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Nunca antes

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 Nunca antes una elección presidencial en los Estados Unidos había sido tan reñida. Nunca antes un presidente había visto tan amenazada su triunfo, como en las elecciones de ayer. Para la mitad de los ciudadanos norteamericanos, Obama no solamente estuvo por debajo de las expectativas que él mismo creó, sino que fue incapaz de resolver el problema más acuciante, la crisis económica más devastadora desde los años treinta.

Nada cambió después de las elecciones, Obama sigue en el sillón, los republicanos conservan sus mayorías en la Cámara y los demócratas en el Senado. Los Estados Unidos están electoralmente tan polarizados como lo está Venezuela. Quizás nunca como antes la derecha evangélica, los dinosaurios del Tea Party, los recalcitrantes de la era Bush, habían tenido tanta audiencia y tanto de dónde prenderse para recriminarle a Obama su gestión. Pero también, nunca en presidente había comenzado un periodo bajo los efectos acumulativos de dos guerras que contribuyeron al desangre económico y una crisis que no se resuelva para el 99% de lo población. Obama rescató con su política de salvamento al 1% restante. Algo que Mitt Romney no tendrá, en los días que le quedan de vida, cómo agradecerle.

Obama trajo a los muchachos de Irak, eliminó a Osama Bin Laden, y si bien no resolvió la crisis económica, hizo lo que pudo para que la tendencia devastadora cambiara su curso, implementó un programa nacional de salud, se ganó el Premio Nobel de la paz - sin que todavía sepamos por qué - mantuvo abierta la cárcel de Guantánamo, continuó fracasando con gran éxito y costo en Afganistán. Y tal vez el pasivo más notorio, no solo no resolvió el problema migratorio, sino que indirectamente contribuyó  a radicalizar las políticas estatales contra los migrantes. Nunca como antes,  en su primer periodo, fueron repatriados más inmigrante como en tiempos de Obama. Es posible que no haya hecho mucho en este campo tan sensible, porque probablemente sea un problema que para los Estados Unidos no tenga solución.

“Sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos, lo mejor está aún por venir", dijo Obama, el martes en la noche en Chicago en su discurso de celebración, confirmándose como el primer negro de la nación, el primero en llegar por segunda vez a la Casa Blanca. Sin duda, hay algo esperanzador en sus palabras, luego de que en su primer periodo no ha habido más que sudor y las lágrimas. Quiera Dios que su corazón no lo traicione, como  traiciona a todos los presidentes de los Estados Unidos.

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