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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

La privacidad en la era del gueto virtual

La privacidad en la era del gueto virtual

 Eric Darr - de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Harrisburg -, citó el caso de un estudiante de ingeniería que permanecía en Facebook 21 horas diarias. Mientras dormía dejaba el equipo prendido. Algo más adictivo que el sexo, que la heroína, o que el dinero. Hoy, sin embargo,  está sucediendo algo que podría interpretarse como un alejamiento de la “facebookdicción”. Muchos menores de veinte años ya no se hacen socios, o simplemente se retiran. Comprendieron finalmente que FB es el gran patio donde se vigila y se castiga.

FB es un gueto virtual. Círculos fuertemente cerrados, en medio de la apertura de la red. Aun en las comunidades de una misma lengua, ocurre en FB, lo que ocurre en la cotidianidad, que cada quien tiene su círculo. Pero ese círculo virtual se muestra sin reserva, se exterioriza con los ademanes de una privacidad hostigada. Un círculo que se repite, cada quien con sus bromas eternas, con sus poemas amados, con sus noticias perentorias, con sus citas tiernas y crueles, con sus videos, hasta con sus propios pensamientos. Las comillas en FB se han vuelto más relativas que nunca.

Las galerías de fotos son una reedición del álbum familiar. Como en épocas de los abuelos, se trata de compartir la memoria visual de la familia, con las visitas. La diferencia es que en FB tenemos acceso a los álbumes familiares de quinientas millones de personas en el mundo, que se gastan 700 millones de minutos al mes, subiendo y bajando mensajes. Y los comentarios, las bromas, las comparaciones, que se hacen, son las mismas, cursis, triviales, jocosos, agresivas, agudas. Podemos subir una cita de Virgilio y un selfie cagando. Podemos retransmitirlo todo, copiando y pegando, exonerándonos así de cualquier originalidad, podemos quejarnos, exhibirnos como bromistas, o como pelmazos. Podemos coquetear chateando. Ironizamos y nos cagamos en las figuras de la política y el poder. Al punto que FB no está en China, ni Afganistán, ni Irán.   

Nunca antes la privacidad había sido tan pública, nunca antes nos habíamos sentido tan desvergonzadamente orgullosos de lo que somos, al punto de mostrarnos maniáticamente en la red, pero también nunca antes había sido tan difícil resguardar la privacidad, preservarla de los efectos asquerosos de la manía: información para secuestros expres; ser objeto del seguimiento de madres posesivas, maridos celosos, padres compulsivos; ser víctimas del acoso, del chantaje, del cyberbulling, de la ridiculización y el engaño.

¿Cómo prosperó tanto la manía? De la que ahora solo parecen estar salvándose los desconectados y los menores de veinte.  Todo lo que antes había sido relativamente cerrado, se ha abierto. Sin que en mayor grado, la democratización del medio, la elevación de la participación ciudadana, la interconectividad cultural (como se hizo evidente en la Primavera tunecina, la revolución egipcia, la campaña de Obama y las citaciones a las marchas por la paz en Colombia)   nos haya hecho más maduros, más reflexivos, más críticos, más ponderados. Exhibimos nuestra belleza interior, nuestra fealdad externa, nuestro humor, y nos convertimos en maniáticos seguidores de mitos mediáticos, que hacen negocios a costa de la ingenua adicción.

El ranking de las seis páginas de FB más populares del mundo:

1.  Texas Hold'em Poker 39,922,666 

2.  Facebook 37,121,757 

3.  Eminem 32,693,619

4.  Lady Gaga 31,726,784 

5.  Michael Jackson 30,901,028 

 La primera página es la de los adictos al poker, FB tiene 4660 millones de entradas en Google (Mientras Google solo tiene 2640) Y la quinta es la de un muerto. Una hipótesis seductora: el tiempo en conexión corre más rápido que el tiempo en desconexión. 

 

La fulgurante división azul

La fulgurante división azul

Los hermanos visigodos llevaron a cabo hoy su convención azul, para protocolizar una división que todos se tienen merecida. A cada quien lo suyo y que toquen a rebato las campanas.

La tragedia del partido conservador es que dejó de ser factor activo de poder. Históricamente murió, aunque todavía haya senadores octogenarios, o quizás por eso, y pírricas huestes azules que llenan salones, al mando de comisionistas del poder. En palabras colombianas: se acostumbraron – los conservadores - a comer sobrados de mermelada, de la mano de los gobiernos de turno, que los fletan para que les hagan la segunda en el Congreso y los ministerios, a cambio de puestos. (Cuatro congresistas conservadores radicaron en la semana inmediatamente anterior, casi ciento cincuenta hojas de vida en el Incoder. ¿Cómo votarían hoy en la convención?) Si alguna vez el partido conservador tuvo vocación de poder, hoy no tiene más que vocación de mantenido.

Como en cualquier convención que se respete, se produjo un lamentable episodio convencional, protagonizado por las huestes azules, que llegaron divididas en proporciones que parecían equitativas, entre quienes quieren seguir comiendo mermelada de la mano de su patrón Santos, entre quienes por afinidad histórica, buscan la mano firme y tendida de Monseñor Uribe, y los que buscan emprender una fulgurante e independiente carrera al fracaso, con candidato propio.

El resultado: los visigodos salieron proporcional y equitativamente divididos, aunque la votación haya sido abrumadora para Martha Lucia Ramírez, una señora que fue Ministra de Defensa de Monseñor Uribe, tal vez su mejor crédito. 1074 votos de 2600 convencionistas que votaron en medio de una zambra azul que hostilizó la convención, en particular cuando el senador octogenario, se paró ante la tribuna para pedir que votaran por la mermelada de la paz. Solo faltaron tomates uribistas. Debió abandonar el recinto acompañado por algunos de los más connotados comisionistas.

Así las cosas, los otros 1500 votos parecen haberse repartido entre quienes quieren más mermelada, y entre quienes quieren más tomates. Un lamentable espectáculo de galería, que Don Omar Yepes “moderó”, amenazando con que se suspendería. Habría sido lo más digno y habría permitido que hoy mismo en la noche, se nombrara una comisión de compromisarios para estudiar la situación.

Pastrana, el ensayista fallido de la paz, terminó adherido a la mano firme, del ensayista fallido de la guerra; limpios ambos de mermelada, puestos por el destino en el flanco más hirsuto y fanático contra la paz de Santos. El Senador Gerlein, a salvo, a esa edad no se está para patear la lonchera. Y Doña Martha Lucía Ramírez, encabezando una cruzada por la vigencia y el honor político del partido, que terminará en un lánguido chorro de babas electoral.

Lástima que no se les pueda desear larga vida a los hermanos visigodos.  

Aun no sabemos quién va a quedarse…viendo un chispero

Aun no sabemos quién va a quedarse…viendo un chispero

“Petro, amigo, el ego es el enemigo” dicen Tola y Maruja que leyeron en un grafiti. No está demás que Petro se cuide de los enemigos interiores. De los exteriores ha sabido cuidarse, con una estrategia simple, todas las formas de lucha pacífica. Y no como dice, Felipe Zuleta, todas las formas de lucha. Y nada tiene que ver con que Petro haya o no sido militante del M 19. Es una cuestión de supervivencia política. Lo van a sacar de la política por lo que le queda de vida, la derecha le quiere cortar la cabeza, porque su cabeza, donde está, puede hacer demasiado daño.

Cuando a uno lo van a matar políticamente hay que defenderse con todo, ni más faltaba. Hemos visto a Petro encaramado en el balcón del Palacio Liévano, con aires gaitanistas de caudillo pidiendo silencios prolongados contra el golpe de estado, y lo hemos visto escoltado de una cuadrilla de hábiles abogados, que haciendo uso de todos los instrumentos legales, han retardado la ejecución del fallo administrativo del Procurador Ordoñez. Lo hemos visto haciendo lobby en Washington. Y lo hemos visto declarando ante la prensa. Algo que Samuel Moreno jamás habría podido hacer, de principio resultaba indefendible. La causa de Petro no está perdida aunque se pierda.

Una de las más serías objeciones al fallo del Procurador surge del artículo 23 de la Convención Americana. De la que se desprende, que a pesar de que la Corte Constitucional, reconoce la facultad del Procurador para juzgar y sancionar a funcionarios públicos elegidos por voto popular, explicita que los funcionarios elegidos, si bien están sujetos a sanción de la Procuraduría, no pueden ser destituidos sino por autoridad judicial. (La única que por razones civiles o penales destituye a funcionarios elegidos).

En otras palabras: si bien el fallo administrativo del procurador es legal en términos de constitucionalidad colombiana, no es suficiente para destituir a Petro. Para hacerlo legalmente se necesita el fallo de un juzgado.  Habrá que encausar penalmente a Petro, para que al cabo de un proceso, se lo destituya sin violentar los acuerdos suscritos en la carta de la CIDH.

Santos en Davos, estrenando párpados y con bolsas violáceas bajo los ojos, no da muestras de haberse percatado de la riesgosa seriedad política que tiene entre manos, cuando deba firmar un decreto ratificando el fallo del Procurador y decretar, bajo su responsabilidad, el alcalde interino.

 

Iglesia ministerial de Jesucristo internacional

Iglesia ministerial de Jesucristo internacional

Por el nombre nadie se podrá quejar. Es una corporación de carácter ministerial e internacional, que recauda fondos para fines muy nobles, como por ejemplo, sostener a unos cuantos pastores ovejeros, Morenos y Piraquives, que ganaron desde hace cuarenta años, en tierra del Señor, la franquicia para representarlo. Como tal, son intermediarios sin credibilidad, pero con mucha credulidad. El más infecto, aborrecible, podrido, malsano y contagioso mal.  

Denme un poco de retórica y un puñado de imbéciles y haré una iglesia. Un mercado de la fe con tasa de retorno. Las iglesias en Colombia, que se cuentan por miles, producen en un año, más que lo que vale el presupuesto de salud, 36 billones de pesos. La economía de los pastores se ha ganado un lugar en el PIB.

El negocio de la fe, no obstante, no es difuso, se soporta en una formulación, que llaman “miraísmo®” - marca registrada – que aparece como andamio ideológico de la Iglesia. Se propone algunas cosas modestas: la renovación humana absoluta® - marca registrada -, un modelo de conducta humana y una ideología de valores. Globalización de ideas políticas. Ampliación de la plataforma miraísta a nivel mundial. Y entre algunas que no mencionan, la creación de un banco, de una mutuaria para apoyar pirámides, y una sección casi sagrada, la de lavado de activos. Aleluya.

La señora Piraquive, a decir de sus fieles, es al Mira, lo que Pachito el Che al catolicismo. Ni más ni menos. Si el uno tiene su Vaticano, la otra tendrá el suyo en la Florida. Y eso cuesta. Cuesta mantener a un Obispo en Buenos Aires, varón santo, que al lado de su prédica hace rendir el capital de la fe, en negocios non sanctos con la mafia.

Quizás faltó en la plataforma del miraísmo, un último principio, útil a los políticos, los pastores y los pastores políticos: el fin justifica los medios.     

El fascismo eterno

El fascismo eterno

                                                                 Umberto Eco

El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitaria, no tanto por su tibieza, como por la debilidad filosófica de su  ideología. Al contrario de lo que se puede pensar, el fascismo italiano no  tenía una filosofía propia: tenía sólo una retórica. “El fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo difuso. No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

 La prioridad histórica no me parece una razón suficiente para explicar por qué la palabra «fascismo» se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes. No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que «en estado quintaesencial». Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia.

 El término fascismo se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar Ur-Fascismo, o fascismo eterno. Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.

1. Culto de la tradición, de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.

Cultura sincrética, que debe tolerar todas las contradicciones. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. Si curiosean ustedes en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonehenge, esto es un síntoma de UrFascismo.

2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.

3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.

4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.

6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.

8. Envidia y miedo al “enemigo”.

9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.

10. Elitismo, desprecio por los débiles.

11. Heroismo, culto a la muerte.

12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.

13. Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.

El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo.

Salsódromo

Salsódromo

Si hubiera sido un turista, de bermudas y cámara fotográfica, seguramente me habría divertido viendo el espectáculo con el que abre la Feria de Cali; 2200 bailarines que se chupan tres horas de la tarde y un kilómetro y medio de autopista, presentando a las “escuelas de salsa”. Ver a los chicos echándoles agua a sus zapatos recalentados, de los que casi sale humo, es un pintoresco recuerdo del paso por la “capital de la salsa”. Lo que para el jazz sería New Orleans, para la samba el festival de Río, y para  Barranquilla el carnaval infinito de comparsas, fandango y marimondas.

Al no ser un turista, no puedo ver el espectáculo con el aire de exotismo que se le puede vender a un  escandinavo o a un gringo. No encontré boleta (setenta mil) y tampoco tenía el ánimo de apostarme sobre uno de los puentes peatonales de la autopista. Así que debí hacer lo que debieron hacer muchos, sentarme frente al televisor a ver la transmisión de Telepacífico, el canal regional, más conocido como “telebuñuelo”.

En la tribuna principal, bajo techo, con whisky y guayaberas, me encontré con Carlos Holguín, que al fin despertó del largo sueño de poder, muy cerca de él, Orlando Riascos, con una camiseta que no se sabe si es de los “verdes” o del Deportivo Cali, Jorge Iván Ospina mandando besitos a granel cada vez que la cámara lo cogía. El alcalde Guerrero, estrenando sombrero, uno fino que le reemplazó el pañuelo de cuatro nudos, que se pone cuando quiere ser popular. A Umberto Valverde, muy cerca del separador, agitando su humanidad al compás de las carrozas. El hijo del Presidente, hablándole al oído al alcalde. Y naturalmente, el Ministro del Interior, el nieto del poeta Valencia, perfectamente rasurado, peinado, rígido, sin expresión. Una cantidad alarmante de escoltas. Y las caleñas de siempre, las divinas del estrato seis, y las bacanas del estrato cuatro.

Cada escuela rindió un homenaje. En la primera carroza Richi Rey y Boby Cruz, tan frescos y vitales, como cuando vinieron por primera vez en el 68, sin una sola cana y con cirugías faciales perfectas. Luego cada escuela, que venía de una maratón, con sacos de paño, disfraces pesados, arandelas y plumas, se detenía y hacía su presentación mirando a la tribuna principal del inmenso salsódromo.

En lo individual los chicos y chicas son bailarines, rítmicos, alegres, cada uno hace lo que tiene que hacer y lo hace bien, pero el conjunto es lamentable. La pobreza coreográfica, la falta de acople, el pobre instinto de espectáculo colectivo, hacen de las escuelas de salsa agrupaciones aprendices de festival, que tendrán que trabajar mucho, antes de poder ofrecer un auténtico espectáculo.

A falta de coreografía, buenos son los atuendos,  coloridos, generosos, brillantes. Se ve un trabajo de taller de costura de carnaval, una línea brillante de creación, a la que todavía se le nota el efecto de moda de los vestuarios de Río y de Barranquilla.  

Pero, al margen mismo del espectáculo, la transmisión: desentonada, sin fuerza, llena de lugares comunes, sosa, convencional, bobalicona, casi triste. Unos locutores encorbatados, unas niñas tiezas, queriendo estar la altura de un espectáculo, al que no se meten. Unos comentaristas de radio, sin picante, sin aire. Nada nos describe mejor en el aire provinciano, que la forma de hacer televisión, la forma de aparecer públicamente en los medios masivos de comunicación.

Algo, como la salsa, el calor de la vida regional, el alma de la identidad, transmitido de una forma tan muerta, tiene el efecto del aguacero sobre el picnic. La transmisión de sonido es deficiente, sin cuidado técnico, con interferencias, sin la definición que merecería el evento.

Cerró el desfile, Herencia de Timbiquí, que con ChociQuibTown y la agrupación de Hugo Candelario, han sido las únicas tres de los departamentos del litoral Pacífico, que han pasado los límites de la frontera entre lo folclórico y la música comercial. Uno negros de pelo trenzado, trepados en un camión, esparciendo chorros de alegría, tal como se agrupaban los músicos negros de New Orleans en las antiguas guerras de bandas, en carretones que se desplazaban por el barrio francés.

1914-2014

1914-2014

Como decir 1984 o 2666.

A cien años de la primera guerra mundial, que más que una guerra fue un suicidio colectivo, ¿en qué va el mundo? Digamos que Dios viene y nos pregunta, al cabo de cien años de haber estado ausente.

Tras 1914 los imperios, prusiano, ruso, austro-húngaro, turco, británico y francés desaparecieron o entraron en franca decadencia. La Europa de 1914 representaba más de un tercio de la economía mundial, umbral que jamás volvieron a conseguir. Fue una guerra de trincheras y negocios, en la cual se renunció a los valores de la Ilustración. Una guerra de negocios, de banqueros rufianes, de prestamistas aristocráticos, de políticos capaces de todo, de militares imperiales, que se coludieron para repartirse el mundo, a sangre y fuego.

Antes de 1914, las guerras habían sido locales y habían esgrimido valores, la historia en algunos casos validó sus razones,  guerras por el control geográfico, por el honor, por tierras, por posición, por la patria, por la independencia, por la liberación, o por los recursos naturales. Siempre a la luz de cualquier guerra se hicieron negocios, hubo mercados blancos y negros que se envolvieron en tristes y machadas banderas. 1914 no tuvo que envolverse en ninguna bandera, bastó que los más malévolos y malignos espíritus de las otras guerras, lo peor de la especie humana, también se coludiera, para hacer emerger un engendro venenoso, devorador, sanguinario, etnocida, bellaco, que se dividió el mundo, como quien reparte las cartas de un naipe.

¿Qué ha pasado en cien años de civilización política en el mundo? Una segunda guerra mundial, para detener a un loco que se creía ario y quería quedarse con el mundo. La guerra de Corea, para separar linderos entre sistemas. La guerra de Vietnam, para separar sistemas. La guerra de Irak, por los recursos energéticos. La guerra de Afganistán, para detener el poder talibán. La guerra contra Al qaeda. Todas las guerras tribales en África. Y las guerras de liberación en América Latina. Sin embargo, el centro de la guerra, por potencia y repercusión, está en Asía, después de 1914.  

¿El Asia del 2014 es como la Europa de 1914? Sí, ante todo, por la existencia de países fuertes, con economías grandes, con peso mundial, como China, Japón, Asia, Corea del Norte, Honk Kong, Singapur y Taiwan. Tres guerras vivas, la de Irak, entre facciones islámicas, la de Afganistán y la de Siria. Un continente inflamado. Pujante y avasallador.

En segundo lugar, un continente de disputas religiosas, políticas, territoriales, rivalidades históricas profundas, insalvables y culturas políticas nacionalistas. El conflicto árabe israelí que lleva 65 años. El poder creciente de Irán que prefigura un reacomodo de fuerzas. La participación definitiva de Paquistán en la guerra de Afganistán  e Irak. La misma combinación letal que en 1914. “En 1914 los flujos de comercio e inversión entre los europeos eran superiores en términos relativos a los de 2000, es decir, la Europa de 1914 estaba más integrada económicamente que la de 2000 y, aun así, fue a la guerra. Y respecto a la democracia, la evidencia empírica nos ofrece una conclusión tranquilizadora y a la vez perturbadora: que las democracias raramente van a la guerra entre ellas, pero son igual de proclives a ir a la guerra contra dictaduras como las dictaduras entre ellas”. Asia, que en 1914 representaba poco menos del 25% del PIB mundial, suma hoy el 60%.

Tan lamentable informe, a Dios no le dará ninguna seguridad, de hecho al saberlo todo, sabrá como el que más, que a cien años de la primera guerra, todavía está esparcido sobre el mundo el aroma de la bestia que nos empuja al suicidio colectivo.

Feliz año nuevo.

La foto en el balcón del Palacio Líevano

La foto en el balcón del Palacio Líevano

El caso Petro en Colombia, es más que la destitución de un alcalde de Bogotá, es una confrontación auténtica entre dos modelos de país y de gobierno. No creo que valga la pena seguir insistiendo, como lo han hecho todos los editorialistas, en que el alcalde se equivocó en las cuentas. Reafirmemos el hecho de que en lo que sí no se equivocó fue en proponer el cambio de modelo de basuras para la capital. Políticamente pesa más lo último, aunque lo primero tenga consecuencias administrativas funestas. Por un lado, la concentración de poder en manos de un Inquisidor, y de otra, la ruina de la carrera política de Petro.

La confrontación entre la derecha uribista agresiva y terminante, y el modelo de izquierda que encarna Petro es la misma confrontación que se ha dado en Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Venezuela. A nadie le debe pasar por alto que en los planes políticos de Petro está llegar a la presidencia. Una confrontación que en Colombia se ha dado en baja escala, sin potenciales efectivos  de poder por parte de la izquierda, contaminada de la agreste tradición de los corpúsculos, sin experiencia gobernando, y con el antecedente del affaire de los Moreno, que gobernaron a Bogotá a nombre del Polo Democrático. Nadie debería votar por el Polo Democrático en una elección para Alcalde. El Polo merece la sanción política, por haber sido alcahueta de dos depredadores, que planearon el desmantelamiento financiero de Bogotá. Así como el abuelo quiso robarse el  país, ellos quisieron robarse la capital. Tan bien que les estaba yendo.

 El modelo de país, el modelo democrático y el proyecto de paz, es lo que está en juego. Un ensayo – el de ahora - más confrontacional, más ideológico, si se quiere. El estado social de derecho y el estado de la seguridad democrática, para ser claros. La punta de lanza de la ofensiva uribista es el procurador Ordoñez, que con armas administrativas, pretende sacar del camino a Petro, quien no dudó un instante en decir, que el Procurador le había dado “un golpe de estado”. De esa magnitud es la interpretación que hace  Petro de la estocada. Y en eso, tampoco se equivoca.

Me parece que frente al caso Petro todos los sectores de la política están obligados a decir algo, a plantearse en el contexto de una confrontación entre dos modelos de país y ciudad. Además porque el caso Petro, está empujando todas las fichas del mapa electoral del 2014. Al debate presidencial del 2014 se le suma ahora el debate por Bogotá. Ahí en la cerca están posados, esperando,  Enrique Peñalosa, Antanas Mockus y Pacho Santos.

La foto ya ha sido tomada. Petro en el balcón sur del palacio Líevano, sobre la Plaza de Bolívar, acompañado por el dirigente de la guardia indígena, con su bastón, por el dirigente campesino, con su ruana, y por la candidata presidencial de la Unión Patriótica, Doña Aida Abello, que regresó del exilio, para continuar ofreciendo resistencia civil, a una arremetida, que a la derecha, utilizando a los paramilitares, le permitió extinguir a toda una organización política, lo cual la obligó a dejar el país durante 17 años.

Como la foto de Klement Gottwald, con el gorro de piel, que Clementis le había cedido, una tarde de febrero de 1948, en el balcón de un palacio barroco en Praga, que da a la Plaza  de la Ciudad Vieja. El momento crucial de la historia de Bohemia.    

Los tres días de basura que cambiaron la historia

Los tres días de basura que cambiaron la historia

El asunto políticamente interesante es que detrás del acto administrativo por el cual el Procurador destituye al Alcalde Petro, hay un acto político. La sanción disciplinaria, por sí misma, responde legalmente a un papayaso ingenuo del alcalde. Pensó que podía eliminar el cartel del aseo, y propuso un cambio de modelo en la administración de basuras. Que los servicios que prestaban operadores privados los prestara el municipio, una forma de devolver el negocio a las arcas del estado local. Los contratistas tenían la fórmula para hacer caer al Alcalde, lo pusieron contra la pared. No le aceptaron una prórroga para recoger las basuras. El alcalde no alcanzó a tener su dispositivo  para hacer el reemplazo con su propia flota de camiones. Y quedó en manos de los que había llamado mafiosos. Su modelo, sin planeación, no fue más que una idea sin administración. Debió acudir a ellos, dándoles una tajada del 35%. Los tres días de basura le dieron al Procurador, para incoar su alegato. Y justo un año después anuncia la destitución del cargo de alcalde, por quince años. La muerte política de quien quiso cambiar el modelo de la basura en Bogotá.

El problema con los políticos es que a veces son muy alegres con sus ideas. Confían demasiado en su talento, no reducen los niveles de riesgo y las dejan para que la burocracia y los políticos las conviertan en proyectos, es decir, en negocios. Petro no se equivocó en la decisión política de cambiar el modelo de recolección de basuras en el Distrito. Se equivocó haciendo las cuentas. Nunca había gobernado, subestimó la capacidad del enemigo,  y actuó demasiado prevalido de su talento político. Acertó en la estrategia, y acertó porque  es lo que más le conviene a Bogotá, pero equivocó la táctica.

Pero qué es lo que está detrás: una arremetida de frente del uribismo contra el proyecto de izquierda en Bogotá. Primero, no se van a dejar quitar el negocio. Los hijos de Uribe están en él. Segundo, la arremetida contra Petro, representa para todos ellos (Uribe, Pacho Santos, Fernando Londoño, Ordoñez, Victoria) la arremetida contra lo que llaman el proyecto castro-chavista en Colombia. Y tercero, porque como lo advirtió el próximo Embajador de USA en Colombia, el Señor Withtaker, el mensaje de la destitución, es perfectamente interpretable como una reducción de los espacios de participación política en Colombia, lo cual equivale a una pésima señal para el futuro de las conversaciones en La Habana.

“O me lleva él o me lo llevo yo, para que se acabe La Habana” dice hoy en El Espectador Ordoñez mientras toca el acordeón, en caricatura de Osuna.

Petro ha hecho lo único que tenía que hacer. Por una parte, dar la pelea legal, en desigualdad de condiciones. Él sabía lo que iba a pasar, así que presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que le extendieran una caución a favor de sus derechos. Y de otra, ponerse a hacer política. ¿Y con quién la iba a hacer? Pues con los que no están representados por ninguno de los tragaperras partidistas. Los campesinos, los indios, los sobrevivientes, los excluidos. Desde el balcón del Palacio Líevano, y con el canal capital a su servicio, se lanzó como un caudillo, al que le van a cortar la cabeza, a buscar su espacio para no dejarse aplastar, entre los que él llama los “indignados”.

Envueltas en la elocuencia de un hombre que no sabe reír, salieron exhortaciones pacíficas y democráticas, detrás  de las cuales hay fuego. Ni más ni menos, que un llamado a los indignados para que se preparen a luchar contra el fascismo en Colombia.

Así, la plaza de Bolívar fue convertida en la plaza Tahrir. Se decretó, desde el palacio de gobierno, la llegada de la primavera a Bogotá, en medio de multitudes que venidas de todas partes del país, se han convertido en la concentración política de los últimos años, con cierto aire gaitanista. Petro dejó de gobernar en el corto plazo. Pasó a la ofensiva política, lo único que le va a dar aire para sobrevivir a la arremetida. Y aquí, a diferencia de lo que pasó con las basuras, no se puede equivocar.     

Un país que no lee no ve

Un país que no lee no ve

Se conocieron los resultados de las pruebas Pisa 2012. Los resultados para Colombia no son nuevos. Entre 65 países, cuyos estudiantes fueron evaluados, tenemos el puesto 62. Para un promedio de 496 puntos en la prueba de lectura, tenemos 403.

A la Ministra de Educación le preguntaron cómo interpretaba los resultados de las pruebas, y qué responsabilidad le cabía al sistema educativo en el descalabro. Ella dijo que había varias formas de leer los resultados. Comparte la opinión de que no son buenos, pero añade, que ellos están haciendo las cosas bien. Señora Ministra Campo, por favor, deje de hacer las cosas tan bien, a ver si en dos años subimos al puesto 60.

¿Qué es lo que estamos haciendo bien? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Qué no estamos haciendo? Cuando tengamos unas respuestas límpidas, sin ánimo de propaganda, que nos revelen tal cual somos, tal vez, como los chinos, tendríamos una luz al futuro. Los chinos son los primeros leyendo, son la segunda economía del mundo, son productores de ciencia y tecnología, tienen los mejores violinistas del mundo y ante todo saben controlar muy bien a 1.600.000.000 de chinos. Qué hace que estaban en el medioevo de la revolución cultural.

Un país que lee aprende y no se deja excluir. Y la exclusión al derecho a la lectura, que inspiró a las castas en su labor educadora, ideológica y evangelizadora, ya no va más. No es posible en la era Internet. Lo que estamos viviendo es una auto exclusión de mayorías alfabetizadas que no leen. Una denegación de hecho al derecho a leer.

No estamos enseñando a leer bien. Tal vez discrepemos con la Ministra, cosa que me alegra. No podemos enseñar a leer bien porque no leemos. Un país que no lee no se enseña a leer a sí mismo. Muchos de los aprendizajes hoy se hacen por vía lectora, no de otra forma funcionarían los sistemas de educación virtual.

Aprender a aprender requiere una sola cosa: leer. Y si no lo estamos haciendo bien, como lo demuestran los resultados, es porque no podemos estimular la lectura con la lectura. No somos un país que se lee a sí mismo, somos un país con una lectura del mundo muy cerrada. Y no leemos, porque no nos enseñaron a leer. El Ministerio de Educación  durante muchos años se conformó con alfabetizar, y mal que bien terminaron el siglo XX con una tasa del 91% de alfabetismo. Pero, lo que la Ministra no ha entendido, y creo que buena parte de su equipo tampoco, es que entre ser alfabetizado y ser lector, hay la misma distancia que entre un redactor de oficio y un artista de la palabra.

Señora Ministra. En una cosa estamos de acuerdo. El nudo del problema está en quienes deben enseñar a leer. Es bastante claro, desde hace más de una década, que a los maestros hay que enseñarles a leer para que puedan enseñarles a los muchachos. Los maestros no lectores son los peores asociados del aprendizaje y del gusto por la lectura. No es que no lo estén haciendo bien, es que no saben cómo hacerlo. Los resultados ridículos que los estudiantes evaluados por Pisa obtuvieron, no son otra cosa que la otra cara de la moneda, la de los responsables educativos de que los estudiantes estén en el puesto 62.

El eslabón perdido del proceso 8000

El eslabón perdido del proceso 8000

Las memorias olvidadas, el libro de Andrés Pastrana, salido la semana pasada, se publica, tan a tiempo, como a tiempo se dieron a conocer los narco-casetes, después de la primera vuelta de 1994. Ahora aparece el libro, justo cuando se inicia una campaña presidencial. Y el partido liberal, con el Don Gaviria, a la sombra, como un perro que late echado, y su infante alfabético, que en una convención amarrada, consiguen que el Doctor Sarpa, el escudero bizarro del 8000, encabece la lista a Senado, dejando por fuera, a quien le entregara en el cementerio, las banderas del galanismo a Gaviria.

Pastrana en su libro, respecto al 8000, dice tres cosas que a mi juicio van a re-agitar el proceso, que jamás se cerró. Porque el 8000 tiene un agujero negro, un proceso conexo, el de la muerte de Álvaro Gómez. Nos cuenta – Pastrana – quién fue el que le entregó los narco-casetes: un yuppi que le reportaba directamente al General Serrano, entrenado por la DEA y la CIA en inteligencia, que le pidió a Pastrana una cita para entregarle la información, al parecer saltándose todo conducto regular. Fue él, Carlos Barragán, el mismo que capturó a Gilberto Rodríguez, el 9 de julio del 95. Cuenta también, que tiene una carta firmada por Gilberto y Miguel Rodríguez, en la que le revelan que Honesto Samper, siempre estuvo al tanto de toda la negociación. Y suelta una perla más: Gaviria es el eslabón perdido del 8000.

En cuanto a lo primero, hay algo muy extraño. Los mismos narco-casetes que le dañaron el caminado a Samper, y que le fueron entregados a Pastrana, a la manera de un servicio muy especial (¿qué razones habría tenido Barragán para entregarlos?), dice Gaviria, en respuesta calenturienta y salida de quicio, lo incriminan a él, por la misma razón que incriminan a Samper: haber recibido recursos del cartel de Cali. No se entiende cómo Pastrana pudo haber sido tan poco inteligente como para entregar una prueba contra él mismo, que de hecho el país no conoció. A no ser que hubiera editado y limpiado los casetes antes de hacérselos llegar al gobierno Gaviria. ¿Pero si iban editados, entonces  cómo supo Gaviria que las conversaciones telefónicas contenidas en la grabación inculpaban a Pastrana?

Respecto a la carta que le hicieron llegar los Rodríguez, nadie puede explicar que Pastrana la haya tenido guardada trece años. Si era la prueba reina, dice Gaviria. No puede ser que la estuviera reservando para poder contar algo nuevo del 8000 en sus memorias. Porque de otro lado, no sería más que un acto de encubrimiento, cuyas secretas finalidades harían infinitamente más pantanoso el proceso 8000.

Tras terminar su gobierno, Gaviria hizo las maletas para marcharse a Washington, donde estuvo diez años de Secretario General de la OEA. Sin embargo, toda la ausencia, y el retiro de la política nacional, no fue más que una pausa larga para regresar a hacerse cargo del Partido Liberal, el mismo de Samper y Sarpa, que ahora dirige por interpuesta persona. No será la primera vez que se sugieran posibles motivos, que hubiera podido tener Gaviria en la muerte de Galán. ¿Un eslabón perdido entre la muerte de Galán y el gobierno cooptado por la mafia, de Samper? Si Pastrana tuviera pruebas, antes de haberlas publicado en sus memorias, debería haberlas hecho llegar a la justicia, pero han pasado más de veinte años desde que Juan Manuel Galán, todavía siendo un niño, le entregó a Gaviria las banderas de su padre, asesinado por Pablo Escobar, tras el cual se movía otro histórico miembro del partido liberal, Alberto Santofimio.

Al final, como todos mienten, probablemente los ciudadanos tengamos que seguir moviéndonos en un mar de versiones fraudulentas y desorientadoras. Una especie de complot contra la verdad, que por desgracia, al país joven quizás ya no le interese.           

¡Deja quieta a mi puta!

¡Deja quieta a mi puta!

Un viejo chiste refiere la manera como se logra que los distintos ciudadanos europeos suban a los botes en caso de emergencia del barco en que viajan. A los alemanes simplemente se les ordena. A los ingleses se les dice que es una antigua tradición naval. A los belgas se les cuenta que hay cerveza en los botes. A los españoles se les advierte que está prohibido subir a los botes. Y a los franceses se les dice que todas las mujeres ya han subido.   

Lo peor del espíritu francés es el fariseísmo, como lo señaló Marx, y como Sartre y Camus lo sintieron en carne propia un siglo después, la moralidad oportunista de sus políticos, una concepción paranoica de las costumbres, la de unos reformadores que echaron para atrás las conquistas de su propia revolución, cuando se dieron cuenta que la libertad afectaba los negocios.  

La Asamblea Nacional Francesa acaba de aprobar por consenso una proposición de resolución que penaliza a los clientes de las prostitutas, no habla de prostitutos, con hasta dos meses de prisión y 3750 euros de multa.

Uno de los símbolos de Francia, junto con su revolución, su torre Eiffel, sus quesos, es la puta francesa. Tocar la prostitución en Francia es como tocar los toros en España, o el futbol en Inglaterra. Una estupidez farisea, como la que podría ser penalizar el consumo de marihuana en países como USA, México y Colombia.

 La lucha contra el proxenetismo no es una lucha contra la prostitución, de la misma manera que la lucha contra el narcotráfico no es una lucha contra el consumidor individual. Aclaro que no estoy a favor ni del proxenetismo ni del narcotráfico. La prostitución, más que los toros, más que el consumo de marihuana, responde a una necesidad pública. El derecho  a un polvo.

 Durante toda la vida, para los francés el cuerpo de algunas mujeres, independientemente de los motivos y su necesidad, ha sido considerado mercancía, igual que en todos los países del mundo. Esa especie de sensibilidad sentimental hacia el oficio ha llegado incluso a la mistificación de la prostituta, convertida en personaje de la literatura, del cine, en la pintura, un ícono de las libertades individuales, que toca el derecho a vender el cuerpo. El derecho a utilizar el cuerpo como medio de trabajo.  Sin embargo, la cruzada sanitaria de los legisladores, que seguramente han tenido o tienen tratos con prostitutas,  no propone prohibir la prostitución, que es lo que deberían hacer si no fueran filisteos, propone judicializar al consumidor, con lo cual le están diciendo a las prostitutas, lo que deberían decirle a los narcotraficantes, si no fueran tan filisteos, vamos a quebrar su negocio, intimidando a los clientes, desestimulando el consumo.

 La cruzada se ampara, a la manera de los filisteos, en la necesidad de contrarrestar el proxenetismo y la violación. Como si la prostitución como tal no fuera un filtro natural que de hecho tiende a reducir el número de violaciones. Y que responde a una necesidad natural que no se limita a los hombres solos, deprivados de afecto. "No son hombres que viven en la miseria afectiva, dos tercios de los mismos viven o vivieron en pareja y más de la mitad son padres de familia".¿Cómo saben todo eso los legisladores?

¿Cómo van a controlar los cientos de miles de transacciones diarias que se hacen entre un hombre y una mujer para irse  a la habitación de un hotel? Lo más probable es que la medida apenas sea una muestra del fariseismo legislativo francés, con tan pocas probabilidades de aplicación, que no pasará de ser un saludo a la bandera, como lo ha sido en los países nórdicos. Hagan, más bien, lo que ha hecho Alemania y Holanda, legalizar la profesión, darle estatus, reglamentación, protección y seguridad social.

 ”Deja quieta a mi puta” es el título de una declaración de un artista contra la medida en Francia. Se supo, además, que Charles Aznavour, Catherine Deneuve y Jack Lang, han adherido recientemente a una carta abierta de celebridades francesas, contra la medida. 

¡Deja quieta a mi puta!

El chuzador más grande del mundo

El chuzador más grande del mundo

 Que Obama, sea el Premio Nobel de la paz, y por más señas, el Presidente de USA, no quita que al tiempo sea el primer chuzador del mundo. Lo oye todo, lo escucha, todo lo controla. Una prerrogativa tecnológica que solo comparte con los chinos, que también lo saben todo. El único que ha chuzado al Negro es Julián Assange, que hoy se encuentra prisionero en la Embajada del Ecuador en Londres.

¿Con que autoridad USA podría juzgar a Assange y a Snowden, si el Presidente de los Estados Unidos, espía a sus enemigos y a sus amigos? ¿Qué otra cosa que un linchamiento podrían espera de caer en manos norteamericanas? Como una caterva de homosexuales homófobos que linchan a un travesti.

¿Juego sucio o avance tecnológico? Los Estados Unidos tienen una plataforma activa para capturar todas las comunicaciones del mundo, en un cierto espectro, lo cual quiere decir que un correo que usted escriba, una llamada telefónica, un chat, una  video conferencia, una publicación en una web o un blog, pasan por el control del sistema de comunicaciones de la ANS (Agencia de seguridad nacional). Un agencia que se fortaleció después del 11-S, con la justificación de que las amenazas contra los Estados Unidos, ameritan un sistema de intervención global. Assange ha confirmado que el 95% de las comunicaciones de América Latina pasa por USA.

La fantasía de Orwell en 1984 se ha cumplido. La realidad ha hecho palidecer la ficción. Nada escapa del gran ojo, del big brother, que apenas si encuentra contendor para matonear libremente en cualquier otro barrio, en los matones chinos que tienen la tecnología para espiar a Obama, para intervenir en el sistema del Pentágono.

Nada en el futuro va evitar que las comunicaciones en el mundo sigan siendo confidenciales, estamos ad portas de lo que se ha vaticinado como la guerra informática. La próxima guerra mundial se hará entre computadores. Bastaría un golpe contundente a los grandes aeropuertos del mundo para sembrar el terror y el desconcierto en un día.

 

El dinero y la nota

El dinero y la nota

 El sistema educativo tiene cinco perversidades naturales: niños para la escuela en vez de escuela para niños, el sinsentido, la lectura obligatoria, los maestros militares y las notas. Se podría hacer una enciclopedia temática con los cientos de miles de casos que las ilustran.

Hoy solo quiero hablar de las notas. La nota en el sistema escolar, es como el dinero en la sociedad. Un bien de cambio, una moneda, falsa como todas, que alcanza o no a comprar aprobaciones, igual a como la iglesia católica vendía o no indulgencias plenarias.

Que haya notas - pesos – que no alcanzan a comprar, es el origen, tanto en la historia de las notas como del dinero, del mercado negro. El soborno, la amenaza, el chantaje, a quienes dispensan las notas. O al revés, los dispensadores aprovechándose de su condición para conseguir favores. Las notas, son el mecanismo secreto y poderoso, de los resultados de la evaluación docente.

El mercado de notas está por encima de la curiosidad y el aprendizaje, como lo está el dinero, por encima de la honestidad y los principios. Lo que convierte a muchos estudiantes en negociadores profesionales de notas, lobistas de la promoción. Algo opuesto a ese imaginario del estudiante como alguien que va a aprender, a levantar sus propias competencias para apropiar conocimiento. La caricatura versus la idealización.  

La nota es un pasaporte de ascenso - igual que el dinero – que asegura la movilidad en el sistema, es un diferenciador nato entre quienes tienen poca y mucha nota, lo que precipita, los movimientos escolares y sociales de poder. Un grupo escolar en el que la mayoría vaya con bajas notas, tensionará las fuerzas – como se tensionan contra los gobiernos – en una comprensible lucha de poderes, que nada tiene que ver con la enseñanza y el aprendizaje. En la educación privada, un grupo de estudiantes, o de padres, está en condiciones de sacar al maestro. Conocí a una maestra de un colegio de élite, a la que se le canceló el contrato de trabajo porque las madres de los chicos de un grado séptimo, se quejaron de que les había puesto a leer el Decamerón de Boccaccio. Tal como un sindicato saca a un gerente, por haber puesto obligatoria la requisa a la salida de la planta.

La paradoja abstracta de la nota es que no mide nada que sea indispensable de medir. Resultados dirán las oficinas pedagógicas de las instituciones privadas y públicas. Pero resultados que no revelan, no pueden revelar, el estado   del aprendizaje, que es lo indispensable.

Muchas instituciones educativas que conozco no saben evaluar, carecen de un buen modelo evaluativo, de criterios y prácticas, pero eso sí, tienen un sistema de notas perfecto, como que cada vez que se producen el sistema las remite automáticamente al correo del estudiante. Como se remiten mensajes del operador telefónico al celular de sus abonados, o los extractos bancarios a los cuentahabientes.   

Memorizar para el examen, hacer fraude, mero sentido común, casualidad, suerte, o caerle muy bien al profesor, son prácticas que se le abonan a la nota, como medidor de resultados. Un problema institucional de imaginación, es lo que ha hecho que el sistema educativo no haya podido abolir la nota, falta de voluntad pedagógica desde luego,  para reemplazarla por una certificación de competencia comprobada. La competencia se tiene o no se tiene.

No sería necesario evaluar a los docentes directamente, con lo que nos ahorraríamos tantos dolores de cabeza (las huelgas más prolongadas de profesores en Inglaterra han sido por el modelo de evaluación docente), bastaría evaluar bien a los estudiantes para saber si el profesor enseñó lo que tenía que enseñar o no.  

Podría ser que no estuviéramos “midiendo” lo que habría que medir, si es que el aprendizaje es susceptible de medirse con una elemental escala de uno a cinco, de cero a cien, o de la A a la Z. Es el mismo problema que se le presentó a la economía, al tratar de medir el valor incorporado a un producto por el trabajo, en términos de una elemental escala de centavos y pesos. 

El yoga español

El yoga español

La crisis española tocó fondo profundo, pasó lo peor. Políticos - ellos que viven a costa de todos - y algunos medios, han dicho que están a favor de que se reduzca legalmente la siesta, o se la deje de doce minutos y medio, como si los españoles fueran unos malditos japoneses. Ya Zapatero, ese desalmado, desde el 2005 se había ido contra la siesta. Natural, el amargado, desde que se volvió presidente no pudo volver a hacerla. La siesta está en el ADN español, como los toros, el futbol, las tapas y el flamenco.

Los ingleses y alemanes, que envidian a los españoles, dicen que la siesta nacional no contribuye a la productividad española. Curioso argumento el de los expertos en trabajo. A mí me parece que es todo lo contrario, por ejemplo, los japoneses la ordenan en las plantas de producción. Aunque en una colchoneta, en medio de 1896 japoneses haciendo la siesta de doce minutos y medio, ya no sea una siesta, quizás una caricatura.

El promedio de la jornada laboral semanal de la Unión Europea es 40.4 horas, la de España 40.2, por encima de los holandeses, que no hacen siesta y trabajan 39 horas. La productividad es exitosa si en vez de reducir la siesta reduce la jornada laboral. La idea, un poco estúpida, de que trabajando más, se es más productivo, es como la de que escribiendo largo se es mejor escritor. De ser así, se habría perdido todo el sentido del desarrollo tecnológico. No puede ser que con todo el avance, apenas estemos trabajando un poco menos de lo que lo hacíamos en 1900. ¿Cuál es el avance? ¿Qué sentido tendría la robótica?

Quienes van contra la siesta tienen una idea de productividad que bien envidiaría Homero Simpson. Si España se hace una siesta de dos a cinco, esas tres horas se ponen al final de la jornada y no ha pasado nada, que es lo que en efecto se hace. Un pueblo bien dormido, reposado, trabaja mejor, que los pueblos insomnes y disciplinados.

Un pueblo que hace una pausa en la tarde para entregarse al sueño, es en el fondo una sociedad más libre, que aquella donde el descanso es improductivo, o el sueño va contra el trabajo. Ahora, que quien no quiera hacer la siesta, y prefiera ser más productivo, pues allá él, pero que deje quieta el privilegio productivo de una larga siesta, que nos retorna al seno, que nos da para levantarnos reconciliados con el mundo.

Siempre después de una buena siesta la tarde luce mejor.   

La candidatura del Contador

La candidatura del Contador

Si el proyecto uribista es como la convención en la que se acaba de elegir el candidato oficial del Centro Democrático, no es tan grave la amenaza que representa el asalto electoral al poder legislativo, tras el cual va Uribe. Fue algo menos que un circo de payasos serios, emblemas odiosos de una cruzada que ya pretendió refundar la nación; tan tramposos, falaces, dobles, espesos y oblicuos entre ellos mismos como lo fueron con el país, cuando como pandilla despacharon desde la Casa de Nari.

La parodia de la convención tiene un cierto aire de protocolo fascista: 1391 delegados amarrados, fletados, fueron a servir de jurados de un examen público a los candidatos nombrados a dedo - puro dedo uribista, señalador y peligroso - sobre los cinco puntos del catecismo de Monseñor Uribe. Cada delegado tuvo que votar cinco veces,  6955 votaciones, para hacer la representación exagerada de una elección democrática.

El candidato de Monseñor era Alfredo Ramos, el más bandido, pero las autoridades se lo capturaron antes de la convención. De los tres sobrantes, Carlos Holmes es apenas el portero del centro democrático. Pachito Santos, la mascota bufa del uribismo, fue el segundo de a bordo y según su propia declaración, “lleva a Uribe en su corazón”. Era por encuestas el preferido de la opinión pública. Y en tercer lugar queda ese santurrón con cara de siciliano cuya única gracia es la de un cervilismo nobilísimo para con el Don, encargado en su última administración, de la caja mayor del régimen, el Ministerio de Hacienda. Como quien dice, el Contador.

El Contador se llevó cerca del 60% de los votos. Detrás de él, como figuras de Giacometi, están los SS (seguros servidores) del Centro Democrático: Valencia Cosio, Fernando Londoño y María del Rosario Guerra. Entre los tres trampearon a Pachito, le cambiaron las reglas del juego, le prefabricaron una convención y le manipularon las urnas. El hijo de Pachito, el día de la convención, declaró que si era necesario dormir a boca de urna, lo haría para cuidar los votos de su padre.  

Si así tratan a los amigos...

Los convencionistas de Santos abuchearon a Monseñor. El Gerente, Fabio Echeverry, dijo al final que se reservaba los resultados, habló de un vago porcentaje. Por fin la Señora Guerra, regresó a la tribuna, después de conferenciar con los representantes de los candidatos, para decir que ya se habían puesto de acuerdo sobre el resultado. Entonces anunció el triunfo del Contador.

En un acto de desprendimiento (muchos de los convencionistas se estaban desprendiendo), Monseñor sacó del carriel un fajo de billetes que le dio a Carlos Holmes para que fuera a la tienda y trajera canastas de Colombiana y tres mil mantecadas, para quitarles el hambre que les había despertado el espectáculo democrático del uribismo a los convencionistas.

 

Todo un Barón

Todo un Barón

Un retrato del alma política nacional, o tal vez una caricatura real de los políticos, una parodia viva, todas las condecoraciones, todas las fotos con los mandatarios, las manos en todos los negocios, arreglos por debajo de todas las mesas, lealtades criminales.  

Un guajiro, Francisco Gómez Cerchar, de 55 años,  que se desempeñó hasta la semana pasada como Gobernador de la Guajira, en 1999 obtuvo un  reconocimiento – uno más entre los veinte que se le han conferido -  del Grupo de Caballería Mecanizada 2 Juan José Rondón, el mismo año en que los paramilitares ingresaron a la Guajira, ayudados por su familiar, Jorge Gnecco Cerchar, el patriarca de la familia, a quien hoy señala Salvador Mancusso. Fue condecorado en 1997 por la Cámara, que le concedió la Orden de la Democracia Simón Bolívar, como mejor alcalde del país, cuando lo era del municipio de Barrancas. El mismo año en el que asesinaron al concejal, Luis López Peralta, asesinato por el que hoy es requerido. La Universidad de la Guajira le concedió un título honoris causa en el 2011. En 1993 había estado detenido por porte ilegal de armas y posesión de cocaína. A su mujer – Vivina Bacci – la puso con sus votos en la Asamblea y el Congreso. Ella, a su vez, es la  prima de “Marquitos”, Marcos Figueroa, el capo de capos de la Guajira. Fue amigo de Santander López Sierra – el hombre Marlboro –. Está acusado de concierto para delinquir, paramilitarismo y varios homicidios. En la Gobernación de la Guajira estuvo a nombre de Cambio Radical. Se tomó muchas fotos, dándose las mano con su jefe Germán Vargas y con el Presidente Santos.

Por la detallada investigación que Claudia López y Jorge Guillén han hecho del caso de Kiko Gómez, hoy se encuentran en el exilio. López ha responsabilizado de su precipitada salida del país, al guajiro Gómez. Todo un Barón.

 

 

La paz del Gobierno y la paz de las Farc

La paz del Gobierno y la paz de las Farc

El gobierno Santos en el proceso de paz que cursa en La Habana, desde siempre ha sido víctima de la agenda. No alcanzó - por causa de la agenda -  a tomarse la foto para usarla como su talismán electoral. Haber logrado la paz – el acuerdo para la terminación del conflicto – habría sido el pasaporte directo al segundo periodo.

Santos quiere más la reelección que la paz. Y las Farc quieren la continuidad del negocio y una impunidad pactada, más que la paz. Lo dicho: un par de tramposos queriendo ser honrados.

Una agenda honrada - posible –, habría puesto en primer lugar la cesación de hostilidades, teniendo en cuenta que se negocia en medio del conflicto. Pero eso no le importa a ninguna de las partes, pueden gastarse cinco meses discutiendo el modelo agrario de propiedad, algo que jamás resolverán. En segundo lugar, el reintegro de las Farc a la sociedad civil, las condiciones para hacer política. En tercer lugar las cuentas pendientes con la justicia, para terminar acordando sobre el negocio.

Ambas partes están negociando una paz acomodaticia, una paz para ellos, una pacificación de comerciantes y bandidos.   Ambos saben que lo que se le va a vender al país es una paz viciada, nada distinto habrá de salir de todo el contubernio,  una cesación de hostilidades, no más bala, sin entrega de armas. El negocio no está en discusión, lo que está en discusión es la declaración. En cambio de proponerle al mundo, en una declaratoria conjunta, la legalización multilateral de las drogas, van a sacar un comunicado en el que dirán que se comprometen a luchar contra el tráfico de drogas en territorio colombiano.

Santos con la ayuda del Fiscal General les ha preparado a las Farc, como Uribe les diseñó a los paramilitares, un modelo transicional,  que significa estar dispuestos a cubrir el costo efectivo de la paz con el cheque de la impunidad. Hay también un marco jurídico para la paz, que autoriza el ingreso de las Farc al juego civil de la vida política.

Ahora que ha hecho agua la agenda, se ha puesto en discusión, si seguir o no seguir. Ayer Santos dijo que prefería sacrificar la reelección con tal de sacar la paz adelante. Como no la va a sacar, no será necesario que la sacrifique. Irá por un segundo mandato para continuar con la negociación. Pero en el lapso de hibernación de la agenda puede ocurrir que los términos se modifiquen.

Con lo que se levantan de la mesa, comenzarán a jugar fuera de ella, porque mientras todo no esté acordado no hay nada acordado.

A Santos una baja de popularidad y una opinión pública que cada vez descree más del proceso de paz, con una agitación social cíclica que deja al régimen sin aire, improvisando bomberos ministeriales, no le ayudan. Si suspende las conversaciones cuando vuelva a sentarse el año entrante, una vez reelegido, y más débil, los términos de la negociación habrán variado. Una cesación de negociaciones no le servirían a Santos, más que como anticipo de un rompimiento definitivo, si lo que le dicen sus generales, es que es mejor bandera reeleccionista la cesación que la continuidad. Y hacia adelante, posiblemente un cambio de énfasis, la continuidad del conflicto sin negociación. No en otro sentido, veo la declaración personal de Rafael Pardo, en el sentido de que si él fuera el Presidente, cesaría las conversaciones.

Las Farc no se llevan nada todavía. Pero no se han desgastado, han tenido toda la vitrina, se han mostrado moderadas y políticos, sin dejar de golpear en lo militar. No han recibido mayor castigo. Salvo el de las palabras siempre indignadas del Ministro de Defensa uribista, que desde adentro del gobierno juega a ganar lo que se ha perdido en La Habana.

 

 

 

 

 

La profecía

La profecía

La profecía apocalíptica de Marx predice que el capitalismo colapsa en el límite de expansión de los mercados. Y cuando eso pase, la tasa general de ganancia se desploma. El mercado tiene un límite, más allá del cual se devuelve contra sí mismo, por eso el capitalismo no es eterno.  

El mercado, no como un sistema de intercambio global de productos y servicios, sino como el modo en que se intercambian en el capitalismo: concentrando riqueza en algunos países y sumiendo a otros en la miseria. Y ni siquiera haciendo que los pobres de los países ricos, vivan bien.

El proyecto comunista colapsó - para tranquilidad de los buenos burgueses, que siempre pensaron que la crisis provenía de factores externos - lo cual no evita llegar a una inquietante y vieja conclusión, que la crisis definitiva del capitalismo se origina en sí mismo.  

 Estados Unidos no se encuentra al borde de otra crisis, es la misma, alimentada por la incapacidad de la  Casa Blanca y la estulticia del Congreso; entra en una fase más aguda, la del desacuerdo entre poderes sobre presupuesto. El fin de semana entrará en vigor el drástico recorte del gasto público, que va a impactar de frente en el empleo, el nervio crucial del mercado. Lo que significa desaceleración del país locomotora del mercado global. Un recorte de 85.000 millones. La mitad afectará al presupuesto militar, la otra, se repartirá entre el resto de los departamentos.

All drama del 2013 se lo llamó crack, el de hoy se lo llama secuestro. Barack Obama en un astillero de Virginia dijo: “los efectos son todavía peores que el nombre”.

La Casa Blanca ha descrito así el panorama : los veteranos de guerra dejarán de cobrar sus cheques, habrá largas colas y retrasos en los aeropuertos por reducción de horas de trabajo de controladores y personal de seguridad, miles de familias se quedarán sin ayuda escolar o sin atención sanitaria, se retrasarán las gestiones de todos los ministerios, 800.000 empleados civiles del Pentágono tendrán que tomarse días de descanso sin cobrar, 10.000 maestros serán temporalmente enviados a casa. La Oficina de Control del Presupuesto del Congreso ha calculado que, si el secuestro se produce, la economía norteamericana perderá alrededor de 750.000 puestos de trabajo para el final de año.

“Estos recortes no son inteligentes, no son justos y suponen un daño autoinfligido a nuestra economía que no tendría por qué producirse”, ha dicho Obama a los trabajadores a los que habló en astillero de Virginia.  Leon Panetta, a punto de dejar de ser Secretario de Defensa, advirtió: “El secuestro, esa locura legislativa que fue diseñada para ser tan mala, tan mala, que nadie en su sano juicio permitiría que ocurriera, degradará nuestra capacidad para responder a desafíos internacionales en un momento de creciente inestabilidad en el planeta”. John McCain, influyente republicano en el Senado, ha asegurado que la reducción de presupuesto militar “pondrá en peligro nuestra seguridad y, literalmente, nuestra capacidad de defender a la nación”.

El calentamiento de la crisis económica del país más rico del mundo, por razones de política doméstica, es un oscuro campanazo que hace eco de la profecía.

 

¡¡Es que yo por mi equipo me hago es matar!!

¡¡Es que yo por mi equipo me hago es matar!!

¿A qué creen que iban las gentes común y corrientes, las masas romanas de desfavorecidos, al coliseo romano? A ver morir cristianos. A ver matar gente. Cristianos que eran devorados por leones africanos o atravesados por gladiadores que los remataban con tridentes afilados. Iban por sangre, porque la sangre atrae. Porque la sangre llama.

El circo moderno son los estadios. La mayoría agreste de muchachos urbanos - a los que toda la vida se los llamó hinchas – no los conmueve el fútbol, entre muchas otras cosas que no los conmueve. No van al estadio  por el espectáculo mismo, por los goles, por la maestría deportiva, van porque se han hecho esbirros de un equipo.

El “debate” de babas sobre el problema de los hinchas volvió a desatarse a propósito de la muerte de dos del Nacional, y el padre de uno de Santa Fe, la semana pasada, con los que se elevó a once el número de mártires de los equipos de futbol. ¿Cuántos de ellos murieron en su ley?

El equipo es una moderna representación, competitiva y fuerte, de lo que siempre ha significado el espíritu de secta, de clan, de horda, el círculo, la hermandad. No tiene para los hinchas sentido tener espíritu olímpico. ¿Cómo lo habría de tener después de que la mafia se apoderó de los equipos de  futbol? Lo que tiene sentido es pertenecer a un equipo. No importa que apruebe o desapruebe los desafueros criminales de sus adherentes. Ellos encuentran el motivo de fuerza colectiva que les da pertenecer al equipo, en el motivo de poder enfrentarse a otro, para expresar sentimientos ofensivos que  albergan contra su sociedad, sus maestros, sus instituciones, sus familias. En la confrontación entre clanes se abre un espacio para hacerse sentir, para hacer sentir que al fin hacen algo, aunque sea matar. Sobrecogedora forma de hacerlo, pero lo hacen por su amor al equipo. Un amor visceralmente enfermo que revela la enfermedad social que prodiga toda clase de “relaciones peligrosas”.

¡¡Es que yo por mi equipo me hago es matar!! La expresión es literal. Les enseñamos es que había que hacerse matar por la mamá si la injuriaban, por mi diosito lindo que me hago matar, es lo que decíamos; por el partido liberal, por el trapo rojo me hago matar, por la “Mechita”, por el “el santafecito lindo”. Y antes había sido por la iglesia, primero muerto que pagano.

Aun en el caso absurdo de que la fórmula para evitar la violencia provocada por los esbirros de los equipos de fútbol, fuera eliminar los equipos y por lo tanto el futbol, el problema de la violencia de los hinchas no se desterraría. Los muchachos de una sociedad sin fútbol, ya encontrarían mucho más rápido que lo que la sociedad adulta cree, un referente de grupo que les dejara escapar materialmente sus instintos adversos a la cultura. Los mismos que llevaron al falangismo español a proclamar en la Universidad de Salamanca, la consigna de ¡viva la muerte!