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¿Cómo se obtuvieron los Panamá papers?

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El periódico alemán “Süddeutsche Zeitung (SZ)” fue a quien primero llegaron los once millones y medio de documentos que salieron subrepticiamente de los computadores de la sede central de Mossack Fonseca en Panamá.

¿Pero quién es SZ? ¿Quién tiene el privilegio favorable o desfavorable de ser el primer receptor? SZ tiene 1,1 millones de lectores domésticos por día. Su posicionamiento ideológico: liberal de centro. Al punto que se bromea con que SZ es la oposición en Baviera, gobernada por el partido conservador, CSU. Circula más que el Allgemeine Zeitung y Die Welt. Algunos de los periodistas más famosos de Alemania trabajan para el SZ, o lo han hecho alguna vez.

Gerard Ryle, el director de CIPI (Consorcio internacional de periodistas de investigación, que agrupa a 350 diarios en el mundo),  dijo que los documentos fueron "comprados" por el gobierno alemán. El gobierno alemán los vendió a Inglaterra y a USA. Hizo un buen negocio con información privilegiada sobre la participación de sus personalidades o empresas en inversiones offshore, en el ojo del huracán, lo que les permitió iniciar oportunas migraciones masivas de cuentas hacia USA. Con presuntos fondos oficiales se compró una información en Panamá, que en primera instancia fue un buen negocio para el gobierno alemán, y en segundo lugar, para USA  e Inglaterra. Pero es posible que los fondos, como tal, no necesariamente fueran oficiales. Un inversionista extranjero pudo haber buscado la mediación del gobierno alemán para hacer la transacción. Una empresa norteamericana con vínculos alemanes. Ya se ha hablado de que entre varias, la agencia de los Rothschild, ha podido ser intermediaria y promotora de la migración de capitales, a Las Vegas, Wyoming y Dakota del Sur: los paraísos fiscales más sofisticados del mundo. Al conseguir que todas las pistas sobre el rastreo de la información lleven al gobierno alemán, los inversionistas extranjeros obstaculizan la pista que pueda llevar a ellos. Los Rothschild han sido llamados “los capos del mundo”. Se calcula que su fortuna llega a 250.000 millones de dólares, aunque podría ser más. (No se ha dejado medir de Forbes)

No se sabe aun la fecha exacta de la transacción entre Obermayer y quien entregó la información de los computadores de Mossack/Fonseca. Sabemos la fecha de divulgación de la información, pero no la de compra. En cualquier caso, ni USA ni Inglaterra, iban a adquirir la información, como no fuera para tener el tiempo de producir las migraciones masivas de capitales, antes de que todo el reflector se pusiera en el asunto.   La persona que hace la venta, según Ryle, es consciente de las consecuencias de su acción. De la misma naturaleza que las que tienen en prisión al soldado Bradley Manning, y a Julian Asange en la embajada de Ecuador en Londres. Dijo Ryle: “La persona dijo que su vida estaría en peligro, si alguna vez se sabe que fue la fuente que filtró el material, hay personas muy poderosas que están siendo expuestas aquí".

 El gobierno alemán encargó de la operación a SZ, que por su intermediación se llevó una buena tajada. A su vez, el periódico encargó, de entre su personal de planta para que ejecutara la misión,  a un joven miembro de la unidad de investigación del medio, Bastian Obermayer, autor del libro periodístico, Dios es amarillo. Que trata de la mala conciencia alemana. CIPI sostiene que “los reporteros de Süddeutsche Zeitung no tuvieron contacto personal con la fuente que les ofreció la información. Todas las comunicaciones se hicieron a través de un chat encriptado. Tampoco pagaron por obtener los archivos”. Al fin qué: ¿los compraron o se los regalaron?  

Una vez con los documentos en su posesión, el SZ –afiliado a CIPI- contactó al consorcio, para que se encargara de la publicación de la información. Apenas 400 documentos han sido dados a conocer, como prueba de la materia oscura de los capitales fugitivos. Lo que obtuvieron fue una base de datos de 2.6 terabytes, 11.5 millones de documentos, fechados entre 1977 y 2015.

Los principales donantes del CIPI son: Fundación Adessium,  Open Society Foundations, Sigrid Rausing Trust, Fritt Ord Foundation, Pulitzer Center on Crisis Reporting, Ford Foundation, David and Lucile Packard Foundation, Pew Charitable Trusts y Waterloo Foundation.

Un par de semanas antes de la publicación de los documentos por los medios asociados a CIPI, las cadenas rusas, RT y Sputnik, habían informado que:  “El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advertía que estaban al tanto de los preparativos de un ‘ataque mediático’ contra el presidente Vladímir Putin”.

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