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Jazmines sobre el Magreb

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La mayor desgracia de los pueblos es ser gobernados. Y serlo por gobernantes con ínfulas monárquicas, desplegadas en el teatro de la democracia. Esta semana ha circulado un chiste, dice que los egipcios se enteraron de que había democracia por Google, tras lo cual salieron a tumbar a Hosni Mubarak. Él tenía el firme propósito de ampliar la democracia egipcia, no presentándose después de treinta años de gobierno a las próximas elecciones, había dicho que lo haría su hijo, siguiendo bien el ejemplo de las monarquías hereditarias.

Al parecer la gente de Túnez, Marruecos, Jordania, Yemen y Egipto también ha tenido acceso a Google. En Túnez tumbaron al rey Ben Alí, que huyó llevándose tonelada y media en lingotes de oro, sustraídos del Banco Central, por su esposa, antes de salir.

Hosni Mubarak subió al poder tras el golpe de 1981, en el que Anwar Sadat fue asesinado por sus propios militares. El Egipto de Mubarak, es el país en donde todavía se practica generalizadamente la ablación a las mujeres, la mitad de sus 83 millones de habitantes vive con dos dólares diarios. No hay libertad de prensa, los índices de analfabetismo superan el 40% y el desempleo pasa del quince. El mismo país donde Mubarak ha podido gobernar, por haberse robado las elecciones cada vez que fue necesario y por haber contado siempre con el apoyo de los gobiernos de los Estados Unidos. Hoy recibe dos mil millones anuales de dólares en ayuda militar.

Egipto en el juego de la geopolítica tiene el papel de contención e intermediación a favor de los Estados Unidos en el mundo árabe. Es el mediador principal entre palestinos y judíos, es intermediario  con los jeques árabes, con Sudán y controla la frontera de la faja de Gaza. Es un instrumento imperial necesario, sin el cual los Estados Unidos se quedarían sin su aliado principal en la región.

Pero si el levantamiento, los incendios, las pedreas, el saqueo, la muerte de más de 400 personas en Egipto, han incendiado el extremo magrebí, hasta Alejandría, el incendio en Washington, aún siendo menos caliente, pude ser más devastador.

El temor profundo del gobierno de Obama, es que tras la revuelta popular por la democracia, por comida, por empleo, por techo, el gobierno egipcio termine en manos de la Hermandad Musulmana, los malos del paseo, con lo cual Egipto se perdería para los Estados Unidos, y probablemente se alinearía al eje Irán, Siria, Gaza. Aún así el gobierno de Obama ha tenido que decirle a Mubarak que debe irse, él insiste en terminar el periodo, pero el levantamiento no habrá de darle más que algunos días.

Mubarak sin los Estados Unidos y con el pueblo encima tiene las horas contadas. Y como si fuera necesaria una desgracia más sobre el pueblo, la suerte de la democracia egipcia y la de todas las monarquías con ancestro y sin ancestro, sobre las que ha caído una lluvia ácida de jazmines, seguirá estando suspendida.

¡Google para los árabes!

 

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