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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

El socialismo de segunda en América Latina

El socialismo de segunda en América Latina

Nada como el socialismo ha sido tan manoseado impúdicamente por politicastros liberales de cualquier laya, socialdemócratas pálidos, y dictadorzuelos de estirpe militar que han hecho campaña a su nombre, para ocultar propósitos hegemónicos. La mueca socialista, que todavía merece credibilidad en algunos sectores, huele mal. Los lugares comunes que inflaman sus consignas, apenas tapan los negocios sucios del populismo de tierra caliente, que compra pobres, para sostenerse contra los ricos.

Al socialismo de segunda se les ven los remiendos desde lejos. Jugando a ser transparente resultó expandiendo su vocación corrupta a todos los intersticios del poder, Chávez, Ortega, los Castro y la Señora K. Jugando a ser productivos, sus políticas económicas hacen aguas, por desconocimiento de la economía, por un gasto demagógico de recursos, por falta de visión, Chávez, Evo, Correa, los Castro, la Señora K y claro Zapatero. Jugando a ser populares han resultado ser los más elitistas, la mayor parte de todos sus esfuerzos legales e ilegales, se han ido en fortalecer círculos de poder, directamente proporcionales a su vulnerabilidad. Chávez, los Castro, Ortega. Jugando a ser pacíficos han emprendido un escalamiento presupuestal incomprensible para financiar la armada agresiva de sus fuerzas. Chávez y Evo.

Chávez y Evo han tomado medidas económicas desesperadas con las que intentaron ponerle un tanque de oxigeno a sus economías,  que arrasaron con la benevolencia populista del régimen. Medidas que parecen dictadas por el Fondo Monetario Internacional. Desmontaron subsidios, incrementaron precios y asaltaron el bolsillo de los ciudadanos.

 Evo, a la manera de las democracias solapadas, el 26 de diciembre por decreto aumentó en un 57% el precio de la gasolina y en un 83% el del diesel. Con lo que desató un levantamiento auténtico, que lo obligó a echar para atrás las medidas, a pesar de haber hecho una oferta demagógica de elevación de salarios al 20%. El gasolinazo le quitó autoridad, mostró la debilidad y el sentido completamente errático de su  gobernabilidad.

Chávez llevó el dólar preferencial de 2.60 a 4.30 bolívares, buscando la devaluación, autorizó alzas del 65% en los medicamentos y los productos de la canasta familiar y amenazó con elevar el IVA. La reacción fue masiva y radical. El martes de la semana pasada se vio obligado a derogar los decretos. En la Argentina, el pésimo manejo de las empresas públicas, hizo que los argentinos recibieran el nuevo año entre apagones continuos y desabastecimiento de combustibles. En el Ecuador la pobreza ha aumentado respecto a la tasa con que entregó el gobierno anterior.

Todos los socialistas de segunda, que nunca supieron qué era el socialismo, o que supieron pero prefirieron quedarse apenas con el nombre, han logrado mantener su proyecto, a punta de una mezcla de alto octanaje de autoritarismo y populismo.

Los primeros días del 2011 han mostrado la debilidad de la coartada socialista, de los gobiernos “radicales” y “revolucionarios” de América latina, que en los hechos no han tenido más alternativa, para hacer frente a la crisis desatada por las medidas, que mostrase como lo que son, simples mamarrachos neoliberales.

La prueba de que Dios no existe es Haití

La prueba de que Dios no existe es Haití

Peor que hace un año. ¿Cómo podría ser Haití peor que hace un año, si ya entonces era peor? Si les parece que el título es osado, entonces digamos que Haití es el fracaso de la omnipotencia de Dios. Ha intentado acabar con esa isla de negros, desde el comienzo, y no ha podido.

Las pruebas:

  • Veinte millones de metros cúbicos de escombros no han podido ser recogidos, tras el terremoto de hace un año. No se han terminado de restablecer los servicios públicos. Hay desabastecimiento de comida, de agua potable. La inseguridad se ha incrementado en al menos un cincuenta por ciento. El pillaje, el vandalismo, el asalto, la agresión. La fuerza pública es un chiste.
  • El gobierno no era viable antes, ni durante ni después del terremoto. Sin embargo las bandas políticas se tranzan en unas elecciones en medio de los despojos, que laceran la tragedia. Unas elecciones que como todas, terminaron en  fraude.
  • El terremoto causó 1.5 millones de damnificados. Hoy, 1.3 millones continúan viviendo en 1200 campamentos improvisados, los mismo del primer día. Se necesitan 100.000 refugios más. Se han construido 25.000. La población de Haití es una población refugiada en su propio país. Pero los refugios no alcanzan. El resto vive en la calle como en Calcuta.
  • Las pérdidas materiales se calcularon en 7.800 millones de dólares. El 31 de marzo en Nueva York se reunió la mesa de donantes. Se comprometió a reunir y a entregar cinco mil tres cientos millones de dólares. No han llegado.
  • La peste llegó en medio del desastre. El cólera ha cobrado la vida (octubre 19) de 3658 personas, desde que se inició el brote. La seguridad sanitaria no alcanza a la reparación de los servicios. Los servicios hospitalarios no dan abasto. Hay 157,000 personas afectadas, la ONU  intenta recoger  165 millones indispensables, pero apenas ha recibido la quinta parte. La epidemia se inicio en el campamento de cascos azules nepalíes de la ONU.
  • Hay indicios de que la corrupción de las bandas políticas haitianas y los intermediarios internacionales, le han echado un mordisco a los pocos recursos que han llegado. Además la tragedia sorprendió a Haití en medio de la más profunda crisis económica de los Estados Unidos y  Europa.  El club de los donantes no la está pasando bien.
  • Pandillas  salvajes de violadores armados irrumpen en las noches, en manada, a los refugios y violen indiscriminadamente a las mujeres. Depredadores sexuales que asaltan la miseria, que reptan hambrientos entre hambrientos.    
  • Diez millones y medios de personas viven en Haití. Su renta per cápita es de 722 dólares anuales. Sesenta dólares mes. Dos dólares diarios. El país más pobre del continente.

Y si todavía creen que exagero un celemín, oigan esto: el doce de diciembre llegó a Haití en misión humanitaria la Señora Sara Pahlin. Algunas horas después de su visita, en su página web apareció su primera declaración, en la que dijo: “realmente he disfrutado de conocer esta comunidad”.

Batalla on line

Batalla on line

El bloqueo de la página de Mastercard alerta de una posible guerra de hackers. También se produjeron ataques a una cuenta suiza. Los castigadores son ahora los castigados. El próximo podría ser PayPal que admitió presiones de EEUU para cerrar la cuenta de Wikileaks. Son interesantes el recordatorio de la BBC sobre el caso de Estonia y el reportaje del The New Yorker: On line threat. La posibilidad de una guerra sin ejércitos, sin fronteras que mover ni territorios que conquistar empieza a ser real. Un día sin móviles y sin Internet sería más dañino económicamente que la explosión de una bomba.

Un fulano llamado Julian Assange

Un fulano llamado Julian Assange

La opinión pública norteamericana está en un perfecto empate. Un 42% está en contra de la publicación de WL, y un 43% la aplaude. El otro 15% dice que depende de las implicaciones penales. Que el mundo se entere de la información cruda que los subalternos en el mundo envían a la Señora Clinton en Washington, es un golpe muy bajo de Julian Assange. Tan bajo, que voces al interior de los Estados Unidos  lo han convertido en  objetivo militar, o han pedido cadena perpetua o muerte legal para él, lo que sea con tal de sacarlo del juego. Es un monstruo, del tipo Bin Laden,  solo que Assange podría tumbar más torres, sin costo de vidas humanas, lo que lo hace un monstruo moralmente superior.

Si bien Assange no ha dado a conocer nada que no se supiera, por la red, por los medios, por informes institucionales, o por los blogueros, el valor de su operación consiste en romper el círculo de los secretos de estado. En adelante ningún estado podrá tener la certeza de no ser filtrado, denunciado, publicado en su más intimas, altas  y despreciables privacidades. El contenido de sus políticas, sus estratagemas, sus opiniones reales, el contenido de sus líneas de información cifradas, ya no estarán a salvo de la lectura pública del mundo.

  Se trata de una información que era cifrada y ahora completamente pública, subrepticiamente desclasificada, que pasó de ser del estricto dominio del Departamento de Estado, a bien público, que desde luego le sirve tanto a los amigos como a los enemigos de los Estados Unidos.

 El mercado negro de la información de estado se agitará como nunca antes, hasta hacer que los más leales se vuelvan traidores y que la mayor parte de lo que se publique sea noticia.

Hay tres cosas interesantes en la jugarreta de Assange. Que haya encontrado y persuadido de colaborar a los eslabones más débiles de la cadena de informantes de estado. Desde “garganta profunda” no había un soplón más espectacular, que el cabo Bradley Manning.

Que los servidores transmitan copias digitalizadas de los documentos para ser encriptadas, de donde pasan a la mesa de re-lectores, para luego proporcionarse, a través de un número clave, a los “periódicos asociados” (NY Times, Le Monde, The Guardian, El País, Der Spiegel). La función de ellos es convalidar – legitimar -  la información que alimenta a WL.

No se trata pues, de un adolescente que publica desde su habitación los chismes de su escuela en FB. O de un hacker que accede a algunos archivos del City Bank. Se trata de una asociación de TICs y medios, para informar a pesar del Estado, el mismo que administra las leyes de prensa, la jurisprudencia sobre la libertad de informar, el libre flujo  de información y el acceso a los medios, el derecho a la expresión.

La publicación de WL, como afrenta de estado, es mucho menos “ilegal” que todas las estratagemas a las que los Estados Unidos han apelado durante toda sus historia  para defender sus intereses. Que en un mercado negro de la información alguien compre información robada, la examine, la verifique, hasta estar seguro de lo que publica y lo haga, es menos ilegal que todo lo que los Estados Unidos han hecho con “diplomacias cañoneras” para derrocar y poner gobiernos en el mundo.

Los novelistas dieron cuenta del “estilo de nota” con que trabaja WL, la formalidad diplomática y la superficialidad convencional de los cables que se escriben todos los días en las embajadas. Norman Mailer, en El Fantasma de Harlot, se regodeó imitando el estilo de los cables, los informes y los reportes de la CIA.

Chávez, gracias a WL, ahora sabe que Obama no tiene interés en invadir Venezuela, y Evo podrá rascarse con mayor tranquilidad su nariz.

WikiLeaks

WikiLeaks

Que la Viuda K haga pensar que está un poco loca, que es más ambiciosa que el finado, que se auto medica y que es víctima del estrés, no es noticia. Que Rusia es un estado mafioso, donde gobierna Putin como Iván el Terrible, y que para cuidar las apariencias dispone de un presidente de mentira, tampoco lo es. Que a México se lo tomó la mafia más agresiva, más ambiciosa y más enriquecida, al punto que a Fox se le ha ocurrido proponer la legalización de la droga, tampoco lo es. Que el programa nuclear pakistaní pudiera terminar vendiendo servicios a grupos terroristas, y que las tensiones con la India van en crescendo, tampoco. Que Silvio Berlusconi fornica para poder gobernar, que gobierna porque es bueno para el negocio y que su salud está muy mal, tampoco lo es. Que el gobierno de Corea del sur está calculando un eventual desplome del régimen de Corea del norte, tampoco. Como no lo es, que la cooperación norteamericana con el régimen de Yemen se está viendo afectada, por el escándalo sobre la responsabilidad de los bombardeos contra bastiones de Al Qaeda. Que el gobierno de Lula siempre supo de la presencia de las FARC en Venezuela, pero que se hizo el de la vista gorda, tampoco es noticia. Tampoco, que Zapatero se portó como todo un lameculos socialista con la política de USA en Irak. Que Chávez trabaja para levantar el eje Teherán, Caracas, La Paz, no es noticia. ¿Entonces qué lo es?

Si hiciéramos el ejercicio de listar los personajes más influyentes de la primera década del siglo, yo ahí pondría a Julian Assange. Aunque con mucha pena, me parezca que la última información que le vendieron es basura diplomática, 250.000 documentos cruzados entre las embajadas norteamericanas en el mundo y el Departamento de Estado.

Para ser justos, digamos que si hubo una noticia al menos, que la embajada que más reporta es la de Turquía.

De limbo a limbo

De limbo a limbo

Otra comisión de notables. Una “comisión de la verdad” como en Argentina o Uruguay. Cinco colombianos de las más altas calidades éticas, intelectuales y humas, designados por el Santo, se encargarán de la tarea de “desactivar” el conflicto del “limbo jurídico” en que se hallan los 17.000 paramilitares desmovilizados hace tres años, cuando las AUC se entregaron. Propongo a Don Fabio Valencia, Víctor Carranza, Gaviria J.O, Ernesto Yamure e Iván Moreno, para que la conformen.

El asunto es dramático, pero parece una comedia. Hace tres años el Doctor Ternura les explico a los desmovilizados que la reinserción, bajo la Ley justicia y Paz, los conminaba a “decir la verdad”, no serían procesados por delitos menores, y que con ocho años de cárcel el asunto les quedaba arreglado. Pero la Corte Suprema, en julio del 2007, aclaró que los miembros de las AUC no podían ser encausados por rebelión, puesto que no se habían levantado contra el orden establecido. Así que sin tener de qué acusarlos, no se los ha podido procesar, y ahí están en lo que graciosamente se ha llamado el “limbo jurídico”. En últimas, se entregaron y no les pasó nada, salvo el riesgo de ser desempleados en el mercado colombiano de trabajo.

¿Me pregunto cuántos de los desmovilizados habrán tenido la paciencia suficiente para permanecer en el limbo, mientras el Estado decide qué hacer con ellos? Muchos de ellos no se desmovilizaron, se estrenaron un uniforme y pasaron frente a las cámaras de televisión el día que le entregaron los fusiles a Ternura. Otros regresaron algún tiempo después a filas, cansados de dar vueltas por la gran ciudad. Otros comenzaron a hacer negocios con los bandidos locales. A otros los llamó la mafia, como una forma de darles la mano. Otros comenzaron a hacer trabajitos por su cuenta.

Ahora el gobierno del Santo nos viene a decir que al fin sabremos la verdad, por gracia de una comisión de notables. Que ahora si habrá justicia, solo le faltó decir que habrá paz.

 

 

Nuestra agente en Panamá

Nuestra agente en Panamá

El gobierno panameño de Ricardo Martinelli ha concedido asilo político a María del Pilar Hurtado, ex Jefe de la policía política de Monseñor Uribe Vélez. La antepenúltima de una seguidilla de “buenos muchachos” que Monseñor había puesto para que se le encargaran del trabajo sucio, Noguera, Peñate, Hurtado y Muñoz. Las policías políticas en todas partes se encargan del trabajo sucio, para eso están, se trata de defenderse de los enemigos del Estado. Razón de Estado, razón de fuerza, diría Gaviria J.O.

Todos los “plomeros de abajo” ya han caído, están siendo procesados o están condenados: Lagos, Tabares, Romero, Mata Hari y la Leal. Los “plomeros de arriba”, Moreno, Del Castillo, Velásquez y Gaviria J.O. han sido llamados a rendir declaración. José Obdulio se ha negado, de la misma manera que Pablo Escobar se negó cuando el padre García Herreros ofició de intermediario para que se sentara a una mesa a conversar.

El enlace entre los de arriba y los de abajo fue la Señora Hurtado, que perfectamente podría pasar por la señora de los tintos, que el DAS infiltró en la sala plena de la Corte Suprema de Justicia, colocándole un micrófono en el brasier. La Hurtado está asilada. Antes de irse se presentó a indagatoria el 13 y 14 de julio, en la Fiscalía, en la que palabras más, palabras menos, dijo que ella se había enterado de la conspiración de las chuzadas por los medios, como los chuzados o la señora de los tintos.

Una de dos, la Hurtado no era la jefe del DAS, o está dispuesta a pagar un silencio que por ahora la ha obligado a volarse a Panamá, como víctima de la justicia colombiana. Iván Cepeda, ha dicho, durante el acto de protesta de las asociaciones de víctimas del Estado en la puerta de la Embajada de Panamá en Bogotá, que la jugada solamente le sirve a “Uno”.

“Uno” era el nombre en clave, con que se conocía entre todos los plomeros, a Monseñor. La operación se reforzó al comienzo del segundo mandato, se encubrió como rastreo oficial autorizado a fuentes del narcotráfico. Alrededor de un trabajo de análisis de una foto de Ascencio Reyes, se reunieron plomeros de arriba y abajo: Moreno, Gaviria J.O. Eastman, Lagos y Tabares.

 “Uno” siempre lo supo. Fue él quien preocupado por la seguridad del Estado, echó mano de todas las formas de lucha, para detener el ataque. Sus plomeros lo supieron interpretar, con una insoportable falta de profesionalismo, como si fuera una policía política de dumies, es cierto, pero lo hicieron por él.

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

La Universidad de Harrison prohíbe el uso de Facebook y Twitter

Harrison prohibió el uso de Facebook y Twitter a todos sus estudiantes durante una semana. Que una medida tan antidemocrática tenga acogida en la academia no es extraño, pero que sus consecuencias se promocionen como exitosas, nos está diciendo que debemos estar muy enfermos.

Las consecuencias de una exposición conectiva permanente a las redes sociales son variadas: la atención se fracciona, solo valen las cosas rápidas, tensiona la movilidad del usuario en  la autopista, reduce la capacidad de aprendizaje. Las relaciones personales se hacen parasitas de las relaciones en red, se buscan, se promueven, se conectan personas, se intercambia información búmeran contra la privacidad. Se hacen fotos solo para ponerlas en FB. Y lo más grave, causa trastornos del sueño.

El principal trastorno del sueño es el llamado “error de memoria”. Represión liminal lo llaman los psicoanalistas, esos maravillosos culebreros de los signos, tan desprestigiados hoy. El problema no es que no se sueñe, siempre se sueña. El problema es no recordar, no poder agarrar por la cola al sueño al momento de despertar.  

El sueño es el resultado de un inconsciente narrativo que jamás descansa, se queda prendido mientras dormimos. Los surrealistas vieron en él al todo revuelto, toda la inmundicia heredada de la especie, los mitos, esas cosas que sobrevuelan por entre los pabellones de los “sueños de la razón”, que según Goya producen monstruos.  

La Universidad de Ciencia y Tecnología de Harrisburg, en Pensilvania, quiso saber qué pasa cuando se inhibe la exposición. La mayoría de los 800 estudiantes que participó del proyecto y cumplió con los siete días de prohibición, llegó a la conclusión de que las redes son adictivas. Cosa que bien sabíamos.

  Eric Darr, decano de la facultad, citó un caso, el de un estudiante de ingeniería que permanecía en Facebook 21 horas diarias. Mientras dormía dejaba el equipo prendido. Algo más adictivo que el sexo, que la heroína, o que el dinero. "La mayoría de los estudiantes se comportó como los fumadores que se escapan de clase a fumar". "Querían escabullirse todo el tiempo para ver sus smartphones".

Terminado el experimento todos volvieron a la red. Las ventajas de la desconexión no son tan fuertes como las ventajas de la conexión. El ejercicio sirvió para que toda la gente de la universidad pensara en que una cosa como FB, pueda llegar a tragarse a alguien con mediana imaginación, con apenas una leve intuición del tedio.

No es el resultado de ningún estudio. Es una hipótesis seductora: el tiempo corre más lento durante la desconexión. Debe en consecuencia existir un antecedente entre aprendizaje y velocidad. Una máscara del tiempo y la memoria, bajo la cual también está face book.  

 

 

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos

Si alguien quisiera una historia para un cuento de horror destilado, no tendría que escarbar en los archivos de la imaginación, le bastaría ir a Tame, como fue Truman Capote a Holcomb, en las “elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas”.

La monstruosidad de la ficción - la que a veces nos consterna, no nos deja dormir o nos despabila - sale de la monstruosidad de la ciudad y la región, de las calles, las casas y veredas. La monstruosidad de las novelas es una recreación de la monstruosidad que repta por los suelos  de la “patria”.

Un suboficial del ejército colombiano, miembro de una brigada acantonada en Arauca, llega a la casa de un campesino pobre, padre de tres hijos, dos niñas y un niño, Jenny, Jimmy y Jefferson. Mientras el padre trabaja, los obliga a ir con él a un mangón, los ata, luego a uno por uno los va abusando carnalmente, tras lo cual los degüella, mientras los otros observan antes de que les llegue su turno. Cuando los violó y los asesinó a los tres, los enterró en una fosa improvisada, encontrada cuatro o cinco días después por los campesinos de la región.

Pero la monstruosidad apenas comienza. Podría ser que el crimen quedara impune, como  han quedado muchas de las macabrerías de los paras, los guerrillos, los narcos y los militares. Entre todos han construido un modelo nacional de “horror no convencional”,  que los escritores han visto agitarse en la saga del conflicto, donde los demonios movilizados y desmovilizados de la guerra, que andan sueltos, van cobrándole a la vida lo que la guerra ha hecho de ellos. Los mismos que nos causan vacio en el estómago, miedo en las tripas.

Naturalmente todos los generales, los comandantes y el Ministro de la Defensa han condenado el hecho, como tienen que hacerlo. Pero es que en el caso de los falsos positivos de Soacha, también lo condenaron, destituyeron 17 oficiales, y la cosa sigue impune. De aquí  a mañana saldrán a pedir perdón.

A la familia Clutter la asesinaron en el sótano de su propia casa en Halcomb, “a sangre fría”. Capote se gastó siete años reconstruyendo el crimen y la saga de los criminales. Pero el horror que logra transmitirnos en su crónica abismal, debe haber sido poco, comparado con el que los Clutter  sentieron aquella madrugada en la que Dick y Perry entraron subrepticiamente a su casa, como  demonios perdidos con “aura de animal exiliado”.

“Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”

“Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”

El alcalde Sammi no debe estar durmiendo bien. Su hermano, Iván, que tampoco debería estar durmiendo bien, lo está haciendo mejor, tiene menos que perder. La mamá del par de traviesos Morenos, nietos del generalísimo, no sabemos si duerme o no duerme, si sabe exactamente en lo que se han metido, o si apenas tiene la versión oficial y de prensa. Como sea, en las casas de los Moreno Rojas, por estos días no se debe estar durmiendo tan bien como debería hacerlo una familia que ha permanecido unida a lo largo de su dura carrera política.

A Papa Noel - al que la tierra debería haberse tragado, antes de asistir al triste espectáculo de la melcocha cortada en que terminó convertido su ensayo de “izquierda democrática” - el sueño deberá serle esquivo, desvaído. Doña Clara López tiene el sueño agitado, desde las épocas en que era Secretaria de Gobierno de Sammi. Ha hecho declaraciones tan tontas, que ni siquiera el buen consejo de su marido, la ha valido para representar bien un papel que le queda grande, dirigir el bestiario democrático. Sus tontísimas declaraciones, son lugares comunes burocráticos de los despachos, en nuestro caso, para tapar el espesor del rancio caldo en que terminó cocinándose su izquierda democrática, de la que ella es madrina.  Gustavo Petro tiene el sueño ligero, duerme con la metralleta junto a la cama, por si los unos, o por si los otros.

A papa Noel le preocupa que las denuncias salgan del Polo, llámese su querido Petro o cualquiera el que las haga. Prefiere que sobre el asunto se pronuncien los jueces. Lo cual, y a pesar de que es amigo del control político del partido sobre sus funcionarios públicos, prefiere que el asunto lo trate la justicia, convencido como está, que el asunto es de justicia, más que de política partidista.

La falta de sueño desvela a los honrados. La falta de sueño hace que Papá Noel, lejos de ser el líder sensato, el pensador político de la izquierda democrática que sepa conducir su partido en la tormenta, termine dando declaraciones tan tontas como las de Clara López. Está convencido que como el sector anapista del Polo, no apoyó a Petro en su campaña, él urdió una venganza. Qué curioso -y eso no le preocupa-  que le haya dado por “vengarse” denunciando el cartel de la contratación en el distrito especial. Petro dijo un año después de posesionado Sammi, que en su administración había un rancio estilo clientelista. Y papá Noel lo hizo por la misma época “…cuando yo era el presidente del partido, le reproché a Samuel Moreno que no era el Polo el que estaba gobernando en Bogotá, sino el uribismo, el liberalismo y los conservadores. Pero ahora el Polo se queda con el pecado y sin el perdón”.

En la lógica de Papá Noel, sería mejor que la Fiscalía detenga a Iván o a Sammi, a que Petro denuncie a su propio partido, para no hacerse cómplice. ¿No ha mirado acaso el bestiario multicolor que se destroza por el control político del esperpento? La lucha por el poder es el estilo, y los del Polo, carecen de estilo. Esa gris congregación de corruptos, anapistas, samperistas, mamertos, que se montaron en el carro de la “izquierda democrática”, para poner negocios atendidos por sus propios dueños.

¿Y el flamante Senador Robledo? Él, que jamás ha dormido, insomne como un lama, aliado con los despreciables, más solo que nunca en el congreso. El senador haría eco en sus desvelos, a las palabras de Adriano: tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse.

¿El fin?

¿El fin?

A veces la nostalgia es más fuerte que la tecnología. Desde el inicio de la era digital se ha proclamado – unas veces con discreción académica, otras con indiscreción periodística- el fin del impreso, el fin del libro y el fin de la novela. La celeridad de los desarrollos tecnológicos, harían pensar que las proclamaciones no están exentas de sentido. Sin embargo, una mirada menos ingenua, haría notar que la nostalgia – esa cosa tan irracional e irritante – ha evitado ver hacia adelante, los espacios que se abren en la era digital a la lengua escrita.

Vayamos por partes. El fin del impreso es una cosa, que entre otras cosas tiene raíces en drásticas necesidades ambientales. Cuando nos informan que una edición dominical del New York Times consume quince hectáreas de bosques en la producción de papel, y sumamos la cantidad de bosque en el mundo que se gasta en impresos de periódicos y revistas, entenderemos que será la conservación de la naturaleza, por razones de subsistencia colectiva, la que impondrá el fin del impreso. Tener nostalgia del impreso, que no ha desaparecido y tardará en hacerlo, es como tener todavía nostalgia de la fotografía en blanco y negro, del cine mudo, el vaudeville, el miniaturismo o los autos de fe. De las extinciones del impreso, las primeras víctimas son las enciclopedias, los catálogos, próximamente los diccionarios y directorios telefónicos que consumen demasiada madera, en lo que alguien ha llamado la “deforestación letrada”.

En cuanto al fin del libro, es una nostalgia embriagada de miopía. Su primera consecuencia es no distinguir entre el formato de celulosa y el contenido alfabético del libro. El libro es más que el soporte, más que el formato, más que el sistema de escritura, es el espacio de sentido que abren las palabras en el orden de un autor a un lector. La era digital abrió al libro, un nuevo sistema de escritura. Por gracia de la tecnología pasamos de la época de las escrituras lineales, a las escrituras neurales, del texto al hipertexto. Es una ganancia arrasadora, que por sí misma barrería las nostalgias del impreso. Eco es quien ha advertido de la vida finita de la celulosa, que arde a 451º fahrenheit.

El fin de la novela, que no sería el fin del libro, es un argumento de doble filo. De un lado, una postura lánguida, un historicismo flaco cargado del escepticismo ilustrado que puso de moda el finado Emil Cioran, alma bendita. La novela - género de géneros – es una propuesta capaz de comprometerlos a todos y que produce un efecto, que solo ella es capaz de provocar. Mientras no aparezca algo más que la novela, es decir, algo que sea novela y algo más, la novela será imprescindible. Nada nos dará lo que ella.

Pero de otro filo, es que la novela desaparezca por falta de lectores. Una hipótesis más aguda y más sobrecogedora. Ni el fascismo contra la cultura escrita, ni el fuego de las bibliotecas, ni el fin de la celulosa, del impreso, habrían dado fin al género. Sino que la novela perdería pertinencia histórica si ya no hubiera quien leyese. El filo hipotético de la anticipación, no encuentra un argumento más pavoroso, pero más probable, que el del fin de los lectores. 

Un fantasma recorre Ecuador

Un fantasma recorre Ecuador

 No más de mil policías de una fuerza que reúne 70.000 hombres, se tomaron el jueves pasado el principal cuartel policial de Quito, Guayaquil y otras ciudades, en protesta contra la ley de Servicios Públicos, que afecta sus primas, bonificaciones y prestaciones extra-salariales. Se diría escuetamente que una parte de la policía salió a protestar por las vías de hecho contra un golpe al bolsillo.  El ejército entre tanto estuvo mirando desde la barrera, y solo intervino cuando “secuestraron” al presidente en un hospital a donde había sido llevado para darle los primeros auxilios, tras un ataque con gases lacrimógenos. Los indios quietos.    

Efectivos de la fuerza aérea procedieron a cerrar las instalaciones del aeropuerto de la capital. El administrador del aeropuerto, Philippe Baril, dijo que alrededor de 300 militares cerraron las pistas del lugar, y que unos 700 pasajeros se vieron afectados por la medida.

Correita denunció "un intento de golpe de Estado" detrás del cual estaría el ex presidente Lucio Gutiérrez. Al que el régimen, casi desde que empezó el gobierno, responsabiliza de todos los actos furibundos de oposición. Mico-mandante y Evo acusaron a los Estados Unidos de estar detrás del intento de golpe de estado. Según ellos, ensayaron un levantamiento  para liquidar el ensayo de “socialismo democrático” en el Ecuador. Los liberales dijeron que se trató de "un atentado a la democracia".

Los policías, muy conscientes de sus derechos, incluyendo el derecho gremial a la protesta de hecho, dejaron ver que no se toman muy en serio la limitación constitucional de tal derecho. Si estuvieron los Estados Unidos detrás de la intentona - lo que no sería raro - , si fue Lucio, y por ende la oligarquía desplazada del poder por Correita, lo que se vio es que no tenían ni la fortaleza, ni la contundencia, ni los acuerdos, ni la cantidad de efectivos suficientes, para sacarlo. Pero aún más grave que el levantamiento policial, fue la actitud vacilante del ejército frente al hecho, las acciones de la fuerza área que contribuyeron al desorden, cerrando los aeropuertos. Por lo pronto lo que Correa debe temer es que sus fuerzas armadas, por acción u omisión, no parecerían estar dispuestas a jugársela por la defensa del proyecto de “socialismo democrático”. Un campanazo de alerta contra Correita, y sus similares en América Latina.

Las alarmas se prendieron, no sin razón, al punto que a la media noche, tras la llegada de Mico-mandante a Buenos Aires, la Unasur entró en sesión  de emergencia. Todos los gobernantes entendieron que lo que pasó, sea el responsable quien sea, es un primer anuncio de lo que podría sucederles a los gobiernos autoritarios y corruptos que hoy campean en el continente, a nombre de ese “socialismo” pálido y arrogante que ha hecho carrera antidemocrática.

Bien pude temer Correa por su estabilidad, y todos los presidentes que se le parecen, quienes sin una base social sólida, y con unas fuerzas armadas que estarían ensayando una primera intentona de recambio en el poder, han comenzado a hacer sonar sus sables en los cuarteles y en las calles.

Es posible que por ahora se haya conjurado a las fuerzas armadas opositoras, que de haber podido linchan a Correita sin remordimiento. Lo que queda en claro, es que el monopolio legal de la fuerza se ha resquebrajado, y que si el levantamiento no terminó en un golpe, no es porque no hayan querido, sino porque no pudieron. A futuro estarán conspirando, a la espera de que las circunstancias se abran para asestar el golpe de gracia, aprovechando la dislocación de la unidad política al interior de las fuerzas armadas.

Falta que las fuerzas armadas, de manera más contundente unifiquen su voluntad, y que los indios se decidan a intervenir para que los días de Correita estén contados. Si no lo lograron, es porque un golpe de estado en el Ecuador sin los indios, es como una fiesta sin música.

¿Quién se merece a Pachito Santos?

¿Quién se merece a Pachito Santos?

A Don Juan Gossaín, Director de Noticias de RCN  durante 26 años, un día le dio por no querer madrugar más para ir a la cabina radial, que unos años atrás había hecho armar en Cartagena, desde donde llevaba la batuta informativo del medio, cerca al mar. Está viejo y lo que quiere es levantarse para  salir al jardín a leer. Coincidió su retiro, con el final del gobierno de Monseñor Uribe, que dejó desempleado a Pachito Santos, un vicepresidente de mentira, con peinado de pajecito.

RCN, de la entraña uribista, aparato mediático de la seguridad democrática, negocio de negocios, apalancado con los favores y las prerrogativas del gobierno y la Comisión Nacional de Televisión, se encontró un día con que había perdido  a “la voz”, el literato, el costeño letrado, el ilustrado de la voz grave, que habla dejando ver los puntos y las comas, con la dicción profesional de un doblante, el académico de la lengua, al esclavo de los diccionarios.

¿Y con qué se encontraron los oyentes? Con un hombrecillo de voz nasal nerviosa, tono de bachiller aplicado, el titubeante ilustre, sin tono, sin humor, con la voz fría, pero ante todo metido en el papel que el Patrón le ordenó: ser el defensor mediático de la fallida seguridad democrática, de la conspiración, de la refundación. Pachito, el cómplice absoluto, escudero en flagrancia de Monseñor, símbolo contrahecho de la seguridad democrática. El idiota más útil de la radio colombiana.

Lo que Pachito debería hacer, es llamar a la mesa de trabajo del master central de RCN, a José Obdulio Gaviria – con emisora digital - , Fernando Londoño – con programa radial -  Ernesto Yamure – con columna escrita - , a Lucero Cortez y a Pachita Toro, para que le hagan la segunda, la misma que le hicieron al régimen durante ocho años. Podría ser la fórmula de sintonía.   

Ahora Pachito se levanta todos los días a las cuatro de la mañana, la mujer le hace la lonchera y sale con sus escoltas para ir a trabajar como defensor radial, con horario de Director, durante toda la mañana, en los micrófonos del emporio. El encargo es hacer el trabajo sucio de limpiar el gobierno de Monseñor. Un papel tan estéril como indigno, que resulta digno de él.

RCN merece el boicot de sus oyentes, el rechazo a la elección de Pachito como “defensor” del oyente, cuando el progresivo destape de las andanzas de Monseñor, se anuncia con más argumentos y pruebas. Pero mucho antes de que Pachito haya impedido que sus oyentes deserten, su patrón le habrá de hacer otro pedido. Encargarse de la vuelta de la alcaldía de Bogotá.

La oscura orden a todas las oscuras huestes del uribismo, es la de levantarse durante las elecciones para alcaldes, con el segundo cargo más importante del país, en el que se pondrá a Pachito, como si Bogotá necesitara a Pachito. Si los verdes, los amarillos y algunos rojos, no son capaces de impedir que en las urnas, Monseñor se tome por asalto la alcaldía de Bogotá, será porque nos mereceremos a Pachito.

Según el último estudio de audiencia radial (Ecara) Caracol– Julio Sánchez y Darío Arizmendi – tiene una sintonía de 62% más que RCN. Dobla el número de oyentes. Así que a última hora, ya uno no sabe qué pensar. Haber puesto a Pachito, que utiliza el mismo diccionario de Don Juan, para pararse, resulta ser un buen negocio, más para Monseñor, que para RCN.

Deseamos a RCN, de todo corazón, que se quede sin oyentes. Y a Bogotá, que se quede sin Pachito.

"Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel"

"Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel"

 ¿Qué ha pasado con su permiso de salida para acudir a la entrega del premio?

La primera vez que intenté salir del país tras abrir mi blog ‘Generación Y’ en 2007 fue para recibir el premio Ortega y Gasset en mayo de 2008. Desde entonces he recibido al menos siete negativas directas de viaje.

Lo que ha ocurrido ahora es que han seleccionado la estrategia de no darme respuesta, dilatar el trámite. Me dijeron el viernes pasado que volviera este viernes, pero estaba claro para ellos que la ceremonia [que era el pasado lunes] había pasado.

Es la forma de penalizarme y también creo que tienen el temor de que un viaje al extranjero, sabiendo que voy a regresar, pueda potenciarme en mis conocimientos tecnológicos. Si pudiera salir, interactuar con las personas que hacen periodismo digital, con los bloggers de otras naciones, con los internautas, los informáticos… traería una dosis de información y de conocimientos técnicos en una importantísima hora para el fenómeno de lo blogosfera alternativa.

¿Se siente vigilada en su país?

Sí, me siento vigilada. Lo que pasa es que evito que eso me convierta en una neurótica, porque no tengo nada que esconder.

Las personas que vigilan en el bajo de mi casa –vivo en un edificio de 14 pisos con 144 apartamentos donde es vox populi que hay hombres ahí abajo a la espera de que mi esposo y yo salgamos para seguirnos- lo único que podrán notar es cuándo visito a mis amigos, en qué trabajo, cuándo salgo con mi memory flash a conectarme a un hotel para un texto que inmediatamente se hará público. De manera que como no trafico con armas, ni tengo ningún plan para atacar una fortaleza militar, es bien poco lo que pueden sacar de mí.

¿Qué sucede a la hora de utilizar el correo electrónico?

No tenemos acceso a internet en casa. Un ciudadano como yo no puede contratar una conexión doméstica, eso es un privilegio para altos funcionarios.

Tenemos que conectarnos en los hoteles, donde las conexiones son filtradas y donde hay muchas herramientas de lo que llamamos “programas carnívoros” para secuestrar información privada.

Alguna vez la han llamado la atención directamente...

De muchas maneras lo han hecho. La primera vez que me citaron a una estación de policía fue en diciembre del año 2008 y la frase que me dijeron nunca la voy a olvidar, porque sin preguntarme cuáles eran mis propósitos, pasaron a la amenaza verbal y me dijeron: “usted está descalificada para el diálogo” y además “ha traspasado todos los límites”. Ahí fue donde me enteré que había la intención de un diálogo…

¿Y ahora, mientras hablamos por teléfono?

Ellos -estoy segura- en este momento están al otro lado de la línea. He hecho algunas pruebas de hacer determinadas citas por la vía telefónica y después cuando llego a los lugares a la hora acordada están allí.

De todas maneras a mí me gusta pensar que algo queda en ellos, algo queda en el verdugo o la víctima. Y si están ahí, saben que no soy una persona que está incitando a la violencia ni a la venganza, sino que simplemente quiere tener un espacio de opinión en su propio país.

¿Qué le sigue impulsando a escribir a pesar de las dificultades?

Me siento muy responsable con las personas que me leen, con esa comunidad de cubanos de dentro y de fuera que se ven reflejados en mis palabras o al menos las utilizan como contrapunteo a sus propias opiniones.

Me impulsan las historias cotidianas y el silencio sobre temas fundamentales. Hay que narrar a toda velocidad estas escenas del naufragio que se van a perder si no las contamos ahora.

También mi familia, y mirarle a la cara a mi hijo de 15 años y temer que un día me vaya a preguntar “y tú qué hiciste”.

¿Está cambiando algo en la isla con anuncios como el del permiso para crear empresas privadas?

Me encantaría ser optimista, pero todavía no he oído un compromiso público y real de las autoridades cubanas con estos cambios lentos y superficiales que se han hecho.

Muchos de estos cambios se están produciendo porque no hay otra alternativa, pero ninguna de esas medidas, como puede ser ampliar el listado de profesiones por cuenta propia, están avaladas por un juramento de Raúl Castro de que no se va a volver a echar atrás.

Ya vivimos algo similar con el “maleconazo” del 5 de agosto de 1994, cuando la población se lanzó a la calle. Entonces el Gobierno abrió un tanto la válvula para aflojar la presión. Se creó la posibilidad de abrir restaurantes, rentar habitaciones y un montón de profesiones por cuenta propia que después fueron siendo asfixiadas paulatinamente. Mientras no exista un compromiso, hay muchísimas reticencias a dejarse engatusar otra vez por los supuestos cantos de sirena de la apertura.

¿Qué me dice de la vuelta a la esfera pública de Fidel Castro?

Es un hombre que ha estado 50 años al mando de un país, tratando de hacer la nación a su imagen y semejanza, utilizando el micrófono como su arma principal y está claro que para él es prácticamente insoportable ceder ese espacio.

Ha vuelto porque evidentemente está un poco más recuperado de salud. Sin embargo, [en la práctica] Fidel Castro ha vuelto para matar el mito de Fidel Castro. Ese va a ser el resultado.

Este hombre, anciano y con muchísimos deslices verbales, está sepultando para el futuro la imagen que podía quedar del que otrora fue el comandante en jefe. Estoy segura de que mi hijo Teo, que es un adolescente ahora, lo recordará por estas últimas incursiones.

Pronto la UE debatirá si mantener o no la llamada “posición común” frente a Cuba. Varios ex presos exiliados ahora en España ya han indicado que no quieren que se levante. ¿Usted qué opina?

Yo soy enemiga del bloqueo norteamericano hacia Cuba. Sin embargo, [en el caso de] la “posición común”, que es una sanción política a nivel de gobierno, me parece que las autoridades de la isla no han hecho nada para merecer el levantamiento de esa posición que fue impuesta por ciertas condiciones políticas y sociales que hoy en día siguen siendo las mismas.

Quizá sí sea el momento para replantearse la posición. No debe ser solo un memorándum de cancillerías de gobierno, hay que crear una verdadera posición común de solidaridad hacia el pueblo cubano: a través de información, microcréditos, infraestructuras, intercambio cultural y ciudadano.

¿Qué cree que es lo primero que debería cambiar en Cuba para que las cosas mejoren?

Yo no soy una economista, pero conozco un abracadabra: dejar opinar a todo aquel que quiera. Porque me consta que en las gavetas [los cajones], escondidos de la luz pública por temor al castigo, hay un montón de propuestas para solucionar los problemas económicos, sociales y cotidianos.

[Pero] todos nos sentimos con un pie en prisión [y] mientras no se despenalice la discrepancia en Cuba, no aflorarán esos bálsamos.

“Que nadie queme el Corán”

“Que nadie queme el Corán”

La iglesia bautista, Dove World Outreach Center, creada en 1986 en Gainesville, al sudeste de la Florida, prevé quemar el Corán públicamente, mañana en el noveno aniversario del 11-S. Pero va más allá, ha propuesto a otras iglesias instaurar una jornada internacional de quema del Corán.

Si mañana queman el Corán – hay noticias respecto a que podrían echar para atrás – estarán quemando a los hombres, los ángeles y los dioses, que en algo tuvieron que ver con la edición del libro. "Estamos firmemente determinados a hacerlo”, dijo ayer a CNN, el pastor Terry Jones, bautista y homofóbico.

Me opongo a que se quemen hombres, ángeles y dioses, por eso me opongo a quemar libros. Es como si en Afganistán los talibanes consagraran un día para la quema de biblias. Con seguridad el pastor Jones, protestaría. El sabe que va a ofender al Islam, pero considera que el mensaje anti-islam, que alguien tiene que dar a occidente, vale más que el riesgo.

El General David Petraeus, comandante en jefe de todas las fuerzas militares de ocupación en Afganistán, dice que es una absoluta estupidez: es gasolina para el Islam contra USA. "Podría poner en peligro tanto a las tropas como al esfuerzo global en Afganistán. Son tales acciones las que a los talibanes les servirían para desestabilizarnos” añadió el General.

Por primera vez en mi vida me encuentro concurriendo en una opinión con el Obsservatore Romano:”Que nadie queme el Corán" ha ordenado en su editorial de ayer. "Aconsejamos a los países occidentales que impidan la explotación de la libertad de expresión para insultar los libros sagrados, de lo contrario los sentimientos que provocaría en las naciones musulmanas no podrían ser controlados", afirmó el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast.

La Casa Blanca, el Vaticano, Irán y la Otán le han pedido al Pastor que suspenda la quema del libro. Pero  Terry Jones ha asegurado que a pesar de las "presiones" seguirá adelante con sus planes. Una organización que reúne a 20.000 iglesias cristianas protestantes de Indonesia, envió una carta a Barack Obama, pidiéndole que detenga al Pastor.

Cualquier cosa se podrá decir de un hombre que amenaza con quemar libros, menos, que no puso a todo el mundo, pendiente de su quema el sábado en la Florida. Un hombre de casi sesenta años, que pareciera haber escapado de la película de Scorcese, Pandillas de Nueva York. El Pastor Jones ha hecho que la Interpol haya lanzado una señal de alarma a 188 países, frente al acto de incineración, mañana en la Florida.

Si solamente hay algo peor que quemar libros, que es no leerlos, aún así, ni el Corán, El Capital, La María y las novelas de Álvaro Mutis, merecen por una y misma razón, ser pasados por el fuego. Frente a la barbarie, protagonista de todas las quemas de libros, desde las de los libros sofistas en la Grecia antigua, hasta la de la Biblioteca Nacional en Bagdad en el 2003, no se puede responder con la misma barbarie: contra la barbarie civilización.

Con toda la comunidad internacional en su contra,  Jones, ha señalado a última hora que "reconsideraría" su iniciativa, si la Casa Blanca así se lo pidiera,  a USA Today.

Fin de la historia: Dan Goodgame, portavoz del popular servicio de alojamiento web Rackspace Hosting, tras una llamada de la Casa Blanca, ha anunciado hoy, el cierre de la página del Pastor en la Internet. En vez de quemarla la hacen desaparecer.

Calidad en veremos

Calidad en veremos

El problema más complicado de la calidad educativa, es que casi nadie sabe qué es esa vaina. Mejor dicho, es todo y es nada. Todo tiene que ver con la calidad, dicen los más astutos. Y no mienten. Pero entonces díganos, cómo subir la calidad en todo. Eso sí que no lo sabe nadie.  Es un problema de conocimiento aplicado.

Hace unos cuatro o cinco días escuché a la Señora María Fernanda Campo, nueva Ministra de Educación, hablando por la radio, sobre la calidad. Lo primero que le explicaron cuando llegó de la Cámara de Comercio, de la que era Presidente, al Ministerio, fue la cobertura, y ya. Es algo que todos  saben qué es y cómo se amplía: subcontratando colegios privados, hacinando estudiantes, ampliando empréstitos, ampliando la planta de maestros, construyendo locales. ¿Cómo no lo van a saber, si es que con eso es que se hacen propaganda?  Las cifras de ampliación son su argumento.  Cuando a la buena Señora le preguntaron por la calidad, dijo lo que había que decir, y sin embargo no dijo nada: hay que capacitar a los maestros, invertir en tecnología para las aulas, modificar la intensidad horaria y revisar el currículo.

Llevamos los últimos treinta años, repitiendo la fórmula y la calidad sigue para abajo. ¿Qué como lo sabemos? Creyéndole al resultado de las pruebas Pisa, al estado de  las competencias cuantificadas en las pruebas Icfes, al incremento incontenible de la violencia en las escuelas, a las enormes dificultades de los estudiantes que entran a la educación superior, para leer y para escribir, a la pobreza de opinión del estudiante promedio, al bajo perfil académico de los docentes, a las pruebas censales.

El gobierno de Monseñor, con su inefable “revolución educativa”, desde luego que consiguió subir la cobertura, con el perverso recurso de delegarle la educación a colegios privados, la mayoría de muy baja calidad, invirtiendo intensivamente los empréstitos,  condicionando el pago salarial al número de estudiantes matriculados y no permitiendo que perdiese el año, más del 5% de los estudiantes. Es decir que la aprobación académica ya no es un problema de calidad, de mérito académico, de aprendizaje, sino de cupos. En un grupo de veinte estudiantes, independientemente de la calidad, el resultado, el rendimiento, la disciplina, solo puede perder uno. Es el golpe más bajo a la calidad educativa que gobierno alguno le haya dado. Con el argumento “académico” de que el cupo desestimula la deserción. Valiente revolución que arruinó la competencia de calidad, el valor del resultado y el sentido de la evaluación y la eficacia.

La revolución educativa, en términos de salud, equivale a criar niños gordos y desnutridos.

Ahora la nueva Ministra nos repite la fórmula, aprendió bien la lección. Pero vuelve la pregunta ¿Cómo? ¿Cómo formar maestros de alta calidad? ¿Cómo incorporar eficientemente la tecnología al aula? ¿En cuántas horas subir la intensidad de horas/año? (Hoy no pasa de 550). ¿Cómo enseñar a leer y a escribir? ¿Cómo educar en valores de convivencia, solidaridad, equidad? ¿Cómo hacer creativo el aprendizaje? ¿Cómo subir las competencias básicas a la media internacional?

Y que no nos vengan a decir que hay planes, programas, proyectos, estudios, comisiones y foros. Que lo hagan, si son capaces, y suban todos los indicadores de calidad, para que la educación no sea la víctima publicitaria de los gobiernos, que  confunden la salud con el Sisben, desarrollo económico con desarrollo humano y crecimiento con equidad.

Si la educación quiere jugar el papel inclusor, con el que todos los gobiernos sermonean sin compasión, deben primero que todo aprender qué es la calidad y cómo se sube. Todo lo demás es un fraude.  

 

 

Otra guerra que se pierde

Otra guerra que se pierde

Cualquier cosa que hubieran hecho, de lo que podrían haber ido a hacer los norteamericanos a Irak, de nada habría  servido. La guerra estaba perdida desde que Bush la inicio, bajo cuatro  “supuestos”: había armas de destrucción masiva, era posible capturar a Saddam, era indispensable tener el control directo de la producción petrolera y era posible implantar la democracia en Irak.

Es cierto, capturaron y ahorcaron a Saddam, mantienen el control sobre la producción petrolera, pero a unos costos de guerra, que hacen insostenible el negocio y que terminaron poniendo su cuota en la quiebra del 2009. Los otros dos supuestos son falsos y risibles. La inteligencia norteamericana sabía que no había armas de destrucción masiva, pero Bush necesitaba el argumento, para afirmar la exigencia a la ONU, de intervenir. En cuanto a eso de ir a implantar la democracia, bien vale creer que esa  es una tentativa propagandística, con la cual revisten con el ideal el trabajo sucio, el sucio ideal del peor sueño americano. A nombre de la democracia han azolado el mundo. ¿Quién les dijo que estaban para eso?

Las tropas norteamericanas que llegaron el nueve de abril de 2003 a Irak, lo primero que hicieron  fue derribar la estatua de Saddam Husein en la plaza Fardus. A su salida, el 19 de agosto de 2010, dejan un país mil veces peor que el que encontraron: económicamente quebrado, culturalmente vaciado, con sus yacimientos expropiados, en una guerra civil, prevalida de los recursos más terroristas y mafiosos que encontraron. Lo más distinto, a lo que alguien, que no fuera norteamericano, podría creer que es la democracia.

El 12 de abril se conoció la noticia del saqueo del Museo Arqueológico de Bagdad, 14.000 piezas fueron robadas y destruidas las salas. El 14, se quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional. Las quemas de libros nacional socialistas a su lado, no pasarían de ser una fogata. Ardió el Archivo nacional con sus diez millones de registros del periodo republicano y otomano. Luego fueron la biblioteca de Awqaf y las bibliotecas universitarias. Los norteamericanos no tuvieron tiempo de hacer mucho para defender el patrimonio cultural de la humanidad, aunque iban a implantar la democracia, porque estaban supremamente ocupados cuidando los yacimientos de petróleo y el Ministerio de Energía.

La invasión norteamericana abrió la caja de pandora, de donde salieron todos los demonios santos de los sunitas, chiitas y kurdos, para darse un festín de sangre y fuego por el que vengan ancestrales rencores, injusticias bíblicas, desaguisados milenarios,  que terminaron convirtiendo a Irak, con ayuda de Al Qaeda,  en un desolladero infernal. Mientras los ladrones de piezas, que las sacan clandestinamente por Siria, organizados en bandas armadas con AK-47, recorren el país para alimentar el mercado negro más culto de la historia.

Fueron evacuados 110.000 hombres, quedan 50.000 que saldrán el año entrante. Entre tanto y después de la evacuación final, serán los “contratistas”, una especie de mercenarios industriales creada por los norteamericanos, encargada de todos los hilos de la guerra sucia.

 Obama, muy campante, fue capaz de decir “prometí que acabaría con esta guerra y eso es lo que estoy haciendo”. Si el negro hubiera dicho la verdad, habría afirmado: Prometí que acabaría con esta guerra, pero no pudimos, aún así cumplo con la promesa de retornar 110.000 hombres a casa. No sé cuántos muertos más signifique nuestra permanencia hasta agosto del 2011”.

 

La dignidad del comercio

La dignidad del comercio

Monseñor Uribe se jactaba de que había hecho valer la dignidad por encima del comercio, en su litigio con Venezuela. Dignidad que nos costó medio millón de empleos, un punto del PIB, caída de las importaciones del noventa por ciento, crispación de fuerzas y agrietamiento de la unidad continental. Cosas muy menores, comparadas con la dignidad de la seguridad democrática.

La prosperidad democrática del Santo, a la luz de los hechos acontecidos desde el momento en que es él el que da las órdenes, ha cambiado el rumbo. Ahora el Santo y su Canciller se van a tragar los sapos de la seguridad democrática, van a bajarle tensión a la reclamación, renuncian a la verificación, desinflan la “espectacular denuncia” en la OEA, aceptan a la Unasur como garante suficiente y como palabra de estado, deben aceptar que Venezuela ni patrocina, ni alberga, ni apoya a los grupos terroristas colombianos. Bendito sea el comercio, que no ata a ninguna de esas dignidades. La “tercera vía” prefiere el comercio.

Para completar la escena, hace dos días, la Corte Constitucional echó para bajo el acuerdo de Colombia con USA para la utilización de siete bases colombianas. Fue un acuerdo que no pasó por el examen del Congreso. No tiene validez. Mico-mandante podrá respirar mejor, así no le guste el Santo. Del que ha hecho el siguiente cuadro: aristócrata santafereño, de familia dueña de medios, mafioso, belicista y un peligro para la región. Todo lo contrario a él, salvo en lo de ser un peligro para la región. Aún así hay que ir a Santa Marta a estrecharle la mano, a decir que cree en su palabra, para activar todos los mecanismos de restablecimiento binacional.  Todos son potencialmente un peligro para la región.

Hay beneplácitos mutuos. Santos dicen que es “pragmático”, lo que significa que no le importa la dignidad, que le importan los negocios, le gustaría que le pagaran a los industriales colombianos la cartera pendiente, le gustaría que le abrieran el mercado, que se abrieran las fronteras, que dejaran tranquilo al contrabando. Mico-mandante necesita regularizar las relaciones para las elecciones, necesita el mercado colombiano, bajar costos de importación, abastecer las tiendas y reducir las tensiones.

Se necesitan. ¿Cuánto va a durar la luna de miel entre el par de zorros? Es la pregunta que se hacen quienes creen conocer a Mico-mandante. Hay quienes se preguntan si la actitud diplomática frente a Venezuela, del gobierno del Santo, no equivale a enmendarle toda la plana a Monseñor. Que Mico-mandante sea más amigo de las FARC que de los aristócratas santafereños, ya no será un asunto capital para definir el curso de las relaciones.

Al desideologizar las relaciones con Venezuela, el gobierno del Santo está sacando de la agenda a las FARC, con el claro objetivo de liquidarlas por dentro. No es peleando con Mico-mandante, sino reduciéndolas militarmente, como se maneja el asunto con Venezuela. Pero a diferencia de las épocas de Monseñor, el péndulo después de ocho años, regresa al punto donde se abre la puerta a las conversaciones. El Santo sabe que no es lo mismo conversar con las Frac hoy a hace ocho o seis años. Y además, está seguro, que militarmente seguirá en ascenso.

Yo me pregunto: ¿La distancia que toma el gobierno del Santo frente al de Monseñor, es pactada, o resulta de una división política de fuerzas en la coalición de gobierno, frente a las relaciones Chavez-Farc?   

La nausea

La nausea

¿Qué es lo que en realidad vomita un anoréxico? Desde luego vomita lo que come, pero más allá de la devolución de una masa - que tranquiliza sin nutrir - se vomita a sí mismo. Se rechaza rechazando un miedo. A los anoréxicos la cultura en occidente y oriente les introdujo una compota envenenada: el temor psicótico a la gordura. El mismo horror que los barrocos sentían por el vacio, lo sienten ellos por la obesidad.

El horror al cuerpo tiene tradición. El horror doctrinario de las iglesias, el islamismo y el catolicismo, por el cuerpo expuesto, por el desnudo, las carnes. Un horror de sabor pecaminoso, que sugiere el horror a la condición corporal del instinto. El horror medieval al cuerpo del leproso, por el horror a la contaminación, más que por un gesto de piedad. El horror al cuerpo tatuado sobre las rudas carnes, que la moral reinante atribuyó a marinos y ex presidiarios. El horror a los enanos, a la desproporción contra natura. La anorexia es el horror cultural más moderno al cuerpo. Es la patología más perversa, porque devuelve al que la padece contra sí mismo. Por eso se vomita.

No conozco anoréxicos, lo cual me lleva a intuir una relación perversa entre patología y género. Las anoréxicas que conozco son criaturas manipuladas, víctimas de la experimentación con el miedo, que se horrorizan con las mujeres de Rubens y Botero, y aman las de Giacometi y las de Bacon. Rechazan el cuerpo generoso, los cuerpos que ofrecen mucho de donde tocar, el esplendor de las carnes feromónicas. Primero muertas que gordas, es su consigna.  

El veneno cultural es un mensaje implícito y explícito: si eres gorda nadie te va a querer. Un mensaje que se condensa en idea fija, y que revela la otra cara del déficit, el temor a no ser queridas. Se teme al cuerpo gordo, más que por la gordura abstracta, por ser la causa de que no me quieran. Un mensaje absolutamente perverso y falso que convierte a la anoréxica en suicida programada.

A las anoréxicas les cosificaron la imagen del cuerpo y el cuerpo mismo, eficazmente retocado por el éxito de las compotas que regalan los medios masivos y la publicidad. Son portadoras positivas del modelo de desnutrición psicótica, que baja los índices de asimilación, los niveles de defensa inmunológica, la eficiencia metabólica. Al haberles introducido la compota, es como si les hubieran programado un dispositivo interno de muerte lenta.

Lo más grave de una anoréxica es que sea consecuente con su consigna. Así se matan a un ritmo más acelerado que el estándar, porque el modelo las induce contra su propio cuerpo. La ingesta ya no se hace para nutrir, es un placebo alimenticio, que intenta frenar con ansiedad la sensación inevitable del hambre. Lo más pavoroso de la trampa es que por huir de la gordura, como de la plaga, terminan matándose.

Cuando Benetton colocó un valla enorme en las ciudades de Europa con la foto de cuerpo entero de una anoréxica semi acostada, la sociedad protestó, protestaron las mujeres, las anoréxicas, la academia, y claro está, los políticos, como hubieran protestado si se mostrara a un niño sudanés muriéndose de hambre bajo un enjambre de moscas, o a una nigeriana víctima del sida, tirada en una estación de bus, o a una afgana mientras es lapidada.

La mujer de la valla era una  flacucha, desteñida, casi verde, esquelética y escuálida. Todos dijeron que era una imagen agresiva. Benetton dijo que era necesario poner de cuerpo entero el cuerpo del problema. La imagen estaba llamando a que los europeos reaccionaran de alguna manera frente a un problema de salud pública, a una enfermedad cultural muy agresiva que se halla en expansión.

Si no nos gusta mostrarnos enfermos, menos nos gusta que nos muestren enfermos, porque tenemos otro horror, al cuerpo que se aniquila, que se auto elimina, que se rechaza a sí mismo, en la tentativa casi desesperada de huir de la imagen amenazante que introdujo una corrompida compota envenenada.

De cuernos y derechos

De cuernos y derechos

Es posible que los toros tengan alma. Y posible que los toreros también. Si hasta la edad media, las mujeres no tenían alma, es posible que en la globalización del siglo XXI, la psicología animal descubra el alma de los cornudos. En tal caso los defensores de los derechos de los animales tendrían un argumento tan fuerte, como el argumento de que los indios también tienen alma y por tanto no se los puede salir a cazar, como quien caza chigüiros.

Que Cataluña haya prohibido las corridas de toros a partir del 2011, envalentonó a las huestes anti taurinas y alertó el alma festiva de los taurinos en el mundo. Alfredo Molano, Antonio Caballero y César Rincón, han sacado a bailar un argumento cultural fuerte para la defensa, el de la tradición, que tanto tiene que ver con la identidad.  El argumento es: no es democrático prohibir las tradiciones populares de los pueblos. Molano se encarga de aclarar, que la defensa, no coincide para nada con el punto de vista de Tradición, Familia y Propiedad.

Los defensores, con su argumento, se ponen en una posición demasiado conservadora. Me pregunto, si toda tradición, por ser tal, debe respetarse, prolongarse y defenderse. Es una tradición el asesinato, el robo, la mentira, el engaño, la demagogia, la pólvora, la monarquía, el contrabando, la piratería, la ablación, la lapidación. Desde la Biblia y las Mil y una noches, se consagraron como tradición en la historia de todos los pueblos. ¿Y acaso deben defenderse para prolongarlas? Una buena parte de la modernización democrática consiste en abolir tradiciones que no son compatibles con el proyecto de sociedad moderna. Esa sociedad abierta, plural, democrática, que garantiza de hecho los derechos a todos por igual.

Los detractores de la fiesta invocan a favor los derechos de los toros, el derecho a no tener que morir ahogados en su propia sangre, el derecho general a que el dolor de ninguna criatura viva sirva de espectáculo de nadie. No tenemos el derecho de infringir dolor a ninguna criatura, con alma o sin alma. Es tan altruista el argumento, que no ha faltado quien sospeche detrás de él un inmenso fariseísmo.

La fiesta no atenta contra ningún derecho fundamental, dicen los defensores. Y desde luego, tiene razón, el derecho de los animales no está consagrado, luego no puede atentarse contra él. Lo que a hoy existe es la prohibición internacional para la caza y pesca, de algunas especies. Prohibición que las empresas de alimentos violan todos los días. Por lo demás, en todos los mataderos del planeta, se siguen sacrificando vacas, toros, bueyes, ovejas, llamas, camellos, caballos, burros, gallinas, micos y peces, de la manera más dolorosa, “inhumana” e industrial, que cualquier defensor pueda imaginar. La vida de los pollos criados con luz 24 horas, sin espacio para moverse, con sobredosis de esteroides, o la de los cerdos industriales con droga anti estrés, para que no dañen la carne cuando perciben la cercanía de la muerte, es mil veces más cruel, más prolongada en la sevicia con que se los ceba, que la muerte transida de un miura en las Ventas.

Los defensores de los toros, tendrían, para ser completamente consecuentes, que luchar por la prohibición de la muerte de todas las especies animales, que sufren antes y durante la muerte. Y no sabemos aun, mientras no se dirima lo del alma, si después también. 

¿Pero qué coños es lo que tanto les gusta a los taurinos? ¿El arte del torero y la reciedumbre del ejemplar? ¿O el hecho de la muerte? Si los taurinos son como los paganos que atestaban el coliseo romano para ir a complacerse en el espectáculo de leones africanos comiéndose unos desnutridos cristianos, si es la muerte la que los convoca y excita, la muerte su motivo, su catarsis colectiva, no hay nada que hacer.

Si el alma de la fiesta brava, no es la muerte del toro como tal, sino el arte de enfrentarlo con maestría, un punto de acuerdo, en el que se respetaría tanto la tradición popular como el derecho animal, sería consagrar como única modalidad de fiesta brava, donde existe la tradición, el toreo portugués: sin muerte y con fado en vez de pasodoble.