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Alberto Rodríguez

Cadáveres rentables

Cadáveres rentables

 

Van hombres a los barrios más deprimidos de Medellín, Cali, Sincelejo, Tunja, o Bogotá, a ofrecer trabajo en fincas. Son reclutadores, como los de las Farc y las Auc. Atraen a los muchachos con promesas de salarios superiores al mínimo. Una vez hecho el arreglo evacuan a los desempleados de su ciudad y los conducen a otros pueblos, a extramuros, baldíos o campo abierto. Una vez allí los ejecutan sin más.

Se ha fijado una tabla de recompensas por los bandidos, como en el lejano oeste norteamericano. Recomendada por el ranchero texano al Presidente. Se les puso precio a todos, vivos o muertos. En las filas de las FARC la delación funcionó. A un comandante lo asesinaron y le cortaron la mano, o al revés, para llevarla como prueba de recompensa a los cuarteles militares.

La guerra es una fuente de gasto que demanda flujos continuos de recursos y por tanto abre espacios de mercado blanco y negro, sucio y limpio. Los soldados norteamericanos que entraron a Europa por Sicilia y subieron como héroes por la Italia, no perdieron el tiempo. Fueron haciendo negocios con la mafia y con los alcaldes corruptos en todos los pueblos. La guerra en el capitalismo es una industria y como tal oportunidad de nuevos y atractivos negocios. El problema en todo esto, es que se abrió la temporada de caza del ejército. Se le puede echar mano a cualquier ciudadano macho desempleado, con la edad suficiente para ser guerrillero raso, para convertirlo en un cadáver rentable. (Novela negra)

El parte puede decir: once guerrilleros de las FARC fueron abatidos en combate por la unidad 27 de la cuarta brigada en una vereda de Ocaña. El ejército avala el hecho, lo que autoriza a que terceros reciban la recompensa por su acción de “informantes”. Una vez cometido el asesinato – ejecución extra judicial en argot – aparece la brigada de limpieza, para ir a desnudar los cadáveres y vestirlos con la ropa de los guerrilleros que se han entregado, o con ropa arreglada de utilería. Hecha efectiva las recompensas, que los militares como tal no pueden recibir por ley, los “informantes” les retornan el dinero, descontando el pago de servicios. La transacción, como tal, no paga IVA.

Así que ya no se sabe si los guerrilleros que todos los días se dan de baja son guerrilleros, si los desempleados desaparecidos en todo el país, aparecerán, si la destitución de 27 militares es suficiente para tocar al Ministro Santos, si los cientos de denuncias de las víctimas de la violencia de Estado serán atendidas y reparadas, si un congreso norteamericano de mayoría demócrata aprobará un TLC con un país donde el gobierno se ve obligado a dar de baja a tres generales por el negocio de los “falsos positivos”, tras lo cual el héroe de la operación Jaque, renuncia el mismo día de las elecciones norteamericanas a su cargo de Jefe del Ejército.

Tampoco sabemos si Monseñor Uribe sigue pensando en hacerse reelegir, con un negro en la Casa Blanca.

Nunca un Presidente…

Nunca un Presidente…

El pueblo norteamericano se ha equivocado muchas veces, en eso estriba una parte de su grandeza. La última y más costosa equivocación colectiva fue la reelección de George Bush. Nunca un Presidente de los Estados Unidos (ni siquiera Nixon o Johnson) había dejado más postrada a la Unión, que lo que la va a dejar el ranchero texano.

Bush metió a USA en una guerra que vale tanto como el valor desplomado del mercado en la crisis. Además una guerra perdida. El sistema de inteligencia recibió el golpe más duro desde que existe, al haber permitido que Bin Laden les tumbara las torres gemelas de New York, que para el orgullo norteamericano – el de de los blancos, protestantes, anglosajones, granjeros, blancos, republicanos, empresarios y evangélicos – fue un golpe definitivo.

Bush dejó deslizar la economía por el desbocadero del capitalismo salvaje, auspició a banqueros e inversionistas a hacer su feria, estimulando la desregulación económica y reduciendo los impuestos a los ricos. Prohibió enseñar las teorías de Darwin en las escuelas públicas y la experimentación científica con células madres. Se opuso al aborto y a la restricción de la libre venta de armas. Un tipo que por acción y omisión terminó golpeando más al capitalismo, que lo que hubiera hecho el mismo Mao Tse Tung.

En principio son dos las opciones posibles como consecuencia de lo que haya de pasar el super martes de noviembre. Que gane un venerable anciano, físicamente limitado, republicano, con memoria espasmódica, que no se orienta en medio del caos económico, que mantendrá a 140.000 hombre en Irak, que no sabe qué hacer con Afganistán, y con una demoledora fórmula vicepresidencial (la clave providencial de su derrota): la inefable Señora Palin, miembro de la Asociación Nacional del Rifle, que de haber estado en el poder le habría declarado la guerra a Rusia tras lo de Osetia, que no tiene pasaporte y cuyo conocimiento de lo internacional no va más allá de saber que al abrir por las mañanas la ventana de su cocina, allá frente está Rusia. Miembro de una oscura secta de fanáticos creacionistas, abusadora de poder desde su merecido puesto de gobernadora de Alaska, y que desde luego lo más importante que ha hecho en la campaña, ha sido comprar - por primera vez en su vida - ropa decente, por valor de 170.000 dólares, a cuenta de las arcas republicanas y en los tiempos que corren.

La otra posibilidad es que gane Obama – el Negro -. Al menos las estadísticas hoy (lunes 3) ya lo dan como triunfador. Tiene el incuestionable mérito de ser el primero de una saga condenada expulsar a la oligarquía blanca del poder, que representa el triunfo de las minorías, de la clase media urbana. Obama desciende del mono, pero también de Martin Luter King. Se acompaña de una fórmula vicepresidencial, que al menos le garantiza el acceso a la información y opinión actualizada sobre el estado de las relaciones de los Estados Unidos con el mundo.

Nunca un Presidente entrante había recibido la Unión en tal grado de entropía. Un país quebrantado en su economía, con su orgullo nacional maltrecho, con el déficit fiscal más grande de la historia, con un par de guerras perdidas y una administración todavía más perdida. Para los norteamericanos, y esa es su tragedia, ninguno de los candidatos que triunfe el super martes, tiene las condiciones, el poder, el alcance y la visión, para sacar del pantano a los Estados Unidos.

 

Sin lugar para los débiles

Sin lugar para los débiles

Sin lugar para los débiles es como un disparo con silenciador, en la noche de una pesadilla transparente, por la que fluye la luz.Los hermanos Coen conforman una buena máquina narrativa. Ajustada, engrasada, efectiva. Los une una misma inteligencia narrativa, repartida en las justas proporciones de adrenalina. Si fuera posible dar una fórmula, una receta de “Sin lugar para los débiles”, de Ethan - el filósofo – y Joel – el cineasta – diría: economía, limpieza, contundencia y ritmo. La película se llevó cuatro Oscares, tantos como Fargo.

Los Coen han llevado el género negro al punto de mayor efectividad estética. Son cocineros - en el guión, el rodaje y la edición - de crudas estéticas negras, de personajes abominablemente humanos (no necesariamente psicópatas como se ha dicho de Chigurh), a lo que agregan la finura de su condición de gourmets de argumentos. Son capaces de inventar mundos –segundas ediciones de la realidad – con consecuencias emocionales rotundas, con la veracidad de las complicaciones que seducen, a la luz de esa peligrosa ilusión de riesgo que siembran en el espectador dispuesto a seguirlos.

Sin lugar para los débiles es una estrella brillante de la galaxia negra de la narrativa audiovisual norteamericana. Una mezcla en distintas proporciones de los mismos materiales con que está hecha toda la galaxia: talento, dinero, muerte, y poder. En la película el peligro se siente, se respira el riesgo de origen ficticio, que da el tono comprometedor a la historia, que no queda más remedio que ver.

Los Coen leyeron con ganas la novela de Comarc McCarthy, la desbarataron como quien desarma un reloj, midieron las atmósferas del relato, diseccionaron los personajes, olfatearon los ambientes, y se sentaron a inventar mientras padecían la temperatura de la historia. Luego ensamblaron las partes seleccionadas en un guión que le da vida nueva a la historia original, una animación recreada en un mundo en el que no sobra ni falta nada.

Javier Bardem, Tommy Lee Jones y Josh Brolin, son la otra cara de la efectividad narrativa del film. Un asunto definitivo en el arte de los Coen, el casting. Comparten en algo la filosofía del casting de González Inárritu. Los personajes se crean y se sueltan al mundo, el trabajo consiste en salir a encontrar en él las personas – actores naturales y profesionales –que los calcen. (El guión es una teoría para saber cómo se van a mostrar) Los actores se ponen a los personajes como si fueran una segunda piel, no es que entren en ellos, los hacen entrar en sí mismos, y una vez adentro los adaptan en extenuantes jornadas de búsqueda de rasgos y tonos. Dan todo lo que tienen para que los personajes encuentren su único modo de ser en el mundo: imparables. Antón Chigurh y Llewelyn Moss, no esperan que el destino se cumpla, necesitan forzarlo porque es la única forma de vivir la vida.

Sin lugar para los débiles consagró “El asesinato como una de las bellas artes”. Tomás Eloy Martínez, dijo del film, es implacable.

El dominó del diablo: crack 2008

El dominó del diablo: crack 2008

Monseñor Uribe Vélez debería hacerse cargo del mundo. Llegó la hecatombe, la verdadera. La banca central, la bolsa internacional, los fondos de capital, la cadena de portafolios, los valores, se han precipitado en caída, tras una primera estampida de terror financiero.

En Colombia hay mentes optimistas, ministros visionarios, banqueros sensibles, que si bien reconocen la gravedad de la crisis – el crack 2008 -, aseguran – para evitar el pánico – que nuestra economía, nuestras reservas internacionales, están blindadas. Nada que esté en la cadena de fichas del dominó del diablo está blindado. Nada. Esa misma cadena, que todos los Estados y todas las corporaciones privadas, llaman globalización.

La primera ficha del dominó del diablo cayó y empujo a la siguiente, y a la siguiente, y así se aproximará, en una escala económica de tiempo, al final. Como el crack de 1930, podría ser que el crack del 2008 (año orwelliano) todavía fuese un ensayo antes del fin; pero de una intensidad de cinco grados, en la escala de Ritcher.

El colapso capitalista, el big bang de la economía, fue dramáticamente expuesto en la prosa gótica de Marx. El límite – dijo – del capitalismo, es el límite del mercado mundial. Es en el foso del mercado, donde anida el escenario de la tragedia capitalista: la contradicción entre el carácter salvaje del capitalismo y la racionalidad del esfuerzo para regularlo.

El principio de continuidad en la economía mundial, que proporciona su más alta peligrosidad al dominó del diablo, es el mismo de la materia, que hace posible la bomba atómica: la reacción en cadena. El capitalismo es tan salvaje, que el Estado y la corporación privada, deben ponerse de acuerdo en un sistema de regulación, que lo ordene, que lo frene, que lo controle, que lo corrija. Por sí mismo, se desborda violentamente, como el agua de una represa dinamitada.

USA: la cabeza del sistema. Un gasto improductivo y salvaje en dos guerras asiáticas sin esperanza, en dos tristes guerras perdidas, han metido a USA en el fangal de la insolvencia. Y una feria del crédito, con la que el sistema bancario norteamericano pensó que podría especular con el negocio hipotecario, redujo críticamente el sistema de defensa económico. El mismo sistema se desreguló, fue minado desde adentro, por el salvajismo de la ocupación y la especulación, con que intentó sostenerse. Hizo más Bush contra el capitalismo, que Mao Tse Tung

El crack es una escenificación en la que se toca a rebato por la gloria imperial de los Estados Unidos. Así como a comienzos del siglo XX, hizo el relevo colonial del mundo, al reemplazar el poder y la gloria de la vieja Inglaterra. A comienzos del siglo XXI, los Estados Unidos al haber dinamitado la presa desde adentro, empujaron la primera ficha del dominó del diablo, mientras los chinos observan con atención.

Don Fabio y Don Mario

Don Fabio y Don Mario

Guillermo León Valencia Cossio tenía dos jefes mientras se desempeñaba como Director de Fiscalías de Medellín. Por un lado el Ministro de Justicia, Don Fabio, su hermano. Y por el otro Don Mario, el jefe del cartel de los paramilitares. Probablemente no se configuró un conflicto de lealtades, porque lo que va de Don Fabio a Don Mario, no le evitó a León la permanencia en el cargo, mientras un teléfono no lo traicionó. Como tampoco evitó que el Fiscal General retardara echarle mano, ni que se apresurara a concederle la casa por cárcel, por recomendación de Don Fabio.

Cómo son las cosas cuando se le sirve a Monseñor Uribe Vélez. A Yidisita, cuyo cohecho contribuyó a que el Presidente, que quería repetir, repitiera mandato, no se le dio la casa por cárcel, hasta que los hijos no se amarraron a un poste frente a la cárcel. Mientras que a León se apresuran a concedérsela con cargos de enriquecimiento ilícito, violación de reserva, utilización de información privilegiada y falsedad. Para un hombre que sirve a dos señores, no son demasiados cargos, según los conservadores.

La responsabilidad penal es individual, lo repite el Primo José Obdulio, el mismo Don Fabio, y un señor que es el jefe de los conservadores. Como si León no estuviera en el cargo por Don Fabio, lo que no le impidió, sino que por el contrario le facilitó entrar en tratos con Don Mario en condición de Fiscal. ¿Cómo se puede exonerar de responsabilidad política al Ministerio de Justicia? ¿O es que hasta que a Don Fabio no se le presenten cargos será el Ministro de Justicia? La responsabilidad política es de conjunto, de estado, de gobierno, de bancada, de cuerpo. Y la responsabilidad ética es colectiva. Pero un cargo ético contra Don Fabio rebota, él está blindado. Trabaja para Don Álvaro.

Técnicamente Don Fabio debería caerse, porque ni el gobierno ni el ministerio pueden salvar la responsabilidad política de haber tenido al menor de los Valencia, trabajando en la Fiscalía para Don Mario. El primo José Obdulio, nos dirá que Don Fabio no sabía a lo que se dedicaba León en Medellín, como tampoco sabría que se le conservó el cargo de Fiscal Delegado al Tribunal Superior, cuyo salario es superior en tres o cuatro millones, al de Fiscal de Medellín (ad hoc).

Después de que se publicaron las pruebas de las conversaciones por teléfono que comprometen a León, Sierra y a Don Mario, y de paso revelan los contratos de seguridad del Doctor Ternura, León se dedicó – antes de que el Fiscal cumpliera con la obligación de detenerlo- a eliminar pruebas. Pero, más por idiota que por corrupto, también lo hizo a través de un teléfono. Los teléfonos no son compatibles con León. Eso ya deberían saberlo Don Fabio, y hasta el Presidente, que lo sabe todo.

Pero Don Fabio se quedará en su escritorio, hasta que el costo de tenerlo termine siendo mayor que el efecto de la irresponsabilidad criminal de Don Álvaro, sosteniendo un ministro, que salpicado como está, termine salpicándolo a él mismo.

Operación Jaque made in USA

Operación Jaque made in USA

Se jactan de institucionales y desquician la institucionalidad con la vendetta contra la Corte Suprema que juzga a los ex socios de la para política. Se jactan de justos y transparentes y hunden a sus antiguos socios en el cohecho, por el que Uribe está en el poder. Se jactan de eficientes y hoy se siembra más coca en Colombia que la que había cuando Uribe, con los votos que ayudaron a poner los paramilitares, se tomó el poder. Y con qué jactancia criolla de originalidad exhibieron el golpe de película con que se rescataron los secuestrados de la Operación Jaque. Aunque detrás de toda esa jactancia oficial que reclama para sí la paternidad completa de la operación, esté un diseño made in USA.

La historia comienza en mayo del 2006. El Das intercepta una llamada de un teléfono satelital en el Meta a un almacén de equipos sofisticados de comunicación en Miami. Después de un rastreo de varios meses identificaron a la persona que llamaba: la jefe de logística de las FARC, Dorias Adriana - 20 años en las FARC y compañera de César, el tipo que tenía a Ingrid - terminó negociando los equipos con el FBI, que le respondía las llamadas en el almacén. Una vez cerrado el negocio Doris fue a Miami a recoger los equipos que iban con rastreadores incluidos.

Cuando se supo el sitio exacto desde donde estaban utilizando los equipos, el FBI diseñó el golpe. Colombia puso los hombres y el helicóptero, la Cruz Roja el peto. El montaje lo completó un guerrillero reinsertado que les enseñó a los hombres del equipo a hablar y a escribir, en clave de Farc. El plan avanzó hasta que actores naturales – eso sí nacionales –llegaron a imitar la voz de Jojoy y Cano, que "terminaron" dando la orden de mover a los secuestrados, con los resultados conocidos.

Qué jactanciosas resultaron las declaraciones de Juan Manuel Santos, la de los altos mandos militares. Aún el tono de modestia patriótica con que presentaron los resultados, no pudieron ocultar la jactancia del propio triunfo, del trofeo sin sangre. Qué jactancioso que resultó el tono evangélico de Monseñor entrevistando a los soldados. Qué jactanciosos los comunicados oficiales dándole a conocer al mundo el golpe cinematográfico. Qué jactanciosa la exhibición del helicóptero del rescate, en un patio de Corferias. Lo único que no resultó jactancioso en la operación Jaque fueron los del FBI.

 

El truco supremo

El truco supremo

Para los científicos el reto es encontrar el bolsón de Higgs, donde estaría la partícula elemental, la que contuvo - en el comienzo del Big Bang - toda la masa: la “partícula de Dios”. Stephen Hawkins ha apostado cien dólares a que el Gran colisionador de hadrones (LHC) no la encontrará. Creo que es más emocionante no encontrarla, ha dicho.

El dispositivo: un anillo hueco de tres metros de diámetro y 27 kilómetros de circunferencia, enterrado a cien metros bajo Suiza, en el centro de Europa. Dos haces de protones de 7 tev fueron inyectados en sentido contrario el primero de agosto y se acelerarán hasta el 21 de octubre, cuando se habría alcanzado una velocidad de colapso (14 tev) que producirá una cadena de bangs simultáneos en los puntos: Atlas, CMS, LHC y Alice.

Se espera con el estallido replicar a escala el Big Bang, hacer lo que hasta ahora estaba reservado a Dios. Si la réplica resulta apropiada, la vanidad científica será intolerable. Se habrá resuelto el problema del campo unificado de la física de partículas, se comprendería el expediente de las dimensiones paralelas y de la materia oscura. El anillo ha costado 10.000 millones de dólares. Más vale que el jueguito les funcione.

Walter Wagner, un astrofísico aguafiestas norteamericano, ha alertado al mundo. La simulación de un Big Bang incluye los agujeros negros, tal como ocurrió en la realidad. Que naturalmente se tragarían la tierra en cien millonésimas de segundo. Para una referencia de los tiempos a escala del Big Bang, baste saber que un segundo después del estallido que se busca simular, la temperatura descendió diez a la nueve grados.

Si hace ocho años Al Qaeda demolió las torres gemelas en un espectacular acto progresivo, que ni siquiera a David Copperfield se le habría ocurrido. Hoy, un clan de dos mil científicos de 34 países que participan en el proyecto LHC, podría estar cocinando un espectáculo diez a la n más emocionante. Apuesten con Hawkins, es la recomendación.

No se trata de la simulación a escala del fin del mundo, una anticipación como la de los apocalípticos medievales o la de los apocalípticos integrados del siglo XX. Se trata de una réplica de origen científico que de ser exitosa, incluye un último truco supremo: hacer desaparecer el mundo, con David Copperfield y todo.

¿Dividir o cambiar a Google?

¿Dividir o cambiar a Google?

“Saben dijo – la Reina Rania de Jordania – busqué Jordania en la Internet y obtuve 184 millones de entradas, luego “googlié” a Gran Bretaña y obtuve 385 millones. Para USA resultaron 795 millones. Luego “googlié” Google y aparecieron 1900 millones. ¿Y ustedes todavía se preguntan quién es el dueño del mundo?” Lo dijo en la  última conferencia Zeitgeist europa, organizada precisamente por Google.

Si es cierto que quien controla la información controla el mundo, la Reina Rania está en lo justo. La hipermegacorporación de información tiene el monopolio que le asegura directa o indirectamente – a través de su clientes grandes - direccionar información como suministro para decisiones urgentes. Además de las bases de datos históricas, de lo modelos en red, la información rápida, la información hoy, la que se produce simultáneamente al hecho, se transmite y es tratada como material directivo. Definitivo en el caso de la bolsa mundial, de la guerra.

El asunto es de ¿quién realmente es Google? ¿Actúa como una mega corporación de información por encima de los estados, como un monstruo transnacional que copa el espacio global de mercado? ¿O, es un aparato, a su vez controlado, por unos socios transnacionales, que le pueden vender información por igual a Rusia, USA, China, y Japón?

Google tiene 1500 millones de usuarios regulares en el mundo. La cuarta parte de los ciudadanos de la tierra: un lugar de mercados finitos. Google como tal controla el 62% de las búsquedas, mientras Yahoo, apenas el 12%. Google no solamente es el más usado buscador de sitios web en el mundo, sino que se ha convertido en el mejor sistematizador de información. Es su ventaja competitiva.

El peligro de Google es que su información en el mercado está puesta al mejor postor. No quiero decir que Google esté vendiendo información a Al Kaeda, a los anarcoprimitivistas, a la guerrilla, a los traficantes de armas, al narcotráfico o a la industria pornográfica. Pero de hecho en enero del 2006 el gobierno de los Estados Unidos demandó a que Google entregara los records de búsqueda de páginas pornográficas, para apoyar con evidencias la Ley de protección del menor. Google se negó y ganó la demanda.

Google entró al mercado chino, con 162 millones de usuarios. Pactó con el gobierno chino la censura de un paquete grande de páginas. Por ejemplo, Tiananmen. El estado chino, como todos los estados, esconde sus miserias. Y Google actúo según las condiciones de mercado, no según principios éticos, porque lo que hace Google, es negocios, lo cual la hace inmensamente peligrosa. Porque no diferencia la naturaleza del producto. Vende información como quien vende pistolas, cerdos, pelucas, pianos o venenos.

Larry Page y Sergei Brin – dueños de Google – han incrementado su inversión en cabildeo político en Washington. Pasaron de pagar 80.000 dólares en el 2004 a millón y medio en el 2007. Una alianza de comerciantes y políticos, es algo de lo que nadie en sus cabales, podría esperar cosas buenas. Google es la quinta empresa en donaciones a la campaña de Barack Obama. Posiblemente, como muchas empresas, también haya hecho donaciones a la campaña de McCain. Google sienta en su cuartel general – el Google Plex – a Chomsky, Obama y Condolezza Rice, entre otros, para oírlos, pero también para hablarles. Gordon Brown ha anunciado alianza con Google para monitorear el clima mundial.

El departamento de vinculación de usuarios de Google ha sido bautizado muy a la manera de los socios de Bush: Departamento de evangelización.

¡Lánzate: el suelo aparecerá!

¡Lánzate: el suelo aparecerá!

Como Ulises Lima – el poeta mexicano de los Detectives salvajes – Mario Mendoza estuvo preso en Israel, en donde agarró un insomnio que todavía lo asara. Es un escritor del realismo degradado. (Auster más sucio). Todo el discurso de Mendoza es vehemente, lo que quiere decir: conmueve. Salpica – en dosis homeopáticas - su conversación con algunas invocaciones budistas, a la manera de Borges, sin poder ser fervoroso, pero con el respeto por el principio a la renunciación. No sé si crea en el alma humana, esa entelequia que el budismo rechaza. Con Buda Blues se aproxima al fin de su primer ciclo del nirvana: no pasado, no presente, no futuro.

Mendoza comenzó estudiando medicina. Desde luego fue un digno fracasado que se había envenenado con literatura. Leyó las biografías de Poe, y fue capaz de anudar anecdóticamente necrofilia y romanticismo, como quien hace bucles. Evoca el amor de Poe por Virginia, con quien se sepultó en vida hasta que de su cuerpo salieron gusanos. Y hace que su mano tiemble con vehemencia al proyectarse, imitando la mano de Poe aproximándose al cuerpo cataléptico de Virginia. El temblor de la mano de Mendoza es el temblor de un maldito. Y aún así, dice que el asunto comienza con el proyecto de los hombres del renacimiento: el programa moderno. Descree del “post modernismo”. Huele en el romanticismo el punto de giro del proyecto. El comienzo de la saturación final del sistema, el signo inicial, la primera convulsión. El mismo se contagió de un cierto malditismo que le enseñó a ver precisamente en la frontera entre el subsuelo y el suelo, entre lo claro y lo oscuro, entre lo callejero y lo subterráneo. La franja de donde saca los personajes que mete a sus novelas. En donde encontró a Campo Elías Delgado, ex boina verde y asesino serial del Pozzetto.

Hizo, con no sé qué paciencia, todo los estudios posibles de literatura, terminó en el Instituto Ortega y Gasset. Y luego incurrió en la docencia, como todos los que necesitamos un salario. Un día el escritor se le encabritó y lo obligó a tirar la academia. Renunció en un rapto casi histérico, al leer una frase encontrado en una gruta navaja: ¡lánzate: el suelo aparecerá!

Mendoza no habla mal de ninguno de los novelistas contemporáneos, ni corta cabezas a la manera de Alvarado, ni es capaz de hacer de la denigración una de las bellas artes, como Vallejo. Para él los escritores de su generación forman un equipo. Todos trabajan por la novela, todos resisten, todos trepan, descienden. ¿Cómo se podría denigrar de un resistente? ¿Cómo se podría juzgar a un coequipero?

Ha tenido el tiempo de leer todas las novelas del mundo y se ha impuesto la tarea de escribir tres páginas al día, que imprime al final de la jornada y lee en voz alta a la manera del Gabo, para escuchar su ritmo. Mendoza solfea con las oraciones, divide el párrafo en compaces. Hace escaletas para las novelas. Y trabaja en overol. Es un trabajador de la escritura, que cumple su tarea diaria, para ganarse la vida. Y se la gana resistiendo. Por que para él, escribir es resistir, el acto por el cual la potencia erótica se contrapone al gran mal. Y si hay un escritor del mal en Colombia, que escribe sabiendo de qué habla, es Mendoza.

El teatro de los videos

El teatro de los videos

RCN compró el video. Hasta ahí se entiende, RCN cree que puede comprarlo todo. Pero, ¿para qué un amigo tan entrañable, socio y hasta cómplice de Monseñor Uribe, hubiera querido comprar un video, precisamente para publicarlo? No sabemos cuánto pagó RCN por el video oficial, ni sabemos cómo fueron las negociaciones. Lo que hizo RCN sería lo que tendría que hacer la oposición, mostrar pruebas de que Monseñor es un mentiroso. RCN no hubiera tenido que emitir, para corroborarlo. Lo que aguza la curiosidad, es por qué RCN le jugó sucio a Monseñor.

 

Cada quien tiene su video. El del ejército, hecho por camarógrafo aficionado y malo al que se le pidió que grabara todo. El video de las FARC (podría comprarlo Caracol) que los hombres de Gafas rodaban cuando aterrizó el helicóptero camuflado. Y ayer el Embajador  norteamericano en Colombia – el que habla con el tono de los rehabilitados por terapia de lenguaje – dejó saber, desde los Estados Unidos, que su país  había instalando cámaras para el seguimiento de los secuestrados.

 

Los militares que llevaron a cabo el rescate de los 15 secuestrados de las FARC,  pasaron de héroes a villanos. Están bajo investigación, los obligaron a pasar por el polígrafo, el Ministro Santos les advirtió que su acción podría llegar a juzgarse como “traición a la patria”. Monseñor, muy paternalmente, les dijo que había cosas que los militares no podían hacer. Negociar por de aparte, por ejemplo.

 

En el video del ejército, un hombre, antes de abordar el camuflado, ya lleva el peto de la Cruz Roja. Ingrid dijo que no había visto nada. Gafas – detenido – dice que había tres con peto. La Cruz Roja definitivamente no le va a armar polémica internacional a Monseñor. Él se disculpó, dijo unas cuantas mentiras, frunció el ceño y siguió adelante. Dio la siguiente versión: uno de los miembros del equipo de rescate se asustó tanto al ver la cantidad de guerrilleros, cuando iban a aterrizar, que así como hay quienes se encomiendan a la virgen del Carmen chantándose un escapulario, él se encomendó a la Cruz Roja y se chantó el peto. Monseñor acudió a la fórmula redentora: se hizo a mis espaldas, me mintieron, no me dieron información veraz. Santos dice lo mismo, los Generales – todos - fueron burlados por sus propias fuerzas. Se negoció documentación de guerra con un medio masivo amigo del Presidente. Les vendieron el material de un auténtico reality. No faltó sino la Niña Mencha.   

Los Detectives salvajes o el arte de personaje

Los Detectives salvajes o el arte de personaje

Los Detectives salvajes: una novela de personaje. Son ellos los que ponen el acento a la circunstancia. Ninguna más fuerte que el carácter de los personajes. Quiero decir, circunstancias dramáticas que le dan a la novela esa intensidad que hace sentir que la realidad no basta, y que por eso existe la literatura.

Una ficción, un embuste de seres desocupados que necesitan de la literatura para vivir. ¿De qué si no vivían los real visceralistas? Solamente cuando Ulises y Belano se van a Europa, y se liberan de la poesía mexicana, y se hacen mendigos, suicidas, prisioneros, asaltadores silenciosos, se le escapan a la literatura. ¿Ulises Lima en compañía de Heimito Künst, no asaltaba transeúntes en Viena para comer y beber? ¿Belano no se fue al África a que lo mataran, como Bierce se fue a México a meterse a la revolución mexicana?

Arturo Belano es un trasunto, como dicen los críticos, de Roberto Bolaño, Ulises Lima, su mejor amigo. Escribían al alimón reportajes de los que sacaban para vivir. Y vivían de la poesía, y un poco del periodismo. Y lo estuvieron haciendo hasta que a Lima le dio por morirse.

La primera y la tercera parte del libro son contadas por un narrador. La segunda – la más larga – es contada por 52 primeras personas que sostienen a Belano y Lima como referencias narrativas. Todos se refieren a ellos, todos están amarrados al camino de los real visceralistas en el exilio, fuera de México, de donde debían salir, pero también de la poesía, de la que también a veces se sale.

Si regresan a México tanto años después y se encuentran con el poeta García Madero es para cumplir la otra parte del exilio, la de la poesía en México. Ir a buscar a Cesárea Tinajero al desierto de Sonora es como Pedro Páramo yendo a Comala a buscar a su padre. Todos están muertos, los estridentistas, los cristeros, los revolucionarios, los real visceralistas, hasta la Tinajero, a la que van a buscar como "detectives salvajes", aunque decir salvajes, quizá no agregue nada al sustantivo. Van a buscar un fantasma, que resulta ser el de una rolliza ex maestra de escuela, de espaldas acorazadas y de casi sin palabras.

Los Detectives salvajes cometen una indelicadeza en el remate, y es hacer que el fantasma de Cesárea Tinajero aparezca de carne y hueso, más real que el fantasma capaz de llegar a la hora del almuerzo. Cesárea Tinajero ya estaba muerta, pero ellos no lo sabían. Y cuando la encontraron, no pudieron más que precipitarla a una última muerte, como si ella hubiera estado esperándolos. ¿Pero quién mató a la autora de un único poema que costó no sé cuántas botellas de tequila, del peor; y de una revista de único número? Ella no tenía que aparecer, salvo que se tratase de un ajuste de cuentas necesario.

Es una novela poblada de humanidad, saturada de carácter, de personajes con alma de personas y dotada de una escritura rítmica, sostenida, que le permite al lector bailar. Hablo de personajes que no se dejan olvidar. La mayor gracia a que una novela de personaje pueda aspirar.

En el 2007 la revista Semana, en lo que llamó un “homenaje al castellano”, le pidió a 81 escritores, editores, críticos literarios, entre otros, de España y Latinoamérica, que hicieran un listado de las cien mejores novelas en castellano de los últimos 25 años. La lista la encabeza el Nobel y lo sigue el flácido Vargas Llosa. Sin embargo Roberto Bolaño recibió más votos que ambos, repartidos entre tres de sus novelas. Las cinco primeras:

El amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez

La fiesta del chivo. Mario Vargas Llosa

Los detectives salvajes. Roberto Bolaño

2666. Roberto Bolaño

Noticias del imperio. Fernando del Paso

La foto: corresponde a un grupo de real visceralistas, en donde aparece el mismo Bolaño, en la última fila, tercero de izquierda a derecha.

Del campo de concentración a París

Del campo de concentración a París

Ingrid Betancourt: 850.000 entradas en Google.

El retorno de Ingrid a la libertad, tras seis pre históricos años en un campo de concentración de las Farc, la ha llevado en Francia a convertirse en pocos días en un icono de la lucha contra el terrorismo. Ingrid en manos de los franceses es un símbolo mediático y como tal explotable. Fue rescatada en un “operativo perfecto” como lo calificó ella misma. Hollywood se ha apresurado a negociar los derechos para rodar la historia. Toda una película.

Descendió del avión militar como un ángel cautivo, casi virginal, con el pelo recogido como las madonas niñas, y en la mirada el aire de agradecimiento, venía con el camuflado del Ejército, y así vestida se presentó a la rueda de prensa, en la que Monseñor Uribe entrevistó a los rescatados colombianos para todos los televidentes. Al fin y al cabo por cuenta de Ingrid, más que de Uribe, los farcistas han sufrido el más duro golpe desde la muerte de Reyes.

Un icono diseñado tras sus largos seis años de secuestro, por el aparato francés de Estado y sus medios. Ingrid aparece en todos los kioscos de prensa en Paris. Giscard le besa las manos, Sarkozy y su cantante la reciben en privado, Zapatero la busca, el Papa la aguarda, el Secretario General de la ONU se entrevista con ella, se muestra con Juanes y Bosé en la tarima del Trocadero. Sus viejos amores de academia francesa, su vida en el Instituto Po, su condición de hija de embajador y de reina benefactora, su dichosa juventud en París, todo de alguna manera conspira para que el reencuentro con sus dos hijos, con lo que ama, el lugar donde se hizo y en donde fue adoptada como ciudadana, la retengan en Europa.

Ingrid siempre ha reflejado menos edad que la que tiene. Ahora al borde de los cincuenta, tras una “aventura” que necesariamente le cambió la vida, tendría unas prioridades de carácter privado: rehacerse en el seno de su familia, reconstruirse tras el cautiverio en y por el mundo de sus afectos. El tiempo perdido se perdió, nada permitirá recuperarlo. Pero al borde de los cincuenta, más allá de los horizontes comprometidos: luchar por el rescate de todos los secuestrados, tiene un compromiso más cotidiano, más doméstico, menos heroico, saber quiénes son sus hijos, que fue de su madre, qué de su primer marido al que “adora”, y qué del pobre Lecompte, que siempre le llevó las maletas, y ahora pasó a la categoría de amigo de la casa.

Monseñor Uribe, quién sabe ayudado por quiénes, qué sesudas inteligencias, qué asesorías en operaciones de élite, ensambló el guión para un rescate, que los farcistas dicen que fue una “traición”. Y si lo fue, como si no lo fue, es porque los golpes militares, sumados a los golpes de inteligencia, han reducido a las FARC a su auténtica condición: bandas errantes de insurgentes lumpenizados por el mercado de la droga, sin unidad de mando ni comunicación privilegiada. Ya Joaquín Villalobos, advirtió desde su columna, que ahora el problema en Colombia es cómo tratar con las bandas criminales desbandadas, las condiciones para el post conflicto. Recuerda que en El Salvador, resolvieron el conflicto, pero fracasaron administrando el post conflicto.

Ingrid ha reunido un equipo profesional, o mejor, se lo han reunido para que la asesore en su futuro político. Y el Comité le ha dicho que el programa a seguir tiene un objetivo claro: el premio Nóbel de la paz. Así la ponemos a la altura de Mandela, la Madre Teresa, Pérez Esquivel y Rigoberta Menchú, por gracia de las negociaciones extraoficiales de Sarkozy y de los efectos medáiticos. Y con un premio en la mano, su tarea de luchar por los secuestrados, los retenidos, los vendidos, los traficados en el mundo, le dará más fuerza, más presencia y más eficacia, que venir a inventarse un partido para ir a las elecciones del 2010, o ser la candidata de un frente de oposición anti uribista, armado por acuerdos entre los Gaviria.

Quienes calculan que Ingrid es la única pieza que modifica el tedioso mapa electoral que vaticina la segunda reelección de Uribe, no se equivocan. Ella, investida de toda la autoridad moral, la de sobreviviente, con toda la recarga francesa, como un icono, está en condiciones de modificar – hoy con una popularidad igual a la de Uribe – el mapa. Pero se equivocan si creen que esa opción histórica, que pondría a todas las fuerzas políticas a girar en la órbita que marque, es necesariamente la única y la más importante para ella.

Ingrid ha dejado de pertenecerse, no sé qué tanto, ahora se pertenece a una causa a la que ella con su tragedia la da el vigor y la credibilidad suficiente, como para tenerla honradamente ocupada durante la próxima década.

¿Quién mató a Cesárea Tinajero?

¿Quién mató a Cesárea Tinajero?

Revisemos los hechos que llevaron a la muerte de Cesárea Tinajero, el primero de febrero de 1976 en el desierto de Sonora: Ulises Lima, Arturo Belano, el poeta García Madero, Lupe y Cesárea Tinajero viajan en el auto. Lupe venía haciéndose perseguir desde que salieron del DF, la noche de año nuevo en el Impala de Quin Font, por Alberto su padrote. Cuando al fin se encontraron, tras varias evasiones, y de repente, en mitad del desierto, Belano le dijo a Alberto: “ahí están, buey, son todos tuyos”, platicando en la carretera a mitad de distancia entre los dos autos. Pero antes de que el padrote avanzara, Belano se le fue encima. Alberto sacó el revolver, Belano su cuchillo y anticipándose al disparo se lo enterró en el pecho. Lima se lanza sobre ellos, García Madero – desde el auto y abrazado a Lupe - ve cómo dan vueltas hasta quedar al borde del camino. El policía - encima de Ulises – todavía vivo, apuntándole con el arma a la cabeza. Entonces vio salir del fondo del desierto la masa rotunda de Cesárea que corrió hasta ellos para derrumbárseles encima. Se escucharon dos disparos. Salí del auto, Lupe se quedó, me costó separar los cuerpos. Todos estaban manchados de sangre, pero sólo Cesárea estaba muerta. Alberto tiene una herida en el abdomen y Lima otra en un brazo.

Fue la caída de Cesárea la que precipitó los disparos. Una hipótesis es que el arma todavía la tuviera Alberto. En ese caso fue él quien mató a Cesárea. Pero cómo explicar que hubiera tenido tiempo, herido de cuchillada, de darle un segundo tiro a Ulises en el brazo. Pero la hipótesis naufraga, no solo por tal inconsistencia, sino porque si no se hicieron sino dos disparos, Alberto no habría salido herido. La otra hipótesis es que Lima le hubiera arrebatado el arma y disparado contra él y luego contra Cesárea. Pero tampoco se sostiene. ¿Podría ser que toda la búsqueda de los visceralistas no tuviera más fin que un ajuste de cuentas? Después de la muerte de Cesárea, nadie se lamentó. Ulises Lima no hubiera atentado contra sí mismo. Lo que significa que no pudo haber sido él quien la mató. La otra hipótesis, es que hubiera sido la misma Tinajero quien le arrebató el revolver a Alberto. Y bien hubiera podido tener motivos para deshacerse de sí misma, pero la urgencia era zafarse del padrote, policía del DF; así que tomó por la fuerza el arma, la devolvió contra él y disparó. Pero aún la tercera, los hechos no se ajustan. Cesárea debería haber tomado el arma y disparado contra el padrote y luego contra Ulises, que ha venido a dar con ella, a donde ella no quería que dieran con ella. Para de tal modo haber salido viva.

Belano se había ido de corresponsal al África, para hacerse matar, como quien se enrola en la legión extranjera por una pena de amor. Igual que el gringo viejo de Ambrose Bierce, que va a meterse a la revolución mexicana, convencido de estar ingresando a un rito eutanásico.

Así las cosas, una última hipótesis: uno de los dos disparos que escuchó el poeta García Madero, tuvo un doble efecto: mató a Cesárea e hirió a Ulises, o mató a Cesárea e hirió a Alberto, o hirió a Ulises y Alberto, en el borbollón de cuerpos sobre la carretera en medio del desierto. ¿Y si el poeta García Madero no escuchó el tercer disparo?

El final de los Detectives incurre en una indelicadeza. La de hacer aparecer viva a Cesárea Tinajero. Una mole adiposa de espalda acorazada, con más de sesenta años, que los recibe en su casa sin hacer preguntas. Los “detectives salvajes” hicieron un buen trabajo. Pero Cesárea ya estaba muerta, tal vez pocos años atrás. Y si estaba muerta en vida, entonces vinieron a que la estridentista mayor muriera en brazos de los real visceralistas. O, como se estila suponer para salvar las circunstancias. Que los real visceralistas fueron a buscar a un muerto, tan muerto como el de Páramo. Pero al mismo tiempo un fantasma tan real, que es capaz de aparecerse a la hora del almuerzo.

¿Quién mató a Cesárea Tinajero?

¿Dónde están los lectores? o la lectura como causa

¿Dónde están los lectores? o la lectura como causa

En septiembre de 1848, año que en Europa ocurre la primera revolución proletaria de la historia, el periódico El Costarricense editorializaba. “No hai en Costa Rica bibliotecas, libreros i escritores”. Hoy hay nueve bibliotecas municipales en San José dirigidas por El Departamento de Servicios Culturales. Hay libreros. Entre ellos los de la Librería Internacional y hay muchos escritores. A juzgar por la cantidad de títulos de autores locales sacados a la Feria del Libro 2008, en  ediciones modestas, promovidas por ellos mismos. Narrativa, poesía, ensayo y estudios sociales. La pregunta 160 años después: ¿dónde están los lectores?

En septiembre de 1856 se abrió la primera librería en San José, la de Carranza & Cauty, El Álbum. Hasta bien entrado el siglo XIX la mayoría de libros que circulaban en Costa Rica eran salterios, breviarios, catecismos y novenas. La librería abre la oferta a una lectura extensiva, ofrece algo más que literatura religiosa, que imponía una lectura intensiva. Nació pegada de una papelería, como todavía ocurre con muchas librerías en el país. En Limón, por ejemplo, El Ancla, vende libros de texto y de autoayuda. A Limón no han llegado todavía los clásicos de la ilustración.      

Carranza el codueño de El Álbum, en 1830 importó la primera imprenta El índice de analfabetismo con seguridad estaría por encima del 95%. Se imprimía información escrita para un círculo social muy modesto, una clase culta a la que su alfabetismo le permitiera acceder a un periódico o a unos libros seglares. Tres cientos años después de que en México se abriera la primera imprenta en América, en San José se imprimió el primer periódico, libros de texto  y naturalmente otros catecismos y otras novenas.

El tamaño de El Álbum era de 423 títulos por 720 volúmenes. Interesa decir que la tercera parte de los volúmenes eran literatura. En una época en la que se marcaba maliciosamente la distinción entre los libros de formación – filosofía, teología, derecho, medicina, historia – y los de distracción, la literatura Ya entonces estaban en Costa Rica, las Mil y una noches, Walter Scott, Lord Byron, Dumas, Chateaubriand  y Polidori. Carranza & Cauty se habían convertido también en importadores. La otra tercera parte de los libros  eran de formación. Era evidente, que ya por entonces la librería había comenzado a competirle a la biblioteca de la Universidad de Santo Tomás, la más grande del país. Había ampliado su catálogo de libros formativos a autores que para los cánones tomasinos eran inadmisibles. Y el último tercio de la oferta de la librería, la que más se movía, eran breviarios y guías de las horas, títulos como: Manual de desagraviar a Cristo, Coloquios con Jesucristo y Finezas de María.  

 

 

 

 

 

Carta a los hijos de Roberto Bolaño

Carta a los hijos de Roberto Bolaño

 

Queridos Alexandra y Lautaro Bolaño:


No nos conocemos pero soy el loco que ha perpetrado la dirección teatral de la novela que vuestro padre os dedicó a ambos. En primer lugar, me gustaría agradecer a vuestra madre Carolina el permiso para poder adaptar esta magnífica novela que es 2666. Con Salvador Sunyé fuimos a verla en Blanes hace dos años y todavía recuerdo cómo le brillaban los ojos al hablar de la obra de vuestro padre.

En segundo lugar, debo disculparme por llevar a cabo esta imposible versión teatral de la novela. Cada vez que Pablo Ley o yo cortábamos un nuevo fragmento se nos removía el estómago. Pero hemos intentado traspasar al espectáculo el espíritu de la novela, lo que no es del todo malo porque si luego alguien quiere leerla, verá que la gran cantidad de información e historias que hemos dejado de lado convierten esta empresa en utópica, y que su espíritu reside en el todo, y no en sus partes o fragmentos.

Evidentemente parece imposible resumir en una frase todo lo que abarcan las 1124 páginas de la novela. También encuentro injusto reducirla a un conjunto de palabras e ideas como la maldad, la dignidad, los paralelismos y coincidencias, la impermeabilidad del ser humano ante las desgracias que él mismo provoca, el mundo de la literatura (autores, editores, estudiosos, críticos), la muerte, el amor, lo que sabemos y desconocemos de las personas, el sufrimiento, el retrato de la sociedad que estamos creando... Siempre nos quedaríamos cortos. Quizá lo mejor será recurrir a las palabras de vuestro padre en Amuleto: “la avenida Guerrero, a esa hora, se parece sobre todas las cosas a un cementerio, pero no a un cementerio de 1974, ni a un cementerio de 1968, ni a un cementerio de 1975, sino a un cementerio de 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo”.

Alguien se preguntará por qué os escribo a vosotros, pero al no estar Roberto no me queda más remedio que escribir a aquellos que él llamaba su única patria. Un abrazo de quien, si no ha conseguido acercarse teatralmente a su obra, al menos lo ha intentado con pasión.


Álex Rigola
Director teatral de 2666











Entre bandidos

Entre bandidos

Tola y Maruja miran los acontecimientos de la “yidispolítica” en su bola de cristal de banda ancha. La lectura les dice que la cosa terminará, con Sabas condenado en la Picota, que con el alias de Fusible emprenderá el negocio de una red de caspetes.

La “yidispolítica” replica el esquema de los expedientes criminales de pillos rasos de banda criminal, que responden a la injusticia de sus jefes con otra traición. Normalmente la cosa se dirime cuando les jefes imparten justicia para que no se vuelva a hablar.

Se trata en el caso colombiano de una historia de deslealtades, de pactos traicionados, de desacuerdos mal manejados entre pillos insignificantes y pillos de Estado. Por una carambola histórica Yidisita terminó siendo el voto. El que el jefe necesitaba para hacer aprobar democráticamente su continuidad. En el siglo XXI no damos golpes de estado, hacemos reformas constitucionales.

La condición de los personajes colombianos es la misma de los expedientes. Que Uribe necesitaba el voto y que Yidis se lo vendió es el punto de partida. Los cargos administrativos con que se pagó la transacción, efectivamente se le concedieron, ni más faltaba, pero Yidis también quería continuidad.

Los errores del régimen son el punto de giro del expediente. Un mal manejo de la complicidad es tan grave en los gobiernos como en la bandas. A Yidis hoy en vez de concederle cargos, se los levantan. Van a condenarla por cohecho, sin que se sepa quién es el cómplice. Le han rastreado su pasado criminal para incriminarla por varios lados. Y si hiciera falta, se fabricarían pruebas.

Tola y Maruja quizás estén haciendo una lectura ingenua. Podría ser que en un segundo plano de la bola, entre brumas difusas, se viera que Sabas sigue en Roma y Yidisita continúa en la cárcel.

El General Naranjo y el “Cartel de lo sapos”

El General Naranjo y el “Cartel de lo sapos”

El General Naranjo creyó, que el seriado producido por Caracol, adaptación del libro de Andrés López - no el de la Pelota de letras -, contribuiría a “unos mínimos de verdad”. Pero el libro de López no cuenta nada que no supiéramos, recrea la saga de los narcos, en la perspectiva de los narcos, y desde su punto de vista. Pero aún presumiendo como el General, que el libro y por tanto el seriado son tentativas apologéticas, más de medio país se sienta diariamente a ver la apología de los hechos que todo el país vivió y vive en carne propia, o a través de los medios, por acción de las víctimas y los aliados, por el gobierno, y por las consecuencias políticas y sociales en los últimos treinta años. Eso debería preocupar más al General, que la “verdad”.

El General se queja que la serie ha transformado a los villanos en héroes. Por ejemplo, al Coronel Danilo Guzmán. También protesta porque “se caricaturice la vida ejemplar de Presidentes” como Samper, Fiscales como Luís Camilo Osorio, Gobernadores como Hernandito Araujo, Trino Luna y Pablo Ardila, periodistas como Fernando Londoño, candidatos como Carlos Holguín, soldados como el coronel Byron Carvajal, o la nómina de Generales que trabajaba para Jabón. No General, Caracol no llegaría a tanto, por ahora lo que ha hecho es darle voz a quienes siempre o casi siempre fueron subterráneos. Ese es el gran pecado que agita el gusto de las audiencias.

Pero aún con toda la indignación, el General Naranjo y los narcos coinciden en algo. “Razón tienen los delincuentes en señalar casos particulares de funcionarios que se degradaron frente al poder perverso de la mafia” dice el General. Si bien no todos sus policías son malos, la mafia necesita de los que sí lo son, de funcionarios vendidos, de policías comprados, de jueces venales, de políticos corruptos, porque necesita Estado para subsistir. La serie en este sentido no confunde a nadie. Si le vamos a atribuir defectos, comencemos por señalar que está ensamblada sobre una ristra de lugares comunes, con una nómina de actores completamente dispareja.

General Naranjo, no es solo por acción de los policías buenos que los mafiosos han terminado entre rejas o muertos, también por acción de sus malos policías, que son más de los que usted quisiera – y no me vayan a preguntar cuántos – y desde luego por propia voluntad, cuando el sometimiento es parte de la negociación. Todo es negociable.

A los narcos no hay que convertirlos en héroes, la fuerza, el billete, la crueldad, la sagacidad, el espíritu de empresa, el arte de coronar y llegar a ser alguien, han calado tanto en el imaginario de cientos de colombianos, que cambiaron de héroes, sin que usted se diera cuenta. Ese es justamente el drama del legado de la cultura mafiosa. ¿Por qué el seriado es tan exitoso? Más que por su fidelidad o por ser estéticamente bueno en sí mismo, porque nos recrea en el dolor, de manera poco seria, y aún así nos proporciona una cotidiana catarsis a bajo precio.

Nadie está confundido, duerma bien General. Y a sus muchachos – los “desprevenidos patrulleros” – que son los únicos confundidos y no entienden, cómo en la serie los buenos se volvieron malos y los buenos malos, dígales que siempre ha sido así. Que llega un momento en el conflicto en que los límites también se degradan.

Todos reconocemos a los personajes, con nombres cambiados, para que se pudiera argumentar coincidencia, si la ficción, como lo saben algunos abogados, pudiera llegar a ser causa penal. En lo único en que coincido con el General Naranjo, es que la serie convirtió al “mejor policía del mundo” – el General Rozo – en una deplorable caricatura, que quizás no se merecería. Jamás pudo haber sido tan chato, tan tonto, tan ineficiente y sin manejo como el personaje de la serie. Los productores, no sé si deliberadamente, lo convirtieron en el hazmerreír de semejante tragedia.

Se equivoca usted General, los policías sí tienen más de un camino.

Si lo sueños me llevaran hacia ella

Si lo sueños me llevaran hacia ella

 

Hugo Chaparro Valderrama – el Doctor Frankenstein – terminó de escribir la novela en febrero de 1998. 135 páginas publicadas por Alfaguara un año después. Digamos para comenzar que es de esas novelas que se pueden leer en el supermercado, en la cola del banco, en el consultorio del dentista o en el metro. Es de esas novelas que en las primeras treinta páginas no descubren el juego, lo fatal es que no hay juego, se va en ambiguas insinuaciones, en tránsitos lánguidos, en tristes ensoñaciones románticas de Chapinero.

 

Chaparro no aprendió de Woody Allen. Las más lánguidas fantasías de autor, sobreviven si se colocan sobre un escenario tensionado. Los elementos estaban: mansión victoriana en Ontario, rumana lánguida y evanescente, un japonés que no habla, y un narrador bobo, cuyo discurso en primera persona, a lo largo de toda la novela, escamotea el drama. Es una promesa de affaire con vampiresa rumana, contada por un bobo, y lo peor, sentimental.  

 

El autor quería la delicada gracia de la tibia ambigüedad, el estremecimiento irreal de lo manifiesto, un juego liminal de enamoramiento amanerado, en el que participaran tres personajes. El japonés que ha ido a ver películas y no habla. Louis la vampiresa rumana. Y el bobo que ha ido a ver películas y no hace sino hablar, solo por supuesto. Los diálogos son tan frágiles de sentido, como unos espárragos sobre la bandeja.

 

La novela está contaminada de erudideces, de autores y directores, mete el cuento de John Cheever, también conocido como el “Chejov de los suburbios”. Murió en 1982 y dejó las Historias de John Cheever, las cartas y los diarios.

 

Franky quería hacer la novela que le hubiera gustado leer. Ahora ya sabemos con que se satisface.  Está en todo su derecho, también para eso se escribe. Se vale de una primera persona lánguida, tibia, boba, anodina, sin gracia, sin crueldad, un espantajo narrativo que habla como una francesa madura de la clase media. Pero avasalladora en su trivial reflexión. Uno no sabe cómo hace Chaparro para convivir con semejantes personajes.

 

La promesa de drama llega a su más alta cima con un desdoblamiento de Louis, que evoca el expediente de la ubicuidad, la simultaneidad paranormal de las criaturas. Y se resuelve de manera predecible, tranquila, sin energía, en que el japonés se queda a vivir con Louis en la pensión.

 

De lo que podemos estar seguros después de haber leído la novela del poeta Chaparro, es que su novela no estará en el cine, para bien del cine.  

 

La última muerte del guerrillero más viejo del mundo

La última muerte del guerrillero más viejo del mundo

¿Un infarto o un bombazo? Algo va de la versión de Timochenko a la de Santos. Al gobierno le hubiera gustado mandarlo al infierno con una bomba de las que nos venden los gringos. Las FARC, si lo hubieran podido momificar lo habrían hecho. Ahora resulta que el gobierno sabía dónde estaba exactamente: en su eterno santuario de la Uribe.

 

De la Uribe a Monseñor Uribe va la escala de los matices del eterno conflicto colombiano. El retroceso táctico y estratégico de las FARC no se corresponde con el triunfalismo oficial. En tanto la subsistencia material de las FARC dependa del negocio del narcotráfico, subsistirá por efecto de las condiciones de mercado. Porque no estamos frente a un aparto militar de corte leninista que busca tomar el poder, sino frente al cartel rojo de los farcistas.  

 

La muerte de Marín Marín no afecta mucho la situación. El Gobierno si bien ha golpeado tácticamente a las FARC, haciéndola retroceder y concentrándola en las fronteras alrededor de sus cocinas, no ha hecho lo mismo con el resto de los actores del narcotráfico. El área sembrada ha aumentado. Las cocinas trabajan. Las rutas se mueven. Los gringos no dejan de meter.

 

Pintorescamente la muerte del viejo campesino quindiano, al que los godos y los liberales le masacraron su familia y lo expulsaron al monte con un grupo de campesinos mal armados, es la muerte natural del guerrillero más viejo del mundo, si creemos que murió en brazos de su amada.

 

Las pandillas oligárquicas del país se merecieron a Don Manuel, y quizás a otros más como él. Sin embargo, el pueblo colombiano, nosotros, no tendríamos que haber pagado los costos devastadores ocasionados por el monstruo goyesco que ellas mismas crearon para sostenerse en el poder.

 

Queda, a los camaradas, remitirles una esquela bolivariana a Chávez y a Correa, lamentando la muerte del “gran conductor”, el jefe de la revolución colombiana, el líder de la insurrección contra las pandillas santafereñas y paisas en el poder. Ellos sabrán ordenar largos minutos de silencio, desde luego y paradójicamente, mucho más modestos y discretos, que los que hicieron guardar por Raúl Reyes.

 

    

 

 

 

La extradición de los ventiladores

La extradición de los ventiladores

 

A Uribe, al Gobierno, a los políticos que están encerrados y a los que todavía están libres, a los manzanillos regionales, a los gachupines de la conspiración, a todos los artífices de la parapolítica, les conviene que catorce jefes paramilitares hayan sido extraditados.

Que los gringos – que también conocen de prácticas corruptas en la justicia - hagan el trabajo de sacar de circulación a los antiguos socios políticos del combo uribista, está bien. Y la razón es simple, porque a ninguno de ellos les interesa que digan la verdad y reparen. Entre otras cosas, por que tampoco ellos dicen la verdad ni reparan.

Violaron todos los derechos humanos posibles de violar, sostuvieron el negocio a sangre y fuego durante una década, hicieron una narco reforma agraria, se hicieron hacer una ley de justicia y paz contra medidas, y hasta fueron al Congreso, estrenando corbata, para decirles a los honorables, que los aplaudieron vehemente al final, que estaban dispuestos a hacer la paz.

Uribe queda muy bien con los gringos. “Allá les mando a esos bandidos para que les apliquen la ley”. Los políticos descansan de tan incómodos desmovilizados, que comenzaron a decir algunas verdades solo cuando ellas adquirieron un valor de uso extorsivo. Aquí no se los necesita más. Más grave que no haber dejado de delinquir desde las cárceles, es que prendan los ventiladores que vibran como las motosierras.

El gobierno queda oficialmente bien, porque les remite el paquete a los gringos y hace cumplir la ley. Pero desde luego, no es que con la extradición se haya hecho fracasar la ley de justicia y paz. La ley por sí misma es un fracaso, no solo porque hubiera sido hecha a medidas, sino porque no fue diseñada para hacerlos decir la verdad ni obligarlos a reparar.

La ley de justicia y paz siempre fue un arma de doble filo, con la extradición lo que se ha conseguido es desconectar, hasta donde se pudo, el cable entre la verdad extorsiva y los ventiladores paramilitares.