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El hombre que salvó a Colombia

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Si hoy se hiciera una encuesta sobre el hombre que salvó a Colombia, la respuesta sería Falcao. A muy pocos se les ocurría, decir que Uribe. Los tiempos cambian Monseñor.  

Varguitas, el hijo del nobel de literatura, ha hecho un top de dirigentes políticos, que hubiera querido llamar providenciales, y no lo hizo, Winston Churchill, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y Álvaro Uribe.

La columna en The Wall Street Journal la tituló ‘El hombre que salvó a Colombia’. Dice Varguitas que Uribe heredó en el 2002, un “infierno perfecto”, no dice que entregó un “perfecto infierno” en el 2010.

 Que monseñor Uribe y Winston Churchill estén en un mismo top, no se debe más que al desconocimiento de Varguitas sobre Churchill. Churchill bebía un litro de whisky y fumaba hasta cinco cigarros al día. Monseñor bebe jugo de tomate de árbol con ajo, en ayunas  y no se fumaría ni un cigarrillo de chocolate. Churchill fue liberal y luego conservador. Uribe jamás fue liberal. Churchill tenía sentido del humor. Churchill peleó en la guerra de los Boers, Monseñor en la de Mancuso. Churchill enfrentó al “gran mal” durante la segunda guerra, Monseñor se alió con un gran mal para combatir otro gran mal. Fue el candidato del paramilitarismo, Churchill de los conservadores. Ganó un premio nobel de literatura, que aunque nunca dejó de ser un chiste, está lejos de los premios a que se ha hecho acreedor Monseñor. Churchill derrotó a los alemanes, Monseñor nunca derrotó a las Farc.

 La columna de Varguitas coincidió con la presentación de ‘No hay causas perdidas’, el libro autobiográfico de Álvaro Uribe Vélez, presentado el jueves en Estados Unidos.

 Juan Manuel Santos está sentado a la mesa con las Farc, a pesar de que “nunca antes han estado tan cerca de la derrota”, dice Varguitas. Así que en vez de hablar, deberían rematarlas, las últimas y moribundas “fuerzas del mal”. Cuando la verdad, es que a pesar del retroceso táctico, de haber pasado a la defensiva, al repliegue y de los golpes a los jefes, las Farc han conseguido que el gobierno de turno se siente a convenir. Están muy lejos de la derrota, porque las Farc reales, no son las del Wall Street Journal, las de Uribe, ni las de Varguitas.

No es extraño que el consorcio republicano más fuerte en los medios, después de Bush, haya pensado en Monseñor para dirigir la Corporación.  

 

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