistán. Y segundo, porque la imagen más precisa de lo que Obama representa para el mundo, está contenida en la obsecuente indignidad con que fue capaz de aceptarlo.

Parainteligencia continental

Parainteligencia continental

 ¿Cómo fue que Mel ingresó clandestinamente a Honduras en el baúl de un carro, atravesó medio país y fue a meterse en la Embajada del Brasil en Tegucigalpa? Detrás hubo una operación de inteligencia. Si Lula hizo el pase y Mel metió el gol, para ser justos, hay que agregar que Micomandante fue el director técnico de la Operación Zelaya. El Presidente Lula no parece estar completamente dispuesto a reconocer públicamente que su gobierno le metió la mano al conflicto hondureño, prestando su casa, para que Mel, que no tenía a dónde llegar, pudiera instalarse en el corazón de la ciudad.

En Brasil, en Venezuela, en Colombia, Honduras y Estados Unidos se rumora  que la jugada fue encargada por Lula, a Marco Aurelio García, su asesor internacional, muy cercano ideológicamente a Micomandante. García maneja las relaciones de Brasil con los partidos de izquierda en Europa y América Latina, incluidas las Farc. Así que Micomandante lo que hizo fue situar la contraparte, alguien que tuviera experiencia en operaciones encubiertas, que pudiera trabajar con García y conociera de cerca la situación venezolana en Honduras. El único que tenía el perfil, era el impresentable Ramón Rodríguez Chacín, perro de presa de la revolución bolivariana y enlace de Micomandante con las Farc.

Se ha hablado de la prudencia de Luiz Inácio Lula da Silva para el manejo de las relaciones internacionales, en varias de las situaciones en que ha servido de árbitro, facilitador y acompañante. Si bien Lula ha desempeñado sus buenos oficios, como lo hizo en Colombia para la liberación de los soldados secuestrados por las Farc, en condición de país grande de América Latina, garante continental, hermano mayor, siempre ha dicho que “no interviene en asuntos internos de otros países”. Pero la sola llegada de Mel, como quiera que haya sido, pone en entredicho la prudencia no intervencionista del ex sindicalista. Aún si los hechos hubieran sido, que Mel simplemente se presentó a la embajada del Brasil, a donde ingresó en “caballo de Troya”, convencido de que Lula le darían el asilo que desesperadamente venía a solicitar. Así, sin pensarlo dos veces, el Embajador lo asiló, llamó a la Cancillería, la Cancillería a Lula, quien aprobó. Si Mel ya estaba en la casa, qué otro camino tenía. De no haber aceptado hubiera echado a Mel a manos del ejército hondureño que también lo quiere tener encerrado, pero sin estatuto de exiliado.

Felipe Colina en su sección “Carrusel Político” del periódico La Razón dice: “Está confirmado que el ex ministro del Interior Ramón Rodríguez Chacín fue el encargado de dirigir los escoltas venezolanos que custodiaron al ex Presidente Zelaya durante su ingreso a la sede diplomática de Brasil”. Y lo recalcó también Nelson Bocaranda, en El Universal de Caracas: “El ex capitán del ejército venezolano, Rodríguez Chacín, habría orquestado el regreso de Zelaya con apoyo nicaraguense”. El Espectador, de Colombia, dijo que según sus fuentes en Washington, García fue el autor intelectual de la “Operación Zelaya”, y Rodríguez el ejecutor en tierra.

Los hechos conocidos son así: el 22 de septiembre la esposa del presidente derrocado, Xiomara Castro, llegó a la embajada brasileña y como el embajador no estaba, pidió al encargado de negocios, Francisco Resende Catunda, que recibiera a su esposo. El encargado llamó a Brasilia y desde allá le dijeron que sí. Nadie en Brasil ha confirmado exactamente quién concedió el beneplácito. Sin embargo, fuentes oficiales se han apresurado a negar que el gobierno haya tenido algo que ver con el retorno de Zelaya. “La elección de la sede diplomática brasileña fue por causa de la vocación democrática de Brasil, del presidente Lula y de Marco Aurelio García, y claro, por su peso internacional”, destacó Zelaya.

El 21 de septiembre Mel aterrizó en un aeropuerto militar de San Salvador en un avión venezolano, de inmediato se reunió con José Luis Merino, alias Ramiro Vásquez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación, que vivió en la clandestinidad durante los años de la guerra civil salvadoreña y aparece en los computadores de Raúl Reyes por la mediación entre un distribuidor de armas australiano y las Farc. “Vásquez es un tipo con un historial larguísimo en la vida clandestina, entrenado en Moscú y en La Habana” dice The Wall Street Journal en su edición del 7 de octubre.

Esa platica se perdió

Esa platica se perdió

El “ingreso seguro” es seguro. Que no le quepa duda a nadie”. Invertir en el proyecto de Monseñor Uribe paga. ¿Qué importa que sea un complot criminal contra la sociedad civil, desde el estado? La responsabilidad política no hay que atribuírsela a Uribito, que siempre ha sido fiel a Monseñor, aún desde su campaña, ni a ese otro pobre muchacho que Uribito dejó trepado en el Ministerio haciendo la tarea. La responsabilidad hay que ir a buscarla en el estado de inteligencia superior. A donde el Nixon del régimen.  

El análisis técnico de las propuestas a la convocatoria para la cofinanciación de proyectos de infraestructura de riego y drenaje del programa Agro Ingreso Seguro (AIS), lo hizo el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). El 21 de agosto publicó los resultados. Posiblemente todos cumplieron los requisitos, entregaron el proyecto técnico, presupuestos, garantías de cofinanciación. Se seleccionaron 55 proyectos en un primer plan por $63.570 millones. Y en el segundo fueron elegidos 45, por un valor de $8.947 millones. Las irregularidades no están en los pliegos, en las cifras, en los avales ni en las pólizas. Hubiera sido un fraude tan chapucero que habría terminado insultando  la inteligencia superior.

 Es posible que ni siquiera el ICCA se hubiera prestado para manipular proyectos, o chulearlos para el plan de favorecimiento. Todos los cien proyectos aprobados, cumplen los requisitos del formato. El truco viene desde atrás, idearon un programa para destinatarios seleccionados, una buena parte de ellos contribuyentes de la segunda campaña y del referendo. Se les avisó, para que hicieran el cobro de recursos no reembolsables, presentando proyectos. Hasta un extraditable alcanzó a hacer su cobró de contribución, antes de viajar a USA.

Entre Valerie Domínguez Tarud y las cuatro familias Dávila del Magdalena, recibieron cerca de $2.500 millones. La compañía Mayagüez S.A. recibió cinco subsidios por un total de $1.107 millones. La empresa había hecho una donación de $25 millones al referendo.  Manuelita S.A. recibió un subsidio de $258 millones. El Senador Villamizar, ilustre varón conservador, hoy en la cárcel, luego de que le descubrieron su caleta en la casa de Bucaramanga con más de mil millones, también cobró por un proyecto en un predio de su hijo.

La operación de favorecimiento utilizó los recursos del Estado para el desarrollo agrícola, saldando deudas electorales, retribuyendo la inversión empresarial en el proyecto político, y de paso engrasando la disponibilidad de inversión para el tercer periodo.

La idea de Valerie, de devolver la platica, cuando se vio pillada, aunque pareció muy precipitada, resultó buena idea. Monseñor no tardó mucho en salir a repetir: la platica hay que devolverla. Con lo que vino a confirmar el complot, eso sí, sin  haber sido informado, sin tener nada que ver, sin saber, sin haber visto, sin haber imaginado, lo que sus funcionarios pueden llegar a hacer para que él continúe en el poder.

El “ingreso seguro” no es limpio. Hay que devolver la platica, dijo Monseñor porque los pillaron en la trampa, aunque también todos sepamos que esa platica se perdió.

Nocturno de Chile

Nocturno de Chile

Christopher Domínguez
                           De las miles de páginas, indignadas o conmovidas, que los escritores latinoamericanos han escrito sobre las dictaduras militares que reinaron en el cono sur, pocas tan eficaces, por fantasmagóricas, como las dedicadas por Roberto Bolaño en Nocturno de Chile a un inverosímil general Pinochet tomando clases de marxismo con el sacerdote y crítico literario Sebastián Urrutia Lacroix, conocido como el cura Ibacache.

                Sólo un prosista del refinamiento de Bolaño podía retratar el terror mediante una anécdota espectral, sin recurrir a las convenciones manidas, poniendo ante una Junta Militar ansiosa de conocer la ideología del enemigo marxista a un poeta improvisado, con relativo éxito, como exegeta de Marta Harnecker.
                En 150 páginas, una obra maestra de la novela corta cubre la progresión asfixiante del enigma de la vocación artística, la maldición de la crítica literaria, las rarezas del estado eclesiástico y la real o supuesta banalidad del mal. Una narración que no concede respiro. Sigue el recurso de Hermann Broch en La muerte de Virgilio, la memoria fugada de un moribundo, o de un afiebrado que se siente morir. 
          Sebastián Urrutia Lacroix deberá iniciar su educación sentimental cruzando la aduana del crítico Farewell, príncipe de la literatura chilena. Con singular libertad, Bolaño presenta una versión de quien en la realidad fue, me parece, Hernán Díaz Arrieta (1891-1984), conocido durante medio siglo por su nombre de pluma, Alone. Reseñista compulsivo, Alone dejó una obra enorme, entre la que destaca Pretérito imperfecto. Memorias de un crítico literario (1976) y la Historia personal de la literatura chilena (1954). Heredero austral y tardío de Sainte-Beuve, Alone, Farewell en Nocturno de Chile, practicó la vieja crítica mediante "un esfuerzo civilizador, en un esfuerzo de tono comedido y conciliador, como un humilde faro en la costa de la muerte", apunta irónicamente Bolaño.
            Alone fue un comprometido periodista de derechas, lo que no le impidió ser amigo y protector de Pablo Neruda. El cura Ibacache dialoga con Farewell desde la fiebre: "me gustaría decirle que hasta los poetas del partido comunista chileno se morían porque escribiera alguna cosa amable de sus versos". Y es precisamente ante Neruda, en el fundo de Farewell, donde el pobre cura, humillado por su alzacuello tanto como por su pubertad lírica, pasa su rito de iniciación, volviéndose coime o acólito del gran crítico. 
             Pero volvamos a Farewell y al cura Ibacache, ancianos pinochetistas quienes no comprenden el significado político de la muerte de Neruda, ocurrida unos días después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. “Al día siguiente fuimos al cementerio. Farewell iba muy elegante. Parecía un buque fantasma, pero iba muy elegante. Me van a devolver mi fundo, me dijo al oído [...] Luego alguien se puso a gritar. Un histérico. Otros histéricos le coreaban el estribillo. ¿Qué es esta ordinariez? preguntó Farewell. Unos retoques, no se preocupe, ya estamos llegando al cementerio. ¿Y dónde va Pablo? preguntó Farewell. Allí delante, en el ataúd. [...] Qué pena que los entierros ya no sean como antes, dijo Farewell. En efecto, dije yo. Con panegíricos y despedidas de todo tipo, dijo Farewell. A la francesa, dije yo. Le hubiera escrito un discurso hermoso a Pablo, dijo Farewell y se puso a llorar. Debemos de estar soñando, pensé yo. Al marcharnos del cementerio, tomados del brazo, vi a un tipo que dormía apoyado en una tumba. Un temblor me recorrió la columna vertebral. Los días que siguieron fueron bastante plácidos. Yo estaba cansado de leer a tantos griegos, así que volví a frecuentar la literatura chilena”.
      
     El cura Ibacache nunca pasará de ser un écrivain raté, atormentado por un joven doble y perseguido por las sentencias escépticas de Farewell, "de qué sirve la vida, para qué sirven los libros, son sólo sombras". Si su indiferencia ante la historia es fantasmagórica, si su relación con la poesía está de antemano condenada por su reputación de crítico, queda la vocación sacerdotal. Pero, como un abate de corte dieciochesco, su vida clerical sólo resplandece durante un viaje eclesiástico por Europa, enviado por el Opus Dei, para revisar la restauración de iglesias y basílicas.

       El cura literato de Nocturno de Chile acaba conociendo una red italiana, francesa y española de clérigos colombofóbicos que convierten sus campanarios en nichos de cetrería, pues sólo los halcones pueden destruir a las palomas, incriminadas por el deterioro sistemático de los monumentos de la Iglesia Católica.
        Tras el golpe militar, indiferente a la función del crítico como faro civilizador desde la costa de la muerte, el cura Ibacache recibe la extraña propuesta, que debe mantener en absoluta confidencialidad, de instruir a los generales golpistas en la ideología marxista.

        En las sesiones, Pinochet se destaca como el más paciente alumnos, quien al final se confiesa superior a los presidentes Alessandri, Frei y Allende, pues él, a diferencia sí ha escrito libros, aunque fuesen de geopolítica y en ediciones militares.
    

       "La décima clase fue la última. Sólo asistió el general Pinochet. Hablamos de religión, no de política. Al despedirme me dio un obsequio en su nombre y en el de los demás miembros de la Junta. No sé por qué yo había pensado que la despedida iba a ser más emotiva. No lo fue. Fue una despedida en cierto modo fría, correcta, condicionada por los imperativos de un hombre de Estado. Le pregunté si las clases habían sido de alguna utilidad. Por supuesto, dijo el general. Le pregunté si había estado a la altura de lo que de mí se esperaba. Váyase con la conciencia tranquila, me aseguró, su trabajo ha sido perfecto. El coronel Pérez Larouche me acompañó hasta mi casa. Cuando llegué, a las dos de la mañana, después de atravesar las calles vacías de Santiago, la geometría del toque de queda, no pude dormir ni supe qué hacer. Me puse a dar vueltas por el cuarto mientras una marea creciente de imágenes y de voces se agolpaba en mi cerebro. Diez clases, me decía a mí mismo. En realidad, sólo nueve. Nueve clases. Nueve lecciones. Poca bibliografía. ¿Lo he hecho bien? ¿Aprendieron algo? ¿Enseñé algo? ¿Hice lo que tenía que hacer? ¿Es el marxismo un humanismo? ¿Es una teoría demoniaca? ¿Si les contara a mis amigos escritores lo que había hecho obtendría su aprobación? ¿Algunos manifestarían un rechazo absoluto por lo que había hecho? ¿Algunos comprenderían y perdonarían? ¿Sabe un hombre, siempre, lo que está bien y lo que está mal?”

     En las novelas cortas, como Estrella distante (1996), y Nocturno de Chile, Bolaño saca tanto provecho de la diáspora sudamericana de los años setenta, convirtiendo los dolores ideológicos en profecías literarias, encontrando la esencia metafísica del terror, demostrando que la prosa puede y debe ser, al mismo tiempo, un juguete literario y una apuesta por la gravedad.

“Memorias de mi putas tristes” al juzgado

“Memorias de mi putas tristes” al juzgado

 ¿Qué sucederí¿Qué ocurriría si las novelas y películas donde ocurren asesinatos fueran acusadas de incitación al homicidio? Mucha más de la mitad de la literatura y la filmografía tendría que ser judicializada. O si no, prohibirse por ser un riesgo social, amenaza contra la salud pública, o incitación  al delito.

                          Las sociedades democráticas reconocen un régimen de libertades individuales, por el cual las personas están en el derecho  - por ejemplo -  a practicar el sexo oral, a inyectarse morfina, a suicidarse, a pertenecer a la religión de Maradona, a tatuarse, a hacer cine gore o a ejercer el vudú o el liberalismo. Del mismo modo debería reconocerse y respetarse el dominio de la libertad de ficción, donde se asiste siempre a un espectáculo suspendido de la moral.

                          Si la ficción literaria y audiovisual no puede sostenerse en situación de “suspensión moral”, socialmente convenida respecto a la aceptación  a la libertad creativa, el arte no sería posible, no tendría espacio, ni condiciones. Lo que sucede en el mundo islámico o acontecía en la antigua sociedad soviética. El único arte posible sería “el arte oficial”, que comienza ahí donde se ha aniquilado la libertad individual de creación. La discusión sobre la libertad de creación es mucho más profunda que el debate sobre la jurisdicción estética. Tiene que ver con la mirada y el significado práctico que una sociedad concede al arte y sus productos.   Si “Del asesinato considerado como una de las bellas artes” terminase siendo llevado al juzgado por incitación criminal, ¿qué se salvaría de lo escrito, entre Homero y Herta Müller?

                            El reconocimiento del principio de la libertad de narrar conlleva aceptar la suspensión moral, según el cual y por convención civilizada, a la literatura no se la juzga como a la vida, de la misma manera que a la vida no se la juzga como al arte. Si así fuera, tendríamos otra vez a Trópico de Cáncer y a Lolita, encausadas en los Estados Unidos por inmorales. Y el ataque del II-S contra la sociedad norteamericana, juzgado como si no hubiera sido más que una superproducción de alto presupuesto nominada a quince óscares. 

                          Cuando creíamos que las “ligas de la decencia” habían terminado suplantadas por la crítica literaria y cinematográfica, cuando se creía que a Emma Bovary, y con ella  a Flaubert, no se los volvería a conducir a los juzgados, asistimos a un renacer de la superioridad moral investida de autoridad moral para juzgar a la ficción. Cualquier asociación puede con justificada arrogancia legal  emprenderla contra la literatura, como si se trataste de una tratante, una terrorista, una alcahueta o simple meretriz. 

                           Ahora le ha tocado el turno a nuestro gran viejo, el Gabo. Lydia Cacho lo acusó “de avalar ideológicamente una apología de la trata de niñas", mientras se iniciaba el rodaje – Televisa y Femsa - en Puebla, de las Memorias de mis putas tristes, su última novela, publicada hace cinco años. La Coalición regional contra el tráfico de mujeres y niñas en América Latina y el Caribe, también presentará denuncia penal ante la Procuraduría General de la República, contra el Gobernador de Puebla, Mario Marín, por apología a la prostitución infantil. Cacho es una reconocida activista en favor de las mujeres y contra las mafias de pederastia, reconocida con el Premio Mundial de Libertad de Expresión de la Unesco y el Premio Libertad de Expresión de la Casa de América en 2008.

                            Considera Cacho que una película, y por tanto una novela, que difunda “historias” que “representan un riesgo en un país donde la pedofilia y la trata de personas con fines de explotación sexual crecen con la tolerancia y la complicidad de autoridades”, debe ser denunciada y procesada por incitación, un delito tipificado en el Código Penal Federal, en su título 8, sobre los “delitos contra la moral pública y las buenas costumbres”. El artículo 201 bis estipula que “al que promueva, publicite, invite, facilite o gestione… relaciones sexuales con menores de 18 años se le impondrá una pena de 5 a 14 años de prisión y de 100 a 2 mil días de multa”. Concluye pues la acusante, conque la película, y por tanto la novela, “representan una glorificación a una actividad ilícita”.

                                 La historia es la del “Profesor Mustio collado”, un viejo periodista que al cumplir 91 años de edad se regala “una noche de amor loco con una adolescente virgen”. Para “conseguirla” recurre a la propietaria de un prostíbulo que le lleva una niña de 14, de la cual se enamora. Es una historia de amor, en la que se le rinde un homenaje literario  a La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata. "Ese argumento – dice Cacho - lo hemos escuchado de cientos de pedófilos que buscaban niñas vírgenes de entre 13 y 14 años para violarlas y que pagaron porque alguien las secuestrara, comprara y vendiera". Y le dice a Gabo: "Mientras más famoso eres adquieres mayor responsabilidad moral y ética por tus acciones, puesto que la fama te convierte en paradigma, en modelo a seguir".

                                  Así que el Gabo, que escribió su última novela cuando tenía 76 años, podría terminar empapelado en un juzgado de Puebla, respondiendo con su pellejo - por lo que un personaje, en una novela japonesa, hizo, y que a su vez inspiró a que otro, en Barranquilla, comprase a Delgadina, de la que terminó perdidamente enamorado - como si el hecho de escribir fuera tan impugnable como el tráfico de personas o la pederastia.

                             Un acto novelado, inspirado en la más pura soledad de un personaje llegado a la vejez, que ha de terminar por hacer posible el puro amor senil, pasó a convertirse, por efecto de una suplantación del juicio estético por el código penal mexicano, en un alegato, en el que la persona del escritor es enjuiciada por algo que no hizo. Si las convenciones culturales no son capaces de distinguir entre el mundo civil y moral de las personas, y el mundo ficticio y suspendido de los personajes, inevitablemente iremos de regreso a las ápocas del macartismo y el estalisnismo, y sus siniestros tribunales para juzgar el arte.  

                          Así que si nos vamos a poner legalistas en sentido estricto, ¿no será al Profesor Mustio collado al que habría que citar al juzgado para que responda?

 

 

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El Capo o la mafisificación de la tele

El Capo o la mafisificación de la tele

Llegó el Capo, el Patrón ¿me entiende? Cinco veces más rico que Pablo Escobar. Diez veces más frio y veinte veces más exitoso con las mujeres. 932 se llevó a la cama. La diferencia es que, Pedro Pablo León Jaramillo es una ficción de RCN televisión realizada por Fox-Telecolombia.

Producciones como el Cartel, las Tetas, las Muñecas de la mafia y El Capo, son diseños costosos de mercadeo para subir el raiting, hacer propaganda, ayudar a la imagen del ejército, moralizar por entregas, y golpear al narcotráfico con más éxito que en la realidad. Pero todas son ficciones, han salido de la escritura de los guionistas.

El Capo – nadie puede negarlo – salió de un guión, de un estudio, de  un rodaje, de una edición, pero también salió de la barriada, del subterráneo,  de la gran ciudad, del mundo del mercado negro. Nada ha tenido que  inventarse el guionista, le basta la historia, la prensa, algunos buenos amigos, algunos buenos informantes, unas declaraciones y saber cómo hacer unos montajes de tiempo y espacio en la historia, para tener su producto al aire.

Es una ficción, desde luego, pero es lo que como televidentes más nos atrae. Una historia que ya conocemos, en sus protagonistas, su crueldad, su riqueza, su astucia, sus propiedades, su música, su cultura, su gusto. Pero aún así queremos verla todas las noches. Sabemos cómo comienza, sabemos como ocurre en la mitad y sabemos cómo termina, pero nos obligamos a la cita diaria.

Un rector de una academia militar se queja de que el Capo muestra lo ilícito, lo criminal, lo degradado, lo cual no es del todo cierto, también muestra la integridad y el arrojo de un ministro, el coraje y profesionalismo de unos militares,  los gestos de humanidad de los escoltas para con los huérfanos del kamikaze sidoso que se inmoló, para asegurarles el futuro. Dice el rector que necesitamos programas para la paz y la tolerancia, campañas de conciencia. Evidentemente él no sabe que la televisión es un negocio. Alguien se lo debería explicar.

Un crítico – evidentemente – dice que Colombia está haciendo su catarsis con las historias de narcotráfico. Lo que podría entenderse, como revivir con las series, el dolor original del crimen, hasta que el dolor se transforme en purificación y purga de los instintos criminales que nos posen como sociedad. Es una interpretación clásica de origen griego en los tiempos de la narco cultura, del estado mafioso. Le aterra que el país no se escandalice frente a la realidad del narcotráfico y haya quienes – como los rectores – lo hagan con el narcotráfico de la ficción.   

El Capo es una “compota envenenada”. Nos están dando lo que queremos ver, lo que queremos revivir, aún siendo lo oficialmente odiado, lo “humanamente· odiado por una sociedad que ha sido víctima del narcotráfico; pero quizás por odiado, no menos idealizado. Una serie de malos, pero de malos que en el imaginario masivo representan una maldad que no pueden condenar del todo, que es excusable de algún modo.  En el imaginario de muchos televidentes – especialmente los más jóvenes - lo que se ofrece como bueno, no siempre es bueno, y lo que se muestra como malo, no siempre es malo. La dirección del mensaje que se está  montando en la ficción, no responde a la dirección en que los muchachos y muchos adultos, resuelven en su cabeza, en su corazón, en sus barrigas, el contenido de la compota.

Las compotas son manipulaciones manipuladas, son juegos de contra inteligencia dramatizada, lógicas compartidas por RCN, el ejército, el guionista y algunos comentaristas de prensa, pero a su vez un recurso directo para la trivialización del mal. El Capo no se podría emitir si fuera una apología, una incitación, si se emite es porque apunta contra el narcotráfico, aunque sea con la pistola descargada. Es como si los guionistas hubieran dicho: vamos a mostrar a un monstruo, pero lo vamos a humanizar para hacerlo visible, creíble. Y hubieran construido en un estudio una especie de doctor Frankestain de tierra caliente, construido con pedazos de capos puestos fuera de circulación, carteles y cartelitos, pero con una mirada capaz de penetrar el lugar común de la maldad y adentrarse tras las líneas familiares del monstruo. Lo que termina haciéndolo más creíble, pero mucho más peligroso, como ejemplo para niños y muchachos. En muchos suburbios y barriadas de comuna y ladera de Medellín, Cali y Bogotá, hoy los niños y los muchachos juegan a ser Tato, Chemo y Perrys.

Con el Capo, pasa lo que aconteció con la Huaca, es una serie que no se podía hacer con el ejército, pero no se podía hacer sin el ejército. Muchos televidentes, de esos mismos que reportan las cifras de raiting que excitan a los canales, se han hecho inmunes a las delicadas toxinas de las compotas envenenadas. El Capo reproduce con su historia un  imaginario instalado en la creencia, por efecto de la permeación mafiosa del estado y la sociedad civil. La compota es una recreación de la trivialización del mal. Al haber humanizado el capo mostrándolo desde adentro, en su dolorosa equivocación, en su condición de macho alfa, en su condición de solitario, de galante, en cambio de una caricatura mestiza del mal, han logrado lo contario de lo que se pretendían con la estrategia de mercado: que el imaginario colectivo termine quitándole el peso, la seriedad a la maldad que nos venden entre comercial y comercial.

 

 

Entre la extradición y la candidatura

Entre la extradición y la candidatura

Una orden de extradición por violación de soberanía y genocidio, podría ser una buen motor de campaña, si Santos fuera candidato. Una ola de sano nacionalismo uribista sería capaz de conseguir los votos para hacerlo Presidente. No siendo candidato, la acusación que acredita extradición, no le da puntos a él, sino al Patrón.

 

El juez tercero de Garantías Penales de Sucumbíos, Daniel Méndez, pidió al presidente de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), José Vicente Troya, iniciar un proceso de extradición en contra de Santos. Recae también sobre el sujeto, una orden de detención preventiva por la autoría intelectual del bombardeo del primero de  marzo de 2008 al campamento de Raúl Reyes en Angostura, en el cual fallecieron 26 personas. El presidente de la Corte Nacional de Justicia, José Vicente Troya, aceptó la solicitud.

 

¿El Santico si tendría las uñas y las agallas para ser autor intelectual de algo? ¿Cómo se las ingenió Monseñor para decir que el bombardeo no fue un acto de terrorismo contra el terrorismo? Fue, dijeron en su momento, un acto de defensa preventiva, del que no se informó a Correita, porque seguramente habría fracasado la operación. El terrorismo tiene une estatuto internacional, a pesar de lo cual los miembros de Unasur no reconocen a las Farc como terroristas. Con lo cual el ataque colombiano, no es aceptable como parte de la lucha contra el terrorismo. Es la violación de la soberanía  ecuatoriana, con fines delictivos: homicidio.

 

La lógica judicial del Juez Méndez tiene un doble sentido. Es una lógica aplicable al Gobierno colombiano o a las Farc. Una lógica que se aviene al hecho de que cualquier violación de soberanía, de territorialidad, debe ser juzgada y condenada. Pero de otro lado tiene un inocultable sentido de la oportunidad política, tan eficaz como arrojar gasolina sobre las brazas del conflicto colombo ecuatoriano. Precisamente  cuando Quito y Bogotá preparan una reunión de cancilleres el 9 de octubre, para restablecer las relaciones.

Juan Manuel Santos en el patio de la carcel municipal de Sucumbíos, en la amazonía ecuatoriana, purgando pena de por lo menos 50 años, por la autoría intelectual de la masacre del campamento de Raúl Reyes, sería tan aleccionador como paradójico. Si se tratara de un limpio juego de justicia, la órden de extradición debería ser contra Monseñor Uribe. Si se tratara de lucha contra el terrorismo, la diplomacía debería haber resuelto el asunto hace tiempos. Pero es que no se trata, ni de lo uno ni de lo otro.

Veinte años no es nada

Veinte años no es nada

Pekín.- El día anterior a la celebración transcurrió entre espesas oleadas de niebla. Pero durante el desfile el sol abrió como un león estirado sobre un cielo azul cobalto sin una nube, un cielo de primavera roja. El partido ordenó al Ejercito Rojo manipular el ambiente, así que sus aviones salieron en la noche a limpiar el cielo con químicos, como lo habían hecho durante los Juegos Olímpicos.

El 4 de junio se cumplieron 20 años de la masacre de Tian´anmen. Los muertos no se contaron, no se dejaron contar, el ejército los levantó sin ceremonia,  los medios de comunicación fueron censurados. El Partido Comunista Chino (PCCh) ordenó a su Ejército rojo disparar contra una multitud de más de cien mil personas que había ido a pedir libertad de expresión, democracia y freno a la corrupción. Mil estudiantes se habían declarado en huelga de hambre desde el 13 de mayo, en el mismo lugar en donde ayer hubo una  exhibición de fuerza de potencia en ascenso, un milimétrico y agresivo espectáculo militar que vieron 100.000 adultos y 80.000 niños. El Presidente Hu Jintao en su discurso dijo: "sólo la reforma y la apertura pueden asegurarnos el futuro”. Junto a la puerta de Tian´anmen, en cuyo balcón Mao proclamó el primero de octubre de 1949 la República Popular de China, desfilaron como robots 8.000 soldados de elite, 150 cazas de última generación, 1000 tanques Tigre,  500 vehículos artillados y un carnaval frío y riguroso de misiles tierra-tierra capaces de llegar a Washington. Pekín había sido tomada por las fuerzas de seguridad, y el centro permaneció cerrado para la sociedad civil. Bien distinto a hace sesenta, cincuenta, y hasta treinta años. El movimiento del 4 de junio se inició con las protestas de intelectuales, estudiantes y obreros por el fallecimiento de Hu Yaobang.

Lo de ayer fue una parodia de nuevo rico, una parodia costosa  de los desfiles kitsch de Nikita Jruschov, Kim Il-sung o Ho Chi-minh. El cielo fue conmovido por escuadrillas apenas visibles de cazas fabricados en casa. Hu Hintao -  acompañado del ex presidente Jiang Zemin – fue ataviado con un traje parodia, el gris rojo del Presidente Mao, pasó revista a los soldados en una limusina parodia "Bandera Roja", el auto favorito del Gran Timonel.

El sistema chino se autodefine en su constitución como “… un Estado socialista de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la alianza obrero campesino… ”. Dirigido por encima de todas las clases, hay que decirlo, por el todo poderoso PCCh, una oscura y tenebrosa organización  que controla el ejército más grande del mundo, 2.3 millones de hombres en armas.

Al autor del milagro chino – el socialismo por vía del capitalismo – el innovador tío Deng Xiaoping, jamás le importó el color de los gatos, con tal de que cazaran ratones. Qué importa, pues,  el color constitucional, el del pensamiento político oficial y el da la ideología, si China aprendió a cazar ratones,  grandes y chiquitos que corretean por occidente y oriente.

 

¿A quién le importa el Polo y el PL?

¿A quién le importa el Polo y el PL?

Entre todos, liberales de centro y de izquierda, pusieron 1.400.000 votos. Si existiera oposición deberían haber puesto el 10% del censo electoral: 2.900.000. Pusieron menos que todos sus registros históricos anteriores, estuvieron por debajo de las expectativas, dieron impresión de debilidad política y organizativa, y lo peor, cuantificaron el grado de dispersión de los votos convocados al proyecto de un frente contra la reelección, que une a los dos partidos.

¿A quién le importa el Partido Liberal y el Polo? Por los votos, uno diría que se contaron las clientelas, para proponer dos candidatos oficiales a las elecciones del 2010. Rafael Pardo obtuvo 370.000 votos y Gustavo Petro 260.000. Independientemente de la suerte constitucional del referendo, los dos candidatos unidos, sus votos, marcan un punto crítico de convocatoria y uno muy débil de partida. Ellos dirán que las elecciones en firme apenas comienzan. Insistir en el lugar archicomún de que las elecciones las ganó el abstencionismo, es un lugar común político de los derrotados, que en nada ayuda a reducir la incertidumbre.

“La oposición no existe. Lo que sucedió el domingo fue que se abrió el camino para que los que apoyan al Presidente y al referendo, lo saquen adelante en las urnas el próximo año, con los nueve millones de votos que se necesitan”, dijo el senador del Partido de la U Armando Benedetti.

El Partido Liberal no se merecía más que lo que obtuvo, con esos candidatos. Si lo más atractivo del abanico es Pardo, qué esperanza. Cecilia López y Alfonso López podrán agregar a su hoja de vida, el triste honor de haber sido precandidatos a la presidencia por el PL. En el Polo, el lánguido triunfo de Gustavo Petro, no obstante, representa la derrota de los Moreno Rojas/Samper/Dussán, la maquinaria clientelista del Polo, que puso de mascarón de proa electoral a Papá Noel.

Pero nada de lo anterior tranquiliza a quienes adivinamos en el futuro político el riesgo de un proyecto hegemónico de estado mafioso. Por el contrario, los resultados del domingo son el peor vaticinio de lo que podría pasar, si  un frente amplio, por la defensa de la Constitución del 91 y contra la reelección, no se constituye en seis meses, como opción distinta de gobierno, a la de Monseñor Uribe. Los resultados fuerzan la alternativa única del frente. Petro tenía razón. Falta ver que los acuerdos entre Gaviria & Gaviria tengan algún peso, y no sean declaraciones para la tribuna.

El César, quien ganó con Rafael Pardo –por quien llegó a romper su imparcialidad, según los otros precandidatos–perdió políticamente, su votación significó menos 1,7 millones con respecto a la consulta del 2006 (2’727.202), cuando ganó Horacio Serpa. Carlos, que redujo en 2.500.000 el capital político de la pasada campaña presidencial, tendrá por compromiso mover el ala clientelista del Polo, apoyada por el PC y el Moir, a que apoyen a Petro. Si no lo logra, no solamente no merece estar en el Polo, sino que habría renunciado a contribuir a la opción del frente democrático amplio.

¿Dejarán Gaviria & Gaviria sus respectivos partidos? ¿Se podrán comprometer partidariamente con la consulta interpartidista, como la única y casi desesperada salida opositora para tener candidato único, o terminarán sepultados por la oposición interna? Los Héctor Elís, los Dussanes, los Gómez Méndez.

El triunfador de la jornada, para desgracia de quienes se hicieron contar, fue Monseñor Uribe y el referendo. Hoy, sin embargo,  nadie puede tener certeza que todos los liberales juntos –PL y Polo - tengan la capacidad, la integridad, la visión y los votos, para jugar a ganarle las elecciones a Monseñor, en el año de gracia en que celebramos los 200 años de una insípida y triste independencia.

 

 

 

 

 

 

 

Lula hizo el pase para que Mel metiera el gol

Lula hizo el pase para que Mel metiera el gol

Si Michelletti & Cia querían ver a Mel en prisión, por el bulto de cargos que hay contra él, se pueden sentir recompensados. Está preso en la Embajada del Brasil, sin agua, sin suficiente comida, sin drogas, rodeado por el ejército hondureño, con los inodoros llenos de la mierda, sin colchones para las 64 personas atrapadas, víctimas de una descarga de gases tóxicos que las ha hecho orinar sangre.

Encerrado en el baúl de un auto ingresó a Honduras por la frontera con Nicaragua. Atravesó sin más dificultad que ir encerrado a 35 grados, veinte retenes - ¿con complicidad? - hasta llegar al centro de Tegucigalpa el 21 de septiembre, directo a la Embajada del Brasil, a diez minutos del Palacio. Su amigo Luis Inacio Lula se la puso a disposición. Desde el segundo piso Mel le gritó a los periodistas: “Estoy aquí para la restauración de la democracia, para llamar al diálogo".

La travesía duró 15 horas. "Tuve colaboración pero no puedo decirlo para que no molesten a nadie", ha explicado Mel. El responsable de la Embajada ha solicitado moderación. Entre tanto el gobierno de Micheletti fue olímpicamente burlado, le atravesaron las líneas de control, no le funcionó la inteligencia, le metieron un gol que reventó en al arco del Brasil. Con la papa caliente Micheletti no sabe qué hacer. Se le creó un foco inmanejable de tensión permanente, de manifestación continua, acompañados de combates callejeros, incendios, destrucción de autos. Y para que no queden dudas de la falta de inteligencia del gobierno, adoptó temporalmente la medida de suspenderle el agua a la Embajada y rocearla con gases, a pesar de que horas antes Micheletti había insistido en “que no tocaré un tabique de la embajada de Brasil”. La embestida es una agresión al gobierno del Brasil. Los químicos y las armas de asedio han sido proporcionadas por” Alfacom e Intercom”, propiedad del israelí Yehuda Leitner, quien estaría operando como intermediario entre el gobierno de Elhud Olmert y el gobierno golpista.

Micheletti le solicitó a Brasil que definiera el estatus de Zelaya. Lula dijo: “No voy a responder a las estupideces de un golpista”. Micheletti ha arriesgado la opción de un encuentro con Zelaya, como comienzo de un diálogo, con lo cual pone a ganar a Mel. Lula ha proporcionado la base para focalizar el conflicto político interior. Ortega el operativo de transporte, Micomandante se frota las manos. Entre todos han conseguido que Mel se instale a diez minutos del Palacio, que esté despachando aunque no tenga agua, reorganizando su gabinete a la sombra, hablando todo el día a través de celular, dando órdenes, coordinando la ayuda exterior, mientras su gente que rodea la Embajada, a su vez esté rodeada por las fuerzas militares. Lula lo ha invitado a que “permanezca todo el tiempo que quiera”. El jueves entraron sin problemas cuatro de los seis candidatos a la presidencia, entre ellos Elvin Santos del Partido Liberal, el de Zelaya. Muchos zelayistas se “encachimbaron” (emputaron) con la visita. Llevan tres meses pintando en las paredes grafitis contra Elvin, que apoyó el golpe.

Mel exclama “Patria, restitución o muerte”. Cuatro funcionarios de la OEA son devueltos en el mismo avión en que llegaron. Y al tío Lula no se le ocurre enviar un avión con frazadas, comida, agua, drogas, para las 63 personas que todavía permanecen atrapadas con Mel, en su Embajada.

Las uñas de la mano de Dios

Las uñas de la mano de Dios

 

 El Diego, mejor dicho Dios, va a hacernos el milagro, a porteños, a latinos, a todos, hará que por jugar mal, por primera vez Argentina no vaya a una copa del mundo. Es grande el Diego, él sabe cómo hace sus cosas. Es invencible, nadie como él, el único, el que todo lo sabe, hasta perder. El pibe  está haciendo historia, está poniendo a prueba a los bárbaros del Río de la Plata, en su fe.

 Los periodistas no pueden comprenderlo. Se sienten autorizados a repreguntar a Dios, a pedirle cuentas. Venía de un partido que acababa de perder con Paraguay - donde  ensayó cambios, mostró su adusta panza  y se tragó las uñas de la mano de Dios -  y fue entonces que algunos incrédulos, infieles filtrados a la rueda de prensa, le preguntaron qué pensaba hacer. Dijo Dios: “a ustedes los vengo peleando desde los quince, ahora tengo 48. No le tengo miedo a nadie. Ustedes no tienen los suficientes huevos”.

Una de las pancartas a Riquelme en el Monumental de River, luego de su polémica con Diego decía: "No te metás con Dios".
Eso mismo le digo: con Dios no te metás.  Dios no renuncia, más allá de él nadie. Dios fue el 10 del 86. No se les olvide. Su vida es un milagro. Sobrevive a un par de matrimonios. Mete perico tres días seguidos hasta que lo tienen que sacar en ambulancia al hospital. Traga como un bulímico, pero en vez de vomitar, engulle. Fue Dios mediterráneo cuando estuvo en Nápoles. Y se caga en Pelé.

¿Dónde carajos andaba Dios cuando la derrota ante Alemania en Italia 90? ¿Dónde cuando los pibes del equipo descendieron en pantaloneta al infierno en USA 94?  Dios ha tenido mundiales malos, como todos. ¿Cómo no los iba a tener si eligió ser futbolista? Dios no tiene suplente. Así que si Dios ha elegido que Argentina no vaya al mundial, hay que creer a Dios, y pedirle  que Argentina no vaya al mundial.

No importa que ahora sea un Dios cincuentón, cebado, que está en todas partes y en ninguna. No acaban de entender los argentinos que se condenaron a no matar a Dios. Y esa, que es la peor de las condenas, desatará mucho más adelante las furias futboleras de la misma tradición de furias trágicas que desataron  Perón, Gardel y Eva, que con su muerte hizo gritar a la aristocracia pampeana "¡Viva el cáncer!".

Argentinos: Dios no les durará por siempre. Tampoco la Señora K. Aprovechen para no ir a Surafrica ahora que todavía está con ustedes. No se zafarán de Dios, a menos que quiera morir, aún a pesar del éxito de su inmortalidad. Si Dios en sus planes ha trazado el repechaje como salvación, tengan fe. El es Dios, la salvación está en los otros. Y si a última hora se malogra el repechaje, es porque se lo merecen, ustedes se merecen todo, son un pueblo grande que tendrá que admitir que no superaron la prueba de fe.

Trilogía de fuerza

Trilogía de fuerza

La “carrera armamentista” es un nombre rimbombante para la adquisición de armas y aliados, que les aseguraría un potencial de maniobra, a Brasil, Colombia y Venezuela en la región. Es apenas una escalada de la vanidad de quienes están en el poder. La vanidad tri nacional de los jefes de estado, el ex sindicalista, el ex golpista y el ex liberal, según dice Antonio Caballero.

Hay que hacer crujir los dientes, ladrar en las fronteras, gruñir en los encuentros. Tanto el proyecto emergente de Brasil en el mundo, el proyecto hegemónico de desmantelamiento del antiguo poder en Venezuela, y el malhadado proyecto de refundar la patria en Colombia, necesitan – más que fuerza de argumentos – argumentos de fuerza. Sentarse a hablar armados, ha sido costumbre de los vanidosos presidentes suramericanos.

En el espectro más tropical de la sur América del norte, Brasil se arma, el duro del patio trasero, socio de varios clubes grandes, jefe de la pandilla regional, el socio de Sarkozy para el negocio de armas. Venezuela también se arma, la hija boba del Libertador aprendió a disparar con ayuda de los cubanos, tierra de reinas, de petróleo, de extremos, que ha echado mano de Rusia – como Cuba en otra época - para polarizar el Caribe. Los Estados Unidos activaron su cuarta flota del Atlántico y los rusos van a hacer en Venezuela inversiones en industria de guerra. Colombia también se arma. Le abrió siete, o diez, o quince bases, las que sean a las fuerzas norteamericanas de Obama. Aislada como ha dicho Micomandante que está, tan necesitada, tanto como USA, de un socio en la región, no necesariamente confiable. Entraron entre sí en una especie lánguida de cooperación republicana.

El ministro Silva y el canciller Bermúdez van a Quito y mostrar el acuerdo militar con los Estados Unidos. Objeto de la reunión de cancilleres de Unasur, en cumplimiento del compromiso de Monseñor en Bariloche. Pero llegaron a Quito a decir, que no podían compartir el acuerdo mientras los Estados Unidos no autorizaran, que Colombia es soberana para pcatar tratados, y que si la van a hostigar tanto, se sale de Unasur. Debería causarles toda la vergüenza del mundo al par de “cafés con leche” hacer declaración tan entregada, tan falta de soberanía y dignidad, pero ambos desconocen la vergüenza. Cuando los bellacos llegaron a Bogotá, después de ese costoso desastre de la reunión de Quito, cambiaron la declaración. Como si fueran expertos en cambiazos o paquetes chilenos, dijeron que el acuerdo no estaba finiquitado, y que solamente lo compartirían cuando le hubieran puesto punto final. Con un par de bobos desvergonzados representando al desvergonzado supremo, Lula, Correa y Chávez, tienen por qué temer.

USA, Francia y Rusia no se van a limitar a ver el juego desde afuera. Terminado el primer tiempo, se han puesto sus uniformes para disputar el resultado. El favorito es Brasil-Francia. Venezuela-Rusia no terminarán el torneo. Y USA-Colombia, si no cambian de entrenador, se enterrarán en el campo.

Bonny and Clyde en su casa rosada

Bonny and Clyde en su casa rosada

Los argentinos tienen miedo de tumbar a La Señora K, y con ella a la provinciana dinastía matrimonial que regenta al país. Y no se atreven por miedo a que el remedio sea peor que la enfermedad.

Lo que han hecho desde el poder Bonny and Clyde, daría tranquilamente para otro golpe. Qué da uno más. A Yrigoyen lo tumbaron en 1932. Perón fue puesto por Farrell, que tumbó al golpista Pedro Ramirez en 1943. Lonardi tumbó a Perón en 1955, que a su vez fue tumbado por Aramburu en el 58, que modificó la Constitución del 49. En 1963 Guido tumbó a Aramburu, y en el 66 el General Onganía – un homínido con charreteras – lo derrocó confinándolo en la Isla de Martín García. María Estela, la viuda esotérica,  fue depuesta el 26 de marzo 1976, por los militares, que con coraje y pundonor, sin tener que incurrir en lo legal,  hicieron que Argentina avanzara gloriosa al pleistoceno. Históricamente se  prueba que si en alguna parte los remedios siempre han sido peor que la enfermedad, es en la Argentina.

La Señora K y el Señor K, son una pareja adicta al poder del poder, que ha incurrido hasta en lo legal para controlar una larga y transparente cadena de corrupción. Manejan negocios a los que conviene que un sector de los productores agrícolas quiebre, mediante una habilidosa jugada legal de normas fiscales de exportación. Durante las movilizaciones de cultivadores, B&C echaron mano de escuadrones de esquiroles sindicales - neoperonistas erectus - que emulan con la “mano negra”.

El diario La Nación denunció la existencia de una flota de aviones paralela a la oficial,  que utilizan B&C: cuatro aviones y un helicóptero. Mueven en ella su primer anillo empresarial y un juego de maletas de contenido desconocido vigilado por custodios. "Florencia, la hija del matrimonio gobernante, puede hacer esperar hasta diez horas a una tripulación”. K tiene mal carácter, no mira a nadie, no habla con nadie, solo abre la boca cuando pasan por entre una turbulencia. Le tiene miedo a volar. 

Existe en curso una "causa penal " contra B&C por supuesto enriquecimiento ilícito que se detectó al rastrear 158% de incremento patrimonio en el último año. Justificaron el aumento por la venta de 16 inmuebles en Santa Cruz, provincia natal de K, con la que triplicaron sus depósitos bancarios; y por la creación de dos nuevas empresas hoteleras.  K arremetió contra una periodista que le preguntó sobre su incremento patrimonial, le dijo: "No sé si te mandó el Clarín. Como cualquier ciudadano me someto a la investigación de la Justicia y no al monopolio Clarín".

Los K atacan al Grupo Clarín al mejor estilo chavista. No necesitan cerrar los medios, basta que legalmente los reduzcan, no les renueven licencias, o instiguen leyes para sacarlos del mercado. Recursos completamente legales de  gobiernos mafiosos. Abren las puertas de la competencia, con quien tienen acuerdos, para que como está sucediendo, la entrada de nuevos operadores en el mercado del cable, saquen a Cablevisión, del Clarín, el principal operador de cable hoy en Argentina. Buscan que una asociación entre la Corporación América, de Eduardo Eurnekian, y el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, tome el control en detrimento del Grupo Clarín

El Clarín develó el tráfico ilegal y la cadena mafiosa de adulteración de medicamentos; la investigación contra Carlos Torres y César Pose, que aportaron dinero a la campaña electoral de la K en el 2007, mediante lo cual habrían lavado una cantidad grande de dinero. Los dos están vinculados con el empresario Néstor Lorenzo, de la mafia de los medicamentos.

Benedicto XVI, el taciturno engendro vaticano, sacudió con sus recientes declaraciones la insondable sensibilidad de los K, al declarar que la pobreza en el mundo es un escándalo. K desafecto a las ceremonias clericales, se apresuró a asistir a un oficio en donde declaró su completa coincidía con el jefe del Vaticano. Otro tanto hizo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, por encargo de la Señora K, y desde luego la Señora K. Porque con la pobreza todos tienen razón: es un escándalo, al que todos arrojan gasolina. Todos coinciden, todos tienen la pobreza en el primer lugar de sus agendas, la pobreza los une en sus propósitos, les agita al unísono el corazón justicialista y anima su petit socialismo de vaudeville.

Posiblemente B&C sean la versión argentina de Robin Hood: unos bandidos que roban a los pobres y los a ricos para ayudarse a sí mismos. La tragedia argentina es que siempre, el remedio ha sido peor que la enfermedad.  

La performance del perico en el alma mater

La performance del perico en el alma mater

Marion Barry fue alcalde de Washington durante tres períodos consecutivos. Estuvo  en el cargo hasta que fue arrestado el 18 de enero de 1990 en compañía de Hazel “Rasheeda” Moore, en posesión de una dosis más que personal de bazuco. Los aviones norteamericanos  que iban a dejar armas a los contras en Nicaragua, regresaban a casa cargados de cocaína y marihuana. Los militares movilizaban los cargamentos, igual que los mafiosos, para que una vez distribuida la mercancía, pudieran invertir las ganancias en una operación de rescate en Irán. La mafia norteamericana ¿no utilizó durante la guerra de Viet Nam, los aviones de la fuerza aérea para traer heroína del sudeste asiático, no utilizó los cadáveres de los soldados que regresaban en bolsas negras,  para hacer pasar la droga?

¿Guerra contra las drogas? ¿Cuál es el trasfondo de una guerra perdida? ¿A qué pesada broma juega el poder en su guerra contra las drogas? Cientos de policías cómplices, jueces, funcionarios, servicios de inteligencia, políticos, militares, en México, en Colombia y ahora en el Perú, donde los narcos mexicanos están invirtiendo los excedentes. ¿De qué guerra hablamos, cuando no se ha reducido la producción, ni la oferta, no se ha quebrado la cadena de precios, ni el transporte rápido, ni los sobornos? El negocio es tan bueno, que da para comprar cualquier cosa. En Colombia los excedentes se han invertido en comparar partes del Estado. El impacto ha sido el que todos conocemos: un estado mafioso.  

Las muertes de Galán, Jaramillo y Pizarro, son hechos que apoyan la idea de que no hay voluntad de guerra, y por tanto voluntad política. Es más una guerra mediática, de declaraciones, una guerra de cifras, de fumigaciones, de decomisos, de quema de laboratorios, arrestos, de chivos expiatorios (caso Galán), pero  que en definitiva no quiere quebrar el poder de las mafias. A ningún Estado le importa la salud humana. Si les importara habría adoptado multilateralmente la legalización con asistencia social.

La performance  de Tania Bruguera  en la UN puso la coca prohibida en una obra, que como tal se puede leer de varias formas. Casarse con una sola lectura es tonto. Quienes  rechazan la obra están en todo su derecho, por incluir la coca, por ser un show de tercera, por el efectismo mediático, por la provocación kitsch, por  lo que sea.

“La única responsable de la obra soy yo” señaló Tania, al aclarar que envió su proyecto a la Universidad Nacional, y que durante la representación le censuraron la distribución del perico cocaína y de un arma. ¿Qué esperaba? ¿Que una institución educativa del estado, avalara el hecho público, de algo que es ilegal y por lo tanto estrictamente privado? ¿Quería que la felicitaran por legitimar el consumo, valiéndose de una ligera representación sin mayor gracia? 

A mi el show me parece baratero aunque provocador. Y desde luego, la provocación  es un buen filón, para  instigar la hipocresía estatal, la doble moral oficial, el régimen filisteo de la prohibición, la moralina de los consumidores que permanecen en el closet. Pero me gusta pensar, que la representación es una invitación a la legalización. Un chuzón a la penalización del consumo, al desmonte del régimen de libertades individuales.

Si la performance hubiera encontrado una resolución inteligente, habría eludido el consumo público para mostrar un consumo simbólico que abriese la puerta a la guerra contra la mafia, más que a la guerra contra la cocaína. La única guerra efectiva, radical: quebrar a las mafias, con la legalización. Pero las mafias no se quebrarían solas, así que la guerra, más que voluntad política de combate, se libra entre una larga cadena de comprometedoras complicidades, que le quita credibilidad a “la guerra contra las mafias”. ¿Quién quiere quebrar a las mafias, Washington, el DF, Bogotá, Lima?  El resultado de las políticas contra el narcotráfico es tan ineficaz, que los ex presidentes Cardozo y Gaviria – ambos campeones de la lucha sin cuartel contra el narcotráfico durante sus tristes administraciones - , debieron reconocer el fracaso. Pero su hipocresía cómplice, no les permite proponer la legalización, como sería de esperar, si creyeran completamente en serio el argumento del fracaso. No proponen nada. Lo mismo que Tania.

“Arte de conducta” – según Tania - busca que “el espectador responda ante los elementos de la escena”. Es decir, que si le ofrecen cerveza se la beba, si le echan agua sienta frio, y que si le ofrecen perico se lo meta. Perdónenla, equivocó la performance.   Ella es una víctima estética de buena voluntad,  que dio la papaya para que ahora la juzguen moral y legalmente, por haber  distribuido “tres o cuatro” banditas de perico en el auditorio del alma mater. Además de todo tacaña.

 

11 S

11 S

La dimensión física y simbólica del golpe a las torres de New York, es quinientas veces mayor al de Pearl Harbor. Más de tres mil muertos. Rompimiento inteligente de todos los anillos y dispositivos de seguridad de la inteligencia norteamericana. Un golpe en su propia casa que llevó a hacer pensar en la liquidación de la CIA. El honor echado al piso. Un golpe al corazón, en la mitad de New York, en el centro de los negocios. Un golpe al Pentágono: el corazón blindado del establecimiento, el cerebro artillado de la guerra. Nadie, nunca, antes había golpeado a USA de un modo tan interno y global. Y las consecuencias, una de las cuales es la crisis económica de 2008, no vendrán  a ser manifiestamente comprendidas hasta el próximo golpe. La inteligencia norteamericana lo espera, el Gobierno lo espera, los laboratorios de guerra lo esperan, el Pentágono lo espera.

Han pasado ocho rapidísimos años desde el 11-S, durante los cuales  hemos aprendido sobre el terrorismo, sus motivaciones, sus agentes, sus modelos tácticos, su financiación. Hemos aprendido, por ejemplo, que el enrolado en Al Qaeda, no es necesariamente un paria, semiletrado, drogado de fanatismo, con los ojos saltones y colmillos afilados. Puede ser un doctor en física, que se viste en Harrows, habla tres idiomas, autor de artículos, que sabe pilotear una avioneta y jugar al golf.

En el “desamor en los tiempos del cólera”, el vecino que riega las matas todos los días a las nueve, recoge el periódico, recibe la leche y acompaña a los niños al bus del colegio, puede ser un asesino en serie.

Si algo logró el golpe del 11S, fue el efecto colateral de levantar una nube radiactiva de paranoia nacional. El temor de la población, de las instituciones, de los inversionistas, de la prensa. Si lo hicieron una vez, pueden volverlo a hacer. Una paranoia que exacerbó el racismo y la xenofobia, que hizo más recalcitrantes a los recalcitrantes. Una paranoia que llevó a violar los derechos humanos, que permitió la apertura de las cárceles de Abu Graib y Guantánamo.

Los cuarenta mil miembros de los servicios de rescate y voluntarios que participaron en la tarea de salvar víctimas del ataque y recoger los escombros, fueron expuestos por inhalación a un alto y concentrado volumen de gases tóxicos derivados del daño ambiental causado por el colapso. Cientos de ellos han muerto, muchos están irreversiblemente enfermos y van a morir. Se trata del contingente de veteranos del 11-S, que fue declarado por Bush - durante una ceremonia en “la zona cero”, a la que Bush asistió con cachucha de la marina - héroes nacionales.

Americanos América está dejando morir a sus héroes del 11-S, a los rescatistas abnegados de hace ocho años. Se están muriendo sin atención médica. Y el Negro ahí.   

  

El enemigo público

El enemigo público

¿John Dillinger o los banqueros? Han pasado ochenta años, desde que se rodó la primera versión de El enemigo público, dirigida por William Wellman, hasta la última que  llega como estreno, dirigida por Michael Mann. La historia de los catorce rapidísimos meses que transcurren entre el momento en que utilizando  una pistola tallada Dillinger huye de la prisión estatal de Indiana con un grupo de hombres, y su asesinato a la salida del teatro Biograph en Chicago, una noche de 1933. Todavía hay asaltantes de bancos y banqueros, solo que ahora ya no sabemos cuáles son más públicos.

John Herbert Dillinger fue asesinado el mismo horrible año en que el otro asaltador – de  países - es elevado a la condición de canciller del Reich en Berlín.  Dillinger, a diferencia de Hitler, nunca publicitó su negocio revistiéndolo con una causa. A Billie la conquista presentándose como asaltador de bancos. Era un asaltador más honrado, menos hipócrita que Hitler, y menos que los banqueros y sus cómplices de Estado, que provocaron la crisis de los treinta. Los mismos banqueros, que provocaron la crisis de endeudamiento, la burbuja, la caída de la tasa general de ganancia, mientras invertían en el negocio de guerra: el síndrome Bush, la crisis del 2008.

Dillinger conoció en prisión a ex banqueros y gentes caídas en desgracia que trabajaron en el negocio de blindajes, transporte de valores, seguridad, cajas fuertes, consignaciones. Hizo escuela, aprendió, estudió táctica y estrategia, como si hubiera estado en West Point. Así que cuando se graduó y salió a conseguirse el sustento, se dedicó en sus ratos libres a robar bancos, y en los otros, a huir.

Era un negocio nuevo, prometedor, rápido, aunque  arriesgado. Los sistemas de seguridad bancaria eran muy incipientes, rurales. Dillinger fue el gestor del negocio antibanca. Es un líder en el ramo. Jefe de gatilleros, un ladrón galante, que siempre respetó al jubilado que recién había cambiado su cheque. Vino para enseñarle a los banqueros, cómo es eso de hacer dinero.

Dillinger le disparó  al corazón del sistema al darle a los bancos. Su negocio abrió el expediente J. Edgar Hoover, que Mann recrea con juicio histórico en sus personajes.  Robar bancos es al capitalismo, como las cruces a los vampiros y la kriptonita a Superman. Secuéstrenle la mamá a un banquero, y le dolerá menos que si se le llevan todo lo que hay en caja. 

El negocio de Dillinger sembró terror financiero, crisis de seguridad, de iliquidez, desencajó los flujos. Creó condiciones para retiros masivos, agitó el nerviosismo pragmático de las acciones, la vida social de los clubes de banqueros y desacreditó a la policía. Y lo hizo cuando USA estaba apenas saliendo de la crisis del 28. 

El asunto llegó a la mesa del anodino Herbert Hoover, que tenía su corazón puesto en la banca. Dijo públicamente que estaban frente al “enemigo público”, cuando Dillinger apenas llegaba a ser el de los banqueros. Buscó a su hermano, una de las más crueles y siniestras criaturas del bestiario americano, J. Edgar Hoover, y le ordenó que, vivo o muerto, le capturase a Dillinger.

El FBI comenzó como un “bloque de búsqueda”  contra Dillinger. A cargo de la operación, Edgar Hoover puso a Melvin Purbis, que con inteligencia, dinero, gatilleros oficiales de Texas, tortura, consiguió atrapar a Dillinger, a la salida de un cine a donde había ido a ver Manhattan melodrama, con Clark Gable.

 La cámara de Mann es nerviosa, tensa, rápida, a veces recuerda los giros de Dogma 95. Un guión nítido, diálogos acerados, sugestivos, rápidos. Mann sabe jugar con el silencio, como recurso rítmico. Ese largo silencio de la primera escena que molesta a Tomás Eloy Martínez. Un sabio montaje, ritmo sostenido, línea de acción bien templada. Y  un amor a primera vista y hasta la muerte.

Dillinger no fue un mafioso. Fue un ladrón que asaltaba a los únicos que tenían dinero. ¿No le interesa invertir en secuestros? le pregunta un mafioso en la barra de un club de bandidos. El secuestro no le gusta a la gente, responde Dillinger, después de pasar el trago. ¿Y qué rayos tiene que ver la gente en esto? Es ahí donde me escondo, respondió él.

 

 

Madonna: un monstruo perfecto

Madonna: un monstruo perfecto

 

 Truman Capote tituló el primer capítulo de Plegarias atendidas “Monstruos perfectos”. Escribió sobre ella, se conocieron y fueron de juerga, como con la Monroe. Hoy al cumplir 51 años duerme cuatro horas diarias, destroza el corazón de los hombres a cualquier hora y gana 500 millones de dólares en una sola gira. Es Madonna: un monstruo perfecto.

Tenía 20 años, el pelo moreno y la genuina languidez de las mujeres de Michigan. Trabajaba en  Burger King a dólar la hora. Un fotógrafo de Nueva York le pagó treinta,  así que se quitó la ropa, algo por lo que no le pagaban en el Burger.  Hoy tiene 51 años, muestra cuarenta, tiene las carnes firmes, hace dos horas diarias de gimnasio. Es una tirana absoluta en la producción del espectáculo, una tirana absoluta en el escenario y fuera de él. Es judía conversa, cambio como Mohamed Alí su nombre al que bien le indicó su nueva fe, así que ahora se hace llamar Esther y no canta los viernes.

Su manager es israelí y ella se hace cuidar de un grupo de hombres fuertes ex miembros del Mossad. Los cabalistas lamentan que se presente en los lugares sagrados del judaísmo. Pero ella es Madonna. ¿Qué se creen los ortodoxos, para decirle a una diosa pop dónde debe posarse?

Hoy, viva, coleando y culeando como Dios manda, se conserva pura, fatal, otoñalmente punk, desafiante, provocadora, conversa. Está sentada en el mismo palco de la historia con Elvis Presley, los Beatles y Michael Jackson. En el panteón de los dioses forrado en raso blanco y neón.

Parecería que se casó con los hombres para vengarse de ellos, para cobrarles lo que siempre han hecho a las mujeres. Madonna fue violada. Con los años al recordar el suceso dijo que “había sido una experiencia muy educativa”. Guy Ritchie, su primer marido, tenía que pedir cita con su relacionista para verla, si contaba con suerte se la daban para la próxima semana. Sean Peen, su segundo y desafortunado marido, cuenta que en cuatro años de matrimonio jamás tuvieron una conversación real. Tiene tres hijos -dos de ellos biológicos y uno adoptado- y hoy espera que la justicia de Malawi le facilite los trámites para adoptar a la pequeña Chifundo.

Es un monstruo perfecto: disciplinado, hiperactivo, coreográfico, versátil, ambiguo, camaleónico, rotundo, taciturno, brillante, proteico. Puede ser Evita, puede ser una punketa, una dominatriz, una colegiala, una gitana, puede hacerse crucificar, salir vestida de novia, o con botas negras y látigo de puta holandesa, o darle un beso a Britney Spears.

Se llamó Louise Ciccone, después Madonna y ahora Esther.  Su consigna:”Sé exactamente lo que quiero. Soy ambiciosa”.

                        

 

 

  

 

  

  

  

  

 

 

 

 

 

 

 

La estupidez continental

La estupidez continental

El Negro Obama en su Casa Blanca sigue siendo tan torpe en sus relaciones políticas con América Latina, como la ristra blanca de sus antecesores. Tan torpe como lo fue Bush, Clinton, Bush padre, Reagan, Carter y los demás. Con la tradición de ordalías, intervenciones, saqueos, golpes de estado, crímenes políticos, desestabilizaciones, que los Estados Unidos tienen en su largo historial de infamias contra América latina, no es creíble para nadie, que el Negro en la Casa Blanca, pudiera cambiar la naturaleza de las relaciones continentales, como cambiar de mascota o de teléfono.

La política del Negro para América Latina, en el caso del affaire en las bases militares colombianas, agita las hormonas de los gobernantes, prende alarmas, despierta susceptibilidades, moviliza el mito de las soberanías, amenaza negocios, anuncia intervenciones. A un tipo tan desconfiado  como Chávez,  a uno tan intuitivo como Correa, a uno tan tranquilo como Lula, a un indio tan desconfiado como Evo,  a un fofo retórico como Allan García,  a una escuálida socialista como la Señora Bachélet, y ni se diga, a la indescifrable Señora K, las maniobras de cooperación técnico militar entre Colombia y USA, necesariamente los inquietan, con sobrada razón, aunque en distinta proporción.

Nadie se cree que el dispositivo de hombres, armas y equipos de espionaje de comunicaciones, que el Negro va a instalar en todas las bases que necesite en Colombia, tiene como fin exclusivo y único la lucha antiterrorista y contra el narcotráfico. Que los principales damnificados de la escalada tecnológico militar vayan a ser las Frac, no caben dudas (es hora de que empaquen y se larguen a Venezuela). No se lo cree Obama, ni Monseñor, ni Chávez, ni Lula, ni Correa, ni nosotros.

Si yo fuera Chávez, desde luego no me sentiría tranquilo sabiendo que los vecinos tienen sistemas de rastreo de comunicaciones, satélites escuchas, aviones fantasmas, radares circulares, aviones que en minutos pueden estar en su territorio. Si fuera Monseñor Uribe, jamás se me hubiera ocurrido publicitar el acuerdo con el Negro, todo lo habría hecho como debe ser, por debajo de cuerda, acuerdos confidenciales y reservados. Y ante cualquier cosa que hubiera alarmado a la prensa o a los opositores, habría dicho que son procedimientos operativos ordinarios del Plan Colombia, que viene funcionando desde el gobierno Pastrana. Si hubiera sido Obama, habría seguido la tradición de las operaciones encubiertas. Tanta trasparencia puede arruinar las cosas. Si fuera Correa habría hecho lo mismo que Correa, decirle a los colombianos, que el gobierno colombiano no puede garantizar el control de los extranjeros, y que la impunidad va a gozar de inmunidad permanente.

La popularidad del Negro, fuera y dentro de USA, está bajando como coco. Al terminar el primer semestre de su administración, estaba punteando por debajo de lo que punteó  Bush en el mismo período. Se podría decir que Obama se está gastando su capital político. Yo creo que lo está malgastando, porque los Estados Unidos están condenados a ser los Estados Unidos, y por tanto a sembrar desgracias en los países del sur, mientras California se les muere.