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Alberto Rodríguez

Plenilunio

Plenilunio

Don Antonio Muñoz Molina, un novelista clásico con diez  novelas en su haber. Si por novelista clásico entendemos el que domina la técnica de la profundidad, el personaje y la lentitud. Construye los personajes como si estuviera buscando petróleo. Con la lentitud con que se avanza en la profundidad pétrea de la tierra.

Construye tres personajes: el inspector, la maestra de escuela y el cura rojo. Les explora el pasado, sus motivos, sus miedos, los hábitos, sus relaciones.

El lei motiv es un doble crimen que comete un vendedor de pescado, maniático sexual, que asfixia a sus dos víctimas introduciéndoles sus propias bragas en la boca. El hilo que jalona la historia es su búsqueda. El inspector a falta de indicios conducentes, está convencido que lo hallará mirando a todos los hombres  a los ojos, los del asesino lo delatarán. Una creencia tonta, desde luego. Si los criminales se delataran por la mirada, la ciencia criminal vendría sobrando. Aun así, el truco supremo de la novela, está en la invisibilidad. Cuando se comete el segundo crimen, del que no se sabe cómo fue que la víctima logró sobrevivir, el inspector logra cerrar el círculo informativo, nada para los medios, no hay noticia, el hecho nunca sucedió. El asesino, del que el narrador nos da cuenta durante la comisión del segundo crimen, avanza en cámara subjetiva mientras arrastra a una niña de doce años a punta de navaja, por toda el pueblo, hasta un parque oscuro y solitario. No resistió que lo ignoraran. Fue tal el silencio mediático, que alcanzó a creer que no la había matado, así que para comprobar si en efecto hay un cadáver, regresa a la escena del crimen.

El narrador es un coordinador de los focos con que se ilumina la historia. Pone la luz exterior e interior con toda precisión sobre cada uno de  los personajes, los muestra en sus lados oscuros, en sus claroscuros, sus sepias y su multicolor. Bucea en sus aguas profundas y en sus meandros. El narrador es un depredador omnisciente que, no obstante, salta de un personaje a otro con gracia y armonía narrativa.

Plenilunio es una novela donde no sucedan muchas cosas, porque no es una novela como las que escriben los periodistas, a la manera de Stieg Larsson. Es una novela donde las cosas que suceden, son pretextos para mostrarnos la densidad humana con que se mueven, piensan y hablan los personajes.

Plenilunio propone un delito sexual como telón de fondo, para sobre él destacar a los personajes. Importan más el inspector y el asesino, que el delito mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La razón de los amantes

La razón de los amantes

Si los amantes fueran racionales no existiría literatura amorosa. ¿Tendrá algo de racional embarcar a una nación en una guerra para ir a rescatar a Helena a Troya?

De los cuentos de Pablo Simonetti habló Bolaño. Y habló bien. Y de su primera novela, Madre que estás en los cielos, habló Skármeta y Jaime Bayly. Ambos bien. Yo ni siquiera la había oído mencionar. Durante una convalecencia quirúrgica una amiga llegó a mi casa con libros para el enfermo. Uno de ellos era la novela, publicada en el 2007, La razón de los amantes. Va en seis ediciones.

Tiene un epígrafe de Graham Green. En la última frase se pregunta: ¿son razonables los amantes? La novela se dedica a reseñar la falta de razón que asiste a un matrimonio que conoce a un hombre, del cual ambos quedan prendados. Un bisexual que dirige un periódico virtual. El hombre elige al marido que al final se suicida. Un culebrón nefasto con un esquince narrativo que destila regusto homosexual a la manera de una venganza pintoresca contra las mujeres. Un texto soluble para una convalecencia. Emana esos mismos aromas fatídicos de las historias de  Almodóvar.

El valor de la novela, más allá de la trama triangular que se desenvuelve a finales de 1999, cuando los chilenos eligieron a la presidencia a Ricardo Lagos, son los tres retratos, Manuel, Diego y Laura.

Manuel: hijo de la clase media alta, educación privada de élite, trabaja de financiero en un Banco. Se enamora de Diego, sin más. Progresista, vota a Lagos. Asiste el mitin la noche de la elección. En un acto amoroso hace que el Banco le amplíe el crédito a Diego de manera irregular. Es un personaje bueno, consecuente. El conflicto entre el bien y el mal y el desamor lo llevan a la muerte. Un personaje romántico de la cultura urbana.

Diego. Clase media alta. Abogado. Bisexual. Se arriesga en el negocio de la prensa virtual. Es un hombre que no se enamora. Mientras el narrador lo va presentando pensé en Bayly. Pero a medida que transcurre la novela se difumina, pierde cualquier gracia, cualquier encanto, no dice nada. ¿De quién se enamoró Manuel? Es un engendro práctico, una caricatura estilizada de sí mismo.  

Laura: Clase media. Editora de libros. Arribista hasta la nausea. Sin aceptar su insignificancia insiste en hacerse reconocer.  Necesita ser alguien para alguien. Tiene un matrimonio aburrido, sin adrenalina, convencional, hipócrita, sin rastro de humor, de conversación inteligente. Por hacerse reconocer  seduce a Diego, que la desprecia profundamente. Carece de cualquier encanto. Es la porquería de la novela, no puede ser fiel a su marido, no puede serle fiel a su amante, tampoco a ella misma. ¿De quién se enamoró Manuel?

El narrador es ultraominisciente. De una omnisciencia psicológica absurda que hostiga con la revelación. Suple demasiado con su palabra devoradora  la acción de los personajes entre sí, cuando más se revelan. Simonetti escribe como escribiría Henry James hoy. Desde adentro de los personajes. Tan de adentro, que a veces se sale.  

El desafuero militar

El desafuero militar

Si quisieron meternos la “reforma a la justicia” van a querer meternos el “fuero militar”. Se trata de la misma pandilla, del mismo espíritu de cuerpo. Congreso, Presidencia y Fuerzas Armadas, ampliaron de facto facultades para independizar la responsabilidad criminal militar de la justicia común.

Para tranquilizar la conciencia jurídica nacional e internacional, la pandilla aceptó dejar fuera algunos delitos de excepción que conocerá la justicia penal ordinaria: de lesa humanidad, genocidio, violencia sexual, desplazamiento y ejecución extrajudicial. Aun así, el orangután que entre todos cocinaron, viene prevalido de un truco poderoso, que sean los militares los que recojan las pruebas, los indicios, hagan los levantamientos, la criminalística, en lugar de la Fiscalía, como se hacía hasta hoy.

Una vez se tengan resultados serán los militares los que decidan si los hechos tipifican delitos de excepción. Y como seguro, se crea una “comisión técnica de coordinación”, formada por militares que también deciden. Y para que no queden dudas de la calidad del blindaje, las decisiones pueden ser llevadas todavía a una segunda instancia, el “tribunal de garantías penales”, un conciliábulo de militares activos y policías retirados.

Era perfectamente pensable que el Congreso actuara al servicio de los poderes, elige al Procurador, para que entre todos se hagan pasito, aprueba el fuero, para dejar que los militares hagan la guerra con la suciedad técnicamente necesaria para obtener resultados. En ambos casos lo que aseguran es impunidad. Alianzas de señores del poder para cogobernar.

La aprobación amañada del fuero militar es mucho más que una vergüenza para el país, es un acto delictivo, porque fomenta, patrocina y protege la impunidad militar. Nada distinto se esperaba del Congreso. Aquí no ha habido sorpresas. Los poderes legislan para sí mismos. 

Los sueños de la razón engendran monstruos

Los sueños de la razón engendran monstruos

El senador Gerlein y el procurador Ordoñez debieron tener sueños húmedos después de que una comisión del congreso aprobó en primer debate le matrimonio gay. Gerlein no tiene problema con que se casen mujeres, Ordoñez como buen mari-ano, no aprueba más que las uniones reproductivas. La recreación es reprobable.

Uno no sabe si el Senador Gerlein fue el único costeño de su generación que no fue afecto a las burras. Tampoco se sabe, si en su ya larga vida, haya hecho alguna que otra excepción y la burrita lo haya cagado. Es la única forma de explicarme sus declaraciones ante una plenaria de Senado.

Tampoco se sabe si tanta homofobia, inconstitucional y violatoria de los derechos de las minorías, no sea más que una mariconería reprimida, que a un varón como Gerlein le parece sucia. Con un Senador nunca se sabe. Piensan una cosa, dicen otra cosa y hacen otra. Ante tanta coherencia uno no puede más que declararse perplejo. En lo único en que últimamente han mostrado coherencia es en la reelección de Ordoñez.

Los sueños de la razón producen monstruos. En especial los sueños húmedos, los que Gerlein sueña en las plenarias y Ordoñez en retiros.

Varones ilustres, oponerse al matrimonio homosexual hoy, es como oponerse a la ciudadanía de los negros a principios del siglo XX, o al voto de la mujer después de la guerra,  o a la descriminalización del homosexualismo en los sesenta.

Gerlein y Ordoñez, son como los mamertos, para ellos el tiempo no pasa.   

 

Cuando los escritores se jubilan

Cuando los escritores se jubilan

 

Iván Thays
           "Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi dulce condenación."                                                                                 Onetti.
 
Voy a ser breve ¿Puede un escritor jubilarse? ¿Le está permitido? Cuando era adolescente y quería ser escritor, o mejor dicho quería escribir simplemente, leí esa frase de Juan Carlos Onetti y me sentí condenado a ese placer y vicio. Asumí entonces que esa condena era perpetua, que no podría escaparme de ella. Por más que hay meses enteros, o años, en que no he escrito, sé que siempre estará esperándome el libro que hay dentro de mí. No tengo prisa. Escribo para mí. Para mi placer.
 
La noticia de la jubilación literaria de Philip Roth me ha dejado muy confundido. No el que decidiera dejar de escribir, algo que es comprensible -cómo no aceptarlo con precedentes como el de Arthur Rimbaud o J.D. Salinger, para buscar uno más cercano a Roth-, ni el que hubiese tomado esa decisión cuando estaba aún en plena forma literaria (son muy pocos los autores que llegan a esa edad, con una obra extraordinaria, y siguen aportando a esa obra libros como Némesis); lo que me sorprende es que parece feliz.
 
En los últimos años, he leído entrevistas de un Roth cansado, torturado por los fantasmas de la vejez y la muerte, que no parecían quedarse quietos pese a que los exorcizaba obsesivamente en sus libros. Pero la última entrevista que he leído suya, hace unos días, en The New York Times no deja lugar a dudas. Roth ha vuelto a ser un hombre alegre, vital, divertido, sin el malhumor que arrastraba antes. Dice que se ha comprado un iPhone, que está colaborando con su biógrafo "pese a que la paga no es buena", que ha vuelto a releer a los autores norteamericanos clásicos y a los contemporáneos (e incluso su propia obra, aunque esta terminase por aburrirlo) y que está, además, redactando un texto a cuatro manos con la hija de 8 años de una ex novia suya.
 
¿Y cómo le volvió esa vitalidad a un hombre que parecía acabado para todo, menos para publicar una estupenda novela al año? Simplemente, aceptó jubilarse. Por la forma en que habla en esa entrevista, Roth es un jubilado entusiasta, un burócrata que escapó de su prisión en un edificio de oficinas en Connecticut después de 50 años de servicio, con un reloj de oro y todo el futuro por delante.
 
Pienso en Onetti y en su frase. ¿Habrá sabido él que se podía escapar de esa condena? Todo este tiempo pensé que las puertas de la prisión estaban clausuradas, y resulta que estaban completamente abiertas. Para poder salir solo basta, según Roth, colocar un post-it en la máquina de escribir o computadora con la frase: "The struggle with writing is over" ("la lucha de la escritura ha terminado") y no dejar de echarle un vistazo cada día. Listo. Tan fácil como eso.
 
¿Y ahora qué?

 

¿Por qué le hacen el feo a la belleza interior?

¿Por qué le hacen el feo a la belleza interior?

Un recurso que utilizamos los feos y las feas modernas es el de invocar la belleza interior, una categoría salida de seminarios espiritualistas y magazines de señoras. Es un sano argumento contra los riesgos de ser feo. Fea por fuera y bonita por dentro, sería una respuesta airada de una mujer ofendida por un macho. ¿Feos por fuera y bonitos por dentro? Quizás esa no sea la pregunta acertada, aunque sea la que más consuelo de al afligido.

Eso de ser feo es tan relativo como lo de ser bonito. Siempre  se es lo uno o lo otro con relación a algo. Algo que cada uno tiene instalado, como un programa cultural metido y atornillado en el imaginario con el que juzgamos. Aceptar que es bonito, o feo, tener las narices chatas de boxeador, depende de dónde y de quién. Por desgracia y por ventura, todos los feos y los bonitos, son juzgados con los moldes de cada cultura.

Pero, por desgracia y por ventura,  solo se  es feo o bonito por causas culturales. Tal vez la única fealdad “natural” provenga de los defectos físicos, la genética y los accidentes. No es lo mismo ser fea étnica – chicana en un barrio neonazi -, que fea porque de niña le quemaron el rostro con ácido en el suburbio.  

Así que la pregunta sería ¿Y quién juzga la belleza interior? Que conlleva a esa otra categoría de la que mejor no hablar, la fealdad interior. Al parecer, y es donde puede trucarse el argumento, cuando los feos hablan de belleza interior se refieren a una belleza que nadie ve, ni siquiera ellos, porque es interior. Así que todo lo que se diga de ella es un juicio de presunción, pero con un efecto cultural tal, que conlleva discriminación, sociofobia y exclusión.

Pero hay una pregunta más práctica que tiene que ver con las consecuencias de ser feo ¿Por qué será que a los que tenemos tanta belleza interior nos hacen el feo? 

 

Hacer justicia aunque se caiga el cielo

Hacer justicia aunque se caiga el cielo

 Nunca se sabe exactamente si el nacionalismo es el comienzo o el fin de una canallada. Pero con seguridad de él se puede esperar lo peor. Después de un proceso judicial de once años en la Corte Internacional de la Haya, se dirimió el conflicto fronterizo en el Caribe occidental entre Nicaragua y Colombia.

Colombia se quedó con San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con los callos, los islotes y sus doce millas por derecho. Perdió 75 mil kilómetros de aguas que se le concedieron a Nicaragua y que el Alba celebra. Los resultados son peores de lo que el nacionalismo había previsto, el nacionalismo siempre lo quiere todo.

La Canciller Holguín cifró sus expectativas en un fallo salomónico. Es decir, si a la criatura la van a dividir, la verdadera madre preferirá entregarla a que lo dividan. Ahí tienen su fallo salomónico. ¿Y cómo responden en el Congreso, la Presidencia, las Cortes  los Ministerios? Como si se tratara de un estado de matones, que desconoce un fallo al que están obligados, como país signatario del Pacto de Bogotá.

El Pacto de Bogotá (Tratado Americano de Soluciones Pacíficas), se suscribió el 30 de abril de 1948 por quince países reunidos en la IX Conferencia Panamericana en Bogotá. La Canciller nunca había hablado del asunto, antes del fallo, del que había anticipado que no concediera todas las reclamaciones colombianas. Así que el anuncio destemplado de salirse del Pacto, es un acto bravucón, torpe, poco político, innecesario. Nadie puede salir a decirnos que se renuncia a un pacto de soluciones pacíficas. Es nos hace ver, peor que Ortega.

La Corte de la Haya es tan imperfecta como inapelable el fallo. Es una corte sujeta a manipulaciones, presiones políticas, como todas las cortes. Nada tiene de raro que el fallo no sea del todo consistente, contenga omisión de pruebas y no haya tenido en cuenta los tratados. Pero aún así, cuando se acepta ir a sentarse con el querellante a la Corte, se le acepta legitimidad y probidad, no de otra manera se le confiaría mediar con poder jurisdicional en una cuestión de territorialidad nacional. En consecuencia la única conducta procedente es aceptar el fallo.

Desconocer el fallo de La Haya y amenazar con salirse del pacto de Bogotá revela el lado matón del Estado. El mismo matonismo de la cultura mafiosa que solo acepta fallos a favor, que no acepta un no como respuesta, para la que todo vale,  a nombre de las mejores causas, el nacionalismo, o la unidad nacional.    

La Habana para un infante difunto

La Habana para un infante difunto

Después de un aplazamiento ¨técnico” -que el Ministro Carrillo del interior, se apresuró a confirmar como problemas con la página web de la mesa - , el lunes se abren las conversaciones regulares entre el gobierno de Colombia y las Farc en la Habana. Presentados los protagonistas en un insípido acto protocolario en Oslo, nos dieron una muestra de talante. Iván Márquez, como si nada hubiera sucedido desde que les tocó salir corriendo del Caguán, con el aire desafiante y poco diplomático de los matones, dijo que “la paz no significa el silenciamiento de los fusiles”. ¿Entonces qué? Humberto de la Calle ripostó, “que el gobierno no se siente rehén del proceso”. Es decir, que por el lado de las Farc no podemos estar seguros de que el conflicto armado se vaya a terminar, independientemente del resultado de las conversaciones. Y por el lado del gobierno, aprendida la lección del Caguán, si la cosa no funciona en un plazo – que no se sabe que tan largo o corto sea - se levanta de la mesa. Los primeros asumen que las conversaciones serán largas, los segundos  quieren que sean cortas. Habrá que reconocer que si van a discutir el “modelo” de país, la propiedad agraria, la ley de restitución, el modelo económico, la inversión, las Farc en el primer round, se muestran más realistas.

Un mal comienzo que no da lugar a la esperanza. A pesar de que en las encuestas una buena parte del país tiene una sana expectativa respecto a la iniciativa para poner fin al conflicto, el 53% de quienes opinan, no creen que la cosa llegue a buen puerto. Se gastaron más de seis meses en los encuentros preliminares, acordando la agenda, los términos, los alcances, las limitaciones, la reserva de la confidencialidad, la unidad de las declaraciones. Y sin embargo, cuando aparecen públicamente, dan el espectáculo deplorable de falta de unidad de criterios. Trampas y cascarazos de las Farc, ante las que el gobierno debió ponerse intempestivamente a la defensiva. La confidencialidad siempre tiene doble filo, y más en una mesa en la que a pesar de todo, son dos tramposos los que se citan. Es un mal comienzo, que desearía que tuviera un buen final. Un acuerdo de “viernes santo” que haga callar los fusiles de lado y lado.

Todo indicaría, según la hipertrófica e hidrocefálica agenda de las conversaciones, que no se van a poner de acuerdo. ¿A quién coños se le ocurre que en una mesa convocada para poner fin al conflicto armado, se pueda discutir el modelo? Si se va a discutir el modelo neoliberal agrario, tendrá que discutirse el modelo de la toma militar del  poder. Las conversaciones se harían tan largas y aburridas que terminarían siendo olvidas por todos, mientras en Colombia los fusiles siguen disparando.

El modelo hay que discutirlo en una constituyente, en unas elecciones, en las comisiones constitucionales, con la sociedad civil metida en la conversación. El objetivo presente, son los términos aprobados por consenso para finalizar el conflicto militar. El conflicto político no se resuelve en La Habana. Ese queda vivo, para que sea todo un país el que pueda meterle la mano a la mesa.

 La perversidad de la agenda es ser una agenda para el post conflicto.  Consecuencia y no principio. Y se gastaron seis meses en las conversaciones preliminares.

¿Podrán ponerse de acuerdo en el punto de narcotráfico? Ninguno de los dos ratifica y legitima una posición anti narcotráfico creíble, la legalización. El narcotráfico es un palo aromático que se le atraviesa a  la rueda de las conversaciones.

No sería lo que quisiéramos, pera tal como van las cosas hasta 24 horas antes del inicio, las partes estarían condenadas a más de cien años de soledad. La cola de marrano de la agenda y el conejo que una vez más se le pone al país.

Sin límites

Sin límites

Que en una residencia de estudiantes de Madrid, se encuentren Salvador Dalí, Federico García Lorca y Luis Buñuel, a principios de los años veinte, es un hecho surrealista, pero cierto. Tan cierto como que Carlos Saura y Paul Morrison, gastaron su talento y el dinero de los productores, haciendo sendas películas para mostrarnos el laberinto afectivo y poético de esos tres hombres, quienes desde la pintura, la poesía y el cine, metieron a España en el siglo XX, y nos dejaron un legado entrañable.

La película de Morrison titulada “Sin límites” del 2008, está demasiado centrada en el enamoramiento admirativo y ambiguo entre Dalí, cuya sexualidad era más ambigua que su método “crítico-paranoico”, y Lorca, cuya homosexualidad tierna e inocente, lo hizo tan odiado para el franquismo como las obras de teatro con que desde La Barraca paseaba por la España anterior a la guerra civil. Una apuesta arriesgada, valiente, quizás suicida. Por supuesto que lo fusilaron por su obra, pero con la intención macha y vindicativa  de los fascistas homofóbicos, que esconden su condición de maricones reprimidos.

Dalí y Buñuel, como todos, querían ir a París. Tenían que ir a París, como Picasso y los artistas españoles, norteamericanos y latinos. El uno y el otro le insistieron a Lorca para que viajara, pero él tenía una misión imperativa, con su obra y su pueblo, recorrer su vieja España con su tablado, sus actores, su poesía.

Dalí y Buñuel rodaron, mientras estaban en París, el Perro Andaluz, la más famosa de las películas surrealistas. Cuando Lorca lo supo no pudo más que sentir que sus dos antiguos amigos le habían mandado un mensaje de amor y desamor, probablemente ajeno a la estética gitana, de quien apenas se acercó al surrealismo francés.  El hombre de mirada profunda y ojos negros, se preguntó ¿Quién más? El de Andalucía soy yo y lo de perro…

El reencuentro de Lorca con Dalí y Gala, quien ya había estado casada con Paul Eluard y Picasso, fue patético. Dali es el mismo afectado y sobreactuado de siempre, solo que ahora ya es famoso y tiene dinero. Su excentricidad apesta, le apesta a Lorca. No obstante le propuso que se fuera con él  a los Estados Unidos. Y Buñuel le rogó que no regresara a su natal Andalucía.

La escena más cautivadora de la película - de fotografía cuidadosa, escenografía pictográfica y actuación honrosa - es la escena cuando Dalí en su estudio se entera del fusilamiento de Lorca. Con su pincel grueso, muy grueso, casi una brocha, salpica la tela de negro puro, insiste con fuerza, con toda la rabia, con todo el dolor del mundo, esparciendo  negro, negro, negro y más negro, y luego la cara, las manos, la camisa, hasta quedar cubierto por el negro del mundo, como la anunciación oscura que destila el dolor por aquel poeta tierno que una vez le leyó sus versos, mientras reposaba su cabeza sobre las piernas del poeta,  a orillas del Mediterráneo.  

 

 

Ficción mínima

Ficción mínima

          “Ha estado vaciando penes de camionero todo el día. Fue bella, ahora se oculta tras unas grandes gafas de sol y lleva una remera dos tallas más grandes. Él se acerca y le hace lo único que ella no hace, besar, y le dice: eres bella. Ella sonríe y va a seguir con su trabajo. Si no trabaja no come. Uno más y los dos podrán irse a cenar a un restaurante chino donde ella, al fin, se quitará las gafas para que él vea unos ojos enamorados”.

Internet le ha dado fuerza a un género breve y veloz del relato ficticio, conocido como mini cuentos, mini ficciones, narrativa breve, que responde con precisión al carácter instantáneo del medio por el que se difunden. El cuento que puede leerse en un twitter, en un post de FB, o los que llegan en antología en un correo, son una especie de literatura transgénica, células narrativas en evolución que se reproducen en algún orden.

Nadie duda que la tecnología de la instantaneidad ha incorporado tanta creatividad a la comunicación, que hoy es posible hacer un fresco hiper-textual con toda la literatura bíblica, difundir la biblioteca universal en edición digital, el acervo de las cien bibliotecas más grandes del mundo y hasta honrarnos con la creación de géneros, la nueva narrativa trasmedia o la poesía digital abierta.

La mayor parte de las mini ficciones que se publican en la red tienen un propósito de autor, hacer reír. Chistes reciclados, chistes nuevos, situaciones hilarantes. Desde luego están los blogs  cultos, que publican miniaturas orientales, joyas chinas y árabes y divertimentos modernos, como los de Monterroso, el mminiaturista guatemalteco. La prehistoria memoriosa de la tradición oral consagró en el impreso lo que a gusto de la época no debería olvidarse. Es la prehistoria del género, cuando las mínimas ficciones buscaban hacer pensar, reflexionar, evocar, en vez de hacer reír. 

La popularidad de la mini ficción está en la risa. Es de esa graciosa manera como se ha hecho masiva. Una literatura de masas, que se intercambia cada vez más entre usuarios en línea. Pesa sobre el género el costo del lenguaje, de la prosa, en la época de las abreviaturas, los acrónimos y los emoticones. En su mayoría son cuentos mal escritos, que han conseguido aumentar la velocidad de relato para producir efectos semi instantáneos. Granadas de sentido.

Para difundirse y gustar, las mínimas ficciones no necesitan estar "bien escritas", se  burlan de la prosa y le sacan la lengua al estilo. Basta que sean rápidas, tengan cohesión y estallen a ojos del lector.  Internet terminó acercando la oralidad y la escritura, a extremos que en otra época parecían un chiste.

    

Nunca antes

Nunca antes

 Nunca antes una elección presidencial en los Estados Unidos había sido tan reñida. Nunca antes un presidente había visto tan amenazada su triunfo, como en las elecciones de ayer. Para la mitad de los ciudadanos norteamericanos, Obama no solamente estuvo por debajo de las expectativas que él mismo creó, sino que fue incapaz de resolver el problema más acuciante, la crisis económica más devastadora desde los años treinta.

Nada cambió después de las elecciones, Obama sigue en el sillón, los republicanos conservan sus mayorías en la Cámara y los demócratas en el Senado. Los Estados Unidos están electoralmente tan polarizados como lo está Venezuela. Quizás nunca como antes la derecha evangélica, los dinosaurios del Tea Party, los recalcitrantes de la era Bush, habían tenido tanta audiencia y tanto de dónde prenderse para recriminarle a Obama su gestión. Pero también, nunca en presidente había comenzado un periodo bajo los efectos acumulativos de dos guerras que contribuyeron al desangre económico y una crisis que no se resuelva para el 99% de lo población. Obama rescató con su política de salvamento al 1% restante. Algo que Mitt Romney no tendrá, en los días que le quedan de vida, cómo agradecerle.

Obama trajo a los muchachos de Irak, eliminó a Osama Bin Laden, y si bien no resolvió la crisis económica, hizo lo que pudo para que la tendencia devastadora cambiara su curso, implementó un programa nacional de salud, se ganó el Premio Nobel de la paz - sin que todavía sepamos por qué - mantuvo abierta la cárcel de Guantánamo, continuó fracasando con gran éxito y costo en Afganistán. Y tal vez el pasivo más notorio, no solo no resolvió el problema migratorio, sino que indirectamente contribuyó  a radicalizar las políticas estatales contra los migrantes. Nunca como antes,  en su primer periodo, fueron repatriados más inmigrante como en tiempos de Obama. Es posible que no haya hecho mucho en este campo tan sensible, porque probablemente sea un problema que para los Estados Unidos no tenga solución.

“Sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos, lo mejor está aún por venir", dijo Obama, el martes en la noche en Chicago en su discurso de celebración, confirmándose como el primer negro de la nación, el primero en llegar por segunda vez a la Casa Blanca. Sin duda, hay algo esperanzador en sus palabras, luego de que en su primer periodo no ha habido más que sudor y las lágrimas. Quiera Dios que su corazón no lo traicione, como  traiciona a todos los presidentes de los Estados Unidos.

El Procurador de la granja de Orwell

El Procurador de la granja de Orwell

Otra vez los poderes amangualados contra la sociedad civil. Congreso, Cortes y Presidencia se gastan su tiempo eligiendo Procurador, un tal Ministerio Público, escogido por las pandillas estatales que se quieren quedar con el botín. La Procuraduría puede meter sus narices donde quiera, puede destituir y vetar. Maneja una nómina gorda que sirve para palear el hambre de los electores. El Procurador de la Granja de Orwell.

Las cortes, suprema y consejo de estado, ternan dos candidatos amarrados, comprometidos, que siempre quedan debiendo. El Presidente terna a un tercero. Y el Congreso elige. Tres poderes de marrulleros, depredadores, perdonavidas, que hacen arreglos para elegir un Procurador de bolsillo. En la elección de Ordoñez, Monseñor Uribe ternó al Profesor Bustillo, le consiguió dos o tres votos. Ordoñez en reciprocidad les nombra a los Cortesanos sus fichas en la institución.

Congreso y Ordoñez llevan dos meses haciendo acuerdos para hacerse reelegir. Tan asegurada tienen la reelección que los ostrogodos hicieron una fiesta para celebrar. La semana pasada el Santo lanzó su candidata, la Señora María Mercedes López, una señora que tiene una voz que la haría una buena lectora pública. Que por lo poco que conozco no tiene cara de ser el Profesor Bustillo. ¿Le ofreció el Santo a la López sus votos en el Congreso? De no haber sido así, entonces la señora de la voz brillante sí es la reencarnación del Profesor Bustillo. De haber sido, los votos que se trasteen con el guiño presidencial, son votos que se le quitan a Ordoñez.

Mediáticamente la candidatura de la López tiene una resonancia pública, civil, y claro política, que no tiene la de Ordoñez. La del activismo nacional e internacional de las mujeres y la comunidad GLBT.

La López pidió licencia en lo que resta del año para hablar con cada congresista. Se va a entregar a una campaña acelerada, contra un resultado anticipado. Lo primero que deben entender los electores del Congreso, es que la Señora López no es el Profesor Bustillo.  

 

 

 

 

 

 

 

1984

1984

Neolengua es la lengua oficial de Oceanía, uno de los tres grandes bloques en que el mundo se divide. Es la lengua del Partido, a imagen y semejanza del poder. Es una lengua partidista que responde a la ideología del Ingsoc, socialismo inglés. Una lengua abrasiva, hegemónica, egocéntrica que devora a las demás. Una lengua diseñada para reducir pensamiento y significados. El partido comenzó a diseñarla entre la primera y la segunda guerra mundial. En 1984 nadie, todavía,  utiliza la neolengua como comunicación única. Los editoriales del Times se escriben en neolengua y son su publicidad escrita, la BBC también transmite en neolengua con servicio internacional de traducción, la publicidad hablada. El Partido ha previsto que la neolengua reemplace la vieja lengua - el inglés corriente – el primero de enero del 2050.

Los miembros del Partido interior deben hablar en neolengua, entre ellos y con cualquier miembro del partido exterior, aunque mientras están jodiendo con su mujer se les escapen porquerías en cookney. De hecho, uno de los criterios de ascenso partidista, es la capacidad de hablar fluidamente neolengua. El que mejor la habla es el Gran Hermano, el dios del Partido. Se espera de todos los miembros que puedan dar línea en neolengua como las ametralladora disparan balas. La neolengua prescinde de la etimología, generaliza la abreviatura, relativiza la gramática y consagra la eufonía. El canon de neolengua está compendiado en las ediciones novena y décima del Diccionario de Neolengua. 1984 es el año de publicación de la onceava edición.

 Ficción utópica y ficción distópica  son géneros literarios que exploran el poder político. La ficción utópica tiene largo historial, La República de Platón, La ciudad de Dios de Agustín, Utopía de Tomás Moro, La nueva Atlántica de Bacon y la Ciudad del sol de Campanella, que exploran el poder al futuro. La ficción distópica explora el poder al presente o al pasado.  En la literatura de América Latina se encuentran buenos ejemplos: El señor presidente de Asturias, Yo el supremo de Roa Bastos, El otoño del patriarca de García Márquez, poemas de Neruda y Jorge Zalamea, y claro, El siglo de las luces de Carpentier.

 1984, publicada a mediados de 1949, se debe a Nosotros de Zamiatin, publicada en el 21. Se debe, porque fue Zamiatin el que abrió la compuerta de las modernas distopías, todos los que después escribieron le deben algo. Es una novela que debe leerse, y debe comenzar a leerse por el apéndice titulado “Los principios de la neolengua”. La más perversa y sofisticada ficción que bajo el principio de que lo que no está en la lengua no existe, monta un diseño de lengua capaz de extirpar automáticamente pensamientos contrarios al poder.

 Y si después de leer la novela quieren ver la película de Radford, un sábado en familia, háganle, todos verán cómo fracasa el amor. 

El último round del Dotor Angélico

El último round del Dotor Angélico

En Colombia el cáncer de próstata es el mal del poder. Que bajo hemos caído, ni siquiera elegantes infartos, ni aristocráticos derrames, apenas tumores en una glándula cuya importancia solo se advierte cuando uno es viejo. Y vaya que los años atropellaron a Angelino después del accidente cerebral, hasta convertirlo en un tierno viejito de sudadera que sacan a tomar el sol.

Santos no había podido quitárselo de encima ni con una candidatura a la OIT, en donde hubiera devengado en euros y bien lejos, con derecho a una casa de doble garaje, chofer y servidumbre, como bien merece su dignidad. No pudo encontrarle nada útil qué hacer al pobre Angelino, que a falta de oficio, se dedicó a dar declaraciones inoportunas, a pelear con los ministros, a gobernar por su cuenta y lo más grave, a no decirle al presidente, lo que sus “castos oídos” – vaya uno a saber si lo son– querían oír. Porque si bien el Dotor Angélico era buen candidato vicepresidencial, resultó ser el más incómodo vicepresidente a que un presidente hubiera podio aspirar.

El Dotor Angélico, más que un animal político de la provincia, resultó un depredador burocrático natural. Su apetito de poder no conoce el límite de los partidos. Sirvió y ha servido a todos los poderes, ante los cuales sobrevivió. No tuvo la misma gracia con su cuerpo, al que nunca cuidó, y que terminó traicionando su vocación depredadora, de manera tan aciaga como dolorosa. Al punto que en una última declaración pública, ha dicho que “pide de rodillas” al Presidente del Congreso y al Presidente, que le acepten la renuncia. No da más.

El Presidente, al que el Congreso presentará una terna de candidatos del Partido de la U, deberá seleccionar un vicepresidente que será su fórmula para la reelección. No se trata de encontrarle un sucesor al Dotor Angélico, cosa que sería más que imposible, se trata de escoger a un varón de la U, que haya tomado tanta distancia de Monseñor Uribe, que una vez en el cargo no resulte quintacolumnista.

El venenoso premio Nobel de la paz

El venenoso premio Nobel de la paz

Héctor Abad titula Europa, Europa, para hablar del Premio Nobel que se le acaba de entregar a la Comunidad Europea, valga decir a la zona euro. Y como un caballieri sale a la defensa de los logros científicos, artísticos y humanísticos, antes de declarar que a pesar de todo, Europa es vanidosa y arrogante. Tan vanidosa que se da el premio a sí misma. Es la primera vez que tal cosa ocurre. Suecia, el país oferente, fue obligada a adscribirse a la zona euro.

Que la zona euro se haya dado a sí misma el premio Nobel de la Paz, es insólito, si los suecos no fueran serios, se pensaría que es un pésimo chiste. Se premiaron, igual que como Napoleón se coronó. Premiaron a la segunda exportadora de armas en el mundo, a la que se quedó tranquila en platea, observando la masacre de los Balcanes en los noventa, a la que se asoció con Bush para su delirante campaña del desierto, en Irak. La que no ha hecho nada efectivo ni creíble en Siria. A los que se asociaron con Gadafi para hacer negocios. A los que bendijeron el apartaheid en Suráfrica. A los responsables de la crisis económica que hoy tiene a la zona euro en la sin salida económica. Premiaron a la Europa de los banqueros, los vendedores de armas, los monopolistas, los industriales, los políticos.

A  las mayorías, de los 320 millones de almas de la zona euro, desempleados, lanzados a la economía informal, endeudados, en mitad de una burbuja que comenzó a reventar en Grecia, Irlanda, Portugal, España, el Premio les importa un bledo, por ellos, la zona euro bien puede metérselo por el culo.

Termina Héctor Abad su editorial (14-10-2012) diciendo que a pesar de ser vanidosa y arrogante, Europa ha hecho algo excepcional, después de la primera guerra que dejó 16 millones de muertos, y la segunda, que dejó 55, “ha visto el periodo más pacífico de la historia”. Paz dentro de las fronteras, porque en la guerra fría y la posguerra fría, no ha hecho más que incitar y negociar en guerras ajenas, más allá de las fronteras. Y no es que quienes creemos que le premio es una broma bizarra, queramos regresar a los estados nacionales, es que el costo de la paz europea para el mundo es muy alto.   

 

Negret y Hoyos

Negret y Hoyos

En la última semana murieron dos hombres que hacían parte de lo que convencionalmente se llama la cultura, una expresión siempre vaga y por demás exclusivamente asociada con las artes, como si la agricultura, la economía, las comunicaciones y la educación, no fueran cultura. Uno de ellos, el escultor Edgar Negret, y el otro, Bernardo Hoyos.

La obra de Negret, que siempre me evocó al Nosferatu de Herzog y cuya poética espacial no alcanzó a estar en mis afectos estéticos, es un respetable trabajo de instalación, eso en lo que devinieron las artes espaciales, formaciones metálicas trabajadas, grandes y pequeños ensambles, estructuras complejas, soldadas, articulaciones geométricas vistosas, bendecidas desde finales de los años cincuenta por Marta Traba, en la época en que era la papiza del arte en un país violento y miserable. Ella lo consagró y lo incluyó en el canon del buen gusto. Mucho se habló, que en sus últimos años Negret permanecía “prisionero” – no sé si voluntaria o involuntariamente -  de un grupo de muchachos que se había apropiado de su obra y del maestro como tal. Su obra quedará, de cualquier modo, inscrita en la historia de las artes espaciales, con la impronta de una modernidad que se forjó a punta de geometrismo y el conceptualismo. Con la “escultura transparente” – prescindiendo de materiales fundidos y tallados - se abrió un camino y se hizo un nombre. Ignoro a qué tantos tocó de verdad la obra de Negret. Que es lo único que hace que un artista permanezca más allá de su época, en el corazón y las tripas de aquellos a quienes dijo algo y condujo a alguna parte.

Bernardo Hoyos oriundo de Santa Rosa de Oxford, era un hombre afectado, demasiado para mi gusto, abogado, algo que por decoro nunca debió ejercer, pero ante todo, era lo que en otros tiempos se llamaba un cultor de las artes, la música, de Bach a Duke Ellington, la literatura, de Villon a Tomás Carrasquilla, y el cine. Fue promotor y presentador de un cine club de Caracol, los viernes en la noche, que sostuvo durante años con Diana Rico. Pero ante todo fue un hombre de medios, de micrófono, voz de la BBC. En cualquier caso, rara avis en Colombia, demasiado refinado, demasiado elegante, demasiado inglés, demasiado culto, para un país de cafres.

La tarea de ambos en las artes nunca sobró, aunque suene insólita, incomprendida, será siempre una forma de hacer camino, una forma de ayudar a construir sensibilidad, eso de lo que tanto carecemos, y sin la cual, ni el gusto, ni las artes, tendrán ese propósito, tal vez iluso, demagógico, de tocar a las mayoría. Quizás sus obras y legados se olviden en muy poco tiempo, en virtud de esa falta de sensibilidad tan adherida a la falta de educación estética, que permite desconocer tantas obras, tantos legados, que de otra manera deberían llegar a mucha gente, más allá de los selectos, y no por beneplácito oficial, por mecenazgo privado, ni cumplido publicitario. Santiago Cárdenas se lamenta que Colombia no se haya percatado de la dimensión de la obra de Negret. Si no lo hizo hasta hoy, me temo que ya nunca lo hará.

Dios los tenga a ambos en su gloria, donde seguramente habrán de ser inmensamente felices, lejos del mundanal ruido, aunque el uno ya nunca vuelva a hacer escultura transparente, ni el otro, a escuchar a Bach. 

El hombre que salvó a Colombia

El hombre que salvó a Colombia

Si hoy se hiciera una encuesta sobre el hombre que salvó a Colombia, la respuesta sería Falcao. A muy pocos se les ocurría, decir que Uribe. Los tiempos cambian Monseñor.  

Varguitas, el hijo del nobel de literatura, ha hecho un top de dirigentes políticos, que hubiera querido llamar providenciales, y no lo hizo, Winston Churchill, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y Álvaro Uribe.

La columna en The Wall Street Journal la tituló ‘El hombre que salvó a Colombia’. Dice Varguitas que Uribe heredó en el 2002, un “infierno perfecto”, no dice que entregó un “perfecto infierno” en el 2010.

 Que monseñor Uribe y Winston Churchill estén en un mismo top, no se debe más que al desconocimiento de Varguitas sobre Churchill. Churchill bebía un litro de whisky y fumaba hasta cinco cigarros al día. Monseñor bebe jugo de tomate de árbol con ajo, en ayunas  y no se fumaría ni un cigarrillo de chocolate. Churchill fue liberal y luego conservador. Uribe jamás fue liberal. Churchill tenía sentido del humor. Churchill peleó en la guerra de los Boers, Monseñor en la de Mancuso. Churchill enfrentó al “gran mal” durante la segunda guerra, Monseñor se alió con un gran mal para combatir otro gran mal. Fue el candidato del paramilitarismo, Churchill de los conservadores. Ganó un premio nobel de literatura, que aunque nunca dejó de ser un chiste, está lejos de los premios a que se ha hecho acreedor Monseñor. Churchill derrotó a los alemanes, Monseñor nunca derrotó a las Farc.

 La columna de Varguitas coincidió con la presentación de ‘No hay causas perdidas’, el libro autobiográfico de Álvaro Uribe Vélez, presentado el jueves en Estados Unidos.

 Juan Manuel Santos está sentado a la mesa con las Farc, a pesar de que “nunca antes han estado tan cerca de la derrota”, dice Varguitas. Así que en vez de hablar, deberían rematarlas, las últimas y moribundas “fuerzas del mal”. Cuando la verdad, es que a pesar del retroceso táctico, de haber pasado a la defensiva, al repliegue y de los golpes a los jefes, las Farc han conseguido que el gobierno de turno se siente a convenir. Están muy lejos de la derrota, porque las Farc reales, no son las del Wall Street Journal, las de Uribe, ni las de Varguitas.

No es extraño que el consorcio republicano más fuerte en los medios, después de Bush, haya pensado en Monseñor para dirigir la Corporación.  

 

Reapareció Yoani Sánchez

Reapareció Yoani Sánchez

"Me quisieron impedir llegar al juicio a Angel Carromero. Alrededor de las cinco de la tarde del 4 de octubre, un amplio operativo a las afueras de la ciudad de Bayamo detuvo el auto en que viajábamos mi esposo y yo, junto a un amigo. “Ustedes quieren boicotear al tribunal”, nos dijo un hombre vestido completamente de verdeolivo, para inmediatamente proceder a detenernos. El operativo tenía las dimensiones de un arresto hecho contra una banda de narcotraficantes o de la captura de un prolijo asesino en serie. Pero en lugar de tan amenazantes personas, solo había tres individuos que deseaban participar de oyentes en un proceso judicial, asomarse al interior de la sala de un tribunal. Le habíamos creído al periódico Granma cuando publicó que el juicio era oral y público. Pero ya saben, Granma miente.

No obstante, al arrestarme, en realidad me estaban regalando experimentar periodísticamente el otro lado de la historia. Vivir en la piel de Ángel Carromero cómo se estructura la presión alrededor de un detenido. Saber en carne propia los intríngulis de un Departamento de Instrucción del Ministerio del Interior. Lo primero fueron tres mujeres uniformadas que me rodearon y me quitaron el móvil. Hasta allí era una situación confusa, agresiva, pero todavía no tenía visos de violencia. Después, esas mismas fornidas señoras me introdujeron en un cuarto e intentaron desnudarme. Pero hay una porción de uno mismo que nadie puede arrancarnos. No sé, quizás la última hoja de parra a la que nos aferramos cuando se vive bajo un sistema que lo sabe todo sobre nuestras vidas. En un mal y contradictorio verso quedaría como “podrás tener mi alma… mi cuerpo no”. Así que me resistí y pagué las consecuencias.

Después de ese momento de máxima tensión le llega el turno al policía "bueno”. Alguien que se me presenta diciendo que lleva el mismo apellido que yo –como si eso sirviera de algo- y que le gusta “dialogar”. Pero la trampa es tan conocida, se ha repetido tanto, que no caigo. Me imagino de inmediato a Carromero sometido a la misma tensión de amenaza y “buen talante”… difícil sobrellevar algo así por largo tiempo. En mi caso, recuerdo haber tomado aliento y después de una larga diatriba contra la ilegalidad de mi arresto me quedé repitiendo por más de tres horas una sola frase “Exijo que me dejen hacer una llamada telefónica, es mi derecho”. Necesitaba una certeza y la reiteración me la daba. El estribillo me hacía sentirme fuerte frente a personas que han estudiado en la academia los diversos métodos para ablandar la voluntad humana. Una obsesión era todo lo que me urgía para enfrentarlos. Y me obsesioné.

Por un rato parecía que había sido en vano mi insistente cantaleta, pero después de la una de la madrugada me permitieron hacer la llamada. Unas pocas frases con mi padre, a través de una línea evidentemente pinchada y ya todo quedaba dicho. Podía entonces entrar en la otra etapa de mi resistencia. La llamé “hibernación”, porque cuando se nombra algo es como sistematizarlo, creérselo. Me negué a comer, a beber cualquier líquido; me negué al examen médico de varios doctores que trajeron a revisarme. Me negué a colaborar con mis captores y se los dije. No podía despegar de mi mente el desvalimiento de Carromero en más de dos meses lidiando con aquellos lobos que alternaban con el papel de oveja.

Para cuando me dijeron que me “iban a trasladar hacia La Habana”, me costó despegar los párpados y mi lengua parecía salirse de la boca por los efectos de la prolongada sed. Sin embargo, yo sentía que los había vencido. En un último gesto, uno de mis captores tendió su mano para ayudarme a subir al microbús donde también estaba mi esposo. “No acepto cortesía de represores”, lo fulminé. ... 

Al llegar a casa supe de los otros detenidos y de que la propia familia de Oswaldo Payá no pudo entrar a la sala penal. También del pedido de siete años hecho por el fiscal contra Ángel Carromero y de la condición de “concluso para sentencia” en que quedó el juicio de este viernes. Lo mío era solo un tropezón, el gran drama sigue siendo la muerte de dos hombres y el encierro de otro". LA GACETA ©

Yoani Sánchez ha desaparecido

Yoani Sánchez ha desaparecido

Con el soldado Manning, Julián Assange y las Pussy Riot, Yoani Sánchez ha ingresado de hecho a la galería de causas a defender contra la voracidad omnívora del Estado, llámese como se llame. En cada caso, un  depredador contra natura, de naturaleza común, ha tenido que romper todas sus propias leyes y legislaciones  para “cazar” a los detractores más radicales, inteligentes y efectivos, con que se hayan encontrado. Obama, Putin y los hermanos Castro, obran, en cada caso, movidos por el mismo “sentimiento” aniquilador. El jueves Yoani Sánchez se comunicó por última vez, a través de su twitter, diciendo que iba en dirección a Bayamo, a 668 kilómetros de La Habana

Según el blog Café Fuerte, Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, habrían “desaparecido” la noche del jueves, aparentemente detenidos, de manera preventiva, por lo que la policía dice que sería "una provocación y un show mediático" para "perjudicar el desarrollo del juicio” que se sigue contra el español, Ángel Francisco Carromero Barrios. El periodista García Ginarte, informó que “Sánchez tenía previsto acciones violatorias de la ley para entorpecer el desarrollo del juicio".

Las autoridades locales no han confirmado la información. Las versiones que tenemos son presuntivas, paradójicas y ambiguas. El Poder cubano obra sobre sus ciudadanos, como el narrador omnisciente, con sus personajes.

Carromero, cuyo caso tiene una gran carga política, está acusado de "homicidio" por el accidente de tráfico que el 22 de julio que costó la vida a Payá, de 60 años, fundador del Movimiento Cristiano Liberación, y al joven disidente cubano Harold Cepero, de 31 años.

Detenida presuntivamente, aunque no oficialmente confirmada la desaparición en una carretera cubana, violados todos sus derechos, aun los que el régimen cubano le reconoce,  Yoani Sánchez, una peleadora de la palabra, bloguera universal,  se debe estar enfrentando a algo que siempre supo que iba a pasar.

Llegado el momento, a los demás nos compete ser la voz de Yoani, Manning, Assange y las Pussy Riot.

 

El Tiempo de Juanes

El Tiempo de Juanes

El ensayo de dejarle a una estrella la dirección de un periódico, como el Independent o el Tiempo, es un acto publicitario de buen gusto. Para el que las estrellas se prestan, cuando su nombre está vinculado a alguna causa grande, los derechos, la paz, o la vida en la tierra. A ambos conviene el juego. Aunque para la próxima vez, las estrellas, enanas blancas, gigantes rojas, o amarillas, deberán tomárselo más en serio. Jugar a ser directores, acogiendo la invitación, de manera que el honor les cueste más a los medios.

Hace ocho días la edición del Tiempo fue dirigida por Juanes, bueno eso fue lo que le hicieron creer, y lo que quisieron hacerle creer a los lectores. Resultó una edición demasiado seria, para ser dirigida por él. Falto más imagen, faltaron dos páginas, al menos, de tiras cómicas, faltaron páginas “culturales”, entrevistas con directores de cine, cuentistas, músicos, guionistas, fotógrafos, grafiteros, artistas callejeros, mimos, estatuas, músicos de bus. Entrevistas a la gente en las calles, los parques, los coliseos. Más voz a los que nunca la tienen en los medios

La portada chévere: fusiles y blancos. NADIE GANA tituló. Nadie gana…con la guerra, es el implícito. Aunque no sea del todo cierto. La guerra es un negocio. Y hay negocios porque alguien gana.

El editorial es políticamente correcto. Expone y justifica su apuesta por la paz, a la que nos invita a todos los colombianos. Pero muy serio, tieso, demasiado correcto. En todo el texto no usó la primera persona, tratándose de Juanes era forzado, se refirió siempre en una seria y mayestática primera persona del plural. ¿Qué pasó percerito?

La chimba, el cuadro gráfico comparativo de los costos de la guerra y la inversión social. Bien la entrevista de Aty Álvarez al Duro. Bien por la columna de Miguel Bosé, en primera y directísima persona. “No acepto un no por respuesta”. Se refiere a su exigencia perentoria por la paz. La de Shakira, ublime. Faltó una entrevista con ella, para preguntarle por la demanda de sus ex empleados.

La sección editorial: plural. Se escucharon más voces  que de costumbre. Juanes bien hubiera podido pedirle, por un domingo,  a los dinosaurios letrados de la parcela editorial, que cedieran su columna. Haber invitado a escribir a Enrique Gómez en vez de María Isabel, a Iván Cepeda en vez de Doña Salud, a Fernando Vallejo en vez del cura Llano, y a Daniel Samper en vez de Daniel Samper.