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La rebelión de las ratas

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¿Podría ser la guerra en Ucrania un “ejercicio” tan imperialista como las guerras coloniales y neocoloniales del siglo XIX y XX? La modificación del mapa europeo – la más temible anticipación que se hace Europa -no sería más que la consecuencia de un modelo de disputa del  mundo, unas veces entre los fragores de las guerras calientes, y otras entre las estratagemas diplomáticas de las guerras frías. Así que bien podría ser tan sucia como una guerra entre ratas, utilizando el lenguaje de Putin.

El motivo de la guerra no es Ucrania como tal, aunque los territorios agrícolas puedan ser fuente de producción, no es el acceso al Mar Negro, ya lo tienen, tampoco el simple hecho de unir el territorio ruso con Crimea. Ni siquiera una ofensiva tardía frente a la derrota de los rusos en la guerra del Cáucaso en los años noventa.

Que a Putin no le guste el gobierno de Boris Yushshenko en Ucrania, es apenas natural. El anterior gobierno que actuaba bajo sus órdenes, fue sacado a patadas. Que la mayoría ucraniana quieran estar bajo el ala protectora del poder europeo, tampoco ha de gustarle, tener un país fuera de su órbita en su órbita, no es cosa que agrade a ningún emperador. Lo más plausible es la necesidad rusa de responder al hecho de que se le están metiendo  a su patio trasero, igual que si a USA se le metieran a Alaska. La ofensiva rusa tiene carácter defensivo. Occidente le está disputando Ucrania, ya se le quedó con la mitad. A lo que Putin respondió: me quedó con la Crimea y la Ucrania rusófona.

Pero la disputa hoy, carece de motivos ideológicos, humanistas, paneuropeos, de programa,  es una disputa como la que entablan las pandillas para defender sus calles. Tan imperial como la expansión belga en África o la inglesa en América.

En el tablero completo del ajedrez mundial, como en el del juego, un movimiento tras las líneas puede golpear más allá de las líneas enemigas. La repartición del mundo, descuartizando países, desarticulando etnias, produciendo grandes desplazamientos como en Siria, fuerza a que en el teatro de operaciones ucraniano, la tercera fuerza en el mundo, se vea obligada a participar, bien haciendo alguna alianza con una de las partes, o tomando una iniciativa independiente. Lo que pase en Ucrania se siente en Pekín.

Pekín acaba de romper su silencio sobre la crisis para ponerse del lado ruso. En el Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador chino ante las Naciones Unidas, Liu Jieyi, no condenó la presencia de tropas rusas en territorio ucraniano y señaló que "hay razones" que explican la situación. El discurso chino, ambiguo por tradición, declara una "profunda preocupación" por los acontecimientos. Pero queda claro que se ha hecho del lado de la trinchera del Kremlin, en oposición a la Casa Blanca y sus aliados de la CE y la OTAN. Para el 2014 se programaron cinco cumbres entre los dos países.

En el otro extremo, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha ofrecido a Ucrania un paquete de ayuda de 10.000 millones de dólares, mientras que la UE busca más apoyo financiero a Kiev. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE convocaron una reunión extraordinaria en Bruselas para examinar la situación.

¿Qué dice Putin? Que los EEUU experimentan con sus aliados europeos "como si fueran ratas" en el intento de quedarse con Ucrania.



China respalda a Putin frente a EEUU, la UE y la OTAN en el conflicto de Ucrania y Crimea - EcoDiario.es  http://ecodiario.eleconomista.es/asia/noticias/5592248/03/14/China-apoya-a-la-Rusia-de-Putin-frente-al-bloque-de-EEUU-la-UE-y-la-OTAN-en-el-conflicto-de-Ucrania-y-Crimea.html#Kku8Py92dDd3xIF8

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