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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

El arte de convertir a los escritores en personajes a costa de la prensa

El arte de convertir a los escritores en personajes a costa de la prensa

“La técnica consistía  en dirigirse a los pequeños diarios  de provincia. No pagaban mucho pero compraban todo”. Su nombre, Tommasso Debenedetti, italiano por supuesto, profesor de historia, y como Bensky el terrorista del arte que engaña museos, capaz de engañar a los periódicos. Se define a sí mismo como “campeón de la mentira”, lo cual ya es un rasgo estimable de honradez en un mundo en donde todos presumimos de veraces. La semana pasado volvió a ser noticia internacional  al haber hecho circular una foto de hace tres años, de Chávez entubado en un quirófano, que terminó en la primera página de El País de España, que debió reconocer que le habían metido un gol.

Debenedetti dijo haber bajado la foto de un video de YT que luego remitió a una agencia de prensa en Costa Rica, a una agencia estatal venezolana, y la agencia cubana Prensa Latina, haciéndose pasar por el Ministro de Cultura de Venezuela. Precisamente a las agencias que no la iban a publicar por razones políticas obvias. ¿Pero qué hicieron los receptores con la foto? Directa o indirectamente llegó al País, que aseguró que la había comprada a la agencia Gtres, que a su vez dijo haberla obtenido de los médicos del círculo cubano que atiende a Chávez. Una mentira tras otra tras otra.

Debenedetti es un artista de la mentira, pero mucho más que su astucia, su arte de inventar entrevistas con los grandes de la literatura, imitando la gravedad, su tono y su talante. Un artista capaz de convertir a los escritores en personajes, capaz de interpretar una conversación a una voz, en la que siempre hace quedar bien a los escritores, como tendría que ser para que un medio quisiera pagar por ella.

La mentira de Debenedetti es creativa, artística, es ficción documental, pero más, se revela como resultado de la actividad de un ombudsman que pone a prueba y a favor de la sociedad de lectores, el profesionalismo, la ética, la credibilidad de los medios. Para los cuales la información tiene que ver más con el mercado que con el derecho de los lectores a ser bien informados.

En el 2010 se inventó una entrevista con Philip Roth en la que hablaba mal de Obama, que se publicó en el Libero, que Roth se apresuró a desmentir. En el 2011 la víctima fue Paco Ignacio Taibo, que apareció firmando una carta a Benedicto XVI. Su mentira es moralmente condenable, ha causado molestias comprensibles a sus famosas víctimas, sin embargo es una mentira creativa, tan creativa como las de sus “entrevistados”, que conduce a develar la verdad sucia de las agencias de información y los medios escritos, especialmente en Italia. Debenedetti es un artista capaz de convertir a los escritores en personajes, que simula hasta la credibilidad las respuestas, que los conoce como nadie, al punto de que ha logrado en su ya larga carrera, iniciada en 2000, entrevistar a Eco, Nadim Gordimer, Saramago, John Grisham, Herta Muller, Vargas Llosa y Gunter Grass.

Comprendo que los escritores no tengan el humor suficiente para comprender la broma de buen gusto de Debenedetti, hecha con gracia e inteligencia. Algunos de ellos gritan “paren a Debeneditti, desconéctenlo”. Lo que no le perdonan, porque tienen un ego grande, es que un profesor de historia los haya parodiado y fuera de eso se haya ganado un billetico.

 

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres

¿Qué se siente matar a una mujer? El motor emocional del asesino de mujeres es selectivo, no es lo mismo matar a un niño, que matar a una mujer, o matar un hombre. Cada uno de ellos carga la marca del  tabú de género y edad, en todas las culturas. Matar una mujer es la negación absoluta de lo sagrado, si por sagrado entendemos la vida.

Lo primero que debería hacerse, es algo que todos saben que hay que hacer - detener la matanza de mujeres, igual que  la de cualquier ser humano. Pero la sociedad, los gobiernos, los científicos, los policias, ignoran cómo parar la violencia que se hizo endémica en países como México, Afganistan, India, Colombia. ¿Cómo se detiene la matanza de mujeres?

Al matar mujeres se mata a quien reproduce la vida. Hace mucho tiempo que lo sagrado no obra, no evita. El fracaso de las religiones. Al  haber sobrepasado el límite de lo sagrado, la violencia contra las mujeres ha destapado lo más siniestro que anida en el corazón podrido de las sociedades, el fascismo de género.

La violencia en los asesinos de mujeres tiene dos caras. El ejercicio previo del dolor, el placer del dolor, el goce estético del sufrimiento, ese lado oscuro que Sade nos legó,  el artífice ritual. No es lo mismo balear desde un auto un grupo de mujeres trabajadoras que espera el bus, que llevar a una mujer a un sótano, amarrarla y ejercer sobre ella la violencia ritual, durante quince horas. La violación, la herida, la laceración, la cercenación demandan su tiempo. Para el asesino, el ritual importa más que la muerte, la muerte de la víctima es solo el orgasmo. 

Una representante de una asociación defensora de mujeres en México, respondía a la pregunta  ¿Por qué matan a las mujeres? que le hacía una reportera.Por ser mujeres, dijo ella. Si es cierto, podría creerse que la selectividad asesina de los asesinos de mujeres ha llegado al extremo fascismo: hombres que matan a las mujeres porque no son hombres. 

Un fascismo de talante homosexual que se expande en todos los países, sin que nadie pueda anticipar, prevenir, y capturar a los responables. Se necesitó que la sociedad civil india se levantara, por el caso de una niña que seis hombres violaron y mataron en un bus hace menos de un mes, para que las autoriades dieran algunos resultados. Que millones de millones de mujeres hindues salieran a la calle a pedir que detengan la matanza contra ellas. En Cali, durante el mes de enero, van cerca de treinta mujeres asesinadas.

Los asesinos, los violadores rituales, los fascistas del dolor, están aquí entre nosotros, manejan buses, están en el ejército, reparten correo, son desempleados, juegan al futbol, tienen mujer, algunos son pobres, otros ricos. Pueden ser nazis, como los que Pasolini pintó en Saló, las 120 jornadas de Sodoma. La película que le costó la vida, porque el fascismo no perdona.

Una horda de asesinos rituales ha emergido de donde la cultura los había metido, el sótano de lo siniestro. Aquello que debiendo permanecer oculto, aparece.

Cada 24 horas una mujer es asesinada.

Menores de edad

Menores de edad

Los censores chinos son los mismos casposos, biliosos, ortodoxos, que han sido siempre los censores en cualquier parte y tiempo, en el que el Estado se ha valido de sus servicios para tratar  a la gente, como si todos fuéramos menores de edad. El único que tiene el derecho a pensar por sí mismo es el Estado, la sociedad civil debe pensar, como piensa el Estado. Ni más ni menos, que la profecía de la Neolengua de Orwell en 1984. Una lengua – la del Insog – que contiene los elementos para reducir y adaptar la lengua a la ideología del Estado.

La censura es como los celos, entraña una profunda y enfermiza desconfianza. La censura como conducta nos dice qué debemos leer y qué no debemos leer, qué debemos pensar y qué no, qué debemos ver y qué no. Y por supuesto, qué debemos decir y qué no. El Estado chino se comporta como se comportarían jesuitas regentando un colegio católico en la Irlanda rural del siglo XIX.

Todos los estados totalitarios, desde el estado aristocrático hasta el estado burocrático, han necesitado prohibir. Al hacerlo evitan que se conozca, que se sepa, que ejerzamos el derecho a estar informado. La libertad de opinión es la peor de todas las libertades. Incita a preguntárselo todo, y lo peor, a querer saberlo todo. Para que nada así vaya a ocurrir, los Estados implantan un régimen de control y selección de información disponible, en plena “sociedad del conocimiento”.  

El 19 de diciembre el Nanfang Zhoumo (Semanario del sur) publicó una de las poquísimas entrevistas que Barack Obama ha dado a un medio chino. El editor consideró el asunto de tal importancia que le dio portada. Cuando la publicación apareció, iba surcada de pedazos en blanco. Los censores suprimieron varios fragmentos de entrevista, pero en vez de aparentar una edición, dejaron los espacios vacios, para que el mensaje de la censura fuera completamente explícito y aleccionador.

Algunos reporteros del medio han perdido su trabajo por firmar una carta abierta. Muchos han sido amenazados, otros han abandonado el periodismo en señal de protesta. La semana que pasó los periodistas que quedan se declararon en huelga por un editorial intervenido por el jefe zonal de propaganda del Partido. Periodistas, simpatizantes y lectores, se plantaron frente a las instalaciones del periódico con carteles que reclamaban “libertad de prensa, constitucionalismo y democracia”. Por algo parecido, aunque más masivo, el Ejército Popular disparó contra los manifestantes de la Plaza de Ten An Mien en 1989.

China es un país en donde en las escuelas de periodismo se sigue enseñando a “trabajar por el Partido”.

 

 

Dioses rellenos de paja

Dioses rellenos de paja

Cuando muera Chávez los chavistas nos dirán: el comandante no ha muerto, vive en nuestros corazones. No estoy seguro de que todavía esté vivo, hace un mes que nadie dice nada oficialmente acerca de su estado. A Nicolasito, una vez posesionado, le tocó ir a La Habana, para saber si todavía está vivo. Si llegara a morir, como seguramente lo hará, pueden mandarlo a embalsamar, el régimen cubano es especialista en momias, tal como hicieron con Lenin y con Mao. Dioses rellenos de paja que no descansarán para siempre en los santuarios de la revolución, en donde amigos y enemigos harán cola para ir a bendecir y maldecir al comandante.

La Señora K que anda metida en los peores líos, por corrupta – su patrimonio pasó de seis millones de dólares en el 2003 a 82 millones de dólares en 2012 – por inepta, por demagoga y manipuladora, salió corriendo de Buenos Aires, para ir a La Habana a presentar sus condolencias. Lo particular es que llegó de luto. ¿Será que sabe algo que nosotros no sabemos? Cayó como una viuda negra que recibió en su momento, “cuando a la Argentina no la ayudaba nadie”, los favores del Reprimerísimo, y los siguió recibiendo y vaya favores que sí le hizo. Y además con una biblia en la mano, como regalo para el comandante, con un  separador en la primera página del Apocalipsis. Se reunió con los Castro en una visita gerontológica de cortesía y luego fue a reunirse con las hijas del Reprimerísimo.   

Uno ya no sabe si la visita es para ver al enfermo o cerciorarse que ha muerto. En el primer caso, seguramente a Chávez no le caiga en gracia que la K haya allegado vestida de riguroso luto, con un collar de perlas auténticas y gafas negras. Coño, como si ya se hubiera muerto, y con el libro de la profecías, para acompañarle al buen morir. Cuando seguramente el canceroso todavía tenga, como buen creyente que siempre dijo ser, tiempo de arrepentirse. De lo que no hizo.

El problema de la sucesión es y será un problema de los venezolanos, porque lo que deja el Reprimerísimo es una sarta de ineptos, tan ambicioso como él, que intentarán repartirse lo que queda de Venezuela.

Brille para él la luz perpetua. 

El largo dedo del poder

El largo dedo del poder

Debo decir que lo que más me molesta del proyecto y el gobierno “bolivariano” de Chávez, es que estén absolutamente infiltrados del espíritu y la actitud militar. Todos los cargos claves del aparato estatal los tienen militares activos o retirados. Diosdado Cabello es un ex militar. Chávez no puede más que portarse como un generalísimo activo, que en un arranque de voluntad ordena a sus divisiones avanzar a la frontera colombiana, para defender a la nación del ataque del uribismo. Un generalísimo Caribe, vestido con sudadera tricolor. Y Nicolasito Maduro, antiguo chofer de bus en Caracas, que se porta como un teniente coronel.

El núcleo del proyecto chavista es la fuerza, contra la oligarquía, contra el imperialismo, pero también contra la oposición, contra los medios, contra los críticos, contra los disidentes. Contra todos los distintos. Los enemigos de la revolución “bolivariana” no son, ni pueden ser todos los que están en desacuerdo con el proyecto y el gobierno. De ser así, a lo que más se parecería el engendro bolivariano de Chávez, sería al fascismo, la versión activa contra todo lo distinto a uno.

Pero a pesar del poder ni siquiera el Reprimerísimo escapa al cáncer. La medicina cubana ha hecho lo que ha podido por su ilustre benefactor energético, pero el cáncer es el cáncer. Lo que ha abierto la discusión democrática sobre lo que pasaría si Chávez no se presenta el próximo diez ante la Asamblea Nacional, a hacerse cargo de la designación popular que lo eligió como Presidente hasta el 2019, con lo que se acercaría, al record de 27 años, que duró el gobierno de Juan Vicente Gómez.

¿Qué habría pasado, si Enrique Capriles hubiera ganado las elecciones, y a tres días de la posesión, estuviera en cuidados intermedios en un hospital de La Habana? ¿Qué habría dicho y que habría hecho el movimiento bolivariano? La oposición en Venezuela ha sido mucho más que discreta, respecto a la imposibilidad anticipada de que Chávez no pueda asumir el cargo. Pero esté o no esté, asumirá, por interpuesta persona, elegida por el mismo, para que lo represente en la triste ceremonia del poder. Hoy la Asamblea Nacional, de mayoría chavista, aprobó por amplia mayoría la postergación indefinida de la fecha de posesión.

El artículo 213 de la constitución ordena que se posesione el diez. El mismo artículo, prevé que la circunstancia de que no pueda posesionarse ante la Asamblea Nacional – que no sería por otra cosa que por su disolución – podría hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia, sin aclarar si el mismo día y a la misma hora prevista. Lo cual no responde a la situación de incapacidad, que lo priva de poder posesionarse ante uno u otro organismo.

El que constitucionalmente debe reemplazar al Presidente electo, en caso de que el Presidente no pueda hacerlo, es el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Pero políticamente, el dedazo, recayó en Nicolasito, que es la fórmula vicepresidencial del Reprimerísimo. Es lo que el pueblo, el pueblo chavista, quiere que sea. ¿Y quién es el Reprimerísmo para oponerse a la designación de un pueblo que como dios señala el camino?

Matemos a los niños

Matemos a los niños

Un país en que se matan niños no tiene remedio. 342 niños asesinados en el Valle del Cauca. 264 en Antioquía y 145 en Bogotá. Todo en el 2011, 1304 en el país. Es una enfermedad incurable, es una monstruosidad rediviva, el desprecio absoluto por la vida. La última frontera del tabú por la vida se rompió y las fuerzas criminales, más vivas que nunca, rompieron el dique. Y lo rompieron porque del lado de la institucionalidad, la ley, no hubo nada que los atajara. La impunidad  por el asesinato de niños es del 95%.

En lo que va del 2013 ya van cuatro niños asesinados, en Medellín, Barranquilla, Valencia y en Cúcuta. Niños a los que se los mata queriendo y sin querer, pero que se los mata. Porque estamos alegres, porque tenemos pistola, porque es navidad, porque es año nuevo, porque coronamos – el estilo que impuso Pablo Escobar en Medellín – porque no coronamos, porque estamos borrachos, porque estamos aburridos,  matarlos, matarlos, porque si los dejamos vivos, ellos nos matarán más adelante.

Políticos, políticas, funcionarios, director del ICBF, especialistas en derecho de infancia, catedráticos, nos dan cifras, muchas cifras, discriminan por edad, por zonas, por género, por estrato. Analizan, vuelven y analizan. La prensa y la televisión se limitan a “registrar el hecho”. Se ha vuelto una noticia usual. Si seguimos así, pronto, no lo va a ser.

Pero a ninguno de los clarividentes defensores de la infancia, se les ocurre pedir el desarme total. Les da tanto miedo, como miedo les da a las instituciones en USA, pedir el control de la venta de armas. Como miedo les da a los gobiernos y a los empresarios la legalización de la cocaína. Malditos miedosos, que por no tener el coraje de exigir una ley de desarme, una acción de desarme total, terminan por ser cómplices taimados de los niños a los que matan, e incluso de los que se suicidan, 193 en el 2011. 

El desafuero militar

El desafuero militar

Si quisieron meternos la “reforma a la justicia” van a querer meternos el “fuero militar”. Se trata de la misma pandilla, del mismo espíritu de cuerpo. Congreso, Presidencia y Fuerzas Armadas, ampliaron de facto facultades para independizar la responsabilidad criminal militar de la justicia común.

Para tranquilizar la conciencia jurídica nacional e internacional, la pandilla aceptó dejar fuera algunos delitos de excepción que conocerá la justicia penal ordinaria: de lesa humanidad, genocidio, violencia sexual, desplazamiento y ejecución extrajudicial. Aun así, el orangután que entre todos cocinaron, viene prevalido de un truco poderoso, que sean los militares los que recojan las pruebas, los indicios, hagan los levantamientos, la criminalística, en lugar de la Fiscalía, como se hacía hasta hoy.

Una vez se tengan resultados serán los militares los que decidan si los hechos tipifican delitos de excepción. Y como seguro, se crea una “comisión técnica de coordinación”, formada por militares que también deciden. Y para que no queden dudas de la calidad del blindaje, las decisiones pueden ser llevadas todavía a una segunda instancia, el “tribunal de garantías penales”, un conciliábulo de militares activos y policías retirados.

Era perfectamente pensable que el Congreso actuara al servicio de los poderes, elige al Procurador, para que entre todos se hagan pasito, aprueba el fuero, para dejar que los militares hagan la guerra con la suciedad técnicamente necesaria para obtener resultados. En ambos casos lo que aseguran es impunidad. Alianzas de señores del poder para cogobernar.

La aprobación amañada del fuero militar es mucho más que una vergüenza para el país, es un acto delictivo, porque fomenta, patrocina y protege la impunidad militar. Nada distinto se esperaba del Congreso. Aquí no ha habido sorpresas. Los poderes legislan para sí mismos. 

Los sueños de la razón engendran monstruos

Los sueños de la razón engendran monstruos

El senador Gerlein y el procurador Ordoñez debieron tener sueños húmedos después de que una comisión del congreso aprobó en primer debate le matrimonio gay. Gerlein no tiene problema con que se casen mujeres, Ordoñez como buen mari-ano, no aprueba más que las uniones reproductivas. La recreación es reprobable.

Uno no sabe si el Senador Gerlein fue el único costeño de su generación que no fue afecto a las burras. Tampoco se sabe, si en su ya larga vida, haya hecho alguna que otra excepción y la burrita lo haya cagado. Es la única forma de explicarme sus declaraciones ante una plenaria de Senado.

Tampoco se sabe si tanta homofobia, inconstitucional y violatoria de los derechos de las minorías, no sea más que una mariconería reprimida, que a un varón como Gerlein le parece sucia. Con un Senador nunca se sabe. Piensan una cosa, dicen otra cosa y hacen otra. Ante tanta coherencia uno no puede más que declararse perplejo. En lo único en que últimamente han mostrado coherencia es en la reelección de Ordoñez.

Los sueños de la razón producen monstruos. En especial los sueños húmedos, los que Gerlein sueña en las plenarias y Ordoñez en retiros.

Varones ilustres, oponerse al matrimonio homosexual hoy, es como oponerse a la ciudadanía de los negros a principios del siglo XX, o al voto de la mujer después de la guerra,  o a la descriminalización del homosexualismo en los sesenta.

Gerlein y Ordoñez, son como los mamertos, para ellos el tiempo no pasa.   

 

Hacer justicia aunque se caiga el cielo

Hacer justicia aunque se caiga el cielo

 Nunca se sabe exactamente si el nacionalismo es el comienzo o el fin de una canallada. Pero con seguridad de él se puede esperar lo peor. Después de un proceso judicial de once años en la Corte Internacional de la Haya, se dirimió el conflicto fronterizo en el Caribe occidental entre Nicaragua y Colombia.

Colombia se quedó con San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con los callos, los islotes y sus doce millas por derecho. Perdió 75 mil kilómetros de aguas que se le concedieron a Nicaragua y que el Alba celebra. Los resultados son peores de lo que el nacionalismo había previsto, el nacionalismo siempre lo quiere todo.

La Canciller Holguín cifró sus expectativas en un fallo salomónico. Es decir, si a la criatura la van a dividir, la verdadera madre preferirá entregarla a que lo dividan. Ahí tienen su fallo salomónico. ¿Y cómo responden en el Congreso, la Presidencia, las Cortes  los Ministerios? Como si se tratara de un estado de matones, que desconoce un fallo al que están obligados, como país signatario del Pacto de Bogotá.

El Pacto de Bogotá (Tratado Americano de Soluciones Pacíficas), se suscribió el 30 de abril de 1948 por quince países reunidos en la IX Conferencia Panamericana en Bogotá. La Canciller nunca había hablado del asunto, antes del fallo, del que había anticipado que no concediera todas las reclamaciones colombianas. Así que el anuncio destemplado de salirse del Pacto, es un acto bravucón, torpe, poco político, innecesario. Nadie puede salir a decirnos que se renuncia a un pacto de soluciones pacíficas. Es nos hace ver, peor que Ortega.

La Corte de la Haya es tan imperfecta como inapelable el fallo. Es una corte sujeta a manipulaciones, presiones políticas, como todas las cortes. Nada tiene de raro que el fallo no sea del todo consistente, contenga omisión de pruebas y no haya tenido en cuenta los tratados. Pero aún así, cuando se acepta ir a sentarse con el querellante a la Corte, se le acepta legitimidad y probidad, no de otra manera se le confiaría mediar con poder jurisdicional en una cuestión de territorialidad nacional. En consecuencia la única conducta procedente es aceptar el fallo.

Desconocer el fallo de La Haya y amenazar con salirse del pacto de Bogotá revela el lado matón del Estado. El mismo matonismo de la cultura mafiosa que solo acepta fallos a favor, que no acepta un no como respuesta, para la que todo vale,  a nombre de las mejores causas, el nacionalismo, o la unidad nacional.    

La Habana para un infante difunto

La Habana para un infante difunto

Después de un aplazamiento ¨técnico” -que el Ministro Carrillo del interior, se apresuró a confirmar como problemas con la página web de la mesa - , el lunes se abren las conversaciones regulares entre el gobierno de Colombia y las Farc en la Habana. Presentados los protagonistas en un insípido acto protocolario en Oslo, nos dieron una muestra de talante. Iván Márquez, como si nada hubiera sucedido desde que les tocó salir corriendo del Caguán, con el aire desafiante y poco diplomático de los matones, dijo que “la paz no significa el silenciamiento de los fusiles”. ¿Entonces qué? Humberto de la Calle ripostó, “que el gobierno no se siente rehén del proceso”. Es decir, que por el lado de las Farc no podemos estar seguros de que el conflicto armado se vaya a terminar, independientemente del resultado de las conversaciones. Y por el lado del gobierno, aprendida la lección del Caguán, si la cosa no funciona en un plazo – que no se sabe que tan largo o corto sea - se levanta de la mesa. Los primeros asumen que las conversaciones serán largas, los segundos  quieren que sean cortas. Habrá que reconocer que si van a discutir el “modelo” de país, la propiedad agraria, la ley de restitución, el modelo económico, la inversión, las Farc en el primer round, se muestran más realistas.

Un mal comienzo que no da lugar a la esperanza. A pesar de que en las encuestas una buena parte del país tiene una sana expectativa respecto a la iniciativa para poner fin al conflicto, el 53% de quienes opinan, no creen que la cosa llegue a buen puerto. Se gastaron más de seis meses en los encuentros preliminares, acordando la agenda, los términos, los alcances, las limitaciones, la reserva de la confidencialidad, la unidad de las declaraciones. Y sin embargo, cuando aparecen públicamente, dan el espectáculo deplorable de falta de unidad de criterios. Trampas y cascarazos de las Farc, ante las que el gobierno debió ponerse intempestivamente a la defensiva. La confidencialidad siempre tiene doble filo, y más en una mesa en la que a pesar de todo, son dos tramposos los que se citan. Es un mal comienzo, que desearía que tuviera un buen final. Un acuerdo de “viernes santo” que haga callar los fusiles de lado y lado.

Todo indicaría, según la hipertrófica e hidrocefálica agenda de las conversaciones, que no se van a poner de acuerdo. ¿A quién coños se le ocurre que en una mesa convocada para poner fin al conflicto armado, se pueda discutir el modelo? Si se va a discutir el modelo neoliberal agrario, tendrá que discutirse el modelo de la toma militar del  poder. Las conversaciones se harían tan largas y aburridas que terminarían siendo olvidas por todos, mientras en Colombia los fusiles siguen disparando.

El modelo hay que discutirlo en una constituyente, en unas elecciones, en las comisiones constitucionales, con la sociedad civil metida en la conversación. El objetivo presente, son los términos aprobados por consenso para finalizar el conflicto militar. El conflicto político no se resuelve en La Habana. Ese queda vivo, para que sea todo un país el que pueda meterle la mano a la mesa.

 La perversidad de la agenda es ser una agenda para el post conflicto.  Consecuencia y no principio. Y se gastaron seis meses en las conversaciones preliminares.

¿Podrán ponerse de acuerdo en el punto de narcotráfico? Ninguno de los dos ratifica y legitima una posición anti narcotráfico creíble, la legalización. El narcotráfico es un palo aromático que se le atraviesa a  la rueda de las conversaciones.

No sería lo que quisiéramos, pera tal como van las cosas hasta 24 horas antes del inicio, las partes estarían condenadas a más de cien años de soledad. La cola de marrano de la agenda y el conejo que una vez más se le pone al país.

Nunca antes

Nunca antes

 Nunca antes una elección presidencial en los Estados Unidos había sido tan reñida. Nunca antes un presidente había visto tan amenazada su triunfo, como en las elecciones de ayer. Para la mitad de los ciudadanos norteamericanos, Obama no solamente estuvo por debajo de las expectativas que él mismo creó, sino que fue incapaz de resolver el problema más acuciante, la crisis económica más devastadora desde los años treinta.

Nada cambió después de las elecciones, Obama sigue en el sillón, los republicanos conservan sus mayorías en la Cámara y los demócratas en el Senado. Los Estados Unidos están electoralmente tan polarizados como lo está Venezuela. Quizás nunca como antes la derecha evangélica, los dinosaurios del Tea Party, los recalcitrantes de la era Bush, habían tenido tanta audiencia y tanto de dónde prenderse para recriminarle a Obama su gestión. Pero también, nunca en presidente había comenzado un periodo bajo los efectos acumulativos de dos guerras que contribuyeron al desangre económico y una crisis que no se resuelva para el 99% de lo población. Obama rescató con su política de salvamento al 1% restante. Algo que Mitt Romney no tendrá, en los días que le quedan de vida, cómo agradecerle.

Obama trajo a los muchachos de Irak, eliminó a Osama Bin Laden, y si bien no resolvió la crisis económica, hizo lo que pudo para que la tendencia devastadora cambiara su curso, implementó un programa nacional de salud, se ganó el Premio Nobel de la paz - sin que todavía sepamos por qué - mantuvo abierta la cárcel de Guantánamo, continuó fracasando con gran éxito y costo en Afganistán. Y tal vez el pasivo más notorio, no solo no resolvió el problema migratorio, sino que indirectamente contribuyó  a radicalizar las políticas estatales contra los migrantes. Nunca como antes,  en su primer periodo, fueron repatriados más inmigrante como en tiempos de Obama. Es posible que no haya hecho mucho en este campo tan sensible, porque probablemente sea un problema que para los Estados Unidos no tenga solución.

“Sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos, lo mejor está aún por venir", dijo Obama, el martes en la noche en Chicago en su discurso de celebración, confirmándose como el primer negro de la nación, el primero en llegar por segunda vez a la Casa Blanca. Sin duda, hay algo esperanzador en sus palabras, luego de que en su primer periodo no ha habido más que sudor y las lágrimas. Quiera Dios que su corazón no lo traicione, como  traiciona a todos los presidentes de los Estados Unidos.

El Procurador de la granja de Orwell

El Procurador de la granja de Orwell

Otra vez los poderes amangualados contra la sociedad civil. Congreso, Cortes y Presidencia se gastan su tiempo eligiendo Procurador, un tal Ministerio Público, escogido por las pandillas estatales que se quieren quedar con el botín. La Procuraduría puede meter sus narices donde quiera, puede destituir y vetar. Maneja una nómina gorda que sirve para palear el hambre de los electores. El Procurador de la Granja de Orwell.

Las cortes, suprema y consejo de estado, ternan dos candidatos amarrados, comprometidos, que siempre quedan debiendo. El Presidente terna a un tercero. Y el Congreso elige. Tres poderes de marrulleros, depredadores, perdonavidas, que hacen arreglos para elegir un Procurador de bolsillo. En la elección de Ordoñez, Monseñor Uribe ternó al Profesor Bustillo, le consiguió dos o tres votos. Ordoñez en reciprocidad les nombra a los Cortesanos sus fichas en la institución.

Congreso y Ordoñez llevan dos meses haciendo acuerdos para hacerse reelegir. Tan asegurada tienen la reelección que los ostrogodos hicieron una fiesta para celebrar. La semana pasada el Santo lanzó su candidata, la Señora María Mercedes López, una señora que tiene una voz que la haría una buena lectora pública. Que por lo poco que conozco no tiene cara de ser el Profesor Bustillo. ¿Le ofreció el Santo a la López sus votos en el Congreso? De no haber sido así, entonces la señora de la voz brillante sí es la reencarnación del Profesor Bustillo. De haber sido, los votos que se trasteen con el guiño presidencial, son votos que se le quitan a Ordoñez.

Mediáticamente la candidatura de la López tiene una resonancia pública, civil, y claro política, que no tiene la de Ordoñez. La del activismo nacional e internacional de las mujeres y la comunidad GLBT.

La López pidió licencia en lo que resta del año para hablar con cada congresista. Se va a entregar a una campaña acelerada, contra un resultado anticipado. Lo primero que deben entender los electores del Congreso, es que la Señora López no es el Profesor Bustillo.  

 

 

 

 

 

 

 

El venenoso premio Nobel de la paz

El venenoso premio Nobel de la paz

Héctor Abad titula Europa, Europa, para hablar del Premio Nobel que se le acaba de entregar a la Comunidad Europea, valga decir a la zona euro. Y como un caballieri sale a la defensa de los logros científicos, artísticos y humanísticos, antes de declarar que a pesar de todo, Europa es vanidosa y arrogante. Tan vanidosa que se da el premio a sí misma. Es la primera vez que tal cosa ocurre. Suecia, el país oferente, fue obligada a adscribirse a la zona euro.

Que la zona euro se haya dado a sí misma el premio Nobel de la Paz, es insólito, si los suecos no fueran serios, se pensaría que es un pésimo chiste. Se premiaron, igual que como Napoleón se coronó. Premiaron a la segunda exportadora de armas en el mundo, a la que se quedó tranquila en platea, observando la masacre de los Balcanes en los noventa, a la que se asoció con Bush para su delirante campaña del desierto, en Irak. La que no ha hecho nada efectivo ni creíble en Siria. A los que se asociaron con Gadafi para hacer negocios. A los que bendijeron el apartaheid en Suráfrica. A los responsables de la crisis económica que hoy tiene a la zona euro en la sin salida económica. Premiaron a la Europa de los banqueros, los vendedores de armas, los monopolistas, los industriales, los políticos.

A  las mayorías, de los 320 millones de almas de la zona euro, desempleados, lanzados a la economía informal, endeudados, en mitad de una burbuja que comenzó a reventar en Grecia, Irlanda, Portugal, España, el Premio les importa un bledo, por ellos, la zona euro bien puede metérselo por el culo.

Termina Héctor Abad su editorial (14-10-2012) diciendo que a pesar de ser vanidosa y arrogante, Europa ha hecho algo excepcional, después de la primera guerra que dejó 16 millones de muertos, y la segunda, que dejó 55, “ha visto el periodo más pacífico de la historia”. Paz dentro de las fronteras, porque en la guerra fría y la posguerra fría, no ha hecho más que incitar y negociar en guerras ajenas, más allá de las fronteras. Y no es que quienes creemos que le premio es una broma bizarra, queramos regresar a los estados nacionales, es que el costo de la paz europea para el mundo es muy alto.   

 

Negret y Hoyos

Negret y Hoyos

En la última semana murieron dos hombres que hacían parte de lo que convencionalmente se llama la cultura, una expresión siempre vaga y por demás exclusivamente asociada con las artes, como si la agricultura, la economía, las comunicaciones y la educación, no fueran cultura. Uno de ellos, el escultor Edgar Negret, y el otro, Bernardo Hoyos.

La obra de Negret, que siempre me evocó al Nosferatu de Herzog y cuya poética espacial no alcanzó a estar en mis afectos estéticos, es un respetable trabajo de instalación, eso en lo que devinieron las artes espaciales, formaciones metálicas trabajadas, grandes y pequeños ensambles, estructuras complejas, soldadas, articulaciones geométricas vistosas, bendecidas desde finales de los años cincuenta por Marta Traba, en la época en que era la papiza del arte en un país violento y miserable. Ella lo consagró y lo incluyó en el canon del buen gusto. Mucho se habló, que en sus últimos años Negret permanecía “prisionero” – no sé si voluntaria o involuntariamente -  de un grupo de muchachos que se había apropiado de su obra y del maestro como tal. Su obra quedará, de cualquier modo, inscrita en la historia de las artes espaciales, con la impronta de una modernidad que se forjó a punta de geometrismo y el conceptualismo. Con la “escultura transparente” – prescindiendo de materiales fundidos y tallados - se abrió un camino y se hizo un nombre. Ignoro a qué tantos tocó de verdad la obra de Negret. Que es lo único que hace que un artista permanezca más allá de su época, en el corazón y las tripas de aquellos a quienes dijo algo y condujo a alguna parte.

Bernardo Hoyos oriundo de Santa Rosa de Oxford, era un hombre afectado, demasiado para mi gusto, abogado, algo que por decoro nunca debió ejercer, pero ante todo, era lo que en otros tiempos se llamaba un cultor de las artes, la música, de Bach a Duke Ellington, la literatura, de Villon a Tomás Carrasquilla, y el cine. Fue promotor y presentador de un cine club de Caracol, los viernes en la noche, que sostuvo durante años con Diana Rico. Pero ante todo fue un hombre de medios, de micrófono, voz de la BBC. En cualquier caso, rara avis en Colombia, demasiado refinado, demasiado elegante, demasiado inglés, demasiado culto, para un país de cafres.

La tarea de ambos en las artes nunca sobró, aunque suene insólita, incomprendida, será siempre una forma de hacer camino, una forma de ayudar a construir sensibilidad, eso de lo que tanto carecemos, y sin la cual, ni el gusto, ni las artes, tendrán ese propósito, tal vez iluso, demagógico, de tocar a las mayoría. Quizás sus obras y legados se olviden en muy poco tiempo, en virtud de esa falta de sensibilidad tan adherida a la falta de educación estética, que permite desconocer tantas obras, tantos legados, que de otra manera deberían llegar a mucha gente, más allá de los selectos, y no por beneplácito oficial, por mecenazgo privado, ni cumplido publicitario. Santiago Cárdenas se lamenta que Colombia no se haya percatado de la dimensión de la obra de Negret. Si no lo hizo hasta hoy, me temo que ya nunca lo hará.

Dios los tenga a ambos en su gloria, donde seguramente habrán de ser inmensamente felices, lejos del mundanal ruido, aunque el uno ya nunca vuelva a hacer escultura transparente, ni el otro, a escuchar a Bach. 

El hombre que salvó a Colombia

El hombre que salvó a Colombia

Si hoy se hiciera una encuesta sobre el hombre que salvó a Colombia, la respuesta sería Falcao. A muy pocos se les ocurría, decir que Uribe. Los tiempos cambian Monseñor.  

Varguitas, el hijo del nobel de literatura, ha hecho un top de dirigentes políticos, que hubiera querido llamar providenciales, y no lo hizo, Winston Churchill, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y Álvaro Uribe.

La columna en The Wall Street Journal la tituló ‘El hombre que salvó a Colombia’. Dice Varguitas que Uribe heredó en el 2002, un “infierno perfecto”, no dice que entregó un “perfecto infierno” en el 2010.

 Que monseñor Uribe y Winston Churchill estén en un mismo top, no se debe más que al desconocimiento de Varguitas sobre Churchill. Churchill bebía un litro de whisky y fumaba hasta cinco cigarros al día. Monseñor bebe jugo de tomate de árbol con ajo, en ayunas  y no se fumaría ni un cigarrillo de chocolate. Churchill fue liberal y luego conservador. Uribe jamás fue liberal. Churchill tenía sentido del humor. Churchill peleó en la guerra de los Boers, Monseñor en la de Mancuso. Churchill enfrentó al “gran mal” durante la segunda guerra, Monseñor se alió con un gran mal para combatir otro gran mal. Fue el candidato del paramilitarismo, Churchill de los conservadores. Ganó un premio nobel de literatura, que aunque nunca dejó de ser un chiste, está lejos de los premios a que se ha hecho acreedor Monseñor. Churchill derrotó a los alemanes, Monseñor nunca derrotó a las Farc.

 La columna de Varguitas coincidió con la presentación de ‘No hay causas perdidas’, el libro autobiográfico de Álvaro Uribe Vélez, presentado el jueves en Estados Unidos.

 Juan Manuel Santos está sentado a la mesa con las Farc, a pesar de que “nunca antes han estado tan cerca de la derrota”, dice Varguitas. Así que en vez de hablar, deberían rematarlas, las últimas y moribundas “fuerzas del mal”. Cuando la verdad, es que a pesar del retroceso táctico, de haber pasado a la defensiva, al repliegue y de los golpes a los jefes, las Farc han conseguido que el gobierno de turno se siente a convenir. Están muy lejos de la derrota, porque las Farc reales, no son las del Wall Street Journal, las de Uribe, ni las de Varguitas.

No es extraño que el consorcio republicano más fuerte en los medios, después de Bush, haya pensado en Monseñor para dirigir la Corporación.  

 

Reapareció Yoani Sánchez

Reapareció Yoani Sánchez

"Me quisieron impedir llegar al juicio a Angel Carromero. Alrededor de las cinco de la tarde del 4 de octubre, un amplio operativo a las afueras de la ciudad de Bayamo detuvo el auto en que viajábamos mi esposo y yo, junto a un amigo. “Ustedes quieren boicotear al tribunal”, nos dijo un hombre vestido completamente de verdeolivo, para inmediatamente proceder a detenernos. El operativo tenía las dimensiones de un arresto hecho contra una banda de narcotraficantes o de la captura de un prolijo asesino en serie. Pero en lugar de tan amenazantes personas, solo había tres individuos que deseaban participar de oyentes en un proceso judicial, asomarse al interior de la sala de un tribunal. Le habíamos creído al periódico Granma cuando publicó que el juicio era oral y público. Pero ya saben, Granma miente.

No obstante, al arrestarme, en realidad me estaban regalando experimentar periodísticamente el otro lado de la historia. Vivir en la piel de Ángel Carromero cómo se estructura la presión alrededor de un detenido. Saber en carne propia los intríngulis de un Departamento de Instrucción del Ministerio del Interior. Lo primero fueron tres mujeres uniformadas que me rodearon y me quitaron el móvil. Hasta allí era una situación confusa, agresiva, pero todavía no tenía visos de violencia. Después, esas mismas fornidas señoras me introdujeron en un cuarto e intentaron desnudarme. Pero hay una porción de uno mismo que nadie puede arrancarnos. No sé, quizás la última hoja de parra a la que nos aferramos cuando se vive bajo un sistema que lo sabe todo sobre nuestras vidas. En un mal y contradictorio verso quedaría como “podrás tener mi alma… mi cuerpo no”. Así que me resistí y pagué las consecuencias.

Después de ese momento de máxima tensión le llega el turno al policía "bueno”. Alguien que se me presenta diciendo que lleva el mismo apellido que yo –como si eso sirviera de algo- y que le gusta “dialogar”. Pero la trampa es tan conocida, se ha repetido tanto, que no caigo. Me imagino de inmediato a Carromero sometido a la misma tensión de amenaza y “buen talante”… difícil sobrellevar algo así por largo tiempo. En mi caso, recuerdo haber tomado aliento y después de una larga diatriba contra la ilegalidad de mi arresto me quedé repitiendo por más de tres horas una sola frase “Exijo que me dejen hacer una llamada telefónica, es mi derecho”. Necesitaba una certeza y la reiteración me la daba. El estribillo me hacía sentirme fuerte frente a personas que han estudiado en la academia los diversos métodos para ablandar la voluntad humana. Una obsesión era todo lo que me urgía para enfrentarlos. Y me obsesioné.

Por un rato parecía que había sido en vano mi insistente cantaleta, pero después de la una de la madrugada me permitieron hacer la llamada. Unas pocas frases con mi padre, a través de una línea evidentemente pinchada y ya todo quedaba dicho. Podía entonces entrar en la otra etapa de mi resistencia. La llamé “hibernación”, porque cuando se nombra algo es como sistematizarlo, creérselo. Me negué a comer, a beber cualquier líquido; me negué al examen médico de varios doctores que trajeron a revisarme. Me negué a colaborar con mis captores y se los dije. No podía despegar de mi mente el desvalimiento de Carromero en más de dos meses lidiando con aquellos lobos que alternaban con el papel de oveja.

Para cuando me dijeron que me “iban a trasladar hacia La Habana”, me costó despegar los párpados y mi lengua parecía salirse de la boca por los efectos de la prolongada sed. Sin embargo, yo sentía que los había vencido. En un último gesto, uno de mis captores tendió su mano para ayudarme a subir al microbús donde también estaba mi esposo. “No acepto cortesía de represores”, lo fulminé. ... 

Al llegar a casa supe de los otros detenidos y de que la propia familia de Oswaldo Payá no pudo entrar a la sala penal. También del pedido de siete años hecho por el fiscal contra Ángel Carromero y de la condición de “concluso para sentencia” en que quedó el juicio de este viernes. Lo mío era solo un tropezón, el gran drama sigue siendo la muerte de dos hombres y el encierro de otro". LA GACETA ©

Yoani Sánchez ha desaparecido

Yoani Sánchez ha desaparecido

Con el soldado Manning, Julián Assange y las Pussy Riot, Yoani Sánchez ha ingresado de hecho a la galería de causas a defender contra la voracidad omnívora del Estado, llámese como se llame. En cada caso, un  depredador contra natura, de naturaleza común, ha tenido que romper todas sus propias leyes y legislaciones  para “cazar” a los detractores más radicales, inteligentes y efectivos, con que se hayan encontrado. Obama, Putin y los hermanos Castro, obran, en cada caso, movidos por el mismo “sentimiento” aniquilador. El jueves Yoani Sánchez se comunicó por última vez, a través de su twitter, diciendo que iba en dirección a Bayamo, a 668 kilómetros de La Habana

Según el blog Café Fuerte, Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, habrían “desaparecido” la noche del jueves, aparentemente detenidos, de manera preventiva, por lo que la policía dice que sería "una provocación y un show mediático" para "perjudicar el desarrollo del juicio” que se sigue contra el español, Ángel Francisco Carromero Barrios. El periodista García Ginarte, informó que “Sánchez tenía previsto acciones violatorias de la ley para entorpecer el desarrollo del juicio".

Las autoridades locales no han confirmado la información. Las versiones que tenemos son presuntivas, paradójicas y ambiguas. El Poder cubano obra sobre sus ciudadanos, como el narrador omnisciente, con sus personajes.

Carromero, cuyo caso tiene una gran carga política, está acusado de "homicidio" por el accidente de tráfico que el 22 de julio que costó la vida a Payá, de 60 años, fundador del Movimiento Cristiano Liberación, y al joven disidente cubano Harold Cepero, de 31 años.

Detenida presuntivamente, aunque no oficialmente confirmada la desaparición en una carretera cubana, violados todos sus derechos, aun los que el régimen cubano le reconoce,  Yoani Sánchez, una peleadora de la palabra, bloguera universal,  se debe estar enfrentando a algo que siempre supo que iba a pasar.

Llegado el momento, a los demás nos compete ser la voz de Yoani, Manning, Assange y las Pussy Riot.

 

El final de la pandilla mediática

El final de la pandilla mediática

Cuando Roberto Pombo leyó la columna de José Obdulio Gaviria en su propio periódico, el Tiempo, la mañana del 18 de septiembre mientras desayunaba, descubrió que su editorialista se había convertido, de la noche a la mañana, en un cuentista, un mal cuentista, desde luego. Pero la columna ya se había publicado y corría a velocidad de torpedo.

Cuando a Claudia López la despidieron del Tiempo por patear la lonchera, el primero en aplaudir rabiosamente fue Gaviria, el primero y más caracterizado lameculos de Monseñor Uribe Vélez.

Del incidente mediático de sabotaje que terminó con la carrera editorialista del primo de Pablo Escobar en el Tiempo, se derivan dos hechos de bulto. El primero, que la pandilla mediática de los uribeños finalmente ha sido desmantelada. El segundo, que los tres propagandistas mediáticos de la pandilla, se cayeron, más por pendejos, que por malévolos. Yamure el filoparamilitar que disparaba desde las páginas editoriales del Espectador, y Pachito Santos, el falangista, que disparaba desde los micrófonos de RCN.

Gaviria escribió un “editorial” en formato de noticia, que por sí misma era un torpedo de alta potencia en contra de las conversaciones de paz entre el gobierno y las Farc. Nada de lo que dijo sucedió, inventó los protagonistas y los hechos. Curioso que un periódico como el Tiempo no tenga el control editorial de lo que publica, no de otra manera se explica el gol editorial. El respeto por el punto de vista de los editorialistas, no puede llegar al punto que el periódico pase por alto el contenido de las columnas que publica semanalmente. Gaviria inventó un secuestro en Bogotá que había terminado negociándose en La Habana, entre el Jaramillo del gobierno y el de las Farc.

Pero al mismo tiempo, nadie puede ser más perversamente ingenuo, que el mismo Gaviria, que supuso que con una ficción, podría desde las páginas del Tiempo, hacer estallar el proceso. Se necesita creer imbéciles a los lectores, al gobierno y al periódico. Más que su mala fe narrativa, lo que no se le perdona es que nos haya creído a todos imbéciles, aunque tal sea la común y constante tentativa de los uribeños.

Ahora Gaviria, podrá intentar, enviar sus cuentos al Malpensante.

Un pollo para Shakira

Un pollo para Shakira

Al embarazo los escándalos laborales no le caen bien. Qué podría pensar el bebé de Shakira, suponiendo que pensara, de la demanda que le ha caído desde Bogotá. Que su mamá desconoce derechos, que por algo será, o que la están calumniando. Lo mismo que cualquiera pensaría tratándose de una estrella, un monstruo perfecto, como Truman Capote llamó a tales criaturas.

Está en manos de Abelardito de la Espriella. Sus quince minutos de gloria, cotejándose en los tribunales con el astro pop, su majestad Shakira, a quien acusa de desconocer los derechos laborales de Maritza Ávila, su ayudante de cámara y Diwier Hernández, asistente-chofer - ambos de nacionalidad colombiana-, al despedirlos después de 24 y 11 años de servicios. Soportaron  todas las íntimas tormentas solares del astro pop y una madrugada salieron por la puerta de atrás con seis mil dólares cada uno.

Si yo fuera el bebé de Shakira me negaría a creer lo que se dice de ella. No es posible, en qué cabeza cabe, que el hada de los pies descalzos, la telonera de la paz, la educadora volante, pudiera terminar con algo que es más que un contrato, una vida, con un pago simbólico. Los servicios de Maritza y Diwier son como los de la deuda externa, impagables. No hay gratitud que alcance si se traduce a euros.

El incidente que originó la demanda, según Abelardito, es título de un capítulo de novela de realismo sucio: “DESPEDIDOS DESPUES DE UN CUARTO DE SIGLO, POR NEGARSE A ASAR UN POLLO A LAS DOS DE LA MAÑANA” El pago simbólico se acompañó seis días después del despido con un documento que debían firmar renunciando a su derecho de reclamación. Así que los dos súbditos del astro no tuvieron más que cometer un acto de prosaico arrojo e ir a un tribunal en Barcelona. Igual que en una novela sucia, los abogados de Shakira, una vez requeridos, procedieron a demandar a los demandantes, por extorsión. La habían asistido desde que el astro tenía nueve años.

Abelardito ha pedido que muestren las pruebas. Si existen, alguien las habría puesto en youtube. Y si no, Shakira debería cambiar de abogados. Y para responder con la misma moneda de los abogados españoles, acusó a Shakira de evadir impuestos cuando vivió en Bahamas. Se esperaría que en Bahamas ya lo supieran y algo hubieran hecho, si se tiene en cuenta que Shakira estuvo una temporada en la isla en el 2009.

 El astro pop quería comerse un pollo. Digamos que fue asaltado en su buena fe por uno de esos vulgares antojos de embarazo que atacan hasta a los astros. Pudo haber sido que esa madrugada Gerard aun no hubiera llegado y ella ardiese en deseos de un pollo. ¿Qué tiene de raro? Hasta yo, a esas horas, hubiera ido en moto a llevarle un pollo, si me lo hubiera pedido.

Abelardito quiere comerse un astro, llevar a Shakira a Paloquemado. ¡Ublime! ¡Ublime! 

 

“Golpe de estadio”

“Golpe de estadio”

Si el tiempo que se come un tema en los noticieros es indicador de importancia, el futbol es para los colombianos más importante que las conversaciones de paz. Lo que no debe extrañar, quién no prefiere los goles de Falcao en la cancha, que los goles en una mesa de pino en Oslo.

La unidad nacional se hace con el futbol. Solo en una película, como la de Sergio Cabrera – Golpe de estadio - , ocurre que guerrilleros y policías se sienten a ver un partido. Es ficción, pero qué bueno que un día ocurriera. Que los combatientes soltaran los fusiles y fueran a jugar al futbol, que se levantaran cuadriláteros en todo el país para que subieran con guantes a sellar la paz.

La idea de las comunidades indígenas en el Cauca, de que los actores del conflicto desalojen el escenario étnico, no es tan despreciable como creen los políticos. Para que haya guerra se necesitan al menos dos. No escapa en tal lógica y en medio del conflicto, que el problema siempre sea el tercero. El negocio. De ser consecuentes las partes, la discusión del punto de la agenda sobre narcotráfico, debería producir una declaración conjunta que propendiera por explorar el camino de la legalización, como lo expuso Santos en Londres.

Al rastrear el tráfico de mensajes en las redes sociales sobre del partido Colombia-Chile, el martes en Santiago – no sé si en el mismo estadio donde los militares asesinaron a Víctor Jara – se observa el mismo efecto de la radio y la televisión. La noticia es el futbol. Y lo seguirá siendo durante las eliminatorias, y lo será más, si Colombia clasifica al mundial. Tendremos una agenda noticiosa de un año, que atraerá la atención de la opinión pública con una visceralidad, una fuerza y una feliz irresponsabilidad,  mucho más unitaria que la que la que deberían despertar las conversaciones. Apenas natural, y deseablemente mucho más prolongadas.

La discreción en torno a las conversaciones, es todo lo contario a la mega publicidad del futbol. La estrategia en ambos casos es secreta. Aunque sea más fácil adivinar la de Pekerman, que la de Santos o la de Timochenko. Lo común  a todos, es que quieran ganar.

En la película de Cabrera, una empresa petrolera norteamericana ha instalado un campamento en un caserío en Colombia,  bautizado Nuevo Texas. Con ese nombre, se convierte en objetivo militar de la guerrilla, que sostiene enfrentamientos con policía  de la zona, hasta que las eliminatorias  al mundial de fútbol de Estados Unidos 1994, los reúne frente al único televisor del poblado a ver el encuentro entre Colombia y Argentina.

¿Qué tal Marcos Calarcá y el General Mora Rangel saltando a la par por un gol de la selección?  ¿O la viuda de Don Manuel abrazada celebrando con Frank Pearl? El futbol es el olvido de la guerra. Y si solo en la ficción hemos visto a los unos y a los otros celebrando, es porque en la realidad ni los unos ni los otros se han tomado todavía en serio el asunto de la paz.

¿Nos serviría un empate en Oslo?