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Alberto Rodríguez

Homicidas persuasivos

Homicidas persuasivos

Entre 1998 y 2012 se han suicidado 6565 menores en Colombia. No conozco una estadística de las causas, si es que existe. El escándalo se agitó ahora, algo de lo que nos hemos debido escandalizar con el primer caso, por el suicidio de Laura Sossa de trece años. No anteceden variaciones de conducta, no se reporta depresión, no se sabe que haya tenido problemas de ningún tipo, tenía buen comportamiento académico y era católica practicante.

El 31 de mayo a las seis treinta una tía encontró el cuerpo sin vida de Laura dentro de un baño. Su pad y su tele estaban junto a la ropa. El primer dictamen fue muerte por asfixia. La familia no cree en el suicidio. Pese a que cualquier incriminación homicida que se derive de su sospecha tendría como primeros sospechosos a los miembros de la familia. ¿La asfixió con bolsa de plástico algún primo?

El dato más relevante para las autoridades que indagan sobre las causas que pudieron llevar a su muerte, es que Laura  mantenía canales de chat activos con desconocidos a través de www.ask.fm. Una página de preguntas y respuestas que no hace explícito a la hora de la afiliación ninguna restricción respecto a la edad.

Se tiene antecedentes de una conversación con un productor de películas porno que pregunta si está interesada en participar. En otro caso, una persona que le habla de las autolesiones, y se las justifica como “un forma de liberarse del dolor interno por un rato”. En el Reino Unido, en Irlanda y en USA, se han reportado cinco suicidios desde el 2014 a hoy, entre chicos que visitaron la página de preguntas y respuestas.

Me pregunto si las situaciones en que adultos anónimos ponen a los chicos en su relación virtual tienen como propósito que se suiciden. Porque de ser así, sería un engendro tan peligroso como el EI. Y por tanto merecería la guerra virtual más frontal y coordinada de todos los países contra los asesinos persuasivos. Intervenir y cerrar todas las páginas, bloquear los servidores, sitiarlos.

Colombia es un país, cuya educación, la familia, la religión, la droga y los conflictos entre pares, ofrecen un rico y variado compendio de oportunidades para suicidarse. Debe existir, eso no lo sé, una relación paralela entre el número creciente de suicidas juveniles y la presencia cada vez más avasallante de los medios y la virtualidad en su vida.

La vida de Laura, según declaraciones de la familia y sus compañeros de colegio, era tan perfecta que bien tiene razón la familia la descartar el suicidio. Aunque sus conversaciones con adultos disfrazados la hubieran llevado a retos, como comerse una cucharada de canela en polvo, o haber sido objeto de propuestas indecentes.

¿Quién mató a Laura Sossa? ¿Alguien que la asfixió, o alguien a quien ni siquiera conocía que la invitó a dejar la vida?  

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