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Alberto Rodríguez

Trilogía Millenium

Trilogía Millenium

Para quienes ya no leemos libros de más de trescientas páginas, ni leemos sagas, ni frescos, la Trilogía Milenio viene a sernos una prerrogativa del cine. Dos experiencias distintas, dramáticamente distintas, y estéticamente no comparables. La lectura de más de mil seiscientas páginas, que con tiempo y a ritmo sostenido saldrían en diez días, no es equiparable a sentarse seis horas frente a la pantalla. Lo no cinematografiable de la novela, nos lo perdemos los perezosos, a quienes solo nos queda el remiso recurso de los hechos en la escena. No siempre tan bien dramatizados como en la novela. Nos toca pues, confiar a los perezosos en los buenos guionistas, en los buenos directores, como el danés Niels Arden Oplev autor de la versión fílmica de la trilogía,  en los reconocimientos internacionales, en los comentarios elogiosos y en el número de entradas de Google.

Stieg Larsen el autor sueco de la trilogía, la publicó, vio cómo su novela se movió por el mundo en tantas lenguas a las que fue traducida, que ya no le quedó sino morirse. Larsen y ahora Lapidius - Dinero fácil- han sido comparados con la bestia negra de la novela criminal en USA, James Ellroy, el autor de Ola de crímenes. Suecia sin embargo, tiene una tradición de novela criminal muy respetable, de la que ambos han ido a sacar lo suyo: Maj Sjöwall y Per Wahloo.

Hay dos personajes sobre los que se monta la historia. Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist. Ella es una víctima de todo, de la familia, de la seguridad nacional, del Estado, de la psiquiatría, de los psiquiatras, de los procedimientos, de los hombres, del amor. Y como víctima actúa. Es hacker, sabe defensa personal, es investigadora, bisexual, fumadora, tiene pinta de emo con doble piercing. Labios pintados de negro y no conoce la alegría. Nuestra Lisbeth, la que soñaba con el bidón de gasolina. Él es un periodista independiente, investigador, dirige la revista Millenium, cuarentón, separado, obsesivo con su trabajo. Un tipo de olfato, denunciante, con vocación a enfrentarse a los poderes. Un periodista valiente, nuestro héroe mediático.  

Pero de fondo lo que siempre está en el escenario es la familia. Ella tiene una familia monstruosa, un padre ruso- Zalachenko- todo un salvaje eslavo, una criatura que nunca debería haber existido, espía superior, que los servicios de seguridad suecos reclutaron en los setenta, para ayudar con el trabajo sucio a la corona. Escuadrones no oficiales, conocidos genéricamente como “la Sección”. Pasados nazis, tradiciones de violencia secreta, terrorismo de estado, procedimientos KGB, son una mezcla depredadora que se agita y se esparce sobre las circunstancias familiares, que le dan el mejor sabor ocre a la película. La familiar es la peste, terminó disolviendo todos los sentimientos humanos. El medio hermano de Lizbeth es un “hombre” que solo sabe asesinar, tan fuerte como un oso, que como el tigre mata para vivir. Es un tipo que ni siquiera habla. Lisbeth arroja gasolina a la cara de su padre y luego lo incendia - tras un episodio donde él casi mata a su madre - por lo cual es recluida, desde los doce, en un psiquiátrico, donde el jefe de la sección abusaba de ella, la tuvo 381 días amarrada.

Pero si la familia es una peste, del otro lado hay una más extendida, la del Estado, representado por los defensores de familia, los psiquiátricos oficiales, la policía, la fiscalía, los tutores, los agentes de custodia. Los dos grandes enemigos de Lisbeth y Blomkvist.

Mikael jamás fue amigo de Lisbeth, por la que tiene una atracción contenida, porque nadie llega a serlo. Él termina solo, como ha estado hace mucho tiempo, apenas con una relación entrecortada y en suspenso con la administradora de la revista, una mujer madura, un poco desgraciada.

Como una buena serie, al final, todos los malos terminan muertos o detenidos, la justicia hace justicia, la revista termina saliendo después de una odisea, en la que todos los periodistas se vieron amenazados de muerte. Lisbeth y Mikael se salvan de morir y en Estocolmo amanece.

Las tres películas Millenium, podrían servir para una buena maratón de cine, una noche de sábado.

      

 

 

 

1 comentario

Diego Fernando -

Me niego. Uno, deja la pereza. Merece que abandones tus revistas de soho y te hundas en esta novela negra, que en sus mejores momentos llega a ser despiadada. su base no es la familia, es el abuso a las muejres, tiene una imperdonable veta feminista. mentiras, se le perdona, por su ritmo trepidante, por su construcción d epersonajes, por su historia.
Dos. Aprende la diferencia entre emo y gótica. Zalander es Gotica, ella no se queja, no quiere morirse. Si la confundes con punketa, pues vale, pero no con emo por favor.
Tres. Las películas parecen una miniserie y no le hacen justiciaa los personajes originales. está bien es otro texto, pero no hay derecho.
Cuatro. te envío un abrazo.