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Alberto Rodríguez

¿De que habla hoy la estética?

¿De que habla hoy la estética?

 

En la estética de hoy sería insostenible ser esencialista o contenidista, como lo fueron quienes pensaron el ser del arte en el mundo, desde los núbiles ideales platónicos de la belleza, hasta el realismo ortodoxo del socialismo oficial.

La idea de llegar a la “esencia” del arte fue una idea de idealistas perdidos, de platónicos implacables, que aún en el siglo XX, insistieron en encontrar la “esencia del arte”, como quien busca el Aleph de Borges y como un asunto capital, tal como lo creyó Heidegger. Bastaría saber que hay algo permanente en el arte, que se conserva desde el primero hasta el último de sus momentos.

La otra discusión funesta que alimentó los foros de la estética académica, fue la de la forma y el contenido. Un debate tan aburrido como falso. Pero los teóricos de entonces, como los niños curiosos, necesitan desbaratar el reloj. Lo que no entendieron los primeros, que no necesitan entender los segundos, es que separada la forma del contenido en la obra, desaparece la obra. Lo real del arte. Así que sobre fragmentos de obras se propusieron saber qué era más importante, si la forma o el contenido. Jamás comprendieron que las obras son unidades de expresión, tan inseparable en sus “partes”, como el significado.  

En cada caso, los argumentos siempre fueron tan pobres, que pasados los años de las discusiones, quedaron reducidos a viejos y empolvados expedientes de la estética, que hoy se hace sin pensar en la esencia y sin preocuparse por la forma y el contenido.

Porque así como lo único antiestético es la naturaleza, lo único “esencial” del arte es la forma. Paradoja terminal que al convertir la apariencia en esencia, arruina el platonismo y el sovietismo de todas las estéticas que se ocuparon de todo en el arte, menos de la experiencia estética.

 

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