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La opera de tres centavos

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Es una ópera al estilo inglés que Brecht –no Odebrecht– estrenó en Berlín en 1928. Una historia de bandidos, de poder entre sanguijuelas, trata de mendigos, jefes de policía, corrupción extrema, banqueros y ahorcamientos. Dramatiza la pregunta: "¿Quién es más criminal? ¿El que roba un banco o el que lo funda?"

Lo que ha pasado en Venezuela desde que Nicolasito tomó el poder es una ópera bufa, una ópera de tres centavos, una ridiculez histórica a costa de un pueblo, que hoy (18.5%) come de la basura, hasta que en la basura todavía haya restos de comida, y otra parte, come mangos que atrapan en los árboles, mientras los árboles den mangos. Pero lo de la última semana que debería ser el pico que anticipa el fin de la ópera, el punto de giro con que cierra, es apenas el vulgar suicidio de un régimen dividido, carcomido por la lucha de carteles, con una economía en el suelo, en el ojo de las fiscalías y policías del mundo.

–  Oye chico, cerremos esa vagabundería de la Asamblea Nacional.

–  Compañero Nicolás, no es necesario, le tenemos bloqueadas en el Supremo, toditas las disposiciones.

– Oye, pero necesitamos legislar y los escuálidos no dejan. Cerremos y dejemos que la Suprema legisle.

–  No será bien visto, nos dirán que hemos dado un golpe de estado.

–   Mira chico, todos los días nos inventan algo nuevo, en la CIA hay una división completa encargada de fabricar noticias contra nosotros, contra Venezuela.

–    Estamos enterados compañero presidente. La CIA ha dicho que se fragua un golpe interno de poderes en Venezuela, y la justicia norteamericana tiene empapelados a más de cinco compañeros de la dirección, en el ejército, la vicepresidencia y la Asamblea Nacional.

–    Mira, tú dile a los de la Suprema que me colaboren en este asunto de interés nacional, que yo me ocupo de la CIA.

–    ¿Y lo PDVSA?

–  Es lo único que realmente nos queda. Eso no va en la negociación chico. Con los chinos ya la vuelta se está haciendo.  

–    ¿Qué dice el comandante Patrón?

–    ¿Qué puede decir?

–    ¿No ha hablado con usted?

–    Anda calladito, por aquí hoy no ha venido…anda diles que me hagan ese favor, y como sé que van a chillar, luego les devolvemos facultades.

–    ¿No le parece que es poco serio, presidente?

–    Chico aquí todo es poco serio, ese es el problema.

–    ¿Algo más?

–   Dile a Diosdado que venga. Vamos a tener mañana una multitud ante la Suprema y necesitamos que nuestros asambleístas se muevan. ¿Cómo va lo de la frontera?

–    Recogieron la bandera, quitaron las tejas, pasaron el río y ya están de vuelta a casa.

–    Gente así es que necesitamos, con cojones, bravos, apureños que vayan por lo suyo, carajo…

Cerrar el Congreso, Nicolás, es una medida tardía. Insuficiente en cualquier caso, porque es más la llamarada que la ganancia. Ya viste cómo se te vinieron encima los gobiernos latinoamericanos, tus exsocios de Mercosur, el Perú retiró su embajador, el Brasil protestó, Uruguay te dio la espalda, toda la comunidad internacional reclamó, hasta el Santico, que tiene una popularidad tan baja como la tuya y la de Trump, dijo que no descartaba que la OEA tomara medidas. Desde luego, lo de la OEA son payasadas hemisféricas, que en ningún caso deciden nada, pero crean un pésimo clima. Todos a coro te están diciendo: dictador, dictadorzuelo, chafarote, gorila. Y cuando la mierda te llega al cuello, vuelves y llamas a la Suprema y le ordenas que echen para abajo la medida. Tienes razón, aquí nada es serio, ni tú mismo, ni tu gobierno, ni tu condición de revolucionario. Y te dejas para ti, como cualquier mafioso,  toda la negociación del petróleo, sin que la Asamblea Nacional pueda meter las manos. Parece que el remedio es peor que la enfermedad, Nicolás. Ya les habías quitado la capacidad de legislar, utilizando como chantajista de barrio a la Suprema, para invalidar todo lo que haga. Ahora pretendes desaparecerla, y cuando adviertes que la reacción sobrepasó lo que tenías calculado, porque tú siempre calculas mal, echas para atrás la medida.

Nicolás, estás perdido, una inflación que se acerca a mil, el chavismo dividido hasta los huesos, un desabastecimiento del 47%, una corrupción que ya nadie puede ni quiere controlar en las filas del gobierno, y ahora el escándalo mundial porque lo único que se te ocurre frente al maremágnum es cerrar el Congreso. Chico, a ti solo te falta ladrar.

Mira, no es por asustarte. Yo no es que crea todo lo que dice el Departamento de Estado, la OEA, la CIA, el paramilitarismo colombiano. Pero sí creo lo que me dicen las casas de apuestas en Londres, los apostadores son mi guía, y para esta semana las apuestas están tres a uno contra ti. Ya nadie da un peso porque te levantes de esta. Si bien te va, Trump no mandará a sus marines para que te capturen y te lleven a USA como se llevaron a Noriega.

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