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Alberto Rodríguez

Temas de opinión

La guerra y la paz: dos negocios

La guerra y la paz: dos negocios

Domingo electoral. Declaraciones de cajón. Caras largas. Entusiasmo patriótico. Cifras incuestionables. Y lo más importante, tres semanas más de arreglos políticos, por encima y por debajo de la mesa. Y naturalmente, trabajo para los hackers.

El triunfo de Monseñor Uribe, a través del Contador Zuluaga, fue vaticinado por algunas encuestas. Los nueve millones y medio de votos de Santos en el 2010, eran el capital político de Monseñor. Es algo menos que ridículo, que hoy toda la Unidad Nacional no le haya ganado. Serpa no le ganó a Zuluaga en Santander.

Hoy en la contienda electoral participaban: el candidato de Monseñor Uribe; su candidato del 2010; su candidato a la alcaldía de Bogotá 2012 y su ex Ministra de Defensa. Uribe, como dios, parece estar en todas partes. Todos han tenido que ver con él. Hasta fue novio de Clara López.

Y que no se diga que Santos no hizo todo lo que había que hacer. Repartió hectáreas de mermelada de papaya, con énfasis en la costa, que terminó absteniéndose. Y a las Farc, les aceptó una declaración escrita en la que hacen constar que el negocio se acabó. Pero ni la gestión ni el proyecto de paz le dieron para ganar, como si el país no le creyera, al menos el país votante.

El fenómeno Uribe es un sustrato de toda la política que se hace en el país; o se está con él, o se está contra él. Y sobre esa tensión constante, se configura el perfil de la acción política electoral. Monseñor dice no oponerse a la paz. La condicionarán, los uribistas en el poder, al punto que podrían estrangular el proyecto y poner fin a la mesa en La Habana, para regresar a una costosa confrontación sin fin, la única en el hemisferio.

La guerra es un negocio. La paz también lo es. En el fondo las grandes diferencias políticas, giran en torno al cambio de modelo de negocio. La misma diferencia que enfrentó a los empresarios en USA, los que tenían sus intereses puestos en la guerra de Vietnam, y quienes los tenían en el fin de la guerra.

Lo que se viene es una redistribución de los votos de las fuerzas eliminadas  en la contienda, cuyos resultados se conocieron hora y media después de  cerradas las urnas. Supongamos en un ejercicio perfectamente ideal, en el que el abstencionismo disminuye y el voto en blanco crece y las dos únicas fuerza políticas fueran las de Doña Clara, que se los pone intactos a Santos, y la de Doña Martha Lucía, que se los pone intactos a Zuloaga. La segunda vuelta la ganaría Z. En condiciones reales ¿qué pasará con el millón de Peñalosa? Claudia López dijo hoy, que los Verdes no van a ir a hacer cola detrás de los ñoños y los musas, para que Santos los corteje. Y en el debate en Caracol, Peñalosa dijo que no apoyaban a Santos, que apoyaban un proceso de paz. En términos ideales, ese millón de votos, para dónde va a coger.

El cálculo para el siguiente domingo electoral, aceptando que una cantidad de votos no son endosables, podría indicar una misma tendencia electoral, alrededor de un punto que inevitablemente surca toda la agenda electoral: la guerra o la paz.

El próximo domingo electoral los colombianos vamos a votar por dos males. Parece ser la maldición de la democracia, que marca a todos los hijos, de los hijos, de los hijos, de un país desventurado, “sin remedio” y “sin perdón”.     

El caballo de Troya de Pachito

El caballo de Troya de Pachito

Algo extraño está ocurriendo en el Centro Democrático (CD) a menos de una semana del domingo electoral. Monseñor Uribe dice que en el video del escándalo, no hay nada ilegal. Pachito dice que sí es Zuluaga, pero que está por pendejo. Zuluaga dice que es un doble. Y Jose Obdulio, dice que Sepúlveda, la mano derecha del gurú JJ, es un chiflamicas.  

La campaña por la primera vuelta presidencial en Colombia no terminó en la confrontación de dos programas por una mejor Colombia para todos, hasta para los políticos. Terminó en un asunto de baranda, en la Fiscalía, una investigación criminal, alrededor de unos incidentes de tal gravedad que supondrían la comisión de  los siguientes delitos: interceptaciones ilegales (chuzadas), espionaje, tráfico de información reservada, sabotaje, mercado negro de información en las fuerzas armadas, coacción, falsificación documental (ediciones incriminantes), ataques cibernéticos, y por supuesto, traición a la patria. En tales condiciones llegamos al domingo electoral. Con una Fiscalía, que Monseñor Uribe, señala como un organismo que trabaja para Santos, y en consecuencia, para Petro.

¿Qué ha dicho el uribismo? Z lo negó al comienzo. Ha ido recuperando la memoria, a medida que los medios lo acosan. Hoy ya se acordó que la campaña había contratado a Sepúlveda, con oficina y todo, recordó a Lina Luna (las iniciales de todos los nombres, de todas las mujeres de Supermán son LL), por Hoyos. Y recordó que alguna vez fue a conocer la oficina de Sepúlveda, y que tuvieron una breve reunión, en la que el tema era: la interceptación de comunicaciones de las Farc. Un arma para darle  a los guerrillos, pero al mismo tiempo para golpear a Santos y su proceso de paz.

Han dicho que es un montaje. Es decir que no es lo que vemos. Hay alguien que suplanta a Sepúlveda, y alguien que suplanta a Z - su doble -, que lo que dicen no es lo que dicen, y que el lugar no es el lugar. Un montaje modifica la secuencia original, en audio y video, para decirnos: no es lo que parece. La misma disculpa del adúltero pillado en flagrancia.

Han dicho -la versión ingeniosa es de Pachito- que  al affaire Z es el resultado de una campaña de infiltración de Santos a la campaña del Centro Democrático. De ser así, Santos es el duro. Hay que reconocerlo. Recuerden los antecedentes. Para el CD, como para cualquier ciudadano respetable, el gurú Rendón es una porquería. Ha trabajado en cinco o seis países como asesor de campañas, y en todas ha dejado el vaho tramposo de sus recursos para ganarlas. Todos lo saben, pero todos lo quieren contratar. Hasta Santos. Sepúlveda venía trabajando con el gurú desde mucho antes del incidente, en las campañas en Centroamérica y México, él se ocupa de hacer posibles las ideas del gurú. Así que al gurú se le ocurre venderle un hacker a Z, y Z lo compra, para que haga con él lo que ha hecho con JJ. Imposible que el CD contrate la mano derecha del gurú, el que según ellos mismos fue el intermediario entre la mafia y Santos para hacer llegar aportes a la campaña del 2010, de la cual Uribe era el director espiritual. ¿A quién se le ocurriría contratar a Sepúlveda sabiendo lo que hace y para quién trabaja? Lo cual deja sin sustento alguno la original idea del caballo de Troya, con que tanto nos divirtió Pachito en Blu Radio.

La campaña del CD sería la única que compraría un caballo a sabiendas de que viene lleno de enemigos. Y fuera de eso lo hacen seguir, y hasta lo contratan. No, ellos no son estúpidos, tampoco van a decir, que lo que pasa, es que también les gustan los procedimientos de JJ. ¿Acaso la policía política de Monseñor no le prestó tantos buenos servicios contra sus enemigos?

Lo bueno de todo esto es que Z llega al domingo electoral, en un empate con Santos, pero defendiéndose, negando, mintiendo, contraatacando. Situación difícil en la que la distribución de fuerzas políticas para la segunda vuelta, no lo favorecen contra Santos. Nadie va a querer tomarse la foto con un imputado, cuyo jefe no ha sido capaz de mostrar las pruebas contra Santos.

 

 

 

 

“La educación occidental es un pecado”

“La educación occidental es un pecado”

Boko Harum es un ejército islámico nigeriano de cruzados de la pureza, que tiene contacto directo con el Profeta. Su líder, un iluminado paranoico, llamado Abubakar Shekau, recibió hace algunas semanas un llamado urgente del Profeta. Cómo se comunican, supongo que es algo que hace parte de la reserva del sumario. El mensaje, como el de todos los profetas, fue lacónico y preciso: secuestra 200 niñas, las violas – hay que entregarlas probadas – y luego las vendes. Y Shekau, como Abraham, no tuvo más remedio que hacer lo que su Señor le ordenó.

El finado Saramago, con razón decía, hablando de la orden recibida por Abraham, de su Señor, de sacrificar a su propio hijo, que tal cosa nunca debería haber sucedido. Y que si sucedió, por el placer de probar la fe de un hombre, no fue más que porque le Señor es un hijo de puta. Probablemente Saramago, después de lo que escribió,  no haya ido al cielo de los que creen en el cielo, sino más bien, al mismo infierno donde María Fernanda Cabal, mandó al pobre Gabo. Aun así, la declaración metafórica de Saramago, es una premisa para comprender las bellaquerías que se hacen amparadas en la religión.

Las niñas todavía no han aparecido. Llevan más de dos semanas perdidas en los bosques del noreste nigeriano, en manos de unos interlocutores de la divinidad. ¿Hasta cuándo se seguirá utilizando a dios para refrendar todo el horror de la conducta humana? Una pregunta, que desde el punto de vista de la civilización, nos propone un asunto: la “justificación doctrinaria” de los crímenes - de lesa humanidad, violación de los derechos humanos, secuestro colectivo, acceso carnal y esclavismo - como los que ha cometido la secta nigeriana, en su afán por acabar la cultura occidental. Una causa parecida, a la que pondría en marcha una secta, que se propusiese terminar con la cultura oriental. Algo tan delirante, que no cabe más que en la cabeza de los delirantes que ponen en vilo al mundo todos los días.  

Pero de la misma manera que las sectas utilizan el nombre de dios para justificar crímenes de lesa humanidad, los movimientos políticos de toda laya, utilizan “nobles ideales” para encubrir la violencia indiscriminada: los proyectos fascistas, la violación de derechos humanos, el expansionismo. Miren los proyectos de revolución bolivariana en Venezuela, de federación rusa, de centro democrático en Colombia, de rehabilitación en China.

Estamos hartos de iluminados religiosos y políticos. Estamos hartos, que a nombre de dios y la democracia, se adelanten proyectos contra la dignidad humana y la democracia.

Pelos de la misma perra

Pelos de la misma perra

 Estamos a una semana larga de las elecciones de mayo. Dos fuerzas se disputan la primera vuelta, pero no son los polos opuestos. Monseñor Uribe, acusa al Presidente, de que a su campaña del 2010 entraron dineros del narcotráfico, a través de la gestión del gurú JJ. Olvidó decir que él era el director de esa campaña, en la que se tramitó la delegación del poder a su ex ministro de defensa. Cualquier imputación, de comprobarse la acusación, tendría que afectar por igual a Monseñor y al Presidente. Pero es posible que ambos hayan aprendido la lección del 8000.

Una vez más Peñalosa regresará a casa sin nada debajo del brazo, los verdes están viches. La pelea por el poder es una pelea entre familia. Que Santos haga campaña con la paz, es apenas natural, entre otras cosas, porque terminó importándole más la reelección que la paz. Que Monseñor haga campaña con la “otra paz”, también es natural. Pero la diferencia no los hace distintos.

La campaña es una reyerta entre miembros de una pandilla que se dividió, a causa del botín estatal. Gobernaron juntos, Santos le hizo la U a Monseñor, mandaban en el periodo de los falsos positivos, son cómplices de todos los encabezados penales contra el gobierno de Monseñor. El país asistirá - impotente - a la disputa electoral, el último domingo de mayo, a una reyerta entre iguales.

La historia del hacker Sepúlveda, además de un cuentazo, pone en evidencia la naturaleza común de poder de quienes se disputan la primera vuelta. Sepúlveda es un traficante de información que se mueve hace varios años en el mercado negro. Termina contratado por la campaña de Z. Chuza a los delegados a las conversaciones de paz en La Habana, chuza al Presidente y chuza a algunos militares. Tiene una línea de negocio con miembros activos de las fuerzas armadas, que venden información reservada, a compradores independientes del mercado negro. Si la función declarada de Sepúlveda en la campaña de Z, era la de director de mercadeo digital, su otra línea de negocio, bien que le daba para ponerla al servicio de Z. ¿A quién más podría servirle? Nadie tendría que sorprenderse, si el director de la campaña es Monseñor. ¿Qué haría pensar que los métodos de su policía política, que tan bien le funcionaron, no podrían ser de utilidad en la campaña de Z? De hecho Sepúlveda negocia con algunos militares del gobierno Santos. Santos y Pinzón saben de un mercado de información desde los cuarteles. Y Pinzón nunca se calló, ni siquiera el escándalo de Andrómeda lo despeinó.

Monseñor Uribe lanzó un golpe sucio y fuerte, tan fuerte que lo afecta a él mismo. Sin embargo, corre el riesgo frente a la situación. Es necesario hacer tambalear a Santos, en los últimos asaltos, a cualquier costo. Monseñor estaría intentando asumir ese duro papel de ser el Pastrana de Samper, en la campaña contra Santos. El Fiscal, ante la acusación, obró con un dejo de automatismo, demasiado evidente, quiso poner a Monseñor contra las cuerdas, para que presentara las pruebas. Y en efecto, un día después de la citación, se presento a la oficina del Vice Fiscal, a decirle, que no había ido a declarar ante ellos, sino a recusarlos como autoridad. Sería bastante molesto para Monseñor, a su juicio, tener que entregarle las pruebas reina al fiscal de Santos.

Si las Farc, esta última semana de campaña, hicieran algo para ayudar a Santos, le estarían inyectando oxigeno a la preservación política de la ya acordado. Porque sí hay un acuerdo, antes aun de  haberlo acordado todo. Algo elocuente y posible. Algo así como el reloj de Pastrana a Tirofijo, que tanto lo ayudó en la última semana.    

Todo vale

Todo vale

 Los editorialistas bogotanos nos amenizaron el desayuno del domingo, hablando de la cochinada de campaña presidencial que nos ha tocado en gracia. Vaya una noticia. María Isabel Rueda, dice que lo que más le preocupa, es que no aprendimos la lección del 8000. Cuando al contrario, lo que está sucediendo, es que la aprendieron y la han mejorado. Mauricio Vargas, dice que las “élites le están pavimentando el camino a un Chávez colombiano”. Con lo que se une al coro del coco castro chavista (cccc), que dirige Monseñor Uribe.

Que en la campaña Z haya hackers - éticos por supuesto, como todo lo que hace el Centro Democrático - que trafican información con las fuerzas armadas, chuzan como en los mejores tiempos de Monseñor, interceptan y espían a las comisiones de negociadores en la Habana, por supuesto que es sucio, cochinísimo, apesta. ¿Pero qué esperaban? Se trata de la campaña del elegido por Monseñor, para que lo suceda. En la última en que participó, por una segunda presidencia, él hizo trampa, incurrió en cohecho. Se trata de una pandilla, acostumbrada a torcer todo lo que se pueda torcer. Su lema: todo vale.

Que en la campaña de Santos, se moviera oficialmente un personaje como J.J Rendón, es legal pero huele tan mal. Tan mal como las estrategias que hicieron de Rendón, el mimado estratega de las campañas derechistas en distintos países. Que él haya sido el puente para cubrir favores del Presidente, que hicieron entrar a su primera campaña, dos millones, cien, o mil, no es un problema, ni es nada nuevo; aprendieron la lección del 8000. Si alguna lección dejó el caso Samper, es que se le puede torcer el pescuezo a la ley, y seguir en el poder. Una lección inolvidable. Su lema: todo vale.

Es una campaña entre sucios, no podría ser limpia. Lo particular, es que después de una campaña de bostezos, se hayan tirado lodo infectado, cuando algunas encuestas comenzaron a destacar el repunte de Z. Tanto Monseñor como Santos, tienen en su poder, poderosos ventiladores, que bien pueden usar, el uno contra el otro. Ambos son perros de la misma perra. Son antiguos cómplices, hoy enfrentados. Podría ser que lo que tuvimos que ver la semana pasada, haya sido un “on” rápido y amenazante, que cada uno accionó, antes de la tormenta judicial que se levantaría, si cada uno de ellos, comenzara a utilizar, lo que sabe del otro, como parte de algo que más que una campaña, es una refriega entre antiguos sucios socios. Unos que levantan la bandera de la guerra, y otros que levantan la de la paz.

¿Tendremos que darlo todo por la paz?     

La vejez, el último demonio

La vejez, el último demonio

Sobre los viejos y los niños se han dicho las tonterías más elocuentes, y aunque de buena fe, no menos tontas. Mucho menos se ha hablado del problema con que tienen que lidiar el niño y el viejo, en su relación cotidiana con el adulto, en el que se centra el lugar de referencia, para juzgar, tanto al uno como al otro.

En una mesa redonda a la que me invitaron, en el encuentro nacional de Relata, el moderador inició, cuando fue mi turno, planteando el asunto del tiempo no convencional de los viejos. Lo primero que dije, es que en el supuesto de que el tiempo de los viejos y los niños fuera un tiempo no convencional, con relación al del adulto, sería en el caso de los viejos, porque el reloj ya no marca lo que ha transcurrido, sino lo que falta. Dos días después, le escuché decir a Fernando Vallejo lo mismo, en un conversatorio sobre Casa Blanca.

El problema es el mismo para el niño que para el viejo: falta de reconocimiento. Aunque desde luego, la sociedad moderna, su psicología, ha caído en cuenta que el desarrollo de los niños demanda reconocimiento. Hay que leerles antes de que nazcan, ponerles música, hablarles todo el tiempo, estimularlos con sonidos, colores, formas. Reconocerlos como sujetos acreedores de estimulación permanente. Así se han hecho merecedores del más alto reconocimiento, desde luego no todos los niños, los de la clase media, en particular. Al punto que de la falta de reconocimiento de los niños en el pasado, cuando ni siquiera había un concepto de niñez, se ha pasado a un sobre-reconocimiento que los ha convertido en adictos demandantes de todo lo que se les antoje demandar, el centro incorregible de la vida cotidiana. Es, como si le dijeran al adulto, usted está aquí solo para satisfacerme. Hemos llegado con los niños a una especie perversa de culto desaforado del principio del placer, a nombre del desarrollo.

Por el contrario, de la privilegiada situación de reconocimiento de los niños, los viejos, que no son promesa de futuro, con los que la inversión ya no se hace en desarrollo, la falta progresiva, algunas veces sutil, casi cariñosa, y otras, tajante y sin miramiento,  de reconocimiento, los ha puesto en los niveles más altos de riesgo y exclusión. El hecho básico de la jubilación es un acto indirecto de exclusión. Se lo saca de la “vida útil” del trabajo, para darles un “merecido descaso” y se quedan sin lugar. Lo primero que se les desconoce es la palabra, su anécdota repetida no despierta interés, nadie la escucha, se queda sin interlocutores, los contemporáneos se mueren, o es como si ya lo estuvieran, las familias los llenan de cuidado pero nadie se ocupa de su ego. Su opinión se acepta sin chistar, disparatada o no, igual no determina nada. Y como si algo faltara, a alguien se le ocurre condecorarlos, por la más anodina de las causas, entonces los visten, los peinan y los trepan en un estrado, en donde se les chanta una medalla con discurso y champaña barata, después de lo cual ya no queda sino morirse.

La soledad, la mayor y definitiva asechanza de la vejez, no viene porque sí, viene por la pérdida gradual de reconocimiento. Lo que dice, lo que piensa, lo que hace el viejo, o es una chochera, una excentricidad o una güevonada. Su palabra dejó de ser influyente, su recordación parece una obsesión, su incapacidad para manejar la tecnología le hace perder participación cotidiana. Si no sabe prender el DVD no podrá ver la película; si no sabe usar un celular, no llama; si no sabe usar la tableta, bien que podría picar cebolla encima de ella; si no saben usar el ayudante digital de cocina, no podrán picar la carne. Y si a la consecuencia social de la vejez que es la exclusión, le agregamos las celadas de la biología, tendremos el cuadro completo de la soledad. Un viejo es alguien que se pierde en el silencio de su propia especie.

Ser viejo equivale a no ser sujeto de reconocimiento, aunque todos los cuidados materiales estén a su disposición. Se es viejo cuando se deja de ser para los otros. Dicho de otro modo, ser viejo es aproximarse a la condición de insignificante, en todo el estricto sentido de la palabra.

Todo conduce a pensar que el reconocimiento perdido tenga una oportunidad, si entre los viejos se hacen pactos colectivos contra la soledad y por la vida.

Palabra Mayor: un ensayo de reconocimiento.  

Un derecho dictado por Kafka

Un derecho dictado por Kafka

El derecho, quiero decir los códigos y las leyes, lejos de ofrecer un criterio único, sólido y completamente claro, para la resolución de los contenciosos propios de toda sociedad civil con Estado de derecho, es un hervidero de contradicciones, de paradojas y ambigüedades, que hace que las decisiones en derecho, también puedan ser decisiones en revés.

A Petro la Procuraduría lo echó mal. Todo comienza con la violación de los acuerdos internacionales que se derivan del Pacto de San José, que en su época Carlos Lleras Restrepo defendió, como un sistema de garantías civiles de carácter internacional, que se le reconocen a toda la población de los países signatarios. En Colombia, donde la Procuraduría es un organismo creado por la Constitución del 91, sus fallos son vinculantes. Ordoñez desvinculó del cargo y le cercenó los derechos civiles a la población de Bogotá que votó por Petro, y los de él mismo. Pero eso no bastaba para echarlo. Era necesario que el fallo de la Procuraduría estuviera acompañado por un fallo de la justicia, un tribunal, la única instancia en Colombia que puede destituir a un funcionario de elección popular.

Durante todo el periodo – de diciembre a marzo - la alcaldía y Petro estuvieron en vilo, mientras el Presidente Santos ratificaba con un decreto el fallo de la Procuraduría, y la CIDH se pronunciaba respecto a las medidas de defensa tutelar solicitadas por Petro, ante lo que para él es una violación a los derechos humanos. Santos hizo lo que electoralmente menos le servía en Bogotá, pero que le evitaba echarse encima a toda la derecha, empeñada en decapitar a Petro. Esperó hasta última hora el pronunciamiento de la CIDH, y lo decapitó él mismo. Solo después cuando ya se había acometido la violación, la CIDH hizo conocer las medidas tutelares a favor del Alcalde. En un lapso de tres semanas hubo dos alcaldes en Bogotá, el de Santos y la de Petro. Y menos de 24 horas después de nombrada la alcalde interina, el tribunal de Cundinamarca, en su sección de restitución de tierras, emitió un concepto de favorabilidad, amparado en las consecuencias vinculantes de las medidas cautelares, a una tutela interpuesta para defender los derechos del alcalde. Y en consecuencia Petro es restituido en la Alcaldía.

La Procuraduría y el Presidente fueron derrotados en derecho, por un procedimiento completamente en revés. Todo lo que se ha hecho contra Petro, presuntamente en derecho, son medidas alrevesadas que violan los derechos humanos y dejan ver la intención política de decapitar políticamente al alcalde. Se lo destituye mal, en consecuencia, violando los acuerdos internacionales. La CIDH tarda en emitir medidas cautelares, con lo cual hubiera protegido a Petro antes del fallo presidencial, pero prefirió esperar a que fuera el Presidente el que diera el primer paso, para luego revirar, y dar pie a que la justicia doméstica, a partir de una tutela, obligase a restituir a Petro. Una vez Santos conoció de las medidas cautelares, sabía que por un acción de tutela, se podría cuestionar su decisión. Se anticipó a decir, que si un juez se lo ordenaba, restituía a Petro en su cargo.

Antes de ayer se supo que tanto la Presidencia – a pesar de la declaración de aceptación del fallo de un juez - y la Procuraduría, impugnaron el fallo de tutela que restituyó al Alcalde. (Solo faltaría que las mismas cortes que fallaron a favor la tutela, ahora aceptaran la recusación). La CIDH puso la bomba y ahora en un torneo de instancias judiciales, la justicia doméstica, las cortes, tienen un sus manos la suerte de Petro. Ya no es la Procuraduría, ni la Presidencia, las que deberán decirnos si Petro se va o se queda. No obstante, cualquier sea el fallo, sus derechos siguen siendo amparados por las medidas cautelares.

Si a los laberintos jurisprudenciales de una ley que parece haber sido dictada por Kafka, perfecta en lo formal y al mismo tiempo monstruosa y proteica, se le agrega la mala leche política con que se le tuerce el derecho, tenemos un salpicón espeso de medidas que se niegan entre sí, que enrarecen cualquier decisión en derecho. Posiblemente nunca hubo un Alcalde más juzgado desde todos los flancos. Si se lo hubiera echado bien, Bogotá se habría ahorrado muchos de los costos del desgaste administrativo. Habría sido traumático de todas maneras, pero mucho menos que los fallos en revés, que hacen ver la ley como una broma, o como una forma de venganza. Pero no se lo podía echar bien.

Al mismo tiempo, ha sido la justicia, la que dentro del mismo Estado le ha dado soporte jurídico a los derechos del alcalde, oxígeno, para que a pesar de tener la soga al cuello, todavía pueda sacar aire para gritar, que lo último que falta es que lo asesinen.   

Al fin tuvieron que sentarse

Al fin tuvieron que sentarse

 En una maratónica jornada de conversaciones, no exenta de tensiones,  se encontraron, con el acompañamiento de los cancilleres de Unasur y del nuncio papal, los miembros del gobierno venezolano y de la oposición, en una mesa de paz, como si vinieran de una guerra. En primer lugar, hay que reconocer, es una concesión a la oposición, que el gobierno de Maduro se vio políticamente obligado a hacer, tras más de cuarenta días de cruentos combates callejeros que han dejado casi cincuenta muertos. Y en consecuencia, una ganancia para la oposición, que lejos de ser expresión unitaria y sólida, es un retacero de tendencias que difícilmente es capaz de ponerse de acuerdo.

Maduro habló al final, cuando todos habían hecho sus cargos y descargos. Se mostró dueño de la situación, exhibió los indicadores que revelan que en Venezuela se ha hecho por la mitad más pobre  del país, lo que seguramente nunca antes se había por ellos, y que es el sello poderoso, la impronta de la “revolución pacífica”, que seguramente muchos de los que se sentaron en la mesa hubieran querido que fuese violenta. Una revolución que ha dejado, ha tenido que dejar,  por fuera, al otro medio país, para el que no solamente no gobierna, sino que parecería que lo hace en su contra.

Con la comisión de paz,  se instalaron la comisión de económica y la comisión social. Instancias avaladas en  el que parece un llamado insólito del gobierno a los dirigentes y empresarios de la oposición. Vengan, les dijo Maduro, vengan y participen en las mesas de concertación, traigan sus proyectos, concertemos, ayúdenos a resolver el problema de productividad, de  la violencia, ayúdenos a producir más y mejor. Un llamado, aparentemente generoso, aparentemente táctico, aparentemente forzado, que de alguna manera pone en entre dicho, por parte del gobierno, la viabilidad hegemónica del modelo económico, del manejo de la renta petrolero, de la inflación - la más alta del mundo -. Es viable preguntarse si la amplitud del ofrecimeinto del gobierno es generosidad táctica, o si por el contrario, ha reconocido que no puede seguir haciendo una economía y seguir legislando contra la mitad del país.

Es bueno que se hayan reunido, es bueno que se hayan dicho las cosas en la cara, que hayan sacado a bailar las diferencias sin tapujos y con franqueza, en ese tono de informalidad, de amigos, de conocidos, conque todos los caribes que se sentaron en la mesa, se tratan entre sí.  

Que el modelo chavista de revolución bolivariana se quede para siempre, como dice Maduro que será, aun reconociendo la insuficiencia para sacar del pantano a Venezuela, es algo que se dirimirá, como se ha dirimido su implantación, por la vía electoral. Es claro que Maduro carecerá de gobernabilidad, no podrá contrarrestar el efecto de la escalada, no podrá llevar condiciones de mejoramiento productivo al aparato económico, mientras insista en gobernar, como si se hubiera tomado el gobierno por las armas. No es posible gobernar a nombre de medio país en contra del otro  medio país, no al menos mientras exista una constitución que consagre la vía electoral, como la única vía constitucional para la toma del poder.

Los miembros del gobierno en general lucieron pálidos, repetitivos, dogmáticos, con discursos plagados de lugares comunes, en posición defensiva, no fueron suficientemente convincentes para justificar lo que ha sucedido. El hombre más destacado de ellos, fue sin dudas el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledesma. Diosdado Cabello, por el contrario, es un hombre cargado de poder y de resentimiento, incapaz de argumentar, incapaz de solventar soluciones efectivas.

Y de la oposición, se destaca como la figura definitivamente más pensante, lleno de argumentos y luces, Henry Ramos Allup, el Secretario General de Acción Democrática. Ddesmontó las falacias constitucionalistas - con constitución en mano - las falacias ideológicas, la falacia de la unión cívico militar, las falacias de los colectivos, conque la hegemonía se ha hecho fuerte. Los demás, tal vez con la excepción de un par de hombres que son capaces de pensar con coherencia, se revelan como víctimas quejumbrosas de una democracia arrasada en un juego maltrecho de poder, incluido el señor Enrique Capriles.

La comisión de paz un buen comienzo, un principio de esperanza civilizada, en la que los contradictores políticos se tuvieron que sentar a tratar de llegar a un principio de acuerdo, para reducir la violencia, para pensar en la profunda crisis económica y social a que la revolución ha llevado a Venezuela, desde luego con la ayuda internacional del cartel de enemigos declarados del proyecto chavista. Pese a todo, el optimismo, quizás no sea más que un hálito fugaz, porque a nadie se le olvida que todos los que sentaron en la mesa son políticos.   

Seguimos haciendo las cosas bien

Seguimos haciendo las cosas bien

 En los resultados de las pruebas Pisa de matemáticas, ciencias y lenguaje, dadas a conocer en diciembre, Colombia – que ha solicitado ingreso formal a la Ocde – se situó en el lugar 62, entre 65 países. No sobra decir que quien diseña y aplica las pruebas Pisa, sea precisamente la Ocde, para medir el desempeño de los aprendizajes como factor de productividad. La Ministra Ocampo entonces reconoció el significativo descalabro internacional, pero al mismo tiempo aseguró que su Ministerio estaba haciendo las cosas bien. Le pedimos entonces, que por favor no las siguiera haciendo tan bien, a ver si en la siguiente medición, al menos no descendíamos. Pero, según parece, el Ministerio las siguió haciendo tan bien, que en la última prueba de habilidades cotidianas, quedamos de últimos entre 44 países. Países como Montenegro y Chipre tienen una mejor educación que Colombia. Quizás lo mejor, es que no volvamos a participar en las pruebas Pisa, alegando justificadamente, que toda comparación es odiosa.

La prueba de competencias cotidianas mide la capacidad adquirida en el sistema escolar para enfrentar situaciones y problemas de la vida cotidiana. Nunca como antes, había sido tan acierto, aquello de que es urgente salir de la Escuela, para comenzar a aprender. Porque lo que de fondo deja ver la evaluación de competencias, de dársele credibilidad, es que la Escuela no prepara para la vida, es una Escuela sin pertinencia, que ni siquiera enseña a leer y a escribir. Que no enseña a jugar, que no enseña cine, que no enseña cómo se hace una mesa o cómo se consigue un pasaporte, o cómo se arregla una moto, o cómo se escribe una solicitud. Una Escuela que confunde información con conocimiento, y tecnología con aprendizaje.

Las soluciones que se nos ofrecen son tan críticas como la situación educativa. Una fórmula mágica se impone: hay que mejorar la calidad del modelo, de los maestros, del currículo, de la didáctica…de todo. ¡Hay que mejorar la calidad! Un consenso de expertos lo pregona, porque de no subir la calidad, el modelo educativo colapsa el modelo productivo, porque la baja educación impacta negativamente el desarrollo económico, porque afecta el PIB, porque dificulta la formación de capital humano. ¡Hay que cambiar! Vuelven y nos dicen, hay que terminar con la memorización, como si hubiera memorización, las matemáticas son divertidas, leer libera, hagamos de la clase algo activo.

¿Quién podría oponerse a tales soluciones? Lo cual no evita que nos preguntemos, por qué si desde hace más de veinte años, estamos dando las mismas soluciones, la situación de la Escuela, en vez de haber mejorado – habida cuenta de que necesitamos mejorar y cambiar – haya desfallecido, se haya hecho inane y más aburrida.

Mi hipótesis es que a pesar de los buenos diagnósticos y las buenas recetas, no hemos descubierto cómo hacer, no tenemos el “know how”. Y no lo hemos descubierto, porque en el fondo tenemos un interés más declarativo que efectivo de conseguir una educación mejor. La prueba es que a pesar de toda la propaganda, campañas, programas, a favor de la escritura y la lectura, los muchachos siguen siendo alfabetizados que no leen. Para ellos, entre las cosas que menos felices los hacen, una de las primeras es la lectura.       

 

¿Quién tiene a los chinos?

¿Quién tiene a los chinos?

Un avión de Malaysia Airlines, vuelo MH370, sale de Kuala Lumpur con destino a Pekín. Mal destino, sin duda. Un vuelo calculado de siete horas. Desaparece de los radares tras cuatro horas de vuelo. Datos recibidos de un radar militar prueban que el MH370 giró, saliéndose de ruta, al noroeste, cruzó la Península de Malaca y se internó en el Estrecho de Malaca. Vuela en dirección oeste cuatro horas. Un satélite chino lo detecta temporalmente en dos ocasiones y luego desaparece definitivamente. Viajan 239 personas: 227 pasajeros, 154 chinos, siete menores, y una tripulación de doce malasios. He ahí una propuesta de diseño narrativo para una crónica, con un material completamente vivo, palpitante.  

Se sabe que el avión fue desviado de "forma deliberada",  en consecuencia se "replanteará el despliegue de todos los activos" de búsqueda. Alguien desconectó el sistema de comunicación del aparato y pudo haber conducido el avión a Kazajistán. Los celulares de los pasajeros siguen sonando, no están bajo el agua. Seguramente se recogieron por seguridad. Más de una docena de países lo siguen buscando.

Tras la pregunta obvia: ¿En manos de quién está el avión? Viene una más específica: ¿Qué es lo que más importa los pasajeros o el avión? El vacio de tiempo y espacio en el que ha caído el MH370 es "un suceso causado por el hombre", que ha hecho desaparecer el avión  de los radares, de la telefonía y de los satélites. Y una pregunta aún más particular ¿Quién tiene a los chinos? Porque, sea un acto terrorista o un error de pilotaje, el hecho de que la mayoría de los pasajeros sean chinos, tiene une inmediata consecuencia, que el gobierno chino intervenga.  ¿Y quién va a querer a los chinos de enemigos?

En el dominio de la especulación, las preguntas se formulan en torno a quién está detrás del incidente. Y las respuestas están en una escala de probabilidades, que va desde Alqaeda, hasta un agujero negro en la cuenca del Himalaya, como los que hay en el triángulo de las Bermudas.



Entre el idealismo de Blades y el de Rodríguez

Entre el idealismo de Blades y el de Rodríguez

Rubén Blades le escribió una carta a Nicolasito, en la que le dice, resumiendo, que la chavista no es una verdadera revolución, que no le gusta lo que sucede en Venezuela y que no cuente con él como invitado.

Don Silvio Rodríguez le responde a Rubén, diciéndole que las “verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara que sabía algo de eso, decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia…”.

La idea de la revolución como un vuelco a través de la violencia, motor de rupturas radicales, abruptos cambios, es hoy - siglo XXI -  una idea romántica, tan degeneradamente romántica, como que la revolución chavista se tomó el poder por la vía electoral, y se refrendó por una seguidilla de triunfos en las urnas, de los que el Generalísimo se sentía muy orgulloso. Él, el invencible electoral.

Aun siendo la mecánica de la sociedad, una mecánica de clases, la “perspectiva revolucionaria” – asfixiante lugar común -, en Venezuela, no es la de Bolívar, la de Fidel, la del Che, o la de los sandinistas. A las que Silvio se refiere como verdaderas. Ninguna de esas revoluciones se habría podido hacer a través del combate electoral. Chávez hizo la suya con votos, luego le metió petrodólares, armas rusas e hizo alianzas internacionales. Siempre entendió que la revolución necesitaba apoyo internacional, bloques fuertes, financiados, capaces de incidir en el manejo del mundo. Pero lo más importante, la revolución ocupó el aparato petrolero para darle aire al movimiento internacional de resistencia.

Nicolasito se merece su caracazo, no hay ningún presidente de Venezuela que no se lo haya ganado. A un año de la muerte del Generalísimo, la revolución que perdió el aire electoral (fue necesario intervenir los resultados de las elecciones para que Nicolasito se quedara), es un esperpento bolivariano, en manos de un hombre corpulento y asustado, un inepto de buena voluntad y fiel hasta donde pueda, que ha llegado al punto común de toda dictadura, tener que manejar a medio país por la fuerza. La crisis ha completado más de un mes, sin que la escalada de muestras de encontrar una solución.

La doble moral política del esperpento es deliciosa. Desde el gobierno venezolano se ha denunciado el paramilitarismo uribista en Colombia, sin embargo, Nicolasito tiene a su servicio unidades de “motorizados” – pistoleros móviles a sueldo – que le ayudan a las fuerzas armadas a tener un control más efectivo de la revuelta. Nicolasito, sin que sea consciente, ha terminado pareciéndose a lo que más dice odiar.

El gobierno bolivariano solo representa a la mitad de la población de Venezuela, la otra mitad ha sido declarada enemiga del régimen. Es la población que la revolución bolivariana no incluye, y que no va a incluir y contra la cual se hace la “revolución”. Tanto en las revoluciones y contra revoluciones se ha ensayado la eliminación física de quienes están en contra. La vía indonesia, de eliminación masiva, igual que la vía camboyana, o la vía colombiana, cuando se eliminó físicamente a toda una organización política, o la vía étnica africana, hutus y tutsis. Pero no Silvio, la vía venezolana, definitivamente, no es tan verdadera – tan radical – como para que pueda dar un tratamiento militar a un problema civil que le está quitando el oxigeno de manera desesperada a la gobernabilidad bolivariana.

La revolución del Generalísimo ganó la adhesión internacional y de los partidos políticos, porque dio a los más pobres lo que nunca les habían dado, les devolvió lo que les habían quitado, les reconoció los derechos. Pero se le quedó medio país en un limbo de poder, una bomba que la revolución nunca supo, ni sabrá cómo desactivar. En las elecciones los chavistas siempre se mostraron incluyentes. Atacaron los centros de poder, pero nunca dispararon contra medio país.

Ahora tal vez no sean los venezolanos más pobres - aunque algo se ha hecho desde el gobierno, quebrándolos con el control arancelario, de divisas, de cuentas, cierre de negocios, manejo político de las tarifas comerciales – pero podrían llegar a serlo, de seguir las cosas económicas como van. Son ellos, los excluidos de hoy, las víctimas de una revolución electoral, los enemigos, los que todos los días se levantan, salen  a las calles, protestan, corren frente a las arremetidas de los motorizados, los que ponen los muertos: universitarios, estudiantes de colegio, empleados, trabajadoras de comercio. Los que ponen los desaparecidos y los detenidos.

Rubén, la bolivariana, no será la “verdadera revolución” con que sueñas. Está bien que por un tiempo no regreses a Venezuela, pero no deja de cantar, a pesar de que a Silvio, ya no le gusta lo que haces.

Silvio, ni siquiera tus palabras de aliento, tu radical espíritu, le servirán a Nicolasito, de hecho tus recomendaciones son más útiles para él, que para Rubén. Pero ya no puede hacerse mucho, Nicolasito representa el comienzo del fin del chavismo. Porque si el Generalísimo, no tuvo a nadie más a quien dejar encargado de la “revolución bolivariana” se merece su fin. ¿En qué condiciones llegaría Nicolasito a unas próximas elecciones, si es que llega?

¿En qué quedamos?

¿En qué quedamos?

 A juzgar por las declaraciones de los dirigentes de todos los partidos, recogidas en entrevistas, la noche misma en que se conocieron los resultados de las elecciones legislativas en Colombia, no hubo perdedores. Lo cual significa, al tenor del optimismo triunfal de los partidos, que todos fueron ganadores.

Un análisis cuantitativo de los resultados para Senado deja las cosas del siguiente modo: La U retrocede, pierde siete curules. El Centro Democrático, lo gana todo, es la primera vez que va. El resultado fluctúa entre el paródico entusiasmo de Pachito Santos y el escepticismo de Ramiro Bejarano. El Partido Liberal se sostuvo. El partido conservador perdió tres curules. Cambio Radical ganó una curul. Los Verdes se sostuvieron. Y al Polo se le invirtió la polaridad. Perdieron tres en Senado y cinco en Cámara, teniendo al Senador más votado del país. El Polo es Robledo.

Así las cosas, en tal escala, el gran perdedor es Santos, y el gran ganador es Uribe. Pero al margen de la correlación senatorial de fuerzas, hay algo nuevo, el resultado político de la consulta de los Verdes. Movieron dos millones largos de votos, entre tres candidatos. Una consulta abierta, que más que consulta, es un preconteo electoral, antes de la primera vuelta. Una consulta no debe ser abierta, aunque cuando son tan pocos, hay que abrirla, más como efecto que como medición de fuerza.

Peñalosa tiene un lastre entre los verdes, su casquivanía uribista. Muchos de los Verdes se lo toman con recelo. Pero aun así, es la carta de los Verdes, para jugar, a eso que Navarro - el ideólogo verde, al que le luce la bufanda semiológica del mismo color – llama la tercería. Ya quisiera Uribe tener a Peñalosa de candidato para enfrentarlo a Santos. ¿Si es bueno para Uribe, por qué no lo sería para los Verdes? El resultado de los Verdes no hace plausible la idea del triunfo de Santos en la primera vuelta. Los Verdes, todos, deberían apoyar cerradamente a Peñalosa, para entrar a jugar de verdad en la segunda vuelta. De lo contrario lo que va a pasar es que será el contador siciliano, el que irá a disputarle a Santos la Presidencia.

Un poco de inteligencia política a los Verdes no les iría mal. Estoy casi seguro, que lo que Mockus querría, es que fueran otra vez los Verdes a disputarle la Presidencia a Santos, en mejores condiciones que la primera vez.

Los Verdes hicieron lo que no hizo ningún otro partido, salir a contarse públicamente. Y lo hicieron en el momento en que se abre la campaña para la primera vuelta. Y al hacerlo han entrado con un capital electoral que se debe concentrar.

En manos de los Verdes está que no vaya a ser que el contador siciliano, nos cope el programa de la segunda vuelta. 

 

El certamen

El certamen

 El argumento común para definir un sistema democrático es que haya elecciones. Con lo cual Ucrania, Cuba, Venezuela, Nicaragua, México, Colombia y Haití, son democracias. Sin embargo en cada caso se identifican vicios electorales tipificados como delito: el voto constreñido, la compraventa de votos (hoy en Sincelejo se estaba pagando el voto a cien mil pesos), la intervención directa en los escrutinios, la presión a los electores, las asociaciones electorales con actores criminales, la manipulación de votos,  la modificación del servicio consular para elecciones.

Las elecciones hoy en Colombia no son el resultado de una libre decisión popular, obedece más al alineamiento forzoso de los empleados públicos, las clientelas amarradas, los hombres del maletín, los torcidos electorales y al constreñimiento. Los resultados no pueden hacer sentir orgullosos, más que a los que tienen una definición tan pobre de la democracia.

El voto preferente engendró una figura, que salvo el voto en negro de la abstención, le gana muy por encima, al voto en blanco: el voto nulo. 1.490.000 de personas votaron mal, equivocaron las convenciones, no entendieron los formatos, se confundieron con la numeración, marcaron más de una vez. El voto nulo es la representación del voto de un país que no sabe leer. Agreegen 842.000 votos vírgenes, ni blancos, ni negros.

Las dos fuerzas disidentes de los partidos tradicionales, la U – el partido de Santos- , y el Centro Democrático – el partido de Uribe – ganan al partido conservador y al partido liberal, que han terminado tercero y cuarto. Aunque comparativamente con el 2010, la U pierde siete senadores y el conservatismo tres.

El Polo  que debería haber sido castigado con una votación que no le permitiera siquiera haber superado el umbral, perdió tres senadores mientras los Verdes, igualan su votación de hace cuatro años, es decir que no crecen. En principio, ambas fuerzas, deberían poyar a Santos en su proyecto de paz, con lo cual sumando los votos de la Unidad Nacional, que menos que más se mantiene en sus platas, conjurarían la amenaza a la gobernabilidad legislativa contra el proyecto de paz, que encarna el Centro Democrático.

El Senador Robledo – el más votado de todos – declaró hoy, que si el Polo  encuentra puntos en común con el Centro Democrático, podrían trabajar juntos. El Senador Robledo y el Senador José Obdulio Gaviria, haciendo gavilla contra los gavilleros de la Unidad Nacional. Solo en un país como Colombia, donde la idea de las elecciones sugiere democracia, se puede llegar a presentar reconfiguraciones del mapa electoral, que cada vez da más señales de que no hay partidos, sino empresas electorales, alimentadas con la mermelada espesa del poder.

Unas elecciones libres – votos de opinión - de los pecados electorales y una abstención no triunfante, deberían dar por resultado una mapa político completamente distinto al que hoy tenemos, que no tiene casi nada distinto al del 2010, y más bien todo lo malo conocido, de igual.

El pangansterismo ruso

El pangansterismo ruso

El gobierno ruso actúa como un gánster, porque es un gobierno gánster, dirigido por un gánster. Tras la caída, el sábado pasado, de Viktor Yanukóvich, ficha del inefable Putin, luego de protestas nacionalistas y pro occidentales, el centro de la crisis se trasladó a Crimea, donde fuerzas leales a Kiev y pro-rusas estarían enfrentándose, mientras escribo, hoy lunes.

Una banda de gatilleros, paramilitares de abrigos negros de cuero, se tomaron el jueves el Parlamento en Crimea y declararon: "Crimea es Rusia". El viernes fueron tomados dos aeropuertos, en las calles chocaron grupos separatistas con pro ucranianos y Rusia puso en alerta a 150.000 soldados en la frontera norte con Ucrania.

 Hay una lucha de poder entre Occidente (con la Unión Europea a la cabeza) y Rusia, por un área de influencia geopolítica y económica. Crimea es de sentimiento ruso, que hoy sería la palanca de un proyecto separatista de Putin, conducente a modificar el área de influencia, en donde Asia y Europa se tocan, precisamente en el momento en que en Siria, Occidente y Oriente, libran un juego de poder, cuyos efectos afectan lo que suceda en El Líbano, Israel, Irak, Irán. Pakistán y Turquía, y que enfrenta a Rusia y Usa en una órbita de confrontación que no se tenía desde la guerra fría.  

 Ucrania tiene 2,3 millones de habitantes, la mayoría de los cuales se dicen rusos étnicos y hablan ruso. La región votó por el depuesto Viktor Yanukóvich en las presidenciales del 2010, y la mayoría, haciendo eco a la postura de Putin, dice que se produjo un golpe de Estado. Y claro que lo hubo,  de qué otro modo sacar al gánster local que Putin había logrado poner para que dirigiera el departamento ucraniano. Rusia ha sido poder en Crimea durante los últimos 200 años, desde que la anexionó en 1783. Se la devolvió a Ucrania en 1954. Los musulmanes tártaros de Crimea, fueron mayoría en Ucrania, y deportados en masa por Stalin en 1944, por su presunta colaboración con los nazis.

 Putin, el gánster, mantiene su base naval de Sebastopol, en Crimea, donde puso su flota del Mar Negro. Formalmente su presencia en Crimea, está regulada por un contrato, que va hasta el 2042. El contrato estipula que no puede haber movimiento de tropas fuera de la base. Sin embargo, las leyes de defensa de Rusia, autorizan la ocupación de territorio  extranjero para "proteger a los ciudadanos rusos".

 Hoy Obama le dijo a Putin, que a pesar de las leyes de defensa de Rusia, lo que hace en Crimea, se llama violación de la soberanía, violación de los derechos de autonomía. Pero que más le va al gánster, la declaración bravucona del negro, si es que en conjunto, el mundo se maneja así.

 El mundo está manejado por gánsters con ideología, con tecnología, con armas. Los chinos, los rusos, los israelitas, los norteamericanos, han actuado, durante la historia, como gánsters. Han violado todas las soberanías, han intervenido donde se les ha dado la gana, han deportado minorías, han ejecutado desembarco de tropas, han hecho trasteos étnicos,  han hecho guerras calientes y frías, se han lucrado del mercado negro de armas, han metido sus manos en el mercado especulativo de capitales y han violado los principios de lesa humanidad.

 El ganster vistió su sobretodo negro de cuero, caló los guantes de cabritilla y salió de la oficina pasada la media noche. Había dejado el dispositivo completo para el asalto  de  Crimea.   

Piden renuncia al Ministro Pinzón

Piden renuncia al Ministro Pinzón

                                                                                                                   Redacción El Colombiano

El movimiento de víctimas y crímenes de Estado pidió este sábado la renuncia del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, por considerarlo como una amenaza para el proceso de paz

"Es muy preocupante que dentro de un gobierno que se apuesta por la paz, haya un ministro de Defensa que constantemente diga que él no quiere eso. Le hace daño al gobierno y al país. Hemos dicho que la única solución es el diálogo. En los últimos 50 años no hay ningún conflicto que se haya acabado por la vía militar", señaló a Caracol Radio, Camilo Villa, vocero de este movimiento.

Villa además invitó al Gobierno Nacional a que persista en los diálogos y no se levante de la mesa de diálogos, tras las reiteradas críticas de sectores contradictores al proceso.

Por otro lado, el ministro Pinzón criticó este sábado desde Cartagena la Justicia Transicional y la importancia que le está dando el Gobierno al marco jurídico para la paz.

"Esto demanda que no seamos ingenuos hacia adelante. El país va a tener que hacer unos grandes esfuerzos en una capacidad de justicia que este de la mano de los ciudadanos. Yo he visto con mucho interés como hay una gran discusión en la justicia transicional y todo eso. Perdónenme que les diga: el país no puedo poner su agenda en 20.000 bandidos porque este es un país de 47 millones de colombianos y lo que le duele a los 47 millones de colombianos no es lo que le duele a los 20.000 bandidos, eso es parte de la tarea", afirmó Pinzón.

Carta de Rubén Blades a Nicolás Maduro

Carta de Rubén Blades a Nicolás Maduro

Señor Presidente Maduro,

He tenido la oportunidad de ver un vídeo en el que se dirige a mi persona, en ocasión de una nota que he publicado en mi página de internet. No acostumbro responder comentarios, pero me siento obligado a referirme a sus palabras por el hecho concreto de que en el vídeo mencionado, usted me nombra directamente. Espero que el dicho vídeo no resulte una falsificación como las que hoy abundan en internet, y si lo fuera, confieso que es de muy buena calidad.

Con el respeto que merece su condición de Presidente, y como tal, representante de una Nación, debo iniciar esta nota agradeciendo el tono general de su comentario a mi escrito. Me complace entender en su gesto amable, que comprendió la buena intención de mis pensamientos, hechos con el corazón puesto en el pueblo venezolano.

Sin ánimo de entablar duelos epistolares, comento solamente con la intención de aclarar algunos de los temas por usted expuestos en el día de ayer, que me atañen de manera personal.

1. Los comentarios expresados por mí, en relación con la difícil situación que hoy vive Venezuela, no son derivados de las noticias de CNN, o de Univisión, o cualesquiera otra fuente noticiosa, “imperialista” o no. Nacen de cartas, comentarios y de reflexiones hechas por amigos, dentro y fuera de Venezuela, y de la lectura cuidadosa y analítica de innumerables publicaciones, tanto afectas como antagonistas a su gobierno. El carácter diverso del material que usualmente escojo para mis lecturas, tiende a nutrir amplia y objetivamente mis puntos de vista.

2. No me he sumado, consciente o inconscientemente, a ningún tipo de complot orquestado por la C.I.A., ni formo parte de ningún "Lobby Internacional" con el propósito de crear mala publicidad para gobierno alguno. Me sorprende escuchar una vez más este tipo de acusaciones, en pleno siglo XXI, cuando debíamos haber superado ese asunto de las etiquetas. Si critico a alguien que se considera de izquierda, soy de la CIA; si critico a quien se considera de derecha, entonces soy comunista; cuando critico al militarismo, soy “subversivo”.

3. Considero como una verdad, el hecho de que el extinto Presidente Chávez haya demostrado, con sus consecutivas elecciones ganadas, el desprestigio de la partidocracia tradicional en Venezuela, y el deseo de cambio expresado libremente en las urnas por la voluntad popular. Pero también es verdad que hoy Venezuela no es una Nación unida: es un país cuya población está polarizada políticamente, una sociedad sumida en contradicciones obvias, con un gobierno electo por un estrecho margen, 1.49%, que no alcanzó el 51% de los votos de alrededor de un 80% de la población votante y con un ausentismo electoral del 20.32%. Ese gobierno, sin embargo, está decidido a imponer un sistema político/económico (que no califico ni descalifico), pero que obviamente no es aceptado por la mayoría de la población. En una situación como la descrita, parece recomendable realizar una consulta nacional para que el pueblo tome su decisión. Sin ello, lo que se percibe es eso, una imposición. Creo que su gobierno, Presidente Maduro, no posee la mayoría representativa que justifique lo que le está haciendo al país. Por otro lado, la oposición, mezcla de lo que existió en el pasado político de Venezuela y de lo nuevo que hoy lucha por hacerse respetar y considerar, no está formada por cuatro gatos fascistas, como se pretende hacer ver. Es una vital cantidad de personas. En estas circunstancias, la realidad de Venezuela es hoy como sería la de una casa donde la familia esta dividida, y existen habitaciones en las que la otra mitad no puede vivir, ni transitar. La Venezuela de hoy no es la Nación que todos sus habitantes desean, es una versión de país a la que sólo parece apoyar el 50% de la población, tomando en cuenta el total de los votos emitidos en las elecciones del 2013. Esa realidad determina la necesidad de considerar una modificación del rumbo presente, en busca de un balance que permita el desarrollo del argumento nacional en sus propios términos, más realista y menos agresivo; una Venezuela en la que no sean necesarios los gritos de "Patria o Muerte", entre hermanos.

4. Como los Chavistas se auto-definen como "Socialistas", debemos asumir que comprenden de lo que hablan, y que han estudiado a quienes inicialmente convirtieron las teorías sociales de Marx y Engels, en propuestas experimentales del socialismo y el comunismo, particularmente en Rusia, tras la revolución bolchevique de 1917. Deben conocer, por ejemplo, los comentarios vertidos por Vladimir Ilich Lenin en su folleto titulado, "La Enfermedad Infantil del Izquierdismo en el Comunismo", (este título no es un artificio al estilo Borges, así lo tituló el propio Lenin y si no lo creen, pregunten a Fidel, que él debe haberlo leído). En ese escrito cita Lenin los errores que se cometen en nombre del izquierdismo, por no considerar las circunstancias objetivas a la hora de tomar decisiones, y peor aún, las consecuencias históricas que produce no reconocer y rectificar dichos errores. Allí describe cómo, en 1918, los camaradas Radek y Bujarin, máximos representantes del entonces llamado "Comunismo de Izquierda", fueron obligados a reconocer públicamente su error, al no comprender ni aceptar inicialmente que, el argumento para justificar la Paz de Brest, no constituía necesariamente un compromiso con los imperialistas, sino que obedecía a una necesidad política determinada por las condiciones objetivas del momento, algo que Lenin describió como un “do ut des”, un te doy para que me des. La metáfora que hace Lenin sobre asaltantes y asaltados aclara muy bien el argumento. ¿No es, acaso, un “do ut des” el acuerdo que tiene Venezuela con el “imperialismo” en el caso del petróleo venezolano, que suple a Estados Unidos a cambio de los dólares que necesita la economía del país? 

5. Este mismo criterio indicaría que, en las presentes circunstancias, no resulta apropiado que su gobierno imponga sus deseos, o desconozca, o pretenda ignorar la validez de los argumentos planteados por sus críticos venezolanos. No creo que es a través de la represión, la censura, o el recurso demagógico que se produce la respuesta racional a una condición objetiva inobjetable. Tal actitud solo provocaría más violencia, que generaría la posibilidad de una ingobernabilidad, un vacío político que podría ser llenado con un golpe militar, la única institución con la capacidad de organización y poder coercitivo para enfrentar el caos institucional y civil resultantes.

6. Nunca he estado, no estoy, ni estaré de acuerdo con intervenciones armadas del país que sea en los asuntos internos de nuestras naciones. Categóricamente lo digo. El mío sufrió ese mal, y no lo justifico de ninguna manera.

7. Aunque agradezco su invitación a visitar Venezuela, no considero apropiado aceptar en este momento. Tal visita podría ser considerada como un endoso a su gestión y a la posición de su gobierno. De igual forma, tampoco aceptaría una invitación en tal sentido por parte de los que lo oponen; no ahora. Y para aclarar aún más este punto, he recibido también ofrecimientos de trabajo importantes para ir a Venezuela este año, y de igual manera las he rechazado porque no me parece correcto hacerlo en las actuales circunstancias que vive el país. 

8. En cuanto al "alma venezolana", señor Presidente, y a la nobleza de su pueblo, la conozco muy bien porque la llevo dentro, sin etiquetas, junto a mi alma panameña y latinoamericana. Ese argumento no entra en esta discusión. Esa alma, además, me la encuentro dentro y fuera de ese noble país, desde mi primera visita en los años 60. Y se acrecienta con los años y se reaviva en mi amistad con César Miguel Rondón, Pedro Leon Zapata, el finado, pero aun amigo, José Ignacio Cabrujas; Jonathan Yakubowicz,  Edgar Ramirez, Budu, Oscar de León, Clarita Campins, Marilda Vera, Gustavo Dudamel, Ozzy Guillén, el gran Luis Aparicio; en mi admiración por Don Simón Díaz -cuya desaparición justamente hoy tenemos que llorar-  Aldemaro Romero, el Profesor Abreu y tantos otros magníficos expositores del talento, capacidad y nobleza del pueblo de Bolívar. Todos ellos me refuerzan la presencia de esa alma. Y quizás ninguna me resuene por dentro más representativa que la de mi querido y recordado amigo, Luis Santiago, que se nos fue joven, durante la tragedia de La Guaira del '99, y por eso será joven eternamente, igual que el inspirador ejemplo planteado por la excelencia de los jóvenes de El Sistema, el grupo de las Orquestas y el vocal, todos maravillosos ejemplos de lo que logra el trabajo, la disciplina y la esperanza de ser mejores. Sin alharacas, ni alaridos panfletarios, con la guía de maestros venezolanos, el sector popular demuestra su calidad mundial.

No necesito ir a Venezuela para encontrar a su alma, porque ella va conmigo adonde sea que yo vaya, desde hace tiempo ya. 

9. No deja de tener credibilidad la afirmación de que, bajo gobiernos de lo que se denomina izquierda, se crean más oportunidades para el sector popular. Por regla general, los gobiernos que se dicen de derecha se preocupan más por sus intereses particulares que por los del pueblo al que alegadamente representan. Pero creo que hay distintas versiones con las que tipificar el empoderamiento del que usted habla (entendiendo que "empoderar" significa el dar posibilidad de hacer y poder) al "Pablo Pueblo" que describo en mi canción. Una de ellas es creando el espacio para que su dignidad sea respetada y sus derechos también. Otra es brindando la oportunidad para desarrollar su capacidad, no solo con subsidios que lo hagan dependiente de otros, o que estimulan los peores instintos que todos poseemos. Para mí, la verdadera revolución social es la que entrega mejor calidad de vida a todos, la que satisface las necesidades de la especie humana, incluida la necesidad de ser reconocidos y de llegar al estadio de auto-realización, la que entrega oportunidad sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido todavía con ninguna revolución. 

Le expreso mis opiniones, Señor Presidente, sin odio, sin agendas secretas, ironías, ni intereses subrepticios. Reitero mi agradecimiento por el tono de su conversación y por su consideración al otorgar la atención de su valioso tiempo a las palabras de este panameño de Latinoamérica. 

Termino con una especie de ruego a los bandos enfrentados en la querida Venezuela: empiecen a sumar y dejen ya de restar. Y que se detengan los insultos y la diatriba, para que los venezolanos empiecen a conversar; que el silencio es el mejor preámbulo a un diálogo razonado.

Viva Venezuela!


Atentamente,

Rubén Blades

20 de Febrero, 2014

El derecho a un polvo digno

El derecho a un polvo digno

Una diferencia entre seres humanos y animales, es que ellos no necesitan intimidad para aparearse. Carecen de ese paradisiaco pudor culpable, que tenemos de siempre, hombres y mujeres. De hecho, una de las situaciones más humillantes a que puede someterse a alguien, es la de ser violentado en su intimidad.

En el centro de reclusión de La Picota - Erón –, en uno de sus patios se cursan apuestas a peleas clandestinas. Y en otro, la actividad sexual de los presos es casi pública. Los internos reciben las visitas conyugales en el piso, en unas celdas semiabiertas sin baño, sin cortina, que convierten el amor de los presos, en un espectáculo de penitenciaria.

Deiler Enrique Sarmiento y once reclusos han puesto una tutela para que su actividad sexual se respete, para que puedan echarse su polvo con dignidad. El Tribunal envió una comisión para confirmar la queja, encontró que las cosas son más graves que la versión. Hay entre 20 y 25 compartimientos sin ventilación, sin luz, sin camas. Algunos testimonios de internos dan cuenta de su renuncia a las visitas íntimas. Además porque el tiempo que les dan es de 12 minutos y no tienen derecho a condones.

¿Habrá algo más denigrante que el polvo de un recluso? Además del castigo judicial que conlleva la pérdida libertad, se los castiga en la íntima dignidad del amor. Ya no va siendo amor, apenas un polvo veloz.

El Estado debe garantizar la protección de los derechos fundamentales del recluso y su pareja visitante. Así que la Corte Constitucional ordenó la creación de ‘campamentos higiénicos’ para el amor de los presos. Aunque la única manera de garantizar el respeto por la intimidad, sería darles a todos la casa por cárcel. Pero la Corte no ha podido hacer mucho para evitar que sean precisamente los “peligrosos para la sociedad” quienes tengan el derecho a echarse un polvo con toda dignidad. 
 

 No veo porque un defraudador como cualquiera de los de Interbolsa, que tumbaron monjas, colegios, viudas, jubilados, empresarios, no sea un peligro mayor para la sociedad, que el que se masturba contra el culo de una señora en el transporte colectivo. Que al fin y al cabo, termina siendo más desventurado que polvo de recluso, por la afrenta de la intimidad.

Si los reclusos quieren tener el derecho constitucional a un polvo digno, deberán emular con los agentes de Interbolsa. Mientras sean un “peligro para la sociedad”, y por tanto permanezcan encerrados, tendrán que renunciar al amor.




El arte de la decepción

El arte de la decepción

“Mi facultad de decepción sobrepasa el entendimiento. Ella es quien me hace comprender a Buda, pero también es ella quien me impide seguirlo”. Emil Cioran

Una de las desgracias ancestrales de los hombres es quedarse sin esperanza. Como si no se pudiera vivir sin esperanza, digo yo, lo cual me pone en circunstancia desgraciada, repitiendo una vez más, el destino de la especie.

Las mujeres y los hombres fueron expulsados en su origen, del paraíso. Para ellos se inventó el infierno. Se hicieron portadores de la peste. Se los dotó con el instinto fiero de la vida y la muerte, la pulsión tanática y la pulsión erótica. Y la historia se les ha ido ensayando paraísos perdidos. Del paraíso comunista fueron expatriados antes de haber entrado siquiera. Del paraíso capitalista se hicieron prisioneros, como en un gran gulag con todas las comodidades. Se entenderá pues, que la esperanza sea el  balso natural en la desgracia.

La esperanza es lo último que se pierde, se ha dicho siempre en el más común de los sentidos. El último balso antes del finis terra. Como si la condición inmanente de la especie la llevara a querer salvarse. Un instinto de supervivencia, dirán algunos. Todo ser vivo busca salvarse, a costa de otros. Es la simple cadena biológica de actuación entre las especies. Pero por desgracia la única especie dotada de esperanza, somos nosotros. Los gatos no la necesitan, porque no tienen el sentido de la desgracia.    

Shakespeare tenía una máxima: no esperar nada. Aunque pocos, quizás, acepten que sea posible vivir sin esperar algo, sin la más exigua expectativa, como si pudiéramos  dejar de ser animales con futuro. Somos los únicos animales con futuro, nuestro sentido del tiempo nos impone un pasado y nos empuja desde el presente a navegar en un océano sin límite. Además no olvidamos. No olvidamos la desgracia. Un fiel cristiano, un fiel católico, entran a la religión poseídos de la necesidad de salvarse. Redimirse del pecado, para hacerse acreedores a la salvación, a la visión cercana y eterna de Dios. Están condenados, tienen sentido pleno de la desgracia, por eso son unos esperanzados.

No esperar nada. Nada. Llevar el escepticismo de la especie al más alto grado, no es sin embargo, una ofensa a la especie. La fidelidad para con la desgracia, que nos hace profundamente trágicos, nos obliga a renovar las esperanzas, en la calidad de vida, la espiritualidad, la economía, el mundo limpio, la paz entre la especie. Todo lo cual no hace sino trasladar el sentido de la salvación religiosa, a la salvación social. La que han prometido todos los sistemas y modelos de  sociedad que hemos tenido hasta hoy.

Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás, dijo Sylvia Plath, lo mismo que ya había dicho Shakespeare. Tal vez no se logre aplastar a extremos irreductibles la pulsión de vida, siempre quedará “un principio de esperanza”, que Ernst Bloch interpretó como la condición utópica de la especie y con la cual afrontamos intelectualmente la desgracia.

Pero nos hemos quedado sin utopías. El mundo solo quiere lo posible. Así que la desesperanza lejos de hacernos extraños a las circunstancias humanas, a las de los animales con futuro, nos aclimata a una desgracia que cada vez menos necesita utopías. Como si la condena hubiera terminado por ser aceptada. Con lo cual mi decepción, el arte de vivir sin esperanza, no me hace menos extraño.

Menos  extraño es el mundo hoy, si se lo mira sin esperanza, menos doloroso que perder la esperanza a mitad de camino, perder la fe, sacrificar el balso. Además si no espero nada, incito saludablemente a que no se espere de mí.

Pajazos judicializables

Pajazos judicializables

En el día de ayer, en un vagón del sistema de transporte masivo de Bogotá, ocurrió un incidente erótico, más allá de los límites cotidianos de tal tipo de incidentes,  en medio del hacinamiento público, que lo convirtió en noticia de la que  los noticieros de radio y televisión dieron cuenta. Juan Carlos Espitia de 32, 1.80, bien vestido, se hizo detrás de Diana Lizeth, en un trayecto en el que el bus iba atestado. Se frotó contra su trasero, mientras ella iba aferrada a una varilla llevando unos paquetes. Una vez se excitó con el roce, se sacó la verga y comenzó a masturbase; cuando sintió que estaba próximo, le tomó la mano a ella, se la puso en el miembro, y se le corrió en la nalga y la mano. Ella gritó, pidió ayuda. Deténgase en la próxima estación. Pero el conductor no atendió su pedido. Mientras tanto la gente que había estado mirando el evento, permanecía sumida en una muda y sorda indignación. Todos habían permitido que Espitia alcanzara a terminar. Cuando al fin se detuvieron en alguna estación, el esposo de ella apareció - como por arte de magia - y le dio una trompada al agresor, a quien la policía detuvo. La justicia podría darle hasta tres años de cárcel por conducta criminal.

Hay cosas particulares en el incidente “sexual”, según lo calificaron los medios. Primero, que un hombre pueda violentar la privacidad y hacer pública ostentación de su deseo sexual, comprometiendo a alguien a quien ni siquiera conoce. Segundo, que la mujer no haya reaccionado de inmediato, en el momento en que se inició el roce. Pero además, la actitud de la gente, que en el fondo fue de complicidad. Nadie hizo nada, nadie la defendió, el chofer no se quiso detener, ningún hombre enfrentó al agresor.

El de ayer no es un acto aislado, todo el tiempo ocurren incidentes provocados por la cercanía forzada que impone el transporte público. Tal vez no hay otro espacio en donde la gente tenga que ir tan íntimamente aproximada, salvo el baile. Y tal vez no exista un lugar en el que el roce, se provoca de la manera colectiva más espontánea. Todos los días, en todos los transportes públicos del mundo, se presentan incidentes similares, que no pasan más allá del disimulado manoseo, la masturbación encubierta, el toqueteo consentido. El de ayer es uno más, sin embargo, la desfachatez exhibicionista de Espitia, provocó el hecho noticioso. Que un hombre quiera que su víctima colabore públicamente con su pajazo, es una desviación de la costumbre. Por eso es noticia.

El Partido Liberal, tan acucioso, hoy mismo presentó una iniciativa para separar los vagones por género. Unos en donde las mujeres vayan aplastadas  entre sí, y otros, donde los hombres vayan en las mismas condiciones. Y CMI inició una cruzada por la decencia y el respeto, para evitar que los hombres se masturben en el culo de las mujeres, a las horas pico.  

Buggly hacker

Buggly hacker

Cuando se supo que desde un negocio fachada en Bogotá se hacían seguimientos, chuzadas e interceptaciones, muchos pensamos que detrás de todo, bien podría estar Monseñor Uribe, al fin y al cabo, es su estilo. El objetivo aparente, entre otros varios, era rastrear y seguir los mensajes de los negociadores del gobierno en La Habana, y naturalmente, los de su contraparte en la mesa, las Farc. Ellas no vacilaron en inculpar oficialmente a Monseñor, en un comunicado leído por Iván Márquez, en el que lo acusan de torpedear el proceso de paz.

Todo es tan colombiano y tan sucio que da para pensar mal, y mal en distintos sentidos. Unos pocos días después nos enteramos que el negocio fachada, no encubría una agencia de la oposición, de la mafia o de los paramilitares, sino del mismo gobierno. Una agencia periférica de la Dirección de Inteligencia del Ejército, responsable de la operación jaque en 2008, dirigida por el Mayor Alonso Guerrero Heredia.

La primera reacción del Presidente fue de irritación y condena. Al punto que antes de que lo fueran a comprometer, fundió dos fusibles operativos, al brigadier general Mauricio Zúñiga y al general Jorge Zuluaga. Lo que vino a costarle un enfrentamiento subido de tono, en do mayor, con el Ministro Pinzón, ministro uribista de Defensa, que condenó las destituciones que le llegaron de la Presidencia. Pero lo más grave políticamente hablando es que la Presidencia no hubiera estado enterada de la existencia de la agencia de interceptaciones. El Presidente también debió creer que era una agencia del Centro Democrático, pero cuando el Ministro le dice que es su propia inteligencia, se sulfura en privado y mantiene la decisión de destituir a los dos altos oficiales, acusándolos de “falta de criterio”. La verdad fue que los destituyó porque no le contaron que iban a poner el negocio.

Hicieron incurrir al Presidente en el mayor ridículo oficial posible, ser deliberadamente desinformado por parte de sus fuerzas armadas, que rompieron la cadena ejecutiva de mando, por una razón tal, que el Presidente no podía enterarse. Pero entonces ¿para quién trabaja el Ministro Pinzón, el mayor responsable? Nadie estaba más molesto con las destituciones que él, y con toda la razón. A los dos militares los destituyeron por seguir órdenes.

¿La información sobre las comunicaciones entre los miembros de la comisión negociadora en la Habana, y los menajes entre la comisión de las Farc, a quién le sirven? Desde luego que el primer beneficiario siempre será el gobierno mismo, y el segundo, Monseñor Uribe. Con todo lo cual y a la vista de los hechos, la responsabilidad de Uribe en el asunto, si bien se cuestiona al ponerse en evidencia que la agencia es oficial, con licencia para espiar, no deja de hacerlo ver como el otro beneficiario, frente al cual el Ministro Pinzón, muestra una corajuda y afirmativa obsecuencia.

Santos debería destituir a Pinzón, que nunca ha estado de acuerdo con el proceso de paz. Pero si no lo hace, por razones de conveniencia, para no exacerbar a los militares uribistas, y a Uribe mismo, porque estamos en elecciones y una crisis de tal magnitud no ayuda a la campaña, habrá aceptado, con lo que tal cosa significa en términos de gobernabilidad, que al interior del gobierno hay fuerzas armadas opositoras al gobierno mismo, que toma decisiones y las ejecuta, fuera de la agenda oficial de defensa del gobierno Santos.

Un gobierno con unas fuerzas armadas filtradas por un oscuro aire conspirativo de tejido fascista, es un gobierno débil. Y eso lo saben las Farc. El mensaje que ha terminado por darse con el incidente Buggly, es que el gobierno que negocia podría no contar con la solidaridad efectiva de algunos sectores de las fuerza activas, exactamente lo mismo que pasa en las Farc.

A corto plazo la destitución del Ministro Pinzón tiene un alto costo político para Santos, pero a largo plazo, le daría ventajas potentes de situación para llegar a la firma del acuerdo para la terminación del conflicto, y en el manejo del pos-conflicto mismo, que está previendo para el 2015.

En Colombia a nadie se le niega una chuzada. Siguiendo el buen ejemplo de Obama.