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Alberto Rodríguez

Guayaberas blindadas

Guayaberas blindadas

 

Hay dos temas que posiblemente hagan prever que la cumbre de Presidentes de las Américas en Cartagena de Indias, no sea una reedición tan aburrida e inútil, como las cinco cumbres anteriores: la situación de Cuba frente a la OEA y la redefinición de la política antidrogas para América Latina.

Cuba fue expulsada de la OEA hace 47 años, por un lobby particularmente agresivo de Colombia, que consideró que los vínculos de la isla con el bloque chino-soviético, eran "incompatibles" con el Sistema Interamericano. El 9 de noviembre de 1961, en una reunión de ministros de Exteriores de Latinoamérica, se tomó la decisión, debidamente orquestada, ambientada y coordinada por los Estados Unidos. Después de eso, Cuba se ha negado a querer retornar a una organización de fachada, de efecto  retórico, manipulable y manipulada por los Estados Unidos, y completamente inútil.

Sin embargo el asunto de la reincorporación de Cuba a la OEA, hoy es utilizado como una forma de cuestionar la legitimidad representativa del organismo. En palabras de Correita, no tiene sentido una cumbre de la OEA, sin Cuba. Al punto que se ha negado a asistir mientras Cuba no esté presente.

En términos “legales” una cumbre de la OEA, es para países miembros, luego si Cuba que no es miembro, no tiene razón ni motivo para asistir. Fue el argumento con que Santos fue de visita a la isla antes del encuentro, para salirle al paso, al ambiente “integrador” que promueve el bloque del Alba. Aún así, en lo que podría considerarse un sentido más político, Chávez, Ortega y Evo, sí van a estar en Cartagena.

Del otro lado, toda la resistencia castrista del continente, algunas de cuyas organizaciones han llegado a Cartagena, han solicitado que un país que viola sistemáticamente los derechos humanos, no puede integrarse a la OEA. Sin embargo, con ese argumento, habría que disolver la OEA, porque no existe un solo país, comenzando por los Estados Unidos, que respete los derechos humanos.

Y el otro paradójico criterio, según los observadores, es que Cuba no puede reincorporarse a la OEA porque no es una democracia. ¿Una democracia comparada con quién, con los Estados Unidos, con Venezuela, con Haití, con Argentina? ¿Con quién? Tal vez tampoco haya un lindero democrático real, cuando todas las democracias de América Latina, convalidan su condición por el hecho de llamar a elecciones, que no es más que la expresión más caricatural de gobiernos profundamente antidemocráticos. Si la democracia se midiera por equidad, inclusión, calidad de vida, empleo, vigencia del derecho, derecho a la lectura, ninguno de los actuales países miembros de la OEA, debería estar en ella.

Tal vez lo mejor es que Cuba no regrese a la OEA, un organismo artificial y fantasmagórico, dirigido por un fantasma que ni siquiera asusta;tanto respeto a los derechos humanos – Guantánamo, por ejemplo – y tanta  democracia junta, podrían ser un mal ejemplo. Además que la OEA jamás ha significado un diálogo entre iguales, integración hemisférica, cooperación para el desarrollo, seguridad energética, lucha efectiva contra el crimen organizado, y muchísimo menos, alternativas viables de lucha contra el narcotráfico - después de que desde 1979 todas las estrategias han resultado ser un radical y definitivo fracaso -  la legalización.

 

 

 

¿De que habla hoy la estética?

¿De que habla hoy la estética?

 

En la estética de hoy sería insostenible ser esencialista o contenidista, como lo fueron quienes pensaron el ser del arte en el mundo, desde los núbiles ideales platónicos de la belleza, hasta el realismo ortodoxo del socialismo oficial.

La idea de llegar a la “esencia” del arte fue una idea de idealistas perdidos, de platónicos implacables, que aún en el siglo XX, insistieron en encontrar la “esencia del arte”, como quien busca el Aleph de Borges y como un asunto capital, tal como lo creyó Heidegger. Bastaría saber que hay algo permanente en el arte, que se conserva desde el primero hasta el último de sus momentos.

La otra discusión funesta que alimentó los foros de la estética académica, fue la de la forma y el contenido. Un debate tan aburrido como falso. Pero los teóricos de entonces, como los niños curiosos, necesitan desbaratar el reloj. Lo que no entendieron los primeros, que no necesitan entender los segundos, es que separada la forma del contenido en la obra, desaparece la obra. Lo real del arte. Así que sobre fragmentos de obras se propusieron saber qué era más importante, si la forma o el contenido. Jamás comprendieron que las obras son unidades de expresión, tan inseparable en sus “partes”, como el significado.  

En cada caso, los argumentos siempre fueron tan pobres, que pasados los años de las discusiones, quedaron reducidos a viejos y empolvados expedientes de la estética, que hoy se hace sin pensar en la esencia y sin preocuparse por la forma y el contenido.

Porque así como lo único antiestético es la naturaleza, lo único “esencial” del arte es la forma. Paradoja terminal que al convertir la apariencia en esencia, arruina el platonismo y el sovietismo de todas las estéticas que se ocuparon de todo en el arte, menos de la experiencia estética.

 

Hades: 23-01-1960

Hades: 23-01-1960

 

 La profundidad de las aguas marinas representa los tres miedos ancestrales más profundamente instalados en mí: la falta de aire, la profundidad y la oscuridad. De ahí que me sea tan conmovedora e inquietante la experiencia de dos hombres – Jacques Piccard y Don Walsh – que el 23-01-1960 visitaron el lugar más profundo de la tierra. Medido en 1872 por la fragata de la Marina Real Británica, Challenger, que da nombre al abismo. Once kilómetros bajo la superficie, casi dos más de lo que se eleva el Everest, desde el nivel del mar.

Un descenso a las zonas hadales – más allá de los seis mil metros – dentro de las frías y oscuras entrañas de los dominios de Hades, es lo más sobrecogedor que me podría pasar. El solo imaginar a dos hombres en la entraña del batiscafo Trieste, que los suizos habían ayudado a construir al padre de Piccard, me hiela la medula. Dos hombres que descendiendo a 2.75 kilómetros por hora, en un silencio de lejanos ecos telúricos, con una oscuridad más densa que la del profundo universo, en agujero negro de agua, en el que se ejerce sobre cada centímetro cuadrado una presión mil veces mayor que en la superficie, 110.000 kilopascales.

El descenso comenzó a las nueve de la mañana, cuatro horas después tocaron fondo, en medio del abismo Challenger a 11.034 metros de profundidad. Los dos hombres permanecieron en silencio, prendieron las luces exteriores y vieron un pescado como una línea de treinta centímetros sin ojos que se desplazaba lentamente y un camarón rosado. Esperaron veinte minutos más mientras comían chocolates Heresheys.

Hace un mes, el director de cine, James Cameron, descendió en solitario. Mi héroe marino.

 

Requiem por la Enciclopedia Británica de papel

Requiem por la Enciclopedia Británica de papel

 Se cuenta que solo Aldous Huxley, quien la llevaba consigo a todos sus viajes, y Borges, fueron las dos únicas personas en el mundo que leyeron la Enciclopedia Británica “de corrido”, como si fuera una novela.

A la vez que terminó la era de las enciclopedias impresas en el mundo, se está reeditada la enciclopedia más antigua del mundo, un canon chino del siglo XV - canon de Yongle (Yung-lo ta-tien), una colección en mandarín que “recopila el saber y la historia de China hasta el siglo XV”. 2154 investigadores al servicio del emperador escribieron 22.877 rollos distribuidos en 11.095 volúmenes, 40 metros cúbicos de papel, en los que se trata de: agricultura, arte, astronomía, historia, medicina, religión, ciencias y tecnología. La “Britannica”, la enciclopedia inglesa más antigua y la más famosa del mundo actual, debutó en línea en 1994. Su primera edición data de entre 1768 y 1771, en Edimburgo, Escocia. La novena edición (1875-1889) y la undécima (1911) son las más famosas por su erudición y estilo. En 1933, se convirtió en la primera enciclopedia en adoptar una política de "revisiones continuas". La última edición tiene 32 volúmenes y pesa 58.5 kilos. 

El proyecto de "enciclopedia en Internet" fue planeado en septiembre de 1999 por Jimmy Wales. Nupedia, antecesora de Wikipedia, se creó el 9 de marzo de 2000. El 15 de enero de 2001, inició Wikipedia en inglés al lado de Nupedia. Nupedia cerró en septiembre de 2003. Poco después Wikipedia abrió en otras lenguas. Wikipedia es una enciclopedia hecha por sus lectores, con todo lo bueno y lo malo, que eso significa.

En 2000 la revista Nature puso en duda la ventaja de la Británica sobre Wikipedia. Se analizaron las mismas 42 entradas en las dos. La primera obtuvo un promedio de cuatro errores por entrada, la segunda tres. La democracia informativa tiene sus riesgos. Si una enciclopedia es un lugar público de concurrencia informativa, quién y cómo se garantiza que la información sea correcta, legítima, verificada. Bien podría idearse una estrategia de contra-información, por la cual cientos de internautas introdujeran información a la enciclopedia, como una forma de colapsarla. De hecho después de que se detectaron filtraciones en tal sentido, Wikipedia se vio obligada a disponer filtros de selección y publicación. Un trabajo preventivo contra la información espuria.

Es lastimoso que la “enciclopedia francesa” no haya tenido un proyecto de publicación como el de la inglesa, seguramente hoy tendríamos tres visiones enciclopédicas del mundo, con lo que la “verdad” seguirá oscilando entre la relatividad de las interpretaciones.

La Enciclopedia Británica de papel anuncia su fin. No va más. Se habían demorado en tomar una decisión en tal sentido, a la que se debieron ver obligados desde que el mundo digital aseguró la “actualización diaria de contenidos” y por tanto el incremento progresivo de información a medida que ella se produce. Si no despareció antes, es porque todavía hay lectores nostálgicos en el mundo, dispuestos a pagar cuatro mil dólares por sesenta kilos de papel. Aún así, no haber vendido de la última edición, más de 8000 ejemplares en el mundo, es un réquiem económico definitivo.     

Uno de los signos más notorios del tránsito de la era impresa a la era digital, es el final de las ediciones mastodónticas en papel de celulosa, que se des-actualizan apenas salen. La tecnología, la ecología y la velocidad de producción y reproducción del conocimiento en escritura, han puesto fin al sueño del emperador chino, de reunir todo el saber en una edición.

 

 

 

¿A qué coños vino Benedicto a América?

¿A qué coños vino Benedicto a América?

En el aeropuerto internacional José Martí, antes de trepar al avión de regreso a la Italia, Benedicto XVI condenó el embargo estadounidense a Cuba. Horas antes en la Plaza de la Revolución de La Habana, exigió libertades para la iglesia Católica. Se despachó contra "el fanatismo" y "la irracionalidad". Contra aquellos convencidos de sus ideas superiores, de las que derivan su derecho a imponerlas por “fuerza de Estado”.

Benedicto tiene 85 años y está enfermo. La voz ha comenzado a difuminársele y su tono evangélico se siente más de la otra vida. El Papa Panzer camina como una figurilla endeble y celestial, que parece repetir los libretos acuñados en la Secretaría de Estado vaticana. Al que introducen en una urna transparente sobre un camioneta blindada de doble tracción, para que desde allí, como en una especie charra de milagro móvil, su santidad se clave un sombrero de mariachi. Pero como es cabezón, el sombrero no le entró, quedó haciéndole equilibrio en la coronilla, como una argolla sobre un huevo. Después de su encuentro con Benedicto, Fidel dijo que “ya tiene la cara de un ángel”.

Mientras Fidel esperaba a Benedicto en la Nunciatura Apostólica, le confesó al Secretario de Estado, Bertone,  que "había dos cosas que deseaba ardientemente", las beatificaciones de Juan Pablo II y la madre Teresa de Calcuta "porque ambos hicieron mucho por Cuba, especialmente la monja que entregó su vida por los más pobres de los pobres". Con lo cual, ambos terminaron teniendo cara de ángel.

¿Qué hace un Papa? Fue lo que le preguntó Fidel.

¿Qué fue a hacer Benedicto a México? A darle una manito a Felipe, a pasar revista a su huestes apostólicas o llevar un mensaje de paz a tierra de violentos infieles, a bendecir a las víctimas de la narco-violencia. Aunque a juzgar por el encuentro que Margarita Zabala le había organizado con las familias víctimas de la violencia en Guanajuato, el encuentro no estaba en la agenda papal. Aún así, las abrazó y les tendió su mano pálida por la que se le escurrió una bendición.

Benedicto no se reunió con las víctimas de Estado en Cuba. Fue una semana de batidas en la Habana. Las Damas de Blanco no fueron recibidas por él. Joany Sánchez fue señalada por diez milésima vez, como agente con salario de la inteligencia norteamericana. Felipe y Raúl, recibieron también su bendición.

La derecha y la izquierda de América Latina recibieron una bendición de éter de la mano delicuescente  del Papa Ratzinger. 

 

Reo de nocturnidad

Reo de nocturnidad

Alfredo Bryce Echenique es uno de esos autores que se quedó de novelista menor – principio de clasificación opuesto al de Bolaño, según el cual todos los escritores son mayores -, por no decir de segunda línea. Un peruano con oficio, un narrador muy capaz, que tiene una virtud, la de narrar a velocidad de novela, con lentitud, con sosiego, dándose el tiempo de la construcción.

No hay tema despreciable, cualquiera en manos de un buen novelista es susceptible de convertirse en algo que se deje leer. Son dos, las clases de novelistas, los de tema y los de historia. Los primeros son los que se obsesionan con que su novela ilustre: la nostalgia del suramericano en el exilio, el tráfico de personas, el asesinato de mujeres, la crisis del Estado, la soledad urbana, el amor, la magia del Caribe, o la marginalidad de las tribus urbanas. Los segundos, se interesan por los hechos, los de un chileno en Alemania que huye de la dictadura, el desembarco en contenedor de un grupo de chinos en Nápoles que llegan muertos, el detective que sigue la pista del asesino de mujeres en Ciudad Juárez, los secretos hilos de poder de la Casa Kirtchner, el boxeador encerrado en una habitación que vigila a otro, en una habitación al otro lado de la calle, la historia feliz de dos que se encuentran al final de la vida, la historia de un santero que termina haciendo una huelga de hambre, o el asesinato de un grafitero en una gran ciudad.

No es fácil decir a cuál de los dos grupos pertenece  Bryce. Su historia emocionalmente hablando parece haber sido el motor de la novela, aunque podrían encontrarse acentos, ritornelos,   que sugerirían un grado de ilustración. Una vez tejida la historia, ella debe ser demostrativa de un tema, que no en todos los casos es evidente para el autor, mientras escribe. No hay que olvidar que es suramericano.

La novela pone en la escena a un triste profesor suramericano – Max - en la universidad de Montpellier, a donde ha llegado convaleciente, tras su aventura con Ornella, una mujer que conoce en un restaurante en el que ella le dice a Peter Ustinov: “Regrese a su mesa viejo inmundo, que aquí no la invitado nadie”. Una bandida encantadora, tramadora, timadora, desalmada, quien se hace acompañar de una sabandija llamada Oliver Sipriot. En ese ir de la primera dicha, los albores del enamoramiento hasta el abismo, se halla la parte brillante de la novela, contada en ágiles saltos temporales. Una construcción elegante de personajes, dotada de diálogos brillantes, salpicada de poesía y cuidadosamente sembrada de frases memorables.

Una vez termina la aventura con Ornella, en la que el sudaca pierde todo, sus calzones, y su amor propio, viéndose obligado a ir de convaleciente, como cualquier vulgar profesor, a enseñar literatura latinoamericana, que encima de todo enamora de su alumna. Es la parte opaca de la novela. Conserva la velocidad de novela pero el demonio de autor prevalece sobre el designio de los personajes. Hay un encoñamiento con su alumna, que le resta escena y luz a las otras sub-tramas, con personajes agraciados, a los que les faltó aire.

La novela, una vez desparece Ornella, reduce tensiones, se cotidianiza y pierde la atmósfera pegajosa y bien zurcida que se respira en el origen de la tragedia.          

Cali, la casa de la Selección

Cali, la casa de la Selección

Todos, a una, comenzando por el alcalde, el jefe de la policía, el presidente de la Federación, los arqueros, los directivos, los dueños de hoteles, han lanzado una campaña retórica para asegurar que Cali sea la sede de la Selección Colombia, para las eliminatorias al Mundial del Brasil 2014.

Se han dicho cosas, como que los “caleños” soñamos con ser el albergue generoso del combinado patrio durante las justas que nos llevarán a Brasil. Cosas, como que Cali es la ciudad ideal, por su clima, su paisaje, sus gentes y ubicación. Porque en ella hay un hotel Intercontinental, un Club Campestre, está cerca a Pance, hacen un buen sancocho y un buen champús. Pero eso dicho en el tono patrio y heroico de las grandilocuentes fuerzas vivas de la ciudad, suena a propaganda vacía, aunque sea cierto. Así que voy a permitirme presentar los contenidos de mi campaña, para que la Selección Colombia esté en condiciones de fijar sus reales en la Sultana. Pretendo que el Director y su equipo técnico, dispongan de una información oficial que les permita tomar la decisión con criterio.

  • “Cali es una ciudad violenta e impredecible en seguridad”. Fabio Castañeda. Comandante de la Policía Metropolitana de Cali.
  • Cali es una de las ciudades con más alto índice de asesinatos por cien mil habitantes del mundo, comparable a Honduras, Salvador y Guatemala.
  • En Cali, algunos fines de semana, en un día pueden producirse hasta 45 asesinatos.
  • En Cali, asesinaron a Monseñor Isaías Duarte Cancino, de cuya muerte celebramos diez años.
  • En Cali tenemos las mejoras imprentas de falsificación de dólares del mundo.
  • Cali tiene una de las redes extendidas más alta de prostitución de América Latina.  
  • Cali es un centro de tráfico de armas y de salvo-conductos para portarlas.
  • En Cali el 70% de los capturados queda en libertad.
  • Cali está 40% por debajo de los recursos técnicos y humanos que la Policía necesita para ofrecer seguridad. Tiene un atraso en inversión en seguridad de 15 años.
  • Solo tres estaciones de Policía de las 48 que existen, cumplen con las normas técnicas para prestar sus servicios  
  • En Cali, las Farc atentaron contra el Palacio de Justicia en el 2008. Cinco años después no se termina su reparación.
  • Cali tiene las barras bravas más bravas de Colombia.
  • Cali ha tenido que implantar el toque de queda para los menores de edad.
  • El 50% de los homicidios se cometen por intolerancia.
  • Cali es la ciudad capital en Colombia con más alto riesgo de atentado terrorista.
  • Cali es centro internacional de cirugía estética.
  • En Cali hay más mujeres bonitas, por unidad de transporte – bus, buseta, MIO – que en cualquier otra ciudad de Colombia.
  • Cali es una ciudad de una sola librería.

En esas andaba cuando la vi

En esas andaba cuando la vi

Fernando Quiroz es un escritor de la primera persona. Y como autor de primera ha hecho carrera en el ejercicio sostenido de una literatura del yo, sin intermediario. Sus primeras personas saben focalizar, distribuir la luz en otros, darle aire justo a las escenas. Y así, en escenas iluminadas, aireadas, asiste a sus primeras personas para que se suelten y se salgan con las suyas, con la suficiente gracia como para caer en la tentación.

He leído Justos por pecadores, la historia de un hombre que se vuela del Opus Dei, a Cartagena, para ver si sobrevive su convalecencia de la maldición de cuerpo. Como un bolero, la historia de un amor juvenil frustrado cuyo protagonista termina vendiendo su amor en la casa de la playa, antes del reencuentro senil. Esto huele mal, un tipo que por estar poniendo cuernos inventa una mentira que las circunstancias lo obligan a seguir, poniéndose en el asqueroso conflicto entre dos mujeres.

Como lector tuve una experiencia diferente con cada novela de Quiroz. Con la primera pasó algo curioso, mi expectativa frustró el efecto. Esperaba una historia interior, en la Casa, con el fulgor maldito de la disciplina; como si Quiroz hiciera novelas como Almodóvar películas. Con la segunda, reeditado el lei motiv de Florentino Ariza y Fermina Daza, en versión pop, no me dejó en el último sorbo un sabor nuevo con aroma propio, quiero decir, como esos aromas de la infancia que jamás se olvidan. Con la tercera, pasó que primero vi la película. El film juega a una variación, explota el lado público de la mentira, mientras la novela se consagra al desgarramiento en privado. Son dos personajes distintos. En el film la mentira tiene consecuencia mediática, en la novela sume al personaje en la privacidad solitaria de una habitación de un hotel de segunda en Chapinero, a que se muera de culpa y de imbecilidad. No pude ver en la novela, más que la variación de la película, aunque de hecho fue la novela la que permitió una adaptación más que libre; aunque no me disgustaría pensar que hubiera films que inspiraran novelas. El desenlace público de la mentira me tocó más que el desenlace privado. Del último hay una saga novelesca frondosa. Del primero se tienen muchas menos novelas, La vida está en otra parte de Kundera, y La posibilidad de una isla, de Houllebecq. Pero no le atribuyo los defectos de mi experiencia lectora a las novelas de Quiroz, sino más bien a mi condición de lector antojadizo.

En esas andaba cuando la vi, es una novela de 72 capítulos breves, en 177 páginas. La comencé a leer en el vagón del transporte masivo un lunes a las seis de la mañana. Salí de clase a las diez y fui a sentarme a la sombra de un samán, con un café, a darle mate. Las cincuentas páginas que ya me había zampado, me dejaron con una ansiedad que sentí en clase. Antonio metido en un hotel de segunda en Buenos  Aires, improvisando cada día un azar, para ver si puede salvarse del dolor. Quiroz me permitió con su Antonio evocar a esos conocidos personajes encerrados en una habitación, de Auster: El libro de la memoria, La música del azar y Fantasmas. Y algo encantador, la aparición de un personaje fantasma. Una mujer de ojos grises que Antonio se ve obligado a seguir, que ve entrar a una casa, y que jamás vuelve a aparecer, pero que jalona toda la actividad de Antonio de ahí en adelante, hasta encontrar a Florencia.

La novela de Quiroz gana como ganan los buenos cuentos, por nock out. Es una novela de dos ciudades, como Rayuela, Bogotá y Buenos Aires. Bogotá se especializa en hacerle perder las mujeres a Antonio. La primera se la matan por robarle. A la segunda la pierde por el empeño neurótico de salvarla. Buenos Aires lo redime.

Primera persona escénica, textual y diálogo. La novela está surcada por episódicos e-mails, por episódicos encuentros en el puesto  de prensa con Morelli. Recurrencias sinfónicas a la melodía, porque si algún texto de Quiroz tiene música, es En esas andaba cuando la vi.       

Nombre de torero

Nombre de torero

Luis Sepúlveda es un chileno de sesenta y dos años, trotamundos, izquierdista, novelista. Más se lo conoce por ser el autor de, Un viejo que leía novelas de amor. Es un tipo de nueve novelas. Google les dirá el resto.

Nombre de torero, porque a Sepúlveda se le ocurrió llamar a su personaje protagónico, Juan Belmonte. La novela se publicó en 1994, en la post guerra fría, y de hecho es una novela de pos guerra. Trabaja con la herencia nazi, con lo que dejó Pinochet, con oficiales del ejército y de los servicios de inteligencia de la antigua Alemania del este, con gatilleros mexicanos y mucha nostalgia chilena. Va con un intermedio. La acción transcurre de Hamburgo a la Patagonia chilena.

Sepúlveda es novelista porque es un hacedor de personajes, los perfila, los rellena, los pone a caminar, los hace nítidos, los marca. A cada uno le da carácter, los distingue y los focaliza adecuadamente.  Una vez los pone en la escena y con la línea que les tira de trama, ellos comienzan a moverse, impulsados por sus propios intereses, sus necesidades, sus respectivas mezquindades. Se encargan de la historia. Con lo que le dan a los hechos la realidad de su movimiento, de su palabra y obra,  en un tono de crónica en primera persona.

Pero lo grande de Sepúlveda es que su historia es tan estrictamente bien templada que desde el inicio es una invitación a meterse, a dejarse llevar, hasta donde cada lector se deje arrastrar por los personajes. Y qué decir, el viaje vale la pena. Meterse en ese rollo transcontinental de la búsqueda de un tesoro, es una manera de compartir riesgos, emociones, resultados. Que es lo que se le debería pedir a una buena novela, que se abra a compartir el riesgo del viaje.

En el Intermedio nos enteramos que Ibn Batuta murió en 1360 en Fez, a los sesenta y cuatro años. El sultán mandó – en homenaje – a hacer cien monedas de oro de diez onzas, que deberían ser enterradas en cien diferentes cruces de caminos. La voluntad del sultán nunca se cumplió. Fue en Berlín que se vieron por última vez, en 1941. Se las conoce como la Colección de la Media Luna Errante.      

La música del azar

La música del azar

Sí, el azar es el punto de giro. Y su música está en todas partes y en ninguna. El título de la novela tiene un aura sonora que invita a entrar. Con un nombre tal es difícil resistirse. Pero Paul Auster toma el azar, no como un violín prestado, sino en la justa proporción novelar. El azar del juego cambió la vida de los dos personajes, encontrados al azar, aunque no fue un azar que “cuando miró de nuevo a la carretera un instante después ya vio el faro que apareció ante él. Había surgido de la nada, una estrella ciclópea que venía lanzada directamente sobre sus ojos y en el repentino pánico que lo invadió su único pensamiento fue que aquel era el último pensamiento que tendría nunca”.

Yo ya le habría dado el Premio Nobel a Paul Auster. Porque no se lo han dado, por ser políticamente incorrecto, o porque nadie en la Academia ha llegado a la seriedad de Auster. En él la estructura y el lenguaje están al servicio de la historia. Es un narrador de historias, tal como lo fue el narrador al comienzo de la Historia.

El arte de Auster está en escribir como un director de escena. Con una lentitud suficiente para construir bien a los personajes, con una lentitud suficiente como para que la novela se lo digiera a uno. Con la lentitud  que impone avanzar en lo profundo del corazón humano. Sabe disponer todo a la hora de escribir, para que la escena se rellene con una terrible justeza de elementos. Auster no se sobrepasa con sus personajes, con sus acciones, con las consecuencias, con el amueblamiento, con la atmósfera, y mucho menos con la luz.  Sus “personajes” perfectamente podrían ser seres de crónica. Ellos se mueven en el sentido que les marca el espesor de su vida, la vida con que Auster les construye la historia, de modo  que ninguno escape de ella, esa condena literaria, que nos conmueve en el sentido de la tragedia. Tiene una lógica narrativa rutilante, sacada de la vida, de lo cotidiano, esa cosa que nos lleva a gritar:¡ necesitamos arte!

Los personajes de Auster son el retrato vivo más pulcro y exacto de la galería humana norteamericana. Él es el retratista de su época y su país. Si bien la construcción está al servicio de la historia, ella no alcanzaría la credibilidad narrativa, la atmósfera real, si los personajes, como los de Bolaño, no tuvieran el espesor complejo que revela su sustancia humana. Auster es conocedor del alma norteamericana: flatulenta y genial, generosa y depravada, criminal y compasiva.

Flower y Stone están construidos como si fueran un solo personaje desdoblado, el Gordo y el Flaco, Oliver & Hardy. Como una especie caricatural de Bouvard y Pecuchet, a la norteamericana. Pero al mismo tiempo,   son una caricatura  del Ciudadano Kane en Xanadú.

Y es al Xanadú de Oliver & Hardy, a donde hacen llevar un tahúr de las Vegas para que los entrene antes del encuentro, donde Nash y Pozzi se lo juegan todo. Es también una caricatura dolorosa, la de los dos condenados por la justicia privada, que deben levantar un muro, con las piedras de un viejo castillo que los “Kane” han hecho traer de Irlanda.  

El adiós de Vivian

El adiós de Vivian

El Consejo de estado se lució.

La comidilla editorial de la prensa escrita hoy domingo en familia, es la destitución de la Fiscal General, Doña Vivian Morales, por decisión del Consejo de Estado. Su despedida fue un acto político, con auditorio lleno, de la Fiscalía y de afuera, con tribuna, podio, discurso, lágrimas y abrazos. La Fiscal se despidió, no vuelve aunque pudiera ser ternada. Y junto a ella en la tribuna, como en los tiempos en que los dos discurseaban,  su flamante esposo, Don Carlos Alonso Lucio, todo de negro. De hecho, lo único blanco que tiene es el pelo.

Que su destitución haya sido una leguleyada, no es abrupto. Colombia es un país de leguleyos, las Cortes están plagadas de ellos. Necesitaba 16 votos y tuvo 14.  Un error del elector, que se lo cobran a la elegida. Porque técnicamente la responsable de que Vivian deba irse es la Corte Suprema. ¿Qué costo paga la Corte por torcerle el pescuezo al reglamento aunque sea por una vez? ¿A quién le represó la terna la Corte para elegir Fiscal? ¿A quién le hizo el favor la Corte al elegirla a ella, y justamente a ella? El Consejo de Estado tampoco podía, en derecho, tomar una decisión destituyéndola, sin considerar primero la responsabilidad de la Corte. Otra leguleyada. Otro favor que el Consejo de Estado le hace a alguien, y que la prensa internacional, el Washington Post, califica como resultado del lobby de la pandilla uribista. Todos sus imputados podrán respirar un poco mejor, se les abren puertas, la esperanza vuelve a florecer. Los rezos de Uribito han sido oídos. El clamor de Ternura acogido. Solo resta conocer la terna de Santos, para saber si la alegría es duradera o fugaz.

Hay dos cosas de Vivian que no me gustan. Su pasado samperista, el recuerdo de su gestión defensora de congresistas comprometidos con el proceso 8000, y que esté casada con Lucio. Lo primero es  asco político, lo segundo no me importa. Como ciudadano reconozco que trabajó para acusar a los Nule, a Moreno, a Uribito, a Ternura y a otros del mismo jaez, hizo lo que tenía que hacer, que ya es mucho, si se juzga por el desempeño de muchos otros funcionarios.

Si algo me queda claro al final del episodio, que terminó con la despedida, es la dudosa independencia del Consejo de Estado, algo mucho más grave que el adiós de Vivian. La sospecha de que actúa con inusual rapidez cuando se trata de hacer favores, su permeabilidad al lobby, la falta de argumentos, la extemporaneidad para juzgar la falta, dejan un sabor a feo.

Vivian seguramente saldrá gananciosa con su destitución, su carrera política no solamente no terminó, sino que se potencia inusitadamente. Siempre quedará la sospecha de que se la quitó del camino para favorecer a los acusados. Evitará, por demás, el ataque frontal de los uribistas, que no es de poca monta. Y, lo mejor, podrá dormir tranquilamente en brazos de su amantísimo Carlos Alonso.

El Consejo de Estado se lució.    

Este domingo

Este domingo

Un domingo en familia no se olvida, especialmente si todos los domingos son iguales. El almuerzo en el jardín, el mismo menú, las anécdotas del abuelo, el juego de los niños, los ritos letárgicos, los pequeños reproches. Con razón alguien decía, que uno se casa para no perecer un domingo en la tarde.

José Donoso es el escritor más representativo del boom latinoamericano nacido en Chile. Diez o doce libros. Miembro del clan Barral. Vivió en Barcelona cuando ahí residían García Márquez y Vargas Llosa. Murió en 1996.

La novela breve, publicada en 1966, está llena de buena prosa, sabe moverse y por tanto conducir al lector, a ese viaje que todos buscamos cuando dejamos que una novela invada nuestro tiempo. Es una novela de evocación, la historia de la familia, donde se encuentran viejos y niños, pequeños burgueses con sus secretos y pobres, sirvientas y auxiliares, en los rituales que los reúnen, mientras los recuerdos van y vienen, el atavismo de la sangre, costumbre que disuelve los afectos. La casa de los abuelos, la relación con los padres, los amores con las sirvientas y los juegos entre primos.

Pero en medio de todo ese denso pasado que se evoca y se interpreta mientras se cuenta, esta la historia de Chepa - la señora de la casa -, esposa de siempre, activista, sensible, víctima de los trámites cotidianos exentos del amor. Y Maya, el prisionero, el recluso al que un día Chepa encuentra en el patio de una cárcel mientras busca comprar productos que se hacen en la cárcel.

Es esa relación, entre perdones y compasiones alrevesadas, entre durezas, contradictoria, dura y dolorosa, donde la novela encuentra el epicentro, su centro emocional. Es como una grieta interior en la historia familiar, externa y disolvente. Donoso sabe que sus personajes se le imponen, y es fiel a eso. Ellos cobran la intensidad con que en la ficción se hacen auténticamente reales.

La gracia de la novela es que es capaz de revelar las entrañas ambiguas del corazón de una familia, que como todas, es víctima de los malabares inciertos del sentimiento.

Es una pequeña joya, que viene a caer bien, en la época en que las familias ya no se reúnen los domingos.

El arte de la impostura

El arte de la impostura

Alarma que una piadosa mujer pueda confiarse en confesión a un falso pastor, que un procesado sea condenado porque le entregó el poder a un falso abogado, que el urólogo que realiza los exámenes de rutina resulte ser un fontanero, que la profesora a la que confiamos la educación sexual de los niños sea una yerbatera, o que el psiquiatra del que depende un diagnóstico, no haya terminado bachillerato. Con los únicos impostores con que la sociedad civil puede estar tranquila, es con los escritores.

Pero más que el riesgo de la impostura hecha profesión, causa hilaridad la indefensión institucional, la falta de políticas de selección, la falta de criterios, la falta de estandarización discursiva, de todas las agencias, que evite que alguien fuera de la profesión pueda hacerse pasar como uno de los suyos. Causa molestia que sea la corrupción institucional, la contraparte indispensable de la impostura. En un país como Colombia donde los impostores se dan silvestres, que muchos burlen todos los escalafones, los controles, los ingresos, habla muy bien de ellos y muy mal de la instituciones.

Marilú Ramírez, acusada del atentado de la Escuela superior de guerra en el 2006, miembro de las FARC, se infiltró en el Curso integral de defensa nacional. Fue alumna destacada y recibió el diploma de manos de Monseñor Uribe. Se infiltró en el IMPEC. Se cayó porque encontraron  su información en el computador de un guerrillero capturado.

Bernardo Vanegas Trejos, impostor de abogado. Defensor del sindicato de profesores de Cartago, fue detenido, después de diez años de ejercicio de la profesión, cuando defendía un violador, en la misma ciudad. Se cayó por la envidia de otros abogados que lo sapearon a la Policía Judicial.

Camilo Herrera Triana, impostor de psiquiatra, se infiltró en Medicina legal durante diez años y llegó a Director de una agremiación profesional de legistas. Fue el responsable de los dictámenes psiquiátricos de cientos de procesados. Se cayó por pendejo, por no falsificar bien y a tiempo, los papeles.

Al impostor nadie podrá negarle la astucia, la inteligencia y el conocimiento del lado débil de sus contrapartes. La impostura no es fácil, ser otro es un arte, actoral,  que consiste en despersonalizarse al punto de poder ser otros, de meterse en los zapatos de otro sin que se le note, echando mano de conocimientos efectivos, improvisaciones oportunas y una intuición a prueba de balas.

Las instituciones no pueden defenderse de los impostores, porque sean inteligentes, sino porque en todas ellas flota un rancio aire de impostura, comenzando por la Procuraduría General. Alejandro Ordoñez es un impostor, ejerce como falso Procurador, porque no se ciñe a las funciones que por norma definen su cargo.   

 

Un dulce olor a muerte

Un dulce olor a muerte

Guillermo Arriaga: el guionista de González Inárritu. Durante un tiempo fue eso. El guionista tras  la escena, aunque ya había escrito novelas. Siempre me pregunté de quién eran esas películas, esa trilogía que nos pegó a las butacas, que nos sacó el aire.

Muchos años antes de que la exitosa dupleta de creadores se hubiera roto, Arriaga ya se había dado a conocer como novelista. En 1991 con Escuadrón guillotina, y en 1994 con Un dulce olor a muerte. Un libro sencillo, sin pretensiones, de lenguaje llano y humilde poesía, que ha hecho ver a los críticos, la influencia de Rulfo, García Márquez y Cormac McCarthy. Que de un autor se diga eso, aunque no sea cierto, es suficiente para leerlo. Un novelista que se hace guionista, y que después del rompimiento con Inárritu, produjo y escribió la versión cinematográfica  del Búfalo de la noche.

Ese hombre sencillote, desembozado, grande, nacido en 1958, que escribe desde que era joven, que  con Un dulce olor a muerte, que  es México, hace como todos los demás escritores mexicanos, recrear la muerte como coartada de la vida.

Una novela rural, de personajes pintados al carbón, en paisajes secos, lejanías calurosas, en los que la muerte trasiega de cualquier forma, hasta con perro. Una muerte que se cocina lenta, que se advierte, que se anticipa, que se huele, que va tocando con su mano el rastro de los personajes.

Un pueblo, un asesinato, una mujer, un falso novio, y un sospechoso. Y siempre, la impunidad tan mexicana. ¿Cuántos responsables de los asesinatos de más de cinco mil mujeres en Ciudad Juárez, en los últimos siete años, han sido condenados?

No, no es que los escritores mexicanos estén culturalmente obsesionados con la muerte, como decía Monsivais, sino que la muerte los quiere, son sus cuates.

La pandilla salvaje

La pandilla salvaje

Diez años después del Caguan, cinco años después de Ralito, estamos tan lejos de la paz, como lejos está de la Fiscalía el Doctor Ternura. Lo único que progresa es la desbandada de la pandilla salvaje uribista, dos en la cárcel, dos a la espera y dos prófugos. Menos mal José Obdulio todavía está afuera, porque ahora es el encargado del conmutador telepático con el que los miembros de la pandilla se comunican con sus jefes.

Siempre pensé que José Obdulio debería tener alguna gracia. Pero solo ahora en la desgracia es que viene a mostrarnos de lo que es capaz. El teórico de la “seguridad democrática” ha elevado al doctor Ternura a la altura de Jesucristo, y por tanto a Monseñor a la condición de Padre; de espíritu santo no, porque a Monseñor le repugnan las palomas. Y además, nos ha informado, que para que no rastren las comunicaciones, utiliza la telepatía como medio seguro de comunicación. Ahora comprendo cómo se comunicaban con el Manteco Holguín y con los muchachos del DAS.

José Obdulio se aflojará la corbata, se sentará en algún lugar tranquilo, sin mucha luz y cerrará los ojos. Concentrado mentalmente ubicará en cada frecuencia a los miembros de la pandilla. Con la Lechuza habrá de tener mucho cuidado, podría chuzarlo. Con Uribito, usualmente, responde una grabación. Con Moreno casi siempre la línea está ocupada. Con el doctor Ternura la comunicación es más extensa, más conceptual, al fin y al cabo los dos son pandilleros ilustrados

José Obdulio: ¿Eres tú Luis Carlos?

Luis Carlos: Estoy muy preocupado, lo del asilo no avanza.

J.O: Por lo pronto quédate donde estás.

L.C: Lo del ventilador de los paracos vino a pésimo momento.

J.O: Hay que tener fe Luis Carlos, para los patriotas siempre las cosas son difíciles.

L.C: Mientras tanto a la Fiscal, se le llena la boca diciendo que soy reo en ausencia.

J.O: Creo que en Haití hay una oportunidad, Uribe la está explorando.

L.C: ¿Y qué haría yo en Haití?

J.O: Es un país que necesita mucha ternura.

L.C: Déjate de güevonadas José Obdulio. Prefiero una casa por cárcel en Colombia. Aquí no voy a poder quedarme más tiempo, los socios están nervisosos. La Interpol está en alerta. El dinero se me está acabando.

J.O: No te preocupes yo me encargo de eso. Fe, fe, dignidad. Con los amigos vamos a presentar una iniciativa para que Uribe regrese al poder por ocho años más.

L.C: José Obdulio déjate de güevonadas. ¿Hasta cuándo va estar Uribe libre?

J.O: Luis Carlos no pierdas la fe, las causas justas terminan triunfando. Si has de ser el mártir de la nuestra, deberás tener mucho valor.

L.C: Hola, hola, qué pasó, no te escucho. Mierda, se cayó la línea...      

Democracia bolivariana

Democracia bolivariana

Hugo Chávez a diferencia de los hermanos Castro en Cuba, no pudo doblegar la democracia electoral en Venezuela. Le toca soportar a la oposición políticamente organizada, pugnando en las urnas. Un defecto bolivariano, que afea las democracias unipartidistas.

Hay un hecho, que muestra la situación de la democracia – sin apellido – en Venezuela. Terminados los comicios internos convocados para elegir candidato único de la oposición, todos los cuadernos de votación de las elecciones primarias fueron sacados al patio en carretas, colocados en el piso y luego rociados con combustible para que ardieran. La quema de las listas dice más de la democracia en Venezuela, que las declaraciones oficiales.

Si en una democracia se tiene que proteger la identidad de los votantes de la oposición, es porque la democracia está enferma. El antecedente es el de la llamada “lista Tascón”, que un diputado hizo con los registros electorales de los comicios convocados para votar un referendo revocatorio contra Chávez. Todos los votantes identificados fueron selectivamente excluidos de los cargos públicos, echados de sus trabajos, cuando no fue que la justicia les imputó cargos.  

En las primarias internas de la oposición votaron 3.059.024 personas. La elección se hizo con apoyo del Consejo Nacional Electoral y con compromiso de eliminar los cuadernos de votación, 48 horas después de los escrutinios. Hoy el mismo CNE, apoyándose en una demanda electoral, reclama por la quema de los registros. Diosdado Cabello, manifestó ayer dudas sobre el número de votantes real en los comicios. El resultado, más allá de los cálculos que tenía el gobierno, no es son buenos para él. Demasiados votos en la perspectiva de las presidenciales de octubre. Proporcionalmente el volumen significa “más que el doble de la votación en las primarias estadounidenses en Ohio, y más que en las primarias francesas”.

Cuando a causa de la enfermedad del poder, en la democracia se elimina la separación de poderes, y todos a una, se repliegan para bien del ejecutivo, como en Venezuela, donde el Congreso es una cámara chavista y el Judicial, un tribunal bolivariano, cualquier malpensado, podría pensar que toda democracia enferma - como un potro fracturado - merece morir. Un tiro de gracia humanitario.

 

 

El derecho a la ternura

El derecho a la ternura

Un psiquiatra, paisa, depresivo, retórico, duro, estuvo durante el tristemente célebre gobierno de Monseñor, al mando de las negociaciones y las entregas de los paramilitares, bajo lo que entonces se llamó la “política de paz”. La Fiscalía lo ha llamado para que responda por el efecto de la conspiración de la seguridad democrática, en el proceso de desmovilización, que según cifras del Estado, revinculó a la legalidad a 32.000 asesinos.

Luis Carlos Restrepo, quien mucho antes de haber sido el “comisionado de paz” escribió un libro para enseñarnos sobre el “derecho a la ternura”, hoy debe haberse teñido el cabello y quitado la barba, como lo hizo Cano. Y seguramente estará en un campamento de los urabeños, en la casa de campo de uno de los amigos de la causa, o en una de sus propiedades en el exterior. La cancillería de Panamá dice no haber recibido solicitud de asilo. Tampoco, Martinelli ya ha ayudado mucho con el asunto de la Lechuza, como para ir a encartarlo con lo de Ternura.

 Como quiera que sea la Fiscalía lo busca por haber convertido la desmovilización en un negocio de propaganda política. La primera reacción de Ternura ante la citación, fue atacar. Y utilizó el flanco más débil de la Fiscal, el del marido, ese camaleón cristiano del Carlos Alonso Lucio. No se equivocó Ternura en responder dándole a la Fiscal en su lado más débil, pero se equivocó en creer que la señora era chantajeable.

Que la idea de huir se la haya recomendado Monseñor no es extraña.  Con la Lechuza le funcionó. Debe haber rondado en la cabeza  de los  imputables de la pandilla uribista. Uribito no se voló por pendejo. Moreno, porque no alcanzó. Sabas alcanzó a hacer la vuelta con Costa  Rica, ganas no le faltan. A José Obdulio no lo han apretado. Y Monseñor tiene una pata aquí y otra afuera. Pero ninguna de las dos está fuera de la jurisdicción de una corte penal internacional.

¿Qué pensará Ternura en el exilio? ¿La depresión lo dejará dormir? ¿Haberse fugado no le complica las cosas? ¿O simplemente mantendrá la sana convicción de su inocencia, víctima de un país político que hoy le cobra sus servicios a la patria?

¿Donde han metido a Weiwei?

¿Donde han metido a  Weiwei?

El 3 de abril de 2011 la familia de Ai denunció su desaparición, al tiempo que empezaron a colgar carteles escritos a mano: "Ai Weiwei, varón, 53 años, fue asaltado por dos hombres el domingo en el aeropuerto de Pekín (...) Sigue desaparecido".[3] El 7 de abril el gobierno de la República Popular China afirmo que Ai se encontraba detenido en un lugar indeterminado por presuntos delitos de "crímenes económicos".[4

Esfera pública

Hasta diciembre de 2008, el gobierno chino veía a Ai Weiwei  como un artista creativo, a veces insolente, pero nunca peligroso. Hijo de Ai Qing, uno de los poetas más queridos del país, el artista tiene una carrera sobresaliente, que incluye participaciones en la Bienal de Venecia, Documenta Kassel y en los más importantes museos de Europa. Con esta trayectoria, Weiwei fue invitado en 2007 por las autoridades de su país para oficiar de asesor artístico en el diseño del estadio de Beijing, El Nido, sede principal de los últimos Juegos Olímpicos.

El estadio se transformó en el orgullo del gobierno, al mismo tiempo que Weiwei se convertía en una molestia. En diciembre de 2008, el artista apoyó una investigación sobre el devastador terremoto que ese año afectó a Sishuan, donde murieron varios estudiantes. El artista pidió la lista total de los muertos y que el gobierno respondiera por la mala calidad de los recintos escolares. La polémica estalló. Weiwei se volvió un activista y comenzó a tener problemas con el gobierno.

Hoy, el artista más prestigioso de China cumple 11 días de arresto y se desconoce su paradero. El domingo 3 de abril, Weiwei fue detenido en el aeropuerto de Beijing, cuando se aprestaba a viajar a Hong Kong. Días antes, el artista había dicho que deseaba establecerse en Alemania, debido a los problemas que tenía para trabajar en China. Hasta ahora, ni su familia ni sus colaboradores han podido comunicarse con él. Hace unos días, el portavoz de la Cancillería, Hong Lei, aseguró que este no era un caso de censura, sino que Weiwei era investigado por delitos económicos.

Su detención generó una respuesta inmediata. El fin de semana hubo protestas en Hong Kong y Alemania, la Unión Europea expresó su preocupación y la Fundación Guggenheim lanzó una campaña pidiendo su libertad, a la que han adherido los principales museos del mundo, entre ellos el MoMA de Nueva York, la Tate Gallery de Londres y el Museo Nacional de Arte Moderno de Francia.

En el último tiempo el artista enfrentó hostilidades constantes en China. En 2009 sufrió una hemorragia cerebral tras ser golpeado por la policía en una protesta. En 2010 fue arrestado en su domicilio para evitar que fuese a la entrega del Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo. En enero, el gobierno derribó su taller en Shanghai, aduciendo que el terreno no le pertenecía. Por ahora, la Tate Modern mantiene abierta la muestra del artista inaugurada en 2010: 100 millones de semillas de girasol de porcelana, que hacen un guiño a la figura de Mao Tse Tung, a quien se lo representaba como el sol y a su pueblo como semillas. En la fachada del edificio puede verse ahora un cartel con la frase “liberen a Weiwei”.

Siempre hay alguna forma de sortear la censura en China. Lo demuestra este lema: “Ama el futuro” (Ai Weilai). Tan poético alegato sirve hoy en el ciber-espacio chino como seudónimo de Ai Weiwei. Es la única forma que tienen miles de internautas de poder hablar sobre el famoso artista sin que sus mensajes desaparezcan de la red. Aunque ni así: los fontaneros de la censura china, miles de funcionarios que rastrean las páginas web, empezaron a destruir los mensajes y posts que cantaban su “amor al futuro”.

“El futuro ha desaparecido, el futuro está en prisión, el futuro se ha ido”, exclamaba uno de los miles de post colgados en Weibo, la versión china de Twitter. Han pasado ya seis días desde que fue detenido por la Policía en el aeropuerto de Pekín y no hay rastro de él. Un escueto comunicado oficial publicado por la agencia de noticias Xinhua dijo el martes que Ai Weiwei había sido arrestado por cometer “crímenes económicos”. Luego, el miércoles, un editorial del diario Global Times, edición en inglés del diario portavoz del Partido Comunista Chino (PCC), contradijo la versión y le acusó de haber cometido irregularidades con su pasaporte, además de estar “a punto de cruzar la línea roja” y de infringir la ley.

Nada cuadra, y su familia, desesperada, ha colgado por todo Pekín decenas de carteles escritos a mano que dicen: “Ai Weiwei, varón, 53 años, fue asaltado por dos hombres el domingo en el aeropuerto de Pekín. Sigue desaparecido, si sabe algo, por favor, contacte a su familia en este número”. ”La detención de Ai Weiwei es terrible. Corren tiempos muy peligrosos en China”, sentencia con un suspiro Gao Zhen a Público. “No había visto nada igual desde la masacre de Tiananmen hace 20 años. Más de cinco artistas que conozco han sido arrestados recientemente por la Policía, además de Ai Weiwei. No sabes cuándo te puede pasar a ti”, continúa. Gao Zhen y Gao Qiang forman los Gao Brothers, un dueto artístico muy crítico en sus obras con el contexto político de China y las injusticias sociales y bien conocidos en el panorama mundial.

“Hoy es muy fácil desaparecer, sobre todo, si eres un ciudadano común. Con la detención de Weiwei, el Gobierno manda un mensaje a todos los críticos: demuestra que pueden hacer con ellos lo que quieran”, añade el otro hermano, Gao Qiang.

El miedo en el cuerpo

Unos 300 artistas e intelectuales de todo el mundo publicaron una carta abierta titulada Nuestros temores por el destino de Ai Weiwei, exigiendo su liberación inmediata. “Urgimos a todos los gobiernos a ejercer una fuerte presión sobre China para que trate a sus ciudadanos con respeto, justicia básica y humanidad”, reza la carta. También recuerda el caso del premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, que pasará los próximos diez años en prisión por expresar su visión política. “Nos preocupa que a Ai Weiwei le aguarde el mismo destino”, dicen.

Entre los firmantes se encuentran los Gao Brothers y también Cai Yuan, un controvertido performer. “Su de-saparición refleja el lado oscuro de la sociedad china actual: los menos afortunados carecen del mínimo derecho a la Justicia”, clama a través del correo electrónico. Hong Lei, portavoz del Ministerio de Exteriores chino, confirmó el jueves que el caso de Ai Wewei no tiene “nada que ver con los derechos humanos” y que ha sido detenido por “crímenes económicos”. Y advirtió a la comunidad internacional “no entrometerse en los asuntos internos de China”, después de que la UE y EEUU exigieran su liberación inmediata.

“China dice que es un Estado de derecho, pero cómo, si ni siquiera sigue los procedimientos más básicos de su legislación. No ha dicho nada a la familia en seis días. Todo el proceso es un despropósito: no sólo viola los protocolos internacionales sino la propia legislación china”, denuncia Patrick Poon, secretario ejecutivo de China Human Rights Lawyers Concern Group, una asociación de abogados ubicados en Hong Kong que vela por los derechos de los imputados por crímenes políticos en China.

Aunque no sabe qué va a pasar en los próximos días, Poon da a Público su lúgubre pronóstico: “Lo tendrán detenido hasta que hallen el peor delito posible con el que imputarle. Le harán pasar por un delincuente común, quizá un evasor de impuestos, y empezarán a desacreditarle en internet y en los medios. Luego, si la presión internacional no lo remedia, será condenado a prisión”.

Demócratas, Republicanos, Patriotas y Gigantes

Demócratas, Republicanos, Patriotas y Gigantes

¿A dónde ha ido el dinero? A salvar los bancos y al super bowl. El Lucas Oil de Indianapolis, donde caben 100.000  personas, fue ayer el escenario del choque entre Patriotas y Gigantes, el evento icono de la cultura norteamericana. La competencia despiadada de tanques humanos que se llevan cualquier cosa por delante, con tal de meter un gol.

El super bowl es un icono, el despliegue de fuerza física que da carácter a la cultura norteamericana, la precisión y la táctica, pero también, o quizá y en principio, el icono de un monstruo comercial de proporciones que no caben en la cabeza. Y por supuesto, el escenario para que la diosa, Madona, en un acto litúrgico oficiado sobre una plataforma tan grande como la cancha, apareciera completamente vestida de negro, acompañada de un obeso negro vestido de negro, cantando para 130 millones de televidentes. Cuando terminó, el piso se abrió, y Madona se precipitó y simultáneamente del orificio brotó un chorro propulsado de vapor denso que se elevó al cielo.

Nosotros, el 99%, fue la consigna de los okupa norteamericanos, las víctimas de la debacle económica, los que perdieron sus empleos, sus viviendas, los subsidios, la calidad de vida, las minorías víctimas de la  radicalidad de las medidas contra los inmigrantes. Un candidato – Romney – terminó declarando en la Florida, “no me importan los pobres, mi política va para las clases medias”.

Demonios ¿Dónde está el dinero? El dinero se ha ido para salvar a los bancos, porque el capitalismo no se puede dar el lujo de que quiebren, que sería como si el catolicismo permitiera que se cerraran sus templos, o los judíos las sinagogas. Y ha ido al super bowl.

El super bowl es la negación de la crisis, o si se quiere más deportivamente, la contra cara risueña, derrochadora, consumista de la debacle. ¿Al hacer las cuentas del super bowl, quién creería que USA está en crisis?

Cada 30 segundos de publicidad de televisión valen seis mil millones de pesos. La boleta más barata cuesta cuatro millones y medios de pesos. Un palco VIP, 144 millones de pesos y el palco suite, mil ochenta millones de pesos.

Hay que ser tan imaginativos como los norteamericanos para maquillar la cara fea del icono, de la que hacen parte los que verán el super bowl en el bar de la esquina o en la sala de su casa.

Se van a vender tantas alas de pollo, que puestas en fila, darían una extensión igual al doble del diámetro de la tierra.

Nosotros el 99.  

 

Piruetas neocoloniales

Piruetas neocoloniales

 Las islas Malvinas tienen el tamaño del Caguan, están a 480 kilómetros de la Patagonia y en ellas hoy viven 3500 personas. En 1833 Inglaterra las anexionó con su flota pirata al servicio de la corona, como anexionó todo lo que quiso, por la fuerza y el asentamiento. Según la ONU, hoy es un territorio “no autónomo administrado” por el Reino Unido, un eufemismo colonial, admitido por un tal “comité de descolonización” en el que se sientan las antiguas potencias coloniales. Para Argentina, hace treinta años y hoy, las islas  son una parte integral e indivisible de su territorio que se halla ocupada ilegalmente por una potencia invasora. Los nativos quieren seguir estando bajo el protectorado británico, que durante casi dos cientos años ha ejercido la regencia cultural del archipiélago.  

Cualquier decisión que con la mediación internacional se tome, en términos de decencia política, debería tomar como punto central, la opinión y el deseo de los nativos, los directos implicados en las consecuencias de cualquier conflicto entre poderes bufos. Pero el asunto que treinta años después de la guerra ha reactivado la disputa, se llama petróleo.

En abril, va a hacer treinta años, los militares fascistas argentinos, en un alarde bufo de fuerza se embarcaron en la aventura de ir por las Malvinas, para enmascarar el baño de sangre en el que habían ahogado a su país. Inglaterra respondió militarmente  con ardor colonial, mandó su flota, y en la refriega tan absurda como vil, dejaron la vida 649 muchachos argentinos, 225 ingleses y tres isleños. Eso fue el resultado de la imbecilidad belicista, orquestada por los payasos fascistas argentinos, y los monarquistas constitucionales ingleses.

Hoy miércoles, el Príncipe Guillermo, un sujeto de sonrisa malévola, segundo en la sucesión al trono, disfrazado de piloto, emprendió viaje a las Malvinas, para ratificar la declaración del Foreign Office, en el sentido de que la administración de las islas no es negociable, con lo que dieron respuesta tajante al reclamo diplomático de Argentina, para que se reabra una negociación sobre soberanía.

¿Nostalgia colonial de Inglaterra? ¿Autodeterminación populista de Argentina? Un poco de las dos, pero además yacimientos de petróleo, que ya Inglaterra está explorando en el Atlántico sur.

La mesa del debate tiene tres patas, el argumento de la territorialidad que invoca Argentina, el argumento administrativo innegociable que invoca Inglaterra y el argumento de los nativos isleños, esas 3500 almas que son capaces de vivir en el culo gris y gélido del mundo.