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Alberto Rodríguez

Hay que darles de su misma SOPA

Hay que darles de su misma SOPA

Libertad de expresión vs libertad de censura. A un año de la Primavera árabe, el debate es claro y consecuencia de agitados movimientos en la Internet, que provocan tormentas terrestres.

En materia de restricciones para el uso de la información en la red, Irán, Corea del Norte, Cuba y China, ya nos han dado un mensaje claro: la censura es un privilegio de Estado. Aún así el gobierno patriarcal de Yemen cayó la semana pasada. La Cámara de Representantes, aspira a poner a USA, a la misma altura de aquellos países en los que la libertad individual puede ser abolida por razones ideológicas o de comercio.

El empresariado, los militares y los banqueros que empujaron la Arpanet a la Internet, mataron el tigre y ahora están alarmados con el cuero. Crearon a Frankenstein y ahora que se les ha crecido, claman para detenerlo. No hagan nada en contra, déjenlo que los devore.

La Stop Online Piracy Act (Acta de cese a la piratería en línea) también conocida como Ley SOPA o Ley H.R. 3261; es un proyecto de ley presentado en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el 26 de octubre de 2011 por el Representante Lamar S. Smith que tiene como finalidad expandir las capacidades de la ley estadounidense para combatir el tráfico de contenidos con derechos de autor y bienes falsificados a través de Internet.[Nota 1] Las previsiones del proyecto incluyen la solicitud de una orden judicial para bloquear la publicidad y las redes de pago que proveen las ganancias del sitio infractor y el bloqueo de los resultados que conducen al sitio a través de los motores de búsqueda. Incluye además la posibilidad de conseguir una orden judicial para que los proveedores de Internet bloqueen el acceso al sitio infractor. La ley podría extender las existentes leyes penales, incluyendo al streaming de material con derechos como actitud que puede ser penalizada; e imponiendo una pena de hasta cinco años en prisión.

Mi diatriba no va contra los derechos de autor, ni más faltaba. Pero sí en camino de señalar que la piratería, y por ende el mercado negro de información, es inherente a la Internet, como inherentes los mercados negros al blanco. Si el mercado del impreso se interviniera con una ley que prohibiera las ediciones, para evitar que los piratas publicaran, cualquiera podría decir que los responsables de la medida están completamente chiflados. La situación no es muy distinta en la Internet: al buscar frenar a la piratería, frenan la libertad de mover información a cientos de millones de usuarios de la red. Algo tan estúpido como echar a la cárcel a cualquiera que se fume un porro, en vez de arrestar a los distribuidores.

Gabe Newell presidente de la industria Steam-Valve de videojuegos, ilustra la paradoja prohibicionista de Internet. En una sociedad que compite por la calidad de servicios, si un pirata ofrece un producto ya y a menos costo, comparado con un proveedor oficial, que apenas lo puede situar tres meses después y a mayor costo, los consumidores, por una ley económica, tenderán a comprarle al pirata, que ofrece “un servicio más valioso”.

Los artistas y creadores que tienen sus obras amparados legalmente bajo derechos de autor, deberían ir pensando que la Internet, de la misma manera que provoca un movimiento de transición, de la cultura impresa y la cultura virtual, representa la transición entre los derechos reservados y el creative common.

Hay mercados negros porque hay mercados blancos. Hay piratería porque hay derechos de autor. Hay censura porque ha libertad de expresión y al revés. Frankenstein – el moderno Prometeo - ha echado andar y para detenerlo hay que detenernos a todos los que hemos puesto pedazos de nosotros mismos en él.

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