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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

La combinación de todas las formas de gobierno

La combinación de todas las formas de gobierno

          Casi un cuarenta por ciento del Congreso actual lo eligieron los paramilitares. Un cuarenta por ciento gobiernista. Hay un porcentaje parecido en la cárcel. El proyecto criminal soporte de la seguridad democrática está fundado en una triple alianza redentora, entre el narcotráfico, el paramilitarismo y los partidos políticos legales, uribistas. Una aplicación oficialista de la combinación de todas las formas de lucha.  

Fernando Londoño cuando era Ministro del Interior, en uno de sus arrebatos jesuíticos, nos dijo que el primer Congreso de Uribe era un congreso admirable. ¿Cómo se podría llamar el actual?

Los partidos – unas bandas que oscilan entre la legalidad y la ilegalidad - que no reconocen ninguna responsabilidad política respecto a la incriminación de su miembros, pasa sin costos, hunde la propuesta de “silla vacía”, y hunde todas las reformas que apunten a los costos políticos de bancada. El Doctor Ternura propuso algo soberbio, “inmunidad parlamentaria”. Que la única instancia para juzgar a un congresista sea la comisión primera. Un albañal con espíritu de  cuerpo donde se juzgan entre sí, se precluyen mutuamente, se pagan favores y se negocian sentencias. (Pasó a la historia por el sistema prepago de preclusión, ejercido por la comisión durante el proceso 8000 del gobierno Samper).

Cambio Radical arrancó con una bancada de 15, tiene siete en la cárcel. La U, de veinte tiene siete y las ligas menores desparecieron; Colombia Democrática, la pandilla de Mario, el primo de Monseñor y Colombia Viva. El Partido Conservador puso cinco de 18 y el Liberal 3 de 18. En Córdoba desapareció la bancada. Nene Doc a la sombra.

No es un asunto de legitimidad. Es evidente que el Congreso nunca ha sido legítimo (si se le reconociera legitimidad, habría que darle legitimidad a las acciones por las cuales el 40% investigado llegó al recinto). El asunto va más allá, el problema es que las acciones de la seguridad democrática están apuntando al desmonte de  la independencia de poderes. La rabieta hierática de Monseñor contra las cortes es por la independencia. Monseñor, tanto como Chávez, necesita un aparato de justicia, más que independiente, cooperante. La seguridad democrática no se ha ahorrado ningún recurso – ninguno – para seguir, espiar, desacreditar, hostigar, presionar y acusar (caso Tasmania) a las cortes.

Del mismo modo como Chávez asegura el proyecto de “socialismo del siglo XXI”, Monseñor Uribe atornilla su “seguridad democrática”, ejerciendo resistencia inconstitucional frente  a poderes que no renuncian a su independencia.

La andanada contra la oposición, con la que Monseñor abre la temporada de la “farcpolítica”, es otra jugarreta para reducir el costo político de la independencia del Polo en el Congreso. Aunque sean necesarios montajes tan artificiosos, como la incriminación al Senador Robledo con las FARC, porque el Senador denunció la jugarretas de Tom & Jerry en el negocio de las zonas francas. Tanto como incriminar a Fernando Londoño con el Moir o a Álvaro Mutis con DMG.  

La inseguridad democrática

La inseguridad democrática

         “Esa Colombia de la peste por todas partes,

el sarampión, la viruela, el liberalismo,

el conservatismo, el catolicismo, la fiebre tifoidea”.

                                                         Fernando Vallejo

 

La mayor desgracia de los desplazados – los refugiados en su propio país – es depender para su reparación de una ley que acuerden en el Congreso las mayorías uribistas y el Gobierno.

El gobierno y sus cómplices en el Congreso hundieron la Ley de Reparación, que llevaba cuatro años de estudio y tramitación con los defensores de los derechos humanos. Es bueno ver con que “lógica” opera la “seguridad democrática” respecto a las víctimas, de un conflicto que el gobierno no acepta que existe.  

Sobre el problema sustantivo de la ley, hay una doble lectura. Si se lee desde el victimario, lo primero es el debido proceso. Pero si se lee desde la víctima, lo primero es la reparación. El gobierno lee en la perspectiva del victimario, porque entre otras cosas lo es. Más de dos mil investigados por la Fiscalía por “falsos positivos” y el expediente abierto de las “chuzadas” permitirían a la justicia encausar a Uribe como se encauzó a Nixon.   ¿Pero qué pasa con la víctima? ¿Debe esperar la condena dentro del debido proceso, para que se produzca consecuencia reparativa?

Por consejas de José Obdulio, se cambió el nombre a los desplazados, para quitarse el peso de una connotación comprometedora, por el de migrantes. Los migrantes, por convención internacional, se movilizan voluntariamente, no porque los hayan echado, o porque los van a matar. Nada de raro, que sea el primer paso para decir, en el próximo proyecto de ley de reparación que el Gobierno va a presentar el 20 de julio, que como migrantes no son objeto de reparación.  

El principal argumento para hundir la ley es que el costo es impagable, no hay con que (80 billones). Un argumento económico que tiene como fin discriminar víctimas. Hay unas de las FARC y las AUC, y otras, del Estado. A las primeras en previa conciliación se les concedería una reparación tasada, pero a las segundas, se les dice que deben esperar a que se determine la culpabilidad del incriminado, para hacer efectiva la reparación. ¿Tres, cinco, ocho, doce años?

Iván Cepeda, vocero del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, destacó que las víctimas tuvieron un triunfo: evitar que se aprobara el proyecto del Gobierno "que buscaba desconocerles la reparación a las víctimas de crímenes cometidos por agentes del Estado". Un triunfo legal de la víctima frente a la infamia legislativa del victimario.

No aparece en la ley que se hundió el prototipo de la víctima, el desaparecido. El que no puede ir a protestar delante de un edificio del Estado, el que no aparece en le registros de medicina legal, no paga IVA, ni asiste a los consejos comunitarios.

 

 

 

El pajazo eterno de Kung Fu

El pajazo eterno de Kung Fu

    No fue muerte natural, no hubo asesinato, no se cometió suicidio. David Carradine tenía 72 años encima. Estaba alojado en la suite 1104 del Nai Lert en el centro de Bankok. El jueves fue hallado muerto. La primera información de los noticieros locales es que Carradine se suicidó,   ahorcándose en el servicio de la habitación. Más tarde la embajada norteamericana confirmó su muerte. Chuck Binder, el representante de Carradine, lo echó de menos el miércoles en la noche, a la hora de cenar. Pero por alguna razón no fue a buscarlo a su habitación. En la madrugada del jueves el Productor encontró el cadáver. Binder declaró que su muerte era estremecedora y natural. Carradine fue encontrado desnudo por la policía, tenía atados sus testículos, el pene, las manos  y el cuello.

     Estaba en Tailandia rodando Stretch, dirigida por Charles de Meaux. Lo recuerdo por Boxcar Bertha de Martin Scorsese en el 72. El Huevo de la serpiente de Bergman y por Kill Bill de Tarantino. Más que por ese amanerado chinesco que representaba a un monje de agresiva humildad llamado Kwai Chang Caine, una especie de bicho (saltamontes)solitario que jamás rió. Era un hippie tántrico entrenado en artes marciales. Encarnaba la versión rosa del idealismo orientalista de la California de los sesenta. Oriente maquillado por Hollywood a finales de la década kunfuciana. 

       El teniente general de Policía Worapong Chewpreecha confirmó que sus manos estaban atadas y su cuello amarrado al pene con un cordón de zapato. Nanthana Sirisap, el forense jefe del hospital Chulalongkorn de Bangkok, donde se le realizó la autopsia, declaró: "no hay señales de lucha o asesinato". Los forenses determinaron que murió por sofocación. Muestras de ADN tomadas del cuerpo de Carradine, serán usadas para saber si hubo alguien con él, y descartar asesinato.

     La muerte de Carradine, dice el forense, fue de carácter accidental, asfixia autoinfligida (hipoxia erótica) durante una masturbación. No tenía razones para suicidarse, declara su esposa, pero se le fue la mano, tratando de provocar una catarata de endorfinas y adrenalina, que hacen del orgasmo, la ceromonia cósmica del Imperio de los Sentidos, aunque en la habitación 1104 del Nai Lert, fue simplemente el último pajazo del anciano Kung Fu. 

 

 

Pistolas humeantes

Pistolas humeantes

        ¿Alguien preguntó quién es el Montesinos del régimen? No tiene mayor importancia, cualquiera de los hombres del Presidente bien podría serlo, o todos. Lo que ahora comienza a cobrar importancia es preguntarse: ¿quién es el Nixon del régimen?

         El ocho de agosto de 1974 Richard Nixon dimitió al cargo de Presidente de Estados Unidos de América. Se cayó por espiar al partido demócrata durante las elecciones en que estaba buscando hacerse reelegir para un segundo mandato. Nixon incurrió en los siguientes cargos, inevitables por demás, cuando se trata de hacerse reelegir:espionaje telefónico, grabaciones ilegales, rastreo de documentos, seguimientos, utilización ilegal de los servicios de seguridad, espionaje político, auditorias falsificadas, fraude de campaña, fondos secretos, fabricación de testigos y obstrucción a la justicia. En vez de haber ido a parar a la cárcel, como lo recomienda la democracia, Nixon se fue a descansar a su rancho en California. Más tarde lo invadió el Alzheimer, y para fortuna suya se olvidó de todo. Gerald Ford, su sucesor le concedió un indulto federal, para cualquiera de los delitos imputados.

Los hombres del Presidente constituían el primer círculo de la conspiración presidencial y coordinaron las acciones desde la secretaría principal, la secretaria jurídica, la secretaria de prensa, y el cuerpo de seguridad presidencial.

El Congreso debería llamar al Presidente Uribe. Tiene los elementos para citarlo. Desde luego no se hará.  Que la Procuraduría haya abierto una investigación preliminar contra sus hombres, salvará las circunstancias, se los investigará, pero con la presunción de que podrían haber estado actuando por su cuenta. La investigación, ya sabemos en lo que va a terminar, en lo que terminó  la de los autores materiales del cohecho que llevó a la primera reelección.  Con las declaraciones del Capitán Lagos, cayó el límite del último círculo de poder, la responsabilidad política es directa. El DAS depende de Presidencia. Pero el Congreso como en épocas de Samper, no será garantía de democracia.

 

El Presidente ha dicho que está en una encrucijada, aunque creo que probablemente es al revés, los que estamos en una encrucijada somos los colombianos: cuatro años más de seguridad democrática.

Los hombres de Nixon y Uribe conspiraron en la misma dirección, con los mismos instrumentos, con iguales intenciones. Los de Nixon terminaron testificando contra él en una sub comisión del Senado. La prueba reina fueron los archivos de grabaciones telefónicas que le obligaron a entregar. El Capitan(r) de la Marina, Alberto Lagos, que fue Jefe de Inteligencia del DAS, comenzó a cumplir el mismo papel que los plomeros de Watergate  cumplieron en el proceso.

 Los archivos de las grabaciones telefónicas se terminaron  conociendo como “the smoking gun” (pistolas humeantes).

 

 

 

Rebelión en la granja

Rebelión en la granja

George Orwell,in memorian

 El “Gran hermano”, máximo líder de la refundación de la patria al amparo de la seguridad democrática, se habría hecho reelegible, in imputable, inexpugnable en la granja. La ley tendrá que hacer una excepción con él.

1700 casos de “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales de las fuerzas armadas, asesinatos del ejército. Presión por resultados, negocios mafiosos de recompensas, guerra sucia, inteligencia criminal. Lo que ustedes quieran. La política del caso aislado que Santos utilizó como defensa, sería ridículo sostenerla hoy. La magnitud del engranaje ha quedado en evidencia en los despidos de altos oficiales, y en el número de oficiales y suboficiales investigados. En un muestreo, el caso aislado sería el inocente.

Setenta u ochenta políticos profesionales, con asiento parlamentario, puestos en evidencia por la justicia colombiana, como miembros de una sociedad, un negocio entre candidatos y paramilitares, para repartirse el país. Como señores de la guerra en China, mil años atrás. Una conspiración contra el país, en la cual el Estado aportó un recurso siniestro: el DAS. Se puso a un señor Noguera, intermediario entre los paramilitares y el gobierno, a dirigirlo para tejer la red del Gran hermano. El mismo proyecto que se ensayó en la Fiscalía de Luís Camilo Osorio, hoy gracias a Dios, en México.

Chuzan a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, les hacen inteligencia financiera, seguimiento bancario, la DIAN les mete las narices, y se les rastrea su vida familiar, con un argumento canónico. Es ilegal pero necesario cerciorarse, según el Secretario Jurídico de Presidencia, que los magistrados no estuviesen teniendo tratos con narcotraficantes.

Todas las conductas conspirativas se juntan, se tipifican en una misma dirección, apuntan al corazón mismo del proyecto de poder instalado, que quiere expandirse. Para cada caso siempre hay responsables. Para cada acción criminal de los agentes del estado, hay una dosis de culpables, de investigados, de destituidos y procesados. Con eso se defienden en los foros internacionales y ante  los medios. Pero la suma de todas las responsabilidades no alcanza a tocar la responsabilidad política central del proyecto. Las excepciones a la ley que el poder exige, no alcanzan a tocar a Napoleón que controla la granja.  

 “Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era el uno y quien era el otro”.

Rebelión en la granja

George Orwell.

  

 

Pandemia

Pandemia

Era la época en que los intermediarios de los pintores iban buscando mujeres que quisieran posar. Las invitaban al bistrot, les proponían, hablaban de dinero y luego no sé qué. Ellas terminaban empelotas en los estudios de bohemios, pintores, aprendices, granujas y proxenetas. Se desnudaban a contraluz de la claraboya, mientras el artista pasaba días mirándolas, sin quitarles el ojo, para obtener una reproducción al óleo que pudieran vender.

También se las conseguía para grupos, en las academias de pintura. Se les remuneraba un poco mejor aunque eran objeto de muchos más ojos. Tenían que conservarse, como las estatuas humanas que hoy se levantan en las esquinas de las grandes ciudades de América Latina, para ganarse la vida.

Cuerpos apretados entre sí, contiguos,  como un denso claro dantesco de carnes a mitad del camino de la vida, tal cual si la foto hubiera salido de la lente de un Gustave Doré. Las multitudes me abruman, y más si son de mujeres. Aún así, en lo profundo de mi habitación  puedo exponerme a ellas, sin mayor riesgo, los medios me las vuelven espectáculo. Puedo alarmarme artificialmente, mientras pasan la Peste de Daniel Defoe.

El océano de cuerpos me produce una emoción surrealista, un mar quieto de cuerpos vivos desde donde se ve a Maldoror guiar su barca a través del lago. O, la de un balneario de cuerpos blancos barridos bajo la alfombra, como el que Felisberto Hernández vislumbró durante la desvertebración de los bachilleres belgas. Porque, una es la mirada desde detrás de la cámara, y otra, la que se hace desde el mar de las mujeres. Si yo fuera el hombre que mira detrás de la cámara, como Spencer Tunick, no tendría más opción que sentirme poderoso. A todas las cité, y casi todas vinieron, se desnudaron y posaron para que las viera.

Y si pudiera ser una entre mil, de las que yacen en la superficie del océano, me importaría un culo el fotógrafo.


 

Isabel Moreno

Isabel Moreno

 Unos pocos días atrás, Julio Cesar Londoño publicó en El País de Cali una columna titulada el “Huracán Isabel”, en tono de obituario festivo, a la muerte de Isabel Moreno. Pide disculpas a la familia y al viudo, pero ha preferido que su columna salga limpia, quiero decir, que el reconocimiento a la finada no se confunda con un puré de loas. Londoño la muestra con gracia de retratista, la empelota después de muerta. Hace una caracterización que lleva la contraria al respetuoso adagio de que no hay muerto malo, de alguien a quien recuerdo con más frecuencia tras su muerte, y que fue mi mujer.

Me preguntaba, cómo hizo Londoño, para haberla padecido al punto de mostrar tan preciso conocimiento. Será su sagacidad intuitiva para entrever el carácter, la que le ayuda a escribir novelas aún a su pesar; o que la impertinencia expresiva de Isabel tenía demasiado acento. O una mezcla venturosa de las dos.

De Isabel, además de lo que dijo Julio, no sería mucho lo que habría que agregar respecto a su carácter. A lo sumo dos o tres recuerdos a finales de los años setenta. Verla doblar una esquina a las dos en punto de la tarde, ataviada con su uniforme escocés de secundaria, dirigiéndose a mi casa en donde la espero en la puerta con mi bebé en brazos.

 La familia de Isabel no tenía que comprender cómo siendo ella una niña, y yo un señor con bebé, y con señora, fuera a darse una tan grande gana de ir juntos. Al punto que su padre no tuvo más remedio que confinarla a su habitación.  Tenía que hacerlo todo para salvarla, y lo hizo, pero Corín Tellado había previsto otro designio: “…en el libro de la vida estaba escrito que cruzarían sus destinos”.

        Y claro está, uno de los recuerdos más marcados: Isabel Moreno saltando del segundo piso de su casa a las tres de una madrugada septembrina, lluviosa pero alegre, muy alegre, en Santa Fe de  Bogotá.



 

Ella y Cervantes

Ella y Cervantes

 

          Sólo se enamoró una vez y no de su marido. Cuando se casó fue de negro. El matrimonio duró cuatro años. Decía de sí misma: no soy romántica, ni cursi, ni escritora académica, ni pornógrafa ingenua, ni fabricante  de relatos a lo Dumas. “Alguien tenía que hacer novelas de amor…” y a mí me tocó. Lo hice a gusto, hasta cuando pude. Después seguí dictando. No soy la “re escribidora de Vargas Llosa”, ese peruano vanidoso que vende menos que yo, o la escritora del corazón del tal García Márquez, en quien nunca he creído.    

El secreto del éxito de la obra de María del Socorro Tellado López, universalmente conocida, hoy más que el mismo Quijote, como la Señora Corín Tellado, más leída por mujeres que por hombres, fue haber sido capaz de inventar  5000 hombres en los últimos 50 años. Todos altos, guapos, con las virtudes de la virilidad mejor entendida. A saber: fuerza, determinación, inteligencia, ambición, anchas espaldas, prometedora cuenta corriente y asombrosa facilidad para amar. Su esquema simple: muchas  dificultades desde la segunda página y un final feliz en la última.

  Su última colaboración fue entregada dos días antes de la muerte. A los veinte, en 1946,  publicó su primera novela, Atrevida apuesta, por la que Bruguera pagó tres mil pesetas  Desde entonces no paró de escribir. Publicó 4.000 títulos, algunos reeditados hasta 36 veces, traducidos a 27 idiomas, vendió 400 millones de ejemplares. Escribió fotonovelas y vendió derechos por lo menos para quince películas. Son fuente de la primera generación de culebrones latinoamericanos.

¿Qué vamos a hacer, todos los que en secreto leímos a Corín Tellado, sin saber si lo que buscábamos era parecernos a sus hombres, o encontrar una entre sus mujeres?

 

“Si Albareto, No Alvarito”

“Si Albareto, No Alvarito”

Monseñor Uribe Vélez nunca habrá disfrutado de un cigarrito de marihuana, mucho menos de un pase en el baño de una discoteca. ¿Qué esperar de un tipo que nunca ha usado jeans, que es Presidente y cree en el Opus Dei? De ahí para abajo, no me atrevería a decir lo mismo de ningún funcionario de Palacio y los Ministerios, de ninguno del Congreso o de las Cortes.

 Al excontralor Ossa Escobar le encontraron durante una requisa en el aeropuerto, un cigarrito en su maletín, la cosa fue un escándalo nacional. Con el tiempo se le perdonó y para que se lo creyera lo nombraron rector de la Universidad Distrital, donde los encapuchados ejerzan la libertad de expresión.

 Antonio Caballero confesó en su columna que había fumado marihuana. Naturalmente, el que es Caballero repite. Pero, como todo, terminó aburriéndole. Es una hierba idealizada. Caballero esperaría mucho más, que la promesa maldita fuera más maldita. Qué aburrimiento fumar esa cosa que nos exagera los defectos.

 Carlos Mayolo que se fumó diez cosechas, terminó diciendo que había dejado la marihuana porque le hacía olvidar dónde dejaba el perico. Si alguien ha sido fiel, riguroso, respetuoso de la adicción, ha sido él. Imaginen la escena: Mayolo siendo interrogado por un psiquiatra militar, en un calabozo de la policía a donde lo han conducido para darle “tratamiento de ley”. (Una terapia paternal de choque; lo que el Gobierno y sus cómplices están proponiendo).

 Fernando Oramas, el pintor, sostenía que la marihuana no crea adicción. “Yo llevo veinte años fumando y no me he enviciado”. Decía que era su control cromático. Se levantaba y antes de desayunar se metía el primer  cigarro. Luego comenzaba a pintar; calentaba el pincel buscando el color.

 Porfirio Barba Jacob se la fumó en todo el Caribe, en los inquilinatos de San José, de Barranquilla, La Habana, México, New York. La “dama de ardientes cabellos” fue la aliada elegida para el vuelo americano de su palabra. Él que la tenía aguda, ligera, profunda, repentista y brutal, la aceitaba con los humos fragantes de la dama, para concederle más rapidez, vistosidad y elocuencia.

 Héctor Abad – ahí donde lo ven – hace un par de domingos se nos vino con una columna dominical que tituló “Columna enmarihuanada”. Está en   presente continuo, para producir la impresión de que habérsela fumado y estar escribiendo son actos contiguos. Santa marta gold, conseguida por un amigo. ¿Y qué?

 Cualquier medida de penalización, constricción al desarrollo de la personalidad, judicialización del consumo, “tratamiento de ley”, frente a cualquier sustancia, no se hace sin arrasar el principio de las libertades individuales, sobre el que se levanta la democracia. Aun con argumentos – como que la dosis mínima es cobertura para la distribución -  la tentativa paternal de Monseñor Uribe Vélez, es una medida fascista, que se parece mucho a las órdenes que los paramilitares imparten en pueblos y barrios: no pelo largo, no a la marihuana, no a la minifalda, no a la rumba hasta la madrugada.

 

 

El Personero de Samuel

El Personero de Samuel

El uaunana Rojas Birry está sitiado. Todos los blancos, desde  todos los flancos le disparan. Las fieras en el Consejo de Bogotá lo quieren juzgar para echarlo del cargo. Samuel no lo quiere ni ver, resulta demasiado comprometedor. Maria Eugenia lo odia por haber hecho mal la vuelta con DMG. El Polo lo quiere a metros, porque afecta la imagen del partido. Carlos Gaviria le pidó oficialmente que renunciara al cargo. Cambio y Semana lo hunden cada vez que publican una conversación telefónica. Está en la mira del Contralor General. Y ahora Popeye le ha dado la estocada, él de eso sabe; nos ha dicho que Don Pablo le mandó con él, cien mil dólares para que votara contra al extradición en la Constituyente de 1991. Los procesos por paternidad irresponsable y de hoja de vida dudosa, se han desempolvado. La mujer ya lo había echado. Ahora falta que la novia se le espante.

Popeye se había demorado en recordar, pero ahora que el Polo no está para cucharas, recuerda que su patrón – Don Pablo – le mandó con él una platica, para que votara patrióticamente a favor del derecho de los colombianos a ser juzgados en Colombia. ¿Cómo olvidar?

A Rojas Birry legalmente lo van a masacrar. Ha cometido tantos errores, ha dejado tantos rastros, que ahora por cuenta del periodismo de investigación, se nos convirtió en el malo de la temporada. Necesitamos sacrificar al indio para moralizar la administración pública. No puede ser que un corrupto sea el encargado de vigilar la transparencia administrativa del distrito.

Gracioso, por decir algo, que los concejales de Bogotá citen al Personero para darle un debate moral y ético. Moral y éticamente que alguien lance la primera piedra. El indio no ha hecho nada distinto, ni nada peor, a lo que han hecho los políticos y funcionarios que negocian, que tranzan, no ha hecho nada distinto a los que se vendieron al narcoparamilitarismo, a la guerrilla, a la mafia. Por eso es culpable. Para bien de las instituciones, la corrupción desde la constitución del 91 es multiétnica.

Grotesco, por decir lo menos, el espectáculo que está dando el Polo. ¿Se imaginan a José Obdulio frotándose las manos? Un conflicto sobre la política para manejar a Bogotá, más que el conflicto de estrategia electoral, fue lo que dividió al Polo. Petro señaló a Samuel, como un alcalde clientelista, que asesorado por María Eugenia y Samper terminará ayudando a que dilapiden al indio. 

¿Se imaginan ustedes, que si al indio Piñacué por haber votado por Serpa, el cabildo lo condenó a zambullirse en una gélida laguna y luego a una rejera de utilería, a lo que debería condenar a Rojas Birry?

 


                             

 

La prueba de la existencia de los buses

La prueba de la existencia de los buses

  Qué se iba a imaginar Dios que fuera en los buses urbanos, británicos y españoles, donde se librase a la manera de la guerra de las colas – con presupuesto publicitario imaginativamente invertido –el último debate sobre su existencia. Más allá de los buses, no será necesario que vuelva a librarse, por razones prácticas. Aunque si existe, como si no, parecería que para todos resulta necesario hablar de él. (¡Ah, como Dios pocos!) Esa podría ser la moderna prueba de su existencia para quienes necesitan que exista. Que si se aceptara, nos permitiría salir de una vez para todas, de Santo Tomás, el Gordo, al que Vallejo reconoce como la criatura más dañina que vagina alguna haya arrojado sobre la tierra.

               La Unión española de ateos y librepensadores, sin saber qué hacer con los fondos de su impiedad ha contratado una línea de buses rojos para anunciar que Dios no existe. Los ingleses más empíricos en su publicidad, reconocen el derecho a la duda, no por respeto a los creyentes, sino por falta de argumentos :"Probablemente Dios no existe". Más respetuosos que los españoles pero menos contundentes. Si vamos a  dudar en público, es más digno seguir negándolo en privado. 

                Los creyentes, a su vez, instigados por la curamenta que resiente la campaña, móvil, vistosa, masiva, se vieron forzados a pagar espacios en buses azules, para que donde antes colocaban la publicidad de las películas de James Bond, ahora pongan la suya .Rebuscaron en los fondo del fondo de su piedad, para que los buses creyentes lleven el lema:"Dios existe, confía en él". Es una campaña organizada por Alternativa Española en la línea cinco, que va desde la Puerta del Sol hasta la Plaza de Castilla.

              Para quienes montamos en bus todos los días, el debate publicitario europeo pasa por ser algo superficial, una muestra de falta de imaginación. Montarnos en un bus ateo rojo ruta dos, o en un azul creyente ruta uno, no es un problema de la fe, es algo más práctico. Bien que aceptaría subir por una causa noble, en uno rojo o en uno azul. Dependería de una razón trascendental: cuál de las dos nos pone los pasajes más baratos.A nadie le sobra un poco de justo escepticismo, y pues que vamos, que un poco de confianza tampoco hace mal.  

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

La democracia chuzada

La democracia chuzada

El gobierno de Monseñor Uribe Vélez es impune e in imputable. No es sujeto de responsabilidad frente a ninguna de las aberraciones que se han convertido en política, y elude siempre con suerte su responsabilidad frente a los hechos. Desde luego, también es inmarcesible.

Frente a los “falsos positivos” – un aparato organizado para cobrar recompensas desde el interior de las fuerzas armadas – Monseñor no tiene ninguna responsabilidad. Basta echar a cinco generales, unos cuantos oficiales de rango, y ya. Frente al estado de las trochas del  “sistema nacional de vías” – dirigido hasta hace pocos días por un delincuente, destituido por la Procuraduría -  basta levantar la voz en un consejo comunitario contra los contratistas que se roboran los dineros adelantados para arreglar las trochas, y ordenar a su ministro Andrés Uriel – que reza el rosario todas las noches – que tome cartas en el asunto. Frente a la pérdida de un monto considerable de recursos de las reservas internacionales de Colombia, consignadas en los bancos norteamericanos que colapsaron, ni Monseñor, ni su banco central, ni su canciller, responden por nada. Frente al pornográfico acto de la tumbada colectiva que los jóvenes piramidistas inflingieron a una sociedad ambiciosa,  bastó echar al Superintendente Financiero y asunto arreglado. Nadie responde por una estafa colectiva que está expresamente tipificada por el decreto que regula el sistema de captaciones. Y ahora, frente al Dasgate, Monseñor, su Ministro del Interior, y todo los chuzadores del régimen, no saben, no responden. Dicen que su policía política ha sido infiltrada por mafias, que montaron centrales de interceptación, utilizando a miembros activos y retirados de la armada, a técnicos de la institución, oficinas, equipos y vehículos. Valiente declaración, como si no supiéramos que desde épocas de Noguera, el Das le había sido entregado a buena cuenta al paramilitarismo.   

Las chuzadas son vieja maña. Con los recursos de comunicación del Plan Colombia se los ha chuzado a todos, desde el principio. No solo a los que “legalmente merecen ser chuzados” según declaración del Santico, sino a los “que no se lo merecen”, porque una chuzada no se le niega a nadie (aunque valga decir que a precio de mercado una chuzada vale diez millones de pesos). Claro que se ha chuzado a las FARC – entre otras cosas la Operación Jaque se hizo posible gracias a una chuzada -, se ha chuzado a los paramilitares que tenían teléfonos celulares en la prisión, a sus abogados, a los helenos. Pero también a la oposición política, sin distingo de disidencias. A los periodistas  que son intermediarios profesionales de información que tiene valor en el mercado noticioso y que manejan fuentes protegidas por ley. (Qué pena con Julito). A los miembros de las altas cortes, a quienes fueron investigadores de la parapolítica, y a los miembros de la corte suprema no adictos a besarle el anillo en el dedo del corazón a Monseñor. Hasta algunos funcionarios de Palacio se los chuzó para cubrir las apariencias y tener a priori un argumento que los exonera.

Quién quita que hasta Monseñor esté chuzado. Y las mafias interceptadoras del Das ya sepan si se le mide o no a la reelección. Y que hubieran chuzado también a Tola y Maruja, y ya se supiera para quién trabaja ese par de buenas señoras.    

 

 

Los Medios justifican el fin

Los Medios justifican el fin

La ética  periodística y la Gurisatti son un buen tema de sobremesa. Jorge Enrique Botero fue garante de la comisión de “Colombianos por la paz”, es decir autorizado  por Monseñor para recibir a los secuestrados de las FARC. La Gurisatti es una mujercita fina y extraseca como la Club Colombia. Fue una Miss. Ex reinita que pasó a reina de la Noche, en RCN, donde ha ido escalando, como ciclista boyacense en los Pirineos.

 

Botero quiso cumplir su papel de garante, pero sin prescindir de su condición de periodista – especialista en las FARC – al que no podía dejar encerrado en el apartamento en Bogotá, mientras el garante iba a cumplir una función humanitaria. Solicitó permiso para llevar su cámara y se la concedieron. ¿Si la Gurisatti hubiera sido Botero no habría hecho lo mismo?  ¿O será más parecida a Daniel Samper, que tiene que escribir su crónica cuando Monseñor le ha retirado la autorización como garante?  Manes de la lengua escrita que no permite captar en vivo el momento en que los aviones de Monseñor zumban en círculo, como chulos hambreados, sobre el lugar de la entrega.

 

Lo que hizo Botero fue lo que tenía que hacer cualquier periodista, captar un hecho  que puso en peligro la operación humanitaria, para darlo a conocer al mundo. Si se hubiera comunicado con la Gurisatti en RCN, o con Jorge Alfredo Vargas en Caracol, no habría podido informar en directo. Así “que de repente vi un teléfono satelital”, y llamó a Telesur, donde ya no trabaja, aunque sigue sintiendo que es su casa. Informó al mundo que Monseñor Uribe estaba incumpliendo el pacto con el CICR, garante de primera instancia. No me resulta claro, si el teléfono satelital, que se le atravesó a Botero,  era el del CICR o el de los militares brasileños. Hasta donde sé Piedad no llevaba uno.

Botero fue iracundamente calificado por Monseñor como “terrorista” de medios, por el hecho simple y necesario - algún periodista debería hacerlo - de haber denunciado el juego sucio de Monseñor. Que Botero no cumplió el papel de garante es la cabeza de proceso. Pero si miran bien, la transmisión telefónica de Botero fue una garantía informativa para que Monseñor, una vez el representante de la CICR se comunicó con el Santico, se viera obligado a dar la orden de suspender el hostigamiento aéreo. Sin la transmisión de Botero, el rescate se habría empantanado y todo habría terminado en una guerra de versiones, y los soldados amarrados a un árbol.

 

La Gurisatti dijo que Botero no había pensado en los secuestrados a la hora de actuar como periodista. “A la niña arrogante e ignorante que dirige la Noche de RCN, le quiero decir que se oía como el diablo haciendo hostias, cuando me acusó de buscar protagonismo. Ella, quien ha hecho de todo, y subrayo “de todo”, con tal de alcanzar el estrellato” le responde Botero.

 

Así que al final de la sobremesa imaginamos a la Gurisatti haciendo de todo: hostias, sudando durante el ascenso, padeciendo largas temporadas en Nueva York, haciendo de diabla, formulando preguntas más largas que las respuestas, hasta editorializando. ¿Cómo le quedarán las hostias a Claudia? ¿Qué tan buen catre será esa diabla?  

 

 

La importancia de tener secuestrados

La importancia de tener secuestrados

Los secuestrados de las Farc en sentido estricto no les importan sino a las familias.Todos los demás actores que participaron en la tarea de rescate “humanitario”, los usan para sus propios fines.

Las FARC mandan un mensaje de voluntad unilateral, de presunto “humanitarismo”, de flexibilización, como cuota de un acuerdo “humanitario” sin condiciones declaradas. Los Colombianos por la paz, los usan para hacer campaña por el acuerdo, por la solución negociada, que a su vez le sirve a Piedad Córdoba, para su propia campaña, sea la que vaya a ser y con quien vaya a ser. De paso, limpia un tanto, la imagen negativa que se ha ganado por obrar más con las hormonas que con  inteligencia política. Los medios dependientes - la mayoría – los utiliza para montar un show mediático, sensiblero, ordinario, con el cual suben su raiting. Los medios independientes los usan para dejar registros que muestran el otro lado, la cara oculta, material para otro mercado. El gobierno los utiliza para mostrar que sin renunciar a la ofensiva militar, por razones “humanitarias” cede los espacios para que los secuestrados les sean entregados a los garantes autorizados. El Brasil los usa para reforzar su imagen de liderazgo regional confiable, para apuntalar su papel de único mediador confiable. Hasta la Cruz Roja los utiliza para reforzar su condición de garante de primera instancia, papel que en otras épocas había cumplido la iglesia católica, hasta que Reyes saltó y dijo: ¡no más curas!

El gobierno de Monseñor intuyó que no obstante todos sacar partido de los secuestrados, al no poseer él capacidad de negociación y sin tener bajo la manga otra “operación jaque”, el más favorecido a la postre del acto “humanitario”, en ese ajedrez publicitario en que todos participan, serían las FARC (ya José Obdulio declaró que las liberaciones son un show a favor de las FARC y el mismo Monseñor acusó a Botero y a Morris de hacer tele-Farc), pese a que el mismo día en que estaban soltando a los secuestrados ponían una bomba en Cali que mató dos civiles (Y si no fueron las Farc, el aparato de propaganda oficial lo da como un hecho ordinario del esquema terrorista). Así que con el mejor estilo uribista se intentó sabotear sin más el acto “humanitario” con unos vuelos militares “humanitarios” (errores de buena fe dijo el pendejo del Santico) en el marco de un “cerco “humanitario” que muy “humanitariamente” hubiera podido dejar a esos cuatro muchachos, a Jara y a López, encadenados a un árbol.

 

     

 

Israel

Israel

José Saramago                          

                      No es el mejor augurio que el futuro presidente de Estados Unidos repita una y otra vez, sin que le tiemble la voz, que mantendrá con Israel la "relación especial" que une los dos países, en particular el apoyo incondicional que la Casa Blanca dispensa a la política represiva (represiva es decir poco) con que los gobernantes (¿y porqué no también los gobernados?) israelíes han venido martirizando por todos los modos y medios al pueblo palestino. Sé que a Barack Obama no le repugna tomar su té con verdugos y criminales de guerra, buen provecho le haga, pero que no cuente con la aprobación de la gente honesta. Otros presidentes colegas suyos lo hicieron antes sin necesitar otra justificación que la tal "relación especial" con la que se da cobertura a cuantas ignominias fueron tramadas por los dos países contra los derechos nacionales de los palestinos.

                         A lo largo de la campaña electoral Barack Obama, ya fuera por vivencia personal o por estrategia política, supo dar de sí mismo la imagen de un padre dedicado. Eso me permite sugerirle que le cuente esta noche una historia a sus hijas antes de que se duerman, la historia de un barco que transportaba cuatro toneladas de medicamentos para socorrer a la población de Gaza en la terrible situación sanitaria en que se encuentra, y que ese barco, Dignidade era su nombre, ha sido destruído por un ataque de fuerzas navales israeliés con el pretexto de que no tenía autorización para atracar en sus costas (creía yo, ignorante redomado, que las costas de Gaza eran palestinas…) Y que no se sorprenda si una de las hijas, o las dos a coro, le dicen: "No te canses, papá, ya sabemos qué es una relación especial, se llama complicidad en el crimen".

Gaza o la política de los vengadores

Gaza o la política de los vengadores

Gaza es un pedazo largo de desierto sobre el mar Mediterráneo. Si el Dios de los palestinos existiera debería abrir las aguas - como una vez dicen que lo hizo el dios de los judios en el Mar Rojo para dejarles escapar de Egipto - para que  un millón y medio de palestinos que viven en el mayor campo de concentración del mundo, huyeran

 

 

El conflicto histórico entre israelitas y palestinos no tiene solución. Y si la tiene, será porque al interior de unos y otros se libre una guerra interna  muy costosa, que haga prevalecer la idea práctica de que el conflicto heráldico del siglo XX, debe terminar en una mesa de negociación.

 ¿Pero qué querría decir que el conflicto de tal magnitud histórica no encuentre una solución? Significaría que la guerra entre los pueblos se impone sobre la negociación, la barbarie sobre la lengua, la masacre sobre la mediación, los intereses económicos vinculados a la guerra, sobre los intereses de la sociedad civil.

 Todas las interpretaciones políticas y periodísticas que se hacen del conflicto, están implícitamente más cercanas a una u otra posición, lo que hace que el conflicto no sea entre Gaza e Israel, sino entre dos posiciones que representan la diversidad del conflicto. La que marca la acentuación bélica, porque se trata de una venganza, y la que insiste en la mediación negociada, porque se trata de un acto de humanidad. Mientras el motor, de lado y lado, no deje de ser la venganza, no habrá solución.

 Si se lee a Antonio Ungar en el Espectador (34519), el lector encontrará el acento en la  lucha bélica desigual, David contra Goliat. El cuarto ejército del mundo con toda la tecnología empotrada en sus armas, contra un puñado de guerrilleros armados de rifles y misiles caseros. 800 muertos. Incluyendo niños y mujeres. 42 muertos promedio mensuales. Israel el matón del barrio vs Gaza, la viuda desplazada.  

 Pero si uno lee a Adrian Mac Liman del Centro de Colaboraciones Solidarias, el cuadro es otro. independientemente de la responsabilidad en el  inicio de la última fase del conflicto, la desproporción de fuerzas, el conflicto económico, lo que interesa es la composición vectorial de fuerzas políticas que orienta la reacción – de cada lado - frente al conflicto.  Las fuerzas de Netanyahu - que como Hitler con los compromisos de no agresión, convirtió los acuerdos de Oslo en letra muerta - son importantes para predecir el curso de la respuesta israelita en las próximas semanas, frente a la pretensión de Hamas de lanzar una nueva intifada . El mismo juego vectorial de la política que opera en el marco de la diversidad de fuerzas que integran Hamas, la facción de los Hermanos Musulmanes, que presionó como respuesta frente al estrangulamiento económico de la franja, una lluvia de misiles contra Israel. Liman no aclara si eran  caseros o industriales.

 Mientras los vengadores de cada flanco no pierdan sus guerras internas, frente a la voluntad mediadora, el ignominioso conflicto árabe-israelí, afrenta para toda la humanidad, no tiene ni tendrá solución. 

 

 

Matar un escritor

Matar un escritor

Es más efectivo matar al autor que quemar el libro. Además quemar libros ya no tiene presentación. La eliminación del autor es más ejemplarizante, educativa, y menos engorrosa que ponerse a buscar los libros, en un millón de librerías, bibliotecas y casas, como imaginó el loco de Bradbury, que se podría hacer. De Fahrenheit 451 aprendimos que hay que quemar los textos, arrasar con la cultura escrita, no dejar letra sobre letra en el mundo. A la Señora Blake, no solamente le quemaron toda la biblioteca en la misma casa, sino que la quemaron a ella, con el piadoso argumento de que sin sus libros ya no era nada.

Un escritor napolitano de 29 años, Roberto Saviano, publica su libro - reportaje, Gomorra en el 2006 y recibe amenazas de muerte del clan Casalesi, el más poderoso de la Camorra. Desde entonces, como Rushdie, ha debido pasar a la clandestinidad y ser escoltado cuando se mueve por los carabineros italianos. No se trata de una novela. Pero aún así, la escritura taladra un nervio que obliga a las hegemonías, a los fundamentalismos y a las mafias, a responder de manera igual, en última instancia.

¿El Islam peleando contra una novela? ¿La camorra napolitana contra un reportaje? ¿El catolicismo esgrimiendo un índice y quemando libros? ¿Pinochet peleando contra el Quijote? En Santiago de Chile sus seguidores quemaron en la calle ediciones completas, cuando casi cuatro cientos años después leyeron en él una burla al poder.

Cuando se trata de castigar, por lo que en el fondo se considera una delación de la fe, de los negocios y de la intimidad, la reacción es extrema. Hay cargos que no se pagan sino con la vida, en eso todos comparten un mismo código de honor.

Qué distinta la reacción de Kundera, frente al caso Rushdie, a la de un hombre como Octavio Paz. El primero invocando el espíritu de la ficción, la legítima suspensión moral de la novela, la defendió. El segundo, defendió lo sagrado sobre la ficción,  el derecho de las religiones a no ser delatadas.

Dario Fo, Mijail Gorbachov, Gunter Grass, Rita Levi Montalcini, Orhan Pamuk y Desmond Tutu, han hecho llegar una comunicación al diario la República, en defensa cerrada por la vida de Roberto Saviano.

 

 

Si no soy yo ¿quién?

Si no soy yo ¿quién?

Colombia y Venezuela trágicamente gobernadas desde distintos flancos políticos, comparten en el poder un par de megalómanos con delirio mesiánico. El uno que no ha querido decir que quiere seguir siendo presidente, y el otro que dice, que dice el pueblo, necesita seguir indefinidamente. Ambos son demócratas: pactan la continuidad y la sucesión mediante elecciones. El Micomandante, dijo que ahí donde las perdiera, sacaría sus tanques. Monseñor cabalga en las encuestas sin que se le riegue el tinto. 

 Monseñor y el Mico no son hombres, son causas. Pero, con un agravante, la única necesaria para el país. Monseñor dice: necesito la continuidad de la “seguridad democrática”. El Mico dice, necesito la continuidad de la “revolución socialista”, la apoteosis bolivariana, si señor. Ambas proyectos son sus banderas. El Micomandante, es claro: necesito reelección indefinida. Su padre deja la gobernación de Barinas para entregársela a su hijo, el Mico chiquito. Monseñor es una mezcla de jesuita y José Obdulio: no habla de lo que no le conviene, y cuando habla miente o nos vende una falacia.

 Las elecciones para el Micomandante fueron buenas en cantidad. En calidad, es como si Monseñor perdiera, Valle, Antioquia, Atlántico, Santander y fuera de eso Bogotá. En un arrebato de respeto democrático, que repugna, la noche de las elecciones, con resultados en la mano, dijo en la presentación al filo de la media noche: Venezuela es un estado democrático, aquí no hay ninguna dictadura, reconocemos el triunfo de la oposición. Más como un político que como un militar, prefirió mentir que sacar sus tanques.

 En Colombia, no tendremos cómo pagar los servicios combinados de David Murcia y  Vargas Lleras, en la tarea de hundir, de distinto modo, la aprobación del referendo de reelección. Contribuyó también que el sacristán siniestro, mandadero y chupaculos, de Giraldo, no sabe escribir. Entregó un texto de referendo a la Registraduría, que terminó siendo un boomerang. Tampoco dice Giraldo, de qué fondo salieron los recursos para financiar el despropósito. No ha podido decírselo al país. Vargas Lleras, más fiel a sí mismo, que a Monseñor, se declaró en campaña.

 ¿Qué será de Colombia sin la seguridad de Monseñor y qué de Venezuela, sin el socialismo del Micomandante?

La amistosa traición a la privacidad

La amistosa traición a la privacidad

La semana pasada en la televisión mexicana se pasó un reportaje extenso con Joaquín  López Dóriga (periodista) sobre Facebook, Hi5, Myspace, Sonico y demás etcéteras. Quedó en claro que más que para “hacer amigos” estas paginas sirven para hacer enemigos. Terminó por ser una herramienta para secuestradores que la utilizan como fuente privilegiada de información directa y confiable.

Entrevistados los secuestradores  dijeron que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Antes las cosas eran más difíciles, ahora ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en que escuela estudian y a donde viajan y quienes son sus papas, hermanos y amigos.  Eso pasó con Alejandro Marti, (joven mexicano asesinado por sus secuestradores).  La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron. 
 
Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: ’Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro ’acepto’, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.
De hecho,  los afiliados automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web. Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo ’el contenido del usuario’.  
Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.
De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

Hay que creerle a Mr. Melber cuando asegura que muchos empleadores gringos al evaluar hojas de vida revisan Facebook para conocer intimidades de los solicitantes. Las páginas para hacer amigos, que no se hacen, son una vitrina gratuita, que convierten la exposición d ela privacidad en un riesgo. Toda la información que coloquen ahí puede ser usada contra ustedes.

En un sonado caso en la Universidad John Brown se expulsó a un estudiante cuando se descubrió una foto que colgó en Facebook vestido de travesti. Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra Bush.  Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario decide retirarse. Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen a bordo de las páginas de amigos. Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece. De acuerdo a las ’condiciones de uso,’ los dolientes no pueden obligarlas a que descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual les otorgó el derecho de ’mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período indeterminado. 

Todos los usuarios son partícipes indefensos de un escenario de espionaje, víctimas potenciales de manipulaciones de imagen, de extorsionistas, chantajistas y secuestradores. Tanta sociabilidad fallida tiene unos costos. Ese gran álbum de malas fotografías y promesas de amistad que animan a los ingenuos y a los solitarios, es un recurso que pone en riesgo a cada uno de los usuarios. Algunos académicos lo califican como el más grande expediente de espionaje en la historia. De paso se convierten  en la involuntaria extensión del fenómeno ’Big Brother’. Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común, para controlar su comportamiento social. El tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: ’Un Mundo Feliz.’

 















       La semana pasada en la televisión mexicana se pasó un reportaje extenso con Joaquín  López Dóriga (periodista) sobre Facebook, Hi5, Myspace, Sonico y demás etcéteras. Quedó en claro que más que para “hacer amigos” estas paginas sirven para hacer enemigos. Terminó por ser una herramienta para secuestradores que la utilizan como fuente privilegiada de información directa y confiable.

Entrevistados los secuestradores  dijeron que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Antes las cosas eran más difíciles, ahora ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en que escuela estudian y a donde viajan y quienes son sus papas, hermanos y amigos.  Eso pasó con Alejandro Marti, (joven mexicano asesinado por sus secuestradores).  La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron. 
 
Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: ’Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro ’acepto’, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.
De hecho,  los afiliados automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web. Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo ’el contenido del usuario’.  
Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.
De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

Hay que creerle a Mr. Melber cuando asegura que muchos empleadores gringos al evaluar hojas de vida revisan Facebook para conocer intimidades de los solicitantes. Las páginas para hacer amigos, que no se hacen, son una vitrina gratuita, que convierten la exposición d ela privacidad en un riesgo. Toda la información que coloquen ahí puede ser usada contra ustedes.

En un sonado caso en la Universidad John Brown se expulsó a un estudiante cuando se descubrió una foto que colgó en Facebook vestido de travesti. Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra Bush.  Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario decide retirarse. Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen a bordo de las páginas de amigos. Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece. De acuerdo a las ’condiciones de uso,’ los dolientes no pueden obligarlas a que descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual les otorgó el derecho de ’mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período indeterminado. 

Todos los usuarios son partícipes indefensos de un escenario de espionaje, víctimas potenciales de manipulaciones de imagen, de extorsionistas, chantajistas y secuestradores. Tanta sociabilidad fallida tiene unos costos. Ese gran álbum de malas fotografías y promesas de amistad que animan a los ingenuos y a los solitarios, es un recurso que pone en riesgo a cada uno de los usuarios. Algunos académicos lo califican como el más grande expediente de espionaje en la historia. De paso se convierten  en la involuntaria extensión del fenómeno ’Big Brother’. Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común, para controlar su comportamiento social. El tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: ’Un Mundo Feliz.’

 

 

DMG

DMG

Los bandidos entre sí, o se guardan la espalda o se eliminan. Lo que los tipifica es que son consecuentes en ambos casos. No hay nada peor que un sapo, o un vivo.

David Murcia Guzmán visitó a Monseñor Uribe en el mismo Palacio de Narquiño, donde trabaja José Obdulio, donde estuvo Job, donde asiste el Embajador Chaux. Hablaron de negocios, qué más se podría con Murcia. Los hijos del Presidente también hablaron con él. Si los bandidos pueden entrar al palacio, aunque sea al sótano, por qué no recibir en el salón a un colombiano de éxito. Un cundinamarqués humilde y emprendedor. Luego se hablaron por teléfono. Se cruzaron mensajes, se felicitaron y reconocieron. Son hombres que tienen mucho en común. Cada uno a su manera ejerce un liderazgo.

Murcia es un piramidista en sentido estricto, utiliza los recursos invertidos por sus clientes para crear un flujo de bienes y servicios con el que paga a otros clientes, en una progresiva cadena de intermediación, que sin obligarle a invertir gran cosa, le permite competir en captación. No lo es, en sentido vulgar, un captador de dinero efectivo, que atrae inversionistas con el halago de narco intereses, con cuyos aportes paga a otros, hasta cuando los inversionistas de ayer no alcanzan a cubrir a los de hoy. Cuando saben que la pirámide se va a caer, se vuelan con el dinero en bolsas negras de plástico, por la puerta de atrás o por la terraza, dejando una nota pegada en la puerta, de profundo agradeciendo a la imbecilidad y ambición de miles de estafados.

Pero Murcia como piramidista, no es distinto a los captadores del sistema formal. ¿No es el negocio de los bancos trabajar y hacer rendir el dinero que les consignan? ¿No invierten, no prestan, no especulan, con el dinero colocado? ¿No temen como Murcia – o cualquier piramidista - que se produzca una retirada masiva? ¿No son ambos responsables de un modelo de captación? ¿La banca en general no es una gran pirámide legal? Que además paga los peores intereses del mundo.

Murcia ha sido investigado durante tres años seguidos. Ha tenido a los mejores abogados como consultores a su servicio, ha pagado ocho mil millones en impuestos, ha emitido tarjetas de puntos como Carulla, Éxito, Olímpica, ofrece ventas a precios de cadena, tenía autorización para abrir oficinas y ha mostrado sus libros. Pero ahora que se produjo la monumental caída de de DRFE, después de que el gobierno impasible, asistió a una tumbada en masa, el mejor chivo expiatorio que podían encontrar era él. Le cerraron los negocios en Colombia, influyeron para que lo hicieran en Venezuela y Ecuador. Su examigo el Presidente poseído de patriótica indignación lo extraditó, ordenó hurgar el pasado de su socio brasilero para vincularlo con el delito de estafa, y seguramente a su socio bielorruso no demorarán en encontrarle nexos con la mafia.

Ahora sí, cuando la hecatombe se produjo, antes que hacerse reelegir, el Presidente necesita un culpable, para lavarse de la lavada de manos que hizo frente a las pirámides. Todo el peso de la ley contra Murcia, después de que los piramidistas movieron un negocio de .7 de billón. Se demoraron tanto en hacer algo, que hasta el mismo Presidente reconoció no haber reaccionado. Para resarcirse ante los medios destituyo al superintendente financiero, posiblemente el más débil en la cadena de responsabilidad. Cuando Murcia vio que la única forma de tapar la tardía acción del gobierno, cobraba la forma de una arremetida contra él, le reclamó al gobierno no haber hecho nada, le recordó las herramientas legales vigentes de que dispone para regular el sistema de captación, les dijo que no habían cumplido con su deber, que de alguna manera era cómplice. Le anticipó desde septiembre el colapso de DRFE, lo acusó de haber actuado solo cuando sus socios, los captadores formales como el grupo Aval, advirtieron fugas grandes de recursos, que estaban siendo sacando para meterlos a las pirámides.

Con esa tacañería proverbial de la banca y las corporaciones, con la voracidad criminal con la que hacen especulación hipotecaria, con las burbujas de crédito y el dinero plástico, cualquiera que tenga sus ahorros con ellos, debería sacarlo para invertirlo en otra cosa, aunque no tuviera rendimientos de pirámide. Un sistema que mueve 203 billones en captaciones, es mucho más peligroso que Murcia.