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Alberto Rodríguez

Thanksgiving pray

Thanksgiving pray

William Burroughs

                                                                          For John Dillinger In hope he is still alive

  “Gracias por el pavo silvestre y las palomas comunes destinadas a convertirse en excremento en los intestinos de América, gracias por un continente para despojar y asesinar,  gracias por los indios que apenas si ofrecieron resistencia, gracias por las vastas manadas de bisontes para matar y despellejar, abandonando el cadáver a la podredumbre, gracias por las recompensas a lobos y coyotes, gracias por el SUEÑO AMERICANO que vulgariza y falsifica hasta que brillan las mentiras desnudas…gracias por el Ku Klux Klan, por los leguleyos que hacen muescas en sus pistolas por cada negro que matan, gracias por las calcomanías de ’’mata un marica en nombre de Cristo’’, gracias por la ley seca y la guerra contra las drogas, gracias por un país en donde a nadie se le permite ocuparse de sus propios asuntos, gracias por una nación de sapos… gracias por los recuerdos, siempre fuiste un dolor de cabeza…gracias por la última traición del último y más grande de los sueños humanos… “ 

 

De limbo a limbo

De limbo a limbo

Otra comisión de notables. Una “comisión de la verdad” como en Argentina o Uruguay. Cinco colombianos de las más altas calidades éticas, intelectuales y humas, designados por el Santo, se encargarán de la tarea de “desactivar” el conflicto del “limbo jurídico” en que se hallan los 17.000 paramilitares desmovilizados hace tres años, cuando las AUC se entregaron. Propongo a Don Fabio Valencia, Víctor Carranza, Gaviria J.O, Ernesto Yamure e Iván Moreno, para que la conformen.

El asunto es dramático, pero parece una comedia. Hace tres años el Doctor Ternura les explico a los desmovilizados que la reinserción, bajo la Ley justicia y Paz, los conminaba a “decir la verdad”, no serían procesados por delitos menores, y que con ocho años de cárcel el asunto les quedaba arreglado. Pero la Corte Suprema, en julio del 2007, aclaró que los miembros de las AUC no podían ser encausados por rebelión, puesto que no se habían levantado contra el orden establecido. Así que sin tener de qué acusarlos, no se los ha podido procesar, y ahí están en lo que graciosamente se ha llamado el “limbo jurídico”. En últimas, se entregaron y no les pasó nada, salvo el riesgo de ser desempleados en el mercado colombiano de trabajo.

¿Me pregunto cuántos de los desmovilizados habrán tenido la paciencia suficiente para permanecer en el limbo, mientras el Estado decide qué hacer con ellos? Muchos de ellos no se desmovilizaron, se estrenaron un uniforme y pasaron frente a las cámaras de televisión el día que le entregaron los fusiles a Ternura. Otros regresaron algún tiempo después a filas, cansados de dar vueltas por la gran ciudad. Otros comenzaron a hacer negocios con los bandidos locales. A otros los llamó la mafia, como una forma de darles la mano. Otros comenzaron a hacer trabajitos por su cuenta.

Ahora el gobierno del Santo nos viene a decir que al fin sabremos la verdad, por gracia de una comisión de notables. Que ahora si habrá justicia, solo le faltó decir que habrá paz.

 

 

Nuestra agente en Panamá

Nuestra agente en Panamá

El gobierno panameño de Ricardo Martinelli ha concedido asilo político a María del Pilar Hurtado, ex Jefe de la policía política de Monseñor Uribe Vélez. La antepenúltima de una seguidilla de “buenos muchachos” que Monseñor había puesto para que se le encargaran del trabajo sucio, Noguera, Peñate, Hurtado y Muñoz. Las policías políticas en todas partes se encargan del trabajo sucio, para eso están, se trata de defenderse de los enemigos del Estado. Razón de Estado, razón de fuerza, diría Gaviria J.O.

Todos los “plomeros de abajo” ya han caído, están siendo procesados o están condenados: Lagos, Tabares, Romero, Mata Hari y la Leal. Los “plomeros de arriba”, Moreno, Del Castillo, Velásquez y Gaviria J.O. han sido llamados a rendir declaración. José Obdulio se ha negado, de la misma manera que Pablo Escobar se negó cuando el padre García Herreros ofició de intermediario para que se sentara a una mesa a conversar.

El enlace entre los de arriba y los de abajo fue la Señora Hurtado, que perfectamente podría pasar por la señora de los tintos, que el DAS infiltró en la sala plena de la Corte Suprema de Justicia, colocándole un micrófono en el brasier. La Hurtado está asilada. Antes de irse se presentó a indagatoria el 13 y 14 de julio, en la Fiscalía, en la que palabras más, palabras menos, dijo que ella se había enterado de la conspiración de las chuzadas por los medios, como los chuzados o la señora de los tintos.

Una de dos, la Hurtado no era la jefe del DAS, o está dispuesta a pagar un silencio que por ahora la ha obligado a volarse a Panamá, como víctima de la justicia colombiana. Iván Cepeda, ha dicho, durante el acto de protesta de las asociaciones de víctimas del Estado en la puerta de la Embajada de Panamá en Bogotá, que la jugada solamente le sirve a “Uno”.

“Uno” era el nombre en clave, con que se conocía entre todos los plomeros, a Monseñor. La operación se reforzó al comienzo del segundo mandato, se encubrió como rastreo oficial autorizado a fuentes del narcotráfico. Alrededor de un trabajo de análisis de una foto de Ascencio Reyes, se reunieron plomeros de arriba y abajo: Moreno, Gaviria J.O. Eastman, Lagos y Tabares.

 “Uno” siempre lo supo. Fue él quien preocupado por la seguridad del Estado, echó mano de todas las formas de lucha, para detener el ataque. Sus plomeros lo supieron interpretar, con una insoportable falta de profesionalismo, como si fuera una policía política de dumies, es cierto, pero lo hicieron por él.

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

Harrison prohibió el uso de Facebook y Twitter a todos sus estudiantes durante una semana. Que una medida tan antidemocrática tenga acogida en la academia no es extraño, pero que sus consecuencias se promocionen como exitosas, nos está diciendo que debemos estar muy enfermos.

Las consecuencias de una exposición conectiva permanente a las redes sociales son variadas: la atención se fracciona, solo valen las cosas rápidas, tensiona la movilidad del usuario en  la autopista, reduce la capacidad de aprendizaje. Las relaciones personales se hacen parasitas de las relaciones en red, se buscan, se promueven, se conectan personas, se intercambia información búmeran contra la privacidad. Se hacen fotos solo para ponerlas en FB. Y lo más grave, causa trastornos del sueño.

El principal trastorno del sueño es el llamado “error de memoria”. Represión liminal lo llaman los psicoanalistas, esos maravillosos culebreros de los signos, tan desprestigiados hoy. El problema no es que no se sueñe, siempre se sueña. El problema es no recordar, no poder agarrar por la cola al sueño al momento de despertar.  

El sueño es el resultado de un inconsciente narrativo que jamás descansa, se queda prendido mientras dormimos. Los surrealistas vieron en él al todo revuelto, toda la inmundicia heredada de la especie, los mitos, esas cosas que sobrevuelan por entre los pabellones de los “sueños de la razón”, que según Goya producen monstruos.  

La Universidad de Ciencia y Tecnología de Harrisburg, en Pensilvania, quiso saber qué pasa cuando se inhibe la exposición. La mayoría de los 800 estudiantes que participó del proyecto y cumplió con los siete días de prohibición, llegó a la conclusión de que las redes son adictivas. Cosa que bien sabíamos.

  Eric Darr, decano de la facultad, citó un caso, el de un estudiante de ingeniería que permanecía en Facebook 21 horas diarias. Mientras dormía dejaba el equipo prendido. Algo más adictivo que el sexo, que la heroína, o que el dinero. "La mayoría de los estudiantes se comportó como los fumadores que se escapan de clase a fumar". "Querían escabullirse todo el tiempo para ver sus smartphones".

Terminado el experimento todos volvieron a la red. Las ventajas de la desconexión no son tan fuertes como las ventajas de la conexión. El ejercicio sirvió para que toda la gente de la universidad pensara en que una cosa como FB, pueda llegar a tragarse a alguien con mediana imaginación, con apenas una leve intuición del tedio.

No es el resultado de ningún estudio. Es una hipótesis seductora: el tiempo corre más lento durante la desconexión. Debe en consecuencia existir un antecedente entre aprendizaje y velocidad. Una máscara del tiempo y la memoria, bajo la cual también está face book.  

 

 

“La región más transparente”

“La región más transparente”

¿Hay alguna literatura que escape al peso de la región o de la ciudad? Y más aún: ¿habrá algún personaje que escape  a su gravedad? La llamada literatura urbana es una excrecencia de ciudad, tanto como la literatura regional lo es de la región. Algo que de por sí no demandaría mayores explicaciones ni rodeos. La pregunta es ¿cómo siente y entienda el escritor la ciudad y región? Las galaxias envolventes de las regiones literarias, de los dominios poéticos, de las alambradas de la prosa. Desde las Mil y una noche, hasta los Detectives Salvajes.

Ciudad y  región son los únicos escenarios dramáticos de que disponemos a la hora de escribir, en los que los personajes encuentran su espacio y su voz. ¿Dónde sino no? Faulkner construye desde su villorrio – Yonkapatawpa – un cosmos densamente poblado de objetos humanos. Onetti construye desde su Santa María, un villorrio universal infestado de tedio. Y García Márquez, desde Macondo, la región Caribe, construye un continente.

Que un escritor muestre la región en lo que escribe, que un novelista refleje la ciudad, o que lo hagan sin que sea su región o su ciudad, no son opciones liberales de trabajo, son pesos que nos caen encima, designios graves. La región y la ciudad nos hacen. Y frente a eso la literatura nada puede, salvo recrearse.

La región como tema, o la región como peso de escritura. La ciudad como historia, o la ciudad como mentalidad. Esas disyunciones, son las que mejor me revelan un sentido necesario, cuando se trata de escribir. Alfred Döblin, construye su Berlín Alexanderoplatz, con Berlín como marco, y con la más pura rudeza del alma urbana. John Dos Passos, construye la trilogía de Nueva York, con la ciudad como escenario, pero envenenado del más crudo espíritu urbano, moderno. Lo mismo que hizo Víctor Hugo en Los Miserables, pone la ciudad como escenario y la ideología burguesa, como guía.

En Colombia, Don Tomás Carrasquilla hizo una literatura de  región, con una mentalidad que le dio a su literatura, ese hálito que le permite dejarse leer hoy. Fernando Vallejo hace de su Medellín, un nido de la perra, pero más allá de la tentación costumbrista, hace un entramado universal del amor y la violencia, de esas dos cosas que siempre atraviesan la ciudad y la región. Héctor Abad, con su Angosta, ofrece el mejor ejemplo de una literatura de ciudad y región, como un solo engendro dividido, marcado, segregado, visto y entrevisto desde la mirada de las víctimas.     

¿Cómo entiende entonces un escritor la región y la ciudad? ¿Cómo explicar esos ámbitos vivos y brutales, cambiantes  y universales, que además de ser habitados por ellos, los habita? De la explicación que se dé, dependerá para bien o para mal, el curso que su obra siga. Hay escritores que hacen obras locales, sin efecto más allá de donde se escribieron, destinadas a ser leídas y olvidadas en el mar olvidadizo de las novelas locales.

Pero hay escritores que escriben cosas que se dejan leer en cualquier región, en cualquier ciudad, porque más allá de recrear una localidad, son capaces de revelar lo universal de lo particular. No importa que el relato no salga de una región, de una ciudad, de una calle o de una habitación, como en el Libro de la Memoria de Paul Auster, en la que el personaje siente nostalgia del presente.

La universalidad de una obra, más que ser el resultado de una dependencia natural entre, el escritor la ciudad y la región,  consiste en que se pueda leer, se quiera leer y sea lea, muchos años después de que a alguien se le antojó escribirla y a alguien publicarla.

Las grandes regiones literarias, jamás terminan de leerse

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos

Si alguien quisiera una historia para un cuento de horror destilado, no tendría que escarbar en los archivos de la imaginación, le bastaría ir a Tame, como fue Truman Capote a Holcomb, en las “elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas”.

La monstruosidad de la ficción - la que a veces nos consterna, no nos deja dormir o nos despabila - sale de la monstruosidad de la ciudad y la región, de las calles, las casas y veredas. La monstruosidad de las novelas es una recreación de la monstruosidad que repta por los suelos  de la “patria”.

Un suboficial del ejército colombiano, miembro de una brigada acantonada en Arauca, llega a la casa de un campesino pobre, padre de tres hijos, dos niñas y un niño, Jenny, Jimmy y Jefferson. Mientras el padre trabaja, los obliga a ir con él a un mangón, los ata, luego a uno por uno los va abusando carnalmente, tras lo cual los degüella, mientras los otros observan antes de que les llegue su turno. Cuando los violó y los asesinó a los tres, los enterró en una fosa improvisada, encontrada cuatro o cinco días después por los campesinos de la región.

Pero la monstruosidad apenas comienza. Podría ser que el crimen quedara impune, como  han quedado muchas de las macabrerías de los paras, los guerrillos, los narcos y los militares. Entre todos han construido un modelo nacional de “horror no convencional”,  que los escritores han visto agitarse en la saga del conflicto, donde los demonios movilizados y desmovilizados de la guerra, que andan sueltos, van cobrándole a la vida lo que la guerra ha hecho de ellos. Los mismos que nos causan vacio en el estómago, miedo en las tripas.

Naturalmente todos los generales, los comandantes y el Ministro de la Defensa han condenado el hecho, como tienen que hacerlo. Pero es que en el caso de los falsos positivos de Soacha, también lo condenaron, destituyeron 17 oficiales, y la cosa sigue impune. De aquí  a mañana saldrán a pedir perdón.

A la familia Clutter la asesinaron en el sótano de su propia casa en Halcomb, “a sangre fría”. Capote se gastó siete años reconstruyendo el crimen y la saga de los criminales. Pero el horror que logra transmitirnos en su crónica abismal, debe haber sido poco, comparado con el que los Clutter  sentieron aquella madrugada en la que Dick y Perry entraron subrepticiamente a su casa, como  demonios perdidos con “aura de animal exiliado”.

California se la fuma legal

California se la fuma legal

Si algo pone al desnudo el fariseísmo, la hipocresía, la moral oblicua de los políticos en el mundo, es el debate de la legalización. A ellos la historia no les dice nada. Nada han aprendido de la experiencia, y sin que sea deliberado juegan con su opinión del lado de los carteles de la droga. Porque la no legalización es el presupuesto rentable de la mafia.

A los políticos no les bastó que la prohibición les produjera en USA, personajes como Capone o Luciano y en Colombia un Pablo Escobar. A ellos no les dice nada que en Afganistán, tras una década de ocupación norteamericana, haya aumentado la producción de heroína en un 59%. No les importa el rio de muertos que deja el narcotráfico en México y Colombia, no les importan siquiera, los miles que se traban con marihuana en América Latina.

La Proposición 19 de iniciativa popular va el martes en los comicios de California por la aprobación de la producción, distribución y consumo de marihuana en todo el estado. Que de ser país sería la octava potencia del mundo. El Santo se pronunció: ¿cómo voy a explicarle a un campesino colombiano que cultiva marihuana, al que debo meter a la cárcel, que en California se legalizó? El Santo o no se ha trabado nunca o no conoce a los campesinos colombianos.

 California tiene en su escudo la palabra EUREKA. California la de la fiebre de oro, la del cine, la de Valle de Silicón, la de Google y Face Book, Microsoft, la de los jeans Levi, la de la revolución de Marcuse y el vino de Napa. El estado donde cada quien tiene una religión. California, la del amor libre, cuna del feminismo, la del distrito de Haight Ashbury en el “verano del amor”. Es el estado pionero de las energías limpias, del cambio climático, de la reducción de emisiones de bióxido en Usa. Tiene un PIB de 1.8 billones, 60.000 dólares de ingreso per cápita ¿Si ha hecho todo eso posible, qué más da que legalicen la yerba que se han estado fumado desde que son Estado?   

Pero no es todo. Se ha calculado que con la legalización, a California le entraría por impuestos, más que lo que hoy se gasta en la lucha contra el narcotráfico. Así que el Santo, lo que debería decirle a los campesinos colombianos es que se esperen, porque aquí también vamos a tener que legalizar. No sé cuántos años, ni cuántos muertos demore, pero se tendrá que reaccionar con recursos de mercado.

Puede ser que California no lo logre el martes. Pero aún así, abrió las puertas a las consultas, que se deberían hacer en todos los países. Vicente Fox, y algunos sectores del gobierno de Felipe Calderón, ya han hablado la legalización.

La guerra se nos perdió. Si el mundo quiere sobreaguar tendrá que legalizar. Es el mensaje de la consulta popular del martes. Aunque mientras los políticos, comenzando con Obama,   con argumentos, aun de salud pública,  se opongan sin consideración, e insistan en el prohibicionismo  – aún enrostrándonos nobles ideales, la defensa de la sociedad, de la juventud, de los valores - estarán sirviendo con sus argumentos a la mafia.

 

La heroína se dispara en Afganistán

La heroína se dispara en Afganistán

Informe de la ONU

                   No sólo las fuerzas de la OTAN sufren reveses en Afganistán. La creciente inseguridad ha facilitado el aumento de la superficie dedicada al cultivo del opio, del que se extrae la heroína. La cosecha afgana equivale al 75% de la producción mundial, según señala el informe anual de la agencia de la ONU encargada del narcotráfico (UNODC, según iniciales inglesas). El informe será presentado el jueves en Viena. En la otra punta del planeta, en Bolivia, UNDOC ha advertido al Gobierno de Evo Morales que "algunas de las medidas que se dispone a tomar incumplen las disposiciones de los tratados internacionales sobre control de drogas" y pueden favorecer la producción de cocaína. El grueso de la cocaína de Latinoamérica entra en Europa por España y Portugal.

En 2006, la superficie en la que se cultiva la adormidera, de la que se extrae el opio para fabricar heroína, aumentó en Afganistán un 59% -hasta alcanzar las 165.000 hectáreas- y la producción un 50%, hasta llegar a 6.100 toneladas. En Perú, primer productor latinoamericano, la amapola acapara sólo 1.500 hectáreas.

"En la provincia meridional de Helmand (Afganistán), donde los ataques de los talibán contra las fuerzas gubernamentales e internacionales se han incrementado, el cultivo ilícito aumentó en 69.300 hectáreas demostrando, una vez más, el vínculo entre una seguridad adecuada y la lucha contra los cultivos ilícitos", recalca el informe de UNODC.

Sólo seis de las 34 provincias afganas están hoy en días exentas de opio. La agencia de la ONU no lo precisa, pero el tráfico de heroína es, probablemente, la principal fuente de financiación de los talibanes que se enfrentan a la OTAN. Los tráficos en Afganistán han irradiado toda Asia Central. Irán no sólo es lugar de tránsito de la droga hacia Europa sino que ostenta ahora el récord mundial de consumo de opiáceos.

Si la heroína se exporta desde Afganistán, la cocaína tiene su origen en América Latina. La superficie dedicada al cultivo de la hoja de coca, de la que se extrae la cocaína, aumentó ligeramente (1.600 hectáreas) en los países andinos en 2005 hasta situarse en 159.600 hectáreas. La mitad (86.000 hectáreas) están en Colombia.

A la preocupación por Colombia se añade ahora con fuerza la que suscita Bolivia. "(...) Desde hace muchos años no respeta las obligaciones estipuladas en los tratados internacionales sobre control de drogas", según el informe, pero ahora va a peor con las nuevas normas que Evo Morales proyecta aplicar. UNODC le hace un llamamiento para que cumpla con sus compromisos.

Pese a estas malas noticias, en Bolivia la superficie dedicada a la coca disminuyó un 8% en 2005, último año del que hay datos disponibles, hasta quedarse en 25.400 hectáreas, mientras que en Perú la reducción fue del 4%, hasta las 48.200 hectáreas. El mayor incremento de cultivos tuvo, en cambio, lugar en una zona colindante entre Venezuela y Ecuador.

Europa es el segundo mercado mundial de consumo de cocaína después de Norteamérica. Cada año entran en el Viejo Continente unas 250 toneladas exportadas desde puertos de Colombia, Ecuador, Venezuela, Surinam, Argentina y Brasil.

"Para introducir cocaína en los países europeos, los traficantes han utilizado con creciente frecuencia rutas que atraviesan Portugal y España", subraya el estudio de UNODC. Tradicionalmente, la península Ibérica ya era el lugar de tránsito por donde penetraba el cannabis marroquí en Europa.

La policía española ha identificado tres grandes rutas, que tocan todas a África, por donde llega la cocaína hasta la Península. "Un desarrollo especialmente preocupante es que África se ha convertido en una escala importante en el tráfico de cocaína", se lamenta UNODC.

"Otro asunto inquietante es que las organizaciones criminales que trafican con cocaína en América Latina están estableciendo lazos con grupos criminales involucrados en el tráfico de cannabis entre Marruecos y España", prosigue la agencia de la ONU.

Prueba de ello es que a principios de mes, la policía marroquí incautó varios kilos de cocaína en el puerto de Dajla, otros 20 kilos aparecieron flotando cerca del puerto de El Jadida y las detenciones de traficantes se dispararon en el aeropuerto de Casablanca.

“Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”

“Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”

El alcalde Sammi no debe estar durmiendo bien. Su hermano, Iván, que tampoco debería estar durmiendo bien, lo está haciendo mejor, tiene menos que perder. La mamá del par de traviesos Morenos, nietos del generalísimo, no sabemos si duerme o no duerme, si sabe exactamente en lo que se han metido, o si apenas tiene la versión oficial y de prensa. Como sea, en las casas de los Moreno Rojas, por estos días no se debe estar durmiendo tan bien como debería hacerlo una familia que ha permanecido unida a lo largo de su dura carrera política.

A Papa Noel - al que la tierra debería haberse tragado, antes de asistir al triste espectáculo de la melcocha cortada en que terminó convertido su ensayo de “izquierda democrática” - el sueño deberá serle esquivo, desvaído. Doña Clara López tiene el sueño agitado, desde las épocas en que era Secretaria de Gobierno de Sammi. Ha hecho declaraciones tan tontas, que ni siquiera el buen consejo de su marido, la ha valido para representar bien un papel que le queda grande, dirigir el bestiario democrático. Sus tontísimas declaraciones, son lugares comunes burocráticos de los despachos, en nuestro caso, para tapar el espesor del rancio caldo en que terminó cocinándose su izquierda democrática, de la que ella es madrina.  Gustavo Petro tiene el sueño ligero, duerme con la metralleta junto a la cama, por si los unos, o por si los otros.

A papa Noel le preocupa que las denuncias salgan del Polo, llámese su querido Petro o cualquiera el que las haga. Prefiere que sobre el asunto se pronuncien los jueces. Lo cual, y a pesar de que es amigo del control político del partido sobre sus funcionarios públicos, prefiere que el asunto lo trate la justicia, convencido como está, que el asunto es de justicia, más que de política partidista.

La falta de sueño desvela a los honrados. La falta de sueño hace que Papá Noel, lejos de ser el líder sensato, el pensador político de la izquierda democrática que sepa conducir su partido en la tormenta, termine dando declaraciones tan tontas como las de Clara López. Está convencido que como el sector anapista del Polo, no apoyó a Petro en su campaña, él urdió una venganza. Qué curioso -y eso no le preocupa-  que le haya dado por “vengarse” denunciando el cartel de la contratación en el distrito especial. Petro dijo un año después de posesionado Sammi, que en su administración había un rancio estilo clientelista. Y papá Noel lo hizo por la misma época “…cuando yo era el presidente del partido, le reproché a Samuel Moreno que no era el Polo el que estaba gobernando en Bogotá, sino el uribismo, el liberalismo y los conservadores. Pero ahora el Polo se queda con el pecado y sin el perdón”.

En la lógica de Papá Noel, sería mejor que la Fiscalía detenga a Iván o a Sammi, a que Petro denuncie a su propio partido, para no hacerse cómplice. ¿No ha mirado acaso el bestiario multicolor que se destroza por el control político del esperpento? La lucha por el poder es el estilo, y los del Polo, carecen de estilo. Esa gris congregación de corruptos, anapistas, samperistas, mamertos, que se montaron en el carro de la “izquierda democrática”, para poner negocios atendidos por sus propios dueños.

¿Y el flamante Senador Robledo? Él, que jamás ha dormido, insomne como un lama, aliado con los despreciables, más solo que nunca en el congreso. El senador haría eco en sus desvelos, a las palabras de Adriano: tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse.

Negra espalda del tiempo

Negra espalda del tiempo

Javier Marías, peso pesado español de la novela. Publicó en 1989 Todas las almas, premio ciudad de Barcelona. Es un hombre de 16 novelas, un par de libros de cuentos y una traducción ejemplar del Tristram Sandy. Tiene sus obras publicadas a veinte idiomas y es hijo de un filósofo, Julián Marías.

En el capítulo final dice “no creo que esto vaya a ser una historia”. Como colofón a la descripción de su método de escritura “sin motivo ni apenas orden”. Así que el libro no es recomendable, para quienes vayan por una novela. Ni siquiera se le parece. Es un libro que en la contratapa de la edición de Alfagura, 1998, dice que es una “falsa novela”. Falso, no es una novela, ni siquiera falsa. Tampoco es la anti-novela de los franceses. La falta de motivo, de dirección, de ánimo para escribir, no es la misma. Que en el caso de aquellos, debería haber terminando con las anti novelas en el cesto, en vez de haberlas puesto en la mesa de los editores.

¿Entonces qué son esas cuatrocientas páginas que se dejan leer? ¿Un ensayo narrativo? El asunto del ensayo sería el problema más complicado de la estética, el del tiempo, el maldito tiempo, al que él aplica su gracia. Y que en el ensayo se presenta comprimido en una expresión que proviene de Shakespeare, “el revés del tiempo, su negra espalda”.

¿De qué se trata? El opuesto - revés - de algo tiene tres posibilidades de ser: algo distinto, como la cara del sello, algo igual como un auto o un avión, o algo anti simétrico, como el mundo al otro lado del espejo que encuentra Alicia al traspasarlo. Así que el tiempo de tener revés, lo sería en un des-tiempo, un contra-tiempo o un anti-tiempo. En la intersección del tiempo que ya fue, que está siendo, y que será, Marías se instala armado de largas y entretenidas anécdotas, que pareciera hilar casi al azar y de las cuales él mismo hace parte, ya no sabe si como autor o narrador, en el supuesto de que fuera el mismo.

       El problema del tiempo que se propone narrativamente, y que desde luego no resuelve con sus conjeturas especulativas, lo llevan a un segundo problema, la diferencia entre el tiempo real y el tiempo de la ficción. Comienza declarando que no ha confundido todavía ficción y realidad, aunque “si las he mezclado en más de una ocasión como todo el mundo”. Pero termina aceptando que de hecho ha tenido que confundirlas, para proponerse, más a la manera de un ensayista, un problema, cuya resolución pasa por un círculo vicioso ontológico, el de la negra espalda del tiempo.

Es un ensayo con relato, en el cual con una prosa sostenida, Marías le permite al lector no naufragar en los mares de Santa María la Redonda, de la que llegó a ser rey, por gracia de ese revés del tiempo, esa espalda, negra, que confunde sus sentidos. Insuficiente referencia para saber si la dirección del tiempo en la historia, va de atrás hacia adelante, o al revés.

¿El fin?

¿El fin?

A veces la nostalgia es más fuerte que la tecnología. Desde el inicio de la era digital se ha proclamado – unas veces con discreción académica, otras con indiscreción periodística- el fin del impreso, el fin del libro y el fin de la novela. La celeridad de los desarrollos tecnológicos, harían pensar que las proclamaciones no están exentas de sentido. Sin embargo, una mirada menos ingenua, haría notar que la nostalgia – esa cosa tan irracional e irritante – ha evitado ver hacia adelante, los espacios que se abren en la era digital a la lengua escrita.

Vayamos por partes. El fin del impreso es una cosa, que entre otras cosas tiene raíces en drásticas necesidades ambientales. Cuando nos informan que una edición dominical del New York Times consume quince hectáreas de bosques en la producción de papel, y sumamos la cantidad de bosque en el mundo que se gasta en impresos de periódicos y revistas, entenderemos que será la conservación de la naturaleza, por razones de subsistencia colectiva, la que impondrá el fin del impreso. Tener nostalgia del impreso, que no ha desaparecido y tardará en hacerlo, es como tener todavía nostalgia de la fotografía en blanco y negro, del cine mudo, el vaudeville, el miniaturismo o los autos de fe. De las extinciones del impreso, las primeras víctimas son las enciclopedias, los catálogos, próximamente los diccionarios y directorios telefónicos que consumen demasiada madera, en lo que alguien ha llamado la “deforestación letrada”.

En cuanto al fin del libro, es una nostalgia embriagada de miopía. Su primera consecuencia es no distinguir entre el formato de celulosa y el contenido alfabético del libro. El libro es más que el soporte, más que el formato, más que el sistema de escritura, es el espacio de sentido que abren las palabras en el orden de un autor a un lector. La era digital abrió al libro, un nuevo sistema de escritura. Por gracia de la tecnología pasamos de la época de las escrituras lineales, a las escrituras neurales, del texto al hipertexto. Es una ganancia arrasadora, que por sí misma barrería las nostalgias del impreso. Eco es quien ha advertido de la vida finita de la celulosa, que arde a 451º fahrenheit.

El fin de la novela, que no sería el fin del libro, es un argumento de doble filo. De un lado, una postura lánguida, un historicismo flaco cargado del escepticismo ilustrado que puso de moda el finado Emil Cioran, alma bendita. La novela - género de géneros – es una propuesta capaz de comprometerlos a todos y que produce un efecto, que solo ella es capaz de provocar. Mientras no aparezca algo más que la novela, es decir, algo que sea novela y algo más, la novela será imprescindible. Nada nos dará lo que ella.

Pero de otro filo, es que la novela desaparezca por falta de lectores. Una hipótesis más aguda y más sobrecogedora. Ni el fascismo contra la cultura escrita, ni el fuego de las bibliotecas, ni el fin de la celulosa, del impreso, habrían dado fin al género. Sino que la novela perdería pertinencia histórica si ya no hubiera quien leyese. El filo hipotético de la anticipación, no encuentra un argumento más pavoroso, pero más probable, que el del fin de los lectores. 

Mina de San José. Copiapó

Mina de San José. Copiapó

Estar a siete cuadras bajo la superficie de la tierra, para almas aéreas y temerosas, es de por sí un vértigo paranoico, que nos deja con las manos frías. Yo no sería capaz de estar ni siquiera en una trinchera. No es que le tenga respeto a la madre tierra, a la pacha mama, es que le tengo pavor. Con menos cobardía me atrevería a dar vueltas a su alrededor, orbitando en una cápsula. ¿Qué decir entonces? ¿Qué sentir de estar a siete cuadras y atrapados?

Que todos eran mineros, avezados, de familias de mineros regadas en el desierto de Atacama, hombres experimentados, rudos, resistentes, conocedores de las tripas de la tierra, como que las han estado hurgando desde que llegaron. De acuerdo. ¿Pero es eso solamente lo que les permitió sobrevivir 75 días en el intestino de la mama pacha? Todos no lo eran. Me pregunto si fue la tradición de minería la que los salvó. Obreros, asalariados, trabajando en minas que no reúnen los estándares de seguridad.

Los indigenistas nos dirían que los mineros tienen un pacto cósmico con la tierra. Fue ella la que los salvó. No quiso ser demoledora, simplemente los probó. Los marxistas nos dirían que fue el instinto de clase el que los salvó, la fortaleza ideológica que les permitió enfrentar a la naturaleza. Los liberales nos dirían que son conocedores del oficio, buenos trabajadores, que los equipos y la seguridad minera les dieron condiciones de subsistencia. Lo curas dirían que los salvó la fe, todos ellos creyentes se encomendaron al Señor, que es más poderoso que la pacha mama.

Yo digo que hubo tres cosas que los salvaron, el conocimiento que tenían de la mina y el deseo de sus mujeres, sus familias. El amor, el conocimiento y el oxigeno. Sin duda alguna la estrella del evento El sufrimiento por el sufrimiento de sus familias, es ya de por sí una sobrecarga letal. El miedo profundo de estar atrapados, lo puede a uno matar antes de que lo mate la falta de oxígeno y de alimento. Y por más coraje, conocimiento y amor, sin oxigeno se habrían asfixiado. Si se salvaron fue porque la desesperación no los invadió. Respondieron organizadamente, con un jefe, un segundo, un tercero, equipos, electricistas, geólogos naturales. Tuvieron una actitud de sobrevivientes todo el tiempo.

Por encima, el vencedor definitivo, fue la tecnología. Megabrocas de revolución continua, potenciadas para taladrar roca viva. De la fortaleza del diamante, aceradas agujas que penetraron a la pacha mama. Sin tecnología estarían muertos. Los cálculos más sagaces advirtieron que solo a principios de diciembre llegarían al socavón. Sin tecnología, una vez hecho el ducto revestido, no los habrían podido sacar con la misma celeridad, ni con menor riesgo. La tecnología es más poderosa que los vaticinios

Me pareció que aquello ocurría en un país europeo. Presidente, Ministros, rescatistas, mecánicos, mineros ingenieros, militares, diseñadores, geólogos, todos con sus cascos y chalecos actuando con un mismo libreto. Los rescatistas, los buzos de la marina, los paramédicos, todos como hormigas civilizadas trabajando para rescatar a los 33 mineros. La efectividad, el uso del tiempo, el manejo de la información, el orden en que se los vio, me pareció como si en vez de chilenos fueran rusos. Cuando los mineros iban saliendo del Fénix, los dejaban saludar, los pasaban a la camilla y los entraban a un blanquísimo hospital, que no parecía estar en la mina. Como si todo no hubiera sido más que un reality, y ahora estuvieran ingresando al estudio.

Un minero atrapado, seguramente como otros, tenía dos mujeres antes del accidente. Las dos de él fueron a San José a saber de su hombre, estuvieron esperando junto a las mujeres de los otros, hasta que los sacaron. Cuando el hombre salió del fénix, tras abrir la rejilla después de 75 días atrapado, las vio mientras sus ojos se acostumbraban a la luz. Una a un lado, la otra al otro y en la mitad, a la mujer del Presidente, junto a cámaras de televisión de todo el mundo. El pobre hombre vaciló unos instantes, y sin reponerse de la súbita emoción de sentir que una cosa de tres se había vuelto asunto del mundo, exclamó ante las cámaras

¡Tragame tierra!

Un fantasma recorre Ecuador

Un fantasma recorre Ecuador

 No más de mil policías de una fuerza que reúne 70.000 hombres, se tomaron el jueves pasado el principal cuartel policial de Quito, Guayaquil y otras ciudades, en protesta contra la ley de Servicios Públicos, que afecta sus primas, bonificaciones y prestaciones extra-salariales. Se diría escuetamente que una parte de la policía salió a protestar por las vías de hecho contra un golpe al bolsillo.  El ejército entre tanto estuvo mirando desde la barrera, y solo intervino cuando “secuestraron” al presidente en un hospital a donde había sido llevado para darle los primeros auxilios, tras un ataque con gases lacrimógenos. Los indios quietos.    

Efectivos de la fuerza aérea procedieron a cerrar las instalaciones del aeropuerto de la capital. El administrador del aeropuerto, Philippe Baril, dijo que alrededor de 300 militares cerraron las pistas del lugar, y que unos 700 pasajeros se vieron afectados por la medida.

Correita denunció "un intento de golpe de Estado" detrás del cual estaría el ex presidente Lucio Gutiérrez. Al que el régimen, casi desde que empezó el gobierno, responsabiliza de todos los actos furibundos de oposición. Mico-mandante y Evo acusaron a los Estados Unidos de estar detrás del intento de golpe de estado. Según ellos, ensayaron un levantamiento  para liquidar el ensayo de “socialismo democrático” en el Ecuador. Los liberales dijeron que se trató de "un atentado a la democracia".

Los policías, muy conscientes de sus derechos, incluyendo el derecho gremial a la protesta de hecho, dejaron ver que no se toman muy en serio la limitación constitucional de tal derecho. Si estuvieron los Estados Unidos detrás de la intentona - lo que no sería raro - , si fue Lucio, y por ende la oligarquía desplazada del poder por Correita, lo que se vio es que no tenían ni la fortaleza, ni la contundencia, ni los acuerdos, ni la cantidad de efectivos suficientes, para sacarlo. Pero aún más grave que el levantamiento policial, fue la actitud vacilante del ejército frente al hecho, las acciones de la fuerza área que contribuyeron al desorden, cerrando los aeropuertos. Por lo pronto lo que Correa debe temer es que sus fuerzas armadas, por acción u omisión, no parecerían estar dispuestas a jugársela por la defensa del proyecto de “socialismo democrático”. Un campanazo de alerta contra Correita, y sus similares en América Latina.

Las alarmas se prendieron, no sin razón, al punto que a la media noche, tras la llegada de Mico-mandante a Buenos Aires, la Unasur entró en sesión  de emergencia. Todos los gobernantes entendieron que lo que pasó, sea el responsable quien sea, es un primer anuncio de lo que podría sucederles a los gobiernos autoritarios y corruptos que hoy campean en el continente, a nombre de ese “socialismo” pálido y arrogante que ha hecho carrera antidemocrática.

Bien pude temer Correa por su estabilidad, y todos los presidentes que se le parecen, quienes sin una base social sólida, y con unas fuerzas armadas que estarían ensayando una primera intentona de recambio en el poder, han comenzado a hacer sonar sus sables en los cuarteles y en las calles.

Es posible que por ahora se haya conjurado a las fuerzas armadas opositoras, que de haber podido linchan a Correita sin remordimiento. Lo que queda en claro, es que el monopolio legal de la fuerza se ha resquebrajado, y que si el levantamiento no terminó en un golpe, no es porque no hayan querido, sino porque no pudieron. A futuro estarán conspirando, a la espera de que las circunstancias se abran para asestar el golpe de gracia, aprovechando la dislocación de la unidad política al interior de las fuerzas armadas.

Falta que las fuerzas armadas, de manera más contundente unifiquen su voluntad, y que los indios se decidan a intervenir para que los días de Correita estén contados. Si no lo lograron, es porque un golpe de estado en el Ecuador sin los indios, es como una fiesta sin música.

Sí hay muerto malo

Sí hay muerto malo

Dicen que no es bueno alegrarse de la muerte de nadie. Posiblemente sea cierto. Aunque de la de Víctor Julio Suarez Rojas para nada nos entristecemos. Un campesino cundinamarqués que desde los 16 años se fue a buscar a las Farc a la tierra de Juan de la Cruz Varela. Comenzó desde abajo hasta llegar a  ser el jefe militar, el que imponía la táctica de guerra contra la sociedad colombiana, del cartel rojo. Tenía gustos de mafioso: exhibirse como el mejor jinete a lomo de un caballo de paso de 60.000 dólares, atragantarse de paella hecha en los campamentos, ser probador oficial de las milicianas y llevar un reloj rolex en la mano izquierda, avaluado en 13.000 dólares. Era un señor de la guerra, déspota, osado, a quien la diabetes se los estaba tragando. Terminó viviendo como una rata cebada, en agujeros bajo tierra, entre paredones de concreto, surcados por laberintos húmedos y sin aire. Murió enterrado por las bombas enemigas en el subsuelo de su cruzada.

El Santo dijo que había caído el “símbolo del terror”. Me pregunto, de ser cierto, qué podría ser de las Farc sin el símbolo. Con la muerte de el negro Tomás, les quebraron la red comercial, con la muerte de Reyes les quebraron la diplomacia, con la muerte de Jojoy, les quebraron la guerra. Falta Cano,   el animal político-militar aislado, el acosado, víctima de la soledad. Los otros están en Venezuela. El Santo les dijo: vamos por ustedes. Bonita “operación bienvenida” la que lo puso en el 90% de popularidad, con la que pudo jactarse cómodamente en la sesión plenaria de Naciones Unidas, la que le dio para hacerle chiste en un relativo buen inglés a Obama. Y la que políticamente lo hace más fuerte ante Uribe.

La historia es esta: en una comunicación de la guerrilla, la inteligencia se enteró del pedido de un “calzado especial” para el camarada. La diabetes le había llagado a los pies. Así que le prepararon uno especial, le introdujeron en un tacón, perfectamente camuflado, un GPS,  que estuvo enviando señales de ubicación hasta el bombardeo. El lunes, una vez detectado, le hicieron el primer ataque con bombas inteligentes, pero Jojoy más inteligente se les fugó. En el ataque del miércoles a la madrugada, lo sorprendieron a las dos treinta de la madrugada, mientras revisaba unos papeles, y con una carga vertical de bombas inteligentes, lo sepultaron en su propio bunker.

Cuba, castillo de la pureza

Cuba, castillo de la pureza

Bloguero cubano

Los ubúes Castro y desde luego todos sus funcionarios y sus achichincles, más sus fans y propagandistas del exterior, claman siempre contra el bloqueo que les inflige el monstruo capitalista (y que en realidad no es más que el embargo cada vez menos real que mantiene el gobierno estaounidense), pero nada dicen del bloqueo interior que ellos imponen a los cubanos para que no se contaminen de asuntos exóticos y para que Cuba, así preservada de la corruptora historia inmediata, siga siendo el castillo de la pureza castrista. De esto habla hoy (24 de septiembre de 2010) Yoani Sánchez en su blog Generación Y: El radio que me regalaron por mi último cumpleaños dormita –lleno de polvo– sobre un librero. Para qué encenderlo si apenas puedo escuchar algo. Ni siquiera las emisoras nacionales se oyen bien en esta zona llena de altos ministerios y de antenas que se usan para obstruir las transmisiones de onda corta que entran al país. Yo, con la ilusión de poder escuchar la Deutsche Welle para mantener vivo el idioma alemán y la bocina lanzando un zumbido en lugar del esperado “GutenTag”.

En medio de una verdadera guerra de frecuencias radiales vivimos sobre esta Isla. Por un lado, la emisora llamada Radio Martí que se trasmite desde Estados Unidos, prohibida pero sumamente popular entre mis compatriotas y, por el otro, los zumbidos que se utilizan para silenciarla. A los aparatos receptores que se venden en las tiendas oficiales les extraen el módulo que permite oír las emisiones extranjeras y la policía tiene práctica en detectar en las azoteas los artilugios que ayuden a captar mejor esas señales.

Pero en el interior de las casas la gente busca el lugar, ya sea en una esquina, cerca de una ventana o pegado al techo, donde el radio logra dejar a un lado el pitido de las insoportables interferencias. Es común ver a alguien tendido en el piso mientras localiza el punto exacto en el que la programación local queda opacada por esa otra que nos llega desde afuera. No importa lo que estén trasmitiendo al otro lado, no importa siquiera si es un aburrido programa musical, un noticiario en inglés o el parte meteorológico de otra zona del mundo. Lo que resulta un bálsamo para los oídos es que suena diferente, que se aparta de esa mezcla de consignas y prosa sin libertad que trasmite cada día la radio cubana.

 El radio que me regalaron por mi último cumpleaños dormita –lleno de polvo– sobre un librero. Para qué encenderlo si apenas puedo escuchar algo. Ni siquiera las emisoras nacionales se oyen bien en esta zona llena de altos ministerios y de antenas que se usan para obstruir las transmisiones de onda corta que entran al país. Yo, con la ilusión de poder escuchar la Deutsche Welle para mantener vivo el idioma alemán y la bocina lanzando un zumbido en lugar del esperado “GutenTag”.

En medio de una verdadera guerra de frecuencias radiales vivimos sobre esta Isla. Por un lado, la emisora llamada Radio Martí que se trasmite desde Estados Unidos, prohibida pero sumamente popular entre mis compatriotas y, por el otro, los zumbidos que se utilizan para silenciarla. A los aparatos receptores que se venden en las tiendas oficiales les extraen el módulo que permite oír las emisiones extranjeras y la policía tiene práctica en detectar en las azoteas los artilugios que ayuden a captar mejor esas señales.

Pero en el interior de las casas la gente busca el lugar, ya sea en una esquina, cerca de una ventana o pegado al techo, donde el radio logra dejar a un lado el pitido de las insoportables interferencias. Es común ver a alguien tendido en el piso mientras localiza el punto exacto en el que la programación local queda opacada por esa otra que nos llega desde afuera. No importa lo que estén trasmitiendo al otro lado, no importa siquiera si es un aburrido programa musical, un noticiario en inglés o el parte meteorológico de otra zona del mundo. Lo que resulta un bálsamo para los oídos es que suena diferente, que se aparta de esa mezcla de consignas y prosa sin libertad que trasmite cada día la radio cubana.

¿Quién se merece a Pachito Santos?

¿Quién se merece a Pachito Santos?

A Don Juan Gossaín, Director de Noticias de RCN  durante 26 años, un día le dio por no querer madrugar más para ir a la cabina radial, que unos años atrás había hecho armar en Cartagena, desde donde llevaba la batuta informativo del medio, cerca al mar. Está viejo y lo que quiere es levantarse para  salir al jardín a leer. Coincidió su retiro, con el final del gobierno de Monseñor Uribe, que dejó desempleado a Pachito Santos, un vicepresidente de mentira, con peinado de pajecito.

RCN, de la entraña uribista, aparato mediático de la seguridad democrática, negocio de negocios, apalancado con los favores y las prerrogativas del gobierno y la Comisión Nacional de Televisión, se encontró un día con que había perdido  a “la voz”, el literato, el costeño letrado, el ilustrado de la voz grave, que habla dejando ver los puntos y las comas, con la dicción profesional de un doblante, el académico de la lengua, al esclavo de los diccionarios.

¿Y con qué se encontraron los oyentes? Con un hombrecillo de voz nasal nerviosa, tono de bachiller aplicado, el titubeante ilustre, sin tono, sin humor, con la voz fría, pero ante todo metido en el papel que el Patrón le ordenó: ser el defensor mediático de la fallida seguridad democrática, de la conspiración, de la refundación. Pachito, el cómplice absoluto, escudero en flagrancia de Monseñor, símbolo contrahecho de la seguridad democrática. El idiota más útil de la radio colombiana.

Lo que Pachito debería hacer, es llamar a la mesa de trabajo del master central de RCN, a José Obdulio Gaviria – con emisora digital - , Fernando Londoño – con programa radial -  Ernesto Yamure – con columna escrita - , a Lucero Cortez y a Pachita Toro, para que le hagan la segunda, la misma que le hicieron al régimen durante ocho años. Podría ser la fórmula de sintonía.   

Ahora Pachito se levanta todos los días a las cuatro de la mañana, la mujer le hace la lonchera y sale con sus escoltas para ir a trabajar como defensor radial, con horario de Director, durante toda la mañana, en los micrófonos del emporio. El encargo es hacer el trabajo sucio de limpiar el gobierno de Monseñor. Un papel tan estéril como indigno, que resulta digno de él.

RCN merece el boicot de sus oyentes, el rechazo a la elección de Pachito como “defensor” del oyente, cuando el progresivo destape de las andanzas de Monseñor, se anuncia con más argumentos y pruebas. Pero mucho antes de que Pachito haya impedido que sus oyentes deserten, su patrón le habrá de hacer otro pedido. Encargarse de la vuelta de la alcaldía de Bogotá.

La oscura orden a todas las oscuras huestes del uribismo, es la de levantarse durante las elecciones para alcaldes, con el segundo cargo más importante del país, en el que se pondrá a Pachito, como si Bogotá necesitara a Pachito. Si los verdes, los amarillos y algunos rojos, no son capaces de impedir que en las urnas, Monseñor se tome por asalto la alcaldía de Bogotá, será porque nos mereceremos a Pachito.

Según el último estudio de audiencia radial (Ecara) Caracol– Julio Sánchez y Darío Arizmendi – tiene una sintonía de 62% más que RCN. Dobla el número de oyentes. Así que a última hora, ya uno no sabe qué pensar. Haber puesto a Pachito, que utiliza el mismo diccionario de Don Juan, para pararse, resulta ser un buen negocio, más para Monseñor, que para RCN.

Deseamos a RCN, de todo corazón, que se quede sin oyentes. Y a Bogotá, que se quede sin Pachito.

"Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel"

"Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel"

 ¿Qué ha pasado con su permiso de salida para acudir a la entrega del premio?

La primera vez que intenté salir del país tras abrir mi blog ‘Generación Y’ en 2007 fue para recibir el premio Ortega y Gasset en mayo de 2008. Desde entonces he recibido al menos siete negativas directas de viaje.

Lo que ha ocurrido ahora es que han seleccionado la estrategia de no darme respuesta, dilatar el trámite. Me dijeron el viernes pasado que volviera este viernes, pero estaba claro para ellos que la ceremonia [que era el pasado lunes] había pasado.

Es la forma de penalizarme y también creo que tienen el temor de que un viaje al extranjero, sabiendo que voy a regresar, pueda potenciarme en mis conocimientos tecnológicos. Si pudiera salir, interactuar con las personas que hacen periodismo digital, con los bloggers de otras naciones, con los internautas, los informáticos… traería una dosis de información y de conocimientos técnicos en una importantísima hora para el fenómeno de lo blogosfera alternativa.

¿Se siente vigilada en su país?

Sí, me siento vigilada. Lo que pasa es que evito que eso me convierta en una neurótica, porque no tengo nada que esconder.

Las personas que vigilan en el bajo de mi casa –vivo en un edificio de 14 pisos con 144 apartamentos donde es vox populi que hay hombres ahí abajo a la espera de que mi esposo y yo salgamos para seguirnos- lo único que podrán notar es cuándo visito a mis amigos, en qué trabajo, cuándo salgo con mi memory flash a conectarme a un hotel para un texto que inmediatamente se hará público. De manera que como no trafico con armas, ni tengo ningún plan para atacar una fortaleza militar, es bien poco lo que pueden sacar de mí.

¿Qué sucede a la hora de utilizar el correo electrónico?

No tenemos acceso a internet en casa. Un ciudadano como yo no puede contratar una conexión doméstica, eso es un privilegio para altos funcionarios.

Tenemos que conectarnos en los hoteles, donde las conexiones son filtradas y donde hay muchas herramientas de lo que llamamos “programas carnívoros” para secuestrar información privada.

Alguna vez la han llamado la atención directamente...

De muchas maneras lo han hecho. La primera vez que me citaron a una estación de policía fue en diciembre del año 2008 y la frase que me dijeron nunca la voy a olvidar, porque sin preguntarme cuáles eran mis propósitos, pasaron a la amenaza verbal y me dijeron: “usted está descalificada para el diálogo” y además “ha traspasado todos los límites”. Ahí fue donde me enteré que había la intención de un diálogo…

¿Y ahora, mientras hablamos por teléfono?

Ellos -estoy segura- en este momento están al otro lado de la línea. He hecho algunas pruebas de hacer determinadas citas por la vía telefónica y después cuando llego a los lugares a la hora acordada están allí.

De todas maneras a mí me gusta pensar que algo queda en ellos, algo queda en el verdugo o la víctima. Y si están ahí, saben que no soy una persona que está incitando a la violencia ni a la venganza, sino que simplemente quiere tener un espacio de opinión en su propio país.

¿Qué le sigue impulsando a escribir a pesar de las dificultades?

Me siento muy responsable con las personas que me leen, con esa comunidad de cubanos de dentro y de fuera que se ven reflejados en mis palabras o al menos las utilizan como contrapunteo a sus propias opiniones.

Me impulsan las historias cotidianas y el silencio sobre temas fundamentales. Hay que narrar a toda velocidad estas escenas del naufragio que se van a perder si no las contamos ahora.

También mi familia, y mirarle a la cara a mi hijo de 15 años y temer que un día me vaya a preguntar “y tú qué hiciste”.

¿Está cambiando algo en la isla con anuncios como el del permiso para crear empresas privadas?

Me encantaría ser optimista, pero todavía no he oído un compromiso público y real de las autoridades cubanas con estos cambios lentos y superficiales que se han hecho.

Muchos de estos cambios se están produciendo porque no hay otra alternativa, pero ninguna de esas medidas, como puede ser ampliar el listado de profesiones por cuenta propia, están avaladas por un juramento de Raúl Castro de que no se va a volver a echar atrás.

Ya vivimos algo similar con el “maleconazo” del 5 de agosto de 1994, cuando la población se lanzó a la calle. Entonces el Gobierno abrió un tanto la válvula para aflojar la presión. Se creó la posibilidad de abrir restaurantes, rentar habitaciones y un montón de profesiones por cuenta propia que después fueron siendo asfixiadas paulatinamente. Mientras no exista un compromiso, hay muchísimas reticencias a dejarse engatusar otra vez por los supuestos cantos de sirena de la apertura.

¿Qué me dice de la vuelta a la esfera pública de Fidel Castro?

Es un hombre que ha estado 50 años al mando de un país, tratando de hacer la nación a su imagen y semejanza, utilizando el micrófono como su arma principal y está claro que para él es prácticamente insoportable ceder ese espacio.

Ha vuelto porque evidentemente está un poco más recuperado de salud. Sin embargo, [en la práctica] Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel Castro. Ese va a ser el resultado.

Este hombre, anciano y con muchísimos deslices verbales, está sepultando para el futuro la imagen que podía quedar del que otrora fue el comandante en jefe. Estoy segura de que mi hijo Teo, que es un adolescente ahora, lo recordará por estas últimas incursiones.

Pronto la UE debatirá si mantener o no la llamada “posición común” frente a Cuba. Varios ex presos exiliados ahora en España ya han indicado que no quieren que se levante. ¿Usted qué opina?

Yo soy enemiga del bloqueo norteamericano hacia Cuba. Sin embargo, [en el caso de] la “posición común”, que es una sanción política a nivel de gobierno, me parece que las autoridades de la isla no han hecho nada para merecer el levantamiento de esa posición que fue impuesta por ciertas condiciones políticas y sociales que hoy en día siguen siendo las mismas.

Quizá sí sea el momento para replantearse la posición. No debe ser solo un memorándum de cancillerías de gobierno, hay que crear una verdadera posición común de solidaridad hacia el pueblo cubano: a través de información, microcréditos, infraestructuras, intercambio cultural y ciudadano.

¿Qué cree que es lo primero que debería cambiar en Cuba para que las cosas mejoren?

Yo no soy una economista, pero conozco un abracadabra: dejar opinar a todo aquel que quiera. Porque me consta que en las gavetas [los cajones], escondidos de la luz pública por temor al castigo, hay un montón de propuestas para solucionar los problemas económicos, sociales y cotidianos.

[Pero] todos nos sentimos con un pie en prisión [y] mientras no se despenalice la discrepancia en Cuba, no aflorarán esos bálsamos.

El arte de ser leído

El arte de ser leído

Las presentaciones públicas de los libros no han cambiado mucho desde la época de los lanzamientos de rollos y códex en la Roma del siglo primero. En la época, el editor que generalmente era el librero, hacía - una presentación –alabanza de lo publicado. Publicarlo, era leerlo por primera vez en público. La lectura solía ser de distinta duración. Dependía de qué tan bueno como lector público era el autor, y del tema. Hoy, el presentador aunque podría ser el editor, en la mayor parte de los casos, es otro autor. Alguien capaz de leer el libro como escritor y poder tener una conversación inteligente con el autor.

La publicación siempre expone al autor. Las presentaciones editoriales se hacen para que la exposición beneficie la imagen del autor, el libro y al sello. Eso justamente les ha dado un aire pesadamente uniforme, casi sospechoso, porque si le creemos a los lanzamientos no hay libro malo. Nada riñe más con la crítica literaria que un lanzamiento.

Podría ser, y ya lo hemos experimentado, que el lanzamiento se saliera de su cauce, y por motivos ajenos a la voluntad del autor, entrara en la zona incontrolada de la crítica. Cuando lanzamos el Segundo disparo, invitamos a un profesor de la universidad y a un escritor, para que hablaran con los autores. El primero aunque había leído el libro y lo había glosado con marcador amarillo, había olvidado traer sus gafas. Confeso, además, con amanerado cinismo que de noche no veía el amarillo. Y el otro, apenas había leído algo. Así que optaron, el primero, por hablar mal del libro, y el segundo, por hablar bien. Naturalmente el auditorio se desconcertó, tanto como los autores. La sorpresa de la “crítica” pesó más que el reconocimiento.

Lo más estimulante para un autor durante el lanzamiento, es encontrarse con un buen lector, sea o no escritor. Podría ser que uno estuviera de acuerdo con Estanislao Zuleta, quien decía que se escribe para escritores, con lo cual una conversación, durante la presentación, sería un diálogo en la misma clave, originada en el oficio común de leer y escribir.

Hace tres días estuve lanzando mi libro Cuidado con el amor en la fiesta del libro de Medellín. Tuve la fortuna de que fuera Mario Mendoza, el lector que lo presentase. Había hecho una lectura por capas. Una lectura argumental, una lectura de las historias subyacentes, una lectura de los personajes. Había leído entre líneas, había leído al autor, leyó las atmósferas. Y fue capaz de adivinar una inefable cercanía entre su “estética de borde” y el abismo al que muchos de los personajes del libro se precipitan por presión o voluntad. Así que cuando comenzó a hablar, me sentí completamente desnudo, conocía él, más del libro que yo mismo, atisbó los pliegues de la ambigüedad atmosférica de los bordes y los abismos, para la que autor y personajes han debido entrar en tórridas y oblicuas complicidades. Mientras él me preguntaba, sentí haber sido leído con el descaro de quien entra al libro como Pedro por su casa, como quien mira con el ojo educado en los bordes, al extranjero que se pasea por el filo de sus páginas.

Se me ha ocurrido que una buena forma de presentar un libro sería la doble invitación. Sentar con el autor a un defensor y a un detractor. El riesgo que se corre - no lo ignoro -  es que el detractor resulte ser un lector más eficiente y agudo que el defensor. Aún así, sería una forma plural de introducir la crítica literaria a los lanzamientos. Estoy seguro que ganarían en intensidad y emoción, aunque el autor saliera incinerado el mismo día en que el libro se ponga en la calle.

“Que nadie queme el Corán”

“Que nadie queme el Corán”

La iglesia bautista, Dove World Outreach Center, creada en 1986 en Gainesville, al sudeste de la Florida, prevé quemar el Corán públicamente, mañana en el noveno aniversario del 11-S. Pero va más allá, ha propuesto a otras iglesias instaurar una jornada internacional de quema del Corán.

Si mañana queman el Corán – hay noticias respecto a que podrían echar para atrás – estarán quemando a los hombres, los ángeles y los dioses, que en algo tuvieron que ver con la edición del libro. "Estamos firmemente determinados a hacerlo”, dijo ayer a CNN, el pastor Terry Jones, bautista y homofóbico.

Me opongo a que se quemen hombres, ángeles y dioses, por eso me opongo a quemar libros. Es como si en Afganistán los talibanes consagraran un día para la quema de biblias. Con seguridad el pastor Jones, protestaría. El sabe que va a ofender al Islam, pero considera que el mensaje anti-islam, que alguien tiene que dar a occidente, vale más que el riesgo.

El General David Petraeus, comandante en jefe de todas las fuerzas militares de ocupación en Afganistán, dice que es una absoluta estupidez: es gasolina para el Islam contra USA. "Podría poner en peligro tanto a las tropas como al esfuerzo global en Afganistán. Son tales acciones las que a los talibanes les servirían para desestabilizarnos” añadió el General.

Por primera vez en mi vida me encuentro concurriendo en una opinión con el Obsservatore Romano:”Que nadie queme el Corán" ha ordenado en su editorial de ayer. "Aconsejamos a los países occidentales que impidan la explotación de la libertad de expresión para insultar los libros sagrados, de lo contrario los sentimientos que provocaría en las naciones musulmanas no podrían ser controlados", afirmó el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast.

La Casa Blanca, el Vaticano, Irán y la Otán le han pedido al Pastor que suspenda la quema del libro. Pero  Terry Jones ha asegurado que a pesar de las "presiones" seguirá adelante con sus planes. Una organización que reúne a 20.000 iglesias cristianas protestantes de Indonesia, envió una carta a Barack Obama, pidiéndole que detenga al Pastor.

Cualquier cosa se podrá decir de un hombre que amenaza con quemar libros, menos, que no puso a todo el mundo, pendiente de su quema el sábado en la Florida. Un hombre de casi sesenta años, que pareciera haber escapado de la película de Scorcese, Pandillas de Nueva York. El Pastor Jones ha hecho que la Interpol haya lanzado una señal de alarma a 188 países, frente al acto de incineración, mañana en la Florida.

Si solamente hay algo peor que quemar libros, que es no leerlos, aún así, ni el Corán, El Capital, La María y las novelas de Álvaro Mutis, merecen por una y misma razón, ser pasados por el fuego. Frente a la barbarie, protagonista de todas las quemas de libros, desde las de los libros sofistas en la Grecia antigua, hasta la de la Biblioteca Nacional en Bagdad en el 2003, no se puede responder con la misma barbarie: contra la barbarie civilización.

Con toda la comunidad internacional en su contra,  Jones, ha señalado a última hora que "reconsideraría" su iniciativa, si la Casa Blanca así se lo pidiera,  a USA Today.

Fin de la historia: Dan Goodgame, portavoz del popular servicio de alojamiento web Rackspace Hosting, tras una llamada de la Casa Blanca, ha anunciado hoy, el cierre de la página del Pastor en la Internet. En vez de quemarla la hacen desaparecer.

Calidad en veremos

Calidad en veremos

El problema más complicado de la calidad educativa, es que casi nadie sabe qué es esa vaina. Mejor dicho, es todo y es nada. Todo tiene que ver con la calidad, dicen los más astutos. Y no mienten. Pero entonces díganos, cómo subir la calidad en todo. Eso sí que no lo sabe nadie.  Es un problema de conocimiento aplicado.

Hace unos cuatro o cinco días escuché a la Señora María Fernanda Campo, nueva Ministra de Educación, hablando por la radio, sobre la calidad. Lo primero que le explicaron cuando llegó de la Cámara de Comercio, de la que era Presidente, al Ministerio, fue la cobertura, y ya. Es algo que todos  saben qué es y cómo se amplía: subcontratando colegios privados, hacinando estudiantes, ampliando empréstitos, ampliando la planta de maestros, construyendo locales. ¿Cómo no lo van a saber, si es que con eso es que se hacen propaganda?  Las cifras de ampliación son su argumento.  Cuando a la buena Señora le preguntaron por la calidad, dijo lo que había que decir, y sin embargo no dijo nada: hay que capacitar a los maestros, invertir en tecnología para las aulas, modificar la intensidad horaria y revisar el currículo.

Llevamos los últimos treinta años, repitiendo la fórmula y la calidad sigue para abajo. ¿Qué como lo sabemos? Creyéndole al resultado de las pruebas Pisa, al estado de  las competencias cuantificadas en las pruebas Icfes, al incremento incontenible de la violencia en las escuelas, a las enormes dificultades de los estudiantes que entran a la educación superior, para leer y para escribir, a la pobreza de opinión del estudiante promedio, al bajo perfil académico de los docentes, a las pruebas censales.

El gobierno de Monseñor, con su inefable “revolución educativa”, desde luego que consiguió subir la cobertura, con el perverso recurso de delegarle la educación a colegios privados, la mayoría de muy baja calidad, invirtiendo intensivamente los empréstitos,  condicionando el pago salarial al número de estudiantes matriculados y no permitiendo que perdiese el año, más del 5% de los estudiantes. Es decir que la aprobación académica ya no es un problema de calidad, de mérito académico, de aprendizaje, sino de cupos. En un grupo de veinte estudiantes, independientemente de la calidad, el resultado, el rendimiento, la disciplina, solo puede perder uno. Es el golpe más bajo a la calidad educativa que gobierno alguno le haya dado. Con el argumento “académico” de que el cupo desestimula la deserción. Valiente revolución que arruinó la competencia de calidad, el valor del resultado y el sentido de la evaluación y la eficacia.

La revolución educativa, en términos de salud, equivale a criar niños gordos y desnutridos.

Ahora la nueva Ministra nos repite la fórmula, aprendió bien la lección. Pero vuelve la pregunta ¿Cómo? ¿Cómo formar maestros de alta calidad? ¿Cómo incorporar eficientemente la tecnología al aula? ¿En cuántas horas subir la intensidad de horas/año? (Hoy no pasa de 550). ¿Cómo enseñar a leer y a escribir? ¿Cómo educar en valores de convivencia, solidaridad, equidad? ¿Cómo hacer creativo el aprendizaje? ¿Cómo subir las competencias básicas a la media internacional?

Y que no nos vengan a decir que hay planes, programas, proyectos, estudios, comisiones y foros. Que lo hagan, si son capaces, y suban todos los indicadores de calidad, para que la educación no sea la víctima publicitaria de los gobiernos, que  confunden la salud con el Sisben, desarrollo económico con desarrollo humano y crecimiento con equidad.

Si la educación quiere jugar el papel inclusor, con el que todos los gobiernos sermonean sin compasión, deben primero que todo aprender qué es la calidad y cómo se sube. Todo lo demás es un fraude.