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¿Quién se merece a Pachito Santos?

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A Don Juan Gossaín, Director de Noticias de RCN  durante 26 años, un día le dio por no querer madrugar más para ir a la cabina radial, que unos años atrás había hecho armar en Cartagena, desde donde llevaba la batuta informativo del medio, cerca al mar. Está viejo y lo que quiere es levantarse para  salir al jardín a leer. Coincidió su retiro, con el final del gobierno de Monseñor Uribe, que dejó desempleado a Pachito Santos, un vicepresidente de mentira, con peinado de pajecito.

RCN, de la entraña uribista, aparato mediático de la seguridad democrática, negocio de negocios, apalancado con los favores y las prerrogativas del gobierno y la Comisión Nacional de Televisión, se encontró un día con que había perdido  a “la voz”, el literato, el costeño letrado, el ilustrado de la voz grave, que habla dejando ver los puntos y las comas, con la dicción profesional de un doblante, el académico de la lengua, al esclavo de los diccionarios.

¿Y con qué se encontraron los oyentes? Con un hombrecillo de voz nasal nerviosa, tono de bachiller aplicado, el titubeante ilustre, sin tono, sin humor, con la voz fría, pero ante todo metido en el papel que el Patrón le ordenó: ser el defensor mediático de la fallida seguridad democrática, de la conspiración, de la refundación. Pachito, el cómplice absoluto, escudero en flagrancia de Monseñor, símbolo contrahecho de la seguridad democrática. El idiota más útil de la radio colombiana.

Lo que Pachito debería hacer, es llamar a la mesa de trabajo del master central de RCN, a José Obdulio Gaviria – con emisora digital - , Fernando Londoño – con programa radial -  Ernesto Yamure – con columna escrita - , a Lucero Cortez y a Pachita Toro, para que le hagan la segunda, la misma que le hicieron al régimen durante ocho años. Podría ser la fórmula de sintonía.   

Ahora Pachito se levanta todos los días a las cuatro de la mañana, la mujer le hace la lonchera y sale con sus escoltas para ir a trabajar como defensor radial, con horario de Director, durante toda la mañana, en los micrófonos del emporio. El encargo es hacer el trabajo sucio de limpiar el gobierno de Monseñor. Un papel tan estéril como indigno, que resulta digno de él.

RCN merece el boicot de sus oyentes, el rechazo a la elección de Pachito como “defensor” del oyente, cuando el progresivo destape de las andanzas de Monseñor, se anuncia con más argumentos y pruebas. Pero mucho antes de que Pachito haya impedido que sus oyentes deserten, su patrón le habrá de hacer otro pedido. Encargarse de la vuelta de la alcaldía de Bogotá.

La oscura orden a todas las oscuras huestes del uribismo, es la de levantarse durante las elecciones para alcaldes, con el segundo cargo más importante del país, en el que se pondrá a Pachito, como si Bogotá necesitara a Pachito. Si los verdes, los amarillos y algunos rojos, no son capaces de impedir que en las urnas, Monseñor se tome por asalto la alcaldía de Bogotá, será porque nos mereceremos a Pachito.

Según el último estudio de audiencia radial (Ecara) Caracol– Julio Sánchez y Darío Arizmendi – tiene una sintonía de 62% más que RCN. Dobla el número de oyentes. Así que a última hora, ya uno no sabe qué pensar. Haber puesto a Pachito, que utiliza el mismo diccionario de Don Juan, para pararse, resulta ser un buen negocio, más para Monseñor, que para RCN.

Deseamos a RCN, de todo corazón, que se quede sin oyentes. Y a Bogotá, que se quede sin Pachito.

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