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Fences (Barreras)

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Es un film teatral, amargo y sobrio, al mejor estilo de las historias urbanas de ese corte a lo Arthur Miller, situado en Pitsburg,1953. La década donde un recogedor de basura, Troy Maxson, puede tener una casa como la que tiene, lo único que tiene, y un descanso, y seguridad social, salarios y ajustes, sindicatos.  Viene con el siglo, su carácter de pater familia es un engendro heredado del siglo XIX, aunque lo hace valer con explicaciones, con argumentos, pero si hace falta puede dar golpes directos, patadas, tirar objetos. Su mujer, Rose, es una mujer antigua de la estirpe de las mujeres de resignación resentida del siglo XIX. Sus hijos, el de ella y el de los dos, son chicos del siglo XX, urbanos que entran en necesarios conflicto de época con su padre. Él no puede entender que el mayor quiera ser músico, y se lo enrostra cuando va a pedirle prestados diez dólares. No puede entender que el menor quiera comprar un aparato de televisión que vale 200 dólares, cuando el arreglo del techo vale 270.

 Fences, estrenada en diciembre de 2016, está dirigida por Denzel Washington, protagonizada por él y Viola Davis. ​El guionista Tony Kushner puso la escritura del film a partir de una historia de August Wilson. Un guión teatralizado, que pone a los personajes en una larga conversación donde de hecho, se revelan más por lo que dicen que por lo que hacen. Es una película conversada, bien conversada. Washington es un sello de buena actuación. Y ahora, un director más nominado a más premios de los imaginados.

Construcción de character, elaboración de escenas, sostenimiento dramático del conflicto, desenlaces ajustados, precisos, una obra sin ruido y con una última escena digna de Shakespeare.

El hermano loco de Troy, va por las calles perdido en su demencia mística con una trompeta terciada que utilizará para pedir a San Pedro que abra las puertas del cielo. Así que sopla y no sale nada, vuelve y sopla y sale un chirrido ahogado, no se desanima, toma aire, levanta la trompeta, mira al cielo, cierra los ojos y sale una música absoluta que llega hasta las puertas del cielo, las más altas barreras (fences).     

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