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Alberto Rodríguez

El secreto de tus ojos

El secreto de tus ojos

Si no fueron los ojos de la actriz - Soledad Villamil – que de paso presta a Irene Hastings,  no sé que pudo haber dado lugar al nombre. A esos ojos bien vale la pena concederles el nombre y el alma de una película.

 El secreto de tus ojos, está dirigida y escrita por Juan José Campanella con Eduardo Sacheri, a partir de su primera novela, La pregunta de tus ojos.
Le valió el Óscar a la mejor película extranjera del 2010, votado por un jurado en el que estaban Tarantino y Almodóvar. Un reconocimiento a la carrera de Campanella, una vida entera dedicada al cine.

 Tres cosas importantes: el guión, la tecnología y el reparto superlativo. El guión es de relojería, tiene ese cuidadoso mecanismo esférico, que hace que la historia ruede como una bola de billar, algo de la misma perfección de Nueve reinas de Bielinsky, aunque más espontánea y fluida. Es una historia de una armadura casi artesanal en todos sus hilos, en el oscilar perfecto entre el presente, cuando Benjamín Espósito ya está jubilado, y el pasado, cuando trabajaba en el juzgado y conoce del crimen. Ambientada en Buenos Aires a lo largo de dos décadas, incluyendo los años de plomo. La película no intenta explicar que los argentinos sean así, no hay una tesis, es un relato de crimen y amor, hasta las más extremas consecuencias: la venganza y el amor que se perdió. Es un film hecho por un amante del cine que descree del prestigio del tedio.

 Hay un plano secuencia, el del estadio, que nos intriga a todos, espectadores y realizadores. Hace parte de la diversión, que todos queramos saber “cómo lo hizo”. Sólo diré – dice Campanella - que nos llevó dos años de preparación, tres días de rodaje con actores y 200 extras, y nueve meses de postproducción, empleando en parte el programa Massive, que usó Peter Jackson en El señor de los anillos, para rellenar un estadio de futbol con más de diez mil personas, generadas en 3D con un resultado a la altura de las producciones de Hollywood. Es la primera y única película latinoamericana que hasta hoy ha utiliza esta herramienta.

La actuación de Ricardo Darín, el señor actor del cine argentino, Soledad Villamil, un par de ojos inolvidables que matizan una actuación soberbia  y de Rago, son un seguro de éxito, que hace de El secreto de tus ojos, una película que huele a premio, que bien vale la pena ver más de una vez, y que ingresa a la lista de nominados internacionalmente, que ratifica el primer lugar del cine argentino en Latinoamérica.

Solamente un bache, en el guión. Que el comienzo  de la búsqueda, que lleva a Espósito a encontrar el enmarañado hilo de la trayectoria de un asesino brutal, se haga de una manera tan inmotivada, fácil, arbitraria, sin articulación lógica argumental, utilizando el cotejo de las fotos de un álbum familiar en el que la víctima aparece, entre otros muchos, acompañada por el asesino. Un recurso del guionista que no encontró otra alternativa para la resolución de la trama. Un facilismo, que ante tanta calidad se perdona.  

2 comentarios

Guillermo Villegas Rivera -

Hombre, Alberto. Lo que no te gusta a vos, es lo que más me gusta del guión. Ese descubrir quién es el asesino a partir de "La Mirada de sus ojos", lo que para mi explicaría también el nombre de la película. Lo que pasa es que esos ojos, esos ojazos de Irene-Soledad Villamil, pues quien no sucumbe en cuerpo y alma a una mirada de esos ojos....

Gloria -

Muy buen comentario, para una excelente película.