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Colombian dream

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  Se cayó el  proceso que juzgaba a 77 soldados de la patria por un delito de peculado por extensión. Rodrigo Triana hizo una película – Soñar no cuesta nada - que cuenta la historia. Un destacamento militar de 110 soldados, al mando de un teniente en la selva del Caquetá, encontró una caleta subterránea donde había más de 40.000 millones de pesos entre pesos y dólares. Los soldados, como lo hubiera hecho cualquier colombiano, se repartieron el dinero, incluyendo al oficial. Cuando regresaron de la misión con los morrales rellenos de plata el avión casi no levanta. Pero Dios que es grande permitió que todos volaran.  

                                                              Los soldados, como lo hubiera hecho un buen colombiano, se emborracharon con el dinero, consumieron hasta quedar locos, dejaron evidencias aquí y allá, cerraron burdeles, compraron carros y quemaron billetes. Algunos crédulos volvieron a sus guarniciones donde fueron detenidos cuando el escándalo estalló. Otros se perdieron con los bolsillos llenos. 13 de ellos fueron “procesados” por las FARC, por lo que sería el cargo menos hipócrita: robo. Porque a la mala conciencia nacional lo que le pesa es el dinero. Todos los dedos señalaron a las FARC como las propietarias de los dineros ilegales, provenientes del narcotráfico, que uno de los soldados descubrió accidentalmente mientras cagaba.  El Estado - el gobierno y la justicia - asumió - como todos - que los dineros eran de las FARC aunque el delito incurso era peculado por extensión: desviación de recursos oficiales de una asignación presupuestal a otra. Para que la incriminación por desviación de dineros tuviera seriedad – si es que puede tenerla - habría que asumir que los dineros eran recursos oficiales con asignación presupuestal. Porque sino lo eran, técnicamente se estaría enjuiciando a los soldados de la patria por un peculado con dineros de las Farc. Y hasta donde sabemos, la tecnología del blanqueado de las Farc no ha llegado al punto de inflar los presupuestos oficiales para legalizar sus recursos. ¿O sí? 

                                                               La ley dice que los bienes hallados por funcionarios del estado en el desempeño de funciones, quedan automáticamente sometidos a custodia, un protectorado oficial para cualquier tipo de bienes incautados o accidentalmente hallados. Pero a los soldados no se les informó, y si lo hicieron no lo recordaban, y si lo recordaban, igual, todos eran colombianos. Así que pensaron que si el dinero lo habían encontrado ellos, era de ellos, como pasa en la realidad. ¿Cuántas investigaciones se han hecho contra funcionarios por quedarse con dineros de las incautaciones del narcotráfico?  La ignorancia de la ley no es justificación. ¿Entonces por qué no se los encausó por el delito de violación de custodia? Por desconocimiento de la ley o por falta de reglamentación orgánica. Porque no se los podía no encausar, pero no se les podía condenar. O simplemente porque se gastaron todo ese billete. Pero ¿no será que esos muchachos que le estaban poniendo el bulto a la leishmaniasis, a la lluvia y a las balas, se merecían una recompensa no oficial a nombre de la seguridad democrática?      

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