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Alias Uribito

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En Colombia las penas judiciales son tramitables, un defecto rentable que la misma justicia se ha encargado de incorporar, como en las operaciones del Cartel de la toga. Así que los 17 años que la Corte Suprema de Justicia le clavó a Alias, son un infortunio comprensible. Que no resulta fácil tramitar por la condición de prófugo del sujeto. Huyó a los Estados Unidos, y hasta allá, dicen los uribistas, la garra de Santos movió los hilos para que terminara encerrado y pedido en extradición.

Le hicieron un favor con la extradición, se lo mandaron a un gobierno que le da trato preferencial, un expatriado VIP, su gobierno, sus amigos, sus cómplices. Y que lo convierten en el centro de la acción de la bancada en la próxima legislatura.

El uribismo ya encontró bandera para empantanarle las iniciativas al gobierno en el periodo, la “ley Alias”, que autorizaría la segunda instancia procesal a los “aforados”, un grupo de personas (magistrados, fiscal, procurador, contralor, registrador, congresistas, militares, ministros, diplomáticos) a las que solamente puede procesar la Corte Suprema. ¿Cuál sería la instancia que podría conocer y fallar sobre los fallos de la Corte Suprema?

¿Y qué creen que va a pasar? Que la mayoría de aforados, no sabiendo cuándo van a caer, aprobarán la ley Alias, por simple solidaridad de cuerpo. Que la ley tiene nombre propio. ¿Y qué? Igual nos favorecemos todos los aforados. No sean fariseos.

Y a continuación la Corte Suprema, deberá dividirse, para que las partes conozcan cada una de una instancia. Si la Corte acepta ser ella misma la que conozca en segunda instancia, Alias podrá ponerse la corbata y ser recibido por el uribismo en pleno. Habrá terminado el largo sufrimiento de un perseguido político que no se robó un peso. Los que sí robaron, devolvieron una parte, pagaron cárcel y fueron embargados, todos agricultores ricos.

De lo contrario la Corte tendrá que reafirmarse en el principio de cosa juzgada, cerrarle la puerta al espectro de la Corte Única, una supercorte que conocería de las segundas instancias, rechazar por anticonstitucional la pretensión adicional de que la ley Alias, sea retroactiva, para que cubra y exonere todo el pasado criminal de algunos aforados.

La estratagema para sacar a Alias, no se limita a una ley Alias, es más, se necesitaría una Reforma Alias, que supone una reforma a la justicia con nombre propio. ¿Y qué? ¿No nos favorecemos todos?  

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