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Alberto Rodríguez

La razón desarmada

La razón desarmada

Una Guardia Indígena de diez mil hombres desarmados, o apenas armados de palos, pero investida de la autoridad que proviene de  la delegación que les han conferido sus pueblos, surge como una tercera fuerza en el conflicto del departamento del Cauca. Una fuerza que bien podría alterar el rompecabezas geopolítico del departamento, en el que el conflicto armado en Colombia tiene su laboratorio.

De un lado es un departamento geográficamente estratégico, nudo originario de las tres cordilleras, con accesos a los llanos, al Tolima y al Pacífico, corredores de movilidad militar y ruta del narcotráfico de las Farc. De otro, asentamiento ancestral del pueblo paez, el último al que los españoles redujeron, un pueblo en riesgo de extinción, que hoy apenas reúne 150.000 almas. Y un departamento, aún más olvidado que los otros, sin dosis de inversión social importantes, sin recursos para el desarrollo, sin participación del Estado en la solución de los conflictos ancestrales, con altas tasas de pobreza y exclusión, concentración obscena de la propiedad agraria, inequidad extrema y falta histórica de oportunidades para los pueblos indígenas.

Los indígenas expidieron un comunicado anoche, dando un ultimátum a las Farc y el Ejército para que abandonen el territorio a más tardar a la medianoche de hoy lunes. Además, definieron la propuesta que presentaron ayer domingo al ex-juez Baltasar Garzón, que actúa como mediador internacional reconocido por las partes: “1. Que se vayan los actores armados, vengan de donde vengan. 2. Que respeten nuestros planes de vida y nuestra Guardia Indígena. 3. Que los recursos del pueblo en nuestros territorios no los sigan manejando unos pocos para una guerra privada que les entrega lo nuestro a las transnacionales, sino que sean públicos para nuestro fortalecimiento. 4. Que rechazamos a los que se aprovechan de nuestro sufrimiento y hablan a nombre de nuestra resistencia. Quienes dicen apoyarnos deben entender y caminar con nosotros, de acuerdo con nuestra orientación”.

Pero ni las Farc, ni el Gobierno  van a abandonar el territorio en conflicto, en el corazón del Cauca indígena. Lo primero, que supondría el triunfo de las fuerzas desarmadas sobre el cartel rojo, que lleva cincuenta años utilizando la zona para su movilidad militar y sus negocios, carece de la fuerza necesaria para espantar la plaga criminal que ni siquiera el Estado con todos sus recursos ha podido reducir. Lo segundo tampoco va a ocurrir, implicaría dejarle el campo libre a las Farc.

Las exigencias perentorios contenidos en el pliego de la GI, carecen todavía de la suficiente fuerza civil para obligar a que los actores armados - de una guerra, que no es la de los pueblos indígenas, que no responde a sus necesidades ni intereses -  desalojen el territorio históricamente enclavado en el alma étnica de los pueblos nasa. Una guerra de la que ellos son apenas las víctimas y en la que seguirán siéndolo, mientras las armas de la razón no tengan la capacidad de acallar los fusiles oficiales y los del cartel rojo.

Un enfrentamiento de tres poderes, el ilegalmente constituido, amparado en la fuerza del negocio y las armas del narcotráfico. El legalmente constituido, pero legalmente incapaz de asumir su responsabilidad como Estado, en lo que se refiere a los pueblos indígenas. Y el legítimo poder indígena, masivo e insurgente, que se levanta como un actor desarmado, con fuerza de razón y legitimidad suficientes para derrotar a los otros dos.

Los pueblos indígenas se han constituido como víctimas con razón política, se han armado con argumentos pacíficos imbatibles y con exigencias constitucionales y culturales suficientes para sostener su reclamación por el derecho  a la tierra, por el derecho a la vida y a la convivencia pacífica. Pero aún así, los palos, por muchos que sean, no son suficientes todavía, contra los fusiles oficiales y los del narcotráfico. 

Se busca candidato

Se busca candidato

Monseñor Uribe Vélez busca candidato presidencial para el 2014. Bien claro habrá de quedar que el mejor candidato de Uribe es Uribe. Pero por singularidades constitucionales vigentes, no le es posible regresar a regir los destinos del país, para bien del país.

Quiero contribuir desinteresadamente a la búsqueda del candidato de Uribe, que incluso se podría proponer como un concurso democrático: ¿Cómo es el candidato de Uribe? Acierte y gane la colección completa de los libros del Doctor Ternura.

José Obdulio, ha dado las pistas oficiales de partida, a las que habrá que atenerse: debe ser un candidato humilde que reconozca a Uribe sobre todas las cosas. Así el esquema, va el perfil del candidato:

Humilde como Fernando Londoño, o como el mismísimo José Obdulio Gaviria. O una humilde mezcla de los dos.

Con un rostro telegénico, mejor que el de Peña Nieto, como el de Fabio Valencia Cossio, pero con la nariz de Juan Lozano. O en su efecto, como el de María del Pilar Hurtado.

De una vasta cultura como la de Dilian Francisca, una mujer a la que le cabe Guacarí en la cabeza.

Un candidato equitativo, generoso, amplio como Uribito.

Un candidato vital, activo, despierto, como Carlos Holguín.

Un político probo, transparente, de manos limpias, como Álvaro el Gordo García.

Un hombre de alto potencial comunicativo, conectivo, apasionado por las comunicaciones, como el General Santoyo.

Un candidato con sentido empresarial, visionario, emprendedor, como Dolly Cifuentes.

Un estratega, negociador, de resultados, como el Doctor Ternura.

Un candidato leal, aguantador, fiel, como Santiago Uribe.

Un negociador joven, buen muchacho, experto en seguridad, como Jorge Noguera.

Un candidato racional, cerebral, lógico, como Pachito Santos.

Un hombre de armas tomar, como Mancusso.

Un hombre de mundo, cosmopolita, internacional, como Jorge Iván Zuluaga.   

Un sindicalista isquémico, de una sola pieza, sólido en sus convicciones, como Angelino Garzón.

Un político que además sea un buen escritor, un novelista promesa, como Roy Barreras.

No es fácil hacer una selección efectiva de entre una constelación tan vasta de virtudes uribistas. Intente usted armar el rompecabezas del candidato uribista ideal. No se olvide, que como condición, debe tener al menos un proceso abierto. 

Golpe constitucional: el mal menor

Golpe constitucional: el mal menor

Acordaron durante año y medio, conciliaron y votaron con orgullo patrio. Le habían cumplido al país. El Presidente se percató que el costo político del engendro de disposiciones criminales que habían embutido en letra menuda a la reforma constitucional a la justicia, se le habría de convertir en un búmeran político de alta peligrosidad en el camino a la reelección. Si bien Santos patrocinó y promovió la “reforma” - a través del Ministro que actuó como autor intelectual – Vargas Lleras -, del autor material – Esguerra – y del campanero, el bobo ambicioso de Federico Renjifo - a última hora su olfato político le dijo que si no la había abortado a tiempo, tendría que matarla. Le apostó a que al menos medio país no entendería la pirueta.

Y sí, la mataron, pero ni siquiera en una limpia modalidad eutanásica, sino a la manera de los narco-políticos, decapitando la constitución. El Presidente puso todo su prestigio y autoridad para descalificar la reforma, con lo que dejaba en incómoda evidencia a los congresistas, como únicos  responsables del engendro, únicos tramposos. Así que sin mediar más que la conveniencia presidencial, los que ayer la votaron, fueron al día siguiente a asesinarla, para el bien del país.

A pesar de los esfuerzos jurídicos con que quiso justificarse la maniobra, las sentencias de las cortes que se desempolvaron para darle legalidad y el empeño admirable del Fiscal por tranquilizar a los conservadores respecto a las responsabilidades civiles y penales de matar la reforma, en legítimo derecho lo que se hizo fue violar la constitución para matar el mastodonte. Digamos que se optó por el mal menor. Así de grave era el engendro adulterino de los poderes, contenido en el acto de reforma.

Una democracia tan formal como la nuestra, al borde muchas veces de la inconstitucionalidad, da un ejemplo corrosivo, al invertir, por conveniencia política de los poderes, los términos del principio de constitucionalidad. El constituido – el poder ejecutivo – se subordina al constituyente – la reforma constitucional -, tal como desde Montesqieu, los liberales y conservadores dicen y enseñan que debe ser. De lo contrario la democracia ni siquiera es formal. ¿A que debe atenerse el país de aquí en adelante?

Con la desnaturalización del principio de constitucionalidad se hizo posible un auto-golpe derogatorio. Para bien del país, dicen hoy las cortes, los congresistas y el presidente. La Corte Constitucional, salvo mejor opinión, debería haber sentado una rotunda posición sobre la maniobra. Pero, tal como parece, allá en la Corte, también optaron por el mal menor. 

Gelatina Boogy el Aceitoso

Gelatina Boogy el Aceitoso

Si quiere salir de su niño o su niña, cómprele la legendaria gelatina Boggy “el Aceitoso”, que viene con un globito inflable – un adminiculo con tres coloridas crestas plásticas - para que los niños se lo traguen y se ahoguen mientras pasan el ácido fólico. Las instrucciones, desde luego, no son para que el adminiculo se ingiera, pero muchos niños no lo saben, tampoco sus padres. Una sorpresa comercial que revive el saludable espíritu empresarial de las compotas envenenadas.    

La semana pasada dos niños en Bogotá casi mueren por haber ingerido el Inflaboogy – el condón de Boogy - que viene lubricado dentro de los sobres de gelatina. Se salvaron, porque sus padres tenían carro y pudieron llegar a tiempo a un hospital – de los que todavía no han cerrado – para que les prestaran primeros auxilios.

Un incidente que puso en riesgo la vida de dos niños, debería ser suficiente, en una sociedad de consumidores, para boicotear a Alpina, salvo que Alpina se comprometa formalmente a que en adelante toda su gelatina con adminiculo, les sea distribuida a los honorables miembros del Congreso que aprobaron la reforma a la justicia. Todos merecen su inflaboogy rojo, azul y verde.

Alpina, que cocina la mejor gelatina aceitosa de zinc, se permite  informar a los consumidores, que de ahora en adelante, cada vez que la compren, se sirvan arrojar el inflaboogy a las unidades legislativas de senado y cámara. Los congresistas, que sí saben leer, entenderán perfectamente que no se trata de ingerirlo. Al menos, no enteros.

Como consecuencia del deplorable accidente, Alpina se permite informar a sus consumidores, que su departamento de control técnico ha rastreado problemas aislados en la calidad de los elementos supletorios que uno – y solo uno -  de sus productos incluye, cuando se altera su funcionalidad, lo que  podría afectar colateralmente a quienes manipulen el producto. Así es como Alpina responde a sus consumidores. Así es como se responsabiliza del daño colateral que puede causar entre quienes tragan y no leen. ¿No será que Alpina es de algún congresista de los más conciliadores? ¿O no será que es del traga sapos Esguerra y no nos hemos dado cuenta?

Una gelatina que se llame Boogy, no debería estar en el mercado, no solo por el nombre y el ácido fólico. Aunque viéndolo bien, el nombre representa una identidad común, entre las empresas como Alpina y la consigna del legendario personaje argentino: “todo lo humano me es ajeno”.


¿A espaldas de Santos?

¿A espaldas de Santos?

Miércoles  20: el Ministro de Justicia del régimen Santos da al país, tras la aprobación de la reforma a la justicia, parte de victoria, anuncia con orgullo e inmoderada satisfacción, “el deber cumplido”. Se congratula, casi con ironía, de haber logrado una “reforma integral”, que le da herramientas al país para resolver los problemas más graves de la administración de justicia.

Jueves 20: el Presidente Santos interrumpe la programación ordinaria de televisión, para decirle al país, que la reforma a la justicia aprobada en el Congreso, un día antes, es inaceptable. Que no la va a promulgar, es decir que va a objetar la reforma a la constitución, porque en la etapa de conciliación se le introdujeron gorilas completos, a espaldas del gobierno.

Es como si estuviéramos gobernados por los hermanos Marx. Aunque el efecto no solo es cómico, es devastador, criminal. Los tres poderes amangualados para hacerse una reforma, una legislación en causa propia, aunque algunos congresistas (27 exactamente)  y magistrados hayan rechazado el engendro. El gobierno, durante las ocho rondas de aprobación, gestionó oficiosamente la reforma con la directriz de ganarse a los congresistas  y a los magistrados – con impunidad constitucional  y extensión del periodo  – para asegurar su apoyo al gobierno. Y un día después tener que salir a decir, que gracias, pero no.

Desde luego la descalificación a su propio engendro no vino porque al Presidente le hubiera sobrevenido a última hora un sentimiento de transparencia, de ética política, o de simple decencia gubernamental. No, le vino porque al día siguiente de la aprobación se convocó en Bogotá a un referendo para tumbar la reforma, que los medios, liderados por la W, apoyarían cerradamente, en contra del gol que se le ha hecho al país.

La naturaleza del gobierno de Santos no es distinta de la naturaleza del Gobierno Uribe. Ambos son borrascosamente tramposos y oscuros. A pesar de las diferencias que Santos se ha empeñado en marcar, el distanciamiento en los hechos y el desalinderamiento político, ambos son pelos de la misma perra.

Por más buen jugador de póker que sea el Presidente, la jugada que hizo fue equivocada, entre otras cosas porque encubre una trampa chapucera. Acusó a los conciliadores de senado y cámara, de haber urdido a “sus espaldas” una redacción apresurada y clandestina  que introdujo 18 orangutanes gigantes, durante once misteriosas horas de trabajo de los conciliadores. Otra jugada, aunque también tramposa, quizás le hubiera dado margen: una alocución inmediata, conocidas la declaración triunfalista del Ministro Esguerra, o al menos, un twitter, descalificando sus declaraciones. Como si en efecto, en once horas los conciliadores - de la unidad nacional -  hubieran podido introducir zoológicos, que se habían estado negociando durante meses en los trámites de aprobación.

Ninguna jugada podrá quitarle a Santos la imagen de tramposo. Destapó el juego y mostró el cobre, él que siempre ha gustado de barrer la escoria bajo la alfombra, aun con cierto innegable éxito. Como será de pervertida la reforma, que Uribe, a cuyos socios tras las rejas  tanto les convendría, que en un twitter de ayer, antes de que Santos anunciara su rechazo, dijo que el gobierno había promovido la reforma durante seis meses y un día después de aprobada, salió a lavarse las manos. Cuando le preguntaron a Simón Gaviria – Presidente de la Cámara y Director del Partido Liberal – cómo había podido incurrir en un voto aprobatorio a semejante esperpento, dijo sin más, que había votado sin leer.

Pero no hay tal, ni con naipes marcados, ni con lavada de manos, Santos podrá ocultar su alevosa catadura de tramposo, envuelta en la fama de conciliador taimado, que le ha permitido nadar en aguas mansas sobre un mar picado.  

Meridiano de sangre

Meridiano de sangre

“En el umbral del siglo XXI me parece la obra imaginativa más impresionante entre todas la de los escritores estadounidenses vivos” dice Harold Bloom de Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy.

“Todo aquello que existe, dijo. Todo cuanto existe sin yo saberlo existe sin mi aquiescencia”. El Juez Holden, se ha pronunciado. Ya antes había dicho “Solo la naturaleza puede esclavizarnos”. Y a ella en primer término muestra McCarthy, su poder, la única capaz de parar a los asesinos, de matarlos de hambre en el desierto, de sed, de calor, de frío, de soledad, la que los pierde y los hace vagar en el desierto, entre tormentas en las que se pierden para siempre, en medio de cabalgadas nocturnas iluminadas por ristras de constelaciones que se mueven sobre el cielo que ilumina la tierra, desde el más allá, entre veranos incandescentes, e inviernos gélidos en los que el agua se congela. Todo en ella es exagerado, todo es inmoral. Porque si alguien en la novela se permite transgredir todos los límites, humanos e inhumanos, es la naturaleza. Agreste, desértica, calcinada, fría, nebulosa, alcalina, polvorienta.

La compañía al mando del capitán Glanton, en la que se enrolan el chico y el juez, se mueve en los límites del límite, la gran frontera de un círculo de tiempo que va de 1849 a 1851, y a través de un desierto salvaje, de caballos salvajes, pueblos salvajes, indios salvajes y blancos salvajes. Los personajes vagan en busca de la muerte. Lo matan todo, todo, gallinas, gatos, cabros, mexicanos, niños, perros, y claro, indios, a quienes arrancan las cabelleras, como si fueran apaches, y las arruman al anca del caballo y cabalgan por el desierto para ir hasta el pueblo a venderlas a los gobernantes mexicanos. Luego entran al salón, se beben todo el whisky del pueblo, hacen traer toda la ristra de putas y terminan con una balacera que deja muertos, que nadie se ocupa de enterrar.

El desierto calizo, como un mar de esqueletos de coral, pedregoso, rojo, bajo cielos cobalto, que se cortan  sobre el perfil rocoso de montañas amarillas y ocres. Desiertos de cadáveres, sembrados de esqueletos de cristianos y animales. Caminos sin fin en el zurcido incierto de límites que apenas existen en los mapas. La frontera, la gran frontera, por la que vagan sin dios ni ley, cazando y dando muerte a todo lo que viva. Porque si algo hace estremecedor el libro de McCarthy es la naturalidad de la crueldad, la maldad como lo único que los hombres pueden oponer a la naturaleza inmoral. La estigmatización radical de la virtud. Es una novela sádica, en la que se causa todo el dolor posible, en virtud de esa capacidad del buen novelista de transferir al lector los riesgos de la escena, hasta ponerlo en condición de víctima, frente a la única acción que legitima a los protagonistas, la crueldad.

La crueldad conmueve, excita, deprime, perfila el curso del largo viaje a que se somete el lector por la frontera, como el último acompañante de la compañía del capitán Glanton.

Una horda depredadora de norteamericanos, por más señas, se enseñorea a lo largo y lo ancho de un meridiano de sangre que cubre los caminos inciertos por los que deambulan como depredadores condenados a jugar el papel de amos al otro lado de la frontera. “…un amo muy especial. El soberano manda allí donde hay otros que mandan. Su autoridad suprema anula toda jurisdicción local”.

Entre fuego amigo y enemigo

Entre fuego amigo y enemigo

 Que un periodista que acompaña a las fuerzas militares a una zona de combate, sea capturado por el enemigo -  de las fuerzas armadas – demuestra que: las fuerzas militares no dieron la suficiente protección al periodista, que se había enrolado con su autorización en la expedición, que el periodista rompió los protocolos de seguridad de las fuerzas militares y de los periodistas de guerra, o, que el periodista por cuenta propia cambió de bando, durante la refriega,  para ir a buscar su reportaje.

A los militares les interesa llevar periodistas al frente, al fin y al cabo son unos chismosos mediáticos que amplifican y retransmiten sus versiones sobre los hechos. Desde luego, se aseguran de llevar periodistas que vean lo que ellos quieren que vean, que hablen con quienes autoricen, y terminen publicando informes que dejen satisfechos al gobierno y a las fuerzas militares. De no ser así, a ningún periodista se le daría un salvoconducto para acompañar a las tropas. Con seguridad, a Jorge Enrique Botero y a Hollman Morris, se lo negarían.

El caso de Romeo Langlois agitó el cotarro del conflicto, en especial después de su liberación. Ahora se encuentra en Paris, en casa de sus padres, recuperándose de una experiencia que lo mantuvo en los campamentos de las FARC durante un mes.

¿Qué fue lo que paso con Langlois? En una improvisada tribuna, que las Farc levantaron para el acto político de la entrega del prisionero de guerra, el secuestrado, el retenido, o lo que sea, el francés  se echó un discurso. Dijo, que salvo la retención, todo había ido muy bien. No me quejo, aseguró. Me trataron como a un invitado.

Dijo que el combate no fue gran cosa, no de la magnitud con que el ejército lo hizo ver. "Era un pequeño laboratorio que la gente utiliza acá para sobrevivir". Aún así, en el combate murieron cuatro militares y el periodista fue herido en un brazo, tras lo cual se entregó. ¿Por qué a las Farc? ¿Por qué no a las fuerzas militares? ¿Por qué se entregó a quienes lo hirieron? "Yo no necesitaba esta experiencia para conocer el conflicto colombiano ni la guerrilla”. Eso no lo sabremos hasta que publique su crónica, su reportaje de la retención, como él insiste en llamar el secuestro. Como si no lo hubiera sido. La única forma de convencernos de que no lo fue, es que aceptase haber ido voluntariamente. Langlois no es claro, no es convincente, es tan oscuro como un francés. La experiencia con seguridad le dio mucho más de lo que acepta, mucho más de lo que le daría haberse “entregado” a las fuerzas militares que le expidieron el salvoconducto.

“Conmigo se ha hecho mucha política de muchos lados”. Cada secuestro es un escenario político, hacen política las Farc, la comisión de Ciudadanos por la Paz, el ejército, el gobierno, el congreso, los medios. Y hasta los secuestrados, como en el caso de Langlois. La hizo parado en una tribuna, con botella de cerveza y todo.

Langlois termina traicionándose en sus declaraciones de político, como todo político. Pide que tanto las fuerzas armadas como las Farc sigan llevando periodistas a la zona de conflicto, porque “es la única forma de que se conozca la realidad que vive Colombia”.

 En otras palabras, Langlois sí necesitaba de la experiencia, contrario a lo que dijo, de no haber sido así, ni habría logrado el material noticioso, que hasta para libro le dará, ni tampoco conocer de primera mano la trastienda real del conflicto.

Don Pablo: el patrón del raiting

Don Pablo: el patrón del raiting

Cuando Doña Himelda Gaviria le dice a su hijo: “Pablo, cuando vayás a hacer algo malo, hacelo bien”, está educando en valores. Que no sean los que nos gusten, o les gusten a los columnistas del Tiempo, es otra cosa. “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. Educación en valores al estilo de Groucho Marx. Que no nos gusten, bueno, hasta María Isabel tiene otros.

En su columnilla - ¿Apología del crimen? - el domingo 10 de junio, María Isabel Rueda, improvisa en un tono, entre moralizante e imperativo, un discurso para decirles a los guionistas de la serie sobre la vida de Pablo Escobar, con que Caracol se le enfrenta a RCN, que “refuercen elementos valorativos” de los discursos de Galán. El patrón del bien.

El solo título de la columna es de una agresividad retórica amenazante. Si se le quitan las interrogaciones es una afirmación. Si se le dejan - como en el título - apenas lo es al cincuenta por ciento. La pregunta contempla el espacio de riesgo con que se anticipa lo que puede pasar al novelar la vida de Don Pablo, como pasa con las novelas en general, producir una identificación emocional con la imagen del personaje y con lo que representa. Que ojalá una serie sobre un bandido mítico, no vaya a infectar en absoluto la vida colombina, que hasta donde ha podido se ha mantenido resistente y alejada de la herencia de Don Pablo, de la patrona y sobre todo de los políticos.

María Isabel quiere que al terminar la serie – se produjeron 60 capítulos de una hora que en vista del éxito inmediato,  se convirtieron en 120 de media -, todos los colombianos, hasta los uribistas, odiemos a Don Pablo, y en coro gritemos: “el crimen no paga”. Lo que la asusta es que Don Pablo, en la representación televisiva, en vez de inspirar cerrada antipatía, genere empatía. Que por momentos, o del todo, algunos se pongan del lado de Escobar, de la misma manera como muchos chicos de la época se pusieron del lado de “la Perrys”, en la serie El Capo.

La fórmula que María Isabel les ordena los guionistas es incalificable. Les habla de dos filtros para el guión. Un filtro racional para que cada televidente desentrañe el mal con su razón, aunque para hacerlo tengan que prescindir de sus emociones, justamente las que toca la serie. Y de un segundo filtro: introducir obligatoriamente – “se necesita tener” – “nociones intelectuales sobre conceptos morales”. Estoy convencido que fue algo que le dictó el mismo Groucho Marx.

Diferencias entre un cretino y un robot

Diferencias entre un cretino y un robot

“El auténtico problema no es si las máquinas piensan,  sino si lo hacen los hombres”. Frederic Burrhus Skinner

Algunos trámites de escritura en red, como dejar un comentario en un blog, exigen una prueba de identidad. Hasta que no entendí, cuál era el motivo, me pareció que la prueba era medio tonta. Ponen unas letras deformes, pegadas, difusas, para que el usuario las descifre y las reescriba en una casilla en blanco, como condición para seguir. Ahora que entiendo el motivo, me parece completamente tonta. Aun siendo una prueba hecha por técnicos, algo se ganó.

Se trata de un filtro anti-máquina, para que un robot no pudiese dejar sus comentarios en el blog de un taller de escritura. Quieren estar seguros que el usuario no es un robot, o un vampiro cibernético. Los técnicos que diseñaron la prueba conjeturan que las máquinas inteligentes pueden colarse a un blog, leerlo, y querer dejar un comentario.

Si el trabajo técnico de identificación de identidad se interpreta adecuadamente, hasta un cretino podría deducir, al menos,  dos cosas. La primera: que si lo que se trata es de impedir que las máquinas dejen sus comentarios, es porque lo pueden hacer. Es cretino tomarse la molestia del dispositivo, si no se creyera que sí. Si una máquina es capaz de utilizar un programa de ajedrez para ganarle a un campeón del mundo, o puede hacer un mapa de la movilidad de las galaxias, seguramente será apta para dejar un comentario estúpido en el blog de un estúpido.

La segunda: es urgente impedir que las máquinas dejen comentarios en los blog, después de haberlos leído y juzgando con inteligencia artificial. ¿Se imaginan el comentario de una máquina a uno de los pedregosos poemas de Mao Tse Tung? ¿O a una novela de Ángela Becerra? Estoy de acuerdo, hay que prohibirles a las máquinas hacer comentarios sobre lo que escriben los humanos, al menos antes de que terminemos leyendo lo que escriben, para comentarlo por escrito. Una reseña de Germán Santamaría sobre un ensayo de máquina.

Si las máquinas pueden consultar las webs, pueden abrirlas; si pueden leer blogs pueden comentarlos. Si todo eso pueden, - y hasta entrar en FB, o twitear - están corriendo un serio peligro. Las redes sociales son solo para cretinos.

Quiero pensar que las máquinas todavía no son capaces de advertir que la tontísima estratagema de identidad, encubre una simple acción discriminatoria. No quiero imaginar la venganza de las máquinas contra los cretinos. Tal como se han puesto las cosas, la diferencia entre un robot y un cretino, es que el primero carece del derecho a dejar su comentario en el blog. Aunque debería ser al revés.

Sabor a ti

Sabor a ti

Que un cocodrilo devore a un turista holandés no es noticia. Tampoco que caníbales africanos en el siglo XVIII devorasen hasta los huesos a un jesuita. Pero lo es, cuando el sábado hace dos semanas, Rudy Eugenio de 31 años, fue asesinado por la policía, mientras se comía la cara de un mendigo llamado Ronald Poppo, que sobrevivió aunque perdió su cara.

 

El martes, Alexander Kinyua de 21 años de Maryland, admitió haber descuartizó a su compañero de habitación para luego hacer la cena con el corazón y su cerebro. En Canadá un actor porno mató a un joven con un picahielo, desmembró el cadáver y luego lo comió. El virus Hannibal Lecter estalló en Norteamérica, lo que por sí mismo no es casualidad. De los 10 caníbales más famosos de la historia, al menos, la mitad son norteamericanos. Tierra de caníbales, en su naturaleza iguales a los que el colonialismo extinguió en África y el Caribe.

 Thomas Harris es el creador de Hannibal Lecter, el personaje de ficción, que tal vez más ha atrapado a las audiencias en los últimos tiempos con su trilogía caníbal: El Dragón Rojo, El silencio de los corderos y Hannibal. La popularidad de Hannibal proviene de su inmensa crueldad, casi inocente, de su carácter depredador, casi natural,  y del gusto refinado por la carne humana, casi cultural. ¿Qué es lo que nos gusta de Hannibal? Probablemente no se extinguió del todo el instinto depredador de los hombres, que los lleva a devorar a los otros. Al parecer la tarea no le salió del todo bien a la cultura. Sin embargo, lo que causa más curiosidad, es por qué resurge hoy el canibalismo con esa alarmante frecuencia en los Estados Unidos.   

Seguramente cuando en 1928 Oswald de Andrade publicó el segundo “Manifiesto antropófago”, no pensó en la antropofagia literal, sino más bien en la antropofagia cultural, por la cual América devoraba a la vieja Europa. Pero de la metáfora cultural, bastante desafortunada, saltamos al hecho. Los casos de canibalismo se han dado siempre en la historia, jamás han desaparecido. Sin embargo, tres casos en el lapso de un par de semanas, parece demasiado. Una alarma cultural se ha prendido, que proyectada por la ficción, nos pone en un camino posible: comernos los unos a los otros.   

 Cormack McCarthy en La Carretera anunció el canibalismo al final de la historia, como lo último de lo último, una depredación parecida a la del comienzo, que más que a la manera de un ritual, en el que se reconoce el cuerpo del otro, se práctica como un modo extremo de sobrevivir. La última trampa cultural que nos esperaría y que no haría más que dejar salir ese Hannibal Lecter que todos llevamos adentro y que jamás la cultura pudo doblegar. 


La teta asustada

La teta asustada

Panamericana y Carrefour impidieron poner a la venta la edición 75 de la revista Arcadia porque le dio portada a Orlan, la artista francesa, que aparece con una tética al aire, envuelta entre telas, como si fuera una monja y coronada de virgen. Se trata de una foto de hace 30 años. Una foto que se ha paseado por museos del mundo. Es morbosa la prohibición, un acto más reprobable que la publicación que pretende condenar. Se lleva por delante el arte, el derecho a la expresión, el derecho a divulgación, el derecho a ser informado. Se lleva la cadena de libertades individuales más caras de la democracia. Una tética lánguida, chiquita con un pezoncito insignificante,  como el de una muñeca. Los administradores de las tiendas le han echado la culpa de los padres de familia. De ser cierto cabría preguntarse ¿en manos de quien están los niños? Condenan una tética pero aplauden en privado la corrupción y el paramilitarismo.

Y otra vez el cura Córdoba, pariente de los áfidos, el santón moral de la iglesia católica colombiana. Ha sido objeto de una demanda necesaria, encabezada por Felipe Zuleta Lleras, abogado y periodista gay, que instaura la querella por discriminación.  No se le ve bien a Córdoba criticar con acritud a los homosexuales, cuando la iglesia está llena de ellos. Además si es cierto que son enfermos, como él dice, cómo justificar la discriminación contra ellos. Ignoro cuál sea la orientación sexual de su eminencia, pero me parece tan homofóbico que pensaría uno que es un maricón vergonzante. Pero más grave que llegara a ser así, lo cual no nos incumbe,  es que moralmente se sienta en condiciones de llevarse por delante los derechos constitucionales. No hay ningún argumento contra los derechos. Si se lo encuentran culpable, como deberá ser si se obra en derecho, Córdoba se irá a la cárcel hasta por doce años. Se le podría dar closet por cárcel.

Hace un par de semanas una pareja gay se besaba en el centro comercial Cosmocentro en Cali. Al celador no le gustó y los sacó. Una semana después la comunidad GLBT respondió con una besatón. Cientos de parejas se besaron durante treinta minutos en el mismo lugar. Los celadores no alcanzaron para sacarlos a todos. El caso conocido por Derechos Humanos ha sido oficialmente reconocido como violación al derecho. Hasta ahora no hay una disposición que impida besarse en público. Faltaba más que fueran a suprimir las expresiones amorosas, y solamente se toleraran las violentas. ¿Entonces por qué un celador amparado por el administrador se toma por la fuerza el derecho a sacarlos? ¿Por qué eran gay? Si fue por eso, arremetieron contra los derechos. Lo que hace posible que una pareja heterosexual se bese en públicos, es lo mismo que hace posible que una pareja homosexual lo haga, el derecho, lo contrario a la discriminación.

Un país que condena téticas, gays, besos púbicos, debe estar muy enfermo. Un país mal tirado, plagado de estupradores, de padres que matan hijos, en el que alguien condena una tética y un beso, ha enfermado sin remedio.    Ni los administradores, ni algunos políticos, ni las sotanas de la cúpula, quieren tomarse en serio los derechos. Por lo pronto deben quedar notificados que la sociedad civil no está dispuesta a que amparados en la moral, el dogma o los valores de familia, los censores sigan actuando como violadores de la constitucionalidad.

Andrés Caicedo es un invento

Andrés Caicedo es un invento

En una clase de estética en ICESI a la que asistían veinte cinco estudiantes, mencioné a Andrés Caicedo a propósito de la novela urbana. Solo uno de ellos lo había oído nombrar, aunque jamás había leído uno de sus textos. Andrés Caicedo, por haber sido un suicida precoz, se ha expuesto más rápido a ser parte prematura del olvido que seremos.   

Cuando intenté releer ¡Que viva la música! no fui capaz, y no habían pasado sino veinte años desde que lo hice la primera vez, después de que nos conocimos en la Universidad del Valle, mientras dirigía La cantante calva, de Ionesco. Yo me había inscrito en un curso de teatro con Delio Merino, en el que discutimos por los días del montaje, la idea teatral de Ionesco, sobre todo su absurdo instalado seriamente en la escena que arrancaba risas sin sentido.

El domingo 27 de mayo (2012) apareció en El Espectador un artículo de un señor que se llama Ángel Castaño Guzmán, que escribe como los yupis de las revistas literarias y que expone una teoría: Andrés Caicedo es un invento de Sandro Romero, tanto como Cristo lo es de Pablo de Tarso. Ni Sandro conoció a Caicedo, ni Pablo a Cristo.

Si se tratase - según Castaño -  de la fabricación de un mito urbano, una leyenda, sería de inobjetable carácter mediático: exposiciones cada cierto tiempo, artículos promocionales, reseñas,  campaña de mitificación, posicionamiento de sus libros en los planes lectores escolares,  cuentos llevados al cine, y de vez en cuando, aparición de un texto desconocido “que  se publica por primera vez”.

Suponiendo que sea un invento - de lo contrario tendríamos que pensar en su obra – será el resultado de un cariñoso culto al suicida precoz, que a los 35 años de su muerte,  no logró salvarlo del olvido. ¿Cuántas personas de no más de 25 años, esa hermosa edad recomendable para morir, han leído a Caicedo o saben algo de él? Porque si quienes han contribuido a elaborar su leyenda urbana - Romero y Ospina -, lo recuerdan, como lo recordamos algunos pocos de sus contemporáneos, no es mayor gracia, apenas una deuda nostálgica para con los amigos. Si en efecto Caicedo es una leyenda urbana – yo mismo no estoy seguro que lo sea -, no lo sería por su literatura, que se ha comenzado a olvidar primero que él, lo sería mucho más – con el valor que tiene -  por lo que representó como persona - outsider - en el mundo lejano de los sesenta y setenta.

Yo lo recuerdo como lo recuerda Alberto Fuguet: “Caicedo es el eslabón perdido del boom. Y el enemigo número uno de Macondo. No sé hasta qué punto se suicidó o acaso fue asesinado por García Márquez y la cultura imperante en esos tiempos. Era mucho menos el rockero que los colombianos quieren, y más un intelectual. Un nerd súper atormentado. Tenía desequilibrios, angustia de vivir. No estaba cómodo en la vida. Tenía problemas con mantenerse de pie. Y tenía que escribir para sobrevivir. Se mató porque vio demasiado”.   

Por una nariz

Por una nariz

Sigifredo López escribió 156 poemas en un cuaderno rayado escolar durante el cautiverio de siete años al que fue sometido por las Farc. Al momento de iniciar su regreso a la libertad, de la mano de Piedad Córdoba, el cuaderno se le perdió. Semanas después y en un acto despiadado de memoria poética reconstruyó todos los versos que se le habían quedado en la selva. Ese hombre que escribe versos y que mereció que Don José Saramago lo invitara  su casa en Lanzarote, cuando supo que El ensayo sobre la ceguera, lo había ayudado a sobrevivir, hoy está detenido.

Tres años después de su regreso a la vida, Sigifredo ha sido acusado por la Fiscalía de cuatro delitos, perfidia entre ellos, y que se resumen en uno: pertenecer a las Farc. Y en consecuencia haber sido co-autor y determinador del asesinato de sus once compañeros de duma. Las pruebas se hallaron en el computador de Alfonso Cano.

La Fiscalía no lo detuvo sin tener de dónde agarrarse, se agarró de su nariz. Su nariz aguileña de azteca, es la cabeza de prueba. Se observa en el ángulo superior derecho del video en el que alguien señala los planos de la Asamblea, perfilada y en fragmento. ¿Y el bigote qué? Cuando lo secuestraron tenía bigote. El otro aspecto probatorio es la voz, en el video, deficiente, sin resolución, fragmentada, sin carácter de prueba. Su abogado ha pedido que el análisis de voz lo haga un organismo internacional, el FBI o la Interpol. El análisis que haga la Fiscalía podría estar sesgado, políticamente ajustado a la imputación. ¿Si el abogado y Sigifredo no estuvieran seguros de que no es su voz, estarían pidiendo a los organismos policiacos internacionales que hicieran el cotejo?    

¿A quién le interesa poner a la sombra a Sigifredo? Antes de estarlo fue candidato al senado en el 2010, candidato a la alcaldía de Cali en el 2010 y candidato a la gobernación del Valle en el 2012. El antiguo inspector de policía se hizo abogado de la USC y político, y eso de por sí lo hace un blanco. Es un liberal convencido de que puede gobernar y legislar. No sé si su prematura salida del equipo del Alcalde Guerrero haya obedecido a costos políticos anticipados a la imputación, a presiones políticas internas, o a una decisión del propio Sigifredo, ocasionada por desacuerdos con la política del alcalde.

Un político es una especie de “bailarín”, explica Kundera en La Inmortalidad, bailando en una cuerda floja, que bien puede ser cortada de lado y lado. ¿Quién quiere cortarle la cuerda a Sigifredo? Porque si bien la acusación la hace la Fiscalía, como tiene que ser, resulta inverosímil que sea ajena a la necesidad política de revivir la Farcpolítica, o a impedir que Sigifredo eventualmente ocupe un escaño en el senado, en caso de ser llamado por ausencia forzada de uno de los congresistas en ejercicio. Sigifredo no es un pez gordo de la política en el Valle del Cauca, de hecho su capital electoral modesto no le ha asegurado cargos de elección, sin embargo, hoy es el eslabón más débil de la cadena de la Farcpolítica. Podría ser el chivo expiatorio que la derecha necesita para contragolpear. En tal caso, no va a importar si el del video es él, o no es. Si se trata de fabricar un culpable, Sigifredo no se la va a pasar bien.  ¿Qué tan política y qué tan técnica es la decisión del Fiscal Montenegro de detener a Sigifredo? ¿No fue Montenegro asesor  congresional  de Carlos Holguín?

Nadie está libre de sospecha en un país de hecho. Por lo que justamente es más civilizado persistir en el principio de presunción de inocencia, que salir a jugarle a quienes no habiendo podido derrotar a las Farc con las armas, están interesados en un falso triunfo procesal, a costa de la vida de un hombre que dejó sus versos en la selva.

 

Día mundial de Internet: los peores lugares del planeta para navegar por la Red

Día mundial de Internet: los peores lugares del planeta para navegar por la Red

María Sorribes Catret

 El último informe de Reporteros Sin Fronteras sella la tragedia de quienes navegan, o por lo menos lo intentan, en un mundo censurado y amenazado por criminales y gobiernos: 2011 fue el año más mortífero para los internautas.

Censura por los violentos o los gobiernos en América Latina

En Cuba, sólo los funcionarios y personas afines al Partido Comunista pueden acceder libremente a Internet. El resto está limitado a conectarse en cafés u hoteles controlados por la censura y con carísimas tasas de conexión, según el Comité Internacional de protección a los Periodistas (CPJ).

Blogueros independientes como la activista Yoani Sánchez tienen que utilizar dominios de fuera del país, publicar a través de amigos o acudir a embajadas extranjeras para subir sus posts. Sus páginas están bloqueadas para los habitantes la isla.

Aunque en México el acceso a Internet no está limitado, opinar libremente en la Red puede ser demasiado peligroso. Como ejemplo, el pasado 28 de abril Regina Martínez -periodista que investigaba la corrupción y el narcotráfico en México- apareció muerta en su casa de Veracruz. En otros países de alta inseguridad como Honduras, activistas como Dina Meza reciben acoso y amenazas sexuales diariamentesegún denuncia Amnistía Internacional.

Declaraciones de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, son paradigmáticas de lo que sucede en su país: “Hay que actuar en esto. Internet no puede ser una cosa libre, donde se haga y se diga lo que sea”. 

Robo de contraseñas e inaccesibilidad por pobreza en África

Africa es uno de los territorios más peligrosos para la libertad de expresión on line, segúnAmnistía Internacional. En muchos países del continente como Gambia, Etiopía oRuanda el Gobierno ha creado una fuerza de seguridad preparada especialmente para vigilar la disidencia en las webs o las redes sociales.

Por ejemplo en Somalia, desde el año 2007 al menos 27 periodistas han muerto en ataques selectivos por expresarse sin tapujos en la Red, según AI. Alí Ahmed Abdi, periodista de Radio Galkayo y Salad Adan fueron acribillados en el centro del país. Nadie ha comparecido por los hechos ante la Justicia, denuncia AI.

En Sudán, las autoridades se infiltran sitios web de grupos juveniles como Girifna o Juventud para el Cambio y utilizan su contenido como excusa para detener a los activistas, denuncia Amnistía. Durante los interrogatorios, el Gobierno suele pedirles sus contraseñas de Facebook o del correo electrónico para poder seguir infiltrándose.

Además de la censura, en África y otros países aún en vias de desarrollo navegar por internet es simplemente inaccesible para la mayoría de la población por falta de recursos, infraestructura o alfabetización. Sólo uno de cada 1.000 hosts en el mundo se ubica en las regiones de África Subsahariana y Sur de Asia, que apesar de concentrar el 30% de la población, albergan a poco más del 3% de los usuarios de internet.

Prohibido buscar palabras como "opresión" en Asia

China o Pakistán son puntos rojos ya conocidos en el mapa de censura internacional en la Red. La censura en Asia se lleva a cabo a través de los ISP (proveedores de Internet) o limitando a las compañías que dan servicio y alojan a las distintas webs. Los contenidos más obstáculizados son las redes sociales, las páginas de contenido Wiki, blogs sobre política, páginas religiosas o vídeos en streaming, según destaca la organización OpenNet Initiative.

Mediante la cooperación con los proveedores  bloquean contenidos especialmente “críticos” como Twitter, Facebook, Youtube o las páginas de la diáspora tibetana. La página Information is Beautiful elaboró un gráfico con las palabras prohibidas por el régimen asiático: entre ellas, “brain wash” (lavado de cerebro), “chinese democracy” (democracia china) u “opression” (opresión).

En China la red de microbloging Weibo está en la constante mirilla del Gobierno. Además de que en todo el país no existe acceso libre a la Red, el Ministerio de Seguridad Pública chino ha tejido todo un sistema de filtros conocido como 'The Great Firewall', según Amnistía Internacional (cuya página está también bloqueda en China).

Por ejemplo, su opinión a favor de los derechos humanos le está costando once años de cárcel al ciberactivista chino Xiaobo.

Otro ejemplo es Corea del Norte, donde el acceso al exterior a través de Internet es directamente ilegal. Solo las élites gobernantes pueden usarlo, según denuncia el Comité Internacional de protección a los Periodistas (CPJ). Ver una serie extranjera o surcoreana es prácticamente misión imposible y los norcoreanos trafican con DVD's o lápices USB mediante correo postal clandestino a través de la frontera con China.

En Pakistán, Sri Lanka o el sur de Filipinas, la opinión de periodistas y activistas en Internet se paga en muchos casos con la muerte, según Amnistía Internacional.

Un tuit te puede llevar a la horca en Oriente Medio

En Arabia Saudí, el joven periodista Hamza Kashgari fue condenado a muerte por tuitear varios mensajes sobre el profeta Mahoma. Ahora, meses después de su detención el pasado febrero, se encuentra en paradero desconocido.

En este país de Oriente Medio las autoridades tienen el derecho a exigir un registro de aprobación gubernamental para que cualquier organización o individuo ejerza el "periodismo electrónico" o muestre “material de audio o visual" en su página web, denuncia CPJ.

La denominada coloquialmente como “ciberpolicía” es uno de los cuerpos de seguridad que operan en estos países controlando y rastreando diariamente las redes sociales. Los activistas y blogueros han sufrido detenciónes arbitrarias, acoso o tortura durante todas las revueltas de Siria, Libia, EgiptoYemen o Túnez, denuncia Amnistía Internacional.

Resquicios de censura en la antigua URSS

Los países del territorio de la antigua Unión Soviética se han convertido en un reducto de censura dentro de la amplia libertad europea. La organización CPJ denuncia, por ejemplo, que en Uzbekistán el acceso vía internet a sitios web de noticias independientes, emisoras de radio o aquellas que contienen ciertas palabras políticas clave está bloqueado.

Como ejemplo cita el caso del periodista independiente Dzhamshid Karimov, que desapareció en 2006 tras visitar a su madre. Después se descubrió que había sido detenido e ingresado en una clínica psiquiátrica, donde permaneció hasta finales de 2011.

Los gobiernos de Bielorrusia, Rusia, Azerbaiyán o Turkmenistán reprimen y censuran cualquier vestigio de protesta o denuncia por fraude gubernamental, según Amnistía Internacional. En Rusia, activistas y blogueros, como Alexei Nalvani, denuncian que han sido detenidos treinta veces.

El Patrón del cartel electoral

El Patrón del cartel electoral

Después del escándalo que se armó por las firmas que la Registraduría le rechazó a Rodrigo Guerrero durante las elecciones a la alcaldía en Cali, pregunté en Face Book, durante todos los días, hasta que me harté,  si Carlos Ariel Sánchez continuaba libre. Y sí. Pero no solamente continúa libre, continua delinquiendo. Está dedicado a obstruir la justicia.

Sánchez tuvo antes de ser Registrador una empresa – Procesos Electorales – uno de cuyos socios era Henry Villaraga, hoy magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, ese oscuro y bilioso organismo al que una reforma a la justicia no sabe cómo liquidar y en donde se tuerce el pescuezo a la ley con guantes y pasamontañas de seda. La Compañía, como se supo en su momento, era una oficina que entre otras notables funciones, cumplía la de vender servicios de resucitación por medios artificiales a los candidatos al Congreso chamuscados.

Un Fiscal llamado Julio Ospino se ha especializado en seguir el rastro delictivo a Sánchez. En el caso de Guerrero, ha establecido que fue el médico Juan Carlos Nader, quien le “mandó decir” que el problema  se podía arreglar  con dos mil millones de pesos. El mensajero fue Jimeno Rojas, casado con Elizabeth Sánchez, prima de Carlos Ariel. Cuando se les preguntó si se habían reunido, todos dijeron que no. Ospino ha establecido que Rojas se reunión con Carlos Ariel en Bogotá, y que él a su vez se encontró con su prima en Cali, por los días del quilombo.

Ospino ha rastreado las cuentas, las propiedades, los registros comerciales, correos electrónicos, llamadas telefónicas, el historial crediticio y los antecedentes de Carlos Ariel. En diciembre de 2011 ya lo había acusado ante el Tribunal Superior de Bogotá.

Ariel y su abogado – Andrés Guzmán – que debe ser otra buena persona, han respondido denunciado los excesos de Ospino. Se quejaron de violaciones al debido proceso y a la intimidad, y de que no se les permite conocer el contenido de las pruebas. Una de ellas demostraría manejos irregulares en un contrato entre la Registraduria con EPM (UNE) por 77 mil millones, para las elecciones del Congreso 2010. Guzmán denunció que la página había colapsado por un ataque de hackers. Un informe del CTI conjeturó que detrás del ataque habría estado la Policía, el Ejército y el DAS. Se vino a probar que nunca hubo ataque de hackers pero la platica se refundió.

Guzmán ha denunciado a Ospino al CSJ y a la propia Fiscalía, e interpuso una tutela en la corte Suprema de Justicia. La sala Penal de la Corte desestimó la queja. Guzmán apeló. El 12 de abril la sala Civil de la corte la desestimó por segunda vez. Aún así la Fiscalía le quitó la investigación a Ospino y se la entregó a la Fiscal Martha Lucía Zamora. La semana pasada Angelino Lizcano – Magistrado del CSJ – presentó pliego de cargos contra Ospino. Lizcano logró sacar un proceso que tarda en promedio un año, en tres meses.

Carlos Ariel sigue libre. El Fiscal Ospino a punto de ser sancionado. Y el ex­socio de Carlos Ariel, Villaraga, será uno de quienes se siente a decidir la suerte de Ospino, el Fiscal tan entrometido, que puso entre los palos al patrón del cartel electoral en Colombia.

 

La muerte de Artemio Cruz

La muerte de Artemio Cruz

Algunos periódicos y revistas en el mundo tienen en el computador del editor un dossier García Márquez, una nota fúnebre, recopilaciones biográficas, citas, artículos, monografías y muchas fotos, para cuando llegue el momento. “De repente, murió: que es cuando un hombre llega entero, pronto de sus propias profundidades. Se pasó para el lado claro. La gente muere para probar que vivió. Pero ¿qué es el pormenor de ausencia? Las personas no mueren. Quedan encantadas...” Y eso justamente sucedió con Carlos Fuentes, quedó encantado. Aunque su muerte ha sido  mucho menos anticipada que la García Márquez, a quien en Internet ya han matado varias veces. Fuentes no quería probar que vivió, vivió.

Nunca me fue fácil leer a Fuentes, era uno de esos autores difíciles que exigen demasiado del lector. Su literatura está llena de implícitos, de supuestos, de entrelineas, de ironías profundas, fluye por entre un discurso que bordea y se entrecruza entre las escenas de sus historias. Su novela es de pensamiento, como si hubiera sido centro europeo. Con Fuentes nunca supe si narraba para reflexionar o reflexionaba para narrar. Fue un hombre de más de cincuenta libros, que se gastó la vida leyendo y escribiendo. Lo cual ya es prueba de respeto por sus obsesiones vitales.

Tal vez fui un lector por debajo de la obra de Fuentes, no alcancé el registro de tono con el cual era posible descifrarlo. No encontré completamente su voz, no sentí el llamado profundo de ese otro que se nos entrega en lo que escribe. Fuentes era demasiado exigente con su lector. No se dejaba leer por entretenimiento, no se dejaba leer por novedad, o por mero aprendizaje. Fuentes necesitaba un lector- cómplice, un lector demasiado entregado, que quizás no fui yo. Al menos con él.

Le llegó la edad, el momento en el que los hombres llegan de sus propias profundidades. Murió Artemio Cruz. La novela está contada por tres narradores diferentes. Uno que autofocaliza, otro que focaliza en segunda y otro en tercera, con distintas claves lingüísticas.El narrador en primera lo hace en presente. El de segunda lo hace en un futuro. Y el de tercera en clave de absoluto pretérito.

 La primera persona de Artemio Cruz, el hombre que está muriendo, se expresa en monólogo. La segunda es Artemio contándose su propia historia. El tú, un alter ego, el sí mismo desdoblado del personaje. Hablando en futuro ilumina el pasado, es la conciencia crítica de Artemio. La tercera se refiere a Artemio en el pasado. En él se narran los doce momentos sacramentales de su vida.

 El hombre que muere, el hombre que fue, el que queda, el que escribió, el que llevó sus juegos de voces en la novela más allá de todas las “buenas conciencias”, es el hombre que a partir de hoy comienza a ser recuerdo. A recorrer con sus adustas buenas maneras el camino al olvido que será.

 

Arrepiéntanse, el mundo no se acaba

Arrepiéntanse, el mundo no se acaba

Sí, desde luego, que el mundo se va a acabar. El sol se apagará y con él todo el sistema solar cuando termine de consumirse la masa de hidrogeno que lo conforma. La vía láctea se acabará cuando se apaguen todos sus sistemas. Las meta-galaxias se terminarán cuando se apaguen todas las estrellas de las galaxias. El universo es finito, sin más, aunque sea una mala noticia para los optimistas o los amigos de lo eterno, peores que los amigos de lo ajeno.  

Un equipo de investigadores de EE UU anunció hoy – en la revista Science - el descubrimiento del calendario maya más antiguo jamás encontrado, del siglo IX AC, pintado en las paredes de un habitáculo encontrado en la ciudad maya de Xultún en Guatemala.

El calendario encontrado desmiente las deducciones apocalípticas que se han sacado del calendario maya hasta hoy conocido, con lo que por vía de la ciencia se desmonta oportunamente el augurio de que el mundo se acabará en 21-12-2012.  El calendario descubierto se basa en 13 ciclos y 17 ’baktunes’, lo que significa que incluye más periodos que los conocidos, lo cual desquebraja la lógica conque se produjo la hipótesis del fin inmediato.

Y yo que me estaba preparando para  lo peor, que una tormenta solar extraordinaria extendiera una de sus llamaradas hasta la tierra, que acabaría de una vez por todas con la vida, dejando la tierra como una bola seca, un desierto pétreo y desnudo que iría desde las fosas Marianas hasta el Everest. Roca gris, sin vida y sin atmósfera. Pesimista que es uno, pero qué caray, si no es ahora será alguna vez. No hay que perder las esperanzas.

Que una cultura, una civilización hayan oteado el fin del mundo y el universo, es una prueba de conocimiento e imaginación, pero ya no es noticia. Es algo que hoy la más rudimentaria conciencia científica nos deja saber. No es gracia que nos digan que el mundo se va acabar, lo gracia es que nos digan cuándo. Que nos digan, por ejemplo, el 21 de diciembre del 2012 por la tarde, una vez que el calor haya comenzado a bajar. Es decir, que cuando se acabe el mundo en América, diez horas antes se haya acabado en Europa.







Chejov: la máquina de hacer cuentos

Chejov: la máquina de hacer cuentos

Chejov fue un escritor de carácter profesional, escribió por estricta necesidad de subsistencia, por dinero. Necesitaba vender para sostener a su familia, como quien vende cuadros, obras de teatro, panes, hoces o martillos.  El primer cuento lo publicó en—«La libélula»— y lo firmó como Antosha. Más tarde fue Antosha Chejonte.

 

Su familia, que siempre habría de pesarle gravosamente, lo llevó a convertirse en una máquina de hacer cuentos. Entre 1882 y 1887 publicó un poco  más de seiscientos. 120 cuentos anuales, diez por mes, uno cada tres días, terminados y en versión editable, aparte de las crónicas y los artículos críticos. «Si los reduzco a comer un solo plato —escribía—, me matarían los remordimientos.» Se refiere a la responsabilidad por la mesa de los suyos, que lo impelía a escribir con la regularidad, casi irritante, de un burócrata de la corte o un notario de distrito. Y siguió escribiendo, y escribiendo, mientras la tuberculosis se lo tragaba.

El humorismo de Chejov no es como la feroz sátira de Gógol, tampoco la negrura trágica de Saltihov-Schedrín. Es algo más que humor - la discordancia intempestiva que rompe la seriedad de las anticipaciones, de las premoniciones causales - es una ironía decantada de su conocimiento profundo de la clase media y baja.

Chéjov es el maestro de la economía, el arte de decir mucho con el mínimo de palabras. Y eso que le pagaban la línea, a ocho kopeks y luego a doce. En sus cartas se encuentran esbozos de su estilo, a la manera de: «la brevedad es hermana del talento», «el arte de escribir es el arte de acortar», «escribir con talento, es decir, de manera breve», «sé hablar con pocas frases de cosas largas».

 La economía recoge el sentido del estilo de Chéjov. La concreción del relato y la sencillez del estilo. Como Pushkin aconsejaba que debía ser el texto: «exacto y breve».

 

Hay que modificar el artículo 42

Hay que modificar el artículo 42

 

Juan Vicente Córdoba, obispo de Fontibón, pariente de los áfidos  y otras yerbas, ha hecho un llamando a defender la familia, en el entendido de que existe una sola familia, originalmente formada por un hombre y una mujer, según una “ideología” (heterosexual) favorable al “orden natural”, consagrada en el artículo 42 de la Constitución.

Pero en el “orden natural”, el de los animales por ejemplo, se han encontrado comportamientos homosexuales, con excepción de las especies que no tienen aparato reproductivo, los erizos marinos y los áfidos.   Un estudio de Bruce Bagemihl muestra que el comportamiento homosexual ha sido observado en casi 1500 especies, desde primates hasta parásitos intestinales, y está documentado para 500 especies. ¿Si los animales del mismo sexo, digamos unos micos maricas copulan, se viola el “orden natural”?

El artículo 42, y sobre esto tendrá que producirse una reforma constitucional urgente, que ya comenzó a promover la Corte Constitucional con su sentencia sobre la “diversidad familiar”, contiene un principio de exclusión que niega la igualdad,  la pluralidad y el derecho de las minorías. Va en contravía del artículo primero de la Constitución colombiana que dice, “Colombia es un Estado social de derecho (…) participativo y pluralista, basado en la dignidad humana”.

Venimos de un pasado constitucional en el que se consagraron iniquidades, desigualdades y exclusiones centenarias, que apenas la Constitución del 91 intentó reparar, pero aun así dejó baches muy peligrosos, como el artículo 42. Imaginen, que en el pasado, con los mismos criterios actuales, se le hubiera ocurrido decir a Monseñor Concha Córdoba, que la constitución no reconoce sino a la familia heterosexual, pero que además y de acuerdo a una “ideología que interpreta el orden natural”, esa familia debe ser blanca, católica y rica.

“Nada tiene la iglesia – dice Córdoba - contra los homosexuales” – ¿Cómo? Si sus filas están llenas ellos en los closets y de pederastas evangélicos – “o contra el reconocimiento de sus legítimos y auténticos derechos  de toda persona  humana” – y hasta las inhumanas – “que tiene la misma dignidad fundamental”. ¿Es a nombre de esa dignidad que terminan condenando la reclamación de dos lesbianas de Medellín, una  de las cuales se hizo inseminar artificialmente, a que se les reconozca el derecho a la igualdad respecto a los hijos?  Ellas reclaman el derecho legítimo, plural, constitucional, a que se les dé el mismo tratamiento que a cualquier matrimonio heterosexual respecto a los hijos.

 “Claro, que por vía de referendo digan si quieren o no aceptar como familia a las parejas del mismo sexo. Que lo hagan y verán cómo el pueblo colombiano no está de acuerdo con que la familia de Colombia esté constituida por dos hombres o por dos mujeres”. En las que termina el prelado, llamando a un referendo a que nos pronuncie sobre un derecho constitucional que garantiza la igualdad a todos los ciudadanos colombianos. Un despropósito semejante a la convocatoria de un referendo para que los colombianos digamos si se la garantiza o no la vida a todos los nacionales.

¿Con que derecho un cura habla a nombre del “pueblo colombiano”, con qué derecho interpreta a las minorías, a los disidentes, a quienes creemos que la clerecía y la clerigalla, son en sí mismas violación del “orden natural”, esperpentos contra natura?

 

 

No a la legalización, no a Cuba, no a Malvinas

No a la legalización, no a Cuba, no a Malvinas

 

Si las expectativas del encuentro de las Américas en Cartagena no eran de por sí gran cosa, el resultado político fue aun más pobre. Ni siquiera una declaración, un formalismo conciliatorio para hacer creer que algo habían hecho. Además de la agenda vitalicia de buenos propósitos, el desarrollo, lo ambiental, la lucha contra la pobreza y la cooperación, había tres temas calientes que hacían esperar algo menos soso: la droga, Cuba y las Malvinas. Pero los Estados Unidos y Canadá se encargaron de que ni siquiera hubiera una “conversación constructiva”, mucho menos un examen abierto. Hicieron prevalecer, entre un atajo de presidentes tibios y sudorosos, su posición: no a la legalización, no a Cuba y no a Malvinas.

Lo único que lograron los presidentes fue no tener que firmar un acuerdo avalando la política de USA, por eso no se logró una declaración. Aunque así haya sido mejor, la indignidad sin huella escrita. Fuera de tres o cuatro voces que se perdieron en reclamaciones solitarias, lo demás fue un “consenso” desinflado alrededor de la política del Negro, al que su servicio secreto no lo dejó lucir la guayabera de medio millón de pesos que le regaló el gobierno colombiano.

Fidel Castro tenía razón, Obama no podía ponerse una guayabera para ir a Cartagena. Eso se cumplió. Se cumplió el contrato del gobierno con una empresa de confecciones que le vendió 1500 guayaberas (oye Fidel) con un precio unitario de 500.000 pesos, para regalar a los propios. Aunque en Colombia no saben blindar con elegancia una guayabera. Se cumplió lo principal, el encuentro  de 500 empresarios que se fueron con negocios cerrados. Para eso son las cumbres, ese es el desarrollo, la creación de empleo, el intercambio comercial. Vinieron por ganancias y se fueron con ganancias.

Y a quienes también se les cumplió el encuentro, fue a los miembros del servicio secreto del Negro, que se fueron de putas, o se vinieron de putas, porque como los hombres duros no bailan, lo que hicieron fue pedirlas a un burdel, como si fueran pizas. Un lote de perras finas y que estén sanas. Esperaron en el hotel Caribe, ellas llegaron en taxi. Cada quien fue a hacer su cumbre. Los chicos listos del Negro fueron a despeinar su colibrí. Cuando terminaron, ellas cobraron la tarifa acordada y un adicional por el servicio exterior. Ellos se negaron a pagar el adicional. Una de ellas se agitó y el asuntó llegó a los medios. Al día siguiente once de los chicos listos fueron trepados en un avión de regreso a casa.

Hoy, el jefe de los servicios secretos del Presidente responde ante una sub comisión del Congreso de los Estados Unidos, por el polvo que los hombres de Obama se echaron en la VI Cumbre.