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Alberto Rodríguez

Los enemigos de mis amigos pueden ser mis amigos

Los enemigos de mis amigos pueden ser mis amigos

Henrique Capriles anda de gira con un mensaje directo: Maduro se robó las elecciones en Venezuela. El Santico lo  recibió  con beneplácito, con lo que envió un mensaje  a Caracas: los enemigos de mis amigos pueden ser mis amigos. Y desde Caracas se recibió la respuesta con chirrear de dientes "Es una muy mala señal (…) hay una conspiración contra Venezuela. Alertamos al pueblo", dijo Jaua. "Es una bomba. Alertamos a nuestras fuerzas armadas", agregó en tono dramático el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello. Estamos, por el tenor de las declaraciones, como  si se hubiera regresado a los tiempos de Chávez y Uribe. Simón el Bobito Gaviria, declaró que se trata de declaraciones “infantiles”. Ignoro qué tenga contra los niños.

 "Santos llevará a un descarrilamiento de las relaciones entre Venezuela y Colombia", agregó Jaua, a la cadena Telesur, aunque negó que Venezuela esté reconsiderando su participación en la mesa de paz de La Habana. Venezuela ha contribuido de manera práctica a persuadir a las Farc a sostener una negociación política para la solución del conflicto.

Hoy Nicolasito ha hablado de una conjura para eliminarlo, ha dicho que Roger Noriega, Álvaro Uribe y J.J Rendón, son responsables de la acción transnacional que pretende sacarlo. Los tres, amigos de la opción que representa Capriles, no podría ser de otra manera.   Lo cual es una respuesta al acto inamistoso que supone que el Santico haya recibido a Capriles.

Nada sería peor para el Santico, que por culpa de una simpatía que no pudo disimular, se le descuadrara la foto en La Habana. Las declaraciones en respuesta de Capriles, no hacen más que verterle gasolina al asunto. "Me tiene sin cuidado lo que diga ese Gobierno ilegítimo, son picadas de mosquito, mi agenda es transparente".

Por lo pronto el gobierno colombiano no sabe qué hacer. Los hechos están consumados.  Es mejor que el asunto se ventile lejos de los medios. Como si se pudiera. María Ángela Holguín estaría empacando maletas para volar a Caracas a bajarle la temperatura a los estados alterados, a cuidar que los mejores amigos no vayan a dejar de prestar sus buenos oficios, aunque como van las cosas, ya no se sepa si se los prestan al Santico o a Timochenko.

En busca de oportunidades

En busca de oportunidades

Las cincuenta primeras empresas de América Latina estuvieron presentes en el Séptimo Encuentro Empresarial de la Alianza del Pacífico, que terminó ayer en la noche en Cali. Los representantes de los más ricos de catorce países, incluyendo a Don Mariano Rajoy y a Peña Nieto, sus banqueros, sus políticos, apoyados por sus respectivos gobiernos, organizaron una mesa de negocios en Cali, para repartirse el mercado, elevar las ganancias y lucrarse democráticamente de un mercado de dos cientos millones de personas. ¿A cuántas de ellas beneficia el negocio? O si quieren algo más realista ¿A cuántas personas de las doscientos perjudica el negocio?

Mitsubishi Corporation, Mitsui & Co, Ltd, Bank of Tokyo, UFJ, Petróleos Mexicanos (Pemex), el consorcio Fomento Económico Mexicano (FEMSA) y América Móvil, de Carlitos Slim. ACS, Servicios y Comunicaciones y Energía y Gas Natural Fenosa; Falabella y Copec. ¿Qué puede esperar uno de un encuentro de semejantes duros? Vinieron los duros, de los mismos que hacen negocios indirectos con las mujeres en Bangladesh, pagándoles salarios excesivos y teniéndolas en plantas de extrema seguridad industrial.

Claudia Lacouture, la organizadora del evento, dijo que los delegados de los distintos países vinieron por oportunidades de negocio. Eso está muy bien, vivimos en un régimen de libre mercado. Al fin y al cabo son los empresarios los que generan riqueza, con la que se irrigan las economías regionales. El problema estructural es el tamaño de la oportunidad. Oportunidad de negocio para los que ya tienen negocios grandes, corporativos, los que mueven la economía. Los empresarios mexicanos que vinieron, por ejemplo, generan el 11% de la economía mexicana. Unos duros.

Nosotros el 99, qué venimos siendo en medio de una mesa de negocios, que ni nos va, ni nos viene. Qué vienen siendo los desocupados de los países de la Alianza Pacífico en la mesa. Qué vienen siendo los cinco millones de desplazados colombianos en la mesa. Oportunidades, desarrollo, bienestar, dirán los presidentes en coro, durante el cierre del evento en el Club Campestre, al sur de Cali. Un lugar a imagen y semejanza de quienes vinieron por un mercado de dos cientos millones de compradores. Bueno, eso es lo que dicen. Lo que no nos dicen es cuántos de esos doscientos no pueden comprar, y por ende, actúan a su pesar como depresores de las economías.

¡Unos duros!

 

 

¿De qué hablamos cuando hablamos del infierno?

¿De qué hablamos cuando hablamos del infierno?

 

Según la descripción de Dante, el infierno se forma de nueve círculos concéntricos, que se reducen a medida que se acercan al centro de la tierra, justamente el mismo lugar a donde quiso llevar Julio Verne a sus personajes.

El infierno es una creación literaria. Si nos hubiéramos quedado con la versión bíblica, no habríamos pasado de un infierno provinciano, parecido a un moridero de tierra caliente, en el que reptan alimañas. De Dante a nosotros el infierno ha cambiado. Incluso se llegó a decir - en el siglo XX - que el infierno son los demás. ¿A qué extremos llegamos? La evolución del infierno ha sido terriblemente defectuosa, hay que reconocerlo, como si un grado maligno de entropía no dejara que se asentara y tomara forma ¿Cómo es posible que todavía en el siglo XXI no tengamos un infierno perfecto?

Ya desde tiempos de Dante, el infierno era algo que estaba aquí en la tierra, a diferencia del cielo ajeno, lejano y superior. El punto céntrico de la superficie del cono es Jerusalén, el centro del mal. El río Aqueronte es el límite entre el infierno y la superficie. El límite entre los buenos y los malos, en él se bañan los que no son buenos ni malos. Están en el agua de un río que solo se diferencia del Jordán por la temperatura. Ambos llevan aguas por la eternidad.

El infierno, según Dante y Fernando Vallejo, está lleno de pontífices. El de Milton todavía no los tiene. Pero seguramente los tendrá. Anastasio II está por hereje, Nicolás III por corrupción, Julio II por pecador. Pero si como en la Puta de Babilonia, una cronología documentada de la historia de los papas, se cuenta, todos, hasta el propio Benedicto, deberían estar en el centro del cono infernal. Ya se comprenderá, por lo dicho, que el problema de Jerusalén no haya tenido solución, ni vaya a tenerla. Por algo tres religiones se disputan el centro del mal.

Miguel Ángel, en "El juicio final" en la Capilla Sixtina, puso a Biagio de Cesena, el maestro de ceremonias litúrgicas que se opuso a la representación de la desnudez, siendo devorado en sus genitales por una horrible serpiente.

El infierno está aquí, tal vez por eso tantos le temen, tal vez por eso tengamos que salvarnos. Madre Laura intercede por nos. 

Santa Laura intercede por nos

Santa Laura intercede por nos

Cuando a un muerto o a una muerta se le concede patente de santo, es como si se le diera una franquicia oficial para hacer milagros, promover la fe, promocionar el turismo o inflar espiritualmente a una comunidad. Es un negocio que sirve a la institución – Iglesia, congregación, orden – y ofrece a la población una ventaja simbólica invaluable, un intermediario oficios ante la divinidad. Porque no es exactamente que un santo o una santa hagan milagros, lo que ellos hacen es interceder, para que el que los hace, proceda. Ayudan al comercio, a sus pueblos, los hoteleros, los restaurantes, los recreacionistas y los estanqueros, como en Jericó, estado soberano de Antioquia. El único municipio en Colombia con santa propia.

La madre Laura recién consagrada en el Vaticano es el premio a la fe otorgado al pueblo colombiano, a los paisas y a los de Jericó, para quienes la santa se ha constituido por acción de la santificación, en una agente intermediaria, con cargo, para hacer caer sobre Jericó la luz benefactora del milagro. Y por extensión a todas las parroquias paisas y colombianas, en las que las gentes necesitadas, reclaman alguien conocido, con apellidos locales, para que en el cielo tramite milagros.

Mucho antes de que los cardenales la canonizaran, Laura ya estaba haciendo milagros, mucho antes de que el Santico hiciera de las suyas y el Procurador se enfrentara al dragón. Tan importante fue el acto de consagración que mereció que el Santico y el Procurador, se pusieran sus vestidos negros y fueran a besarle la mano a Pachito el Che. Y en la foto del milagro, detrás del Santico, con su corbata de rayas azules y rojas, el poeta Barreras, irradiando una luz cetrina de santidad laica.

Ya se han echado a volar cábalas a las que se las ha hecho eco en la radio. La madre Laura intercedería para que en Colombia no haya más corrupción. Lo que en otras palabras, significa, pedirle al Señor, que acabe con este país y a partir del borrón y cuenta nueva, haga otro.

Me alegro por todas las Lauritas del mundo, que ahora podrán imprimir en la foto oficial de la nueva santa, el sello vaticano de certificación, el ISO9000 de santidad.     

Jiu Guo

Jiu Guo

El título de la novela, Jiu Guo, traduce literalmente “país del alcohol”. Que con romanticismo bohemio se tradujo al español, como “La república del vino”. Jiu hace referencia a todas las bebidas alcohólicas. La que se bebe en la provincia natal de Mo Yan, Shandong, es el Mao tai, un vino de 120 grados hecho de sorgo y cereales.

¿La China de Mao alcohólica y antropofágica? Mo Yan publica por primera vez su novela en la época del deshielo rojo, en Taiwan, 1992. Diez años después se incluyó en una compilación oficial, con el título de Mingding guo.

Mo Yan reconoce que le debe a Faulkner y a García Márquez. Del primero aprendió que la palabra es como el alcohol, embriaga, del segundo, que no hay que cuidarse de la fantasía. La historia es un doble relato, el primero, el de un investigador delegado de la Procuraduría – Ding Gou´er -  que va a la provincia del vino a investigar un posible delito de antropofagia de bebes. La otra historia viene en una correspondencia. Cartas que Li Yidou, un aprendiz provinciano de escritor, le escribe al gran escritor, para que lo lea y le ayude a publicar en un periódico oficial. Le envía cartas, en las que le incluye cuentos largos, seis en total, que terminan modificando la novela de Mo Yan.

En el antepenúltimo capítulo una primera persona se refiere a Mo Yan. Un doble diferenciado que declara que no siente más que asco por Mo Yan. Aunque se confunden entre sí. “No he salido de Bei Jing durante casi diez años, envuelto en la piel del escritor Mo Yan”, dice.

En el último abandona la puntuación y deja que todas las voces hablen. Diez cuartillas de monólogo interior con Mayúsculas a lo Saramago. En la mitad se detiene y alguien exclama: ¡Maldita sea alguien dirá que estoy imitando a Ulises…! ¿Pero a quién importa?

Baah, acaso no dicen que los chinos se comen todo lo que se mueve. Las fábulas de Mo Yan, en las dos historias, son como las fábulas de la antigüedad china, es mucho más lo que ocultan que lo que revelan. En el ocultamiento fantástico está el veneno. Un veneno que hoy se puede vender y por el cual unos respetables ancianos de la Academia Sueca, le colgaron el premio Nobel al chino.

¡Hay que leerla! Para imaginar al viejo Mao revolviéndose en su momia. Pero también para tomarse un trago largo por la novela de Mo Yan.

 

After dark: una novela del “tiempo oscuro”

After dark: una novela del “tiempo oscuro”

"Las entradas secretas en la oscuridad, en el intervalo entre la medianoche y el momento en que en el cielo crece la luz, ocurren en un momento que nadie puede predecir, cuándo o dónde los abismos se tragan a las personas, o cuándo y dónde las van a escupir”. Haruki Murakami.

La novela transcurre, entre faltando cuatro minutos para la media noche y termina, siete minutos antes de las siete de la mañana, en un suburbio de Tokyo donde funcionan lovehotels. Murakami cruza  seis historias en un lapso de siete horas. Junto a la entrada por capítulo, hay un reloj con la hora. Es una novela del tiempo, es decir una novela misteriosa.

Los “trucos bizarros” de Murakami, son libertades creativas como las de Kafka, G.H Wells, L. Carroll  y Rushdie, que habiendo colmado de realismo la escena, son capaces de filtrar un chorro poderoso de fantasía que termina irrigando el pobre cerebro del lector. 

After Dark utiliza el recurso del mundo paralelo. Mari Asai, tiene una hermana que duerme, llamada Eri Asai. Solo duerme, pero mientras duerme, sucede que por alguna particular razón se transporta a otra habitación, donde queda prisionera, como si estuviera en una burbuja externa a su tiempo. Un mundo igual, al otro lado de la pantalla, que se conecta con este, por un tiempo que fluye. El depredador de prostitutas encuentra que su imagen permanece en el espejo del baño, incluso después de haber dejado el room.

El poder de la fantasía de After dark está en la calidad paradójica del relato. Las dos hermanas se diferencian en que la una duerme y la otra no, aparentemente en un mismo tiempo y en una misma ciudad. Lo paradójico es que aun suponiendo que lo que pasa a Eri Asai, no sea más que un sueño, pueda ser contado con credibilidad por un narrador inmoderadamente omnisciente. Y si no lo es, entonces es por el sueño que se accede al otro lado del tiempo, en el que el tiempo transcurre como a este lado, pero al revés. En el caso de Mari Asai, una noche, harta de estar en su casa – este mundo -, se pone su cachucha de beisbolista, toma el morral y se larga a un Denny, al otro lado de la ciudad – el otro mundo –, donde quiere estar leyendo y fumando mientras escucha “un zumbido sin vicisitudes, monótono, aunque lleno de presentimientos”.

El lovehotel – de la novela de Murakami se llama Alphaville, seguramente inspirado en la película del mismo nombre de Godard (1965).  Godard inventa una distopía en la que los dos mundos ya no se distinguen.

Lector: en After dark usted se encontrará con el artilugio de los dos universos, un artilugio del “tiempo oscuro”. ¿De qué lado del tiempo estamos? Una novela que traga y escupe a sus personajes, en el intervalo totalmente misterioso, en que los mundos paralelos se tocan en un mismo tiempo.   

El nuevo mejor enemigo

El nuevo mejor enemigo

Que a Uribe lo califiquen de asesino, de mafioso, de paramilitar, desde el gobierno de Venezuela, no es nuevo. Cuando Nicolasito lo acusa de fraguar un atentado en su contra, con la derecha internacional, cuando lo tilda de asesino y mafioso, está repitiendo el rosario de afirmaciones que el Generálisimo le lanzó a Monseñor, cuando gobernaba utilizando todas las formas de lucha, al país.

Otra cosa es la veracidad de la información. Que Nicolasito tenga pruebas contra el ex presidente de estar fraguando su asesinato, es lo menos que se le pide. Lo cual debería llevar a una acusación formal, soportada, ante la ONU, o cualquier organismo que tuviera jurisdicción para investigar la denuncia del gobierno de Venezuela. Sería lo serio.

Que Monseñor haya o no metido las manos en los asuntos internos de Venezuela, también estaría por probarse. Hay tres cosas, que Monseñor ha sido vertical señalando, la responsabilidad del gobierno venezolano en el asentamiento de las Farc en su territorio; que el territorio venezolano, como Cuba en épocas de Noriega, sea país tránsito del tráfico internacional de drogas; y en particular, el papel político que juega Venezuela en las conversaciones de La Habana. Si no las ha metido, no pudo haber dejado indicios, de los que el gobierno de Venezuela pudiera valerse para encochinarlo. Y si lo ha hecho, seguramente ganas no le faltarán, pues que Nicolasito, que tampoco es bobo, lo ha pillado.

El abogado del ex presidente, Jaime Granados, dijo que acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para solicitar medidas cautelares, por considerar que las afirmaciones de Maduro, ponen en riesgo su vida.

El sacrificado de la escaramuza está siendo el Santico. La situación estaría planteada más o menos así: el mejor amigo del nuevo mejor amigo de Santos se pelea con su nuevo mejor enemigo. No puede pasar por alto la acusación contra Monseñor, porque sería aceptar “una ofensa a la dignidad nacional, en la persona de un ex presidente”. Y no estaría bien visto, que gracias a Nicolasito, encontrara argumentos para cerrarle espacio político nacional e internacional, a su principal contendor político. Que no podría interpretarse, más que como que Santos está más cerca de Maduro que de Uribe.

El Santico ha dicho que todo se tramitará por la vía diplomática. Así que mandó a Ángela a donde el Embajador, que no podrá más que ratificar las declaraciones de Nicolasito.

Por Monseñor, el Santito no va a pelearse con Nicolasito. Pero Nicolasito lo ha puesto en una posición de fragilidad política muy incómoda, defender a su peor enemigo político, del heredero de quien fuera su nuevo mejor amigo.  

“La paz sea contigo. Poemas que se ven”

“La paz sea contigo. Poemas que se ven”

Roy Barreras, por más barreras que se le pongan, está convirtiéndose en santo, se está espiritualizando, como si ya estuviera en la cárcel. Cuando supe, que en medio de la mayor tormenta política de su carrera, se aparece en la FIL a lanzar un libro de poesía, que expulsó en una sola una noche de aspiración, pensé que la poesía había llegado a su fin.

El libro de Roy ha sido tan poderoso, que creó en la red de twiteros, una corriente poética promovida por la fuerza de sus 22 poemas bendecidos. Un nuevo movimiento poético virtual en Colombia, se alza contra el poeta. Algo que ni Bretón logró. Tal vez el Presidente del Congreso de Colombia sea el único poeta, cuya obra provoque un movimiento poético masivo para tumbarlo.    

Los poemas de Roy, en su conjunto, son poemas semi-narrativos y dolorosos, provocados por el hecho de la guerra. De una, de la que él es políticamente responsable. Pero no es obra de la poesía, ni el azar, ni siquiera de las circunstancias, que sea a través de su mano que se escriba una ofrenda casi rabiosa, que cae como un clavel en un charco de sangre.

El estilo de Roy es sagrado. Comenzando por el sonoro título pirateado de la biblia. Es lo que dicen los curas cuando la misa termina. Así que lo que el poeta hace, es destilar una poción bíblica en caldo de veneno de lagarto. La poética de autoayuda sabe contrastar tonos de fingida vehemencia con claroscuros de mermelada. Al paso, los poemas dejan un aroma magnífico a cloaca e incienso. La música poemática es como la de una tuna. Hondo dolor que desgarra los pechos, el corazón cuando se tiene, hirsuta alegría y un cierto “dolor de patria”, que se expresa con sonoros y pintorescos lugares comunes.

El lagarto en su noche libre se purgó de inspiración, abrió su espíritu al señor de los cielos e imprecó contra la guerra. Expulsó una manotada de versos furiosos, como por acción de un vermífugo, en los que venían sentimientos, que su mano supo traducir al libro que acaba de presentarse en sociedad.

El libro viene con un código mítico de barras. Fue escrito en una sola noche, como si hubiera sido dictado por las furias de una inspiración de profetas.

 

Si lo dice la Biblia

Si lo dice la Biblia

Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio en Estados Unidos y tiene un programa en el que, entre una pieza musical y otra, da consejos a los oyentes que llaman por teléfono.

Recientemente dijo que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22, y por tanto no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia. Sus opiniones desataron una trifulca que duró casi dos horas al aire. Poco después, uno de los oyentes le envió la siguiente carta a la comunicadora, texto que reproducimos con el fin de preguntar lo mismo a los fundamentalistas colombianos que por estos días están tan de moda.

“Querida Dra. Laura: Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final.

De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:

a) Cuando quemo un toro en el altar como sacrificio sé que emite un olor que es agradable para el Señor (Lev 1:9). El problema está en mis vecinos. Argumentan que el olor no es agradable para ellos. ¿Debería castigarlos? ¿Cómo?

b) Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como sanciona el Éxodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?

c) Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su periodo de impureza menstrual (Lev 5:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas.

d) El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mexicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?

e) Un amigo mío mantiene que aunque comer marisco es una abominación (Lev 11:10), es una abominación menor que la homosexualidad. Yo no lo entiendo. ¿Podría usted aclararme este punto?

f) En el Levítico, 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?

g) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes, a pesar de que esto está expresamente prohibido por el Levítico, 19:27. ¿Cómo han de morir?

h) Sé gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Así y todo, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes?

i) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico, 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él además se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14).

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable”.

 

Las mentiras de los poetas

Las mentiras de los poetas

Eduardo Escobar

Una amiga me llamó la atención sobre una nota de Héctor Abad, titulada, ’Cómo come un poeta’. Al principio pensé que se refería a los modales de los bardos en la mesa, que suelen ser deplorables y me dije que no valía la pena leer sobre cosas consabidas. Pero luego reflexioné: después de las agotadoras elecciones venezolanas con final ambiguo pero esperado; de la interminable componenda de La Habana que a veces huele a trampa vieja de predador de camuflaje, y de las gayas traiciones del insidioso Roy Barreras y en fin, de tantas y tan pequeñas cosas que dijo el poeta antioqueño con fama de inope (y a punto de abrirse la feria del libro) un poco de literatura caía de perlas.
 
La nota de Abad no trataba sobre etiquetas sin embargo. Sino de las dificultades de los escritores para levantar la comida. O el condumio, como dicen los refinados.
 
Para empezar, Héctor suelta un fragmento de su autobiografía reciente, habla de congresos de autores donde estuvo, de las relaciones que mantiene con algunos conspicuos representantes de las letras contemporáneas. Y deja saber, ojo, no quiere parecer quejetas, que vive bien de sus libros, aun de los no escritos, y que ahorra para la vejez, que no está lejos. El hecho es que su nota me trajo a la memoria una anécdota que narró Gonzalo Arango en su obra El oso y el colibrí, el perfil del poeta ruso Eugenio Evtushenko que realizó durante su primera visita a Colombia en tiempos del deshielo de la guerra fría, cuando le sirvió de cicerone por pueblos de Antioquia olorosos a boñigas y begonias, por oscuros caños de loros del Amazonas y por Cali y Medellín.
 
Pues bien, en uno de esos hoteles que corrieron el oso ruso y el colibrí andino, este le recomendó a Evtushenko, que llenaba la forma de ingreso en la recepción, que omitiera en el renglón, oficio, lo de poeta, "para que nos suban los equipajes". Y el ruso, siempre trágico, que no tenía por qué entender la ironía o la entendió de sobra, abriendo los grandes ojos azules de niño que siempre llevaba puestos preguntó: y cómo viven los poetas en Colombia. Y Gonzalo repuso, tajante: vivimos de la poesía, pero comemos mierda.
 
Evtushenko puso cara funeral. Y dijo que eso era grave para un país. Que en Rusia el poeta era como un dios, que cuando hablaba un poeta callaban hasta las campanas de San Basilio. Etc. La retórica del partido.
 
Los poetas son así. Los dos se mentían. Ante el mostrador de la recepción de aquel hotel.
 
Gonzalo mentía venialmente. Si bien casi todos los poetas de su generación andaban a la topa tolondra, sumidos en una crisis interminable, con los bolsillos rotos, de un modo muy adecuado en unos que se proclamaban los más grandes e infelices de los poetas malditos, hasta donde sé la dieta de Gonzalo no era siempre tan melancólica y blanda. Y al menos mientras se amó con Rosa Girasol, consumíamos en su casa como unos reyes en uso de sus facultades, extendidos en sendas hamacas, óptimos chilis en platos de porcelana y elaborados blodimeris en vasos largos con el apio reglamentario. Y durante la convivencia con la inglesa Angelita, gozamos aquellas sopas de verduras con mollejas de pollo en vajilla del Carmen del Viboral que sabían a gloria de todos modos según nos queríamos, y que a veces rematábamos con brandy francés.
 
La mentira de Evtushenko era peor. Bien sabía el autor de Baby Yar que en las cárceles rusas aún estaban frescos los grafitis de miles de poetas que habían sido obligados a sorber las sopas podridas de los bolcheviques. Porque no los inspiraban las cosechadoras ni el divino entusiasmo ante el último plan quinquenal. Pero era un mimado de la nomenclatura. Y su papel en esa gira por Occidente era mostrar una cara mansa de la revolución rumbo al colapso. Ya ascendía, discreto, el libertador Gorbachov, del brazo de su esposa, experta en Shakespeare.

Tauroética

Tauroética

Fernando Sabater es como los auxiliares de cocina, sirve para todo. Opina sobre todo. Como aficionado a los caballos escribe un libro sobre caballos. Como aficionado a la ética escribe un libro para su hijo. Como aficionado a la parodia escribe un libro de variaciones de novelas, de algún modo precursor del fanfics. Como aficionado a los toros, ahora sale al ruedo, con un libro sobre toros y ética. No, no es como los auxiliares de cocina, es mucho mejor.

Lo que Sabater hace, no es una defensa de los toros. La única legítima defensa solo la harían ellos mismos, pero no la pueden hacer. Son unas pesadas criaturas movidas por una masa bruta de agresión, que viven como reyes en la dehesa durante cuatro años, a cambio de padecer públicamente los últimos quince minutos de vida.

Le incomoda a Sabater que cualquier visión que se tenga sobre los toros se convierta en un intento de moral pública. No se es moral o inmoral por el hecho de gozar o condenar la fiesta. La prohibición en Cataluña, no es un asunto de defensa de los toros, es una estrategia nacionalista. Se prohíben las corridas, pero se prohíja el correbous.   

El toro de lidia es un animal creado por el hombre, igual que el caballo de carreras o el pastor alemán. Es una creación racial con fines prácticos, para atacar, para correr, o para guiar a un ciego. El toro bravo es un privilegiado, comparado con los terneros, las vacas adultas, los toros comunes y los bueyes. Solo entre un tres y cuatro por ciento de ellos va a las plazas. Como raza son unos privilegiados, le darían envidia a cualquier torero.

“Yo firmo, si me dicen que solo voy a vivir quince minutos malos” dice Sabater. La vida del toro de lidia es la mejor que un animal pueda tener. Así que la crueldad presunta se relativiza, aunque siga habiendo complacencia en el dolor. Sino para qué la muerte.

Si un ser de otro planeta llegase de repente a la tierra y viera a un hombre clavándole su espada en el lomo a un animal que no va a comer, se preguntaría ¿Y esto a qué viene? No, sino es por hambre - respondería el hombre - es por diversión. Y si el ser de otro planeta dijera, si yo la mato a usted, también podría ser por diversión.

Sabater descubre que los animales reales no son los de Walt Disney, humanizados a punta de mermelada. Son criaturas que cumplen un destino fabricado por el hombre. En esa medida la fiesta es una simbolización recreativa de las relaciones entre el hombre y el animal.

Sabater no tiene mascotas. Los únicos animales en su casa, son él y su mujer (dicho por él mismo) Todas nuestras relaciones con los animales están sujetas a simbolización, no es noticia. El asunto es a qué clase de simbolización apelamos para tratar con ellos. Carl Sagan dice que si las plantas son nuestras primas, los animales son nuestros hermanos. Nuestro genoma difiere del de el cerdo, o el del chimpancé, en menos de un uno por ciento.  Si la naturaleza nos ha hecho tan cercanos, la humanidad no podrá separarnos, lo que éticamente nos compromete, precisamente en el sentido que Sabater da a la ética, la relación de unos con otros. La bioética, la tauroética y la homoética, son todas, principios de relación entre criaturas en condiciones de cultura.

De la batalla entre toro y torero Sabater entresaca cierta estética, un cierto arte, agilidad, talento, destreza, lo que bien le viene como argumento con el que sustenta una tradición, como la de la ablación, la lapidación, la reducción del pie de las chinas, la circuncisión, la crucifixión, y el matoneo. Aunque no todos se reclamen como un arte, están dotados de una estética. Insípido argumento al que apelan todos los defensores de la fiesta.

Si se quita el acto de muerte a la corrida, concluye Sabater, se le quita todo sentido a la fiesta. Sin la muerte, dejaría de ser corrida para volverse acto circense. Él no quiere circo, ni pan, quiere muerte. 

Cásate con alguien que sepa conversar ya que con el pasar de los años sólo eso podrán hacer

Cásate con alguien que sepa conversar ya que con el pasar de los años sólo eso podrán hacer

 El matrimonio gay siempre ha existido aunque por mucho tiempo haya tenido que ser clandestino, porque a los homosexuales históricamente se los ha tenido por enfermos, locos, criminales o desviados. En cualquier caso, el Estado homofóbico ha resuelto negarles su condición constitucional de ciudadanos. No tienen derechos de minorías y por tanto carecen del derecho a legalizar el hecho matrimonial consumado. El matrimonio gay existe de hecho, lo que se quiere es que también sea un matrimonio de derecho, por las garantías legales que se adquiere cuando dos personas civilmente se hacen contrayentes. Y eso nada tiene que ver con la reproducción.

Cuando existían esclavos negros, los esclavistas dijeron, la constitución y las leyes no contemplan libertad distinta a la del blanco, cualquier otra es contra natura. A los judíos y musulmanes segregados, se les dijo que él único dios era el del catolicismo. Y se los declaró infieles. Cualquier otro dios es una desviación y constituye herejía. A los indios y a las mujeres hubo que comenzar por darles alma. La cultura masculina, se había abrogado por derecho natural, la facultad de que solo los hombres la tuvieran.

La constitución dice que nadie podrá ser segregado por razón de la raza, la religión, la condición cultural, el género, la edad. Pero si también la ley no reconoce el matrimonio sino entre hombre y mujer, es porque un mico tenebroso y voraz ha sido alimentado, criado, engordado y reproducido por el Congreso, las Cortes y el Ejecutivo, respondiendo a su condición de Estado homofóbico.  

El argumento constituye una contradicción de principio. Por ser una minoría, la comunidad GLBT no puede ser objeto de segregación, a nombre de nada, ni siquiera de Dios.

Todos a una deberían estar corriendo para corregir una falla constitucional monstruosa, que mediante una “ley” niega el derecho de las minorías gay, pese a una sentencia de la Corte Constitucional, que reconoce el derecho al matrimonio de personas del mismo sexo. En cambio, lo que están haciendo es irritar al orangután, cuya alma comparten, para que salga y ruja a nombre de la familia cristiana y los principios de la reproducción.

Aunque fuera solo por oportunismo político, los heterosexuales excluyentes de hoy, bien podrían aprobar el matrimonio gay, porque al paso que vamos, dentro de pocas décadas, el matrimonio heterosexual podría llegar a ser de minoría.   

 

Pájaros & Cacerolas

Pájaros & Cacerolas

En las elecciones del siete de octubre del año pasado, el Generalísimo, hoy ascendido a santo, le tomó a Capriles once puntos porcentuales de diferencia. Ayer Nicolasito apenas le sacó un punto porcentual largo. ¿Qué se hicieron los votos del Generalísimo? El millón de votos que ganó la oposición, es más o menos el que perdió el chavismo. El finado todavía no hace milagros. Su mano - desde el más allá - metida en la elección  de Pachito el Che, fue apenas un ademán.

El chavismo se quedó con el poder perdiendo electoralmente. La abstención puso su parte de castigo. ¿Chavistas que no votan por Nicolasito? Colegios electorales solitarios, mesas sin votantes. 3200 irregularidades electorales reportadas al Consejo Electoral. Capriles pide reconteo, como un derecho electoral que puede pedir cualquiera, en los términos constitucionales que acreditan una sociedad democrática, pero el Consejo, en el mismo acto en que concedió las credenciales a Nicolasito, le negó el derecho al reconteo, que al menos medio país electoral está pidiendo. Si los chavistas quieren fortalecer la oposición, niéguenle los derechos constitucionales, denles armas efectivas.

La única razón por la que el gobierno a través de su Consejo Electoral niega el reconteo, es porque no está seguro del resultado. Deberían como medida ejemplar hacer un reconteo con observadores electorales internacionales, para demostrarle al mundo su legitimidad, el respeto al derecho y la transparencia con que llega el nuevo gobierno.

Nicolasito está en aprietos. Malo si acepta el reconteo y peor si no lo acepta. Con más de siete millones de votos, electoralmente de tú a tú, habiendo ganado en ocho estados, Capriles está en condiciones de darle cacerola al pajarito de Chávez, que no es otro que Maduro.  

En el país de María Lionza, el indio Guaicaipuro, el Negro Primo y José Gregorio Hernández, no es extraño que Hugo Chávez ya tenga su iglesia en el 23 de Enero, y haya sido elevado por el fervor popular a la condición seglar de santo. Como Maradona en Argentina. Fue capaz de hacer nombrar Papa, pero no fue capaz de hacer ganar las elecciones a sus propias huestes, al mando de Nicolasito. Un bobo bravo, que busca encarnar al Generalísimo, en los gestos, la voz, la elocuencia, los malos chistes y el vestido. Una caricatura travestida del poder.

El único que ha aceptado el resultado en lo que políticamente suponen para la gobernabilidad de Venezuela, es Diosdado Cabello, quien salió a pedir rectificaciones frente a los errores. Lo que bien podría ser el comienzo de una división anunciada entre las dos alas del chavismo. Un disparo en el concierto.

Dungeons & Dragons

Dungeons & Dragons

 En el mundo, la enseñanza de la escritura en el sistema escolar, se ha vuelto un dolor de cabeza pedagógico, para el que todavía no se encuentra un analgésico. Algunos profesores renuncian porque sus alumnos no saben componer un párrafo. Los docentes de la secundaria le echan la culpa de los resultados a los de primaria, los del pregrado a los de la secundaria y los de posgrado, a todos. Los jefes de programa no saben argumentar los bajos resultados medidos por pruebas internacionales de competencia, pruebas de estado y los Ekaes. Sin embargo, los chicos, cada vez más escriben con sus teléfonos. Se los ve con los pulgares veloces ordenando mensajes escritos hasta en el transporte masivo.

Aunque en la mayoría de los casos cuando se habla de modelos de escritura se oye presuntuoso, todos los modelos tienen unas variables comunes: programa, prácticas, docentes y lectura. Los modelos han elaborado enfoques plurales y han hecho variaciones metodológicas interesantes, algunas, resultado de investigación, que orientan e introducen nuevas prácticas, virtuales, lúdicas, interactivas, intertextuales, interlenguajes, libres, dirigidas. Las prácticas, algunas muy bien planteadas, tienen en común un problema no resuelto. El problema didáctico de los aprendizajes procesales. Si la escritura es un proceso, hay que enseñarla como proceso. No es lo mismo despachar la composición de un texto con una “corrección” en lápiz rojo, en la que el docente tacha, pone signos, interrogaciones, notas al margen, y una calificación, que trabajar un solo texto en el semestre, en una línea de corrección pública comentada. De los primeros ejercicios se pueden hacer quince en un semestre.

De los profesores, no sabemos cómo son como lectores. Los indicios de algunas investigaciones arrojan una evidencia conflictiva, no enseñan a escribir porque no escriben. Y por extensión, no enseñan a leer porque no leen. Se sabe un poco más de su escritura, la de los publicados en impreso o digital, o auto-publicados. No sabemos exactamente, cómo son en el rol de Dungeons & Dragons en sus aulas. Eso no lo saben sino los chicos.   

Los programas normalmente están saturados de buenas intenciones, de “metas del milenio”, objetivos que con las competencias de los estudiantes son inalcanzables. Contienen más temas, que soluciones didácticas. Todos han sido tocados por la ola de las pedagogías activas, que insisten en que es el sujeto el que por sí mismo aprende. Lo cual los lleva a una consigna cliché: a escribir se aprende escribiendo.

Aunque la consigna en términos prácticos es completamente bien intencionada, induce una desviación, más exactamente un olvido, el de la lectura. Que al introducirse en el núcleo de cualquier modelo, se retraduce en otra consigna: a escribir se aprende leyendo y escribiendo.

Los griegos clásicos en sus escuelas enseñaron a escribir y a leer, copiando. De copiar algo sin sentido se llega a comprender. Era una especie de didáctica sin mediador. El maestro de escribas se ocupa, ante todo, de revisar la fidelidad de la transcripción con el original. Ni siquiera se hacía énfasis en las condiciones neuro-motrices del movimiento de mano y los dedos para producir grafía. Con lo que quiero decir: el modelo de escritura es el texto previo. En los textos, de cualquier género, formato y edición, está todo lo que se necesita saber para escribir. Si se lee, en el sentido de leer para escribir, como muestra Daniel Cassany, se tendrá un modelo vivo, de sentido, integral. Un modelo lector de escritura.

Los estudiantes no saben, no pueden, no quieren escribir, porque no saben, no pueden, no quieren leer. No les hemos enseñado a leer, pero queremos que escriban.

El curioso incidente del perro a media noche

El curioso incidente del perro a media noche

Bienvenidos lectores, ahora van a sentir lo que es ser autista. Van a ver cómo arma las frases y los párrafos un autista, cómo piensa - como si un autor pudiera hacernos sentir lo que es ser gato -, cómo ordena el mundo, cómo corrige la espantosa entropía cotidiana. Van a sentir lo que es viajar hasta Londres, es un viaje semiológico abismal que parecería inventado por Eco. Christopher viaja por entre una selva de signos, al final de la cual está su madre.

El curioso incidente es una novela escrita en primera persona, por Christopher John Francis Boone, un chico de 15 años que vive en Swindon, Inglaterra. Christopher va a una escuela de niños con “necesidades especiales”, un asqueroso eufemismo que le molesta. Su diagnóstico, síndrome de Asperger, aunque su personalidad es la de un autista de alto rendimiento.

La novela comienza rindiendo un homenaje al autor del que Christopher se vale para escribir su historia, Sherlock Holmes: “Pasaban siete minutos de la media noche” (¡!!). Un perro, un caniche apodado Wellington, aparece muerto en el jardín de la Señora Shears, atravesado por las púas de un horcón, como los que se utilizaban para clavar el corazón de los vampiros. Entonces, un autista matemático que escribe, nos introduce en su investigación rigurosa. La historia tiene dos planos, la investigación sobre la muerte del perro, y la de la falsa muerte de la madre. No a la pedestre manera de Piglia, sino como un vuelo que atraviesa el sueño de Christopher.

En el capítulo 299 Christopher tiene un sueño. Todo el mundo en la tierra ha pescado un virus de ordenador. Se contaminan a través del significado que dan o reciben. Por ejemplo, pueden contagiarse a través de un noticiero de la TV. Cuando se contagian, lo que hacen es quedarse sentados en el sofá sin comer ni beber, hasta la muerte. El sueño tiene dos versiones. Al final los únicos que se salvan, son los que no ven ni escuchan a otros, y por tanto no saben lo que son los emoticones.

El fondo del sentido del orden autista, se siente como la respuesta fija al miedo que causa que las cosas cambien. La mayor incertidumbre del autista proviene del desorden. Si las cosas y las relaciones no son fijas, no hay seguridad. El orden llega a ser tan definitivo, que cosas como los mapas, los horarios y las guías, son biblias. Un horario, dice Christopher, es un mapa del tiempo.

El Curioso incidente es escrito por un sujeto raro. Pintor, ilustrador, autor de libros para niños, novelista y profesor de escritura creativa. Ha trabajado con niños autistas, de donde seguramente obtuvo el conocimiento endemoniado que nos devolvió novelado. Premio de la Commonwealth al “Mejor Primer Libro”.

Que Christopher Boone llegué a ser con el tiempo, uno más en la línea del Lazarillo de Tormes, Oliver Twist y Holden Caulfield, es algo que no lo sabemos. Terminadas las dos investigaciones - la del perro y la madre - que lo llevaron a encontrar las 43 cartas de ella, que su padre le ocultó, quedamos tan cansados, que no podemos hacer vaticinios.

No se desanimen por el número de capítulos. Lo que pasa es que Christopher sabe de memoria los números primos hasta el 7507. Así que pensó que era buena idea numerar los capítulos de su libro, solo con números primos. 

Tres Caínes

Tres Caínes

Dramatizar episodios violentos, oscuros, sangrientos de la vida nacional, no es ni bueno ni malo. Dramatizar, hacer una puesta en escena. A los televidentes y compradores de pauta, cuya sensibilidad moral o estética se ha resentido con la serie de RCN, Tres Caínes,  hay que decirles que se trata de un negocio, de los que vive la tele. Que se hayan resentido, tampoco los hace buenos o malos. A muchos que vemos la serie, Ricardo Silva Romero, nos ha tachado de “morbosos”. Y es cierto, morbosos como lo que muestra la serie y alimenta el negocio. Pero que sea él, el puro Silva Romero, quien venga a recordárnoslo en una columna en El País de Cali  (31 marzo), es un chiste flojo.

Asomarse a la historia reciente del país con una serie dramatizada visibiliza a víctimas y victimarios. A ellas en su anonimato o en la reparación, y los otros, en sus juegos criminales. El problema al asomarse, es el punto de vista. Quién y desde dónde se cuenta la historia. Acercarse a ella es como acercarse al álbum de fotos de la familia, en las que muchas no son buenas fotos, pero todas representan una estela de la memoria visual, que nos permite reconstruir la comprensión de nosotros mismos. Todos nos reconocemos y reconocemos a otros, tanto en el álbum como en el film. ¿No es de donde parte la antropología urbana y visual?

USA no ha tenido mejores escenarios que los de la primera y segunda guerra, la de Vietnam, la de Corea, la de Irak y la de Afganistán, para escribir novelas, hacer guiones, filmar películas y rodar series. Y las víctimas de todas las guerras, los que perdieron a sus hijos, a su padre, hermanos, en el sur y en el norte, siempre han visto que esa cinematografía visibiliza su condición. Las víctimas del cine nos conducen derecho a las víctimas reales, muchas de las cuales nunca recibieron reparación.

El otro asunto es el de la calidad estética de Tres Caínes. Silva Romero dice que no es una dramatización, sino una “ilustración”, es decir, repintar en un esquema narrativo, los hechos de la historia. ¿Pero a qué lleva una observación tan aguda? A la verdadera preocupación, la falta de talento de Gustavo Bolívar, a quien acusa de maniqueo, manipulador, carente de tino e intuición para hacer su serie.

El juez Silva Romero dictamina que los Tres Caínes, no son una serie de apología, pero que a Bolívar falta el talento para mostrar a los Castaño como fueron.

La historia nadie la cuenta como fue, todos armamos el relato a la luz de lo que se recuerda, de cómo se vivió, de lo que ha sido investigado. Así que pedirle a Bolívar que nos muestre a los Castaño como fueron, sería pedirle peras al olmo. Algo que no se le puede pedir a ningún guionista, solamente a la poesía. Además ningún cine, ninguna novela, se acercaría a lo que fue el fenómeno de ocupación paramilitar del país.  

Lo que perjudica a las audiencias no es el producto ilustrado sino la mala calidad del producto, es el dictamen final del puro Silva Romero, que nunca dijo en qué consiste la baja calidad formal de la serie, por la que descalifica el valor del álbum dramatizado de la familia Castaño.

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Las fotos de los camareros

Las fotos de los camareros

Andrés Pastrana acusó al Ministro del Interior, Fernando Carillo, de ser camarero de Pablo Escobar, sin explicación de por medio. Es posible que tenga razón, aunque no la sepamos. Sin embargo, apenas sería un camarero menor, al servicio del camarero mayor, Gaviria, que pactó las condiciones de sometimiento a la justicia bajo presión, con ventaja para Escobar. Gaviria necesitaba la foto de Escobar entre rejas, aunque las mallas no se levantaron para evitar que Don Pablo escapara, sino para impedir que el gobierno se le metiera.

El mismo Pastrana ha sido un camarero avezado. Necesitaba tomarse la foto con Tirofijo, para ganarle las elecciones de 1998 a Serpa. Y se la tomó, para enviar el mensaje a los colombianos, que de ser Presidente, tenía la llave para solucionar el conflicto. En privado Victor.G reconoce que el ex fantaseaba con el Nobel. La foto de Pastrana nos costó el Caguán.

El camarero supremo fue Samper. Aunque no es cierto que le vendió el alma al diablo, porque él no tiene. Negoció el poder con la mafia. O al menos le hizo creer que una inversión en su campaña le daría ventajas con el establecimiento. Por siete mil millones en efectivo les llevó en canasta la cabeza del Estado, para que los Rodríguez pudieran jactarse de haber puesto presidente. Todos se cuidaron de no dejar foto.

Uribe fue el gran camarero de los paramilitares. Necesitaba tomar la foto del Doctor Ternura recibiendo armas viejas y descargadas. Necesitaba mostrar que su ley de “justicia y paz”, hecha a la medida del cliente, habría devuelto la paz a la patria. Los paramilitares aceptaron la foto y de hecho se quedaron con el Das, con las notarias, con la tierra, con participación en los carruseles y pusieron el treinta cinco por ciento de las curules del Congreso.

El Santito aprendió a ser camarero de todos los anteriores que fueron sus jefes. Él necesita dos fotos. La primera, Humberto de la Calle e Iván Márquez, firmando el acuerdo para la finalización del conflicto en La Habana. Con esa, en la prensa e Internet, se saca un argumento de campaña: el Presidente de la Paz. A cambio de que las Farc no le calienten el orden público, mientras vuelve a ser Presidente, que hagan política. Que Timochenko entre al Congreso con corbata roja y saco azul y nos salpique con una pieza oratoria, al estilo de Ernesto Báez.

Todos han sido camareros, y lo siguen siendo. Ser camarero paga. Todos necesitan una foto, salvo Samper, que es poco fotogénico. La foto es un argumento visual de las ventajas que se le venden al país, que siempre son distintas de las ventajas que recibe el camarero por debajo de la mesa.  

El vuelo

El vuelo

La escena más visualmente diciente, no es para mí, la secuencia del accidente con final feliz, aunque de ella se derive la polémica moral, que entraña la experiencia de vuelo, convertida por Robert Zemeckis en un film, de esos que se nominan al Oscar. Por el guión, a John Gatis, y por el protagónico, a Denzel Washington.

La escena que más me afectó es la del momento en que el piloto Whip Whitaker, despierta después del accidente en el hospital. Su ojo izquierdo está tapado por un vendaje blanco que le cubre la cabeza. Un gran primer plano a su ojo derecho, que se abre lentamente y deja ver un ojo flotando en el sanguinolento caldo de su cornea.

Whitaker es un personaje un poco prototípico, el alcohólico que lucha por sí mismo contra su alcoholismo y siempre sucumbe. Pero la película de Zemeckis no insiste en el conflicto de voluntad, ofrece un hecho dramático incontrovertible: por haber ido bajo los efectos del alcohol y la cocaína, Whitaker hizo lo que hizo. Una parte de la investigación consistió en hacer una prueba con diez pilotos en un simulador que reprodujo las mismas circunstancias del accidente. Ninguno, sin rastros de alcohol y cocaína, salvó el avión. El avión tuvo un desperfecto mecánico por falta de mantenimiento y fatiga de materiales. La causa establecida del accidente fue mecánica.

En el hecho corporativo, legal y de la investigación sobre el accidente, pesa más el hecho del alcoholismo y la drogadicción, que el hecho de haber salvado a 96 personas. Lo primero es contra el reglamento. Lo segundo está mucho más allá de cualquier reglamento.

Para la escena del vuelo invertido utilizaron un ‘rotisserie rig’ (como los de asar pollos) para trinchar el avión. Hubo que rodar por segmentos breves, no se recomendó que los actores se expusieran mucho tiempo a la posición. Con un acabado de efecto especial se hizo el resto en edición.

Durante toda la película Whitaker y sus amigos, incluyendo a su expendedor y su abogado, intentan ocultar todo para evitar ir a la cárcel. Y a fe que trampeando lo logran, guardando evidencias y orientado incriminaciones. Niega, niega, niega todo, todo el tiempo, hasta el último momento, cuando la investigadora que conduce, lo lleva a un punto crítico, un punto de giro final y cortante. La azafata muerta con la que despertó en el motel del aeropuerto esa mañana – Katherine Márquez – es su salvación. Si dice que él no bebió el par de botellitas de vodka durante el vuelo, todo la señala a ella, y nadie lo puede desmentir, porque ha muerto. Pero no, no más mentiras, se dice Whitaker. Y confiesa todo, todo, llega a decir que ha bebido todo el tiempo y que en el momento está ebrio. Recién su expendedor lo sacó de la borrachera, con una dosis de cocaína de ocho cientos dólares, que su amigo y su abogado compraron para levantarlo y conducirlo al salón.

Y por lo demás, en el film termina no siendo civilmente cierto, que  decir la verdad nos haga libres, Whitaker terminó en la cárcel.

 

 

 

La reforma agraria de las Farc

La reforma agraria de las Farc

Si como dice Alfredo Molano, las Zonas de Reserva Campesina, inventadas en la ley 160 de 1994, son una estrategia para evitar la concentración de la propiedad rural, una ley antimonopolista de tenencia, entonces las ZRC no han servido en casi veinte años. Él mismo ha explicado cómo se ha ido concentrando la tierra en manos de los terratenientes, de la mafia, los paracos  y las Farc. Cada uno a su manera ha hecho su reforma agraria. “Las tierras robadas desde el año 80 para acá suman unos seis millones de hectáreas”.

El acuerdo sobre la “cuestión agraria” en la Habana pasa por el acuerdo sobre las ZRC. Por el momento solo existen seis en el país. Pero las FARC piden que se creen ZRC para nueve millones de hectáreas. La reforma agraria de las Farc. Piden que sean territorios con autonomía administrativa, territorial, política, económica, ambiental y productiva. A los políticos, incluidos los de las Farc, les preocupa desde ya, el asunto de para dónde van a moverse los votos que pongan las ZRC.

El costo del acuerdo firmado, que el Santito necesita para refrendar con un logro contundente su campaña de reelección, es alto. La pregunta es si el país político lo dejará apostar todo. ¿La ampliación de la estrategia antimonopolio, que no ha funcionado, es una solución auténtica a la consolidación de condiciones sociales para la paz, o el precio que hay que pagar para que las Farc firmen?

La Unión Patriótica, los sobrevivientes del genocidio, han pedido que se reactive su personería jurídica. Es lo justo. Así que con las ZRC en el bolsillo, la Unión Patriótica rediviva, y algunos dineros que saldrán de caletas bien cuidadas, las partes deberán estar listas para discutir los términos de la participación política de las Farc en el juego legal, en el limpio juego electoral.

En la agenda del segundo ciclo, la de participación política, al Santito no le servirá más que tener una buena mano. No le servirá cañar. De pasar la propuesta de ampliación productiva y territorial de las ZRC en una extensión de nueve millones de hectáreas, las Farc le habrían ganado la primera mano.   

Hitchcock

Hitchcock

Psicosis fue la primera película en el cine norteamericano en que apareció un inodoro. Era 1960 y Alfred Hitchcock se había quedado sin productores. La película nominada al Oscar, debería haberse llevado el Oscar, el mismo que el viejo Hitch nunca recibió. Tacañería sentimental de la Academia.

Hitchcock es una producción en la línea de las biografías, que tantos éxitos han cosechado en los últimos años: Lincoln, Ray Charles, la reina Isabel, Jorge VI, Gandhi, Hoover, JFK, Nizon, Capote, el Che. Pero más que la gracia biográfica de sus honrosos antecesores, la gracia de Hitchcock, está en haber conseguido mucha más actitud en la caracterización.

Hitchcock, el hombre que asustó a Norte América. Un inglés neurótico, rechoncho, de papada virreinal y una ironía que cortaba gargantas.

El secreto del film es el guión. Construir un Hitchcock que le hace sentir a quienes nunca conocimos a Hitchcock, que habla como Hitchcock. Un personaje-persona al que conocemos por su cine. El mismo que en la escena cumbre de Psicosis, cuando el psicópata apuñala repetidas veces a la mujer en la ducha, se levanta completamente poseído, de su silla de director, toma el puñal del actor y le muestra, tras salirse de sí, cómo se  apuñala a una mujer. La mujer entra en un auténtico terror, al reconocer en el director un auténtico asesino, que de no haber sido porque estaban en el set, la habría acribillado.

La escena estaba a cargo de Antony Perkins y Vivian Leigh. Pero el actor no alcanza la actitud, el toque aristotélico de unidad, en el momento de acuchillarla. Así que Hitch se levanta para ir a resolver la escena personalmente, unos minutos después de haber confirmado la relación de su mujer, Alma, con un guionista, amigo de la pareja. Cuestión de motivo, de actitud.

Hitch debió tratar con la censura, con un comité de misioneros peinados al rapé, de camisa blanca y corbata negra, que se opuso a que se mostrara el inodoro, a que hubiera una escena franca de amor y al apuñalamiento, no por la violencia, sino por los pechos de la mujer.

Hitch demostró que el inodoro era indispensable, puesto que era un elemento en el que se habían dejado indicios, indispensables para la trama. Se comprometió a no mostrar a la mujer, a velarla y a editar para que en la edición apenas apareciera la silueta. A cambio pidió libertad para el apuñalamiento. A Hitch y a Alma se debe la edición.

Después de Psicosis Hitchcock se convirtió en su propio productor, el sueño de cualquier director y cualquier actor. Y siguió haciendo cine casi hasta 1980.