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Alberto Rodríguez

“Nada está acordado hasta que todo esté acordado”

“Nada está acordado hasta que todo esté acordado”

Terminó la ronda de conversaciones en La Habana en su primer punto, la “cuestión agraria”, que contiene 27 sub-puntos. Algo tan largo como un plan de desarrollo agrario. El primer triunfo de las Farc sobre el Santito fue la agenda. De entrada se dejó enredar en lo que no debía tener discusión, al menos desde el punto de vista del gobierno, en la primera fase, cuyo objetivo final es el cese efectivo de las hostilidades. De un lado de la mesa, un “modelo restitutivo” de tierras sin reforma agraria, y del otro, el modelo armado. El primero con una reforma agraria atascada que no ha querido hacer en medio siglo. Y el segundo, despojando tierras, con la misma saña de los paramilitares y los narcotraficantes.

¿Qué es lo que se tenía que discutir? El Santito se notificó que sin el punto de la “cuestión agraria”, las Farc no se dejarían tomar la foto. Y él necesitaba sentarlos a la mesa. Ahora que conocemos los resultados de la primera ronda de la agenda, podemos reírnos a carcajadas. Es algo más modesto que un parto de los montes.

El gobierno y las Farc se pusieron de acuerdo en que hay que actualizar el catastro, crear un banco de tierras y fijar la frontera agrícola. Las Farc están actuando como si fueran Planeación Nacional, hacen más política agraria que Juan Camilo. El catastro está sin actualización hace cuarenta años, la guerrilla le recomienda al gobierno que le suba el valor a los predios, a todos, incluyendo los de ellos. Se pusieron, además, de acuerdo en que todos los ladrones de tierras, las devuelvan a un fondo de tierras: los agentes del estado (Incora e Incoder), narcotraficantes, paramilitares, guerrillas y hasta los propietarios de tierra que de buena fe adquirieron predios despojados. Un banco de ladrones de tierra, que seguramente irán a administrar ellos mismo. Y, fijar por razones de seguridad y desarrollo agrícola, los límites de la urbanización, la deforestación y las zonas de reserva natural. Todas, cosas que cualquier gobierno decente debería haber hecho desde hace mucho tiempo. Pero no, fue necesario que el gobierno se sentara con las Farc, para que cayera en cuenta de lo que debería haber hecho.

Pero no solamente están contribuyendo las Farc con el gobierno a terminar la plana de asuntos agrarios pendientes, como si estuvieran cogobernando, sino que en opinión del gobierno, si en el hipotético caso de que no se llegara a firmar el acuerdo de paz, con lo que se ha hecho hasta ahora, se estarían sentando  las bases de una reforma agraria.

Mi conclusión final, es que con una guerrilla que en vez de expropiación propone actualización del catastro, en vez de sembrar coca en parques naturales una frontera agrícola, y en vez de una reforma agraria, un banco de tierra robada, es administrativamente bueno firmar la paz.

A pesar del mal carácter de Iván Márquez, una vez se pongan de acuerdo las partes respecto a la reinserción política de la guerrilla, podría con el tiempo llegar a ser Ministro de Agricultura del gobierno de Vargas Lleras.

Hablar solos

Hablar solos

 Escribir es como hablar solos, como los locos. Leer es algo más parecido a conversar, como las personas.

La última novela de Andrés Neuman – Hablar solos - es un afortunado y agudo ejercicio de voz. Una historia urbana de clase media, un matrimonio, a él le da un cáncer que termina matándolo, después de un viaje con su hijo de diez años. Ella mientras tanto le pone unos cuernos desesperados con el médico tratante. Algo aburridamente cotidiano, pero que en manos de un escritor, resulta siendo la revelación de todo eso que trasciende la historia, en la voz de sus tres protagonistas.

Tres primeras personas, tres puntos de vista, centrados en el hecho de ser una familia. Lito, Helena y Mario. Cada uno es la voz cantante en los capítulos que les dedica el autor. Lito es muy descriptivo, como los niños y los autistas, cuenta lo que hace, lo que quiere, lo que ve, monologa. Mario habla en una primera persona oscilante, ensaya diversos tonos de pesadumbre y en ocasiones se dirige a una segunda persona, que le hurga con fuerza la herida. Elena describe situaciones con la complejidad de una profesora de literatura, y es profunda y dolorosamente reflexiva.

Es especial descubrir que Neuman tiene que dividirse para hacer que el ejercicio de voz sea concluyente, creíble. Y a fe que lo logra. Puede ser niño, encuentra la voz del enano. Puede ser Mario, lo pone a hablar en la voz más parecida a la de sí mismo, de su misma edad. Lo especial, es que no solamente encuentra la voz de Elena, su tono justo, la inflexión verosímil, sino que es la que más logra de las tres, como si fuera de la que más cerca está. Su alma y el alma de ella, fundidas en una voz que es de ambos, que se comparten, que se encuentra en el lugar preciso donde la emoción se hace verídica para el lector. Algo muy difícil de lograr en literatura.

El duelo es ligero, itinerante. No existe para Lito. Para Mario es una anticipación detestable que lo hace vivir con tensión cotidiana el final anticipado. Elena vive su culpa, por el marido y el hijo, pero al mismo tiempo consciente de que necesita ser devorada por el médico, que es capaz de leer la enfermedad en el cuerpo de su marido y la de ella, en su alma. Mario murió para ella, antes de que el cáncer hiciera lo suyo.

Es una novela para tres noches. Y se pueden leer en seguidilla los capítulos de cada una de las tres voces.

El fin de la parodia bolivariana del poder

El fin de la parodia bolivariana del poder

Cuando a mitad de la tarde Maduro intervino las cadenas desde Caracas para dar la noticia oficial del deceso del Generalísimo, él ya había muerto en un hospital de La Habana. Como el Cid Campeador, ganó la última batalla. Se hizo elegir estando muerto.

¿Qué significa para Venezuela y la región la muerte de Chávez?

El Movimiento bolivariano, el alma parlante del partido socialista unido, era Chávez, que se había rodeado de una ristra de militares canallas, aduladores sin gracia, burócratas anodinos y sindicalistas acartonados. Muerto él, lo que queda es un gabinete de incapaces, repetidores de oficio, ineptos para sacar adelante el más ordinario proyecto populista.

La muerte representa la oportunidad que la oposición ha esperado desde que Chávez se tomó el poder. Pero que conste que ella no fue capaz de hacer en más de doce años, lo que hizo el cáncer en dos. La oposición venezolana no es un proyecto en sí misma, es un frente amplio de antichavistas, a cuyos dirigentes se les hace el bolsillo agua por el negocio del petróleo. No tiene la fuerza de la unidad, convergen en ella demasiadas ambiciones retadas y se mueve en el aire tenso del revanchismo político.

Un acto trivial, como la muerte, siempre se engrandece por el peso de la desaparición de un hombre fuerte, simbólicamente fuerte, que sin embargo, no deja a Venezuela mejor de lo que la encontró. Es el balance neto.

Para los Estados Unidos es un alivio. Se le abre la posibilidad de tener nuevos aliados, de tener interlocutores aceptables, de alterar la correlación regional de fuerzas. Son el mejor aliado de la oposición. A nombre de la democracia van a hacer lo que esté de su parte para que el próximo gobierno quede en otras manos, que no sean la de los burócratas militaristas que hasta hoy tuvieron el poder. Para refrendarlo en las próximas elecciones tendrán que usar todos los trucos que les enseñó su jefe.

Nicolasito, por su parte, aprovechó - al momento de dar la infausta nueva - para decir que según fuentes de inteligencia venezolana, el cáncer que se llevó al Generalísimo, es un cáncer importado – como todo en Venezuela – que los Estados Unidos le inocularon a Chávez, en un descuido de los médicos cubanos y rusos, que lo atendieron en la Habana. Así que lo que le queda de vida política, lo va a dedicar a encontrar al responsable del asesinato del hombre que llegó a ser la parodia más prosaica de Simón Bolívar. 

Un trago muy amargo

Un trago muy amargo

En lo que va corrido del año, el precio oficial de la carga de café (125 kilos) descendió - a comienzos de enero - de 511.300 a 402.075 pesos (el viernes). Producirla cuesta 700.000 y el gobierno otorga un subsidio por carga de 60.000. Supongamos que con algunas otras gabelas que se den por descuentos en insumos, el subsidio suba a 100.000. Aún en tales condiciones, cada productor está perdiendo por carga 200.000 pesos. El negocio del café en Colombia es de pequeños productores. De haber sido un negocio de grandes productores, asociados al TLC, miembros de Interbolsa, los cacaos de la palma africana y la caña, se estaría cocinando un impuesto nuevo para ayudarlos a salir de la crisis.

La versión del gobierno es la misma, siempre la misma, frente a cualquier sector que se levante. El Santito ha dicho, que el paro que cumple una semana es “injusto, innecesario, inconveniente”, “el paro persigue intereses de otra índole y no le sirve a los cafeteros ni a Colombia”. El Ministro de Agricultura dice que el paro busca presionar el alza del precio para favorecer a quienes tienen café acaparado. Lo cual es creer imbéciles a los pequeños productores que están quebrados. El Ministro no distingue entre una operación de acaparamiento de mercado y una quiebra industrial.

Tengo la impresión de que el gobierno quiere dejar quebrar a los cafeteros, le resultan muy costosos, en la medida de la pérdida internacional de competitividad, contra productores de Viet Nam, Centro América y Brasil; y de la revaluación monetaria crónica. Pero el costo de dejar quebrar 300.000 pequeños caficultores, es muy alto y el Santito no tendría con qué pagarlo, creo que ningún gobierno. Al café, como a la marihuana y la coca, terminará decretándoseles la “sustitución de cultivos”. Es la gravedad del mercado. El café en no muy largo tiempo podrá sustituirse por un alcaloide cafeínico sintético, de buen aroma, justo ph y mucho cuerpo.

El gobierno no está dando soluciones económicas, no quiere salvar el café, quiere levantar el bloqueo y resolver el desabastecimiento de alimentos. No es cierto que la Federación y los ideólogos del café tengan soluciones estructurales. No las hay para una industria en declive. Llevamos más de diez años de malos precios. La participación de Colombia en el mercado mundial, perdió en el mismo lapso, la mitad de su participación. Un definitivo trago amargo, que hará permanecer el café en el mercado por un rato, pero en condiciones de extinción.

El gobierno no ha puesto en la mesa negociadores, ha enviado bomberos. ¿Hasta dónde van a ir las protestas? Hasta que el gobierno resista y los cafeteros ejerzan presión sostenida. Cuando terminen arreglando, la siguiente semana,  el Santito nos dirá que se llegó a un acuerdo justo, pero les refregará a los cafeteros el billón largo de pesos que ha invertido en subsidios. El café es un negocio insuficientemente subsidiado por el Estado. Los cafeteros no piden más que lo que se necesita para que el café no de pérdida. Estarían dispuestos a regresar a trabajar a sus chagras, si el gobierno ofrece un pago que compense el costo de la producción. Lo que todavía, los dejaría en pérdida.

Si los camioneros se unieran a la protesta, el gobierno tendría que dar lo que se le pide, más rápidamente. A pesar de las exultantes y  optimistas declaraciones del negociador De la Calle, desde La Habana, aquí el panorama no es tan bueno. Tenemos problemas de comida, combustible, quiebra de transportadores, orden público, y ni más faltaba, infiltración. Todos los amigos de los cafeteros, también exultantes y optimistas, han ido a plegarse a su causa.

 

Por debajo de una mesa de póker en La Habana

Por debajo de una mesa de póker en La Habana

Como buen o mal jugador de póker el Santito es un cañero. Aunque lo que es bueno en póker, si no le cogen la caña, no necesariamente es bueno en política, donde siempre habrá alguien dispuesto a pagar por ver.

 El Presidente ha querido meternos a los colombianos cuatro cañazos santos: el de la reforma  a la justicia, el del orden público, el del acuerdo de paz y el de la restitución de tierras. Por no hablar de los cañazos al menudeo. En el de la reforma a la justicia el truco se le cayó de la manga. El de la paz, que no es el de la paz, sino el de la reelección. El del orden público por el cual tapa el país real con el país oficial, que ni mucho menos aparece tan perfecto como el peinado del Ministro de la Defensa. Y el de la restitución, que consiste en una justa equidad en el papel, declaración más que restitución.

 Ya lo hemos visto jugar en la mesa, ahora que hemos comenzado a ver el juego por debajo, no podríamos decir que el jugador que los sentó a la mesa, tenga o no, la habilidad para ganar en franca lid o para ganar cañando. La apuesta es la reelección. Santito necesita conseguir lo que nunca logró Monseñor, a pesar de haberlo intentado, el acuerdo. Nadie, por falta de cordura que le asista, podría creer que firmado el acuerdo cese la violencia. No hay acuerdo para el final de la violencia, porque la violencia no tiene fin.

 Amarrar a las Farc con un acuerdo no significa desactivar el potencial violento. El negocio de las Farc – el narcotráfico - exige la violencia. El narcotráfico no está sujeto a acuerdo. El cartel puede llegar a firmarle al Santito la boleta de reelección, pero sin garantía de que todos sus frentes se acojan. Hubo unos que ni siquiera se acogieron al “cese unilateral”, que como gesto político, los negociadores del cartel hicieran en diciembre.

 Si en La Habana el Santito no se “levanta con la mesa”, además de haber perdido el tiquete de reelección, terminará dándole la razón a Uribe. Sergio Naranjo le dijo a Yamid Amat - en El Tiempo del domingo - que el Presidente es como el capitán de una nave en un océano de incertidumbres, sin dirección, sin timón y bajo un cielo que anuncia la “tormenta perfecta”.

 Al Presidente se le cayó el juego. Ahora todos van a querer pagar por ver, especialmente las Farc. Con lo que el juego político podría hacer que las Farc terminaran siendo su elector, como lo fue cuando el “delfín azul”.

 

 

Negociar en medio del conflicto

Negociar en medio del conflicto

El 20 de enero las Farc atacaron Hacarí (Norte de Santander), tres policías heridos. El 21, el oleoducto Transandino, lo volaron en cuatro tramos, uno en Orito. El 23 Caño Limón- Coveñas, en Arauquita. El 23 atacaron El Mango, en Argelia (Cauca), 7 heridos; el 25 secuestraron dos policías en Pradera; el 28, enfrentando al Ejército en Tuluá; asesinaron en Policarpa (Nariño) a cuatro soldados y dejaron herido a un suboficial, secuestraron tres ingenieros de petróleos en Piamonte, Cauca, y quemaron un bus en la ruta de Granada a San José del Guaviare. El 29 iniciaron un paro armado en el Chocó; el 31 balearon un puesto de policía en Buenaventura, dos policías y cuatro civiles heridos.

 El primero de febrero tres policías muertos en Maicao, atacada Argelia en el Cauca, se llevaron la iglesia y nueve casas; al día siguiente hirieron dos soldados; el tres volaron la escuela de Balsillas (Caquetá), la que el Santito prometió reemplazar por una mejor; el cuatro fue Nátaga (Huila). El cinco mataron a un soldado y a un civil en El Palo (Cauca); el siete hirieron a una niña de 7 años en Neiva; el diez volaron una torre en Puerto Rondón (Arauca), ese mismo día, atacaron Miraflores. Cuando el pueblo apagaba el incendio, las Farc hicieron estallar una granada que mató a un niño, a un policía e hirió a veinte personas. El 13, una columna de 150 hombres atacó al Ejército en Milán (Caquetá), siete muertos y cinco heridos. El 15 llegaron a Bogotá, por primera vez en años atacaron en el camino a Sumapaz, asesinaron a un capitán, a un cabo, a un soldado profesional y dejaron tres heridos; el 16 volaron una torre en Yarumal (Antioquia) y dejaron en las tinieblas cinco municipios y sin energía el proyecto hidroeléctrico de Ituango; el 16 volaron el cuartel de la Policía en Puerto Asís (Putumayo); secuestraron  y asesinaron a Ricaurte Hernández, cafetero huilense; el mismo día asesinaron a dos soldados y minaron un campo entre Mutatá y Dabeiba. El 17 causaron una voladura en el oleoducto Caño Limón-Coveñas, en Teorama (Norte de Santander).

 Es lo que se llama negociar en medio del conflicto. Las Farc con las armas presionan un cese bilateral al fuego. El gobierne no puede aceptarlo porque es signo de debilidad. Parece que los diálogos habaneros le hubieran dado oxígeno al cartel rojo, mientras al gobierno le sacan el aire y le miden el aceite. 

La puta de Babilonia

La puta de Babilonia

La iglesia católica es una institución “desfigurada”, “hipócrita” y “dividida”  de viejos y pederastas. Una forma de decir. El mismo Benedicto XVI condenó a la “puta de Babilonia” por su hipocresía, por las divisiones internas ocasionadas por las ambiciones políticas de los cardenales, en su homilía  durante la misa solemne del Miércoles de Cenizas en la basílica de San Pedro. La Iglesia "está en ocasiones desfigurada" dijo.

Benedicto está harto del "comportamiento de los que aparentan" y de las actitudes que buscan " aplausos y aprobación", e instó a superar "el individualismo y las rivalidades".

Al término de la insoportablemente larga misa, el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, rindió en nombre de la curia un hipócrita homenaje a quien renuncia porque hay algo podrido en el Vaticano que ofendió sus sacras narices, que a edad tan respetable, o se han perdido o se han hecho sublimes.

"¡Gracias!, gracias por su fuerza, su humildad y gran coraje demostrado durante su pontificado", le dijo el hipócrita Bertone. Luego se postró como un lebrel para besarle, como al Don, el anillo papal. Se quitó la birreta cardenalicia y todos los cientos de hipócritas vestidos de rojo también lo hicieron.

La versión oficial de la abdicación, dada por el hipócrita Papa alemán, es que deja el trono de Pedro "por el bien de la Iglesia después de haber rezado largo tiempo y de haber examinado ante Dios mi conciencia". Mentira, lo deja por el bien de él. "Sigan rezando por el futuro Papa y por la Iglesia", pidió el hipócrita, sabiendo que no hay salvación. Confesó que "en estos días nada fáciles" siente "casi físicamente el amor" por los peregrinos. En los días fáciles, el amor no fue más que hipocresía con la que engatuzaron espiritualmente a 1.200 millones de fieles en el mundo.

La iglesia no tiene salvación. La abdicación es un signo constelado en un cielo de evidencias.

¿Padre, papá, papi, pa ?

¿Padre, papá, papi, pa ?

 Diego Tenorio 
Hasta hace cosa de un siglo los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el PADRE, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.
La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padresiempre la autoridad suprema. 

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando elpadre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da confianza, demasiada confianza. Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre. 

A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde. 

El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. 
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado. 

Y entonces vino papi
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el coche, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan! 

No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo. 
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme "pa..........!!!" Que creo quier decir ¿pa qué sirves?

Amor

Amor

Una buena nota de una película es que cause alguna emoción, que lo ponga a uno  a tiritar, a volar,  a vomitar, que le cause al espectador algo que le agite la existencia. La mayoría de las películas no causan nada, se consumen como las palomitas y la gaseosa, mientras dura la proyección, pagamos por una forma grata de separarnos de la vida, rellenando el tiempo muerto con distracción. Está bien distraerse, quién diría que no a la industria del entretenimiento, que distrae, distrae y distrae a millones en el mundo. Pero también está bien no distraerse, como decían las mamás, todo no puede ser distracción.

 Amor es una película del francés Michael Haneke que no está hecha para distraer, de esos raros, despaciosos films de minoría, completamente teatral, con un guión inteligente y una conversación tan convincente que involucra al espectador en la escenificación doméstica de una agonía, eso a lo que se le teme más que a la muerte misma, y que bien puede ser la agonía del espectador, de muchos, anticipada en una puesta teatral, que a la manera de las tragedias se resuelve de alguna manera. Durísima, por cierto.

 ¿Pero qué cosa podría ser un film para no distraer? ¿Cómo alguien paga para entrar a concentrarse a sufrir? ¿Cómo alguien se ocupa de hacer una película que no va a distraer? ¿Y si Amor no distrae qué cosa hace? Concentra la historia para hacer posible una experiencia, con consecuencias, con alcance, a prueba del olvido instantáneo en el que caen la mayoría de películas.

 Amor es para sufrir, causa una conmoción que obliga a tomar aire, o a suspender. Es capaz de conducir a un espectador a su propia vejez, a ponerlo en situación, lo mete en un drama universal del que él mismo hace parte, aunque no lo acepte.

Un matrimonio de viejos se ve repentinamente afectado por un accidente cerebral de ella que le deja medio cuerpo paralizado. El guion es portentoso porque sabe manejar el tiempo, degrada la situación vital de ella en un ritmo apenas perceptible, hasta ponerla al borde de la muerte. Pero el borde de la muerte es mucho más ancho de lo que imaginamos. Ahí puede permanecer balanceándose más de lo que el hombre resista. Entonces opta por una salida a lo Betty Blue. 

 Premiada en Canes y postulada al Oscar a mejor película extranjera. Acaba de levantarse con tres premios Lumiére, a mejor película, mejor actor y mejor actriz.

 

 Amor Dirección y guión: Michael Haneke  Países: FranciaAustria y AlemaniaAño: 2012. Duración: 127 min. Género: DramaInterpretación: Jean-Louis Trintignant (Georges), Emmanuelle Riva (Anne), Isabelle Huppert (Eva), Alexandre Tharaud (Alexandre) Producción: Margaret Menegoz, Stefan Arnd, Veit Heiduschka y Michael Katz. Fotografía: Darius Khondji.Montaje: Nadine Muse y Monika Willi. 

We the 99%

We the 99%

Ha comenzado a circular con más frecuencia una información de algo que los Estados Unidos vienen haciendo juiciosamente, desde hace más de tres años, emitir muchos dólares, para darle liquidez a un sistema, que quienes hacen la economía estaban quebrando. Se han dado a imprimir sin que la cantidad guarde proporción con la producción económica. Los Estados Unidos están inflando artificialmente el dólar para salvar su economía, a costa de los países que se inundan de dólares y a costa de su propia economía. Si emiten demasiado recalientan la economía, pero si no emiten no tapan la grieta (crack).

La economía es como la política, si uno no la hace, se la hacen, con consecuencias más dolorosas. Los que la hacen, o nos la hacen, nunca van a querer que la hagamos nosotros: “We the 99%”.

A Colombia le entran dólares por cuatro vías, por la inversión legal extranjera, algo así como trece mil millones en el 2012, por las remesas de los colombianos en el extranjero, unos cuatro mil,  por los dólares crack de las emisiones de crisis y los del narcotráfico, ambos difíciles de calcular. Pero lo que no se detecta en cifras, se revela en la revaluación del peso, un peso cada vez más barato, que en el último año perdió 174 frente al dólar. En términos de comercio quiere decir que el exceso de dólares que entran paga menos pesos. Con lo que los que exportan reciben menos. La economía está resentida. Se cumple el sano principio de que cuando hay mucha oferta baja el precio. Cuando se viene la cosecha de mango, el mango se pone a cien.    

Parto de que la oferta excesiva de dólares que entra a Colombia no proviene de las remesas ni de la inversión legal. Así que deberá atribuírsela a los dólares crack y el narco dólar. El Banco de la República ha tenido que salir a comprar dólares todos los días para evitar que la caída revaluacionista quiebre a los exportadores y la economía se resquebraje más. Pero en su proverbial tacañería no compra más de veinte millones diarios. Tendría que salir, como hizo el gobierno del Perú,  a comprar setenta, ochenta, si de verdad quiere reducir la sobre oferta y hacer que el peso vuelva a ganar valor en la economía de referencia. Pero al intentar resolver un problema, se les abre otro, qué va a hacer el Banco con el exceso que compra que desde luego hay que sacar de circulación, pero el dinero que sale y se queda quieto, afecta la tasa media de interés. Si se consigna en la cuenta de reserva internacional, el efecto de la emisión de los Estados Unidos va a rebozar las arcas de dólares inflados que todos los países que compran dólares, van a meterle al corral del Fondo Monetario Internacional. Se abre un círculo monetario vicioso, revaluación-devaluación, que se cierra como la soga del ahorcado.   

¿Cómo y cuántos narco dólares y dólares crack entran a Colombia? Saberlo no va a evitar que entren, pero qué tan bueno sería que el uno por ciento, que maneja la economía de todo el mundo, se viera completamente descubierto por los que no sabemos de economía, los que no la hacemos,  los que no nos lucramos. 

Django Desencadenado

Django Desencadenado

Tarantino no utiliza la violencia gratuitamente, es cierto, aunque la adorna. Si algo cuida es la historia. De buenas historias se hacen buenas películas. Django desencadenado es una recreación de un género, de cuando los buenos desparecen y todos se vuelven malos. Es una cobranza al esclavismo, a los señores, a los negros que se les vendieron, una cobranza histórica, invirtiendo los papeles, haciendo que sea el esclavo liberado por un asesino, quien glorifique su destino dramático en el film, matando a todos los malos para salvar por la venganza el amor de la esclava que hablaba un poco de alemán.

 Django es la gana creativa de un loco con talento por hacer un western. Tarantino sabe pulir los personajes como esculturas, cuida sus diálogos y encuentra en sus corazones los motivos, que los mueven en algún sentido.

El doctor King Schultz es un personaje inolvidable. Un alemán en USA – como un yanki en la corte del rey Arturo - , dos años antes de la guerra civil, mitad leguleyo y mitad asesino. Un  caza recompensas ilustrado, perfectamente hablado, perfectamente presentado, falso dentista, asesino repentista, librepensador, que le cuenta a Django la historia de los Nibelungos. Su inglés es de academia, con una pronunciación teatral y una dicción atildada, los rasgos que mejor definen a Schultz. Un caza recompensas bien hablado. Lo que introduce a la historia la novedad, el contraste, una fuente nueva de recreación de una historia re-editada.

A cuenta de mi gusto, Django debería haber muerto. La glorificación del destino del héroe me sabe demasiado dulce en la torta envenenado que ha estado haciendo Tarantino en la cocina de la historia. Su muerte habría sido un anticipo de la muerte que les espera a él y a Brunilda, cuando los señores esclavistas suelten todos sus perros para darles caza. Un tipo como Django no puede estar vivo. Al año siguiente estalló la guerra civil.

Habría preferido vivo al doctor King Schultz, al fin y al cabo quienes son como él, tienen más condiciones para sobrevivir exitosamente, que los que se parecen a Django.

 

 

El Bolívar que Chávez no leyó

El Bolívar que Chávez no leyó

Daniel Romero P


Hoy, como nunca, se habla de Bolívar. Es elemento clave en la retórica presidencial... No hay discurso, de calle o de salón, que no esté aderezado con alguna descontextualizada frase del Libertador. El Presidente, ya por ignorancia, ya por conveniencia, omite a otro Bolívar: el Bolívar civilista, el estadista, el simple ciudadano que él siempre se sintió. Y cuando uno se acerca a ese Bolívar se da cuenta de cuán lejos está de las motivaciones y ejecutorias de un proceso que pretende arroparse con su nombre.

Cuando uno contempla asombrado los esfuerzos del Presidente por someter a su arbitrio a todos los poderes, no puede menos que recordar aquella parte de su Discurso en el Convento de Franciscanos, el 2 de Enero de 1814, en la cual afirmaba: "Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos"... Ese mismo pensamiento lo expresa catorce años más tarde, el 27 de Agosto de 1828, cuando se dirige a los ciudadanos de la Gran Colombia en los siguientes términos: "¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno revisa la invasión de militares, activos y retirados, en todos los niveles de gobierno, o escucha el discurso militarista y guerrerista del Presidente, se le viene a la memoria una lapidaria frase que Bolívar le escribió a Madariaga el 26 de noviembre de 1816: "El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno". Esta idea permanece constante en el Libertador, quien trece años más tarde, el 13 de septiembre de 1829, le escribe a O’ Leary: "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno escucha las amenaza de Chávez de permanecer en el poder hasta más allá de lo legal y legítimamente admisible, le retumban en los oídos las palabras de Bolívar en el Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder"... Y cuatro años más tarde, el 15 de Abril de 1823, califica ya no la situación sino la actitud de quien se aferra al poder por todos los medios, cuando le escribe a Santander : "Es una manía miserable el querer mandar a todo trance". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno advierte los esfuerzos presidenciales por torpedear cualquier consulta ciudadana que ponga en riesgo su permanencia en Miraflores, piensa en el Bolívar que en carta al Dr. Castillo Lara, el 13 de septiembre de 1829, sentencia: "En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieran los más". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno tiene la paciencia y el valor de escuchar las alocuciones del Presidente, cargadas de odio, de insultos, de descalificaciones y de inquina, piensa en el Bolívar que le escribe a Santander, el 15 de abril de 1823: "Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad", opinión que ratifica al mismo Santander, el 23 de febrero de 1825, cuando le escribe: "En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno observa el uso que el Presidente hace de la Fuerza Armada para amedrentar y reprimir a todo el que se niegue a tragarse el proceso, recuerda lo que Bolívar escribió en el proyecto de Constitución para Bolivia , el 25 de mayo de 1826: "El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

Cuando uno, en suma, recorre la historia del último quinquenio, y suma las payasadas, los desatinos, las sandeces y las malcriadeces del Presidente, uno se convence (y cada día más) de que, como Bolívar le escribía a Santander el 12 de Noviembre de 1823, "Un necio no puede ser autoridad". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

El arte de convertir a los escritores en personajes a costa de la prensa

El arte de convertir a los escritores en personajes a costa de la prensa

“La técnica consistía  en dirigirse a los pequeños diarios  de provincia. No pagaban mucho pero compraban todo”. Su nombre, Tommasso Debenedetti, italiano por supuesto, profesor de historia, y como Bensky el terrorista del arte que engaña museos, capaz de engañar a los periódicos. Se define a sí mismo como “campeón de la mentira”, lo cual ya es un rasgo estimable de honradez en un mundo en donde todos presumimos de veraces. La semana pasado volvió a ser noticia internacional  al haber hecho circular una foto de hace tres años, de Chávez entubado en un quirófano, que terminó en la primera página de El País de España, que debió reconocer que le habían metido un gol.

Debenedetti dijo haber bajado la foto de un video de YT que luego remitió a una agencia de prensa en Costa Rica, a una agencia estatal venezolana, y la agencia cubana Prensa Latina, haciéndose pasar por el Ministro de Cultura de Venezuela. Precisamente a las agencias que no la iban a publicar por razones políticas obvias. ¿Pero qué hicieron los receptores con la foto? Directa o indirectamente llegó al País, que aseguró que la había comprada a la agencia Gtres, que a su vez dijo haberla obtenido de los médicos del círculo cubano que atiende a Chávez. Una mentira tras otra tras otra.

Debenedetti es un artista de la mentira, pero mucho más que su astucia, su arte de inventar entrevistas con los grandes de la literatura, imitando la gravedad, su tono y su talante. Un artista capaz de convertir a los escritores en personajes, capaz de interpretar una conversación a una voz, en la que siempre hace quedar bien a los escritores, como tendría que ser para que un medio quisiera pagar por ella.

La mentira de Debenedetti es creativa, artística, es ficción documental, pero más, se revela como resultado de la actividad de un ombudsman que pone a prueba y a favor de la sociedad de lectores, el profesionalismo, la ética, la credibilidad de los medios. Para los cuales la información tiene que ver más con el mercado que con el derecho de los lectores a ser bien informados.

En el 2010 se inventó una entrevista con Philip Roth en la que hablaba mal de Obama, que se publicó en el Libero, que Roth se apresuró a desmentir. En el 2011 la víctima fue Paco Ignacio Taibo, que apareció firmando una carta a Benedicto XVI. Su mentira es moralmente condenable, ha causado molestias comprensibles a sus famosas víctimas, sin embargo es una mentira creativa, tan creativa como las de sus “entrevistados”, que conduce a develar la verdad sucia de las agencias de información y los medios escritos, especialmente en Italia. Debenedetti es un artista capaz de convertir a los escritores en personajes, que simula hasta la credibilidad las respuestas, que los conoce como nadie, al punto de que ha logrado en su ya larga carrera, iniciada en 2000, entrevistar a Eco, Nadim Gordimer, Saramago, John Grisham, Herta Muller, Vargas Llosa y Gunter Grass.

Comprendo que los escritores no tengan el humor suficiente para comprender la broma de buen gusto de Debenedetti, hecha con gracia e inteligencia. Algunos de ellos gritan “paren a Debeneditti, desconéctenlo”. Lo que no le perdonan, porque tienen un ego grande, es que un profesor de historia los haya parodiado y fuera de eso se haya ganado un billetico.

 

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres

¿Qué se siente matar a una mujer? El motor emocional del asesino de mujeres es selectivo, no es lo mismo matar a un niño, que matar a una mujer, o matar un hombre. Cada uno de ellos carga la marca del  tabú de género y edad, en todas las culturas. Matar una mujer es la negación absoluta de lo sagrado, si por sagrado entendemos la vida.

Lo primero que debería hacerse, es algo que todos saben que hay que hacer - detener la matanza de mujeres, igual que  la de cualquier ser humano. Pero la sociedad, los gobiernos, los científicos, los policias, ignoran cómo parar la violencia que se hizo endémica en países como México, Afganistan, India, Colombia. ¿Cómo se detiene la matanza de mujeres?

Al matar mujeres se mata a quien reproduce la vida. Hace mucho tiempo que lo sagrado no obra, no evita. El fracaso de las religiones. Al  haber sobrepasado el límite de lo sagrado, la violencia contra las mujeres ha destapado lo más siniestro que anida en el corazón podrido de las sociedades, el fascismo de género.

La violencia en los asesinos de mujeres tiene dos caras. El ejercicio previo del dolor, el placer del dolor, el goce estético del sufrimiento, ese lado oscuro que Sade nos legó,  el artífice ritual. No es lo mismo balear desde un auto un grupo de mujeres trabajadoras que espera el bus, que llevar a una mujer a un sótano, amarrarla y ejercer sobre ella la violencia ritual, durante quince horas. La violación, la herida, la laceración, la cercenación demandan su tiempo. Para el asesino, el ritual importa más que la muerte, la muerte de la víctima es solo el orgasmo. 

Una representante de una asociación defensora de mujeres en México, respondía a la pregunta  ¿Por qué matan a las mujeres? que le hacía una reportera.Por ser mujeres, dijo ella. Si es cierto, podría creerse que la selectividad asesina de los asesinos de mujeres ha llegado al extremo fascismo: hombres que matan a las mujeres porque no son hombres. 

Un fascismo de talante homosexual que se expande en todos los países, sin que nadie pueda anticipar, prevenir, y capturar a los responables. Se necesitó que la sociedad civil india se levantara, por el caso de una niña que seis hombres violaron y mataron en un bus hace menos de un mes, para que las autoriades dieran algunos resultados. Que millones de millones de mujeres hindues salieran a la calle a pedir que detengan la matanza contra ellas. En Cali, durante el mes de enero, van cerca de treinta mujeres asesinadas.

Los asesinos, los violadores rituales, los fascistas del dolor, están aquí entre nosotros, manejan buses, están en el ejército, reparten correo, son desempleados, juegan al futbol, tienen mujer, algunos son pobres, otros ricos. Pueden ser nazis, como los que Pasolini pintó en Saló, las 120 jornadas de Sodoma. La película que le costó la vida, porque el fascismo no perdona.

Una horda de asesinos rituales ha emergido de donde la cultura los había metido, el sótano de lo siniestro. Aquello que debiendo permanecer oculto, aparece.

Cada 24 horas una mujer es asesinada.

Menores de edad

Menores de edad

Los censores chinos son los mismos casposos, biliosos, ortodoxos, que han sido siempre los censores en cualquier parte y tiempo, en el que el Estado se ha valido de sus servicios para tratar  a la gente, como si todos fuéramos menores de edad. El único que tiene el derecho a pensar por sí mismo es el Estado, la sociedad civil debe pensar, como piensa el Estado. Ni más ni menos, que la profecía de la Neolengua de Orwell en 1984. Una lengua – la del Insog – que contiene los elementos para reducir y adaptar la lengua a la ideología del Estado.

La censura es como los celos, entraña una profunda y enfermiza desconfianza. La censura como conducta nos dice qué debemos leer y qué no debemos leer, qué debemos pensar y qué no, qué debemos ver y qué no. Y por supuesto, qué debemos decir y qué no. El Estado chino se comporta como se comportarían jesuitas regentando un colegio católico en la Irlanda rural del siglo XIX.

Todos los estados totalitarios, desde el estado aristocrático hasta el estado burocrático, han necesitado prohibir. Al hacerlo evitan que se conozca, que se sepa, que ejerzamos el derecho a estar informado. La libertad de opinión es la peor de todas las libertades. Incita a preguntárselo todo, y lo peor, a querer saberlo todo. Para que nada así vaya a ocurrir, los Estados implantan un régimen de control y selección de información disponible, en plena “sociedad del conocimiento”.  

El 19 de diciembre el Nanfang Zhoumo (Semanario del sur) publicó una de las poquísimas entrevistas que Barack Obama ha dado a un medio chino. El editor consideró el asunto de tal importancia que le dio portada. Cuando la publicación apareció, iba surcada de pedazos en blanco. Los censores suprimieron varios fragmentos de entrevista, pero en vez de aparentar una edición, dejaron los espacios vacios, para que el mensaje de la censura fuera completamente explícito y aleccionador.

Algunos reporteros del medio han perdido su trabajo por firmar una carta abierta. Muchos han sido amenazados, otros han abandonado el periodismo en señal de protesta. La semana que pasó los periodistas que quedan se declararon en huelga por un editorial intervenido por el jefe zonal de propaganda del Partido. Periodistas, simpatizantes y lectores, se plantaron frente a las instalaciones del periódico con carteles que reclamaban “libertad de prensa, constitucionalismo y democracia”. Por algo parecido, aunque más masivo, el Ejército Popular disparó contra los manifestantes de la Plaza de Ten An Mien en 1989.

China es un país en donde en las escuelas de periodismo se sigue enseñando a “trabajar por el Partido”.

 

 

Dioses rellenos de paja

Dioses rellenos de paja

Cuando muera Chávez los chavistas nos dirán: el comandante no ha muerto, vive en nuestros corazones. No estoy seguro de que todavía esté vivo, hace un mes que nadie dice nada oficialmente acerca de su estado. A Nicolasito, una vez posesionado, le tocó ir a La Habana, para saber si todavía está vivo. Si llegara a morir, como seguramente lo hará, pueden mandarlo a embalsamar, el régimen cubano es especialista en momias, tal como hicieron con Lenin y con Mao. Dioses rellenos de paja que no descansarán para siempre en los santuarios de la revolución, en donde amigos y enemigos harán cola para ir a bendecir y maldecir al comandante.

La Señora K que anda metida en los peores líos, por corrupta – su patrimonio pasó de seis millones de dólares en el 2003 a 82 millones de dólares en 2012 – por inepta, por demagoga y manipuladora, salió corriendo de Buenos Aires, para ir a La Habana a presentar sus condolencias. Lo particular es que llegó de luto. ¿Será que sabe algo que nosotros no sabemos? Cayó como una viuda negra que recibió en su momento, “cuando a la Argentina no la ayudaba nadie”, los favores del Reprimerísimo, y los siguió recibiendo y vaya favores que sí le hizo. Y además con una biblia en la mano, como regalo para el comandante, con un  separador en la primera página del Apocalipsis. Se reunió con los Castro en una visita gerontológica de cortesía y luego fue a reunirse con las hijas del Reprimerísimo.   

Uno ya no sabe si la visita es para ver al enfermo o cerciorarse que ha muerto. En el primer caso, seguramente a Chávez no le caiga en gracia que la K haya allegado vestida de riguroso luto, con un collar de perlas auténticas y gafas negras. Coño, como si ya se hubiera muerto, y con el libro de la profecías, para acompañarle al buen morir. Cuando seguramente el canceroso todavía tenga, como buen creyente que siempre dijo ser, tiempo de arrepentirse. De lo que no hizo.

El problema de la sucesión es y será un problema de los venezolanos, porque lo que deja el Reprimerísimo es una sarta de ineptos, tan ambicioso como él, que intentarán repartirse lo que queda de Venezuela.

Brille para él la luz perpetua. 

El largo dedo del poder

El largo dedo del poder

Debo decir que lo que más me molesta del proyecto y el gobierno “bolivariano” de Chávez, es que estén absolutamente infiltrados del espíritu y la actitud militar. Todos los cargos claves del aparato estatal los tienen militares activos o retirados. Diosdado Cabello es un ex militar. Chávez no puede más que portarse como un generalísimo activo, que en un arranque de voluntad ordena a sus divisiones avanzar a la frontera colombiana, para defender a la nación del ataque del uribismo. Un generalísimo Caribe, vestido con sudadera tricolor. Y Nicolasito Maduro, antiguo chofer de bus en Caracas, que se porta como un teniente coronel.

El núcleo del proyecto chavista es la fuerza, contra la oligarquía, contra el imperialismo, pero también contra la oposición, contra los medios, contra los críticos, contra los disidentes. Contra todos los distintos. Los enemigos de la revolución “bolivariana” no son, ni pueden ser todos los que están en desacuerdo con el proyecto y el gobierno. De ser así, a lo que más se parecería el engendro bolivariano de Chávez, sería al fascismo, la versión activa contra todo lo distinto a uno.

Pero a pesar del poder ni siquiera el Reprimerísimo escapa al cáncer. La medicina cubana ha hecho lo que ha podido por su ilustre benefactor energético, pero el cáncer es el cáncer. Lo que ha abierto la discusión democrática sobre lo que pasaría si Chávez no se presenta el próximo diez ante la Asamblea Nacional, a hacerse cargo de la designación popular que lo eligió como Presidente hasta el 2019, con lo que se acercaría, al record de 27 años, que duró el gobierno de Juan Vicente Gómez.

¿Qué habría pasado, si Enrique Capriles hubiera ganado las elecciones, y a tres días de la posesión, estuviera en cuidados intermedios en un hospital de La Habana? ¿Qué habría dicho y que habría hecho el movimiento bolivariano? La oposición en Venezuela ha sido mucho más que discreta, respecto a la imposibilidad anticipada de que Chávez no pueda asumir el cargo. Pero esté o no esté, asumirá, por interpuesta persona, elegida por el mismo, para que lo represente en la triste ceremonia del poder. Hoy la Asamblea Nacional, de mayoría chavista, aprobó por amplia mayoría la postergación indefinida de la fecha de posesión.

El artículo 213 de la constitución ordena que se posesione el diez. El mismo artículo, prevé que la circunstancia de que no pueda posesionarse ante la Asamblea Nacional – que no sería por otra cosa que por su disolución – podría hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia, sin aclarar si el mismo día y a la misma hora prevista. Lo cual no responde a la situación de incapacidad, que lo priva de poder posesionarse ante uno u otro organismo.

El que constitucionalmente debe reemplazar al Presidente electo, en caso de que el Presidente no pueda hacerlo, es el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Pero políticamente, el dedazo, recayó en Nicolasito, que es la fórmula vicepresidencial del Reprimerísimo. Es lo que el pueblo, el pueblo chavista, quiere que sea. ¿Y quién es el Reprimerísmo para oponerse a la designación de un pueblo que como dios señala el camino?

Matemos a los niños

Matemos a los niños

Un país en que se matan niños no tiene remedio. 342 niños asesinados en el Valle del Cauca. 264 en Antioquía y 145 en Bogotá. Todo en el 2011, 1304 en el país. Es una enfermedad incurable, es una monstruosidad rediviva, el desprecio absoluto por la vida. La última frontera del tabú por la vida se rompió y las fuerzas criminales, más vivas que nunca, rompieron el dique. Y lo rompieron porque del lado de la institucionalidad, la ley, no hubo nada que los atajara. La impunidad  por el asesinato de niños es del 95%.

En lo que va del 2013 ya van cuatro niños asesinados, en Medellín, Barranquilla, Valencia y en Cúcuta. Niños a los que se los mata queriendo y sin querer, pero que se los mata. Porque estamos alegres, porque tenemos pistola, porque es navidad, porque es año nuevo, porque coronamos – el estilo que impuso Pablo Escobar en Medellín – porque no coronamos, porque estamos borrachos, porque estamos aburridos,  matarlos, matarlos, porque si los dejamos vivos, ellos nos matarán más adelante.

Políticos, políticas, funcionarios, director del ICBF, especialistas en derecho de infancia, catedráticos, nos dan cifras, muchas cifras, discriminan por edad, por zonas, por género, por estrato. Analizan, vuelven y analizan. La prensa y la televisión se limitan a “registrar el hecho”. Se ha vuelto una noticia usual. Si seguimos así, pronto, no lo va a ser.

Pero a ninguno de los clarividentes defensores de la infancia, se les ocurre pedir el desarme total. Les da tanto miedo, como miedo les da a las instituciones en USA, pedir el control de la venta de armas. Como miedo les da a los gobiernos y a los empresarios la legalización de la cocaína. Malditos miedosos, que por no tener el coraje de exigir una ley de desarme, una acción de desarme total, terminan por ser cómplices taimados de los niños a los que matan, e incluso de los que se suicidan, 193 en el 2011. 

Un viejo que leía novelas de amor

Un viejo que leía novelas de amor

Qué envidia causa encontrar en una novela la justeza de recursos para contar una historia. Qué envidiable la técnica de Luis Sepúlveda, que destaca la historia con la naturalidad de quien la cuenta en voz alta. Economía perfecta, ni le sobra, ni le falta. Y como pilar maestro, la construcción de dos personajes, el viejo que leía novelas de amor, Antonio José Bolivar Proaño, y Ribicundo Loachamín, el dentista que llevaba las novelas de amor al viejo, seleccionadas por una puta triste.  

Es una novela breve de la selva, en la que Sepúlveda, chileno nacido en 1949, ofrece un conocimiento casi nativo de la selva amazónica. Recrea lo secreto, lo que no se ve, lo que los blancos no ven, lo que solo ve el ojo nativo que aprendió viendo.

Hay trazos reconocidos en la técnica y el estilo que el mismo Sepúlveda reconoce deber a Faulkner y a Quiroga, a Conrad y a Kipling. Y a José Eustacio Rivera, a quien seguramente conoce. Las mismas lianas, senderos, hormigas y  atmósferas de bruma y selva, que luego se van a encontrarse en El país de la canela.

Una novela de la selva, con todo cuanto eso quiera decir. La selva como protagonista y en ella los retratos humanos, que le dan la fuerza inolvidable a la novela, su poder irrevocable, capaz en solo sesenta páginas, de conmover hasta lo inolvidable.

Lo que hace que una novela sea memorable, es que no se olvide. Y con seguridad, nadie que en una sola sentada se haya dejado llevar por la fuerza de la transparencia narrativa, por el vigor de los hechos, por la lucidez del lenguaje, podrá olvidarla jamás.

Es decepcionante que en 200.000 entradas que tiene la novela en Google, el noventa por ciento sean resúmenes por capítulo. Como si el destino de Un viejo que leía novelas de amor, hubiera sido terminar en los planes lectores de algún curso en bachillerato.

Desde luego, que además de todo, tiene la virtud, de que es una novela que se le puede recomendar a un muchacho, a una muchacha.

 

El año de la muerte de Ricardo Reis

El año de la muerte de Ricardo Reis

Pocas novelas como la de José Saramago tienen todos los elementos que la hicieran tan prometedora. Un heterónimo de Fernando Pessoa, Ricardo Reis,  regresa del Brasil a Portugal después de veinte años de ausencia. En Lisboa se encuentra con la noticia de que Pessoa ha muerto. Así que no tiene más que encontrarse con su fantasma que aparece inopinadamente. ¿Qué más se le podría pedir a la trama de una novela para que fuese inolvidable?

La novela disponía de toda la fantasía de los personajes dentro de los personajes, de los autores fantasmas, la presencia ausente, la falta de orientación del heterónimo, hasta el clima gris y a veces azul de esa Lisboa de cuando se inicia la guerra civil en España. Sin embargo, es la gran novela fallida de José Saramago.

Y falla, porque como El turno del escriba se queda corta en la historia. La profundidad, la lentitud y la construcción de los personajes, por sí mismas no compensan la falta de historia. Falla porque todo lo que hace Ricardo Reis no es suficiente para sostener la tensión mínima a lo largo de 462 páginas. Falla porque sobre la trama argumental pesa desmedidamente el afán documentalista de la época, que no encuentra su punto de gracia novelesco. Falla por excesiva y circular, está hecha de círculos viciosos, de recurrencias sin emoción, de introspecciones sobrecargadas. Falla porque anticipa; el juego de la muerte que ronda el destino de Reis, en tanto heterónimo del Pessoa, muerto antes de que llegara a Lisboa, es previsible. Quizás lo que hubiera interesado más, hubiera sido saber, cómo en medio de ese diálogo cortado y a veces insustancial entre el fantasma y el heterónimo, se produjo la reintegración a la muerte, cómo el desdoblamiento se replegó en el ámbito urbano de una Lisboa que asiste provincialmente al prólogo de la segunda guerra mundial, a la victoria europea del fascismo.

Terminar la novela es una prueba de afecto y reconocimiento para con el autor, para con su prosa coloquial, desenvuelta y madura, salpicada con tonos ocasionales de primera persona plural, dotada con la naturalidad cotidiana de la descripciones y los diálogos, con esa inocencia profunda de un narrador, a su vez, terriblemente irónico.

Deja la novela la impresión fidedigna de lo tanto que Saramago debió haberse divertido chapoteando en la ingenuidad ácida con que nos cuenta el retorno y encuentro de Reis con Pessoa, que terminó escapándosele, o mejor desviándosele, del curso impredecible que habría debido tener en cualquier caso. No bastó haberle encontrado a Lidia, una camarera del hotel Bragansa, a la que a su muerte Reis deja embarazada, ni haberlo hecho enamorarse de Marcenda, la niña de la mano muerta.