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Alberto Rodríguez

Todo vale

Todo vale

 Los editorialistas bogotanos nos amenizaron el desayuno del domingo, hablando de la cochinada de campaña presidencial que nos ha tocado en gracia. Vaya una noticia. María Isabel Rueda, dice que lo que más le preocupa, es que no aprendimos la lección del 8000. Cuando al contrario, lo que está sucediendo, es que la aprendieron y la han mejorado. Mauricio Vargas, dice que las “élites le están pavimentando el camino a un Chávez colombiano”. Con lo que se une al coro del coco castro chavista (cccc), que dirige Monseñor Uribe.

Que en la campaña Z haya hackers - éticos por supuesto, como todo lo que hace el Centro Democrático - que trafican información con las fuerzas armadas, chuzan como en los mejores tiempos de Monseñor, interceptan y espían a las comisiones de negociadores en la Habana, por supuesto que es sucio, cochinísimo, apesta. ¿Pero qué esperaban? Se trata de la campaña del elegido por Monseñor, para que lo suceda. En la última en que participó, por una segunda presidencia, él hizo trampa, incurrió en cohecho. Se trata de una pandilla, acostumbrada a torcer todo lo que se pueda torcer. Su lema: todo vale.

Que en la campaña de Santos, se moviera oficialmente un personaje como J.J Rendón, es legal pero huele tan mal. Tan mal como las estrategias que hicieron de Rendón, el mimado estratega de las campañas derechistas en distintos países. Que él haya sido el puente para cubrir favores del Presidente, que hicieron entrar a su primera campaña, dos millones, cien, o mil, no es un problema, ni es nada nuevo; aprendieron la lección del 8000. Si alguna lección dejó el caso Samper, es que se le puede torcer el pescuezo a la ley, y seguir en el poder. Una lección inolvidable. Su lema: todo vale.

Es una campaña entre sucios, no podría ser limpia. Lo particular, es que después de una campaña de bostezos, se hayan tirado lodo infectado, cuando algunas encuestas comenzaron a destacar el repunte de Z. Tanto Monseñor como Santos, tienen en su poder, poderosos ventiladores, que bien pueden usar, el uno contra el otro. Ambos son perros de la misma perra. Son antiguos cómplices, hoy enfrentados. Podría ser que lo que tuvimos que ver la semana pasada, haya sido un “on” rápido y amenazante, que cada uno accionó, antes de la tormenta judicial que se levantaría, si cada uno de ellos, comenzara a utilizar, lo que sabe del otro, como parte de algo que más que una campaña, es una refriega entre antiguos sucios socios. Unos que levantan la bandera de la guerra, y otros que levantan la de la paz.

¿Tendremos que darlo todo por la paz?     

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