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El custodio

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Hoy ya se puede decir que El Custodio, una obra escrita y dirigida por Rodrigo Moreno, es un viejo film. Las películas hoy envejecen más rápido que hace cincuenta años. Hay muchas más que entonces y la memoria, es cierto, es más dada a tapar unas imágenes con otras.

Es una producción estrenada en 2006 en la que se juntaron Uruguay, Argentina, Francia y Alemania, para hacer una película silenciosa, austera, económica. Bajísima en tensión. El día a día del escolta del ministro de planeación del kirchnerismo gobernante. El oficio de un hombre que solo mira, a ambos lados, atrás, adelante, que recibe órdenes y sabe a qué horas entra al trabajo pero nunca a qué horas sale. Un Don Nadie al que se le paga para que cuide a Alguien.

Una película que nos muestra a Don Nadie, sobre el que se ha puesto toda la luz, donde se lo rescata y se lo exhibe en la infamia, la monotonía, el silencio, la alerta, la humillación. Es una película mordaz que recrea la diferencia de clase, la distancia diaria entre unos y otros, los que cuidan y los que son cuidados: la relación con la familia del ministro, las esperas interminables sin comida y sin algo de comer. Y la humillación suprema, cuando al escolta se le pide que se acerque a la mesa donde el ministro atiende a un invitado internacional, con el que están departiendo en el jardín de la mansión, y se le pide que haga un retrato del invitado. Con mucho menos rango que un bufón.

Se llevó al menos cinco premios internacionales y otras tantas menciones. Tiene un sello particular en el que se mezcla el estilo sureño agudo y penetrante del cine argentino, con la sosegada lucidez del cine europeo.

95 minutos de una lentitud elaborada, propia de un personaje de largas esperas en las que se  le va la vida. Inescrutable, siempre con el mismo vestido. Se lo pone a prueba, y entonces sabemos que está vivo, que reacciona, en un acto familiar en un restaurante a donde va con su sobrina y su hermana en compañía de amigos.

Una pequeña obra maestra de construcción de personaje en el género de “no acción”.

 

 

 

 

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