Blogia

Alberto Rodríguez

La juventud

La juventud

Ya no recuerdo quién lo dijo, pudo haber sido Russell, la juventud es maravillosa, lástima que esté en manos de los jóvenes. Un par de artistas, el músico y el cineasta, amigos de siempre, pasan una temporada en un hotel de lujo en los Alpes. El músico ha ido con su hija, Lena, que actúa como su representante. El cineasta está terminando su último guión, ambos están en los ochenta.

Es tan elegante el film, que más allá del conflicto de la juventud perdida, de la viudez, el asunto que lo tensiona, es una solicitud de la misma reina, para que el músico acceda a dirigir la orquesta sinfónica, una vez más. Un pobre emisario, es el encargado de transmitir los deseos de la reina, a un viejo cínico, desparpajado, que vive como si ya hubiera vivido todo. Un conflicto comprometedor en segundo plano, la reticencia “definitiva” a dirigir la orquesta, que desenlaza el film, dando a conocer la razón personal, que se ve forzado a compartir con el emisario. El conflicto que tensiona el presente del film. Y que cierra justamente con el músico dirigiendo la orquesta sinfónica.

Se juntaron Paolo Sorrentini, el director italiano, y dos figuras inolvidables, Harvey Keitel y Michael Caine, para hacer un  tributo cínico y desenfadado de la vejez. El hotel me recordó la edificación donde moran los tuberculosos de la Montaña  Mágica.

Tiene cuatro escenas memorables, que ya es mucho decir de un film, ahora que de manera tan fácil pueden prescindir de las escenas memorables. La de la confesión de Lena a su padre, agresiva, adolorida, punzante, sobre su infancia y la vida de su madre al lado de él. La de los dos viejos quietos en la piscina, a la que Miss Universo llega desnuda, entra al agua, avanza, so pone frente a ellos y sigue. La de Maradona dándole con la pata izquierda a una pelota de tenis, que se eleva y cae, con la misma fluidez con que el balón sube y baja, al comienzo de Lola corre Lola. Maradona lleva un tatuaje de espalda entera de Marx. Tiene una barriga pontifical y unos horribles pantalones azules. Y la del masaje, el músico, voluminoso, blanco, boca arriba, es atendido por una chica de 16 años, que en algo recuerda a las orientales, que le da un masaje y una lección de cómo hacerlo.

Los críticos han dichos que es "una película demasiado ensimismada, en la que todo suena petulante y ampuloso”, bah, porquerías de los reseñistas de periódico. (Sergi Sánches, La Razón).

"Casi todo es falso en este filme, que parece hecho de cara a la galería de espectadores sensibles a los hechizos de la pomposidad arty y el vacío ostentoso. ’Youth’ se parece bastante a la película de un farsante." (Carlos Reviriego: Diario El Mundo). Y si todo es falso, y si es hechizo, y si es vacía, una farsa, con mayor razón habrá que verla, solo por esa condición tan íntima, de habitación, de mirada, con que se muestran los personajes, el espectro sensible de la condición humana.  

 Sorrentino no sobrecarga la escena, tiene un diálogo impecable, cada vez que los personajes hablan, dicen algo, el tratamiento de la realización  tiene el ritmo y el tempo propios del drama de la vejez no cerrada, cuando la creación y el arte, todavía los comprometen, a su edad. Además, las reflexiones de Ballinger (Caine) con su música, o Boyle (Keitel), con su película testamento, son recreaciones creíbles de la condición del artista. Sorrentino se para con la minuciosidad británica y el espíritu italiano, para hacer un film de alta ironía, de humor, de drama sin aspaviento, de juegos tan sutiles como los de Tornatore.

Hay que ver Juventud. Para mayores de cincuenta.

¿Cómo se obtuvieron los Panamá papers?

¿Cómo se obtuvieron los Panamá papers?

El periódico alemán “Süddeutsche Zeitung (SZ)” fue a quien primero llegaron los once millones y medio de documentos que salieron subrepticiamente de los computadores de la sede central de Mossack Fonseca en Panamá.

¿Pero quién es SZ? ¿Quién tiene el privilegio favorable o desfavorable de ser el primer receptor? SZ tiene 1,1 millones de lectores domésticos por día. Su posicionamiento ideológico: liberal de centro. Al punto que se bromea con que SZ es la oposición en Baviera, gobernada por el partido conservador, CSU. Circula más que el Allgemeine Zeitung y Die Welt. Algunos de los periodistas más famosos de Alemania trabajan para el SZ, o lo han hecho alguna vez.

Gerard Ryle, el director de CIPI (Consorcio internacional de periodistas de investigación, que agrupa a 350 diarios en el mundo),  dijo que los documentos fueron "comprados" por el gobierno alemán. El gobierno alemán los vendió a Inglaterra y a USA. Hizo un buen negocio con información privilegiada sobre la participación de sus personalidades o empresas en inversiones offshore, en el ojo del huracán, lo que les permitió iniciar oportunas migraciones masivas de cuentas hacia USA. Con presuntos fondos oficiales se compró una información en Panamá, que en primera instancia fue un buen negocio para el gobierno alemán, y en segundo lugar, para USA  e Inglaterra. Pero es posible que los fondos, como tal, no necesariamente fueran oficiales. Un inversionista extranjero pudo haber buscado la mediación del gobierno alemán para hacer la transacción. Una empresa norteamericana con vínculos alemanes. Ya se ha hablado de que entre varias, la agencia de los Rothschild, ha podido ser intermediaria y promotora de la migración de capitales, a Las Vegas, Wyoming y Dakota del Sur: los paraísos fiscales más sofisticados del mundo. Al conseguir que todas las pistas sobre el rastreo de la información lleven al gobierno alemán, los inversionistas extranjeros obstaculizan la pista que pueda llevar a ellos. Los Rothschild han sido llamados “los capos del mundo”. Se calcula que su fortuna llega a 250.000 millones de dólares, aunque podría ser más. (No se ha dejado medir de Forbes)

No se sabe aun la fecha exacta de la transacción entre Obermayer y quien entregó la información de los computadores de Mossack/Fonseca. Sabemos la fecha de divulgación de la información, pero no la de compra. En cualquier caso, ni USA ni Inglaterra, iban a adquirir la información, como no fuera para tener el tiempo de producir las migraciones masivas de capitales, antes de que todo el reflector se pusiera en el asunto.   La persona que hace la venta, según Ryle, es consciente de las consecuencias de su acción. De la misma naturaleza que las que tienen en prisión al soldado Bradley Manning, y a Julian Asange en la embajada de Ecuador en Londres. Dijo Ryle: “La persona dijo que su vida estaría en peligro, si alguna vez se sabe que fue la fuente que filtró el material, hay personas muy poderosas que están siendo expuestas aquí".

 El gobierno alemán encargó de la operación a SZ, que por su intermediación se llevó una buena tajada. A su vez, el periódico encargó, de entre su personal de planta para que ejecutara la misión,  a un joven miembro de la unidad de investigación del medio, Bastian Obermayer, autor del libro periodístico, Dios es amarillo. Que trata de la mala conciencia alemana. CIPI sostiene que “los reporteros de Süddeutsche Zeitung no tuvieron contacto personal con la fuente que les ofreció la información. Todas las comunicaciones se hicieron a través de un chat encriptado. Tampoco pagaron por obtener los archivos”. Al fin qué: ¿los compraron o se los regalaron?  

Una vez con los documentos en su posesión, el SZ –afiliado a CIPI- contactó al consorcio, para que se encargara de la publicación de la información. Apenas 400 documentos han sido dados a conocer, como prueba de la materia oscura de los capitales fugitivos. Lo que obtuvieron fue una base de datos de 2.6 terabytes, 11.5 millones de documentos, fechados entre 1977 y 2015.

Los principales donantes del CIPI son: Fundación Adessium,  Open Society Foundations, Sigrid Rausing Trust, Fritt Ord Foundation, Pulitzer Center on Crisis Reporting, Ford Foundation, David and Lucile Packard Foundation, Pew Charitable Trusts y Waterloo Foundation.

Un par de semanas antes de la publicación de los documentos por los medios asociados a CIPI, las cadenas rusas, RT y Sputnik, habían informado que:  “El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advertía que estaban al tanto de los preparativos de un ‘ataque mediático’ contra el presidente Vladímir Putin”.

Panamá papers

Panamá papers

La firma Penney asegura que los EEUU: “son el mayor paraíso fiscal del mundo. Estados Unidos carece de los recursos para hacer cumplir las leyes fiscales extranjeras y tiene pocas ganas de hacerlo”.

Los papeles nos dijeron lo que ya todo sabíamos. Que los ricos, los corruptos, los traficantes, los gobernantes y los políticos, esconden sus fortunas mal habidas en empresas de papel, offshore managment, situadas en paraísos fiscales: tierra de evasores, criminales, defraudadores, lavadores, y especuladores. El juego devorador con el papel, con el efectivo. La lección del Lobo de Wall Street. Lo nuevo son los nombres acreditados y los montos.

600.000 empresas de semejante laya están registradas en Panamá. Registrar una es cuestión de 48 horas. Las oficinas intermediarias –como la de Mossack/Fonseca– hacen los registros, cubren las formalidades jurídicas, presentan la solicitud de inscripción, y aprobada, el cliente podrá iniciar operaciones. De las offshore registradas en Panamá, 50.000 son colombianas.

Mossack/Fonseca tiene 500 empleados, y sedes en 35 países, especialistas en “operaciones bancarias sigilosas de élite”, asegura haber tramitado para 240.000 empresas, registros de legalización corporativa, amparados en el secreto bancario panameño. Algo que en Suiza se ha ido desmontando gradualmente por presión internacional para el establecimiento de convenios de intercambio de información de cuentas financieras.

Hay dos hipótesis: la primera, el sistema de seguridad informático de Mossack/Fonseca fue asaltado por hackers que sustrajeron la información. La segunda, alguien de adentro de la compañía vendió la información. Pero no especulemos. En el primer caso, es un robo informático, que lo pueden hacer hackers norteamericanos o alemanes. En el segundo caso debió haber alguien que pagó por la bomba de neutrones informativa. La información llegó a manos del Banco Central alemán. El gobierno ruso ha dicho que es una operación financiada por USA para torpedear al Primer ministro, Señor Putin. El no aparece incriminado por la filtración, pero sí, algunos de los miembros más cercanos del entorno de Estado.

¿Cómo obtiene el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación CIPI los documentos filtrados? Fue alguien en USA que tiene un doble interés en el tsunami fiscal provocado por la revelación. Uno económico, afectar la competencia en el mercado de las offshore, y otra política, poner contra la pared a una docena de gobernantes en el mundo, en particular al zar Vladimir. ¿O fue el banco alemán?

Firmas como el grupo Rothschild están jugando a competir contra otros paraísos fiscales, como Suiza, Islas Vírgenes, Panamá, Bahamas, creando paraísos fiscales en Nevada y Dakota del Sur, blindajes extremadamente seguros, porque operan en un país que no respeta ni quiere respetar los convenios internacionales sobre intercambio de información fiscal. Es una jugada para acabar con paraísos fiscales como Panamá, arrasar la competencia y convertir a EEUU en el paraíso fiscal del mundo. El grupo Rothschild podría estar detrás de la filtración, si no, un organismo del Estado.

 Ha comenzado a librarse la mayor guerra especulativa de capitales sucios en el mundo, que mueve, según datos del Banco Mundial y la ONU, una masa de entre 21 y 32 billones de dólares. 

De urabeños a uribeños

De urabeños a uribeños

 En La Habana hay un ruido grande que ha hecho estruendo en la mesa de conversaciones entre el Gobierno y las Farc. El aprestamiento del paramilitarismo frente a la concentración de las fuerzas guerrilleras para la entrega de armas. Lo que para una parte del país es un cese definitivo de hostilidades, para el paramilitarismo es una nueva propuesta de guerra. Pero al mismo tiempo, Otoniel el jefe del clan Úsuga, hace arreglos discretos a través de abogados para entregarse a la justicia norteamericana. Las diferencias con su segundo y tercer hombre en la organización, respecto a la entrega, pudieran haber sido un motivo para la presunta delación que terminó por arrojarlos al Ejército, y que algunos le atribuyen a Otoniel.

La historia del clan Úsuga es la de un clon teratológico: tiene origen en el EPL, se recicló en las AUC y terminó siendo de “narcotraficantes purasangre”. Tiene disciplina insurgente, el alma violenta del paramilitarismo y el alma codiciosa del narcotráfico. Un engendro de exportación.

Humpty Dumpy Villegas, en una alocución en TV, y en declaraciones al diario el Tiempo, dijo que el paramilitarismo fue borrado de la faz del país, “el paramalitarismo no existe”, concluyó. Es un invento de las FARC para dilatar las conversaciones en La Habana. Las Farc y medio país estamos viendo una reactivación de estructuras que nunca desaparecieron, estructuras militares latentes, y estructuras civiles que nunca dejaron de operar en los municipios, en las notarias, los consejos municipales, las alcaldías, las EPS y los juzgados. Humpty es más radical que Fernando Londoño, cuando siendo Ministro del Interior, nos dijo que los cultivos de coca estarían extinguidos en menos de un año. Aunque la contumacia de Mindefensa, es peor, porque no lo está diciendo porque ignore lo que todo el país sabe, sino porque pretende tranquilizarnos, aunque para hacerlo tenga que creernos imbéciles.

El “paro armado” es una exhibición de poder social, más que militar, a través del uso de una estrategia terrorista. Si abre, le quemamos el negocio, si se mueve le quemamos el transporte, si protestan los matamos. Una técnica fascista de gangsters. Diferente a cuando una comunidad, por complicidad, cercanía o adhesión, ocultaba  a los guerrilleros, les facilitaba información, les daba comida. La táctica utilizada por el EPL, en sus buenos tiempos, moverse entre el pueblo como pez entre el agua. Nunca un “paro guerrillero” de los tantos que se hicieron, había logrado una paralización tan inverosímil de toda la población, que por miedo, antes que por cualquier otra cosa, se negó a cualquier actividad, y dejó que al menos sesenta municipios en cinco departamentos se paralizaran. Pero no existe paramilitarismo, pueden dormir tranquilos, el Mindefensa lo dice. Tres civiles muertos, tres policias, dos militares. 

El Presidente en su charla de hoy domingo ante el país, nos dio la fórmula exacta para enfrentar al clan Úsuga: "no se dejen amedrantar".  

Mientras tanto en Miami, con camisetas tricolor y sombrero vueltiao, la zorra Zuloaga y el General Plazas Vega, rodeados de uribistas y cubanos opuesto a la apertura de relaciones entre USA y Cuba, clamaban en el tono desafiante y desabrido de militares retirados, a Santos, para que levante las conversaciones en La Habana, le exigían que dé por terminada la negociación, que no hará más que entregarle Colombia al castro chavismo.

Y como una coincidencia o una convergencia, que no deja de tener un halo siniestro, el “paro armado” coincidió con las marchas uribistas, o al revés, lo cual no le quita peligrosidad a la confluencia. Multitudinaria la de Medellín y Bogotá, modestas y esmirriadas las de las otras ciudades. El programa de la marcha uribista pedía seguridad, inversión social, educación, salud, lucha contra la corrupción, cese a la persecución política. El programa del “paro armado” que se leía impreso en las octavillas que repartieron los ex EPL, pedía inversión social, educación, y salud.

Creo que Santos no debe estar durmiendo bien. Mañana lunes en Bogotá, la delegación del gobierno se reunirá con los abogados de las Farc, para revisar los términos de los acuerdos sobre concentración, dejación, refrendación y firma de un tratado de paz.

Creo que Santos no tendrá que dormir hoy en la noche. Cuando las cosas quedan en manos de abogados nadie debería poder dormir.

Patria o muerte

Patria o muerte

Hugo Chavez Frías, el hombre que hizo del bolivarianismo una religión civil, con Iglesia militante, Papa, excomunión e infierno. Que llevó el patrioterismo revolucionario hasta el delirio de estado. Que enriqueció a su familia más allá de lo que a cualquier familia venezolana. Que mostró al mundo el esqueleto del “venerado padre”, en una caja de madera y en mejor estado que el de un esqueleto de enseñar anatomía, el mismo que dijo haber hablado con su “padre eterno”, y al que preguntó si los restos eran de él. El que hizo que científicos revolucionarios le aseguraran al mundo, con ciento por ciento de seguridad, que el esqueleto era el del mismísimo “padre de la patria”. El hombre que trabajó para ser un mito, Yo el Supremo, emperador de Venezuela, Rey del petróleo, el mismo que cabalgó por el llano con Marx y Jesús, el que ganó casi todas las batallas y perdió la guerra. Él, que más que ciudadanos, más que cuadros, reclamó fieles y leales. Él, como cualquier pastor de garaje, levantó el “culto a la patria” y encargó del ministerio a una ristra de militares con ganas de hacer negocios. Él, el más tropical, militarista, cristiano, creyente y valiente de los líderes. El “líder supremo” con un yo más grande que Venezuela, que ferió un billón de dólares por ingresos petroleros en el siglo XXI. El mismo siglo del socialismo. Él, que no tuvo empacho para decir que quien no fuera chavista no era venezolano. Y que terminó siendo víctima de lo que en Venezuela llaman la “maldición de Bolivar”.

 Como las víctimas de Tutankamon, las de Bolívar, ya hacen lista.  Todas las víctimas tienen en común, como en cualquier novela de Ágata Christie, haber estado presentes en la exhumación –“profanación”– de los falsos restos de Bolívar (Restos, que han dicho historiadores colombianos, terminaron perdiéndose en Santa Marta). Las víctimas son más de las que aquí se mencionan. El diputado a la Asamblea Nacional, Luis Tascón. Alberto Müller, general retirado y líder del PSUV. William Lara,  falleció en accidente automovilístico. Lina Ron, de un infarto. Clodosbaldo Russian, ex Contralor General. Y el más famoso de todos: Hugo Chávez.

 La novela de Alberto Barrera Tyszka, es la novela sobre el fenómeno Chávez en Venezuela, contada en punto de vista plural: la familia donde hay revolucionarios y escuálidos, la familia donde la madre es víctima de todo el miedo del mundo, la familia del escritor desempleado, ahuyentado de los medios, el grupo de mujeres invasoras que baja de la loma a rescatar un apartamento, y desde la perspectiva de dos niños. A la niña le matan la madre en un asalto callejero, y ella sin embargo, pude seguir viviendo un mes en el apartamento, antes de que la familia, los vecinos y las autoridades, se den cuenta que la madre murió.

 Una novela de la vida cotidiana, de apartamento, de trabajo, de ingresos, de muerte, de información. Alguien llega de La Habana en diciembre de 2012 con una caja de tabacos que contiene un celular en el que hay dos videos, que un asistente de su guardia personal, le hizo al Supremo en cuidados intensivos. Con el recurso del video, que se desentraña al final, se alimenta la intriga, aunque se desestima el mayor efecto que hubiera tenido, con un giro de argumento. Alberto encuentra un motor en el “dato escondido” para dar cuerda a la novela.

 En un lindo intermezzo en La Habana, se narra el matrimonio de conveniencia, entre el escritor venezolano y la voluntaria de misión cubana. Un auténtico y brillante punto de giro, que va a dar lugar al desenlace, al menos de una de las historias, la de él mismo.

Bravo por una novela escrita con inteligencia y técnica, reveladora y cierta, voz de voces, con un par de defectos argumentales que no la desinflan, sino que le dan más realidad. Un retrato matizado de la Venezuela de Chávez, que sin miedos ni remilgos, se arriesga en una narrativa rayana a la crónica.

 Patria o Muerte: una de esas novelas que se lee toda en un día, en la hamaca, bajo el mango y con un ron, un viernes santo.    

 

Último inning de 1984

Último inning de 1984

Si un novelista hubiera imaginado hace veinte años, una escena como la que sigue, con seguridad se hubiera podido decir, delirante, es pura política ficción.

Martes 22 de marzo, 1:30 p.m. Estadio Latinoamericano en La Habana, 50000 personas. Los Tampa Bay Rays de Florida, contra la novena cubana. En una tribuna preferencial, Raúl Castro, camisa de seda negra y saco gris oscuro, y Barack Obama, en mangas de camisa blanca. En tribuna ordinaria, Timochenko con cachucha y camiseta azul oscuro de beisbolista, igual que Iván Márquez. Todos rodeados de un enjambre de hombres del servicio de seguridad norteamericano, de la seguridad cubana y de la seguridad de las Farc. Mininterior había dado credenciales de ingreso al estadio solo a los cuadros del partido, había prohibido que se llevara cachucha –por aquello del “facial recognition”–, que se abandonara el estadio antes de terminar el partido, y que se gritara. Como si a los cubanos se les pudieran prohibir las apasionadas emociones deportivas, el orgasmo del home run, de la carrera, o del gol. Antiguas órdenes escritas que salen de 1984, hoy en el Caribe, en el 2016. Por supuesto, las credenciales se feriaron, mucha gente llevó cachucha y todos gritaron. Gritó Obama cuando el home run de los Tampa, gritó Raúl, cuando entró la carrera de la novena cubana. Y los colombianos que estaban por la novena cubana. El partido terminó 4 a 1 a favor de los Tampa Bay. Una derrota nítida. La misma que representa para el “socialismo cubano” la presencia de Obama en el estadio Latinoamericano.  Llegamos al último inning de 1984.

En la conversación privada que sostuvieron Obama y Castro, según contó Obama, Castro le dijo que “la economía cubana estaba en un callejón sin salida”. Un callejón que encuentra su salida si USA y Cuba pueden hacer negocios libremente. Nadie más interesado en meter calor al deshielo comercial, que las Cámaras de Comercio de USA y el bureau del Partido Comunista. Una ristra de empresarios norteamericanos que iba con Obama, se reunió con los hombres de negocios cubanos, para que aun sin que los republicanos levanten el bloqueo, se puedan fijar unas reglas para comenzar a hacer muchos negocios. Los cubanos quieren que los inversionistas extranjeros contraten a los cubanos a través de una institución estatal, los inversionistas piden que se los deje contratar libremente.   

El asunto del “imperialismo norteamericano” y del “socialismo cubano” vino a resolverse, cuando al calor de un ron, y con el tabaco en la mano, los hombres de negocios de ambos lados se sentaron a ver cómo podían hacer negocios.  

Que se puedan hacer negocios, es la solución. Ya veremos si Cuba en diez años va a ser la Singapur del Caribe, o la Puerto Rico libre.         

Nos vamos pa´Cuba

Nos vamos pa´Cuba

Cómo no iba Obama a visitar la isla maldita del Caribe, si es que con el acuerdo se derrota el proyecto castrista. Los republicanos deberían agradecerle al Negro que finalmente hubiera liberado condiciones para que las Cámaras de Comercio de USA, invadan la isla: van a dar trabajo, va a haber mucha inversión, un mercado de bienes,  infraestructura, servicios, telecomunicaciones, que coparán el mercado interno cubano. Ya se está apostando, si en diez años será la Singapur del Caribe, o la Puerto Rico libre.

A Obama le preguntaron en la rueda de prensa, del Palacio de la Revolución, por Guantánamo, pero no soltó nada más allá de una ambigua declaración abstracta. A Raúl le preguntaron por los presos políticos. ¿Cuáles presos políticos dijo él al periodista que había hecho la pregunta? Mira chico, si tú al final de la reunión me entregas la lista de los presos políticos en Cuba, yo mismo hago que esta noche los dejen libres. Y terminó diciendo que el restablecimiento pleno de las relaciones estaba condicionado por la terminación del bloqueo.

El bloqueo: la gran queja cubana, la gran queja de todo el mamertismo internacional, es una falacia. El bloqueo llegó a ser política de estado, porque es la forma directa y efectiva de estrangular otras economías, que fue y es el destino manifiesto de USA. Si nadie nos vende y no podemos comprar a nadie, cómo sostener un país. Fue la URSS la que vino a darle la mano a Cuba, más que por razones de internacionalismo proletario, por razones geopolíticas que USA comprendía bien, pero también por razones de mercado, que los rusos comprendían bien.

Ya en octubre de 1960 USA responde a las expropiaciones a ciudadanos y compañías estadounidenses, con un bloqueo que excluía alimentación y medicinas, en febrero de 1962  endureció las medidas, y el embargo llegó a ser casi total.

En 1992 el embargo adquirió el carácter de ley. El Cuban Democracy Act  ratifica legalmente las sanciones, treinta años después. En 1996, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Helms-Burton Act. Se eliminó la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba por parte de los ciudadanos estadounidenses. También quedaron impuestas restricciones al otorgamiento de ayudas públicas o privadas al gobierno de La Habana.

En 1999, el demócrata “Vill Clinton”  amplió el embargo, prohibió a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales. Una ley transnacional.

Quienes con el bloqueo explican que el proyecto socialista no haya triunfado ¿qué esperaban? Que USA no actuara como imperialista, que no bloqueara y matoneara y saboteara, a Cuba.  No era un “tigre de papel” al que se enfrentaba el socialismo cubano. ¿De dónde acá se esperaba que USA hubiera respetado, que no hubiera intervenido, que hubiera tenido una respuesta democrática? El gobierno de USA hizo lo que el Establecimiento le exigió que hiciera, además lo único que le funcionó. No se puede responsabilizar al enemigo de que las cosas salgan mal. Pero también es cierto que jamás pudieron con el pueblo cubano.

Es el restablecimiento de relaciones, con todos sus efectos de mercado, lo que termina siendo una victoria final para USA, que ahorcó a Cuba durante cincuenta años y ahora le afloja la soga a condición de que se puedan volver a hacer todos los negocios en la isla de Maceo y de Martí. Lucky Luciano desde su tumba debió aplaudir.

Y lo más absurdo. Por encuestas se sabe que la mayoría del pueblo cubano quiere que se abran las puertas para que USA regrese. Hasta el mismo Raúl, que abrió la brecha.

Aunque bien podría decirse que Fidel desde su tumba se estaría revolcando, no lo voy a decir, pero quién sabe en que se estará revolcando. Por desgracia la vida le dio el tiempo para que, como en el “otoño del patriarca”, pudiera asistir con brumosa clarividencia al comienzo del fin.   

Los ancianos malos del rock

Los ancianos malos del rock

Nunca fui fanático de los Rolling Stones, los escuché sin que su música me hubiera conmovido. Cuando aparecieron, yo tenía catorce años. Nunca fueron memorables para mí. Sin embargo recuerdo todavía, Little Quennie, un sincretismo de rock and roll, jazz, twist, blue, rag time, que hizo bailar a la gente hasta enloquecer. Era 1962.

Anoche estuvieron en Bogotá, en vez de los “chicos malos del rock”, los “ancianos malos del rock”, con la energía de otros tiempos, electricidad y sonido clásico, rapto, de verdad rapto, para agitar las multitudes. Siguen siendo negocio, el mito todavía se sacude.

En un programa de opinión de las diez de la noche, la entrevistadora que no se separó del guión de entrevista, nos pone frente a dos invitados, que van a explicar por qué las mujeres prefieren a los “chicos malos”, a propósito de los Stones, que en media hora van a presentarse en el Campín. La presentadora se pregunta, cómo fue que el gusto de las mujeres pasó del príncipe azul al chico malo. Nadie pregunta cuáles mujeres. Se da por sentado que las chicas nacidas en la era de los Stones, -después del 62- alguna vez tuvieron un príncipe azul. Ni siquiera tuvieron un príncipe verde. Ya no les correspondía.

En 1962 también apareció A Clockwork Orange (La naranja mecánica) una novela de Anthony Burgess, que consagró a los “chicos malos”. Ellos mataron a patadas a los príncipes azules de las mujeres de la era de los Stones. (Stanley Kubrick la rodó en 1971). Y desde entonces son un patrón del imaginario femenino. Su época les vendió un chico para alimentar el imaginario, su época violenta les proporcionó una representación. 

En 1962 también apareció La feria de las tinieblas, de Ray Bradbury, que trata de otros chicos bien malos. Y más, aparece la muerte de Artemio Cruz, donde los chicos malos están en el pasado, en el presente y en el futuro. Chicos sin modales, sin buenas maneras, dolorosamente bárbaros.

La sexóloga y el comentarista invitados no se ahorraron en explicaciones. La entrevistadora, una chica bastante anticuada, seguía preguntando por los príncipes azules, como si todo lo que habían explicado sus invitados no fuera suficiente para ella, cuyo imaginario todavía estaría en Disneyworld.

Los chicos malos encontraron sus espacios en la novela, el cine, la publicidad, el espectáculo, las canciones. El chico alternativo que se sale de la norma. Rudo, sucio, canalla, mal hablado, que ha conseguido que esa mezcla de oscuras virtudes, se convierta en el punto de atracción. Porque los chicos buenos son aburridos, nadie se aburre con un chico malo, porque los chicos buenos miden los riesgos, porque los chicos malos no saben medir, porque los unos prefieren la mermelada y los otros la adrenalina.

Los “ancianos malos” del rock estuvieron por primera y última vez a Bogotá, en un día de tormenta, ventisca y cortes de energía. Aun así el sonido clásico reverberó poderoso en los cielos de la ciudad y se posó sobre las cincuenta mil personas que pudieron entrar. La boleta más barata valía 180.000.    

Corrupción o muerte

Corrupción o muerte

Ayer han detenido a Lula en el Brasil. Se ha llegado a la cabeza del proyecto socialista en Brasil. Doña Dilma ha perdido su mentor y soporte, y el ícono del milagro se ha venido al suelo, por corrupto. Por lo mismo que podría caerse la Presidenta.

Terminó una “década perdida” en la Argentina, en la que un matrimonio osado, llegó al poder para promover una red de corrupción que se metió en el negocio de los bienes raíces, las drogas legales e ilegales, las armas, el futbol, la banca, los hoteles, el tráfico de divisas. Los K metieron sus manos en la justicia para proteger a los socios externos de los ejecutores del atentado contra la mutuaria judía. Sobre la Señora K siempre recaerá la sospecha de su intervención en el “suicidio” del Fiscal Nisman. El lunes la iba a demandar, por el caso de la mutuaria, con todas las pruebas recopiladas durante más de veinte años, y el domingo por la noche lo suicidaron.

La corrupción bolivariana en Venezuela es un capítulo aparte. Clanes de militares activos y retirados organizaron dentro de los organismos del estado revolucionario una red de corrupción industrial, que se tomó Pedevesa, la industria de las armas, el mercado de las expropiaciones, la usurpación de tierras –de la que la familia Chávez tiene alguna experiencia–, el mercado de la droga, y el mercado negro, que con Nicolasito en el poder, ganó en poder y autonomía. Fue el reparto del botín lo primero que dividió al chavismo, en vida del caudillo. Perdida la fuerza de mando y liderazgo, las bandas corruptas en Venezuela entraron en una guerra de rapiña por el poder, que dieron motivos, tiempo y acción a la oposición, para que en las últimas elecciones se quedara con la Asamblea Nacional. Hoy se está hablando de la revocatoria de Nicolasito, tras haber tenido que reconocer la profunda crisis económica en que anda metida Venezuela. Los sobrinos de su mujer, tras las rejas en USA, por narcotráfico. Y Diosdado, ideólogo del Cartel de los soles,  en minoría en la Asamblea Nacional y en lo que queda del chavismo.

En Nicaragua, es toda una familia la que se ha tomado el poder para convertir el país en su propia finca, que maneja con mano de hacendado corrupto. Maneja los negocios de fronteras, los negocios de importación, los medios de comunicación y tiene un plan expansionista en la cuenca del Caribe.

Correa en el Ecuador se toma demasiado en serio su papel de hombre providencial, al que nunca tumbaron los indios, el que dolarizó la economía, el que invirtió en infraestructura, e hizo inversión social, el que instauró el delito de opinión, montó una censura fascista, condeno al ostracismo a los editores de la prensa de oposición, terminó con la libertad de prensa y tuvo tratos con las Farc. Ha sido el anfitrión de los diálogos de acercamiento entre el gobierno colombiano y el ELN.

       Miren en que quedó el socialismo revolucionario, latinoamericano, bolivariano, peronista, de los trabajadores, del siglo XXI, o como quieran llamarlo. Unos gobiernos imputados con pruebas, una ristra de corruptos denunciada, ladrones, malversadores, que exactamente igual que las castas de políticos tradicionales de todo el continente a las que reemplazaron, siempre por la vía electoral, se organizaron en pandillas para robarse el país. Los unos robando a nombre de la democracia, y los otros a nombre del socialismo.

       El socialismo en América Latina nació corrompido, nació en otras manos, nació en el reino de las revanchas, en la bastarda herencia de los corrompidos. No importa con qué bandera, con qué consigna, con que grito de batalla.

¡Corrupción o muerte! 

El último mago de Bolivar

El último mago de Bolivar

 

Nicolás ataviado con sudadera tricolor, con un turbante pastel que le prestó Piedad Córdoba, la bola bolivariana en la mesa, la bandera, un cuadro de Bolívar y la pata disecada de un conejo surdo. Suena al fondo un joropo. Y en directo, la televisión estatal transmitiendo en vivo el acto de magia por el cual el presidente sostiene la economía del país de un hilo, en medio de cuchillas curvas que se mueven en espiral.

Lo primero es un ensalmo, tiene fundamento en la mini-constitución de bolsillo editada por la revolución. La revolución necesita magia. Maduro procederá invocándolo, para que por un sortilegio el precio del barril que cerró el viernes en 21.90 dólares, suba a 50, para el próximo fin de semana. Una vez cumplida la primera parte del plan, otro ensalmo lo devolverá a 100. Como todo en Venezuela, es cuestión de fe.

“Estamos haciendo magia, no de ahora, de hace varios meses atrás para mantener los suministros del país, para seguir cumpliendo con las cuentas externas y compromisos para mantener la producción y más en estos tiempos cuando estamos casi ras con ras (igual) con el costo del barril petrolero” dijo Nicolasito en declaraciones a la prensa, después del primer acto. Según Maduro, el precio se está acercando a trece.

Pero ni el pago de la deuda externa ni el precio del barril se han querido someter a la magia ejecutiva. Porque la magia se agotó antes de terminar el segundo acto. La magia previa, la que debería haber torcido el destino económico a su favor, no se pudo hacer, el mismo Jefe de las Fuerzas Armadas, se opuso a la magia que Maduro quería practicar. No dijo, Vladimiro Patrón, todo el mundo nos está viendo, descubrirían el truco.

El tercer y magistral acto del mago Nicolás, haría ver a David Copperfield, como un principiante. Hará desaparecer toda una Asamblea Nacional, desde el presidente hasta la señora de los tintos. Y lo mejor, nos los traerá de regreso, los dejará en el limbo astral de su magnífica magia.

Maduro adivinó, su bola se lo dijo, que la caída del petróleo se debe a una “estrategia obcecada” de USA. Sacó sus reservas al mercado mundial, sobreofertó y desplomó el precio. Quebró a Venezuela. Algo que la CIA no habría sido capaz de hacer. La magia de Obama, seguramente es tan poderosa, porque tiene sus ancestros en África.

 Solos no podemos salir de esto, recalcó Nicolasito. Debería, como su último gran acto de magia, proponerle a la OPEP un cese de las exportaciones, guardar petróleo, provocar una crisis global de la demanda, a ver cuánto tiempo sostendría USA la demanda mundial de crudo.

Con el turbante de Piedad y su magia desabrida, Nicolasito se condenó a ser el último mago de Bolívar.

 

El último mago de Bolivar

El último mago de Bolivar

 

Nicolás ataviado con sudadera tricolor, con un turbante pastel que le prestó Piedad Córdoba, la bola bolivariana en la mesa, la bandera, un cuadro de Bolívar y la pata disecada de un conejo surdo. Suena al fondo un joropo. Y en directo, la televisión estatal transmitiendo en vivo el acto de magia por el cual el presidente sostiene la economía del país de un hilo, en medio de cuchillas curvas que se mueven en espiral.

Lo primero es un ensalmo, tiene fundamento en la mini-constitución de bolsillo editada por la revolución. La revolución necesita magia. Maduro procederá invocándolo, para que por un sortilegio el precio del barril que cerró el viernes en 21.90 dólares, suba a 50, para el próximo fin de semana. Una vez cumplida la primera parte del plan, otro ensalmo lo devolverá a 100. Como todo en Venezuela, es cuestión de fe.

“Estamos haciendo magia, no de ahora, de hace varios meses atrás para mantener los suministros del país, para seguir cumpliendo con las cuentas externas y compromisos para mantener la producción y más en estos tiempos cuando estamos casi ras con ras (igual) con el costo del barril petrolero” dijo Nicolasito en declaraciones a la prensa, después del primer acto. Según Maduro, el precio se está acercando a trece.

Pero ni el pago de la deuda externa ni el precio del barril se han querido someter a la magia ejecutiva. Porque la magia se agotó antes de terminar el segundo acto. La magia previa, la que debería haber torcido el destino económico a su favor, no se pudo hacer, el mismo Jefe de las Fuerzas Armadas, se opuso a la magia que Maduro quería practicar. No dijo, Vladimiro Patrón, todo el mundo nos está viendo, descubrirían el truco.

El tercer y magistral acto del mago Nicolás, haría ver a David Copperfield, como un principiante. Hará desaparecer toda una Asamblea Nacional, desde el presidente hasta la señora de los tintos. Y lo mejor, nos los traerá de regreso, los dejará en el limbo astral de su magnífica magia.

Maduro adivinó, su bola se lo dijo, que la caída del petróleo se debe a una “estrategia obcecada” de USA. Sacó sus reservas al mercado mundial, sobreofertó y desplomó el precio. Quebró a Venezuela. Algo que la CIA no habría sido capaz de hacer. La magia de Obama, seguramente es tan poderosa, porque tiene sus ancestros en África.

 Solos no podemos salir de esto, recalcó Nicolasito. Debería, como su último gran acto de magia, proponerle a la OPEP un cese de las exportaciones, guardar petróleo, provocar una crisis global de la demanda, a ver cuánto tiempo sostendría USA la demanda mundial de crudo.

Con el turbante de Piedad y su magia desabrida, Nicolasito se condenó a ser el último mago de Bolívar.

 

Otra guerra en marcha

Otra guerra en marcha

Una marcha contra el proyecto de paz oficial con las Farc, programada para marzo, se puede ver de dos formas. Como una marcha contra la paz, lo cual políticamente no tiene sentido, aun para quienes quieren la guerra. O como una marcha contra la paz de Santos y las Farc, lo cual tiene un sentido político evidente. Es en esa dirección, dicen los uribistas, porque Santos le está entregando la constitucionalidad a las FARC, la Jurisdicción Especial para la Paz, es una entrega, una abdicación, un engendro suprajurídico, firmado con tal de tomarse la foto del 23. Obama ha hecho saber que si firman el 22, estaría presente en la ceremonia de La Habana.

       La tesis de la derecha en América Latina, es que Santos es un agente camuflado del comunismo, que va  a hacer posible que el castro chavismo, a través de las Farc, se tome el poder en Colombia, como consecuencia de una negociación. Y no por la guerra, que siempre estuvo perdida para ambos bandos. La derecha no cree en la vía negociada, a pesar de que el uribismo, estuvo en trámites para sentarse a hablar con los guerrillos.

       El síndrome de la UP es revelador, entre otros,  de una máquina de guerra, que ya se ha puesto otra vez en marcha, en algunos municipios de la costa (Ver Alfredo Molano: La derecha se vino con todo. El Espectador. 28-2-2016) y que está dispuesta a responder exactamente lo mismo como respondió entre 1985 y 1990. El paramilitarismo y su brazo político no ven en el resultado de una negociación para el fin del conflicto, otra cosa que una imperdonable concesión que Santos les hace a las FARC, en todos los sentidos. Y frente a la cual hay que responder, de la única manera que ellos lo saben hacer.

       Si los uribistas salen a marchar, y su convocatoria no es contundente, la primera derrota de su posición política se la habrán propinado ellos mismos. Si no salen, se entenderá que es una aceptación de debilidad. El motivo político de la movilización es el inicio de la campaña contra el NO. Tendría que ser suficientemente representativo para tener un efecto ganancioso, pero en el uribismo no están seguros, no hay acuerdo, y están en una “encrucijada”.

Ahora que han resuelto salir, el dos de marzo, será porque han conseguido desenredar el hilo del embrollo, programando que adelante de los purasangre y los imputados, marche Monseñor con su poncho y su vueltiao en su caballo alazán. Paloma con botas y la escopeta de matar patos de su abuelo. Y doña María Fernanda con un tridente para espantar diablos.  

La gran comunidad del anillo

La gran comunidad del anillo

 La verdadera “comunidad del anillo” es la del círculo de bandidos que se han tomado el poder en Colombia. Facinerosos “constitucionales” que han hecho del Estado su negocio. No importa dónde, en la Policía, en los juzgados, en la Modelo, en la Procuraduría, en la Corte Constitucional, en la oficina de policía en Presidencia, en el Congreso, en la Defensoría, en Ecopetrol y Reficar, en la Registraduría, en la Fiscalía. Una pandilla enquistada en el aparato público que saquea a sus anchas el país. ¿Cuánto más puede aguantar el país en manos de los saqueadores?

El escándalo en la Policía es una revelación de la maraña de intereses y negocios, una red intrincada y vasta de corrupción que se ha apoderado de arriba abajo del organismo encargado de darnos seguridad. Es una muestra de la complicidad y encubrimiento que todos practican con todos. Una conspiración alentada por la complicidad, la permisividad mutua, amparada en la impunidad rampante, la “incapacidad” de la justicia para hacer justicia. Una justicia cómplice, pagada, que trafica con les expedientes, con los repartos y los fallos.

El escándalo los toca a todos. A la Policía, en primera instancia, que ha estado en el ojo del huracán desde que Vicky Dávila denunció seguimiento y rastreo ilegal de comunicaciones. Por la existencia de una red masculina de prostitución en su interior, detectada desde el 2004. Al Congreso, porque sus miembros compraban policías, que se exhibían en un salón congresional para que ellos escogieran con quién pasar la noche. A la Presidencia, porque a pesar de que sabía de la existencia de la red, siempre la negó y no hizo nada. (A última hora al Ministro Villegas le tocó salir a decir que la red si existió, pero que para tranquilidad de todos es cosa del pasado) A Hernán Andrade, a quien el General Naranjo le informo, y no hizo nada, y también a Naranjo, que tampoco hizo nada. Al Procurador, porque de manera oportunista, siete años después de abierto el proceso sobre la comunidad, solo ahora, cuando el mismo está a punto de ser echado de la Procuraduría, se le ocurre abrirle una investigación al General Palomino. A Palomino, porque está metido en un proceso en donde diez cadetes de la Policía lo acusan a él y a su socio, el incómodo General Jair Castellanos, presunto jefe de la comunidad del anillo, de tráfico sexual, de acoso y violación.

El caso particular de Carlos Ferro, es el de un pobre hombre que llegó a ser Viceministro, convertido en el chivo expiatorio del escándalo,  por gracia de los medios y la Procuraduría. Supimos por el video que Ferro es bisexual, que nos se dio cuenta que Anyelo Palacios lo estaba grabando en un acto encubierto de recopilación de pruebas para el proceso de la Comunidad. Que la mujer de Ferro le tocó tragarse el homosexualismo del marido, de la peor manera posible, si es que antes del video, no sabía. A pesar de lo cual tuvo el coraje para enfrentarse a los medios (Blu Radio) y decir que a pesar de lo duro que ha sido todo esto para ella, sostiene su matrimonio por el amor y la responsabilidad que tiene para con sus hijos.

Ferro, Viceministro del Interior, se desempeñaba en el cargo a pesar de estar siendo investigado por el encubrimiento del homicidio de otro homosexual, Eduardo Díaz, “amigo íntimo” de Ferro, “su hermano”, y pareja de su asesino, Harold Arias, jefe de escoltas de Ferro.

El video no es prueba contra el Congreso ni a favor de demostrar la comunidad del anillo, es un video probatoriamente inútil, que lo único que prueba es el calentamiento de dos hombres que buscan un motel. Un Congresista cachondo y un policía encubierto que tienen una relación de adultos. Sin embargo, sirvió para que Palomino renunciara. El video lo tenía el Procurador en su escritorio, quién sabe cuántas veces lo habrá visto. Se lo hizo llegar a Vicky Dávila a RCN, quien decidió publicarlo con conocimiento de RCN, más que por revelador, porque le permitía sacarse un clavo contra la Policía, que la había chuzado. Una vez dado a conocer, todo el mundo se le vino encima, los políticos, los medios, HRW, hasta RCN, que en el mayor acto de hipocresía, la condenó por falta de ética, por violar el derecho a la intimidad y terminó despidiéndola para no dejar la sospecha de que sabía.

Nadie dice la verdad, todos se mueven por intereses inconfesables, todos tienen las manos sucias. El escándalo les ha explotado en la cara, los ha untado a todos, ha mostrado sin que pudieran hacer nada, que todos pertenecen a un gran anillo de poder y corrupción, mil veces más devastador y mortífero, que el círculo de pobres cadetes que eran vendidos  a los congresistas.     

Plan de negocios

Plan de negocios

Cuando terminó el gobierno Samper, que había bajado la guardia frente a las Farc, por motivos conexos con los hechos que lo llevaron al poder, las Farc tenían 25.000 hombres armados y una línea urbana de milicianos de 30.000 personas. Acababan de tomarse a Mitú, y tenían rodeada a Bogotá. En 1998, 3000 personas fueron secuestradas y la tasa de homicidios era de 58x100000. Colombia con Suazilandia eran los países más peligrosos del mundo. Al Presidente le habían retirado la visa, y en Washington se hablaba de un “estado fallido”.

Pastrana tenía que enfrentar cuatro problemas: el problema legado por un gobierno cooptado por la mafia, cuya primera revelación estaba contenida en los narco casetes, que él mismo había dado a conocer, pocos días después del triunfo electoral de Honesto. El problema de unas FARC grandes, alebrestadas, ricas, que hacían lo que les daba la gana. Una mafia que metía las manos en todo, hasta en el negocio, ponía presidente, se asociaba con el paramilitarismo y con las FARC, contrataba políticos, tenía medios y periodistas. Y un paramilitarismo ya formado en las lides de exterminio de la Unión Patriótica.

El Plan Colombia que se terminó la semana pasada, era el plan de negocios de la guerra. Paz Colombia que también arrancó la semana pasada, es el plan de negocios para la paz. Una lógica certera, pragmática. El Plan Colombia tenía tres retos: las Farc, el narcotráfico y lo social.

En lo social no hizo casi nada, era lo que menos importaba, la faceta políticamente correcta del Plan. Lo que de verdad importaba y a lo que había que aplicar todos los recursos, era a las Farc. Desde que comenzó hasta que terminó, USA desembolsó 10.000 millones de dólares. Pero de manera encubierta se hizo una transferencia de tecnología, armas y asistencia, para el uso de bombas inteligentes, que puso en marcha la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad y que costó otros mil millones. Todos los grandes golpes durante el gobierno de Monseñor Uribe y del Santico a las Farc, se consiguieron utilizando bombas inteligentes.

Contra el narcotráfico la lucha fue perdida, como tenía que ser. Es una lucha que no se gana por vía militar, igual que con las Farc. Hoy Colombia es el principal exportador de pasta de coca del mundo. Los cultivos se mantienen estacionarios, descendieron de 120000 hectáreas y se estabilizaron en 65. Dañarles la producción de insumos a la mafia y a las Farc, no es un gesto muy amistoso, en particular, porque las Farc son socios en Paz Colombia.

Pastrana montó en cólera cuando entendió que el acuerdo para la terminación del conflicto, no es un acuerdo para la terminación del negocio.   

El negocio podría ser un buen financiador del posconflicto. Con un poco de visión y sentido pragmático se haría una buena inversión.  

Necrofilia patriótica

Necrofilia patriótica

 En el aniversario de los cincuenta años de la muerte de Camilo Torres, el “cura guerrillero”, la pre negociación de un acuerdo para el fin del conflicto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), pasa por una fase simbólica de amor por los restos mortales, una especie de necrofilia que revela cómo en los actos de paz, como en los de la guerra se agazapa la muerte.

Cuando estamos en guerra, la tragedia es la de los miles que mueren, sin que nada lo merezca. Y cuando estamos en paz, la tragedia es que se llegue a romper la paz. Va a ser apenas natural que en la acción política a la que se dirigen las Farc, por algún tiempo, permanezca agazapada la amenaza politizada del rompimiento. El titular: “Las Farc declaran que el gobierno Santos no les cumple”. Pero no debe ser un temor fundado, cuando las Farc participen en los negocios de Estado, y su capacidad de corrupción los implique en algo mejor que el negocio de la guerra, no volverán a la guerra. Quedarán otros “levantados en armas”, los de la guerra del negocio.     

Cincuenta años después de muerto lo reivindica el ELN, la Iglesia Católica, la izquierda académica, hasta Santos, que dice que los restos de Camilo son un “gesto simbólico” necesario para terminar con la guerra. Al cura, que pareció tan avanzado a la Colombia de su época, mejor le iba con la fe que con la política. Me explico: la crisis de fe de Camilo no fue la de su fe en Cristo, sino la de su fe en la iglesia. Pero la consecuencia de su sublevación espiritual contra la iglesia, no era tomar las armas. Cincuenta años después se ve más claro que en los años sesenta.

Nunca descarté que esa improvisada y romántica tarea de ir sin sotana y cruz, empuñando un fusil, hubiera sido un suicidio. Veinte meses antes de que en Bolivia el ejército boliviano ejecutara, con participación de la CIA, al Che Guevara.

“Reivindicar el nombre de Camilo Torres que tiene mucho que dar y enseñar a la Colombia de la reconciliación, la verdad y la justicia transicional” pidió el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve. No sé si habla a título personal, a nombre de su iglesia o de algún sector de la feligresía local.

“Busquemos donde están los restos del cura Camilo Torres, símbolo del ELN, para que en un gesto simbólico podamos continuar en ese proceso de terminar esta guerra y reconciliarnos todos los colombianos”, dijo Santos. Un cuerpo que estuvo enterrado cuatro años entre la greda de la selva a orillas de un rio, luego embarcado en un cofre mortuorio que fue llevado a Bucaramanga, para ser alojado en el panteón de la quinta brigada, de manera anónima, con un número.

Para el “efecto simbólico” que quiere Santos y quiere el ELN, destrabar las pre negociaciones, daría lo mismo que Medicina Legal dijera que son o no son los restos de Camilo, los que encontraron en Bucaramanga. Como servicio a la patria debería decir, que lo son, que los verificaron con la más alta tecnología disponible.

Unos restos mortales, un ejército insurrecto, y un gobierno necesitado de hechos de paz, para desviar el foco de la pacífica corrupción, de los negociados, de la industria de la mermelada, del hueco fiscal de 3.5 billones, del déficit externo más alto del mundo, del detrimento patrimonial, y la crisis de la política petrolera en tiempos de crisis.

 

 

El poder y el contrapoder

El poder y el contrapoder

En una entrevista a El Tiempo, el gordo Jorge Lanata, un periodista argentino, habla del periodismo que ha tenido que hacer en la Argentina, durante más de una década, y que lo llevó a convertirse en una las piedras en el zapato del oscuro régimen kirchnerista. Fue él quien señaló y acuso al ambicioso y osado matrimonio que puso el poder al servicio de “la familia”, con el declarado propósito de hacer una Argentina mejor, pero también con el de enriquecerse y enriquecer a los suyos. Un justo pago por su noble propósito.

A Jorge Lanata le hubiera podido pasar lo que a Alberto Nitsman, el Fiscal del caso K, por el atentado judío de la mutuaria, a quien suicidaron cuando tenía el paquete probatorio para llevar a la K a los juzgados. Dice Lanata, y lo dijo durante mucho tiempo en los medios: “el kirchnerista es uno de los gobiernos más corruptos”, en un país donde todos lo han sido. Mención de honor. Gobiernos diseñados para poner lo público al servicio de los inversionistas de la “familia”, que invierten en el Estado, a través de contratos, concesiones, asociaciones, u operaciones por debajo de la mesa, para explotarlo como si fuera un negocio de ellos. Gobiernos que no tienen oposición en los Congresos, cooptados casi todos, ni en las Cortes, cooptadas por fuera y por dentro. Una empresa como la que en Colombia montó con mucha visión y gerencia, Iván Moreno Rojas, para desmantelar a Bogotá, o como la que ha montado Vargas Lleras, con el negocio de la infraestructura. El zar de las 4G.

Lanata no solo criticó al kirchnerismo, aportó pruebas, señaló con nombres propios, dio información sobre los funcionarios en la red de corrupción. Los señalamientos terminaron en los tribunales. Aportó las pruebas para la condena de la ministra de economía, Felisa Miceli. Para el proceso del vicepresidente Boudou, por el caso Ciccone. Dio la información para acusar a Cesar Milani, exjefe del Ejército, por corrupción.

Lanata, el periodismo que hace, no se limita a informar. Representa un grupo de voces, de presencias activas en medios que hacen audiencia. Su deber para con las audiencias, si de credibilidad se trata, lo lleva a convertirse en causa civil de lo que denuncian y asegura que es cierto. En un peridismo que toma partido contra la corrupción, y por tanto la fastidia no solamente criticándola en los editoriales, sino haciendo que las pruebas, adquiridas con el concurso de una red de inteligencia periodística, tanto más eficiente, cuanto adquiere el poder de la incriminación legal. 

La contra información de los medios independientes llevó a que el gobierno argentino prohibiera las estadísticas, parece un cuento de Borges, pero fue cierto. Se dedicó a comprar medios para tener el monopolio de la emisión. Llegó a concentrar hasta el 80% de los medios en el país.

Pero vino el efecto de opinión. El kirchnerismo con el ochenta de los medios solo convocaba al veinte de las audiencias. Y la prensa que no se dejó comprar y sobrevivió, los periodistas como Lanata, convocaban el ochenta.

Lo mismo que pasa en Venezuela. El monopolio de medios del poder bolivariano no es libre, y debería serlo si representa a la revolución. Actúa de manera más libre el consorcio de los Lanata, objeto de abierta censura e intimidación. La información del poder tapa, la contra información, destapa. Los Lanata investigan, apuntan con cuidado, disparan información, y luego van a los juzgados, a cumplir con el deber civil de cualquier ciudadano y de cualquier periodista, refrendar la certeza de su denuncia haciéndose parte de la causa.

Qué bien se ve el gordo Lanta en la portada de Rolling Stone.

Annus horribilis

Annus horribilis

Para que una columnista como María Isabel Rueda, comience su columna del domingo en El Tiempo (10/1/2016), con la expresión annus horribilis, refiriéndose a la economía colombiana 2016, es porque su optimismo, ha pasado de ser un estado de falta de información, a uno contrario, que no sé cómo calificar.

Apocalipsis. En segunda página, de la misma edición, Ricardo Ávila, Director de Portafolio, nos entrega una página completa de malas noticias. Al final, por política del medio, por recomendación, para no mostrarse enteramente negativo, nos dice, que no se trata del apocalipsis.

Desplome de bolsa. En lo corrido del año la bolsa ha perdido 4.8 La acción de Ecopetrol cerró el viernes en 1015 pesos. El botín representado en acciones  no se cotiza bien porque no hay confianza en el manejo de la economía. Inseguridad inversionista. Qué otra cosa esperar, primero porque América Latina va a tener un PIB regional negativo (-0.2). Y segundo porque 2016 es un año de recuadre presupuestal: pasamos de una economía de conflicto a una economía de posconflicto (cálculos conservadores sugieren que habría que presupuestar un billón anual en los primeros diez años). Pasamos del negocio de la guerra, al de la paz. Un buen negociante sabe cambiar cuando hay que cambiar. Lo que significa que debe ser mejor negocio vender software educativo que lanzallamas. La economía del posconflicto no tiene presupuesto, es una suposición contable. Esa plata hay que salir a comprarla, cara por demás, o hacer cosas como vender Isagen. Todo el movimiento de inversión tendrá que saber moverse  en un mercado nuevo, que demanda reacomodos en el plan nacional de presupuesto. De facto entramos al 2016 con un recorte presupuestal de 3.5 billones. La economía del posconflicto comienza en déficit. La economía del posconflicto hereda todo el déficit de la economía de guerra, todo el desfalco, la mala administración, la clientelización de las regalías. Colombia cerró 2015, con el déficit externo más alto del mundo, en una muestra de cincuenta economías comparables.

La inflación en 2015 desbordó los límites anticipables, cerró con un 6.8 La masa de dinero que circula compra menos. Entonces el que vende, o deja de producir, o baja los precios. Si a eso le agregamos el verano maldito del 16, que nos está secando el país, así haya aguas en Antioquia, reduce la producción de alimentos, con lo que tienden a subir los precios de los productos que pegan más duro en la inflación, los comestibles. “En cosecha voy al carro de mangos que pasa frente a mi casa y me regalan un mago grande. Cuando no hay cosecha, un manguito chiquito cuesta hasta tres mil”. Menos producción (o precios de importación) y menos capacidad de compra, y estamos frente a la tormenta perfecta, su nombre: estanflación.

El petróleo, el puto oro negro, la mitad de nuestras exportaciones, cada vez vale menos. La oferta mundial de petróleo aumentó, porque USA sacó parte de sus reservas y las puso a la venta. Toda la economía de la OPEP se trastornó, a Venezuela la quebró, algo mucho más efectivo que la CIA. Por cada dólar que baje el barril en el mercado internacional de referencia, Colombia deja de recibir 250 millones de dólares. Una economía cuya mitad de ingresos internacionales proviene de un producto en crisis, tiene dos opciones, o sustituye con rapidez competitiva la estructura de exportaciones, o tiene que echar mano a sus reservas internacionales, que son los fondos de garantía en el mercado internacional de crédito.

Y para que el annus sea auténticamente horribilis, el Ministro de Hacienda, vende la idea de la reforma tributaria. Que no se tramitará, en definitiva, sino después del plebiscito. Para ningún gobierno es fácil, salir a pedir el sí por su acción de pacificación, y luego aplicar una descarga fiscal. Pero será lo que habrá que hacer.

El optimismo, que como un chicle mentolado quita el sabor apocalíptico, se apoya en que: la demanda interna no va a bajar, las cifras de comercio lo muestran. El desempleo llegó en diciembre a la tasa más baja del siglo. La subida del dólar le sirve a quienes venden en dólares. La campaña de Vargitas, como gerente de la infraestructura, es un motor de la economía, una locomotora, la 2018. Isagen resuelve el problema del hueco fiscal y deja para la campaña de Vargitas.      La reforma eleva el IVA, amplía la base tributaria, hace más inequitativas las exenciones a las sociedades, con lo que balancea el déficit de presupuesto. Feliz 2016.

Feliz 2016

 

Rimbaud: entre el extranjero y el extraño

Rimbaud: entre el extranjero y el extraño

Rimbaud nunca se sintió bien en ninguna parte. París le produjo aburrimiento y fastidio. Londres le pareció cruel, Charleville –donde nació–  siempre fue un lugar de paso, hasta su muerte. Con un cáncer de huesos, la pierna inutilizada, sin poder caminar y con el cuerpo secándosele, abandonó las Ardenas, por última vez, el 13 de agosto de 1891,  para ir a Paris y seguir a Marsella. Necesitaba el Mediterráneo. Un viaje de 18 horas que lo dejó destrozado.

Tambien en Chipre, en Alemania, en Italia, en Suiza,  en Bélgica, hasta en Indonesia, se aburrió, a donde llegó enrolado en el ejército colonial neerlandés. Apenas pudo desertó y emprendió a pie una larga marcha al otro lado de la isla, por entre la jungla, en donde encontró un barco inglés que lo retornó a Europa.

El infante desesperado, un ángel extraviado, una criatura de ansiedad perpetua, aburrido de todo, siempre un extraño en cualquier parte, siempre un extranjero. Ni de aquí ni de allá. El Extraño, que Camus sitúa en Argel, sesenta años después de la muerte de Rimbaud. Tampoco se sintió bien en Aden, ni en Harrar, a pesar de que fue aquí donde obtuvo el dinero que nunca había tenido, donde se convirtió en traficante de armas, abastecedor del jeque de Abisinia. No se sintió bien en el Cairo, ni en Alejandría. Ni siquiera en el infierno.

Nunca se sintió bien en esta tierra, en este mundo, en ninguna ciudad. Una criatura de fuego como él no podía echar raíces en ninguna parte. Ni aquí ni allá. Buscaba algo, que ni siquiera él sabía, iba detrás de alguna cosa. En algún momento supo que no encontraría lo que buscaba, fuese lo que fuese, no sé si coincidió con que no volviera a escribir. En el entendido de que escribir para Rimbaud, siempre fue lo de menos. Escribió porque se le daba fácil y porque podía imprecar con la escritura y con entera libertad, todos los poderes del mundo, escandalizar con su impiedad, ratificar su ateísmo, dar cuenta de su temporada en el infierno, hacernos partícipes de su de luz, las Iluminaciones, y de las travesías del Vidente.

A los nueve años comienza a escribir poesía. Es uno de los pocos autores a los que se les puede endilgar una poesía de infancia (1863-1869). Va a dejar, Cartas del vidente, Una temporada en el Infierno y las Iluminaciones, el grueso de la obra poética, escrita en un lapso de cuatro años. Lo demás son cartas. 

Lo de Verlaine, que terminó en una inspección de policía en Bélgica fue más ridículo que dramático, como lo de Van Gogh con su oreja, una ridiculez sentimental de Verlaine enamorado. Verlaine siempre aburrió a Rimbaud, y apenas tenía 29. Lo siguió a Inglaterra, a Bélgica, abandonó a su mujer en el octavo mes de embarazo y fue completamente infeliz al lado de Rimbaud, porque Rimbaud no había venido a este mundo a hacer feliz a nadie.

La última vez que se vieron fue en Alemania, en 1875, después de que Verlaine recuperara la libertad, tras dos años de cárcel por el tiro que le metió a Rimbaud en una mano, y tras su momentánea conversión al catolicismo. Del encuentro, Rimbaud da cuenta en carta: “…después de conversar por unas cuantas horas ya habíamos renegado de su Dios". Verlaine se quedó dos días y medio antes de regresar a París. Antes de marcharse, Rimbaud le entregó los manuscritos de Las Iluminaciones. Ya para entonces había abandonado la escritura.

En una carta desde Harrar, el 4 de agosto de 1888, escribe: “me aburro mucho, siempre; nunca conocí a nadie que se aburriera tanto como yo”.        

1916-2016: una felicidad pesimista

1916-2016: una felicidad pesimista

1916: Un año bisiesto que comenzó un sábado. El segundo año de una guerra que envolvió al mundo, la primera que se hacía por el reparto económico global. El mismo año, en que Albert Einstein publica la Teoría General de la Relatividad. Al parecer la guerra no interrumpió la tarea del profesor Einstein. Quizás nada habría evitado que el hombre que más cerca ha estado de encontrarle el truco a los dados de Dios, la hubiera notificado al mundo, que por supuesto no se notificó, más allá de la comunidad científica, el 20 de marzo. Un mes después estalló la revolución de independencia de Irlanda, con el Levantamiento de Pascua. Al siguiente mes, USA invade militarmente a República Dominicana, en donde va a permanecer por ocho años. Un mes después entra en vigencia la ley seca en USA. Al siguiente mes Rumania declara la guerra a Austria-Hungría, e Italia a Alemania. En noviembre comienza el reparto agrario de la revolución mexicana. Y el 30 de diciembre, unos nobles cobardes y celosos asesinan a Rasputín en la Santa Rusia.

En 1991 la banda británica Motorhead lanzó su disco 1916, basado en una canción que habla de la guerra, titulada Love me for ever.

2016: un año bisiesto que comenzó en viernes. Iniciamos con la amenaza terrorista de Daesh, un ejercito yihadista radical de orientación wahabita que ha tomado territorio en Irak y Siria. Hace apenas unas horas han dado a conocer el video del ajusticiamiento de cinco espías británicos. Una amenaza global con las tácticas y las armas más impredecibles e inescrutables. Una declaración sobre cambio climático en París, a finales del año pasado, que si bien no tiene condiciones para ser efectiva, revela el grado suicida de conciencia que los países han tomado sobre el efecto térmico acelerado en el mundo. América Latina en recesión económica. Europa con una crisis económica semilarvada, que ha encontrado dos vías de tratamiento, la solución alemana: salvamento financiero, reciclaje de deuda y especulación bancaria; y la “solución” griega: países que quiebran. USA con una derecha envalentonada, agresiva y fanfarrona, que está poniendo en juego, por acción del debate electoral, el futuro político internacional de USA. Donald Trump en la Casa Blanca, sería como Nicolás Maduro en Miraflores. China maquinando a todo vapor su lenta y paciente estrategia para tomarse el mundo. Barril de petróleo a 38 dólares. Y una crisis definitiva de las ideologías. Y como si fuera poco, el año de la “profecía Hawkins”.

El 2016 en Colombia será el año en que se firme el acuerdo para la finalización de un conflicto, de casi cincuenta años. Y con la ambientación, apenas oportuna de haber sido declarados, otra vez,  los colombianos, como la gente más feliz sobre la tierra.

Con sorpresa, o quizás con un poco de tristeza, se comprueba que esa felicidad colombiana parecería darse a pesar del poco optimismo que revelan tener los colombianos, en la misma encuesta. Somos felices, pero nuestras esperanzas en el 2016 están por debajo de la media internacional de optimismo. Tal vez somos felices, precisamente por no ser optimistas, o porque la colombiana, es una felicidad pesimista.   

Treinta años sin verdad

Treinta años sin verdad

Hace treinta años ocurrió la masacre del Palacio de Justicia, insólito, pero que muestra bien quiénes somos. Somos capaces de asaltar la Corte para acometer un acto de justicia. La primera exigencia del comando del M19, era que el Presidente se presentara para ser juzgado. Actuaban como si hubieran tomado el poder y el aparato de justicia revolucionaria llamase a los criminales de guerra.

La toma fue la más extrema y publicitaria estupidez que emprendió el M 19. Entre delirantes optimistas e idiotas útiles, eran los hombres que actuando con unos ideales, se les ocurrió que un plan pudiera funcionar. Creyeron que el aparato militar iba a dejar que se tomaran la justicia, que llamaran a juicio al presidente y hasta cerraran el parlamento, por el hecho de tener como rehenes al cuerpo togado de justicia del más alto rango en Colombia.

La retoma del ejercito fue la más extrema y publicitaria estupidez. Ni la inteligencia militar, ni la diplomacia, ni los medios, sirvieron para que los militares quisieran mediar, para ellos no había nada que mediar, había que arrasar al M19. De nada valieron las vidas de los magistrados, por los que hoy el gobierno de Santos pide perdón. Si trataron como trataron a los ciudadanos que salvaron su vidas del incendio y fueron conducidas a a la Casa del florero, cómo no iban atrtar a quienes se encontraban adentro. Entraron disparándole a  todo lo que se moviera, arrasando con el M19, se llevaron a los magistrados y a los ciudadanos. En un debate de Gómez Méndez en la Cámara, a finales de siglo, él mostró como los proyectiles encontrados en los restos de las víctimas eran del parque privativo de las fuerzas armadas.  

Belisario, viejo güevon, se portó, se ha portado y se seguirá portando, hasta que  muera, como un güevón, en cuya palabra no se debe confiar. Un viejo mequetrefe que se dejó dar un golpe de estado militar de 48 horas, y no fue capaz de hacer nada, por temor a desestabilizar las instituciones. Nunca dijo la verdad, se morirá debiéndola.

Durante treinta años hemos ido agregando y ajustando con paciencia las piezas del incidente, elementos de verdad, probatorios, de investigación, para saber qué pasó con las víctimas, donde están sus cuerpos. Los que salieron vivos del Palacio y jamás regresaron a sus casas. El país coincide en que fueron actos criminales, delirantes, de desquiciados, y que todos, gobierno y M19, son responsables de la masacre. Responsabilidad que nadie del gobierno de Belisario reconoció. Ni la justicia que naufraga en millones de folios. Ni los ex M19, que nunca dijeron toda la verdad, aunque pidieron perdón y recibieron amnistía, y fueron al Congreso y a la alcaldía de Bogotá.

Al que más le creo de todos los que por estos días han estado dando declaraciones, entrevistas y reportajes, por el aniversario treinta de la masacre, es a Popeye: la cosa fue así, Iván Marino Ospina llegó una tarde a la fina del patrón – Nápoles – se encerraron y arreglaron, él les dio dos millones de dólares para que quemaran todo lo que tuvieran que quemar.