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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

La larga lista de Uribe

La larga lista de Uribe

Ya conocimos la lista de los primeros cincuenta “personajes” que Monseñor Uribe Vélez ha designado para que conformen su lista  a Senado. La próxima semana conoceremos los otros cincuenta, con lo que se completará la avanzadilla para el asalto al legislativo el año entrante. Lo que me preocupa no es que la derecha promueva una lista cerrada encabezada por el re-fundador de la patria, lo que me preocupa es quiénes la van a apoyar. Y cómo la van a apoyar.

En la lista hay de todo, supongo que la mayoría no tienen proceso en curso ni expedientes abiertos, lo que habría hecho pensar que era una condición para caber. Uribe debió haber hecho un ejercicio de asepsia radical para poner nombres limpios, gente no imputada, pero cuya característica es que no ponen votos. Los votos los pone él y con los votos que ponga las señoras llegarán a ocupar su curul el 20 de julio.

Aparece en la lista unas señoras francamente uribistas y más o menos desconocidas para la opinión, pero también aparece el “Canciller de Pablo Escobar” según Pastrana, Don Obdulio Gaviria, supuestamente el cerebro ideológico del Centro Democrático. Digamos, por lo pronto, que el cerebelo, porque para cerebro el de Uribe, al que no se le pude menoscabar ni el prestigio ni la responsabilidad en el historial político del país.

No tengo ni idea cuántos de los inscritos efectivamente puedan llegar a las cámaras con los votos del jefe, de lo que estoy seguro, es que como fuerza política van a afectar el mapa de las pandillas políticas en Colombia y la gobernabilidad de Santos en su último año. Va a tener en las cámaras una cuña del mismo palo, que le hará las cosas más difíciles de lo que hoy ya son. Uribe en el Senado será como un diablo en el infierno. Estará en su medio.

No sé si entrarán cinco, diez, quince o veinte de los miembros de ese kilométrico directorio de desconocidos, pero sé que al medir fuerzas, el urubismo como fuerza política, después de que la "unidad nacional" le hubiera desbandado a su generales, se va a reconfigurar el mapa político de las pandillas en el poder. También estoy completamente seguro que será la lista que apoyen los paramilitares, las Bacrim y de paso el narcotráfico, sin siquiera tener que pedírselo. No habrá una lista en el país que reproduzca la calidad de una política que mejor sirva a sus intereses. De los que no me atrevería a decir que son oscuros, al contrario se han ido haciendo terriblemente claros, a medida que la justicia, la opinión, y los medios, han ido evaluando la responsabilidad uribista durante sus ocho largos años de gobierno.

 

 

Esa no es la verdad ex presidente Uribe

Esa no es la verdad ex presidente Uribe

León Valencia

Alguna vez el entonces presidente Uribe me dijo que debía contarle al país la verdad sobre mi paso por la guerrilla. Había liderado una investigación académica sobre la parapolítica y Uribe quería menoscabar mi autoridad moral en el debate sobre la perversa alianza entre líderes políticos y paramilitares. 

 Acepté el reto y escribí Mis años de guerra, un libro que ahora es utilizado por los amigos del expresidente para incubar procesos judiciales en mi contra. No me arrepiento. Creo que al país le hace mucho bien que quienes participamos en el conflicto hagamos memoria de la guerra. 

 La semana pasada Rubén Darío Pinilla, magistrado del Tribunal Superior de Medellín, pidió investigar a Uribe por sus nexos con los paramilitares. Inmediatamente el expresidente anunció una respuesta pública a todos los interrogantes formulados por el tribunal. Tuve la esperanza de que le contaría muchas verdades al país. No fue así. Hay en su relato verdades a medias y mentiras flagrantes. Voy a ocuparme de algunas en esta columna, quizás vuelva sobre el asunto en otra.

 En su relato hace una férrea defensa de las Convivir. No acepta que se las asocie con criminales. Esta mentira se sale de toda proporción. Salvatore Mancuso era el asesor nacional de las Convivir y su organizador y jefe en Córdoba, Diego Vecino en Sucre, Jorge 40 en Cesar y Raúl Jazbún en Urabá. Al mismo tiempo eran los organizadores y jefes de las autodefensas.  

 La primera noticia de esa realidad la dio Mancuso en su libro de 2004 cuando no pasaba por su imaginación que iba a terminar enfrentado a Uribe. Estas cooperativas de seguridad fueron el principal mecanismo de reclutamiento de los miembros de los paramilitares a finales de los años noventa cuando el fenómeno creció y se extendió por el país. 

 Considera Uribe que el proceso penal al general Rito Alejo del Río es una injusticia y que la pacificación de Urabá, en los años de su gobernación en Antioquia, fue un ejercicio institucional. Otra enorme falacia. En Urabá los homicidios saltaron en 1997 a 700 y en 1998 a 800. Fue el lugar de mayores masacres en esos años. Los paramilitares, con la complicidad de la Brigada, produjeron ese baño de Sangre. Tal horror no tiene ningún viso de legalidad. 

 El coronel Carlos Alfonso Velásquez, quien era el segundo de Rito Alejo, tuvo la decencia de denunciar los hechos y por ello fue separado del Ejército. En ese territorio dominado por los paramilitares se hicieron las reuniones cumbres que dieron origen primero a las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá y luego a las Autodefensas Unidas de Colombia. Allí estaba el cuartel mayor de los paramilitares y de allí salieron las expediciones que fueron hasta Mapiripán en el Meta y hasta Catatumbo en Santander para perpetrar las horrendas masacres que el país conoce.

 Todos los puntos de respuesta al magistrado Pinilla terminan con esta aseveración: “El gobierno que presidí combatió al paramilitarismo, lo desmontó, lo sometió a la justicia y a la reparación de víctimas, llevó a muchos de sus integrantes a la cárcel y extraditó cabecillas”. Verdad a medias. El desarme y la desmovilización de los paramilitares fue un mérito indudable de Uribe. Nadie le puede quitar esto. 

 Pero hay dos cosas que empañan esta realidad. Ahora sabemos que la desmovilización fue parcial y que la mayoría de los mandos medios de las autodefensas son en este momento los cabecillas de las bandas criminales. Sabemos también que la intención inicial de Uribe y el comisionado Luis Carlos Restrepo era protegerlos a toda costa de la extradición y darles un estatus político. 

 La cárcel y la remisión hacia Estados Unidos vinieron después de que la Corte Constitucional, en la sentencia C340, los despojara del carácter político y en medio del desengaño los paramilitares empezaran a contar verdades sobre los aliados políticos de Uribe. Se sabe incluso  que el Presidente, al principio, para salvar la situación, envió a Sabas Pretelt, ministro del Interior, a prometerles que en ningún caso los extraditaría. 

 Los jefes paramilitares estaban aún en Santa Fe Ralito y amenazaban con retirarse definitivamente de la negociación. Fue, sin duda, una hábil maniobra para culminar la desmovilización, pero da cuenta de la ambigüedad del presidente Uribe frente a los paramilitares.

 

Santos vende el sofá

Santos vende el sofá

El año pasado el tribunal de La Haya produjo un fallo que respondía a la demanda interpuesta por Colombia frente a la reclamación nicaragüense sobre aguas territoriales en el Caribe occidental. En su momento a Santos se le ocurrió que por deber patriótico y estrategia política debía decir que el fallo era “inaceptable”. Lo que en palabras llanas significaba que Colombia no aceptaba el fallo judicial de la corte más importante del mundo. Como de hecho no quedaba nada bien declararse desconocedor de los fallos en derecho, y menos a un país como Colombia, obligado con los compromisos suscritos por los países signatarios del Pacto de Bogotá, Santos nos sorprendió con la solución del idiota, sacar a Colombia del pacto de Bogotá. Una solución tan estúpida como vender el sofá.

Diez meses después cuando su popularidad ha descendido a 21, ha vuelto a subir y a bajar, Santos nos sorprende con una declaración completamente extemporánea, improvisada, y jurídicamente retardada. Nos dice que el fallo de la Corte es inaplicable. Lo que significa que acepta el fallo de la Corte, solo que reconoce que para que sea aplicable, es necesario un tratado con Nicaragua sobre límites territoriales. Se ampara en el derecho constitucional territorial colombiano que exige que los cambios de frontera serán exclusivamente resultado de un tratado. El derecho nacional fue rebasado con el fallo por el derecho internacional, sin que él parezca haberse enterado. Ahora, si el tratado se firma no será, por parte de Nicaragua, más que para ratificar el fallo. Lo que para Colombia, en versión doblemente estúpida, equivale a que el vendedor del sofá se lo compra al que se lo vendió.

No se puede hablar de expansionismo de Nicaragua. Equivaldría a acusar la Corte de La Haya de legitimar a través de sus fallos el derecho a la expansión. Nicaragua no ha hecho nada por fuera del fallo. Nicaragua tiene un mejor equipo negociador que Colombia. Fue y es más coherente en su estrategia de reclamación. Colombia cambió equipos con cada cambio de gobierno y envió  a La Haya a unos chiflamicas bogotanos con salarios obscenos, que improvisaron simples estrategias de sofá, y que en Colombia casi todos aplaudieron.

Inaplicable. ¿Y qué con eso? ¿Qué vas a hacer Santos? ¿Enviar las corbetas y las cañoneras para sacar a los nicas de los 75.000 kilómetros cuadrados que el falló de La Haya les otorgó? El gobierno de Santos es estúpido, reacciona equívocamente frente al fallo y luego lo acepta condicionándolo a un tratado que de firmrse no haría más que ratificarlo. Lo que equivale a regalarle el sofá al tipo que se folla a la mujer.

Otro 11-S

Otro 11-S

 Hoy la prensa del mundo le da espacio a una noticia gorda. Estaríamos a horas del ataque que USA desataría sobre Siria (¿otro 11-S?). Una forma justiciera de castigar al gobierno  de quien fue capaz de utilizar armas químicas contra su propio pueblo. Pasó la raya, está bien cien mil muertos, pero no está bien que se utilice el sarín. Alguien debe decirle al matón Al Asad: ¡ya, vete a la mierda!

El gobierno de Al Asad ha hecho correr el rumor de que quien realizó el ataque con gas sarín contra el pueblo sirio, fueron los propios Estados Unidos, a través de mercenarios, algunos  de los 88 mil que combaten en Siria. Con el propósito de  crear las condiciones para entrar.

Pese a lo anterior, ratificado también en la prensa de hoy por el Embajador sirio en Venezuela, no creo que los estados Unidos lo hayan hecho, no porque no puedan ( tiraron una bomba en Hiroshima y otra en Nagasaki) sino porque no les conviene. Lo último que USA quisiera sería intervenir en Siria, haga lo que haga, los costos los van a sobrepasar. Si el ataque es fulminante, como en Irak, la primera y la segunda vez, y termina en un bombardeo quirúrgico de bases, aviones, centros de comunicaciones, aeropuertos, bodegas, terminales de combustible, tal vez le dé el empujón que Al Asad necesita para caer. Pero ante la caída de su gobierno, lo que se viene es una ofensiva de los agentes de Al Qaeda que pelean del lado de la resistencia, con lo que el próximo gobierno podría quedar en manos de sus peores enemigos.

Si el ataque no es fulminante, sino más bien una advertencia contundente, el mensaje que se habrá enviado a Rusia, China, Irán y Corea del Norte, será un mensaje de debilidad, que no haría más que reforzar la idea de que el costo de una guerra es suficiente para disuadir a los Estados Unidos de una intervención, en la que no se está jugando más que una casilla del tablero geopolítico.

A partir de mañana el Congreso de USA deberá examinar las condiciones y las consecuencias tácticas y estratégicas, antes de dar o no dar la autorización al presidente de que proceda. El Negro debe estar rezando para que el Congreso en un acto patriótico de sensatez desista de la intervención, que tras la cumbre del G-20 apoyan veinte países.

Qué importan los derechos humanos en Siria, los sobrevivientes, los refugiados, los niños, las víctimas del gas sarín. Por ahora, que Dios salve a los Estados Unidos de América - si es que puede - de meterse en otro lodazal, del que salpicaría barro sangriento de Turquía a Egipto, y de Israel a Irán. A veces el Congreso norteamericano muestra más poder que el mismo dios

Hoy en el mediterráneo oriental se vieron cinco fragatas de la sexta flota de USA, y cinco fragatas de la flota rusa. En el Golfo Pérsico también ondea la bandera norteamericana en los barcos de la quinta flota.

El país real y el rey pálido

El país real y el rey pálido

Los enemigos del Presidente dicen que a Santos el país se le salió de las manos, los santistas dicen que una minoría violenta ha usurpado el movimiento campesino, Petro habla de “fuerzas oscuras”, el Ministro de la Defensa dice que es un movimiento de las Farc, Santos dijo que el paro no existe. ¿Se le puede creer a alguien? En un país de mentirosos la verdad es un bien muy exiguo. Lo primero que se pierde en toda guerra.

Una cosa son los problemas con los gremios, cuya solución en efecto se le salió de las manos a todos los gobernantes, y otra el problema de orden público, que ya ha puesto cuatro muertos. Manejados – si es que alguien pudiera -  o no manejados, los cientos de jóvenes que han salido a la calle, a escribir grafitis, a darse piedra contra el Smad, a matar cajeros automáticos y a quebrar los vidrios de las estaciones del transporte masivo, lo que tienen es una rabia profunda y violenta contra todo el establecimiento, contra el gobierno, contra la policía, contra la banca, contra el transporte, contra el comercio. No es un movimiento orgánico, ni aquí ni en Inglaterra, ni en Brasil, ni en París, es la concurrencia desbordada y espontánea de la rabia contenida, que se alimenta de los detonantes que los mismos gobiernos instalan en cada calle, en cada pedazo de tierra, en cada universidad, en cada hospital.

El gobierno de Santos, como ninguno en el pasado, y tampoco los que vengan, resolverán el problema real de los campesinos – a los que dicho sea de paso quebraron – de los transportadores – un negocio entre políticos y comerciantes -, y mucho menos de los estudiantes, que serán los contradictores per se de cualquier gobierno. Los problemas reales del país real no los resuelven los gobiernos reales. Lo que han hecho y seguirán haciendo como táctica, es ceder a pedazos para aplacar el incendio. Y luego, poco a poco, ir incumpliendo para que el fuego se reavive. Ni la tierra para los campesinos, ni calidad para los estudiantes.

Por estos días Santos es un rey pálido, un tartamudo elocuente, un observador que se rasca la cabeza, que sobrevuela la ciudad para ver a sus soldaditos enfrentando una turba de jóvenes cada vez más rabiosos. Nubes de gases empañan el aire contaminado de las ciudades, y el rey pálido se pregunta si al no existir el paro, tal vez tampoco exista el país.   

El verano de oriente medio

El verano de oriente medio

Una línea de conflicto cruza el verano del medio oriente: Siria, Líbano, Israel, Egipto. Una fila de dominó cuyas fichas están cayendo a una velocidad tal que aún no sucumbe la línea.

El efecto de pugna en línea, tiene un efecto más allá de lo regional. Como una gran piedra que se arroja a un lago, hace olas que llegan más allá de sus fronteras. Hacía tiempo que medio oriente no estaba más agitado. Un verano violento ha puesto el movimiento a la temporada. Una guerra civil en Siria que suma más de cien mil muertos. Un levantamiento en Egipto instigado por los Hermanos Musulmanes, que fueron sacados a patadas del gobierno, por los militares, que habían  reemplazado a Hosni Mubarak. Y un bombazo en el Líbano en una de las sedes de Hezbollá.

Y como telón de fondo, una representación al estilo de la vieja guerra fría. Siria y Egipto son posiciones de disputa entre USA y Rusia. Tal vez las relacionen entre ellas nunca habían estado más frías. Enfrentados en Siria. En Egipto, la declaración diplomática ha coincidido, instan a las partes a encontrar la solución democrática que más sirva al país. El caso Snowden es la cereza en la superficie.

USA entrega en recursos a Egipto, más que lo que entrega a cualquier otro país, exceptuando a su protegido, Israel. Objetivamente le es más conveniente que los Hermanos Musulmanes estén fuera del poder. Pero unos militares instigadores, violentos, que les caldén el país, tampoco les sirven. No tienen buenos aliados.

En Líbano el gobierno se cayó ayer, lo que ha puesto a Israel en máxima alerta. Hezbollá - la milicia chiita que cuenta con el apoyo de Irán - puso punto final al gobierno de coalición al retirar once ministros de su partido y de las formaciones aliadas. El todopoderoso partido chií pretende forzar a Beirut a desvincularse del tribunal que investiga la muerte del ex primer ministro Rafiq Hariri.   

La política exterior norteamericana o no entiende lo que está pasando en la línea de conflicto que tensiona oriente, o ya no es capaz de tener un control político y militar en la zona, que le permita hacer lo que durante toda la historia ha hecho, torcer por la política o la fuerza la voluntad de los pueblos a favor de sus intereses en el mundo.

 

El gran colombiano

El gran colombiano

 

Joseph Avski

A pesar de la lluvia y los cuatro días previos de vigilia, durante la noche del 30 de junio y la mañana del 1ro de julio de 1885, más de dos millones de personas se congregaron en las calles de París para ver el entierro del escritor francés Víctor Hugo. Ningún otro francés antes o después ha despertado tal sentimiento en su pueblo. 

En Colombia el entierro más concurrido no ha sido el de un escritor, músico, artista, transformador social o héroe nacional. No, claro que no. El personaje más lloriqueado en un sepelio público ha sido el siniestro Pablo Escobar. Ese día más de veinte mil personas berrearon, gritaron y destrozaron el cementerio Jardines de Montesacro. No sólo su entierro ha sido el más concurrido sino que hasta la fecha es “el muerto más visitado de Colombia”. Esto nos da una idea de qué tipo de personas les parecían importantes a los franceses a finales del siglo XIX, y qué tipo de personas nos parecen importantes a los colombianos ahora. 

En estos días estoy en Irlanda, un país obsesionado con su historia literaria. En cada calle de Dublín hay una placa conmemorativa, en cada parque una estatua, en cada callejón un grafiti, en cada mano un libro celebrando la deslumbrante calidad de los escritores irlandeses. Me encontré con cosas como que, sólo por mencionar un ejemplo, la farmacia Sweny’s en el número 1 de la calle Lincoln, donde Leopold Bloom, protagonista de el Ulises de James Joyce, se detiene a comprar un jabón en uno de los capítulos de la novela, es mantenida por voluntarios para que no sea vendida y permanezca igual que en los días del escritor. Lo hacen así, gratis, por puro amor. 

En contraste, en Cartagena no hay una sola señal de que allí nació el gran Germán Espinosa; ni en la ciudad amurallada nos encontramos una sola pista de Genoveva Alcocer, uno de los personajes más importantes de la literatura colombiana. En Medellín poco o nada nos recuerda las huellas de Gonzalo Arango, Manuel Mejía Vallejo, o Fernando Vallejo. En Envigado sino fuera por la gran labor de Otraparte el pueblo no tendría rastro del Brujo. En Tolú ni si quiera saben quién fue Héctor Rojas Herazo y en Planeta Rica las nuevas generaciones no creo que reconozcan una foto de Alejo Durán. 

¿Alguien recuerda a José Barros, Lucho Bermúdez, Pablito Flórez? Nadie más que un grupo de desadaptados - desadaptados respecto al estándar colombiano -. Hay gente que hace esfuerzos pero la comunidad general es indolente. Nuestras elecciones dejan bien claro qué tipo de sociedad queremos ser. Somos la cultura de las tetas operadas y la estética mafiosa. Es el tipo de revistas que nos gusta comprar, las telenovelas que queremos ver, la música que nos nace escuchar, y los libros que nos cautiva leer. Recuerdo que hace unos años en Montería no había nada más célebre que ser amigo de Carlos Castaño o Salvatore Mancuso. Poco después, la cárcel, la muerte, y la publicidad le dieron ese lugar a Álvaro Uribe. Todos juraban conocerlo y haber contemplado toda su berraquera en acción. Somos ese tipo de sociedad. 

Por eso no me sorprende que Álvaro Uribe haya sido elegido el Gran Colombiano, porque Montería en eso no es distinta del resto de del país. No somos el tipo de sociedad que elegiría a Gabriel García Márquez, Joe Arroyo o Jaime Garzón. No nos interesa la ciencia, ni la filosofía. No nos importan las personas que cuidan el medio ambiente, ni los profesores comprometidos con su oficio, ni los artesanos y los indígenas, ni las negritudes, ni los exiliados. Pudimos ser el país de Andrés Escobar pero preferimos ser el de Pablo, entre los Fernando González elegimos al torero de televisión y no al filósofo, de los JotaMario al fanfarrón desagradable de los programas matutinos, de los Jattin a los políticos ladrones y nunca al poeta, y de los Uribe ni a Nicolás, ni a Rodrigo, ni a Federico. Por eso Álvaro Uribe representa, mejor que nadie, lo que queremos ser. 

Más allá de la mala opinión que tengo de Álvaro Uribe, creo que considerando el descojone tan grande en el que está (y ha estado por tantos años) el país, un político no puede ser el Gran Colombiano.

 

Selfie

Selfie

Hasta hace algunos años las personas usaban su cámara para registrar eventos compartidos, fiestas, eventos, paseos, vacaciones. Con la celularización del mundo y el auge de las redes sociales, ahora la foto es un registro narcisista, captado con un teléfono fotográfico, que sirve para autorecrearse con la propia imagen, y recrear a otros. Con un clic se monta en Facebook, Twitter, Instagram, Flickr o Snapchat. 

 A la manía del autorretrato ya se le tiene un nombre: selfie. La masturbación gráfica en cadena, la autocomplacencia voluptuosa del rostro y la sonrisa. Un estudio del Centro de Investigación Pew, en Estados Unidos, reveló que el 91 por ciento de los adolescentes publican fotos de sí mismos en sus cuentas, un 12 por ciento más que en 2006. Otros estudios han mostrado que el 80 por ciento del material que circula en redes sociales se refiere al ‘yo’.

Los selfies son fotografías que le dan valor representativo al que las toma, administra su imagen con fines de ingenuo o deliberado exhibicionismo. Justin Bieber o Lady Gaga muestran su lado menos íntimo en imágenes Instagram o Twitter. Una doble función cumple la estampa narcisista, vender una imagen a alguien en particular de manera pública, o vender una imagen a todos. Una promoción egocéntrica, en la que ya no importa la belleza sino la espontaneidad. Hasta los más feos y las más feas, ahora no tienen pudor de sí mismos, y aceptan mostrar su exterior, honrados de ser lo que son.

 Los buenos padres, por su parte, temen que las imágenes de sus hijos terminen en un sitio porno, en el gabinete de un pedófilo, en un montaje público o en una cadena de matrimonios virtuales. Temores cada vez más confirmados.

 Para la mayoría, los selfies son autoexpresión, es decir, libertad. Una puesta en escena de sí mismo. En muchos casos una mala puesta, malas fotos. Nunca la calidad de la foto será la misma, que cuando la toma otro, es decir cuando el sujeto de la foto no es su propio punto de vista. Los usuarios de red tienen una identidad activa y otra pasiva. Con la primera dominan la publicación, con la pasiva no puede controlar lo que los demás publiquen sobre uno.

 Los selfies son producciones a la vez activas y pasivas. ¿Un peligro? ¿Qué no lo sería? Ofrecer al mercado de la imagen una galería de fotos de sí mismo en FB, por ejemplo, es una forma de socialización con riesgo, una especie de galería de pornografía del gesto. Al revés, de lo que creían los africanos de algunas tribus, que las fotos les robaban el alma, los chicos y las chicas que practican la inocente y pervertida costumbre de exhibirse, lo que quieren es robarle el alma a otros.

 

 

 

Corazones al azar o la industria de la soledad

Corazones al azar o la industria de la soledad

Un jubilado español de sesenta años, residente en Palma de Mallorca - dos hijas a las que nunca ve, nunca llaman y ya ni siquiera vienen para las navidades – conoce a través de una página a una mujer, entre cientos, que se ofrece para matrimonio. Ella tiene 23 años y estudia psicología en una universidad privada en Colombia. En la foto, al menos, es un bombón erótico, va vestida con un traje ajustado que resalta todas sus formas, y que vaya si las tiene. Un pequeño perfil, da cuenta de su nombre, edad, estudios, aficiones, mascotas y música preferida. Brenda – digamos que así se llama – y Antonio - digamos también - chatean durante varias semanas, a un costo de 75 centavos de Euro el minuto para él, hasta que descubre que la mujer del chat no es la de la foto. No puede serlo. Y en el diálogo virtual que se prolonga, él le descubre el juego, y ella reconoce que se trata de una suplantación. Aun así la comunicación sigue, hasta que el hombre le pide que se deje conocer. Dime tu nombre, es lo que dice.

Operación Anastasia es un viaje al fondo de la industria de la soledad y del engaño. Hombres del norte que buscan mujeres del sur. Hombres viejos que buscan mujeres jóvenes. Jubilados que buscan a estudiantes y madres solteras. Con el anzuelo falso o verdadero de un matrimonio. Algunos se realizan, aunque en la mayor parte de los casos no es el matrimonio, o al menos, no el primero de los motivos, y mucho menos para las “niñas”. Ellas prestan la foto y delegan sus romances en una operadora anónima, que es la que Antonio descubre.

Las “niñas” que van de los 18 hasta los cuarenta, no necesitan saber escribir. Tanto como las operadoras no necesitan posar. Las niñas de las fotos jamás chatean, no quieren conocer hombres a través de la página, no buscan casarse El truco pasa por la escritura de las operadoras: efectista, comprimida y rápida. Para ellas es un trabajo, tanto si la relación avanza o desfallece. Hablar a través de un chat equivale a recorrer una autopista de espejismos. Hablando por teléfono el espejismo se refina. Un tono de voz, un timbre, un acento, pueden echar a perder la magia del encuentro. Algunas de las niñas hablan con sus pretendientes. Desde luego el minuto telefónico vale un poco más que el minuto de chat. El arte de la operadora está en alargar la conversación. Ella cobra participación sobre un porcentaje de los minutos hablados o escritos.

Una operadora hábil puede atender hasta diez solitarios en simultánea, como los ajedrecistas, en la que sabe concertar con cada uno, el tono y el límite de la conversación. A cada quien lo que se merece, en un tira y encoje en el que eluden información erótica y se atienen a las preguntas clichés de un libreto. El alma de la agencia de corazones solitarios es la operadora de chat, una digitadora hábil, que consuma una falsificación necesaria para los hombres.

Cuando el juego de suplantación se descubre, Antonio le pide a Brenda que le escriba y ella acepta. Él propone pagarle por palabra y ella acepta, hasta un punto en que ella le dice que no le va a cobrar más, porque ya no está suplantando a nadie. Entonces él se propone ir a conocerla. Ella le pide que no lo haga, es la peor idea, ni siquiera le aseguro que nos veamos. Él le pregunta el motivo, pero ella se niega. Reconoce lo que siente por él después de casi un año de correos y chats, pero le insiste en que no vaya. Antonio la invita a España. Ella no acepta, pero la conversación continúa. Un día repentinamente se interrumpe, una de sus hijas regresa a la casa. Es una chica de 23 que trabaja en un chat erótico en Madrid.

La industria de la soledad necesita suplantaciones. Qué importa que me engañen, si el engaño también vale, cuando se trata de la soledad. Si Antonio no sabe que alguien le está suplantando a Brenda, no hay problema, y si lo sabe, le quedan dos caminos, perder una corresponsal o aceptar que debe olvidar a la de la foto. Para muchos hombres una suplantación es un favor, una coartada legítima contra la soledad.

La operadora: el servicio social de los corazones solitarios.    

No importa que hayan perdido la fe…

No importa que hayan perdido la fe…

Pachito el Che regresó a América, de donde salió sin saber que ya no regresaría más. Con todo el simbolismo que tiene cada cosa que hace o deja de hacer un Papa, no resulta difícil imaginar lo que ha de significar que su primera salida haya sido a donde  el gigante latinoamericano en apuros. Haber ido a Argentina, habría resultado demasiado argentino. Y aunque es un papa tano, y muere por el futbol, ha de ser cuidadoso para que no se interprete su itinerario como una forma de parcialidad.

Fue al Brasil al encuentro mundial de juventudes. Algo de lo cual los curas en general son conocedores. Y se les enfrentó con esa mansedumbre soberbia de quienes siempre están convencidos de tener la verdad. Y concilió, para estar a tono, les dijo que comprendía que hubieran perdido la fe, en todo, en la iglesia por supuesto, que durante años hizo todo por aburrirlos o espantarlos. Les dijo que aun a pesar de haberla  perdido, Cristo está con ellos. Esperamos que le hayan creído, y no que le vaya a suceder como a Benedicto, cuando fue al África a decirles a los negros con sida que no usaran condones. A Pachito no la faltó sino que recomendara su uso, a falta de fe.

Le echó la culpa del desmadre de la juventud - a la que está lejos de entender, solo por cuestión generacional - a los políticos y a los curas. Que hombre sabio. No se equivocó en su diagnóstico, aunque con ello no haga más que hundir el vestigio de fe que les pudiera quedar a algunos jóvenes. Les dijo la verdad, descorazonadora, desesperanzada, bruta. Pero al mismo tiempo les pidió que vencieran la desconfianza. ¿Quién lo entiende?

Con un Papa nunca se sabe, sus mensajes siempre deben ser tomados con beneficio de inventario. En una de sus salidas en el vatimovil blanco que le prepararon, un chico de diez años, con la camiseta de la selección del Brasil, atravesó la calle, burló todo los cordones de seguridad, trepó al carro y se abrazó al cuello de Pachito. Y se estuvieron besando y abrazando hasta que los despiadados escoltas interrumpieron el amoroso acto, no vaya a ser que el chiquito tenga sida.

Para el último día de su viaje de promoción, de recreación de la imagen corporativa de su pontificado, Pachito ira a Copa Cabana a las nueve de la mañana, bajará del vatimovil, en vestido de baño e irá a las aguas tibias del mar para sumergirse y nadar. Quien no lo haya hecho no ha estado en Brasil. Al salir, lo escoltas lo estarán esperando con una toalla blanca de felpa y una vaso de caipiriña. Y entonces desde las limpias arenas lanzará una bendición urbi et orbi que rebotará en las señales de los satélites norteamericanos, con que los gringos expían a todo el mundo. 

Mientras los heterosexuales abandonan el matrimonio los homosexuales piden que lo aprueben

Mientras los heterosexuales abandonan  el matrimonio los homosexuales piden que lo aprueben

Eso de casarse parecería ser algo que ya no se usa. No hay necesidad dicen los hombres, y las mujeres han terminado por creérselo, o al revés. En Colombia lo que se usa es la unión libre, el amancebamiento delicioso, como una forma de sacarle el cuerpo al compromiso formal. Sin embargo, la comunidad gay pide que se les permitan casarse, que los dejen solemnizar la unión. La epidemia parece que solo afecta a la población heterosexual.

En Colombia las parejas entre 18 y 49 años se casan solo en un 19% de los casos. Mientras que las uniones libres llegan al 40%. El otro cuarenta por ciento debe ser de los matrimonios separados, digo yo.  

El contrato no tiene nada que ver con el amor, según se ha dicho, cuando se está bien enamorado, no importa si se está o no casado. Esos convencionalismos no importan. Pero si los hijos de ese amor - que necesita reproducirse, regarse, multiplicarse-, los que ya nacieron y los que están naciendo, o vayan a nacer, pudieran dar su opinión, pedirían a sus padres que se casen. La falta de matrimonio, de contrato, está dejando sin protección legal, en manos de mujeres sin empleo y sin seguridad alimentaria a miles de niños. Casi la mitad (46%) de ellos viven con un solo padre. Aunque se podría decir, que ni siquiera el contrato, asegura bienestar para los niños.

Es que casados o no casados, se juntan para reproducirse. En tal sentido, es mucho más sano el matrimonio homosexual. El amor, el instinto, el cariño, la calentura, lo que sea, no los lleva a reproducirse. Claro, porque no pueden, si pudieran lo harían. Después de que en muchos países se ha aprobado constitucionalmente el matrimonio gay, la lucha que sigue es por el derecho a adoptar a los niños que dejan tirados los heterosexuales.

A todas luces, el matrimonio - esa especie en extinción – mucho más que con el amor, tiene que ver con los hijos. Manes de las épocas en que el romanticismo es un dragón con cara de french poodle.  

Un oscuro, yerto y mafioso corazón

Un oscuro, yerto y mafioso corazón

 Primera versión: el gobierno cubano vende armas rusas, obsoletas, deterioradas, al gobierno de Corea del Norte. Un negocio entre mastodontes pre históricos del socialismo cuartelario. A Cuba le entra una platica, y Corea, que tiene prohibición expresa - por resolución de la ONU - de transportar armas, se hace a un armamento de utilería.

 Segunda versión: el gobierno cubano pretende rearmarse, así que contrata con el gobierno norcoreano para que le repare armas rusas, obsoletas y deterioradas. Un negocio entre mastodontes pre históricos del socialismo cuartelario. A Cuba le regresan armas reparadas y Corea se hace a una platica.

 Tercera versión: el gobierno norcoreano pone un barco – el Chong Chon Gang - y Cuba pone unas armas rusas, obsoletas y deterioradas. Las camuflan bajo un cargamento de  diez mil toneladas de arroz. En Panamá, del barco se descargarían las armas, para ser introducidas a Colombia, y el barquito cargado de arroz seguiría rumbo a Corea.        

 Pyongyang dice que es un "contrato legítimo" entre las partes. Exigió la liberación "sin demora" del buque y sus 35 tripulantes, defendió la legalidad del envío aludiendo a un "contrato legítimo" con Cuba y acusó a Panamá de "asaltar" el barco, "bajo el pretexto de buscar drogas" que nunca fueron encontradas.

Las autoridades de Panamá pidieron una comisión de expertos de la ONU. Dicen que el barco declaró el azúcar pero no las armas, por lo que retuvieron la embarcación bajo acusación de presunto "contrabando". USA, con muchos conflictos por estos días - Siria, Rusia, Afganistán, Egipto -, tiene ahora a La Habana y a Pyongyang en el mapa de la mesa de crisis, una bandera roja más en el mapa. La ONU, de manera urgente, aprobó una visita que debe llegar el fin de semana a Panamá

Hace tres semanas, Raúl Castro, recibió en La Habana a una delegación militar de Corea del Norte, encabezada por el jefe del Estado Mayor General del Ejército Popular, Kim Kyok-sik. Resaltaron los lazos de "hermandad" y dijeron compartir "la misma trinchera".

Cuba, la misma de los negocios con Noriega, la del fusilamiento de Arnoldo Ochoa y Tony De la Guardia. Panamá, con Noriega o sin Noriega, la misma alcahueta de todos los mercados negros. Y Corea del Norte, un campo de concentración sin Internet, gobernada por un reyecito de opereta, que juega con armas nucleares.

Nada huele bien. Una intriga, como salida de un guión de película o de una novela de Graham Green. Bajo la punta del iceberg, no puede más que ocultarse el oscuro corazón yerto y mafioso de los gobiernos, que como el de los reyes, salta el derecho de todos para sobrevivir. No hay versiones legítimas, en cualquier caso, las armas jamás tendrían un buen uso y los actores no pasarán de ser simples villanos.

 


 

Resistencia en el Catatumbo

Resistencia en el Catatumbo

El Santico es capaz de reunirse con Mamud Abbas para indoctrinarlo diplomáticamente sobre el proyecto de acuerdo con Israel, y no ha sido capaz de dar manejo al problema del Catatumbo. Les mandó a un señor José Noé Rios, que en los años setenta y ochenta sirvió de componedor de huelgas, un viejo samperista, cargado de paciencia. Les mandó a Angelino, que antes hablaba como opita, y ahora como imbécil. Y al señor Mc Master, que habla como un técnico, actúa como un gerente y tiene las manos amarradas como cualquier ministro.

En el Catatumbo hay 300 millones de toneladas de carbón y 1.700 millones de barriles de petróleo. En los municipios del Catatumbo el analfabetismo promedio es del 30%. La cobertura de Internet es del 1,21%. El 68% de las vías son terciarias. Solo el 27% de la población tiene agua potable. La pobreza en el Catatumbo es del 73%; en algunos municipios los niveles llegan al 90%.

El diagnóstico de los medios y los políticos, es que en el Catatumbo no hay suficiente Estado. El Estado dice que sí está ahí, que ha gastado billones en la rehabilitación y apoyo para el desarrollo. Sin embargo, el Catatumbo es un bazar turco, tierra de todos y de nadie. Esta la mafia, la economía agrícola se basa en el cultivo de la coca. Están Urabeños, Rastrojos y delincuencia común, que van por lo suyo, y dan apoyo logístico armado y trabajo sucio al negocio, a los patrones, los políticos y militares. Es el dominio histórico del ELN, señores venidos a menos en el control de la zona. Tienen el negocio de la gasolina, de los oleoductos y el secuestro. Están las Farc, que a diferencia de todos los otros, tienen bases de apoyo al otro lado de la frontera, tienen más amigos venezolanos que cualquiera, lo que les da ventaja táctica. Están los paramilitares purasangre que tuvieron su laboratorio de muerte en La Gabarra (“El Iguano” confesó que los paramilitares asesinaron 9.000 campesinos en el Catatumbo). Y en medio de ese bestiario formidable de fauna colombiana, la gente, we the 99%, el raso, el de a pie. Empobrecidos, sin tierra, sin capital, sin servicios, sin vías, sin derechos.

No es que el movimiento del Catatumbo esté infiltrado por “fuerzas oscuras”, es una estupidez del Ministro de la Defensa y del Director de la Policía decirlo, como quien repite un mantra tranquilizador y justificativo. Ellas estaban en el Catatumbo antes de que el Estado entendiera que debe casar algo significativo, si quiere quedarse legal y administrativamente con el Catatumbo. Han estado y siguen estando, porque no importa que el Catatumbo esté en Santander del Norte, en Colombia; mientras no se resuelvan los problemas básicos sociales, la sociedad civil seguirá en tierra de nadie. Y eso seguirá sucediendo mientras los que gobiernen a Colombia sean gente como Santos y Uribe.

Es natural y políticamente legítimo que las Farc en La Habana, utilicen el movimiento de resistencia en el Catatumbo, para un tour de force. Niegan su participación, se meten como pueden, y lo colocan como argumento, de lo que podría pasar si llegaran a meterse.

Los campesinos del Catatumbo están rodeados, están en mitad de una ristra de enemigos por todas partes. Sus jefes naturales es posible que todavía no actúen. Son las víctimas de una pesca sangrienta en río revuelto.     

La des-banalización del mal

La des-banalización del mal

 Sabemos exactamente qué le podría pasar a Snowden y a Assange, si llegasen a caer en manos de Obama. Lo mismo que pasó al soldado Manning. Ser encerrados en un cuarto de dos por dos, con luz permanente, vigilancia con cámara, desposeídos de cualquier vestigio de respeto por sus derechos, víctimas del indebido proceso, sin garantías procesales, y atendidos por carceleros tipo Guantánamo. ¿Por qué? Porque mostraron al mundo el juego del “patrón del mal”. Porque desnudaron el entretelonado de una conspiración hegemónica de la información. Porque, sin respetar las reglas, hicieron uso del derecho a informar. Delincuentes informáticos capaces de quitar trivialidad al mal, así sea como un acto de exhibición mediática. En los tres casos, asistidos por distintas razones.

Una primera coincidencia: Snowden atrapado en Sherevetievo, sin status internacional, sin pasaporte, sin visado, en manos de Putin. Agentes norte americanos en un cordón de seguridad encubierta. Evo Morales llega en su avión al mismo aeropuerto, para asistir a una reunión con países productores de gas. Una vez termina la reunión, Evo trepa a su avión y parte. Y unos cuantos minutos después, USA difunde a través de portavoces amigos, como el Servicio de Seguridad de Suiza, la versión a Europa: en el avión de Evo podría ir Snowden.

Una segunda coincidencia: si de verdad Snowden iba en el baño del avión de Evo, cómo no se dio la voz de alarma en el aeropuerto. El servicio de seguridad boliviano montó un dispositivo tal que burló impecablemente la seguridad rusa y la seguridad norteamericana encubierta. Desde que Evo llegó a Moscú, ambos gobiernos tuvieron la sospecha. Evo ya había ofrecido asilo a Snowden, así que la coincidencia parecería ser mayor  Pero Snowden jamás desapareció del aeropuerto. Y así, bien que cabía hacer pasar un mal rato al indio. Propalar una especie falsa, que obligase a los gobiernos de Portugal, Francia e Italia, a actuar como socios leales, negando el sobrevuelo.

En El Tiempo de hoy, en una columna titulada “Cadena de estupideces”, María Isabel Rueda, dice una de esas cosas tan suyas, tan bogotanas, que hacen que Carolina Sanín la deteste. Dice que el incidente Evo-Snowden, fue provocado por Evo. Una de dos, o no entiende un ápice del juego internacional en torno al caso, o su sentimiento político le enajena la capacidad de opinar.

¿Para qué ciencia?

¿Para qué ciencia?

El Santico ha cambiado tres veces el director de Colciencias. Pero a los políticos lo que les importa es que no se haya cumplido la Ley de Cuotas. Lo de menos es que haya un director que satisfaga a los políticos. En vez de una política de ciencia, se hace política con la investigación y la ciencia. Para ver que apenas somos un país que le invierte el 0,37 del PIB.  

Hace un año, 1.500 académicos e investigadores le pidieron al Santico “voluntad política” para Colciencias. Respeto es lo que han debido pedirle. ¿Y cómo respondió? Con una reducción de presupuesto, Jaime Restrepo pidió 590.000 millones de pesos y le aprobaron 350.000, además se dejaron de recibir 60.000 millones por convenios. Es un asalto. La plata de la ciencia la trastean para ver cómo la meten a algún carrusel.

En la teoría política de estado, la ciencia no es ninguna locomotora. Es una carreta con trebejos que va después de las locomotoras. Es probable que la sensibilidad neoliberal de la teoría, considere más barato comprar resultados tecnológicos que aplicar ciencia. ¿Para qué la ciencia?

 No hay una política de ciencia, no hay voluntad política para con Colciencias, pero sí, reducción de recursos. En la práctica no hay inversión productiva en ciencia. Hay un déficit de creatividad para manejar el sistema de ciencia. La política de cuotas, jamás ha entendido, por falta de imaginación, y exceso de ambición, el sentido de hacer ciencia. Representa a los políticos, que ven y entienden la ciencia, como gamonales pre-modernos que aprendieron a usar twitter.

Haber escogido como nueva directora a Paula Arias no significa nada. Una más en la lista de directoras de una institución que no tiene qué dirigir. El problema no es el director, el problema es que el sistema no tiene cómo andar, con o sin director. “Siento que vamos a tener un amplio respaldo porque el presidente quiere una apuesta a largo plazo”, se le ocurrió decir tras ser nombrada. Una apuesta, digo yo, a que mientras sea Presidente, no  va a sacar a Colciencias del  pantano.

Paula Arias siente. Hasta ahí estamos de acuerdo.

La máscara blanca de Anonymus del Gran Hermano

La máscara blanca de Anonymus del Gran Hermano

 

Julian Assange ha dicho que Edward Snowden ha recibido del gobierno del Ecuador un documento de refugiado para viajar, después de que USA revocara su pasaporte. Putin ha dicho que es un pasajero en tránsito. El Negro Obama no se ahorra amenazas contra Rusia y China. Snowden estaba desde mayo en Hong Kong. Voló a Rusia, porque justamente las relaciones entre los dos mastodontes son las peores en mucho tiempo, a causa del conflicto sirio. Además porque lo que sabe Snowden, le sirve a Putin.

Rusia reiteró que ninguna amenaza obligará a entregar a Snowden, acusado por Washington de espionaje. Se halla atrapado en la zona de tránsito del aeropuerto de Sheremetievo. USA pidió la extradición de Snowden el domingo, a Moscú. Pero no existe tratado de extradición. El secretario de Estado, John Kerry, ha amenazado con el enrarecimiento de las relaciones. Lo que no es raro proviniendo de un funcionario tan enrarecido.

 El pecado de Snowden - es el de Assange y Manning - haber traicionado la maldad del imperio, filtrando revelaciones sobre el espionaje que la NSA le ha montado al mundo. El negro Obama es la máscara blanca de Anonymus del Gran Hermano. Si atrapan a Snowden, le iría peor que al soldado Manning en Guntánamo.

 El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha enviado un mensaje al gobierno del Ecuador, respecto a Snowden, a quien Ecuador estaría estudiando dar asilo, según dijo, Ricardo Patiño, el Canciller, de visita oficial en Vietnam. Nicolasito, para no quedarse atrás, de quien ha tomado la batuta del “socialismo del siglo XX”, ha declarado que su gobierno, de recibir una solicitud formal de asilo, la evaluaría.

 El potencial explosivo del material de Snowden, es diez veces más alto, que el de Assange. Lo que Assange nos contó fue la porquería belicista del servicio exterior norteamericano en sus fuentes, las marullas gansteriles, que todos conocemos. Lo de Snowden es dinamita. Porque lo que está en juego no es solo la información escandalosa acerca del control e intervención del sistema global de comunicaciones, sino la infraestructura con la cual la intervención se ejecuta. El programa central del Gran Hermano.

 Snowden está atrapado entre el cerco del Gran Hermano, por fuera y por dentro del aeropuerto de Sheremetievo.

 Salvemos a Snowden.

Siria: la presa de guerra

Siria: la presa de guerra

En la Casa Blanca ha habido demasiadas ires y venires en la última semana, tráfico alto de llamadas, encuentros especiales, que estarían sugiriendo divisiones en el gobierno por cuenta de la tensión global de fuerzas que se está cerrando en torno a Siria. Entre los partidarios de una acción más agresiva —entre ellos el secretario de Estado John Kerry— y los que todavía se la están pensando, entre ellos, Obama. Ha recibido solicitud directa de Bill Clinton para que intervenga. El Senador John McCain, líder de bancada, ha hecho saber que los Estados Unidos deben armar a los rebeldes ya.

¿Pero cómo es que solo hasta ahora se inquietan tanto en Washington por un asunto de lesa humanidad desde el comienzo? Como si por una circunstancia – noventa mil muertos – a los generales y a los políticos – como en las películas – les hubiera llegado el momento en que deben decir: ¡es la hora!

La respuesta oficial que hace prever la pronta intervención directa, es que al haber utilizado armas químicas, contra la población civil, Bashar Assad ha cruzado la frontera, encendió la alarma roja, como lo hizo en su época Sadam Hussein. Se puso, desde la perspectiva de la política norteamericana de intervención, como objetivo. Que de no haber utilizado armas químicas, hasta donde efectivamente está probado, no habría habido tanto ajetreo, esta semana, en la Casa Blanca.

Siria es el lugar del encuentro de fuerzas en condiciones de repartirse el mundo, como perros de guerra. Un ajedrez en el que se puede sacrificar el pueblo, para que el juego siga. Las fuerzas han terminado de alinearse. Con Assad está Putin, le provee de cohetes, misiles, armas pesadas y dinero. Está Irán, la fuerza fundamental, su servicio de inteligencia y su retaguardia tecnológica, y Hezbolá, con asiento en Líbano, encargado del frente israelí y turco, el trabajo directo. De lado de los rebeldes, están los Estados Unidos y Al Qaida, y se da por descontado que la Otan.

Las fuerzas que se disputan el mundo, como hace cincuenta, cien, dos cientos, tres cientos, mil años, se están mostrando los dientes, alrededor del botín, un lugar donde vive gente. Dos bandas de perros rabiosos que van por la misma presa. Pero no se disputan petróleo, accesos estratégicos, riquezas, honor, fe, apenas se están jugando una casilla en el tablero asiático.

La crítica de las armas

La crítica de las armas

 Luego de seis meses, el Gobierno y las Farc sentados en la Habana, llegaran a la conclusión de que en el campo colombiano hay que hacer una reforma liberal, que cualquier país debería haber hecho a principios del siglo XX, como México. Un parto de los montes entre el cartel rojo y el gobierno de Santos. Ponerse de acuerdo en la necesidad de que la propiedad agraria se democratice, no habría tomado más de una tarde.

 El ciclo que comienza mañana, segundo punto en la agenda, es el de participación política. ¿Qué nos garantiza el gobierno si aceptamos hacer política? Es la pregunta de las Farc. El gobierno ofrecerá todas las garantías para el ejercicio ciudadano, pedirá que se desarmen, que cesen todas las hostilidades y que entreguen las armas. Las Farc dirán que se desarman, cesan las hostilidades, pero no entregan las armas. Aunque si en la tierra demoraron seis meses, en la negociación del poder, el pedazo que de entrada haya que darle al cartel rojo, no necesariamente gastarán lo mismo, podría ser menos, terminar por la vía rápida. El potencial de crisis del segundo punto es mucho más alto que el primero.

 Ninguna de las partes en La Habana está en condiciones de hacer una “crítica a las armas”. Ambas están sentadas en la mesa, porque ambas han sido históricamente derrotadas. Los gobiernos nunca quisieron ni pudieron hacer una reforma agraria. Gobernaron para que la tierra se concentrara en pocas manos, para que Colombia fuera, uno de los países más inequitativos. Las Farc cayeron en la misma “trampa” de las AUC, creer que se puede dejar entra impunemente el narcotráfico – como forma de financiación – sin echar al traste cualquier proyecto político. Ayudaron al despojo, al desplazamiento, a la pérdida de productividad. Pasaron de campesinistas a dillers de los carteles mexicanos.

 Al punto sobre participación se le han colgado sub-puntos como “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición y para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo final”, “acceso a medios de comunicación”, “mecanismos democráticos de participación ciudadana” y “participación política”. Parecen simples, el ordenamiento constitucional los garantiza. Pero de fondo están las cuentas con la justicia. Los rufianes, con prontuarios que se miden por metros, responsables de crímenes de lesa humanidad, campos de concentración, etnocidio, minado, reclutamiento de menores, narcotráfico, se supone que deben saldar cuentas con la justicia, antes de comprar ropa y comenzar a hacer campaña por todo el país. Pero ninguno va a querer desarmarse para ir a la cárcel. De ser así toda la dirigencia del cartel terminaría sus días en los patios de alguna cárcel. Las Farc no están dispuestas a ir a la cárcel, ni a caer en “una  emboscada electoral”, dijo Iván Márquez al portal Confidencial Colombia

 El mecanismo de negociación, ad hoc, se llama “justicia transicional”. El Fiscal, autoridad en la materia, ha actuado como escudero calificado del Santico. ¿Quién dijo que hacer justicia pasa por la privación de libertad? ¿Quién dijo que la pena no es negociable? ¿Quién dijo que no se puede legislar en un marco para la paz en términos de justicia transicional? Monseñor algo así logró, con su ley “de justicia y paz”, hecha a la medida de los paramilitares, como concesión para la dejación de las armas, que no los obligó  a más de ocho años de prisión, al menos en el papel. Entregaron hasta los fusiles de madera.

 En cambio de cárcel les proponemos hacer política. Y el asunto, más importante, las víctimas, lo vamos hablando en el camino. No será lo que evite la foto.

 

¿Qué diablos es aprender?

¿Qué diablos es aprender?

Parece haber un acuerdo respecto a que todo se aprende. Siendo así se entenderá que no hay una actividad más global, más presente en todo lo que hacemos, que el aprendizaje. Algo tan universal en la cultura como la respiración o la oxigenación en biología.

¿Pero qué diablos es aprender? Nadie diría que aprender a jugar al ajedrez es como aprender a amarrarse los zapatos. Nadie diría que aprender a leer es como aprender a no orinarse en la cama. Nadie diría que aprender el saxofón de concierto, es como aprender a soplar un pito en un partido. Nadie piensa que aprender a hacer dinero, es como aprender a jugar el monopolio. Y aunque nadie lo diría, hay algo profundamente común en actividades tan dispares.

¿Todo se aprende? El buen sentido diría que sí. ¿Pero cómo se aprende a soñar? ¿Cómo se aprende a olvidar? ¿Cómo se aprende el tiempo? Hay quienes dicen que tales cosas no se aprenden. Es una incógnita que interroga el supuesto común de los aprendizajes, que ha servido de supuesto común a las enseñanzas. ¿Cómo se aprende a enseñar?

Pero aún más ¿Se aprende porque se enseña? ¿Alguien distinto al que aprende es necesario para el aprendizaje? Hay muchos casos de niños que han aprendido a leer solos. Hay personas que aprenden a tocar la guitarra, solas. Hay sujetos muy inteligentes que aprenden a hablar otro idioma, solos. Hay quienes aprenden leyendo. El aprendizaje no supone la enseñanza, o al menos, a alguien que interceda. El autodidacta es capaz de responsabilizarse de su propia construcción de aprendizaje.

Todos somos autodidactas, es una buena consigna que se le acredita  a las pedagogías activas que aseguran que todos tenemos las condiciones y las estructuras necesarias para aprender, lo que equivale a que, aún siendo enseñados, aprendemos por sí mismos. La condición necesaria está en la autonomía para ser sujetos de conocimiento. Lo que quiere decir, ser capaces por sí mismos de una construcción de conciencia, que sirve, por ejemplo, para hacer un puente, para rodar una película, para participar en un campeonato de poker, o para hacer una paella.

No quisiera que mi consideración, en ningún caso, pudiera entenderse como si la enseñanza sobrara. No es lo mismo que un niño aprenda a leer por sí solo, a que alguien le enseñe. Le ahorrará mucho tiempo y esfuerzo. Aprender en grupo es mucho más potente, por el intercambio. De hecho, si no se les enseñara, muchos niños no aprenderían a leer. Pero no es la enseñanza como un catalizador, el motivo de mi especulación. La pregunta, hechas las consideraciones anteriores, sigue siendo: qué es aprender. Y es natural que la pregunta lleve a curiosidad, habiendo tantos y tan distintos aprendizajes, mediados y en solitario, con tan diversos y antagónicos fines. Un lector puede leer una novela criminal por divertirse, otro para aprender cómo se roba un banco. Uno puede aprender matemáticas para diseñar un modelo, y otro, para encontrar la fórmula para ganar la lotería.

¿Qué cosa, pues, es aprender? Tal vez sea algo que no se enseñe; el secreto que envuelve la respuesta está en el hecho casi metafísico de aprender a aprender. 

De Vaugelas a Heidegger

De Vaugelas a Heidegger

Emil Cioran

 Heidegger sólo me interesó realmente hacia 1930, en la época en que yo era estudiante de filosofía en la Universidad de Bucarest. Sus textos Sein und Zeit, y sobre todo Was ist Metaphysik me habían seducido. Pero dos hechos, uno menor y otro capital, calmaron mi ardor por el filósofo germano. Yo acababa entonces de publicar un artículo sobre Rodin escrito con un estilo más o menos heideggeriano que exasperó con razón a un periodista. La violencia de su ataque contra mi texto, ataque que fue una verdadera ejecución, me sirvió de lección. ¡No más verborrea... genial!, me dije. El segundo hecho fue el descubrimiento de Simmel, pensador cuya claridad me curó para siempre de la jerga filosófica.

La voluntad de ser profundo, de dedicarse a lo profundo, consiste en forzar al lenguaje evitando a cualquier precio la expresión normal, la expresión inevitable. Ninguna lengua favorece tanto como el alemán ese exceso, ese abuso. A todas luces, el genio de Heidegger es un genio verbal. Su habilidad para evadirse de callejones sin salida procede de su facilidad para disimularlo utilizando todos los recursos del lenguaje, inventando expresiones insólitas, con frecuencia atractivas, a veces desconcertantes, por no decir exasperantes. Según Rivarol la probidad en Francia; Simmel, sí. Sin embargo, el primero goza aquí de una verdadera gloria, el segundo es desconocido. Semejante anomalía merecería un largo comentario. Según Vaugelas, ni el gramático galo más importante del siglo XVII, ni siquiera el rey (¡y era Luis XIV!), tenía derecho a inventar palabras. ¡Qué hubiera dicho entonces de un filósofo que en un país vecino iba a crear una cantidad impresionante de vocablos, los cuales deslumbrarían a los descendientes de Pascal!

 ¡Crear palabras hasta la provocación, hasta el vértigo! Hay algo de alarmante en semejante demiurgia verbal, la cual equivale casi a reemplazar a Dios. Tal orgullo me parece excesivo en un pensador, pero lo acepto sin problemas en un poeta o en un demente.

 

1989