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El representante de Dios en la tierra ante la CPI

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La sola imagen de Benedicto XVI entrando a la Corte Penal Internacional en compañía de sus abogados. La de Benedicto detenido en un calabozo de primera, con sus zapatos de cabrito neonato, son en sí mismas imágenes cargadas de crudas anticipaciones, como para suponer, que aunque por lo pronto carezcan de realidad, son terriblemente históricas, conmovedoramente reales como son las muecas del espíritu de cuerpo.

Una asociación norteamericana de víctimas católicas de los curas pedófilos, demandó a la iglesia católica, en particular a su representante legal, Benedicto XVI y a la cúpula vaticana, los cuatro cardenales responsables de la Congregación del Santo Oficio de la Fe, por su responsabilidad en el encubrimiento y complicidad, para con todo el ejercito sacro de ensotanados lujuriosos, que sedujo a varias generaciones de niños puestos a su cuidado.

Las imágenes, son como de película de Almodovar, de alegato de Vallejo, de columna de Cristhoper Hitchens. El representante de Dios en la tierra, compareciendo por alcahueta en La Haya. De hecho la Corte tendría suficiente material probatorio, como para incriminar a los prelados. Y en condiciones de procesados civiles tendrían que responder por cargos de encubrimiento. Por ahora no se va a poder, en el Vaticano pueden estar tranquilos. La Corte no interviene si antes, la justicia nacional no ha mostrado su incapacidad o negligencia para adelantar un proceso. Lo que quiere decir que, primero la justicia italiana tendría que negarse o declararse incapaz de juzgar a la banda vaticana por crímenes sexuales.

De otra parte, las causas que llegan a la CPI, son las de cuatro grandes crímenes de lesa humanidad, contra la nacionalidad, el ambiente y las minorías. La alcahuetería apostólica del Vaticano para con sus depredadores, no es causa de la que pueda conocer. Así que pueden estar tranquilos.

Sin embargo, el solo acto mediático, la publicidad ideológica que conlleva, el haber sido la noticia del día en el mundo,  el atrevimiento civil de una asociación católica de víctimas, la sola tentativa efectista de demandar un imposible jurídico, son hechos que alimentan las imágenes de una historia que podría terminar, cuando la iglesia católica no fuera más que una secta, entre todas las sectas de los últimos días.  

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