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Diferencias entre un cretino y un robot

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“El auténtico problema no es si las máquinas piensan,  sino si lo hacen los hombres”. Frederic Burrhus Skinner

Algunos trámites de escritura en red, como dejar un comentario en un blog, exigen una prueba de identidad. Hasta que no entendí, cuál era el motivo, me pareció que la prueba era medio tonta. Ponen unas letras deformes, pegadas, difusas, para que el usuario las descifre y las reescriba en una casilla en blanco, como condición para seguir. Ahora que entiendo el motivo, me parece completamente tonta. Aun siendo una prueba hecha por técnicos, algo se ganó.

Se trata de un filtro anti-máquina, para que un robot no pudiese dejar sus comentarios en el blog de un taller de escritura. Quieren estar seguros que el usuario no es un robot, o un vampiro cibernético. Los técnicos que diseñaron la prueba conjeturan que las máquinas inteligentes pueden colarse a un blog, leerlo, y querer dejar un comentario.

Si el trabajo técnico de identificación de identidad se interpreta adecuadamente, hasta un cretino podría deducir, al menos,  dos cosas. La primera: que si lo que se trata es de impedir que las máquinas dejen sus comentarios, es porque lo pueden hacer. Es cretino tomarse la molestia del dispositivo, si no se creyera que sí. Si una máquina es capaz de utilizar un programa de ajedrez para ganarle a un campeón del mundo, o puede hacer un mapa de la movilidad de las galaxias, seguramente será apta para dejar un comentario estúpido en el blog de un estúpido.

La segunda: es urgente impedir que las máquinas dejen comentarios en los blog, después de haberlos leído y juzgando con inteligencia artificial. ¿Se imaginan el comentario de una máquina a uno de los pedregosos poemas de Mao Tse Tung? ¿O a una novela de Ángela Becerra? Estoy de acuerdo, hay que prohibirles a las máquinas hacer comentarios sobre lo que escriben los humanos, al menos antes de que terminemos leyendo lo que escriben, para comentarlo por escrito. Una reseña de Germán Santamaría sobre un ensayo de máquina.

Si las máquinas pueden consultar las webs, pueden abrirlas; si pueden leer blogs pueden comentarlos. Si todo eso pueden, - y hasta entrar en FB, o twitear - están corriendo un serio peligro. Las redes sociales son solo para cretinos.

Quiero pensar que las máquinas todavía no son capaces de advertir que la tontísima estratagema de identidad, encubre una simple acción discriminatoria. No quiero imaginar la venganza de las máquinas contra los cretinos. Tal como se han puesto las cosas, la diferencia entre un robot y un cretino, es que el primero carece del derecho a dejar su comentario en el blog. Aunque debería ser al revés.

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